20. El lado bueno de las cosas

Lina corría por los templos dirigiéndose con afán hasta la segunda casa, ya allí gritó por los pasillos el nombre de su hermana quien alterada por el bullicio salió a su encuentro a medio corredor.

—¿Qué pasa? Haces más escándalo que mis estudiantes —dijo la mayor completamente molesta—. Tengo una fuerte jaqueca.

—Mira, mira —continuó la otra ignorando el malestar de su hermana para mostrarle una sortija—. Me voy a casar, me voy a casar.

—Pero qué maravilla, no puedo creerlo —expuso Linda revisando la joya—. ¿Dohko te lo propuso?

—No —contestó sarcástica—. Yo compré este anillo y vine hasta aquí imaginándome que él me pidió matrimonio porque así de desesperada estoy.

Linda se echó a reír divertida.

—Cambio mi pregunta —dijo con amplia sonrisa—. ¿Cuándo te lo propuso?

—Hace un momento.

—¿Lo dejaste allí solo luego de que te pidiera matrimonio?

—Claro que no —explicó tomando un mechón de su cabello—. Estábamos hablando de la fecha para la boda, y teniendo en cuenta que ninguno de los dos quiere algo llamativo, decidimos que la boda será el 9 de agosto. Así que él fue a hablar con Shion y yo vine a decirte todo a ti.

—¿El 9 de agosto? Pero eso es en dos meses y medio.

—Sí —contestó con obviedad.

—¿No es muy pronto para planear una boda? Los invitados, el vestido, la comida, la música. Es muy poco tiempo para organizar todo.

—Todo eso ya está solucionado —le restó importancia—. La ceremonia será aquí en el Santuario, Shion nos casará. Los invitados, bueno, pues ya todos viven aquí, simplemente es que suban unas cuantas escaleras. El vestido, bueno —miró a su hermana con ternura—. Puedo usar el tuyo. La música… tenemos a Zodiaco, ¿no? Y la comida, pues, las señoras de la cocina tendrán que hacer un esfuerzo extra, y si a los invitados no les gusta, pues que no coman.

—Si que lo tienes todos solucionado.

—Sí. Me voy a casar.

—Me alegro mucho por ti, estoy muy feliz.

—Gracias.

Campos de Entrenamiento

—¿Cómo te fue? —le preguntó Geist a Marín quien caminaba lentamente hacia sus compañeras.

—Bien —contestó la pelirroja acariciando dulcemente su vientre—. Este pequeño está en perfectas condiciones.

—¿Ya saben que es? —preguntó Shaina.

—No, aún no. Está muy pequeño.

—¿Y Aioria no ha enloquecido? —quiso saber Naomi. Marín resopló antes de contestar.

—Está bien. Ninguno de los dos esperaba esto. Pero bueno, son cosas que pasan. Ahora, debemos hacer todo de nuevo. Cuando pensé que ya tenía todo solucionado con Eryx, pasa esto.

—No debe ser tan difícil, por lo menos ya entrenaron con Eryx y ya saben que no deben hacer.

—Eso es un poco cierto —dijo Marín a Shaina—. Pero el agotamiento va a hacer el mismo, o más bien, será el doble. Cuando Eryx cumplió tres meses, Aioria y yo celebramos con una deliciosa cena porque el bebé llevaba dos semanas enteras durmiendo toda la noche. Creo que esos bonitos tiempos no se repetirán.

—Pobrecita. No quisiera estar en tus zapatos —apuntó Geist para molestia de Marín.

—En fin —continuó la pelirroja—. ¿Conocen a la nueva novia de Shaka? —las otras tres negaron.

—Yo la vi en algún momento a la distancia —explicó Shaina—. Pero no tengo el placer de conocerla.

—Pues te digo que me cayó muy mal.

—¡Marín! —llamó Geist—. Ni la conoces y ya la odias.

—Tuve la enorme molestia de conocerla hace un momento —explicó Águila—. Desde que vivo en los templos, he aprendido a molestar a Shaka —rio—. Para las que no saben, Shaka odia los abrazos, los detesta. No le gusta que invadan su espacio personal. Bueno, yo siempre abrazo a Shaka. Se sonroja tanto y eso me encanta.

—No sé sonroja, se pone rojo de la ira.

—Exacto —le dio la razón Marín a la Cobra—. En fin, hoy cuando lo vi no fue la excepción. Me arrojé a él para abrazarlo. Cabe aclarar que él ya está acostumbrado a mis abrazos, así que ya no se molesta tanto. Pero su novia, por poco y me mechonea. Realmente yo no la había visto, y total, de haberla visto nada habría cambiado. Me miró con tanta rabia esa mujer. Luego llegó Aioria y Shaka muy amablemente nos presentó, lo que hizo que… Nicol, creo que así se llama. Dejará de mirarme de forma tan despreciable. Por poco la asesino, no tolero tanta insolencia en una mirada.

—Comienza a entrenar —sugirió Geist—, cuando tus hijos sean adolescentes te mirarán de esa manera. Incluso lo harán desde antes.

—Puede ser, pero no lo toleraré de nadie. En serio no puedo creer que Ale ya no esté. ¿Están seguras de que ella no volverá?

Naomi y Shaina se miraron entre sí, para luego alzarse de hombros.

—En realidad no volvió a escribir. Hace mucho que no tenemos noticias de ella —explicó Antlia.

—Ale es una tonta —tomó la palabra Shaina—. Únicamente a ella se lo ocurre dejar a semejante bombón tan delicioso solo —suspiró, las otras tres se le quedaron viendo fijamente—. ¿Qué? Está como quiere.

—Sí, en eso te apoyo completamente —dijo Geist—. Pero lo dijiste como si tú ya hubieras disfrutado de ese bombón.

—¿Dormiste con Shaka en la misión en Italia? —interrogó entusiasmada Marín.

—Claro que no —contestó la Cobra desviando la mirada.

—¡Dormiste con Shaka en Italia! —bramó Geist—. Que maldita, y te lo tenías bien guardado.

—Que no pasó nada.

—Ay, sí, ya te creímos —resopló Marín—. No sé por qué no me percate antes. Estoy perdiendo mi perspicacia.

—No pasó nada…

—No insistas ya te descubrieron —aconsejó Naomi, Shaina se cruzó de brazos.

—Por favor que esto no salga de acá. ¿Sí?

—¿Tú sabías Naomi? —Geist negó indignada—. Que tal ya no nos dicen nada.

—Insisto. —Shaina elevó la voz—. Que esto no salga de acá. Donde alguien se entere, las asesinaré.

—No te preocupes —consoló Antlia—. Tu secreto está a salvo.

—Ustedes creen —razonó la italiana—, que tal vez, solo tal vez… Milo sepa algo.

—¿Te preocupa que él se entere?

—No me gustaría que él se entere, Marín. Sé que ya no hay nada entre nosotros. Pero prefiero que nunca lo sepa.

—Así como con Argol —soltó Geist. Shaina la miró confundida.

—La pelea en el bar de Claus, fue porque Argol soltó la sopa de que tú y él habían estado juntos.

—No puede ser. —Shaina se llevó las manos a la cara ante la explicación de Geist—. ¿Por qué Argol fue tan idiota?

—¿No sabías de la pelea en el bar? —interrogó Marín.

—Sí, pero pensé que era por otra cosa. ¿Él fue y le dijo a Milo que durmió conmigo?

—No así —continuó la pelinegra—. Según escuché, Argol estaba hablando de alguien más y Milo pensó que se trataba de ti y en medio de la discusión, Perseo confesó.

—¡Maldito Argol! —resopló Ofiucos—. ¡Qué tonto!

—¿Por qué no le dijiste a Milo de ese romance? —inquirió Naomi.

—Porque parte de nuestra discusión en el pasado fue Argol. Milo odiaba, bueno, odia a Argol, y cuando regresamos, prácticamente lo primero que me preguntó es si yo había dormido con Argol. No le iba a dar el gusto de tener la razón, el decirle que sí, era darle la satisfacción de que dijera que sí había algo entre Argol y yo y que él siempre lo supo.

—¿Engañaste a Milo con Argol? —preguntó Naomi con malicia.

—Claro que no. Nunca engañe a Milo. Él pensaba que sí, pero jamás pasó.

—Ustedes dos siempre han tenido un problema de comunicación y de confianza —analizó Geist.

—Cierren la boca.

—Entonces si Milo se entera de que entre Shaka y tú pasó algo, ¿enloquecerá?

—Sí, porque Milo siempre supo mis negras intenciones con Shaka. De hecho un par de veces, en tono burlón pero hostil, me dijo que me largara con Shaka.

—Hombres. Y dicen que no les importa nada —comentó Marín.

—Pero Milo ya debe saber o por lo menos intuir que entre Shaka y tú pasó algo —analizó Antlia—. Ustedes dos se tenían muchas ganas, era de suponerse que a la menor oportunidad ahí iban a estar los dos.

—Maldita sea, pues lo negaré aún bajo amenaza de muerte. —Todas se echaron a reír—. Igual entre Milo y yo ya no hay nada, así que no me importa lo que piense.

Templo de Acuario

—¡Camus! ¡Camus! —gritó Violet en los pasillos de Acuario.

—No estoy acostumbrado a los gritos —protestó el francés llegando junto a la chica, Dean caminaba a su lado quien al ver al espectro dejó salir una fuerte exclamación de felicidad corriendo hacia ella—. A menos que sean los de mi hijo, de resto nadie más grita en mi templo.

—¡Cierra la boca y vamos! —exclamó ella tomando al niño entre sus brazos.

—¿A dónde? —interrogó con el ceño fruncido—. Baja a Dean, tiene que caminar.

—Estamos de afán y él anda muy despacio, ¡vámonos! —Sin embargo, Camus no se movió de su lugar—. No me hagas repetirlo, Acuario. ¡Vamos!

El Santo resopló molesto, no obstante, marchó tras la chica la cual descendía afanada los templos, acto seguido se detuvo justo en el umbral de la entrada de Cáncer.

—¿Qué hacemos aquí? —preguntó Camus no muy convencido y su incertidumbre aumentó al ver la sonrisa tétrica de Ángelo.

—Gracias por esto —dijo Violet entregándole al cuarto guardián el niño.

—¿Puedo confiar en ti? —interrogó el italiano a la chica.

—Sí, ya te dije que sí —contestó ella—. Cuida de Dean.

—De acuerdo —dijo Cáncer para luego fijar sus ojos en su compañero—. Adiós Camus.

—¡¿Qué?! —Pero antes de que Acuario pudiera hacer o decir algo se vio inmerso en un lugar inhóspito de cadáveres ambulantes—. ¿Pero? ¿Esto es el Yomutsu?

—Discúlpame por lo abrupto de todo esto —comentó Violet a su lado—. Pero no contamos con mucho tiempo y fue lo único que se me ocurrió. Vamos.

—Lo sabía —bufó burlón el Santo—. Eres una traidora, y te liaste con Máscara de la Muerte. Lo sabía era cuestión de tiempo para que…

—Ya deja el drama y vamos, no tenemos mucho tiempo —alentó Violet quien ya estaba bastante adelantada. Camus lo pensó un momento, pero al ver que Cetus se alejaba decidió seguirla.

—Si esto es un secuestro te aseguro…

—¿Y por qué te secuestraría a ti si hay muchos mejores en el Santuario?

—¿Ah, sí? ¿Cómo quien? ¿Shion tal vez?

—Desde luego —contestó relajada—. Es el Patriarca, un hombre fuerte y poderoso, si la intención de mi señor fuera secuestrar a un protegido de Athena, iríamos por el Patriarca. Ahora —continuó deteniendo su andar—. Si fuera simplemente porque quiero secuestrar algún apuesto hombre, claro que iría por él. No hay ninguna razón para querer tenerte a ti aquí.

—¿Entonces a donde vamos? —manoteó frustrado—. Llevamos un buen rato caminando.

—Vamos a allí no más —respondió, Camus la miró disgustado—. Vamos, tenemos prisa.

—Oye, lunática, ¿puedes decirme a…?

—No. —Violet se giró hacia Acuario como recordando algo—. No te quites esto por favor —indicó colocando una pulsera delgada de plata en la muñeca del guerrero.

—Oye.

—Silencio.

Razonar con Violet fue completamente imposible, la chica no se detuvo ni un segundo a escuchar las palabras del Santo y este, aunque no muy convencido, no podía dudar que lo albergaba una insana curiosidad por saber de que trataba todo. Minutos después, luego de haber atravesado grandes senderos y un espeso río, llegaron a un lugar maravilloso, de paisajes naranjas y verdes, Camus se sorprendió ante la imagen que contrastaba tan fuertemente con el ambiente pútrido y lúgubre del inframundo.

—¿Acaso estamos en los campos Elíseos? —inquirió él admirando el lugar completamente anonadado.

—Así es.

—¿Por qué? No entiendo.

—Camus, siento que debes seguir adelante y para hacerlo, debes despedirte de ella adecuadamente. —Acuario observó consternado a su amiga—. Traerla no fue fácil y, por lo tanto, contamos con muy poco tiempo. Allá está —señaló. El francés pudo reconocer la larga cabellera de Alexandra, intentó decir algo al espectro, pero le fue imposible—. Puedes agradecerle después a mi señora, ella me ayudó con todo esto, es una diosa benevolente, igual que Athena. Vamos, no pierdas el tiempo aquí conmigo, ve con ella.

Camus suspiró largo y profundamente, con paso firme marchó hacia la que alguna vez fue el amor de su vida y la madre de su hijo. Ella estaba sentada observando el horizonte en lo que su cabello bailaba ligeramente con el viento, sin embargo, al estar tan cerca él se congeló por una fracción de segundo, analizando qué no sabía que decirle exactamente.

—Ven —dijo ella con voz dulce y tan suave que Camus se acomodó a su lado como un niño a quien le van a narrar una historia—. Es hermoso, ¿no te parece? —inquirió y la mirada cristalina del santo que estaba clavada en Alexandra se giró para observar lo que ella veía.

—Es hermoso —contestó él.

—¿Cómo estás? —dijo mirándolo, la poca fuerza que le quedaba a Acuario se desvaneció al ver aquellos bellos ojos tan puros y magnos.

—Lo siento mucho —susurró escondiendo su mirada entre su flequillo—. Yo debí estar contigo, debí estar…

—No es tu culpa —acotó ella tomando su cara con ambas manos para que la observara—. ¿Cómo ibas a saber que esto pasaría? Lo nuestro fue tan hermoso que no podía existir nada que pudiera destruirlo. Camus, mi amor. Ahora estás ahí para él, para nuestro hijo. ¿Cómo está él?

—Bien —contestó con voz trémula—. Es un niño muy inteligente, fuerte. Se llama Dean.

—Dean, que bello nombre, sabía que tú cuidarías bien de él. Nada de esto es tu culpa, las cosas tenían que ser así, volviste a mi vida para darme un maravilloso regalo, nuestro hijo es la prueba del gran amor que nos tuvimos, porque yo nunca dejé de amarte. Jamás dejé de amarte y sé que yo sigo muy presente en tu corazón.

—Alexa yo… —Un suave beso cortó las palabras del santo quien dejó escapar una lágrima con ese último gesto.

—Sé que cuidaras bien de nuestro hijo, que siempre estarás ahí para él, que harás de Dean un hombre fuerte, poderoso y un excelente guerrero como lo eres tú. Él y tú son mi más grande tesoro y la única razón por la que fui tan feliz. Gracias, Camus, mi querido francés, por estar ahí a mi lado. No olvides lo mucho que te amo y sé feliz. Por favor sé feliz.

—¿Ya tienes que irte?

—Así es, los dioses fueron benevolentes al permitirme este pequeño momento.

—Tienes razón —expuso más tranquilo—. Gracias por todo. Te amo, y siempre serás mi primer amor. Dean y yo te tendremos siempre presente.

—Gracias.

Alexandra fue conducida por una ninfa que la esperaba un poco alejada del resto, Camus la observó marcharse y luego notó a la distancia a Perséfone que lo miraba con ternura.

—Muchas gracias mi señora por todo esto —le dijo con una pequeña reverencia.

—Con el mayor de los gustos, Santo de Athena. Ahora vuelve a casa antes que todos aquí empiecen a inquietarse.

—Gracias, esto significo mucho para mí.

Camus nuevamente reverenció a la diosa, con una pequeña sonrisa caminó hasta Violet quien lo esperaba completamente feliz.

—Gracias —le dijo al estar cerca.

—Yo no hice nada —comentó ella.

—No desmerites tu esfuerzo. Sé que fuiste tú quien habló con la señora Perséfone, y seguramente fuiste tú quien se vio en la obligación de buscar el alma de Alexandra. Gracias.

—No tienes nada que agradecer, Camus, de verdad. Creo que necesitabas esto.

—Y no sabes cuánto. —Violet sonrió amablemente y se dio la vuelta para emprender el camino—. Te voy a decir algo que de seguro voy a negar que lo dije incluso si me amenazan de muerte —replicó, la chica continuó sonriendo—. Eres una mujer extraordinaria, además de hermosa y sensible, no tengas miedo de demostrar y exponerle al mundo tus grandes cualidades y en especial —agregó acercándose a ella—, no tengas miedo de ser feliz al lado de quien se te dé la gana. El resto no importa, tú, sé feliz.

—Gracias. Pero…

—Pero nada, debes arriesgarte a estar con Shion, no sé si lo amas, pero sé que sientes algo muy grande por él, y de verdad, estoy seguro de que él te corresponde. Solo que es muy cabeza hueca para notarlo.

—¿Tú crees?

—Sí, simplemente, necesita un empujoncito.

—No me comprometo.

—Pero tampoco digas no.

—¿Saldrás con Ana María?

—Posiblemente —contestó bastante seguro—. ¿Entonces?

—Voy a pensarlo. Ven, es hora de volver a casa.

Templo de Cáncer

—Estoy preocupado, Ángelo —dijo Milo caminando de lado a lado en la sala. Dean estaba sentado en la mesa de centro coloreando en lo que el cuarto guardián miraba distraído el cuerpo inmóvil de Camus—. ¿Y sí ella lo secuestró?

—Habiendo mejores prospectos acá, ¿para qué se iba a llevar a Camus?

Milo resopló mirando con disgusto a su compañero.

—En primer lugar: ¿por qué le seguiste el juego a un enemigo? Ella sigue siendo un espectro de Hades —señaló el cuerpo inconsciente de Violet—. Seguramente todo este tiempo estuvo planeando la forma de acabar con Camus, o peor, tal vez le están lavando el cerebro para ponerlo en nuestra contra.

—Que exagerado.

—Lleva mucho tiempo así —bufó.

—El tiempo en el otro mundo transcurre diferente al tiempo aquí en la tierra, lo que para ellos son un par de minutos para nosotros son horas.

—Pero… ¿Y sí lo mató?

—Estoy bien, Milo, gracias —comentó Camus poniéndose de pie.

—Y gracias por el voto de confianza —expresó Violet—. Pero teníamos algo de afán, y fue la única forma que se me ocurrió para llegar cuanto antes. Ahora, con su permiso me voy.

—No es necesario que te vayas tan pronto —pidió Acuario.

—No te preocupes. Hablamos después.

—¡Oh! —soltó bufón Milo—. Las cosas entre ustedes van de maravilla, pero ¿no hubiera sido mejor llevarla a un hotel?

—No seas tarado —regañó Camus—. ¿Cómo estás, hijo? —siguió para tomar a Dean entre brazos y darle un fuerte beso en el cachete.

—Pintando —contestó el niño.

—Qué lindo dibujo.

—Sí es todo un artista —bromeó Ángelo viendo los garabatos en la hoja.

—¿Cuánto tiempo estuve ausente? —quiso saber Acuario.

—Dos días —contestó tranquilamente Cáncer, Milo observó a su compañero italiano divertido en lo que Camus levantaba una ceja.

—¿Dos días? —interrogó no muy convencido—. ¿Dos días y no cambiaste la ropa de Dean ni una sola vez?

—Que observador —analizó Ángelo—. Pues… pues… tu hijo no se quiso cambiar.

Camus rodó los ojos y sabiendo que Milo no podía mentir se dirigió a él.

—Dos horas nada más —contestó el griego haciendo resoplar al cuarto guardián.

—Mil gracias, amigos —contestó Camus con una gran sonrisa y un gesto muy amable, tan gentil y expresivo fue que los otros dos se miraron preocupados.

—Máscarita —dijo Milo tragando saliva.

—¿Sí? —contestó el otro en el mismo tono afligido.

—Creo que ese no es Camus, Violet trajo a un impostor y este me aterra.

—A mí también, he visto cosas terroríficas en la vida, pero esto ha sido lo más espeluznante.

—Tengo miedo Máscarita, ¡tengo miedo…!

—Ya cayense babosos, los estoy escuchando. Inútiles —la voz de Camus se dejó oír por todo el recinto logrando aliviar a los otros dos.

—Fue una falsa alarma, ahí está el Camus de Siempre. —Milo sonrió para luego correr a alcanzar a su amigo.

Días después — Templo de Virgo

Shaka llegaba luego de un pequeño entrenamiento, quería descansar un poco y meditar el resto de la tarde, entrando a la sexta casa Shaina de Ofiucos venía tranquila mirando hacia el suelo como si estuviera contando sus propios pasos, el santo sonrió y con grato gesto la saludó en el umbral:

—Hola. Te ves muy tranquila.

—Estoy siguiendo tu consejo —dijo, Shaka levantó una ceja al no entender—. Me dijiste que cuando estuviera molesta, simplemente contara hasta diez pausadamente. Bueno, me pareció buena idea contar mis pasos.

—Entonces sí venías contando tus pasos —analizó el rubio—. ¿Y por qué estabas molesta?

—Porque pasé por Escorpio, Milo apenas y me miró, pero yo no pude evitar resoplar molesta y hacer un gesto y él venenosamente me dijo que era una mentirosa. Pese a que quise enfrentarlo, preferí dejarlo pasar, porque, sí, le mentí, así que antes de estallar me pareció buena idea contar mis pasos.

—¿Cuánto fue la cuenta? —Shaina le observó distraída—. ¿Cuántos pasos contaste hasta acá?

—¿Me creerías si te digo que lo olvide? —suspiró, Shaka sonrió tiernamente y acomodo un mechón verde tras la oreja de la chica.

—Hola —una voz femenina hizo que ambos guerreros mirarán al mismo punto—. Hola —volvió a decir ella, su tono sonaba un tanto sarcástico.

—Nicol —llamó Shaka dubitativo—. ¿Qué haces acá? No esperaba verte hoy.

La belga sonrió de medio lado y dando un rápido vistazo en Shaina se acercó para besar al rubio.

—Vine hacerte el almuerzo, debes estar exhausto —explicó la castaña con unas bolsas en la mano.

—Mil gracias —dijo él, Shaina algo incómoda se despidió de la pareja emprendiendo su camino.

—Es una chica muy bonita, bueno, todos aquí son muy hermosos —comentó Nicol caminando dentro del templo—. ¿A qué se debe? ¿Es el agua? Sea lo que sea, yo quiero un poco.

—No tenías que venir, en serio. Tengo toda la tarde ocupada.

—Pero tienes que comer, ¿no? —Nicol observó a Shaka en silencio.

—Sí, tengo tiempo para comer —respondió él contrariado, por una fracción de segundo se sintió acechado por su novia al verla de sorpresa.

—¿Quién es tu amiga? Es bonita —Shaka no entendió inmediatamente—. La de cabellos verdes.

—¡Oh! Ella es Shaina de Ofiucos, Santo de Plata.

Nicol volvió a reflejar su gesto sarcástico y luego de un pequeño suspiro sonrió mirando al santo con ternura.

—No me malentiendas —dijo ella—. Pero no es muy agradable encontrar a mi novio acariciando el cabello de otra chica.

—Shaina y yo somos amigos, y no acariciaba su cabello —acotó ya en la cocina y recibiendo las compras de la joven.

—Eso me pareció a mí, pero dime: ¿Es… como tu hermana? —preguntó con algo de trampa en sus palabras.

—No, solo es una amiga —contestó él sin titubear y sin mirar a su novia quien suspiró amargamente ante la respuesta.

—¿Podrías evitar estar a solas con ella? —inquirió en tono firme y autoritario, Shaka la observó indeciso—. No es que desconfié de ti, desconfío de ella. —continuó, la afirmación hizo que el ceño del rubio se frunciera más—. Sé que es tu amiga, pero me sentiría mejor si al llegar a casa no me encuentro con reinas de belleza sonriéndole a mi novio. ¿Podrías evitarla? Por favor.

—Será algo difícil —respondió por fin—. Vivimos en el mismo lugar, y además, ella pasa seguido por acá.

—Lo sé, lo sé —dijo ella con voz suave—. Pero el lugar es muy grande, a la próxima que pase sin la necesidad de quedarse a hablar contigo.

—¿Me pides dejar de hablar con Shaina?

—No dejar de hablar con ella, simplemente, evitar estar a solas. ¿Bueno? Porque no vas a ducharte, y yo te preparo un delicioso almuerzo.

—Bueno.

Shaka no estuvo seguro de lo que realmente pasó, cuando se dio la vuelta, sintió que estaba cayendo en un juego tóxico y turbio el cual no supo frenar a tiempo.

Templo Principal

El tiempo pasó más rápido de lo que cualquiera hubiera planeado, el 9 de agosto estaba en su inicio y todos en el Santuario se movían con bastante afán, los más tranquilos: los novios, que parecían cortados con la misma tijera. Ambos relajados, frescos, radiantes y burlones; mientras algunos eran un manojo de nervios, ellos estaban tan relajados que a muchos les provocaba darle un par de cachetadas, pero así eran ellos. La ceremonia estaba a punto de empezar y en lo que los novios terminaban de estar listos, los invitados se iban acomodando en el gran salón patriarcal.

—Se ve muy hermosa —dijo Milo cerca de Camus, observando a la bella Cobra entrar al salón con un destellante vestido azul—. Muy hermosa.

—Ve por ella, amigo —sugirió el francés, Escorpio torció la boca y miro para otro lado—. Dean, nunca seas tan tonto como tu tío Milo.

—Yo no soy tonto.

—Sí, tonto —expresó el niño divertido, quien se veía muy inocente con su corbatín vino tinto.

—Cuando tu papi no esté mirando te arrancaré los dientes —dijo el griego en lo que el niño divertido dejaba salir una gran carcajada—. ¿Te parece gracioso? Ya verás —continuó levantando al niño para hacerle cosquillas en la barriga.

—La novia de Shaka siempre se ve tan seria —comentó Camus mirando hacia la puerta, donde Virgo y su novia hacían aparición.

—¿Shaka tiene novia? —inquirió Milo dejando el juego con Dean para observar al rubio—. ¡Ah! Pensé que era su agente de viajes.

—¿Por qué pensaste eso? —dijo Acuario confundido.

—No lo sé, porque pensé que se quería ir a la mierda. —dijo entre dientes.

—¡Mierda! —expresó Dean con inocencia en lo que la mirada furiosa de Camus caía sobre el escorpión.

—No pequeño, no digas eso —intentó arreglar el griego.

—Eres el colmo, Milo. Además, no sé qué te hizo Shaka que cada que te refieres a él, te molestas.

—¿No sabes? —indagó Escorpio con desdén, ante la mirada asesina de Camus decidió ser concreto—: Bueno, estoy… un… 70% seguro, de que el rubio ese insípido se echó a la muela a mi Cobrita linda.

—¿Se echó a la muela?

—Tú sabes de qué hablo. —Milo cruzó los brazos molesto.

—¿Papi, puedo jugar con los bebés? —Camus levantó la mirada hacia Dita y Seika quienes le sonrieron a Dean para que los acompañara.

—Desde luego, ve —contestó, el niño salió corriendo—. Aquí solo aprenderás malas palabras —le recalcó a Milo.

—¡Ay, tú sabes de qué estoy hablando!

—¿Qué te hace pensar que entre ellos pasó algo? —Camus no estaba convencido de todo eso.

—Todo. Absolutamente todo. A Shaina, siempre, siempre le ha gustado ese rubio insípido, y él no le era indiferente. Ahora, estando los dos solos, en un país lejano, en un hotel lujoso, solteros y tristes. Todo se prestó para que pasara lo que tenía que pasar. Digo, si yo hubiera sido alguno de ellos, habría aprovechado sí o sí.

—¿Pero qué hay de Ale? Shaka está… —Camus miró nuevamente en dirección de Virgo, de existir aún una relación con Alejandra, Shaka no estaría por ahí con una nueva novia—. Bueno, ahora que lo dices. Tal vez… puede…

—Pasó —dijo Milo asintiendo entusiasmado—. No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas. Aunque pensándolo bien, sí tengo pruebas.

—¿Cómo cuáles?

—Se miran diferente —explicó, Camus levantó la ceja—. Antes se miraban con deseo, ahora se ven como si entre los dos guardaran un secreto, un secreto pecaminoso. Ya sabes, como cuando éramos niños y nos robábamos las galletas de doña Elvira. —Camus pareció entender—. Así se miran ellos.

—Bueno está bien, digamos que sí durmieron juntos. Tú ya no estás con ella, ¿acaso piensas golpear a Shaka como hiciste con Argol? Digo… —analizó—. Piensas buscarle pelea a Shaka como hiciste con Argol, porque finalmente no pudiste golpear a Argol —rio.

—Vete al diablo… y pues no, no pienso pelear con Shaka por eso, estoy molesto, porque sé que cuando le pregunté a cualquiera de los dos, ambos me van a mentir. Así como Shaina renegó de Argol. Odio a Argol.

—¿Y a Shaka?

—Sí a ese también. Si se me presenta la oportunidad, dormiré con Ale o con Nicol. La que tenga más cerca y disponible.

—Tienes cerca a Nicol, ahora que esté disponible, pues…

—Por eso dije: la que tenga más cerca y disponible, por ahora Nicol está con ese rubio insípido, cuando lo abandone, ahí estaré al acecho.

—Ay, Milo. No sé ni por qué te escucho.

—No te hagas el inocente —expuso en tono audaz—. Sé muy bien que cierta pelirroja de Escocia, estuvo en tus frías manos y que la mancha de tinta en tu biblioteca es evidencia de dicho encuentro.

—¿Qué? —Camus empezó a divagar.

—Tú y ella se miran igual que Shaina y Shaka. Yo lo sé todo en temas del sexo, yo lo sé todo. Porque así suelo mirar yo cuando me he salido con la mía. Y hablando de eso, ahí viene tu amiga con la que no tienes nada.

—No tengo nada con ella —respondió molesto viendo a Violet caminar hasta ellos.

—Sí, lo sé. No tienes nada con ella. —Milo creía total y plenamente las palabras de Acuario. Para él era obvio que entre ellos dos no había nada.

Templo de Libra

—Mi niña, llegué pensar que no ibas a llegar —dijo Dohko a ver a Shunrei subir a toda prisa en compañía de Ikki.

—Perdón por el retraso —pidió la joven con una gran sonrisa en lo que su vestido púrpura hondeaba con el viento.

—Lo importante es que ya estás acá, no podía empezar sin ti.

Shunrei nuevamente sonrió y tomando el brazo del maestro se aventuró al templo principal. Para la china no había sido fácil esa hazaña, había tenido que posponer algunas materias, organizar algunas actividades y todo para poder compartir un hermoso momento al lado de quien fuera como su padre, desde luego no se perdería la boda de Dohko, a quien apreciaba mucho y le deseaba toda la felicidad del mundo. Desde luego tuvo que correr, demasiado, tanto que se vio en la obligación de vestirse de afán en el taxi donde un nervioso chofer no se atrevió a observar por el retrovisor debido a los ojos asesinos del fénix quien tenía fija la mirada en el pobre taxista. Finalmente, y luego de una gran carrera, estaba con su familia, aunque el tiempo fuera corto.

Para cuando llegaron al gran salón la ceremonia no se hizo esperar, Lina llegó en compañía de su gemela, ambas deslumbrantes y de gran sonrisa. Dohko desde luego no sabía qué hacer con tanta felicidad, sentía que su corazón explotaría y temía decir alguna estupidez al tener a su hermosa futura esposa enfrente. El tiempo había pasado y por fin podía compartir su alegría al lado de quienes más amaba. Shion desde luego, estaba muy feliz con su amigo de toda la vida, y por un nanosegundo sintió celos de lo afortunado que era su colega, de lo tranquilo que era todo y la decisión tan importante que tomaba su compañero de antaño y se preguntó si en algún momento él haría lo mismo y por una fracción de segundo su mirada se encontró con la de Violet quien le sonrió hermosamente haciéndolo sonrojar, acto seguido desvió rápidamente la vista y aclarando su garganta inició la ceremonia para casar a los novios.

Como de esperarse todo fue perfecto y hermoso, no tan conmovedor como las anteriores bodas, pero igual de bello y delicado y con tanto amor como sus predecesoras, después Zodiaco interpretó bellas melodías en lo que los invitados comían, charlaban y pasaban el tiempo tranquilamente. Ahora, todos disfrutaban amenamente.

—¿Cómo van las cosas con Nicol? —quiso saber Ángelo sentándose frente a Shaka. Nicol había sido escoltada por una doncella a uno de los baños.

—Bien —contestó escuetamente.

—No te ves muy feliz, ¿pasa algo malo?

—No, no pasa nada. Me gusta Nicol, solo que… —analizó por un momento su entorno—. Creo que estoy cayendo en una espiral algo tóxica. Nicol tiene problemas de confianza, y yo… se puede decir que tengo desapego emocional.

—Me dices que ella es muy celosa y tú un importaculista.

Shaka se echó a reír.

—Algo así. Prácticamente, me prohibió hablar con Shaina.

—Bueno amigo —continuó cáncer rascándose la cabeza—. Las mujeres tienen un don, una habilidad especial que les ayuda a identificar posibles amenazas, desde luego Shaina no se iba a escapar. Te apuesto lo que sea a que solo te ha pedido que no hables con ella.

—Es verdad, ha tenido oportunidad de conocer a Marín y June, de hecho también a la señorita Athena, pero con la única que me ha pedido mantener la distancia es con Shaina.

—Ves, ellas saben. No sé como lo hacen, pero saben.

—¿Qué puede saber Nicol?

—Que hay algo o que pasó algo entre ustedes, eso es lo que ella sabe, y tarde que temprano te lo preguntara, así que prepárate bien si no quieres que te pillen en la mentira, porque eres pésimo para mentir.

—Esto no me agrada, siento que… debería frenarlo. No tengo que dejar a mis amigos por una persona, ¿o sí? No debería estarme escondiendo de alguien y no me gusta su actitud hacia Shaina. Ale no hubiera… —Shaka guardó silencio, por un escaso minuto su mente fue traicionada, tomando aire agregó—: Nicol puede confiar en mí, no necesita decirme con quien puedo o no hablar.

—Tienes razón, pero si a ella le incómoda, ¿no deberías ceder un poco? Solo un poco, por respeto a ella.

—Creo que un poco sí podría hacerlo, lo suficiente para no incomodar a Nicol.

—Exacto, ahí está.

—Solo siento que descarga su desconfianza de relaciones fallidas en mí.

—Es una chica con grandes problemas, no la culpes, tiene que sanar. Y tú también, no puedes seguir comparándola con Ale, y no puedes suponer que todas serán igual a ella. Hasta que no den ese paso creo que su relación no funcionara.

Shaka se recostó en la silla y con ojo crítico observó a su compañero.

—¿Ahora eres experto en relaciones de pareja? —preguntó con tono burlón, Ángelo se encogió de hombros.

—No, simplemente, analizo la situación de forma más consiente.

—Ahora entiendo porque Narella te ha soportado por tanto tiempo. ¿Te casarás con ella? —interrogó maliciosamente, pero cáncer sonrió entusiasmado y se inclinó para ser mejor escuchado.

—Hemos hablado de vivir juntos, pero ella está haciendo un técnico, le consume mucho tiempo y su cabaña queda más cerca al pueblo por lo que es de buena ayuda para lo tarde que suele llegar a casa, pero hemos decidido que apenas termine ella se mudará conmigo.

—¿En serio? —Shaka sonrió divertido—. Me alegro mucho por ti, y pensar que hace un año no querías ni hablarle y ahora mírate, y eso que besaste a Shaina.

—¿Qué? —una voz femenina hizo que ambos se quedaran congelados—. ¿Me besaste? ¿Cuándo?

—Yo me voy —dijo rápidamente Shaka sin poder ser alcanzado por ninguno de los otros dos, la mirada de Shaina pasó del rubio a Cáncer que no sabía que decir.

—Bueno… yo…

—¿Fuiste tú? —preguntó ella recordando lo sucedido tiempo atrás—. En el laberinto, ¡fuiste tú! ¡Ángelo!

—Oye, tengo una buena explicación para eso.

—Te escucho —comentó con las manos en la cintura, para cualquier presente, se sabía que esa pocision de la cobra era mala señal.

—Pensé que eras Narella, estabas usando su perfume.

Shaina bajó los brazos y observó a lo lejos donde la de Sextante hablaba tranquilamente con June.

—A la próxima quítate la venda de los ojos, baboso —finalizó alejándose del lugar. Ángelo no supo exactamente que pasó.

—Me libré por poco.

La celebración continuó tranquilamente, algunos sonriendo más que otros, pero en completa paz, sin embargo, Saori no estaba muy feliz, se sentía agradecida por la oportunidad entregada a sus santos, esa nueva vida que les permitía tener una familia y ser felices, y todo eso era maravilloso y grato, no obstante, ella, debía seguir al margen de su posición y su misión, no podía anhelar lo mismo, ni imaginarse en un futuro en una realidad tan asombrosa como la que estaban viviendo en ese momento Dohko y Lina. Para ella, no había final feliz, y la soledad en ese momento no le estaba ayudando a mejorar su ánimo. Se levantó indispuesta, con un gesto le indicó a Shion que iría a descansar. El Patriarca apenas hizo una reverencia y la dejó continuar con su camino, no le tomó mucho tiempo a la heredera para llegar hasta su habitación donde en el silencio de su cuarto se quedó observando por largo tiempo la luna. Un golpe seco, pero bastante suave la hizo mirar hacia la puerta, sin gana marchó hasta el umbral encontrándose cara a cara con Shun de Andrómeda.

—¿Qué haces aquí? —preguntó intentando disimular su desconcierto y alegría, si a alguien quería ante su presencia era a él.

—¿Qué es lo que ocultas, Saori? —la voz de Shun era pausada y casi melodiosa—. Dime.

—No oculto nada —contestó bajando la mirada y alejándose un poco de la puerta, Andrómeda tomó aquello como una invitación a seguir a la recámara y sin que ella lo pidiera se acomodó en el borde de la cama.

—Dime, dime la verdad.

—La verdad —susurró ella, Shun tuvo que guiarse con los rayos de la luna para poderla ver—. No sé.

—Dime, no se lo contaré a nadie.

.

—Naomi —llamó June quien estaba ya un poco tomada, Narella la seguía a cada paso para que no tropezara—. ¿Por qué dejaste a Shun?

—Queríamos cosas diferentes —contestó con indiferencia, pero atenta al estado de su compañera—. ¿Por qué no vas a descansar, amiga?

—Shun está muy triste —continuó la rubia sentándose en la mesa de Naomi—. Es extraño, pero a veces pienso que es por ti, pero en otras ocasiones siento que no es así. ¿Tú sabes que tiene Shun?

—Pensé que tú lo sabrías —comentó la pelirroja con algo de ternura—. Son amigos, ¿no?

—Él es tan pragmático que a veces es imposible sacarle las palabras.

—No sabría decirte de que se trata.

—¿Puedes hablar con él? —solicitó—. Él estaba… —June miró en su en rededor pero al buscar con la mirada no encontró rastro de Shun—. Él estaba ahí hace un momento.

—Tal vez se marchó a casa —analizó Narella para luego dirigirse a su amiga—: Vamos nosotras también, estás muy borracha.

—Yo estoy bien —dijo la rubia intentando ponerse de pie sin ningún éxito— ¿Ven?

—Sí, vemos lo ebria que estás —bufó Antlia.

—Naomi… habla con Shunin. Alegra su dulce y pequeño corazón estoy preocupada por él.

—Está bien lo haré —aceptó la escocesa—. Pero con la condición de que te vayas a casa ahora.

—Pero yo estoy bien.

—Vamos June —pidió amablemente Narella, la rubia se alzó de hombros y miró hacia el frente donde Shura quien conversaba con Aioros la miraba de vez en cuando.

—Sí, vamos —respondió Camaleón—. Antes de que vaya y le diga sus verdades a ese de allá. —Las otras dos dirigieron la mirada hacia Capricornio sin ningún disimulo—. Vámonos.

Narella suspiró aliviada y con una mirada le indicó a Ángelo que la acompañara a llevar a su amiga, el aludido no se hizo esperar, por su parte Naomi observó al grupo marcharse reflexionando sobre el gran control de su compañera que pese a estar borracha tenía el raciocinio suficiente para pensar en su amigo y evitar problemas con su ex. No le dio más vueltas al asunto y decidió hacer lo que Camaleón le había pedido, ella misma se había dado cuenta de que Shun no estaba de ánimo y al igual que su colega, algo le decía que Andrómeda ahora si estaba sufriendo por amor. Dispuesta a hablar con el muchacho, Naomi preguntó por su paradero, donde una doncella le indicó haberlo visto adentrarse hacia los aposentos de la diosa.

..

—¿Así que de eso se trata? —Shun se veía confundido y algo desilusionado—. ¿La razón por la que no podemos estar juntos es porque puedo ser el padre de ese niño?

—¿Ahora lo entiendes?

—No —contestó animado—. ¿Qué te hace pensar que puedo ser el padre de ese niño? Es más… ¿Qué te hace pensar que Naomi puede ser la madre de ese niño?

—Puede pasar, ella y tú…

—Naomi sabe lo que quiere —resopló caminando hasta la ventana—. Ella… sabe lo que quiere y lo que no. Es lo que más me gusta de ella. Si algo no le gusta, simplemente, no lo sigue y lo que quiere lo consigue. Así es ella.

—Está bien Shun —dijo Saori levantándose de la cama para caminar hasta él—. Tal vez ella no sea la madre, pero tú si puedes ser el padre… otra mujer.

—¿Y qué tal si esa mujer eres tú? —sonrió, Saori suspiró sonrojada.

—Primero sería catastrófico, ¿no lo crees? —explicó mirando por la ventana—. Un hijo con la esencia de la diosa Athena y Hades. Puede que te hayas liberado de ser su recipiente —continuó viéndolo a los ojos y colocando su blanca mano en el pecho del muchacho—, pero aún hay algo de él en ti, algo que los seguirá uniendo a través de las eras.

—Patrañas, solo buscas excusas.

—Tampoco puedo tener hijos Shun —acotó con amargura—. Es mi destino. Por ahora no me interesa, pero en un futuro importará, y tú, tienes la posibilidad de ser feliz con alguien que te brinde eso que yo no te puedo brindar. Además… —suspiró apartando la mirada—. Sabes, y aunque me duela decirlo: que no me haría ningún bien estar contigo ante los ojos de la sociedad. Como la heredera Kido no puedo.

—Dices muchas cosas que no son más que excusas y miedos. A mí me tiene sin cuidado todo eso, pero te entiendo. Si así lo deseas, yo no te molestaré más.

Shun caminó a grandes pasos hacia la puerta, Saori intentó no correr tras él, pero le fue imposible, cuando recapacitó ya estaba en frente del Santo.

—Por favor, Shun. No me odies por esto. Lo último que quiero es tu desprecio, no podría… —Una lágrima gruesa rodó por la mejilla de la joven, la cual fue rápidamente borrada por la delicada mano de Andrómeda que luego depositó un tierno beso en el rostro de la pelilila.

—Yo jamás podría odiarte. Jamás.

.

Naomi iba tatareando una canción, los pasillos del templo principal eran amplios y engañosos, para aquel que no lo conociera bien, era muy sencillo perderse, sin embargo, la de Antlia conocía el templo como la palma de su mano, por lo que para ella fue fácil escudriñar cada rincón del lugar, pero su búsqueda seguía siendo en vano, porque en ningún lugar podía hallar a Andrómeda, por lo que se dispuso a buscarlo en el cuarto de la diosa, donde antes de tocar a la puerta se quedó inmóvil al descubrir unos pequeños ruidos que venían del interior. No pudo evitar sonreír de medio lado.

—Eso explica muchas cosas —dijo al percibir el cosmos de Shun y el de su señora adentro de la alcoba, donde ambos jóvenes, no estaban hablando precisamente.

Antlia sonrió con picardía y girando sobre sus talones se dirigió de nueva cuenta hacia la fiesta donde a mitad de camino se encontró con el Patriarca.

—¿Señor, se va a descansar ya? —preguntó ella con amabilidad.

—De hecho, mi niña, iba a buscar a la señorita Athena, quiero saber cómo está, se veía indispuesta.

—Tiene un fuerte dolor de cabeza —aclaró la joven tomando al hombre por el brazo y empujándolo suavemente para que caminara junto a ella—. Vengo de su habitación, le llevé un par de medicamentos y me dijo que dormirá, por lo que es mejor no molestarla.

—Ah… —Shion miró por encima de su hombro sin estar muy convencido—. ¿Has visto a Shun?

—Sí —contestó la amazona con bastante determinación—. Se fue hace un rato con June y Narella. Camaleón estaba un poco borracha, así que Shun y Ángelo se fueron con ellas.

—¿En serio?

—Sí —repitió la chica llegando al salón—. ¿Me permite esta pieza, señor? —preguntó. Shion la miró consternado—. No me vaya a decir que no baila. Vamos, concédame esta pieza, me encanta esta canción.

—Mi niña, me temo que tengo dos pies izquierdos, no querrás ganarte un pisotón.

—Lo soportaré, además, es una canción lenta —insistió Naomi arrastrando al Patriarca hasta el centro del salón donde inmediatamente empezaron a danzar.

Aquello sería suficiente para distraer a Shion.

Al otro lado del salón Dean estaba llenó de pastel, en lo que Camus intentaba limpiarlo y Milo reía carcajadas por la mirada furiosa del francés, desde luego, el griego tenía mucho que ver con que ahora, el pequeño heredero a la armadura a escorpio estuviera tan sucio, porque fue claramente a Milo al que se lo ocurrió hacer una pequeña guerra de pastel con el más pequeño y como el dorado era más grande y más astuto, basto solo un movimiento para que todo el postre terminara en el fino y elegante traje del infante.

—Es el colmo, Milo, ¿Cuándo vas a crecer? —El aludido continuó divertido, en lo que el pequeño Dean inocentemente embarraba un poco de torta en la nariz de su padre soltando una gran carcajada—. Que gracioso, ustedes dos son tal para cual —sonrió, para luego dirigir su mirada al centro del salón donde vio a Naomi y a Shion bailando, rápidamente una idea cruzó su mente—. Cuida de Dean, ya regreso.

—Bueno —contestó Milo sin entender nada.

—Violet, vamos a bailar —le dijo Camus a la joven quien estaba charlando con Aioros.

—Oye, está ocupada —indicó el arquero haciéndose el interesante.

—Jamás sucederá, Sagitario. —Camus observó a su compañero con firmeza en lo que el espectro sonreía—. Vamos a bailar.

—¿Tú bailas? —preguntó ella mirándolo de arriba abajo.

—Sí, vamos.

—¿Y quieres bailar conmigo?

—Si —esta vez no espero respuesta y tomando a la chica de la mano la arrastró hasta la pista.

—¿Por qué no bailas con Ana María? Se la ha pasado toda la noche ahí sentadita.

—Ahora la saco a bailar a ella, por ahora quiero bailar contigo —explicó buscando con la mirada los ojos de Antlia.

—Pareces más interesado en otra cosa que en mí —resopló fingiendo enojo pero aún sin entender toda la actitud del Santo—. ¿Qué es lo que pretendes?

—Nada —sonrió con cinismo, Naomi y Shion estaban cerca—. ¡Cambio de pareja! —bramó tan repentinamente que Violet no fue consiente en qué momento Camus la hizo girar para luego ser atrapada por los brazos del Patriarca. Violet y Shion se miraron por escasos segundos y por inercia continuaron con el baile—. Muchas gracias por tu ayuda.

—¿Y eso porque fue? —quiso saber Naomi quien ahora bailaba con Camus.

—Ellos se gustan, pero son demasiado tontos para aceptarlo –respondió Acuario.

—Creo que tendrás problemas. —anotó la amazona, Camus observó a la pareja.

—No creo que al Patriarca le moleste.

—Tal vez él no te diga nada —continuó Naomi—. Pero ella, va a asesinarte.

—No pensé en eso —contestó con voz ausente.

Mientras tanto Violet y Shion continuaron danzando evitando mirarse o hablarse, la canción pareció por demás extensa y ambos sentían que varias miradas estaban puestas sobre ellos. Finalmente, la tonada llegó a su clímax y los dos se soltaron para luego mirarse fijamente y en completo silencio. Shion quiso decir algo, pero apenas y pudo despegar los labios, la mirada penetrante de la joven pareció atraparlo y sumergirlo en un placentero deseo incontrolable.

—Señor Shion —una voz femenina trajo a ambos a la realidad quienes se percataron de lo cerca que estaban y se hicieron rápidamente a un lado, siendo Violet la primera en escapar—. Muchas gracias por todo esto —continuó la recién llegada quien no se percató de nada y abrazó a un consternado Patriarca—. Esta boda fue maravillosa, mi hermana y yo se lo agradecemos mucho. Sé que Lina puede ser algo distraída, pero le aseguro que ella está muy feliz por todo esto.

—Me alegra mucho —dijo Shion con voz cansada tratando de buscar con la mirada a Violet quien marchó con demasiado afán.

—En serio se lo agradezco mucho.

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—¡Voy a asesinarte por esto! —le dijo Violet en tono marcado a Camus, quien ya estaba nuevamente con su hijo.

—¡No! Mi papito —contestó Dean abrazándose al cuello de su padre. Cetus observó al pequeño en su afán de protección y perdió el ímpetu.

—Tienes suerte, Camus de Acuario —ironizó la chica tomando asiento—. ¿Por qué hiciste eso?

—Pensé que era una buena forma de acercarse a Shion.

—Eres un idiota.

—La idiota es… —suspiró amargamente—. Linda no debió llegar en ese preciso momento. La amo, pero lo arruinó todo.

—Eres un cretino —dijo Violet golpeando repetidamente el brazo del guerrero quien apenas se quejó un poco—. ¿Qué pensabas que iba a ocurrir? Por Hades, eso fue vergonzoso.

—Él está interesado en ti.

—No insistas Camus, ahora, cualquiera que haya visto. Pensará que entre Shion y yo hay algo, o peor… ¡Ay, te odio, te odio!

—Yo amo a mi papito —interrumpió Dean.

—Porque tú eres un amor, y no sabes lo tonto que es tu padre.

—No le digas esas cosas a mi hijo, niña malcriada.

—Pero esta me la debes, Camus de Acuario —insinuó con malicia, el santo tragó saliva—. Ahora, tienes que invitar a Ana María a salir.

—Sí, lo haré —contestó nervioso.

—Ahora.

—¿Ahora? —Inquirió mirando sobre el hombro de la chica—. ¿Ahora?

—Sí.

—De acuerdo —aceptó tomando una gran bocanada de aire para dirigirse a la mesa donde Ivonne y Ana María conversaban tranquilamente—. Hola —saludó con torpeza—. ¿Quieres bailar?

La pediatra sonrió complacida e inmediato se puso de pie.

—Te ves nervioso —le dijo.

—Creo que era esto, o morir —contestó sin saber por qué.

—¿Qué?

—¿Te gustaría salir conmigo? —preguntó con pausa y determinación.

—¡Oh! —Ella sonrió desviando la mirada—. Estoy saliendo con alguien.

—¿En serio? Digo, genial.

—Lo conocí hace poco, no es nada serio aún, pero no sé, tal vez pueda funcionar.

—Genial —repitió—. No te preocupes.

Continuará

.

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Monse: Hola, ¿Cómo vas? Sí, increíblemente la pareja Ikki y Shunrei funcionó jejeje y ahora en la quinta casa habrá el doble de amor jajaja

8D: jajaja sí, esto es como una novela jajaja nuevas parejas, nuevos bebés, siempre hay algo de que hablar jajaja… y bueno, si al pobre Shaka no lo quieren en otro, ya sabe que tiene un par de buenos amigos que lo pueden consolar XD en este nuevo capítulo ya puedes ver/leer como están algunos de los chicos, solo un poco, cada uno enfrenta su desamor a su manera.

Mil gracias a todos por sus comentarios y a los que continúan pendientes de la historia, según mis cálculos ya falta poco para que conozcamos el final de este fanfic.

Nos estamos leyendo.