19. Verdades

Un precioso pájaro con los colores del arcoíris de un brillante deslumbrante surcó los aires mientras su canto cubría los cielos. Volaba mucho más alto que cualquier otra ave y al final se posó en un claro donde en medio de un haz de luz se transformó en un hermoso hombre de cabellos de fuego y deslumbrantes ojos azules.

—Hermes —llamó un imponente dios, el aludido sonrió desinteresado e intentó marcharse—. ¿Volando por ahí? —se apresuró a decir caminando al lado del otro.

—Es bueno despejar la mente, Zeus —manifestó con paso ligero.

—Ajá. He estado muy pendiente de tus apuestas, apuestas un tanto extrañas. Tus parejas —dijo llevándose las manos a la barbilla—, son algo poco contempladas. Déjame hacer un pequeño repaso. Primero apostaste por Naomi y Camus, y luego apareciste diciendo que Shaka y Shaina. Estoy algo abrumado.

—¿Qué quieres que te diga, Zeus? Hay muchas opciones, solo estoy probando algo de suerte.

—A mí no me engañas, Hermes —atajó parándose en frente del dios mensajero—. Te conviertes en pájaro para espiar al Santuario. ¿Cierto?

—No, claro que no.

—No me mientas o conocerás mi furia.

Hermes bajó los brazos derrotado.

—Está bien —aceptó el pelirrojo—. He estado espiando el Santuario, deseo ganar esa apuesta.

—Y algo me dice —continuó Zeus con brillante sonrisa— que descubriste algo nuevo, ¿no es así?

El dios mensajero resopló, no tenía de otra debía confesarle al dios de dioses, su descubrimiento, y sobre la mujer que aquella mañana se enteró de que estaba embarazada.

Grecia

Nicol llevaba poco tiempo en la ciudad, había tomado la decisión de viajar desde Bélgica intentando empezar una nueva vida. En parte huía de su pasado: de un amargo amor y de la insistencia de sus padres por darle nietos. En un principio estaba segura de su decisión, pero con el paso del tiempo y en ese preciso momento dudaba de su actuar.

Dobló por una esquina maldiciendo su suerte al percatarse que estaba caminando en círculos. Luego de una pequeña mudanza había salido a buscar algo de comer y se había extraviado. Intentó regresar sobre sus pasos, pero fue inútil, estaba perdida, además, de no conocer bien el idioma.

—¿En qué estaba pensando? —se dijo mirando a su alrededor—. ¡Diablos!

—¿Necesitas ayuda?

Nicol se sobresaltó, pero al ver al hombre que le hablaba, rápidamente se sintió tranquila, por un momento el caballero le pareció un superhéroe.

—En realidad sí —comentó—. Estoy perdida. No recuerdo donde vivo. Sé que es tonto.

—Es normal si no conoces la ciudad. ¿Tienes la dirección?

Ella revisó el papel que tenía en la mano y así lo entregó al hombre.

—¿Estamos cerca? —quiso saber ella.

—Sí, de hecho, sí —contestó él con amable sonrisa, Nicol quiso que se la tragara la tierra.

—No me digas que es aquí al frente, porque moriría de vergüenza. Ya he pasado tres veces por aquí.

—Es a tres manzanas de aquí, de hecho. ¿Quieres que te acompañe?

—No eres una especie de psicópata, ¿o sí? —sonrió, él le devolvió el gesto.

—Sí lo soy —respondió divertido—. Llevó una pala y unas sogas en mi auto, claro si tuviera uno —ambos se echaron a reír.

—Un psicópata no sería tan sincero.

—Es que no conoces a los psicópatas de esta ciudad.

Nicol sonrió divertida, el hombre enfrente era muy apuesto además de agradable, después de un par de miradas, ella aceptó ser escoltada hasta su dirección donde llegaron en un par de minutos.

—Tenías razón, estábamos cerca —dijo ella mirando el lugar—. Aquí vivo, muchas gracias por todo.

—¿Cuánto tiempo llevas en la ciudad?

—Apenas como tres horas, me instalé y salí por algo de comer, y ya conoces el resto de la historia.

—Bastante animada, un día muy excitante.

—Gracias al cielo te encontré. De seguro me hubiera tomado más tiempo encontrar mi casa, habría sido horrible. Pero a la próxima no saldré sin mi celular, de haberlo tenido a la mano la historia habría sido otra.

—Bienvenida, espero que logres adaptarte a la cultura y al lugar rápido. Que tengas un lindo día.

—Espera, no me has dicho tu nombre. Yo soy Nicol.

—Oh, Nicol, gusto en conocerte. Mi nombre es Shaka. Vivo por acá cerca, si te puedo ayudar en algo, puedes contar conmigo.

—¿En serio? Entonces podemos intercambiar números telefónicos, ¿te parece?

—Claro.

Londres

—Buenos días, señorita —saludó un guapo hombre a Shunrei quien al reconocerlo en el campo de la universidad saltó sobre él para abrazarlo.

—¡Ikki! Que alegría verte, no te esperaba —comentó ella soltándolo para mirarlo a los ojos.

—Es tu cumpleaños, ¿no? Quería venir a verte. Aunque —continuó mirando en su en rededor—, estoy de ilegal, Kiki me trajo.

Shunrei sonrió, para otra persona eso hubiera sido muy extraño.

—Es una bella sorpresa. Gracias por venir, y por acordarte de mi cumpleaños.

—Dohko no pudo venir —comentó el Fénix tomando asiento en la mesa en la que estaba Shunrei leyendo un libro—. Pero te envió esto —dijo entregando un paquete.

—¿Y Shiryu? ¿También está ocupado?

—Ya sabes cómo es él.

—¿Y cuánto tiempo te quedarás? —preguntó mirándolo fijamente y con gran sonrisa.

—Solo por hoy —contestó con seriedad—. Le pedí a Kiki venir por mí en la tarde.

—No puedes hacer esto, Ikki. —Shunrei sonó suplicante—. Es una corta visita, por favor trata de quedarte, aunque sea un par de días más, ¿sí? Por mí.

—Que manipuladora —dijo divertido ante los ojos de borrego de la china—. Que tal si pasamos el día y lo decido en la tarde.

—¡Sí! —celebró ella—. Te presentaré a mis amigas.

—No quiero conocer a tus amigas —expresó, lo suyo no era compartir en sociedad y mucho menos en un grupo de féminas.

—Ven, te caerán bien —continuó ella tomándolo de la mano para llevarlo con sus compañeras—. Pero por favor no les digas nada sobre que es mi cumpleaños. Prefiero que nadie lo sepa.

—¿Por qué?

—No quiero ningún festejo. Estar tan lejos de mi familia me hace sentir un poco triste y no quiero que un montón de desconocidos me feliciten en una fecha tan importante para mí. No sé si lo entiendas.

—Claro que lo entiendo. No le diré a nadie nada, tranquila.

Campos de Entrenamiento

Shaina estaba sentada en las gradas observando los entrenamientos de las aprendices cuando Marín de Águila se sentó a su lado, la pelirroja suspiró profundamente al acomodarse junto a la italiana y mirando de reojo a su compañera dejó caer los hombros.

—Te ves mejor, amiga —dijo Marín, la aludida se sintió extrañada.

—¿A qué te refieres?

—A que le has bajado a la hostilidad. Ya no estás tan molesta como antes. ¿Superaste a Milo?

—Jamás podré superar a Milo —confesó haciendo un círculo en la arena con la punta del pie—. Pero ya pasaron dos meses desde que terminé con él, empiezo a acostumbrarme a su ausencia. A veces soy un poco dramática.

—Menos mal lo reconoces —suspiró. Shaina la miró de medio lado.

—Algo me dice que no estás aquí porque te interesa saber cómo se encuentra mi corazón. ¿Me equivoco?

—Ya estás paranoica —dijo observando para otro lado, sin embargo, la Cobra insistió con la mirada—. Está bien, tú ganas —resopló—. Estoy embarazada —expuso escondiendo su rostro entre sus manos.

—¿Qué dijiste? ¿Embarazada? Pero… ¿Estás embarazada, Marín? ¿Otra vez?

—Sí. ¿Recuerdas que hace un mes nos ayudaste a cuidar de Eryx? —La Cobra asintió—. Bueno, desde el embarazo de Eryx, Aioria y yo… ya sabes. ¡Ay! Y después de tanto tiempo cuando lo intentamos de nuevo, pasa esto. ¡Estúpido y sensual, Aioria!

—Deberíamos llamarlo: Tiro fijo. —Shaina se echó a reír fuertemente—. Te felicito amiga, ahora Eryx tendrá un hermanito.

—Eryx apenas tiene seis meses y yo ya estoy embarazada otra vez. Aioria enloquecerá.

—Todos enloqueceremos, apenas y pudimos sobrevivir a tu primer embarazo.

—¡Ay, cierra la boca!

—¿Ves? Ahí está. Tú te pones más histérica que de costumbre y Aioria exagera con su protección. Creo que después de este, deberías cerrar la fábrica amiga o que Aioria le corte a la producción.

—No quiero decírselo a él. Podrías decirle tú.

Shaina abrió los ojos abrumada.

—¿Bromeas?

—No. Él va a enloquecer. Siempre dice sobre lo afortunados que somos al tener un solo bebé en casa. Esto, no estaba entre los planes de ninguno.

—Ya qué amiga. Con gusto te acompañaré a decirle, pero no lo haré por ti.

—Que mala eres.

Templo de Leo

Aioria estaba delante de Marín y Shaina, donde la última ante las divagaciones de la primera había soltado la bomba del embarazo de Águila, ahora, el guardián del quinto templo se encontraba con la mirada fija en un punto lejano y su boca bien abierta.

—Oye, ya me preocupé. Lleva así mucho rato —comentó la pelirroja.

—Tal vez si lo golpeas se le pase —sugirió la italiana.

—La culpa es tuya por decirle de esa manera.

—La culpa es tuya por no decirle rápido las cosas.

—¿Estás embarazada? —susurró Leo—. ¿Embarazada? ¿Otra vez?

—Sí. ¡Sorpresa!

—Dos bebés, tendremos dos bebés.

—Sí —contestó esta vez la Cobra, pero la mirada de Aioria estaba desorbitada—. ¿Sorpresa?

—Está bien —dijo finalmente el hombre recobrando su orgullo—. Tendremos el doble de amor en este hogar.

Los ojos de Marín se aguaron.

—Tendrás que aguantarme nuevamente.

—Y tú a mí —dijo él besándola con calidez.

—Que lindo —comentó Shaina al sentirse excluida—, yo mejor me voy antes de que Tiro Fijo, me embarace con la mirada.

—¡Qué graciosa! —bramó el dorado.

Londres

Ikki y Shunrei pasaron el día juntos, aunque al principio el Santo se sintió un poco agobiado con la cantidad de preguntas —y algunas insinuaciones— por parte de las amigas de la china, ahora estaba tranquilo pasando el tiempo agradablemente con la joven. No obstante, siendo un día normal para la pelinegra, sus responsabilidades no se hicieron esperar, por lo que a esa hora se encontraban ambos en una biblioteca buscando material para un ensayo para las clases de la chica.

—Tal vez este sirva —dijo el Fénix tomando un libro para luego mirar con disimulo a Shunrei quien al recibir el ejemplar sonrió sonrojada.

—Creo que sí. ¿Me ayudas con ese? —señaló un libro a lo alto, ella era muy bajita para alcanzarlo, pero al bronceado no le costó nada tomarlo—. Gracias.

—Creo que tenemos material suficiente, ¿quieres hacerlo aquí?

—¿Qué? —preguntó ella distraída y nerviosa.

—El ensayo. ¿Quieres escribirlo aquí?

—¡Sí! Sí —contestó con rapidez—. Vamos a esa mesa.

Ambos se sentaron tan apartados como pudieron, Shunrei abrió su laptop y empezó a teclear en lo que buscaba información en los libros que llevaron, por su parte Ikki leía ansiosamente tratando de encontrar información relevante para la investigación de la chica.

Shunrei no podía concentrarse, cada vez que tenía una idea esta se desvanecía rápidamente y sus ojos se clavaban en el Fénix que parecía muy concentrado en su lectura. Sin embargo, él tampoco estaba avanzando en su empresa, llevaba más de diez minutos leyendo el mismo párrafo porque su mente lo traicionaba y se veía pensando en Shunrei, y la única razón por la que no volteaba a verla es porque sabía que se pondría en evidencia.

Media hora después, ninguno de los dos había conseguido algo.

—Esto no está funcionando —murmuró ella, Ikki la observó tiernamente.

—¿Te parece si mejor vamos a dar un paseo?

—Debo terminar este ensayo hoy. Es para mañana.

—¿Te parece si yo voy a dar un paseo? Tal vez no estoy siendo de ayuda.

—No, no —pidió ella cuando Ikki se puso de pie—. Por favor no te vayas. Vamos a mi cuarto, creo que es el lugar, hay mucho ruido a aquí.

—Estamos en una biblioteca.

—Sí, pero todo suena tan fuerte. —La realidad era que Shunrei estaba tan nerviosa que todo a su alrededor se intensificaba.

—De acuerdo. Vamos a tu cuarto.

Sin más preámbulos los dos tomaron sus cosas para caminar uno al lado del otro hasta los dormitorios, ya allí se encontraron con una ruidosa compañera de cuarto de Shunrei.

—Necesito hacer mi ensayo —recalcó la chica a su rubia amiga—. Por favor no hagas mucho escándalo.

—Claro que no —contestó la otra con una colombina en la boca en lo que sobre la cama se pintaba las uñas de los pies—. Yo aquí muy calladita, a menos que necesites quedarte a solas —agregó observando al Santo con picardía—. Tu amigo no vino solo hacer la tarea.

—Que mal pensada eres —dijo Shunrei tomando asiento en su escritorio en lo que Ikki se sentaba en la cama que le correspondía a la pelinegra.

—Creo que aquí podríamos encontrar algo —sugirió el Fénix tomando un libro para sentarse a leer.

El tiempo pasó lentamente, pero para las tres personas en la habitación fue muy productivo, la compañera de cuarto de Shunrei estuvo paseándose por todo lado en lo que se organizaba para salir a una fiesta, en lo que los otros dos alegres celebraban al ver que habían avanzado bastante con el ensayo. Ahora, la pelinegra le daba los últimos retoques y se disponía a guardar la información para entregarla sin problema al siguiente día.

—Gracias, Ikki. Fuiste de gran ayuda.

—Claro que no. Tú hiciste todo el trabajo. Que bonita redacción, y muy pulcra también.

—Gracias.

—¿Vienen conmigo a la fiesta? —dijo la otra chica—. Será divertida. Ikki. Te llamas Ikki, ¿cierto? —El Santo asintió—. Convence a Shunrei de salir, se la pasa aquí todas las noches estudiando. Yo pienso que debería salir de vez en cuando. Pero…

—La verdad estoy bien aquí —dijo la china—. Yo debo terminar esto…

—Pero los escuché hace un momento diciendo que ya habían terminado.

—Sí…

—Aún nos falta un poco —completó Ikki—. Y luego saldremos a cenar, si tenemos tiempo iremos a tu fiesta.

—Bueno —aceptó la rubia tomando su chaqueta y bolso—. Tú ya sabes donde es, nena. Los espero allá. Y si no, pues… les comento que llegaré muy tarde. —Finalizó con sonrisa pícara para luego desaparecer de la habitación.

—Gracias por eso —comentó Shunrei a Ikki con bella sonrisa—. No me gusta ir a esas fiestas, solo hay alcohol y tipos muy idiotas. La única vez que fui a una de sus fiestas, tuve que golpear a un hombre que se pasó de abusivo.

—¿Lo golpeaste? ¿Tú? ¿Cómo?

—El maestro Dohko me enseñó defensa personal. No soy tan buena como un Santo de Athena y tampoco puedo enfrentarme a ese tipo de enemigos que tienen ustedes, pero sé cómo defenderme de un tipo ordinario.

—Eso está muy bien. Que nadie intente pasarse de listo contigo. De los demás nos encargamos nosotros. Pero deberías salir, no vas a encontrarte con un idiota todas las veces.

—No lo sé —dijo acomodándose ahora al lado de Ikki—. Me siento mejor aquí, creo que estoy acostumbrada a las cosas tranquilas, y de cierta manera a la… a la soledad.

—¿Y te agrada estar sola?

—¿A ti te agrada estar solo?

—Lo hago para no matar a nadie. ¿Has visto los idiotas con los que convivo? Tienen suerte de estar vivos.

—Yo pienso que todos tienen suerte de tenerte como aliado, eres muy fuerte y un excelente amigo —suspiró para luego restregarse el ojo con un poco de molestia.

—Y sigues sin contestar mi pregunta —comentó Ikki sonriendo—. ¿Te agrada estar sola?

—Sí. Bueno, la verdad no me incomoda —contestó aún con la mano en su vista.

—¿Qué te pasó? —Ikki se incorporó para verla mejor.

—Me cayó algo en el ojo. No sé.

—Déjame ver —pidió acomodándose para limpiar el ojo de la chica quien se quedó muy quieta esperando que el Fénix le ayudara con esa molestia.

—Sí, tienes una pestaña. Espera un momento.

Con delicadeza Ikki retiró el objeto, Shunrei sonrió agradecida, y cuando el obstáculo fue aislado, ambos se quedaron observándose sin pronunciar ninguna palabra. El Santo sintió el aroma dulce de la china e impulsado por una fuerza extraña la besó con ímpetu. Ella no retrocedió y de la misma forma correspondió al gesto sorprendiéndose a sí misma por su comportamiento descarado.

La falta de aire los hizo separarse, por un momento se miraron sonrojados para luego sonreír como un par de tontos y cuando Shunrei mordió su labio inferior, Ikki volvió a besarla.

—Quería hacer esto desde hace mucho tiempo —dijo él luego de un suspiro.

—Te tardaste —comentó ella algo nerviosa.

—¿Quieres… quieres salir para buscar algo de cenar?

—Podemos pedir algo y quedarnos para ver una película. Si lo prefieres.

—Me encanta tu forma de pensar. Apoyo la moción.

—Genial.

Templo Principal

La noticia del nuevo bebé no se hizo esperar, y antes de que llegara a oídos del Patriarca ya todos estaban enterados, ahora, Shion caminaba por los largos pasillos hacia el templo principal, su paseo por el Star Hill lo había dejado con más preguntas que respuestas.

—¿Es el cuarto guardián? —preguntó Saori al verlo.

—No —respondió él derrotado—, es la estrella del signo de Capricornio. El nuevo sucesor del décimo templo.

—¿Qué? —Saori cruzó los brazos molesta—. ¿Cómo que un sucesor? ¿Cómo que un sucesor? —gritó—. Debería ser el cuarto guardián. Maldición, ¿dónde está el cuarto guardián?

—No desespere mi señora, de seguro el cuarto guardián llegará cuando menos lo esperemos.

—Estoy preocupada, Shion —dijo ella caminando hasta el trono donde se quedó inmóvil observando el asiento vacío—. Ya ha pasado mucho tiempo, varias parejas han acabado su relación y no parece haber señales del niño. ¿Y sí el guardián tenía que nacer dentro de las parejas que ya no están juntas?

—De ser así, solo un milagro logrará la existencia de ese niño, pero no podemos hacer que regresen quienes ya no están juntos. Las relaciones están un poco delicadas entre todos.

—¡Diablos! Esta tarea está siendo por demás difícil.

Cabañas Femeninas

June llegó a su casa luego de un largo entrenamiento, dejando los zapatos a un lado se dispuso a tomar una ducha cuando Narella entró a la cabaña.

—¿Ya te vas a dormir? —preguntó la pelirrosa.

—No —contestó June—. Quedé de ir a tomarme una cerveza con Shun. Parece que ambos sufrimos por amor, yo sé que aun pienso en Shura, pero algo me dice que él no piensa en Naomi y que es alguien más la que lo tiene tan achicopalado. Quiero ver, si un par de cervezas, le aflojan la lengua. ¿Quieres ir con nosotros?

—Si no te molesta que vayamos con Ángelo, sí. Quedamos en salir a hacer algo, no creo que le moleste que salgamos todos.

—Por mí no hay ningún problema y estoy segura de que a Shun tampoco le molestará.

—Perfecto —celebró—. Iré a decirle a Ángelo en lo que tú terminas de arreglarte. ¿Dónde está Shun?

—En la universidad, quedé de verme con él en la ciudad.

—Genial.

Grecia

Una hora después, Cáncer en compañía de su novia y Camaleón caminaban por la ciudad hasta el punto de encuentro donde se verían con Shun, platicando notaron lo tarde que se le estaba haciendo a Andrómeda y antes de que pudieran preocuparse el bronceado telefoneó a June, quien se vio en la necesidad de alejarse un poco del grupo por la mala recepción.

La rubia escuchó atentamente a su amigo, quien se disculpaba por la tardanza y le pedía esperar un poco debido a que tuvo que quedarse por más tiempo en la universidad. Ella no le dio importancia y mientras le decía que no se preocupara, una pareja pasó muy cerca de ella. June giró por inercia, reconociendo la esencia del hombre que acababa de pasar, y al reconocerlo le hizo una señal a Narella, la cual no entendió a quien se refería, finalmente, Camaleón hizo un gesto con su dedo índice reflejando algo pequeño. No hicieron falta más explicaciones y Sextante al entender la imagen se echó a reír para luego mirar por encima de su hombro.

—Shun tardará un poco —dijo June caminando hasta los otros dos—. Me dice que lo esperemos en el bar. ¿Vamos?

—Claro —aceptaron los otros.

—Que malas son ustedes —comentó Ángelo a Narella al llegar al bar donde Camaleón se alejó para ir al baño—. June haciéndote señas sobre el hombre que pasó cuando ella estaba hablando con Shun, y tú no le entendiste hasta que ella hizo el gesto de que el tipo lo tiene pequeño.

Narella se sonrojó completamente.

—¿Te diste cuenta? —preguntó ingenuamente, Ángelo sonrió con cinismo.

—¿A quién le tocó esa mala experiencia? ¿A ti o ella?

—A ella —soltó Narella divertida—. Es una pena, es un chico apuesto. Pero eso no quiere decir que el hombre sea malo en la cama. ¿O sí?

—Yo qué sé —dijo él mirando a su novia de medio lado—. ¿Por qué no le preguntas a June?

—Porque ella al final no durmió con él, le dio algo de pánico todo el asunto.

—Pobre muchacho. Con razón no saludó a June, porque él la vio.

—Eso fue hace más de dos meses, tal vez ni la recuerda.

—Créeme que un hombre recordaría un desaire como ese.

Inframundo

—Hace mucho que no vas al Santuario —dijo Minos caminando lentamente hacia Violet quien había sido citada en la corte del silencio—. ¿Puedo saber por qué?

—Hace una semana te dije que Marín de Águila está embarazada —expuso la chica cruzándose de brazos—. Supongo que mi trabajo en ese lugar ya terminó.

—Déjame decirte que no —expuso él caminando alrededor de la joven—. El hijo de Leo no es el cuarto guardián.

—¿Cómo que no? —Violet sacudió los brazos molesta—. ¿Cuál es el problema con ese niño?

—Eso quisiéramos saber todos. Por ahora, nuestro señor no está muy feliz, y como el bebé que viene en camino no es el cuarto guardián, tendrás que seguir utilizando tus encantos para traernos información.

—¿Mis encantos? —resopló en lo que Minos cortaba la distancia entre ellos.

—Sí, esos que tienes tan bien escondidos debajo de todas esas capas de hostilidad.

—Señor Minos —aclaró con tono muy marcado—. Debo cumplir con mi deber, así que, si me disculpas, marcharé al Santuario. Que tengas un lindo día —continuó deteniéndose frente a la puerta de salida—. La otra vez me pareció verte con Naomi de Antlia. ¿Estás con ella?

—¿Eso te pone celosa, mi amor? —comentó él con cínica sonrisa.

—Diría que me confunde.

—Ella y yo tenemos una relación abierta, así que no te preocupes, que lo que pase entre tú y yo, está bien para ella.

Violet no supo realmente que contestar. El Grifo no perdía la oportunidad de insinuar algo entre los dos.

—Me alegro por ti, Minos. —Cetus caminó hasta la salida despidiéndose con un movimiento de mano—. No por ella. Con lo hermosa que es, siempre puede conseguir algo mejor.

—Por eso es una relación libre, para que no se cohíba —bromeó en lo que la chica desaparecía del lugar.

Rodorio

Shaka caminaba por Rodorio en compañía de Nicol, él le enseñaba los alrededores mientras ella divertida escuchaba las historias que él tenía que contar sobre ese colorido pueblo.

—Hola —saludó Mu, a su lado un serio Saga se encontraba—. ¿Cómo están? —preguntó mirando fijamente a Shaka.

—Bien —contestó el rubio entendiendo las señales del lemuriano—. Ella es Nicol, es nueva en la ciudad y me pareció buena idea que conociera Rodorio.

—Bienvenida —dijo Aries—. Tienes suerte de tener a este guía turístico. Él sabe muchas cosas y lo que no sabe, se lo inventa.

Nicol sonrió divertida.

—Sí, tengo mucha suerte —comentó ella mirando al rubio—. Shaka ha sido un ángel, me ha ayudado bastante y ha sido un gran apoyo, estaría perdida sin él. Literal.

—Es verdad —continuó el indio—. Cuando la conocí estaba perdida, no sabía como llegar a casa.

—Que bueno que estabas tú —dijo Saga en tono sarcástico.

—Ellos son Saga y Mu —presentó Virgo—. Saga tiene mucha suerte en la vida, todo siempre le sale bien, en cambio, Mu sufre la mala suerte de ser la pareja de Saga.

—¡Oye! —bramó el griego en lo que Aries se echaba a reír—. Este también tiene mucha suerte.

—¿Cuál este? —regañó Mu haciéndose el ofendido en lo que el gemelo se alzaba de hombros—. No les quitamos más tiempo. Que pasen una bonita tarde.

—Gracias —se despidió Nicol de la pareja para luego mirar a Shaka—. Tienes unos amigos muy apuestos. ¿De verdad son pareja?

—Así es.

—No lo hubiera creído si no lo hubieras dicho. Es un desperdicio, ¿no te parece?

—A mí me da igual. Aunque ahora tengo dos amigos que quieren meterme la mano.

Nicol se echó a reír nuevamente.

Santuario

Violet subía las escaleras de los templos divagando sobre su existencia y su horrible trabajo, ya estaba cerca a Acuario, cuando fue alcanzada por Shion, quien la saludó con cálida sonrisa.

—Hace tiempo que no te veía por acá —dijo el Patriarca caminando al lado de la chica.

—Estaba muy ocupada, ya sabes, cosas de espectros.

—Debe haber mucho trabajo con todas esas almas que condenar.

—Ya puedes hacerte a la idea. En realidad, vine por un libro que dejé en Acuario, espero no les incomode mi presencia.

—Desde luego que no. —Shion levantó la mirada hacia los templos y con las manos en la espalda se atrevió a preguntar—: ¿Te gusta Camus?

—Creo que ese asunto ya lo tratamos la otra vez.

—Sí, si —contestó él deteniendo el andar—. Pero algo me dice que no estás siendo del todo sincera. Tal vez te niegas a quererlo porque piensas que él no te hará caso.

—Créeme —comentó ella parándose en frente del lemuriano, al estar un escalón arriba quedó a la misma altura de él—. No se trata de eso. Camus y yo, funcionamos mejor como amigos. Él está interesado en alguien más y yo… no importa.

—¿Tú qué? —preguntó él mirándola fijamente—. Dime, puedes confiar en mí.

—En realidad no importa —explicó dándose la vuelta para marchar, pero Shion la detuvo haciéndola girar nuevamente.

—Dime. ¿Qué pasa? ¿Te gusta alguien? ¿Quién es el afortunado?

—No importa —recalcó tranquilamente—. Nunca habrá nada entre los dos.

—¿Por qué? ¿Es gay, casado o un idiota?

Violet sonrió un poco enternecida y nerviosa.

—No es nada de eso. Es simplemente que las cosas entre los dos no pueden ser. Eso es todo. —Finalizó intentando irse, pero nuevamente Shion la detuvo sosteniéndola por la muñeca.

—Dime. ¿Qué puede impedir que ustedes dos estén juntos? No está casado, no es gay, y aunque digas que no es un idiota, yo pienso que si lo es si se niega a ti.

Cetus suspiró profundo sintiendo la cálida mirada del Patriarca encima de ella, y aunque él la sostenía con fuerza para que no escapara, su tacto era delicado y agradable.

—¿De verdad quieres saberlo? —preguntó ella por inercia.

—No estaría insistiendo tanto si no fuera así.

—Tú —contestó con rapidez—. Eres tú. Tú eres la persona que me gusta.

Shion soltó suavemente el brazo de la chica y como si le hubieran dejado caer un balde de agua fría encima se quedó tan quieto, que su sola mirada se desorbitó.

—Olvida lo que dije —comentó ella nerviosa, Shion intentó decir algo, pero no pudo—. Olvídalo, ¿Sabes qué? Iré por mi libro. Hablamos en otra ocasión.

Violet se marchó tan rápido que Shion no pudo siquiera atraparla para hablar tranquilamente, y aunque era consiente de que no sabía que decir, no quería que se fuera de esa manera. ¿Ella estaba enamorada de él?

Templo de Acuario

—¡No, no, no! —bramó Violet arrojándose en el sofá en lo que golpeaba los cojines—. ¡No, no, no!

—Oye si quieres acabar con algo, te recomiendo destruir el Inframundo —sugirió Camus viendo al espectro esconder su rostro entre las almohadas—. Ese sofá me costó mucho dinero.

—Lo hice, le dije. Se lo dije —divagó. Camus se sentó en el brazo del sillón.

—¿Qué dijiste? ¿Le comentaste a Perséfone sobre el acoso de Minos? Ya era hora.

—No idiota —acotó dando la cara y sentándose derecha—. Minos es el menor de mis problemas en este momento.

—No lo sé. Nunca he apoyado el acoso laboral —aclaró, Violet sonrió derrotada—. ¿Qué pasó?

—Le dije a Shion lo que sentía por él. Bueno, le dije que me gusta.

—¿Qué hiciste qué? ¿En serio? ¿Qué te dijo él?

—No lo sé. Me fui antes de que pudiera reaccionar.

—No me gusta ofender a las mujeres, pero debo decir que eres una completa tonta.

—No me digas tonta —dijo ella poniéndose de pie para señalar a Camus con un dedo.

—Pues estás comportándote como una. Le confiesas al hombre tus sentimientos y luego sales corriendo. Eso solo lo haría un tonto. Y estoy usando una palabra suave para lo que realmente pienso.

—¿Que soy idiota?

—Tú lo dijiste. Vamos, estoy seguro de que Shion siente algo por ti.

—¿Bromeas? —Violet observó al santo con altanería—. Conozco bien la situación, Acuario. Es lógico que un hombre como el Patriarca no se involucraría con un espectro. Va en contra de todo lo que él representa. El mayor de todos los Santos atenienses no fraternizaría con el enemigo.

—Pero ustedes ya no son el enemigo. Por ahora… además…

—Además nada, Camus. Esto no pasará y no estaba dispuesta a quedarme ahí parada escuchando las muchas razones del porqué él y yo no podemos estar juntos. Nunca debí haberle dicho nada. No sé en qué estaba pensando.

—No te preocupes, todo estará bien —dijo él tomándola de la mano para tranquilizarla.

—Hola —saludó Ana María entrando a la habitación—. Perdón, no quise interrumpir.

—No interrumpes nada —tranquilizó Acuario caminando hasta la doctora—. ¿Cómo vas?

—Bien, yo vine a traer un obsequio para Dean —contestó nerviosa la morena entregando una pequeña caja—. Iré a llevarle estos otros a… a… a Seika. Para sus bebés.

—Que amable eres. Muchas gracias, a Dean le encantará.

—Son vitaminas, y como son gomas a ellos les gusta mucho —se explicó la doctora—. Mejor me voy.

—Claro —sonrió él en lo que Ana María emprendía la marcha—. No prefieres usar los túneles.

—No, no —respondió la pediatra en el mismo tono—. Solo me falta una casa, y quiero tomar un poco de aire fresco. Muchas gracias.

Ana María se despidió con una sonrisa para desparecer de la vista del santo quien se quedó observando el camino por un largo tiempo.

—¡Ya sé! —gritó Violet haciendo que Camus brincara y botara un par de gomas al suelo.

—¿Ves lo que haces? Tiraste los dulces.

—Recógelos, todavía sirven.

—No le daré dulces llenos de tierra a mi hijo.

—Es un niño, los niños comen tierra. Eso les da resistencia.

—No lo haré, ¿y qué es lo que sabes?

—Nada, volveré después.

Camus ahora observó marchar a Violet, y completamente confundido se dispuso a levantar las gomas que habían caído al suelo.

Templo de Virgo

Shaka estaba sentado en la sala leyendo un pequeño libro, cuando fue interceptado por Mu y Saga quienes se sentaron a su lado, dejándolo a él en el centro.

—¿Qué quieren? —suspiró el rubio.

—Hoy te vimos —dijo Mu en burla. Shaka lo miró de medio lado.

—Yo también los vi. De hecho, los estoy viendo en este momento.

—¿Entonces sales con Nicol? —preguntó Saga sin ningún rodeo—. Es una chica linda.

—No salgo con ella —respondió Virgo—. Ya se los dije. Ella llegó hace algunos días, es nueva en la ciudad, no conoce a nadie y el idioma se le dificulta un poco. Yo solo la he acompañado.

—¿Pero te gusta? —inquirió Aries—. ¿Sí?

—Es una chica linda, lo normal que a un hombre le gustaría una mujer.

—Buenas, buenas —dijo Ángelo ingresando en la sala con mucho entusiasmo para luego dejarse caer en uno de los sillones en gesto relajado—. Hoy te vi con una linda chica, Buda. ¿Es tu novia?

—¡Cielos, ¿yo que karma estoy pagando?! Seguro traicioné a Athena en otra vida, porque este sufrimiento no puede ser normal.

—No exageres, Shaka —regañó Mu.

—Y ese drama no contesta mi pregunta —alegó Cáncer—. ¿Es tu novia?

—No, no es mi novia —contestó el rubio desesperado—. No estamos saliendo y no me interesa de esa forma. ¿Suficiente?

—¡No! —contestaron los otros tres en unísono descolocando a Shaka.

—¿De cuándo acá se ponen de acuerdo para contestar?

—Shaka nosotros pensamos… —Mu analizó bien lo que tenía que decir—: Pensamos que ya es buena hora de que te olvides de Ale y empieces a salir con otras personas.

—Pero yo no…

—Entiéndelo, amigo. Ale ya no regresará —continuó el italiano—. ¿Hace cuanto no sabes de ella? Hace cuatro meses.

—Cinco —respondió Virgo.

—¿Llevas la cuenta? Que patético eres —dijo Saga con sonrisa burlona, en lo que Shaka bufaba molesto.

—No lo molestes —intercedió Mu—. Él necesita amor.

—Con mucho gusto le damos amor —sugirió el griego.

—No necesito amor, y mucho menos de ustedes dos. Gracias.

—Que aburrido eres, Shaka —dijo Mu.

—Dejen el coqueteo para otro día —ordenó Máscara de la Muerte—. Aquí lo importante es que Buda, necesita seguir adelante y olvidar a Ale. Salir con otra persona te hará muy bien Shaka. La chica es hermosa y parece que le agradas, eso no pasa seguido entre las féminas que, aunque puedes gustarles, de alguna forma siempre las terminas espantando.

—No es cierto. Bueno, a ustedes que les importa. ¿Quieren dejarme tranquilo? —pidió cruzándose de brazos para hundirse en su puesto.

—¿Sabes que creo? —tomó la palabra Saga—. Que tienes miedo de sentir algo por alguien y te aferras al recuerdo de Ale para hacer a todo el mundo a un lado.

—Gracias muchachos —comentó Virgo poniéndose de pie—. Pero esto no les compete, les agradezco mantenerse a raya. Ahora si me disculpan me encantaría terminar de leer mi libro.

Los otros tres suspiraron derrotados, la mirada y el tono de Shaka eran claros y si lo conocían bien, lo mejor era no seguir incomodándolo o pagarían las consecuencias.

—Solo piensa bien las cosas. —Ángelo fue el primero en ponerse de pie. Mu y Saga le siguieron después.

—Oye, Máscarita —comentó Géminis pasando su brazo por los hombros del italiano—. ¿Quieres hacer un trío con nosotros?

—Me alagan muchachos —contestó Cáncer, Mu sonreía socarronamente—. Pero no es lo que yo estoy buscando.

—Oye, en cinco horas puedes estar cambiando de opinión —continuó el griego—. Piénsalo.

—¿Cinco horas? —expresó Ángelo—. Bastante tentador. Pero no, no, mejor lo dejo pasar.

—Tú te lo pierdes —comentó Mu.

Shaka escuchó la conversación de sus compañeros, algo divertido e indispuesto se sentó pensativo, ¿por qué todos insistían en meterse en su vida? Apenas y conocía a Nicol y ya los demás insinuaban el hecho de que pudiera existir algo. ¿A qué demente se le ocurría que alguien pudiera enamorarse en apenas una semana? Pero si lo pensaba bien, él se enamoró de Alejandra desde la primera vez que la vio, no era consiente de eso, pero en retrospectiva, así había pasado. Sin embargo, la colombiana estaba muy clavada en su alma y aunque su ausencia dolía, él anhelaba verla algún día. Pero también existía aquella promesa, esa que le hizo al amor de su vida cuando ella decidió marcharse.

¿Y si Nicol era la indicada? ¿Y si Alejandra apenas fue su primer amor, pero no el único? Nicol era hermosa y sensible. Alejandra era fuerte, valiente y bastante inteligente, además de bella. Como siempre, se encontraba en una encrucijada y como siempre Ale estaba involucrada. ¿Qué había hecho ella para desnivelarlo tanto?

—¿Lala, dónde estás? —suspiró.

Templo Principal

Dohko caminaba por los jardines del gran templo de la diosa saboreando unas deliciosas galletas que había robado de la cocina principal, cuando se encontró con la imagen de Shion quien estaba recostado en uno de los barandales observando la fuente central. El chino sonrió con inocencia y rápidamente escondió las golosinas tras su espalda.

—Hola amigo —dijo Libra intentando disimular, pero siendo consciente de que el Patriarca ya lo había descubierto—. Yo no hice nada.

—Si dices eso, es porque si hiciste algo —acotó Shion con la mirada fija en el mismo lugar, Dohko frunció el ceño.

—¿Qué tienes amigo? —Libra se extrañó, el Patriarca no solía ser distraído y nada se le escapaba a su ojo inquisidor.

—Nada, nada… me pregunto. ¿Cuándo nacerá el cuarto guardián?

—¿Qué te pasa amigo? —insistió, el lemuriano no era así.

—Nada, nada.

—¿Qué te pasa amigo?

—Violet me confesó que yo le gustó —habló con rapidez. Dohko apenas pudo reaccionar.

—¿Violet? —inquirió. Shion clavó su mirada en él—. ¿Violet? ¿El espectro que se pasea por el Santuario como si nada? ¿Esa Violet?

—Sí.

—Genial, es una chica muy linda y agradable. Pensé que tenía algo con Camus, pero… bien por ti.

—¿Dohko, estás prestando atención? —la voz de Shion sonó preocupante.

—Sí. Una hermosa joven te dijo que te quiere, y bueno, te conozco lo suficiente para saber que la chica no te es indiferente.

—Es una niña —resopló recargándose de espaldas contra el barandal—. Es muy joven.

—Ay, ahí vamos otra vez. Vamos amigo. No vas a encontrar a una mujer de más de 200 años ideal para ti. Hasta donde sé, no hay muchas mujeres lemurianas y las pocas que existen, ya están comprometidas.

—Dohko, las cosas entre Violet y yo no pueden funcionar.

—¿Por qué? —preguntó sacando las manos, Shion reparó en las galletas escondidas—. ¿Por qué? —volvió interrogar ignorando el ser descubierto.

—Las relaciones entre Santos y Espectros nunca han salido bien.

—Lo sé, yo mismo pasé por una situación muy radical, pero ahora estamos en épocas diferentes —explicó exasperado—. Los espectros ya no son nuestros enemigos; es más, hasta fraternizamos con ellos. Puedes salir con ella.

—No puedo salir con ella. Violet… ella… ella está confundida. —Dohko arqueó una ceja—. Seguramente siente algo por Camus, pero está confundida por mi presencia. No he hecho más que empeorar las cosas.

—¿Empeorar las cosas? —Libra se vio receloso—. ¿Empeorar las cosas para quién?

—Ya sabes, para Camus, para el mundo.

—Espera. ¿Intentas escudarte con el tema del cuarto guardián?

El chino comprendió rápidamente, Shion no estaba seguro de su relación con la chica y ocultaba todo tras el destino del mundo. Ahora todo era muy claro, si Saori Kido no podía salir con Shun, el Patriarca no estaba en capacidades de salir con una mujer que bien podría ser la madre del niño que esperaban con tantas ansias. Pero había una gran diferencia entre Andrómeda y Violet. El bronceado era uno de los destinados, sí o sí, pero Violet, era simplemente una pequeñísima probabilidad en esa historia.

—Tal vez ella no sea la madre…

—Entiéndelo Dohko, sí puede ser, e involucrarme con ella podría significar el fin del mundo.

—Estoy harto con todo esto. —Libra caminó desesperado—. No has hecho otra cosa que evadir la realidad. Es obvio que Saori Kido siempre ha estado enamorada de Shun y él de ella. Es claro que a ti te gusta Violet, y ella te quiere a ti. ¡Al diablo lo del cuarto guardián! Existen muchas otras parejas que bien podrían ser los padres de ese niño y tú aquí torturando a nuestra señora y torturándote a ti mismo por una mínima probabilidad. Tal vez Shun no vuelva a tocar a otra mujer y tal vez Violet y Camus nunca tengan algo más que una amistad.

—¡Pues no me voy a arriesgar, Dohko! Aunque el porcentaje sea tan pequeño cualquier mala decisión puede alterar el futuro de nuestra existencia.

—Eres un cobarde.

—¡No me llames cobarde! —expuso furioso—. No voy a arriesgar todo por tus caprichos.

—¿Mis caprichos?

—Sí, tus caprichos. Pareces no darte cuenta de la gravedad de todas estas cosas insistiendo con estas banalidades. Además, ¿qué te hace pensar que necesito de una relación o que la quiero con ella?

—No sé que sientes por ella, porque parece que ni tu mismo sabes lo que sientes —apuntó en voz amable—. Pero no puedes andar por la vida evadiendo el amar a otra persona, únicamente porque tus ganas de vivir murieron al lado de Yuzuriha. Ella ya no está y ella no querría esto para ti, así que deja de sacar excusas, analiza tus sentimientos y deja de huir de todo. Shion… no todas las veces vas a perder, tal vez, en esta ocasión ella se quede contigo.

—No sabes lo que dices, Dohko —suspiró amargamente.

—Y tú no sabes aceptar el ser feliz. Yo huiré de aquí antes de que la señora Elvira descubra que robé sus galletas. Adiós.

Dos semanas después

Los días en el Santuario continuaron tranquilamente, hubo algunas novedades que increparon a más de uno, como la nueva actitud tan afable de Ikki, quien después de volver de Londres se había convertido en una persona perturbadoramente amigable, y las distracciones constantes de Shion, el cual parecía tener la cabeza en otro planeta ignorando deliberadamente a todos los presentes, y el acercamiento de Shaka con Nicol, que ahora había dejado su semblante triste para compartir con ella.

—Has sido tan gentil conmigo. No sé qué habría hecho sin ti —dijo la chica caminando al lado del rubio hasta su apartamento—. De verdad eres un ángel en mi vida.

—Me alegra mucho ayudarte, Nicol. Sé lo que se siente estar perdido, y empezar de cero no es tan fácil.

La castaña sonrió con amabilidad, acto seguido y antes de abrir la puerta de su casa se acercó al santo besándolo en los labios, él no respondió en el acto.

—Perdón —dijo rápidamente ella—. Llámame. —Finalizó nerviosa y entrando a su casa para dejar a la vista de Shaka el metal de la puerta. Él suspiró y se dio media vuelta.

Virgo no estaba seguro de sus sentimientos hacia su nueva amiga, Nicol era una mujer agradable, bonita e interesante, pero estaba herida, ella misma se lo había confesado en una salida, sus razones eran tangibles: Tuvo un novio en su adolescencia, un hombre a quien amó con mucha pasión, pero que la traicionó con su mejor amiga, recuperarse no fue sencillo, el dolor se clavó con intensidad en su interior; no solo perdió a su novio, perdió a una amiga y se prometió no volver a confiar en nadie. Pero el destino es perverso y pasado los años, ella se reencontró con aquel antiguo amor aceptándolo de nuevo en su vida esperando que los años lo hubieran cambiado para bien, pero una vez más se equivocó y tiempo después recibió el mismo engaño, está vez no con una amiga, sino con una compañera de trabajo.

Debido a esto se sumergió en una fuerte depresión que le llevó tiempo superar, sin embargo, un día decidió dejar todo atrás y gracias a una buena oferta se aventuró a Grecia, y aunque significaba renunciar a muchas cosas de su vida, podía iniciar de nuevo.

Shaka no podía ofrecerle nada bueno a Nicol, él al igual que ella estaba muy triste, aún sentía emociones muy fuertes por Alejandra, su ausencia le dolía mucho. ¿Cómo ofrecerle tranquilidad a Nicol, si seguía pensando en alguien más? Pero también estaba el hecho de que Ale ya no regresaría y que Nicol buscaba una nueva vida.

—Te ves muy pensativo —dijo una voz femenina que lo alcanzó antes de llegar al puerto.

—Shaina, hola. ¿Cómo estás?

—Bien —contestó ella—. Estaba con Naomi, quien se encontró con Minos y antes de que aceptara ese trío que me estaban proponiendo decidí salir corriendo de allí.

—¿Un trío? Que interesante —comentó santurronamente él.

—Sí, y bueno. Naomi no está para nada mal y Minos es muy sexy. Casi caigo en sus encantos.

—Qué bueno que fuiste lo bastante fuerte para huir de ahí.

—Me costó trabajo. Por otro lado —sonrió con malicia—. Te vi hace un momento.

—¡Oh! Me estás acechando.

—Un poco sí —contestó burlona—. De hecho, te vi con una linda chica. Vi que ella te besó. ¿Es tu novia?

—¿Me vienes siguiendo desde entonces? —Shaka fue consiente de que estaba muy distraído.

—Sí. Pudieron haberte asesinado.

—Estoy perdiendo mis habilidades. No salgo con ella, su nombre es Nicol y es nueva en la ciudad.

—Pero te gusta, ¿no?

—Me agrada —contestó, allí iba Shaina con lo mismo que sus amigos—. Nada más.

—Si te agrada y tú le gustas a ella, ¿por qué no salen juntos?

—Shaina.

—Shaka.

El rubio sonrió, el tono de la Cobra era más insistente que el del mismo Ángelo.

—A Nicol no le ha ido muy bien en el amor —explicó él—. Yo no puedo ofrecerle la estabilidad que ella busca.

—¿Y no piensas que tal vez ustedes dos se puedan ayudar? —Shaina se acercó más al Santo como alguien que intenta tramar algo muy malo—. A ella no le ha ido bien en el amor y a ti tampoco. Ustedes podrían ser un apoyo.

—¿Te parece buena idea? ¿Y sí el recuerdo de Alejandra o de su ex hace mella en nuestra relación?

—Nada que una buena sesión de sexo no pueda solucionar, y tú eres un maestro en eso, mi amor.

—Sí, eso le ayudará a ella a olvidar a su ex, ¿pero quién me ayudará a mí a olvidar a Alejandra?

Shaina sonrió divertida.

—Ale no regresará, Shaka. Los sabes.

—Lo sé —contestó resignado—. No obstante, no me parece justo con Nicol iniciar una relación pensando en alguien más.

—¿Y si Nicol, es la persona indicada para ti? Tal vez, Ale solo fue un amor pasajero, y Nicol sea esa chica. La persona con la que pasarás el resto de tu vida. ¿La dejarás ir por estar esperando por un fantasma?

Mismas palabras pronunciadas por otra boca, Alejandra las dijo primero y luego de eso, le hizo prometerle que de presentarse la oportunidad él estaría con alguien que valiera la pena. Ale era apenas un recuerdo, un amor tan fugaz que a veces Shaka sentía que nunca fue real. Que sus besos, que sus palabras, nunca existieron.

—Ella ya no va a volver —susurró él tan efímeramente que Shaina no logró entender lo que dijo—. Mañana será otro día —dijo después de un largo silencio.

….

Nicol se levantó a la misma hora de siempre, después de arreglarse tomó sus llaves y salió al encuentro de un nuevo día, no pudo evitar sonreír con demasiado entusiasmo, en la puerta Shaka la esperaba con una bella sonrisa.

—Estás aquí —comentó ella sin ocultar su alegría.

—Quiero estar aquí —apuntó él acercándose para besarla.

Continuará

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Hola, hola. Tuve un poco de bloqueo mental, pero logré desplazarlo gracias a sus comentarios y las amables sugerencias de Nyan y Natalita. ¡Las amo chicas!

Perdón por el suspenso del anterior capítulo, no quise dejar exactamente el tiempo transcurrido para que no sacaran conclusiones tan rápido. Pero de la misión en Italia en la que Shaka y Shaina la pasaron tan bueno, al descubrimiento del embarazo de Marín fue de dos meses (por si no quedó del todo claro).

Por si alguien se lo está preguntando, y creo que sí, les indico que según los tiempos (mis tiempos jajaja) para el final de este capítulo, Dean ya tiene casi 19 meses, mientras los bebés de dita van a cumplir 8 meses y el de Aioria 7.

Monse: Hola, me alegra saludarte. Y sí, bueno, Milo y Shaina necesitan mucho trabajo, si en algún momento quieren estar juntos.

8D: Que buena idea con eso de Argol, finalmente ha sido el paño de lágrimas y el desahogo de más de una, June podría encontrar consuelo en él jejeje… nuevamente me hiciste reír mucho, estás lleno de buenos comentarios, eso de que nos les alcanzó el Kamasultra a Shaina y Shaka, pero si que se divirtieron todos en ese episodio, y he aquí las consecuencias de no usar protección, ahora Aioria y Marín tienen el doble de trabajo.

Muchas gracias a todos por comentar, adoro leerlos y además que me motivan para seguir. Pronto sabrán que pasa con estas parejas y quienes son los padres de ese culicagado que tantos males ha desatado.

Nos estamos leyendo.