15. Nadie es más digno que tú.

Minos hizo un ligero movimiento despertando a Naomi la cual apenas abrió el ojo derecho para luego refunfuñar por lo bajo. Era tarde, muy tarde. Con poca disposición y un tanto adormilada se incorporó en la cama dónde los intensos ojos del juez se clavaron en ella.

—No hay nada mejor que despertar al lado de una hermosa mujer —comentó ladino, ella, sin embargo, no contestó y se levantó para buscar su ropa—. ¿Ya te vas?

—Que observador —bromeó—. Voy tarde, tenía que estar en mi entrenamiento a las 7

Minos dio un rápido vistazo al reloj; eran las 8. Naomi iba muy tarde.

—Te van a amonestar —expuso divertido—, quédate otro rato para que el castigo valga la pena.

—Tentador —siguió ella sin dejar de arreglarse—. Pero prefiero pasar.

—¿Sabes? —dijo él acomodando su cabeza en el espaldar de la cama—. Tú me gustas mucho.

—Y tú a mí —contestó poniéndose los zapatos.

—No. En serio. —Continuó gateando hacia ella para besarla en el hombro—. Me gustas, de verdad me gustas mucho.

—Por favor. —Naomi le observó un poco incómoda—. Mira, no soy buena para las relaciones. Ayer te lo conté. ¿Lo recuerdas? Y bueno, tú me gustas, y en serio, en serio, necesitaba esto. Así que muchas gracias, pero dejémoslo hasta aquí.

—No estoy de acuerdo —refutó poniéndose de pie. Naomi no desaprovechó para verlo de arriba abajo—. Siento que tú y yo podríamos tener una bonita relación.

—Vaya, y después dicen que somos las mujeres las que soñamos despiertas.

Minos dejó salir una sonrisa burlona en lo que empezaba a vestirse:

—No quiero exclusividad —aclaró logrando que Naomi subiera una ceja confundida—. ¿Qué te parece una relación… abierta? (por así decirlo)

—¿Para qué quieres una relación si estarás con otras personas?

—Exacto —dijo guiñando un ojo con perversión en lo que se subía el cierre del pantalón—. No se trata solo de sexo. Me gusta estar contigo, salir, charlar, pasar la tarde. Ya sabes. Algo de buena compañía. La verdad la figura de amigos con derechos no me gusta ni me convence, pero una relación sin etiquetas y sin tanto drama me parece bien, y tú yo… bueno.

Naomi guardó un largo silencio tratando de comprender la información.

—Déjame ver si entendí. Entonces, quieres que seamos "novios" —hizo énfasis en la palabra 'novios'— para compartir como una pareja normal, salidas, charlas, reuniones familiares, pero a su vez podemos estar con otras personas sin que eso signifique molestias o riñas.

—Exacto. No lo pudiste describir mejor.

—¿Crees que eso funcione? —Naomi se levantó para mirar de cerca al juez.

—Sí, mi amor. Somos dos personas maduras. Además, ¿qué tiene de malo compartir? Yo amo compartir.

—Podría funcionar. Bueno, una relación exclusiva no me funcionó, no creo que haya nada de malo en algo más relajado. Pero —dijo levantando un dedo de forma autoritaria en lo que Minos sonreía ladinamente—, tengo que imponer algunas reglas.

—¿Qué te parecen acuerdos? —interrogó tomando a la chica por la cintura.

—Oh, mucho mejor, y elegante. Primer acuerdo: De verdad, de verdad, no quiero ni voy a tolerar una escena de celos de ninguna índole.

—Perfecto. Eso también va para ti —aclaró moviendo el dedo índice delante de ella para darle más impacto a sus palabras.

—Bueno. Además —sonrió y Minos hizo lo mismo—, no quiero que me canceles un plan por irte con otra persona.

—Eso...

—Me molesta mucho que me cambien los planes. Si no quieres verme de malgenio, no lo hagas. Así que coordina bien tus aventuras.

—Bien —contestó haciendo un puchero.

—Y… no quiero que intentes ligar con ninguna de mis amigas. Ninguna, sin excepción y eso incluye a Ivonne.

—Pero que envidiosa eres. —Minos rodó sus ojos por el cuerpo de la chica para luego atraerla hacia él—. Las quieres todas para ti.

—No quiero compartir ni un hombre más con ellas —acotó rodando los ojos.

—Estoy de acuerdo. Además, Ivonne me gusta mucho, pero siento que sería un asunto muy complicado compartir algo con ella. Así sea solo sexo. ¿Violet es tu amiga?

—Por ahora no. ¿Por qué? ¿Duermes con ella?

—Quisiera. Pero sí que es difícil, muy difícil.

—Pensé —suspiró acercando sus labios a los de él— que un hombre como tú obtendría todo lo que quisiera.

—No soy violador —refutó frunciendo el ceño, Naomi se carcajeó—. Pero si se llegase a presentar la oportunidad, ¿puedo dormir con Violet?

—Ya te dije que por ahora no es mi amiga. Así que date prisa.

—Es un hueso duro de roer. —Analizó la información con rapidez—. Sin contar que no puedo interferir entre ella y Acuario.

Antlia posó sus ojos castaños con intensidad en el juez el cual se percató de que había hablado de más.

—Ella tiene algo con Acuario, ¿no? —interrogó intentando parecer inocente.

—No lo sé. Ellos dos se frecuentan mucho —expuso la chica.

—Mejor dejo a Violet tranquila. No quiero problemas con nadie.

—Perfecto —Naomi dio un par de palmadas en el pecho del hombre para luego separarse de él—. Me tengo que ir.

—Espera, salgo contigo. Oye, un momento —llamó, Naomi lo observó impaciente—. El último acuerdo también te incluye a ti. No quiero que duermas o te involucres con alguno de mis amigos.

—¿Tú tienes amigos?

Minos torció la boca en completa indignación, pero la pregunta de Naomi era sensata.

—Bueno, cuando me refiero a mis amigos, hablo de Rhadamanthys y Aiacos. Especialmente de Rhadamanthys.

—De acuerdo, no me interesa tener algo con ellos, especialmente con Rhadamanthys.

—¿No te simpatiza?

—Hay algo en él que me molesta mucho —sonrió—. Ya me tengo que ir.

—Vámonos.

Cabañas Femeninas

Shiryu despertó completamente feliz, a su lado Geist descansaba tranquilamente y aunque aún estaba delicada por los golpes de June, seguía teniendo tanta energía para dejar al santo completamente satisfecho.

Era tarde, tenía que estar en Libra, pero no quería irse.

—Dohko te debe estar esperando —dijo Geist al sentir las manos de Shiryu sobre sus pechos.

—Aquí estoy tan cómodo —expuso apretándose a ella.

—He tenido muchos problemas últimamente. No te conviertas en un inconveniente más, ¿quieres?

Dragón suspiró profundamente y haciendo caso de su nobleza se puso de pie para cumplir con sus labores.

—Buen muchacho —pronunció ella dándose la vuelta para seguir durmiendo.

—¿No te piensas levantar? —interrogó indignado.

—La doctora me dijo que tengo que guardar reposo. Así que solo sigo sus indicaciones.

Shiryu sonrió de medio lado dándole un beso en la frente a la chica, después de una pequeña despedida él se retiró del lugar para disfrutar de una pequeña y fresca caminata que lo llevó hasta el séptimo templo, dónde Dohko y una chica conocida lo esperaban.

—¡Shiryu! —bramó una bella pelinegra quien se arrojó a los brazos del bronceado—. Que alegría volver a verte.

—Shunrei —pronunció Dragón completamente sorprendido—. ¿Qué haces aquí?

—Tuve algo de tiempo libre y quise venir a visitarlos. ¿Cómo estás?

—Vaya. Regresaste muy rápido. —Shiryu sonrió distraído recibiendo una mirada inquisidora por parte de los otros—. ¿Qué?

—Shiryu —llamó Shunrei—. Me fui hace mucho tiempo.

—Oh —expresó el bronceado—, el tiempo pasa muy rápido.

—Sí —contestó ella con amplia sonrisa—. Les traje algo —continuó marchando al fondo del templo mientras los santos la seguían con la mirada.

—Debes ser sincero con ella —ordenó Dohko colocando una mano sobre el hombro del bronceado—. ¿Sabes a qué me refiero?

—Sí —resopló—. Ella debe saber.

Hospital del Santuario.

Ivonne caminaba tranquilamente revisando algunos expedientes y aprovechando para tomar un poco de aire cuando Kanon la interceptó antes de llegar a su consultorio.

—Doctora, estoy muy enamorado —dijo en tono meloso, mientras Ivonne rodaba los ojos—. ¿Puede ayudarme?

—Sigo molesta contigo. Lo que hiciste ayer…

—Lo sé, lo sé. Mi amor. Lo lamento.

Ivonne se giró sobre sus talones para encarar al gemelo, ante la sonrisa inocente de este, ella hizo todo lo posible para no reír.

—Nadie te cree eso, Kanon —expuso entrando a su consultorio—. No sabes pedir perdón.

—Pero hay algo que sí sé pedir —explicó hincando una rodilla en el suelo para luego mostrarle un anillo a Ivonne—. ¿Te casas conmigo?

La doctora abrió ampliamente los ojos, acto seguido hizo una mueca de disgusto acompañada de un resoplido.

—¿No quieres? —preguntó él.

—Sí, sí quiero. Claro que quiero casarme. Pero así no, Kanon. —Ivonne se dio media vuelta para buscar un bolígrafo y sentarse en su escritorio, en lo que el gemelo se ponía de pie tratando de entender—. Intentas manipularme —continuó escribiendo con fuerza sobre los papeles que hacía un momento llevaba en sus manos—. Eres tan desgraciado que piensas que con llevar un anillo en el dedo soy enteramente tu propiedad.

—No, eso no es así —intentó defenderse, pero la chica se puso de pie golpeando la mesa con las palmas.

—Te conozco lo suficiente para saber que no estás dispuesto a adquirir este tipo de compromisos. No me subestimes, Kanon. Sé muy bien por dónde va la cosa, y podrás engañar a todos, pero no a mí y mucho menos de una forma tan baja.

—Pero...

—No, durante mucho tiempo rechacé tus invitaciones porque sabía que no eras un hombre capaz de mantener una relación, con el tiempo me fui enamorando de ti y preferí ignorar todo y arriesgarme. Pero esto. ¿En serio, Kanon? Largo.

—Amor…

—No. Quiero que te vayas. Y por favor cuando hayas madurado hablamos.

Templo Principal

—Hola preciosa —saludó Shun sentándose cerca de Saori quien estaba acomodada en el jardín.

—¡Shun! Tengo que viajar este fin de semana a Japón. Ven conmigo, ¿sí?

—Yo dije: hola preciosa —repitió, pero la chica simplemente suspiró—. Creo que no recibiré una respuesta.

—¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!

—Tengo un par de parciales la próxima semana. Debo estudiar. —Shun intentó ser firme, pero los ojos de venado de Saori lo hicieron flaquear—. Está bien. Estudiaré en el camino. Llevaré todas mis cosas.

—¡Yei!

—¿Por qué yo? En serio. ¿Por qué yo? —dijo exagerando su expresión para parecer agotado.

—Tú sabes que con los únicos que me llevo bien muy bien, es contigo y con Seiya. Y bueno, Seiya está muy ocupado así que…

—Creo que me manipulas.

Saori sonrió divertida.

Alrededores del Santuario

Shiryu y Shunrei caminaban uno al lado del otro y mientras el Dragón buscaba las palabras para informarle a Shunrei sobre Geist, ella no paraba de hablar de varias aventuras con sus compañeros de la universidad. El bronceado no recordaba haber visto a la china tan efusiva, se veía muy distinta a la niña que se marchó tiempo atrás.

—La has pasado muy bien, me alegro mucho —dijo finalmente él—. Aquí muchas cosas siguen igual, otras no tanto. Por ejemplo —aclaró su garganta—: yo estoy saliendo con alguien.

Shunrei bajó ligeramente la cabeza.

—¿Quién es?

—Es una amazona. Su nombre es Geist. Es impresionante.

—¿La amas? —preguntó con timidez. Shiryu respiró profundo.

—Sí. La he amado desde siempre. Lo siento.

—¿Por qué te disculpas? —interrogó con una cálida sonrisa—. No tiene nada de malo amar a alguien.

—Pero es que tú…

—No hay ningún problema. —Shunrei amplió su sonrisa—. Me alegra mucho por ti. Espero que las cosas entre ella y tú progresen. Me agrada saber, que mi hermano encontró el amor.

—Shunrei…

—Voy a buscar a los demás. Traje regalos para las chicas, y para Seiya e Ikki… iré a buscarlos.

Shunrei dio una rápida vuelta y ágilmente se alejó de Shiryu, el santo podía jurar haber visto una lágrima en los hermosos ojos de la chica.

Y no sé equivocó, cuando ella estuvo lo suficientemente lejos suspiró con fuerza dejando escapar el dolor. Presentía que algo así iba a pasar, sabía que el Dragón amaba a alguien más y que esa historia de que ella era como su hermana no era otra forma de decirle sutilmente: 'Amo a otra persona y lo nuestro jamás podrá funcionar'. Shunrei pensó que estaba preparada para eso, pero no fue así. La realidad era más cruel de lo que ella imaginó en más de una ocasión.

—Podríamos ir por un helado —comentó una sutil pero firme voz—. Aunque también nos podemos quedar aquí observando el horizonte.

Shunrei sonrió agradecida, él no hizo ninguna estúpida pregunta.

—Vamos por un helado —contestó ella limpiando sus lágrimas—. Un helado sería estupendo en este momento.

—Desde luego. —Ikki levantó el codo señalándole a la joven que podía tomarlo por el brazo, después de un pequeño intercambio de miradas ella hizo como se le indicó.

Blizz

Shunrei se veía más tranquila luego de una pequeña charla y un delicioso helado en compañía del Fénix, quien no hizo ninguna pregunta incómoda y se limitó a escuchar las anécdotas de la chica. Ahora, ella se encontraba sentada en la barra de Blizz conversando con Shaina y Marín, luego de que Ikki la hubiera escoltado hasta allá dejándola en buena compañía.

—Ser madre no es un trabajo fácil —comentó Shunrei escuchando a Marín.

—Para nada. El primer mes estuvimos tan agotados que en una ocasión Aioria pensó que había extraviado a Eryx.

—¿Cómo fue eso? —preguntó Shaina.

—Se puso a organizar el templo —narró Marín—, yo me estaba bañando y Eryx despertó, por lo que Aioria puso al niño en la cangurera para poder seguir aseando. De un momento a otro —Marín rio divertida—, de un momento a otro él fue hasta la cuna para mirar al niño…

—¿Cómo así? —inquirió Shaina—. ¿Olvidó que tenía al niño en su pecho?

—Sí —contestó la pelirroja entre risas—. Lo olvidó completamente, y claro, al no verlo en su cuna se llevó un gran susto. Hizo un ruido extraño y agobiante. Yo salí de la otra habitación y llegué en segundos al cuarto de Eryx… —Una nueva carcajada por parte de Águila interrumpió la historia en lo que las otras escuchaban divertidas—. Aioria estaba pálido. Yo pensé lo peor, pero cuando vi a Eryx durmiendo tranquilo en el pecho de Aioria, me tranquilicé. Y él me dice: 'el bebé no está'. —Todas se echaron a reír—. Y yo… no podía de la risa y él me miraba mal, luego como que reaccionó y también se echó a reír. Lo malo de todo esto, es que despertamos al niño y fue una tortura hacer que durmiera otra vez.

—Pobre Aioria. Él todo asustado y tú burlándote —comentó Shaina—. Todo tuvo que ser muy gracioso.

—Mientras nos hemos adaptado al horario de Eryx, todo ha sido caos y llanto. Llanto por parte de Aioria.

—¿Ahora es más sencillo? —Quiso saber Shunrei.

—No es que sea más sencillo. Es que ya sabemos que hacer —contestó la japonesa—. Eryx no es fácil y gracias a los dioses es solo uno. No me imagino dónde hubieran sido gemelos como los bebés de Seika.

—A ellos les ha tocado muy duro también —explicó Shaina—. Hasta hace muy poco Seika empezó a venir al café. Todo lo ha estado manejando Seiya.

—Qué bueno —expuso la pelinegra—. Seiya es un buen hermano y ustedes grandes amigas al venir a ayudar.

—Nos gusta estar acá —Hizo ver Shaina—. Bueno a mí, Marín solo huye de sus obligaciones.

—A veces el llanto me agobia —se defendió Marín.

—Eryx llora mucho. Pobre.

—No —contestó Águila a Shunrei—. Aioria es el que llora demasiado.

Las chicas se echaron a reír mientras la campanita de la puerta anunciaba a una persona entrando.

—Hola —saludó Geist sentándose tranquilamente—. Un café muy fuerte por favor. Tengo tantas cosas que hacer hoy y me estoy cayendo del sueño. Hola —dijo al reparar en Shunrei.

—Hola —contestó la aludida con timidez.

—No te había visto por aquí antes.

—Ella es Shunrei —interrumpió Shaina.

—Tú eres la hermana de Shiryu. —Geist no se percató de la mirada afligida de la china—. Gusto en conocerte. Mi nombre es Geist.

—El placer es mío —dijo Shunrei aceptando el apretón de manos de la otra.

—Debo irme —anunció Geist al recibir el café—. Podemos charlar después, Shunrei. ¿Te gustaría?

—Sí. Será divertido.

—Bien, me voy. Que tengan un lindo día.

Geist se despidió con un gesto, cuando atravesó la puerta Shunrei suspiró profundamente.

—Es muy bonita —dijo con la voz quebrada.

—Sí. Es muy bella —comentó la Cobra—. Igual que tú. Tal vez deberías mirar a tu alrededor en vez de pensar tanto en Shiryu.

—Déjala —ordenó Marín—. Ella está enamorada y no es fácil olvidar a una persona, así como así.

—Pero tampoco te puedes quedar ahí sufriendo. —Shaina le dio un fuerte golpe a la barra—. Creo que te haría bien salir con alguien. Tal vez con cierto santo que anda por ahí.

—Oh, sí. —Marín se unió divertida—. No está nada mal, pero también… no sé, puedes tener otro pretendiente, ¿no? Allá en Inglaterra.

—Dinos —continuó Shaina—. ¿Tienes algún tinieblo en Londres?

—No –contestó la pelinegra sonrojada.

—Por favor —dijo Marín—. Debes ser el sueño de más de uno.

—Yo creo que no.

Nuevamente, la campanita sonó y Shunrei agradeció esa interrupción, por un momento evitaría las preguntas molestas de las guerreras quienes al ver al hombre que acababa de entrar quedaron congeladas.

—¿Él puede estar acá? —preguntó Marín a Shaina.

—Creo que sí —contestó—. En teoría este sitio no es parte del Santuario.

—Buenas tardes, señoritas —saludó el recién llegado—. He escuchado buenos comentarios sobre este café y pasé a ver si eran verdad. Por ahora, la vista —acotó observando a las tres chicas—: Es muy hermosa. —Finalizó clavando sus ojos en Ofiucos.

—¿Qué desea tomar? —interrogó la Cobra.

—Cualquier cosa que prepares tú —contestó el hombre—. Hola —ahora fijó su atención en Shunrei—, a ti no te había visto antes por acá. Mi nombre es Aiacos —continuó posando un beso en la mano de la pelinegra.

—Gusto en conocerlo, señor —dijo la china aún más sonrojada.

—¿Qué desea tomar? —Volvió a preguntar la italiana en lo que los ojos del juez la miraban detalladamente.

—¿Qué me recomiendas?

—El capuchino y las galletas de avena —contestó.

—Perfecto. Eso quiero. ¿Tú vienes con la orden? —interrogó. Shaina se sonrojó completamente—. Eso sería genial.

—No, solo le puedo ofrecer el capuchino y la galleta.

—Qué pena. Bueno preciosa, me conformo con eso.

Marín sonrió socarronamente para luego tomar a la Cobra por el brazo y arrastrarla hasta un lugar apartado.

—Te las botaron con toda, amiga —dijo burlona, pero Shaina aún estaba consternada—. Es guapo.

—Es tan parecido a Milo que me perturba —acotó—. No imaginé que fuera del agrado de un juez del Inframundo.

—Ya tienes repuesto para cuando las cosas con Milo no funcionen.

—Cierra la boca, Marín —ordenó, pero la otra simplemente se echó a reír—. A veces eres tan molesta.

Templo de Géminis

Mu descansaba tranquilamente después de un largo día al lado de Saga cuando un fuerte ruido lo despertó de improvisto.

—¿Qué fue eso? —preguntó por inercia. Saga murmuró algo y se volteó para abrazarlo—. ¿Habrá sido Kanon? —continuó al no sentir ninguna presencia extraña cerca.

—Sí es él —contestó Saga adormilado—. Vuelve a dormir. A menos que…

—Son las tres de la mañana. —Mu se incorporó sobre la cama despertando del todo a Saga—. ¿Qué hace tu hermano despierto a las tres de la mañana?

—Ay, no sé. Seguro tiene pesadillas. Pero ya que nos despertamos.

Las manos de Saga volaron hacia la entrepierna de Mu quien siguió con la vista fija en la puerta del cuarto.

—Fue un golpe muy fuerte. ¿Y si se desmayó?

—Sobrevivirá —anotó el gemelo intentando convencer a Mu de iniciar el jugueteo, pero el lemuriano se puso de pie poniéndose el pantalón—. ¿Qué haces?

—Iré a ver qué pasó.

—No. Él está bien —expuso. Mu ya estaba cruzando el umbral—. ¡Regresa acá Aries, es una orden! —No hubo respuesta más que un profundo silencio—. Voy a asesinar a Kanon.

Saga se puso de pie y como lo hiciera Mu llegó rápidamente a la cocina donde el lemuriano observaba a un afligido Kanon tirado en el suelo.

—¿Qué demonios? —dijo viendo a su hermano abrazado a sus rodillas.

—Y tú dijiste que estaba bien —le refutó Mu—. ¿Qué te pasó, Kanon?

El aludido miró a los dos hombres para luego suspirar con premura.

—Es muy triste saber que mi futuro depende de mí —explicó en la misma posición.

—Eh… pues sí. —Saga rodó los ojos.

—¿De qué hablas, Kanon? —La voz de Mu sonó muy amable

—Hice unos macarrones con queso, y me quedaron crudos.

—¿Macarrones con queso a las tres de la mañana? —inquirió Aries pensando que habría estado mejor haberse quedado en su templo. Saga por su parte se acercó al mesón.

—Pero las instrucciones son claras —dijo el mayor viendo la caja de macarrones—: Poner agua a hervir, verter el contenido y esperar diez minutos. Cielos. Eres un inútil.

—Saga —llamó Mu.

—Dime una cosa hermano. ¿Hiciste lo que te dije que no hicieras?

Ante la pregunta de Saga, Mu quedó confundido en lo que Kanon se abrazaba más así mismo.

—¿De qué hablan?

—Kanon —contó Saga—, vino esta mañana con un hermoso anillo de compromiso. Su idea era pedirle matrimonio a Ivonne. Y por más que le dije que era una mala idea, parece que no me escuchó. Ahora sé por qué no te vi en todo el día.

—¿Por qué hiciste eso, Kanon? Es claro que lo último que quieres es casarte.

—Pero sí me quiero casar —se defendió poniéndose rápidamente de pie.

—¿En serio? —El semblante de Mu se veía muy serio, incluso más amenazador que del mismo Shion.

—Sí —contestó cabizbajo—. Algún día. No por ahora. En un futuro tal vez.

—¿Entonces por qué le pediste matrimonio a Ivonne? —interrogó Aries en lo que Saga se echaba a reír.

—Porque…

—Porque Kanon cree que puede manipular a todo el mundo. Su intención era chantajear a Ivonne con un compromiso.

—¡Oye! —bramó el menor de los gemelos—. Si lo dices así suena muy feo. Solo pensé que era una buena idea. Ya comprometidos no habría razón para…

—Para que Minos no se interpusiera —completó Mu—. Cielos, ustedes dos están dementes.

—El demente es él —proclamó Saga.

—El demente eres tú —se defendió Kanon apuntando con el dedo—. Porque si quieres hablar de demencia tú tienes una lista bastante larga de muchas locuras cometidas.

—Ay, por favor, eso fue hace mucho tiempo.

—Pues no vengas a señalarme Saga, cuando tú tienes rabo de paja.

—¡Cierra la boca Kanon!

—¡Ciérrala tú, Saga!

—¡Oblígame!

—Eso haré.

Mu observó como Kanon saltó con fuerza sobre Saga quien no fue capaz de detener la embestida y cayó al suelo, pero en un rápido movimiento Saga puso las cosas a su favor dejando al exgeneral bajo su peso, pero nada de eso detuvo al menor de los gemelos quien se defendió con lo que tenía y ambos hermanos terminaron manoteando contra el otro.

—Suficiente tengo con aguantar a uno y debo soportar al otro también —suspiró Mu—. Mejor me voy a dormir a mi templo.

—Espera Mu. —Saga intentó detenerlo, pero Kanon lo hizo retroceder—. ¡Maldito! ¡Hiciste que se fuera!

—¡Tú hiciste que se fuera!

—Fuiste tú.

Templo de Tauro

Linda se despertó por un fuerte ruido a su lado Aldebarán simplemente bostezó.

—¿Qué fue eso?

—Vuelve a dormir, preciosa. Son los gemelos. Suelen no llevarse bien a veces.

—¿No deberíamos hacer algo?

—Estarán bien. Ya se les pasará.

Templo Principal

Shion se incorporó sobre la cama al sentir a Saga y Kanon pelear entre ellos, luego de pensarlo un rato volvió a su puesto y se arropó completamente con las cobijas.

—Ya estoy muy viejo para esto. Ojalá se maten entre sí —murmuró para luego agregar después de meditarlo un poco—: Ni porque tuviera tanta suerte.

Al día siguiente en el trono patriarcal Saga y Kanon estaban con la mirada fija en el suelo mientras Shion los observaba de uno en uno.

—La única razón —inició el Patriarca— por la que no interferí esta madrugada en su maravillosa pelea, es porque en serio, en serio, esperaba que se mataran entre sí. Desafortunadamente, los dioses no me escucharon y aquí están los dos intactos. ¿Quieren decirme que pasó?

—Kanon es un idiota.

—¡Tú eres el idiota!

—¡Suficiente! —Shion se puso de pie amenazadoramente—. ¿Qué pasó realmente?

—Kanon no pudo preparar unos macarrones y enloqueció.

—Él —se defendió el otro— me tachó de loco.

—Pero sí lo estás.

—No.

—¡Ya no más! Cielos, que molestos son ustedes dos. Cualquier plaga es mejor que ustedes. —Shion se sobó las cienes—. En serio, el Inframundo es mucho más tranquilo y agradable.

—La culpa es solamente de Kanon, está molesto porque terminó con Ivonne.

Shion olvidó su malgenio para preocuparse por lo que acababa de escuchar.

—¿Qué dijiste? —Saga retrocedió ante el cambio inesperado del Patriarca.

—Que Kanon terminó con Ivonne.

—¿Es verdad? —Ahora le preguntó al exgeneral quien simplemente titubeó—. ¡¿Es verdad?! —gritó.

—Bueno, yo…

—¡Escúchame bien, mocoso! —Shion tomó a Kanon por el cuello para luego acercar su rostro amenazante—. ¡Tienes que arreglar las cosas con ella, porque si no lo haces, te mato!

—Pero...

—¡Pero nada! ¡O arreglas todo, Kanon, o te mueres! ¡Sí, te mueres! ¡Y tú también Saga!

—Pero yo…

—Los asesinaré a ambos donde no arreglen todo. ¡Ahora largo de acá!

No hizo falta que lo dijera una segunda vez, ambos muchachos salieron despavoridos del recinto.

—Que susto. ¿Por qué le importa tanto que arregle las cosas con Ivonne?

—No lo sé —contestó Saga en un suspiro—. Solo sé que tienes que arreglar las cosas con ella. —Kanon quiso protestar—. Ah, no, hermano. Yo no pienso pagar las consecuencias de tus actos. Así que arregla las cosas con ella o yo te mato antes de que Shion lo haga.

—Por todos los dioses. Que agresivos se levantaron todos hoy.

Japón – Mansión Kido

Un par de días después Shun y Saori se organizaron para viajar a la Fundación Graude, dónde la heredera Kido tuvo que verse envuelta en una discusión con los accionistas por la reciente separación entre ella y Julián Solo. Desde luego el joven millonario no estuvo en la junta, por lo que se asumió que su ausencia se debió a una fuerte depresión ocasionada por la ruptura.

Saori no soportó cuando todas las acusaciones cayeron contra ella y dónde se le señaló como una incompetente, porque como dijeron algunos: 'Una mujer debía aceptar y perdonar los errores de su pareja'. Desde luego ella no tomó nada bien aquellos comentarios y en un tono autoritario sugirió el cambio inmediato de todo el comité. Los accionistas completamente iracundos no la apoyaron, pero antes de marcharse ella amenazó con llevar a cabo dicho cambio, porque ya era hora que más de uno se retirara debido a su edad avanzada.

Ahora estaba acomodada en una silla colgante en los jardines de la mansión repasando en su cabeza los nombres de las personas que podrían ayudarla a restructurar el comité, Julián estaba en la lista y si él tenía algo de decencia debía apoyarla.

—Hace un poco de frío. Es mejor que entres.

Shun caminó hasta ella quien simplemente sonrió y continúo acostada mirando la luna.

—Es una linda noche —contestó ella—. Quiero dejar de pensar, pero no puedo, cada que intento pensar en otra cosa vuelvo a lo mismo.

—Tal vez una charla entre amigos te ayude —sugirió acomodándose cerca de ella—. ¿Cómo va… la universidad?

Saori sonrió enternecida, aparentemente cualquier cosa la podría estar llevando a los mismos pensamientos.

—Bien. La universidad, es el último de mis problemas.

Shun observó la luna por unos segundos antes de dirigir su mirada a Saori:

—¿Y cuál de todos tus problemas te tiene tan inquieta en este momento?

—Quiero cambiar todo el comité de la fundación. Sus ideas son obsoletas y anticuadas, necesitamos ideas nuevas y ellos no están ayudando. El problema es: que no será tan fácil que acepten, por lo que necesito de otros miembros de la compañía para que se apruebe esa nueva estructura.

—Todo eso suena complicado.

—Y lo es. —Saori se llevó un brazo sobre la cabeza—. A veces siento que todo esto me supera. Estoy cansada. Quisiera por un momento olvidarme de todo.

—¿Qué quieres hacer?

—No lo sé —contestó acostándose de medio lado para observar a Shun—. ¿Qué debería hacer a mi edad? Siempre he tenido que comportarme como una dama y creo que nunca he hecho nada malo. Lo único malo que hice alguna vez fue escabullirme con Julián y ya ves como terminó todo.

—Esa fue la consecuencia. Hiciste algo malo, pagaste por eso —bromeó.

—Pero quisiera hacer algo más. —Saori volvió a acostarse boca arriba—. Sentirme viva. Nunca he bebido hasta perder la conciencia o me he drogado —rio—. Sé que eso no es la gran cosa, pero debe ser divertido hacer algo indebido, ¿no?

—Yo tengo marihuana en mi mochila —recordó aquel detalle y el libro que seguía en su maleta—. No es mía —aclaró con rapidez al ver el rostro de Saori—. Alguien me la obsequió y olvidé que la tenía.

—Que obsequio más interesante. No sabía que la gente andaba por ahí haciendo ese tipo de detalles.

Shun se carcajeó.

—Bueno, algunas personas no tienen escrúpulos. —Indicó él—. Pero… podríamos aprovechar el obsequio, ¿no te parece?

Saori observó a Shun divertida pensando si aquella era una buena idea. En realidad, no había mucho que temer, estaba con alguien de confianza y estaban en casa.

—Me parece bien —dijo finalmente ella en lo que Shun se ponía de pie dispuesto a buscar su maleta.

Unos minutos después Andrómeda llegó con un par de cigarros de color blanco y un encendedor.

—¿Lo has hecho alguna vez? —preguntó ella.

—Naomi me enseñó a fumar. Esto —observó el cilindro—, tal vez no sea diferente.

Con un poco de delicadeza el santo colocó uno de los cigarrillos en su boca y como había aprendido por parte de Antlia encendió el cilindro, acto seguido se atoró por el sabor.

—Es diferente —dijo entre un fuerte ataque de tos—. Penetra directo a tu garganta. ¿Aún quieres hacerlo?

—Sí —respondió ella tomando el otro e imitando a Shun—. Tienes razón. Esto quema.

—Te acostumbras después de un rato. —Shun ahora tenía el control de la situación y se llevaba el cigarro a la boca como todo un experto—. ¿Cómo es que le llaman a esto? ¿Porro?

—Creo que sí —contestó ella en lo que a diferencia de Andrómeda se seguía atorando—. ¿En cuánto tiempo debería hacer efecto esto?

—Yo qué sé.

Veinte minutos después Saori y Shun estaban acostados viendo la luna sin parar de reír, no sabían lo que decían y todo lo que pasaba les parecía gracioso, ambos hablaban al tiempo y se enredaban a mitad de alguna oración.

—¿Qué es tan gracioso, Shun? —Saori vio como el santo intentaba no ahogarse por la risa.

—La luna —contestó—. Dicen que es de queso. Debe ser un queso muy añejo.

Saori rio más fuerte.

—Hablar de comida me hizo dar mucha hambre —comentó ella poniéndose de pie—. Tengo hambre.

—Vamos a asaltar la nevera.

—Sí.

Ambos se tomaron de las manos y a grandes tropezones llegaron hasta la cocina de la mansión dónde se hicieron de frituras y refrescos y antes de que los descubrieran se escabulleron hasta la habitación de Saori donde pusieron un poco de música y devoraron todo lo que tenían entre sus brazos.

Believer de Imagine Dragons sonaba con potencia mientras Saori y Shun saltaban sobre la cama cantando a todo pulmón en lo que seguían riendo. Cuando la canción terminó una más suave dio inicio, Shun cayó de rodillas en el catre y Saori aplaudió fuerte anunciando lo mucho que le gustaba la nueva melodía.

Karma de Lady Wray comenzaba y la pelilila aún de pie en la cama empezó a danzar y cantar en un bello tono casi celestial. Shun se quedó por un momento impávido observando a la joven quien mantenía los ojos cerrados y cantando a compás.

Ain't nobody worthier than you
Seen all the crazy things and stupid things you do
Keep walking around like I could never have you

Shun escuchó la bella canción y no supo si aquella voz que penetraba en sus oídos era la de Lady Wray o de Saori, pero cualquiera que fuera era una voz muy bella. Tampoco estuvo seguro del porqué el ver a su amiga cantando y bailando sobre la cama se le hizo tan bella y deslumbrante y mucho menos comprendió por qué sus manos volaron hasta ella halándola con ternura y logrando que quedara arrodillada frente a él.

So maybe you deserve it
Maybe you deserve it
This little thing called karma
Karma, karma
This little thing called karma
Karma, karma

La canción continúo y por un momento Saori olvidó lo que aquella letra significaba porque toda su atención quedó fija en los ojos esmeralda de Andrómeda.

Un beso. Saori no supo si fue ella quien se acercó a él o él a ella, solo notó que ahora su boca estaba saboreando la de Andrómeda y que aquello le parecía exageradamente fascinante.

Pudo haber sido la droga o un deseo que estaba escondido desde hace rato, pero ahí estaba, y, ahora ella se encontraba bajo el peso del muchacho que insistía en besar cada milímetro de su piel. Karma seguía ambientando la habitación mientras los dos chicos poco a poco se despojaban de sus ropas gimiendo con cada beso y cada caricia.

Ambos estaban desnudos, ardiendo en deseo y saboreando el néctar de sus bocas. Una mirada fue el único compromiso, ambos se observaron por un escaso momento en lo que la respiración agitada de Saori y una sonrisa le daban permiso a Shun para entrar en las mágicas tierras de la griega.

La cordura en ese instante no era necesaria, mucho menos lo fue cuando el calor de Saori abrazó con fuerza, lujuria y humedad la hombría de Shun. Ya no había marcha atrás, cualquier falta que estuvieran cometiendo no importaba. No importaba a quien ofendieran o cuántas leyes estuvieran violando. Nada se comparaba al exquisito placer que ambos compartían en ese momento. Ahí, en ese pequeño instante importaban únicamente ellos dos.

Templo de Géminis

Tres de la mañana Mu aceptó nuevamente quedarse en la tercera casa, esperando que en esa ocasión su sueño no fuera interrumpido. No sucedió. Un fuerte ruido, el ruido de una batería estruendosa e interpretada con violencia lo hizo ponerse de pie como un resorte.

—¡¿Qué es eso? —le preguntó a Saga quien apenas abrió un ojo.

—Es Kanon. Sigue triste porque no logra que Ivonne lo perdone —contestó adormilado—. Vuelve a la cama.

—¿Cómo puedes dormir con ese escándalo?

Saga se alzó de hombros y dio un par de palmadas en la cama esperando a que Mu se acostara nuevamente.

—¿No vas a decirle que se detenga? —interrogó, Mu estaba perdiendo la paciencia.

—No lo hará —respondió Saga con voz apagada—. Ven, duerme.

—No, me largo de acá.

—Ven, no te vayas —dijo al ver a Mu en el umbral quien solo lo miró amenazante.

—Vete al diablo.

Saga sonrió divertido para luego girarse y arroparse de pies a cabeza.

—En la mañana asesinaré a Kanon.

Japón – Mansión Kido

Saori despertó envuelta entres sábanas blancas y recibiendo los rayos del sol, con la mano buscó a Shun y al no encontrarlo se sentó para observar toda la habitación. Él estaba en el balcón apenas con un pantalón y sus ojos fijos en ese nuevo día.

Ella sonrió contenta y ocultando su desnudez con las sábanas caminó hasta él para plantarle un beso en la espalda.

—¿Cómo amaneciste? —preguntó Shun girando su rostro para encontrarse con los ojos de Saori.

—Bien. ¿Y tú?

—Excelente —contestó tomándola con delicadeza para dejarla frente a él y abrazarla desde atrás—. Hace mucho tiempo que no me despertaba tan feliz.

—Tienes razón. Todo lo de anoche fue maravilloso.

—Debemos regresar.

—Hoy no —dijo sintiendo el abrazo de Shun más fuerte—. Quiero quedarme así, contigo. Siempre.

—Quisiera que el tiempo se detuviera. Pero sabes muy bien que tenemos que cumplir con nuestro deber.

—Por hoy no, Shun. Quedémonos un día más, aquí. Así.

—Tendremos problemas.

—Nos preocuparemos de eso después. Hoy —continuó girándose para verlo— quiero ser solamente tuya. —Finalizó dándole un largo y apasionado beso.

Continuará

.

.


Hola, chicos, muchas gracias por seguir acá. Por ahora creo que voy a demorar un poco más con las actualizaciones, pero me comprometo a seguir muy pendiente de la historia. Ya saben que cualquier novedad la pueden saber por medio de mi página de Facebook que pueden hallar en mi perfil. También pueden encontrar la imagen en la que me inspiré para Blizz.

Monse: Gusto en saludarte. Sí Yue es un amor y tenemos a Minos por un lado y un poco de Aiacos por el otro jijiji

8D: Ya me estabas haciendo falta, que bueno que te pudiste poner al día. Y qué bueno que andabas de parranda con gomitas borrachas pero que malo que no invites jejeje y bueno, prometí infidelidad y aquí está jejeje ahora a ver cómo va June y Shura. Por otro lado. ¡Oh! Entonces que comiencen las apuestas por: Violet x Camus y Ana María x Camus. ¿Con cuál de las dos chicas se quedará este hombre? Eso lo sabremos más adelante jajaja… sí, a los hombres les toca superar el duelo en soledad, pero bueno, Shura se lo buscó jajaja Blizz es un lugar muy lindo, bueno, por lo menos como me lo imagino sí es muy lindo jejeje. Gracias por tus comentarios y el apoyo. Aquí seguimos leyéndonos.