21. ¿Malas decisiones?
Campos de Entrenamiento
—Hola preciosa —saludó un apuesto hombre a Narella quien al verlo sonrió emocionada para luego abrazar al muchacho.
—Dorian, pero que sorpresa. ¿Qué haces acá?
—Nuestro maestro me obligó a venir —explicó mirando hacia el campo—. Dijo que no tengo remedio y que necesito disciplina. Así que pensó que un par de meses aquí me servirán.
—No quieres cambiar —susurró ella meneando la cabeza—. Si esto no te gusta, por qué simplemente, no le dices a nuestro maestro que te quieres marchar.
—Me encantaría, pero me da pena dejar al viejo.
—Creo que él estará bien, total, si se siente solo él puede regresar a este lugar, nadie le negará el ingreso.
—Nare, no empieces. Más bien, dime. ¿Es cierto que estás saliendo con el salvaje de Máscara de la Muerte?
—Sí. Ya hace como año y medio que estoy con él.
—¡Qué loco! ¿Y no te ha matado?
Narella observó a su amigo con tristeza.
—No me ha matado, porque aquí estoy. ¿Me ves?
—Ay, sí, que bobo.
—Nare iré al pueblo por algo… —June llegó con la pareja, al ver al muchacho sonrió con delicadeza—. Hola, soy June de Camaleón. ¿Y tú?
—Es mi amigo Dorian —contestó Narella mirando fijamente a su compañera—. ¿Recuerdas que te había hablado de él?
—Oh, sí. ¿Cómo estás? —preguntó con amplia sonrisa. Dorian hizo un gesto de galantería.
—Bien, preciosa. Feliz de estar aquí en tan grata compañía. —June se sonrojó y con un gesto delicado llevó su cabello tras su oreja—. ¿Puedo acompañarte al pueblo? No lo conozco bien y estaré aquí por largo tiempo.
—Desde luego, vamos —aceptó ella alegre. Dorian se dio la vuelta y antes de que June pudiera avanzar, Narella la tomó por el brazo.
—¿Nos disculpas un segundo? —le pidió a su amigo para luego alejarse un poco con Camaleón.
—¿Qué pasa? —quiso saber la rubia.
—Ya te he hablado de Dorian —acotó, la otra se alzó de hombros—. No es la persona que quieres en tu vida, es vago, flojo, engreído y mujeriego.
—Yo creo que es lindo.
—June, por favor, prefiero que estés con Shura, a que estés con Dorian.
—Que mala amiga eres. Oye, tú conoces una parte de Dorian, la relajada, la que él te permitió ver como su amiga, pero también ha pasado mucho tiempo desde que ustedes se separaron, Dorian puede ser un chico diferente ahora.
Narella miró por encima de su hombro. Su compañero esperaba tranquilo.
—Bueno, sí. Tal vez cambió un poco.
—¿Ves? Además, yo tengo que superar a Shura, hace, ¿qué? Como seis meses que terminamos, debo seguir adelante y sé por buena fuente que con él no me va a pasar lo mismo que con Giles.
—¿En serio estás considerando el salir con Dorian?
—Tal vez —contestó con picardía caminando hasta el muchacho—. Hablamos luego Nare.
—Ay, esto no puede estar pasando.
Grecia
Shaka y Nicol caminaban por un mercado de antiguas cosas, donde el primero muy animado admiraba maravillado viejas reliquias y la segunda observaba sin ganas el lugar.
—¿Nos podemos ir ya? —dijo ella.
—No hemos mirado todo el lugar —aclaró sin darle mucha importancia al tono de su novia—. Mira esto, que maravilloso —continuó enseñándole un cuadro con una frase a Nicol.
—'Ayer brillaban cerca dos estrellas fugaces; gravitaban hermosas' —leyó ella sin entender—. ¿Qué tiene de maravillosa esa frase?
—Es un abecegrama —explicó un poco entusiasta—. Son frases cuyas palabras están en secuencia alfabética. Como esta —levantó el cuadro—, cada palabra de la frase inicia con una letra del alfabeto en su respectivo orden. A veces no es tan fácil hacer eso.
—Si tú lo dices —respondió Nicol dándole la espalda al rubio y en lo que él compraba el cuadro, ella siguió caminando por el lugar para detenerse en una tienda donde una imagen llamó su atención. Era la fotografía de una estatua la cual personificaba a un hombre quien se veía muy afligido, en sus hombros cargaba a un pequeño niño del cual no se le veía el rostro, por lo que parecía que el pequeño podía estar muerto. Nicol se estremeció ante la imagen.
—La escultura de 'Famine Memorial' —dijo una voz masculina a su lado que la hizo brincar—. Representa de forma desgarradora, las horribles causas de la hambruna.
—¿Esto es real? —inquirió ella hondeando la foto—. ¿Dónde es?
—En Dublín —contestó él con gesto intelectual acercándose a la chica para mirar más de cerca la fotografía—. Luego de la gran hambruna que vivió Irlanda.
—Oh —expresó ella nerviosa sin dejar de observar al apuesto hombre.
—Rhadamanthys —llamó Shaka llegando con la pareja—, no sabía que los espectros tuvieran algo de intelecto y que supieran leer.
—Pero si es Virgo —contestó en tono burlón el otro—. Apuesto y sarcástico, interesante combinación, no imaginé que en el Santuario fueran tan sagaces. Pensé que solo se dedicaban a pavonearse por ahí.
—Ustedes se conocen —comentó Nicol algo incómoda ante la cínica conversación entre ambos caballeros.
—Así es —respondió el Santo—. Para nuestra desgracia.
—No lo veas de esa forma, Virgo. —El espectro guiñó un ojo—. ¿Quién es tu linda amiga?
—Soy su novia, Nicol —se adelantó a decir ella levantando el brazo esperando un estrechón de manos, pero Rhadamanthys la tomó para besarla en el dorso.
—Es un gusto conocerla, señorita —dijo seductoramente logrando que Shaka suspirara molesto y que Nicol se pusiera más nerviosa.
—Vámonos —comentó el rubio abrazando a su novia—. Hasta luego Rhadamanthys.
—Adiós, Santo de Athena. Nos veremos pronto, Nicol. —Se despidió el espectro, la belga se sonrojó aún más en lo que el indio simplemente ignoraba todo.
—Parece que había tensión entre ustedes —comentó ella ruborizada caminando al lado de Shaka.
—¿Te pareció? —preguntó sarcásticamente—. Es un espectro de Hades, pese a los tratados de paz no nos llevamos muy bien, en especial con él.
—Ya veo —susurró ella.
Días después - Cabañas Femeninas
Narella caminaba agotada luego de un largo entrenamiento, desde que había empezado a estudiar se sentía más cansada que de costumbre y eso que apenas estaba haciendo un técnico, pero la presión mental era abrumadora. Le encantaba el diseño, por ello cuando se aventuró a realizar el curso no imaginó lo demandante que era este, y lo largo también, ella pensaba que podía empezar de una vez con sus diseños, pero tenía que aprender técnicas y teorías que de verdad no le estaban gustando mucho. Sin darle mucha importancia, sabía que debía continuar adelante, no era recurrente que algún guerrero de la orden quisiera educarse en algo más que lo necesario, por eso, cuando un santo mostraba interés en continuar sus estudios, Saori se esmeraba mucho por apoyarlos en todo lo que estuviera a su alcance. Por lo tanto, no podía defraudar a la diosa.
Pero ahora su tiempo era limitado y aunque el Patriarca y Marín habían organizado las guardias y entrenamientos para que ella pudiera cumplir con todo, simplemente, se veía todos los días en un corre corre que le robaba energía, ahora, caminando con afán, solo quería tomar una ducha y marchar al instituto para continuar con su rutina diaria, jamás imaginó que al llegar a su cabaña se encontraría a sus mejores amigos besuqueándose en el sofá de la sala.
—June, Dorian —llamó consternada, los otros dos sonrieron con cinismo y no se alejaron del otro.
—¿Cómo vas peque? —dijo él pasando su brazo por los hombros de June.
—¿Desde cuándo están juntos? —quiso saber la italiana.
—Apenas empezamos hoy —contestó June sonrojada—. ¿Ven? —continuó poniéndose de pie halando a Narella hasta la cocina—. Espero que no te moleste esto —dijo ya estando a solas con su amiga—. Pero él de verdad me gusta.
—Pero…
—Sé lo que me dijiste, pero en serio él ya no es así. Ahora es una persona diferente.
—Si tú lo dices, está bien para mí. Espero que las cosas entre los dos se den para bien.
—Verás que sí, amiga. Gracias por aceptarlo.
June salió de la cocina saltando de alegría, por su parte Narella resopló preocupada, esperaba que las cosas de verdad se dieran entre ellos, eran dos personas a quienes realmente amaba, no obstante los conocía bien a ambos, no tenía buenas referencias de Dorian, siempre lo recordó como alguien poco confiable e inestable, una relación no era algo a lo que su compañero estuviera acostumbrado, por otro lado, estaba June, quien parecía que lo único que buscaba era sacarse a Shura de la cabeza a la fuerza, fuera como fuera, si era su intención, probablemente con Dorian no lo iba a conseguir.
Templo de Tauro
Aldebarán caminaba por los largos pasillos de la segunda casa, llevaba su casco en el brazo debido a que estaba en su respectiva guardia, empezaba a oscurecer y como siempre estaba emocionado de llegar a casa al lado de su bellísima esposa, que de seguro lo esperaba con una agradable cena. Desde luego, sus expectativas fueron acertadas y superadas, la bella Linda había preparado una deliciosa comida recibiéndolo con una gran sonrisa. El Toro podía jurar que era un gran día, su esposa se veía más radiante que de costumbre.
—Parece que te fue muy bien hoy, ¿no? —dijo él tomando asiento en el comedor para degustar los alimentos.
—El mejor de todos, mi amor —comentó ella buscando la mirada de su esposo—. Estuve en el médico.
—¿Estás bien? —preguntó afanado acercándose a Linda para mirar detenidamente—. ¿Qué tienes mi amor?
—Nada malo, cielo. El doctor me dio maravillosas noticias —expresó, el Santo la miró sin entender—. Cielo, ¿en qué hemos estado trabajando desde hace tiempo?
—No puede ser —sonrió entendiendo las palabras de la rubia—. ¿Seremos padres? ¡Seremos padres!
—Sí, mi amor, seremos padres.
—Estoy muy feliz, amor. ¡Oh, por todos los dioses! ¿Cuánto tienes? ¿Cuándo nace? ¿Qué quieres que sea? No importa, lo importante es que nazca sano.
—Tranquilo, cielo —sonrió enternecida, Aldebarán parecía un niño pequeño al que le acababan de comprar un gran juguete—. Apenas y me hice los exámenes hoy, tengo control la otra semana para saber todo eso.
—Gracias, mi amor —indicó besando a su esposa—. Eres mi más grande tesoro, y ahora me darás un tesoro más grande. Te amo.
—Yo también te amo.
Templo Principal
Saori estaba muy inclinada sobre el barandal del balcón del Templo de la Diosa, observaba la inmensidad del vacío, se preguntaba cuándo llegaría el cuarto guardián, y sí aquello sería suficiente para consolar su corazón. Shun no estaba con ella, habían convenido no estar juntos por infinitas razones, todas dadas por ella, lo que había pasado esa última noche, era como una despedida y todo fue tan hermoso que se quedó tatuado en su alma. No fue como la primera vez, en la que estaban sedientos y drogados, tampoco fue como las otras veces, en lo que la lujuria y el deseo seguían presentes, no, esa noche fue extremadamente especial, romántica y tierna, pero fue la última. Ahora, Saori temía por las palabras de Andrómeda, quien dijo que solo se quedaría hasta que el cuarto guardián naciera. ¿A qué se refería exactamente? Saori estaba preocupada, intuía que Shun iba a renunciar al Santuario. Ella no quería eso, no solo perdería a su gran amor, sino a un poderoso guerrero.
—Señorita, tenga cuidado —dijo Shion tras ella—. ¿Acaso piensa lanzarse al vacío?
Saori se incorporó para observar al mayor.
—Pasas mucho tiempo en Star Hill últimamente —acotó ella, Shion carraspeó nervioso.
—¿Le parece?
—Sí, al igual que yo, estás muy ansioso por que nazca ese bebé, ¿no?
—Me preocupa, mi señora —expresó con calma—. Hace ya año y medio que el señor Zeus, le advirtió sobre los guardianes.
—Sí —contestó ella mirando las estrellas—. ¿Ya hay algo?
—No, por ahora la estrella de Tauro brilla con intensidad y la de géminis muestra un ligero, muy ligero brillo.
—Sucesores —susurró llevándose la mano a la barbilla—. Ya casi se completa toda la orden dorada de esta generación.
—Así, algunos ya se pueden retirar.
Saori sonrió agotada. Shun era el sucesor de la armadura de Virgo, pero si él decidía irse, ¿quién portaría dichas prendas? Tal vez, esa razón fuera suficiente para que Andrómeda decidiera quedarse. A menos que no tuviera intensión de renunciar, solo pasar su vida como guerrero en otro lado y volver al Santuario únicamente cuando fuera llamado por la orden.
—¿Shion, por qué no te animas a estar con ella? —preguntó distraída, al Patriarca el cuestionamiento lo tomó por sorpresa—. Tú no tienes nada que arriesgar, ella es hermosa y te quiere.
—No comprendo.
—Violet. Vi como la mirabas en la boda de Dohko, podría jurar que querías ir con ella.
—Se equivoca, mi señora —contestó desviando la mirada—. Ella es… una amiga. Me agrada, eso es todo.
—Te gusta —dijo ella con determinación sin molestarse en buscar su mirada porque sabía que él la rehuiría—. No sabes qué hacer con lo que sientes por ella. Te encierras en tus propias ideas, pero Shion, estamos en tiempos de paz, no tienes que aparentar nada.
—Mi señora —habló serenamente—. Violet, es… muy joven para mí.
—Por favor Shion, las únicas mujeres de tu edad son las momias. Sé que has vivido muchos años, pero sigues siendo un hombre joven y apuesto. No creo que a ella le moleste que no estés en la onda.
—Señorita… ¿Qué es eso de la onda?
Saori se echó a reír.
—Simplemente digo, que ustedes merecen estar juntos, que no hay nada que se los impida.
—Mi señora, Violet, está confundida. Ella en verdad ama a Camus, la otra vez organizó un encuentro entre él y Alexandra, ¿acaso no hace eso una persona enamorada?
—Conozco los pormenores de ese obsequio. Y contestando a tu pregunta, eso también lo puede hacer un gran amigo. Según sé, Violet y Camus han entablado una gran amistad. Ella es sensacional y quiere ver a su amigo feliz. Tú, únicamente buscas excusas. ¿Cuál es la razón real para no estar con ella?
—Ella… no merece a este anciano, mi señora. ¿Qué le puedo ofrecer?
—Felicidad y tranquilidad, ¿acaso no puedes ofrecer eso?
—Las relaciones entre Santos y espectros nunca han terminado bien —suspiró, ahora era él quien miraba al vacío.
—Te equivocas. Hubo una era en la que un Santo y un Espectro se enamoraron. Tuvieron un hijo —contó, Shion la miró interesado—. Athena me lo contó. Fue hace mucho tiempo. Su linaje se perdió con el tiempo, pero existió un amor que rompió las barreras. Fueron los únicos sobrevivientes de ambos bandos y se enamoraron. Siempre estuvieron enamorados. No impidas que un rumor te impida ser feliz.
—Violet podría…
—Deja de dar excusas, Shion. Por lo menos tú tienes la oportunidad. Puedes esperar hasta que nazca el cuarto guardián si eso te hace sentir más tranquilo. No es lo mismo para mí.
—Lamento mucho todo esto, mi señora. Sé que ama al joven Andrómeda, lo sé. Y lamento que no puedan estar juntos, pero yo… no debo hacer caso omiso a mi posición solo porque usted no puede estar con quien ama.
—Tu posición no es más que una imagen para el Santuario. Solo eres el que da las órdenes, incluso los jefes tienen derecho a enamorarse. Deja de ser tan obstinado.
—No lo entiende mi señora.
—No, no lo entiendo.
Tiempo después — Templo de Piscis
Algunos días transcurrieron sin ninguna novedad más que el embarazo de Linda, que ahora era seguida de cerca por su esposo que temía que algo malo le pudiera pasar, los cuidados de Aldebarán eran menos obsesivos que los de Aioria, pero igual de precavidos. Aunque el león había dejado de ser tan exagerado ahora con su segundo hijo, no quitaba el hecho de que seguía siendo exasperante. Ahora, todos compartía tranquilamente de una fiesta de cumpleaños, la de los mellizos de Dita, Dean y el pequeño Eryx, aunque los cuatro cumplían en fechas distintas, los padres acordaron hacer una sola celebración para todos, teniendo en cuenta que todos estaban muy seguidos. Por ello, la fiesta se llevó a cabo en el último cumpleaños, el de Dean.
A diferencia del primer año del sucesor a la armadura de Escorpio, la celebración fue menos ostentosa, y solo estuvieron los miembros del Santuario. Hubo un par de pasteles, muchas bombas y desde luego el triple de regalos, por alguna razón, los tíos de los niños tenían obsesión con competir en quien llevaba la mayor cantidad de obsequios.
—Ana María —saludó Camus a la recién llegada—. Gracias por venir. Por fin una persona normal que trae un solo regalo para cada niño.
—Supuse que ya tendrían muchas cosas —rio divertida—. Aunque tal vez no sea suficiente.
—Así está bien, no te preocupes. Pensé que vendrías con tu… novio.
—No somos novios aún, estamos saliendo, bueno tal vez sí somos novios, él no me lo ha dejado muy claro —divagó, Acuario la miró encantado—. Igual, lo primero que me dijeron al firmar mi contrato fue, que tuviera mucho cuidado con las personas que traía al Santuario, y teniendo en cuenta que ustedes no lo conocen bien, no me pareció apropiado.
—Claro, aquí solo entran civiles, espectros y marinas, nada raro realmente.
Ana María sonrió fascinada.
—Son sus amigos igualmente. Como Violet. —Miró el lugar—. No ha llegado.
—No vendrá, parece que no se siente bien o por lo menos eso dijo esa embustera.
—Son buenos amigos, ¿no?
—Sí, solo eso. Sigue, por favor.
En el otro lado del templo Shura estaba sentado junto a Aioros, donde el segundo ya estaba incómodo por el rechinar de dientes de su compañero.
—¿Quieres dejar de hacer eso? —pidió Sagitario. Shura resopló molesto y se cruzó de brazos.
—No estoy haciendo nada.
—Sí, lo estás haciendo. ¿Es por June?
—¿Quién es ese imbécil? —indagó ofuscado mirando hacia donde Camaleón se encontraba conversando con Dorian.
—Es el discípulo de Heraclio —contestó sin mucho interés.
—¿Qué Narella no era su discípulo?
—Los dos —aclaró Aioros agotado—. Ella ganó la armadura de Sextante y él, bueno, él se quedó con June. —Finalizó con malicia.
—Que gracioso. ¿Qué le pasa? ¿Qué le vio a ese tipo?
—Tienes razón, bajó muchos sus estándares. Pasar de un Santo dorado infiel a un guarda muy atento, sí que es tonta.
Shura observó a su amigo con desprecio y pidió por un momento devolver el tiempo para cortarle la cabeza cuando pudo.
—Gracias, Aioros. Me subes la moral de una forma barbará.
—Con mucho gusto amigo, para eso estamos.
El español volvió a resoplar y antes de desquitarse con su colega prefirió salir del lugar.
La fiesta continuó con calma, los niños se divirtieron cantando y bailando y los padres procuraron que no hicieran mucho desastre, al final el día terminó y todos marcharon a sus respectivas casas.
Días después - Cabañas Personal de Salud
Saga y Mu se presentaron bien arreglados a la que ahora era la casa de Kanon, en la puerta los recibió Ivonne donde el gemelo mayor le entregó una botella de vino para luego pasar al interior de la cabaña, durante una pequeña charla donde al menor de los hermanos se le veía muy contento, los cuatro tomaron asiento en la mesa para cenar, ya allí discutieron algunos pormenores y Saga habló de lo increíble que era el no tener a Kanon bajo el mismo techo.
—Ahora sí, chicos —tomó la palabra el exgeneral—. Ya Dean tiene dos años, van a dejar de fingir que son gay.
—¿Insistes con eso? —interrogó Saga irritado, Mu por su parte se echó a reír e Ivonne rodó los ojos.
—Ay, hermano es tú culpa —insistió Kanon—. Como dijo Homero Simpson: ´Me gusta la cerveza fría, la tele fuerte y los homosexuales locas, locas… al menos debieron actuar un poco afeminados para yo darme cuenta'.
Mu levantó una ceja confundido en lo que Saga sin detenerse a pensar le propinó una patada a su hermano derribándolo de la silla.
—Como adoro las reuniones familiares —comentó Ivonne, mientras Kanon se levantaba adolorido.
—Que agresividad —expresó el menor, los otros dos Santos se miraron confundidos al ver que el exgeneral no respondió a la agresión.
—¿Qué pasa Kanon? —quiso saber Saga, estaba esperando que su gemelo le cayera encima luego de esa patada. El otro observó a Ivonne y ambos se tomaron de las manos.
—Vamos a ser papás —dijo el menor de los gemelos, Saga abrió la boca con gran sonrisa por la noticia.
—¿Voy a hacer tío? Por los dioses, el mundo se va a acabar, ustedes se reprodujeron. Qué horror.
—Saga —llamó Mu—. Te felicito Ivonne, bueno a ti también Kanon, aunque tu esfuerzo sea tan poco.
—Bromeas, tuve que esforzarme bastante para complacerla.
—Cierra la boca Kanon —pidió Ivonne sonrojada.
—¿Ya cuanto tienes, linda? —preguntó Saga.
—Seis semanas —contestó la doctora—. Nos enteramos hace un par de días, ustedes son los primeros en saberlo.
—Que buena noticia. ¿No te parece Saga?
—Mu, Kanon tendrá un hijo, eso no debe ser muy bueno. Es como el anticristo.
—Ahora si te la ganaste —bramó el exgeneral dándole una fuerte patada a su gemelo quien cayó al suelo adolorido.
—Definitivamente, las reuniones familiares son lo mejor —le dijo Ivonne a Mu.
—Agradece que no pienso dejar a ese niño huérfano —recalcó el mayor de los géminis—. O sino ya estarías muerto.
—Ay, sí, tú.
—Ya no más por favor —ordenó Ivonne con voz autoritaria logrando que ambos hermanos hicieran un puchero.
—Tienes que enseñarme a hacer eso —pidió Mu a Ivonne al ver como ella logró controlar a los gemelos.
Templo Principal
Shion llegó hasta el trono con un agradable semblante, aquella mañana Kanon le había contado sobre su hijo y el Patriarca estaba demasiado contento.
—Señorita —dijo al ver a su joven diosa—. Ivonne y Kanon esperan un hijo.
Saori levantó una ceja, la noticia le agradaba, pero al mismo tiempo le recordó algo.
—¿Crees que se trate del cuarto guardián?
—Seguramente sí —contestó el lemuriano deteniendo su andar—. O tal vez no. La estrella de géminis hace un poco más de un mes tenía un vago brillo.
Saori hizo un rápido repaso.
—El niño podría estar naciendo en junio —suspiró—, seguro es el sucesor de Géminis.
—Tiene razón señorita, no lo había analizado. Por ahora iré a Star Hill. El bebé de Alde es el sucesor de Tauro, no me extraña que el hijo de Kanon sea el heredero de Géminis.
—Yo también tengo que salir, Shion. Bueno, Athena tiene que salir, debe ir al Olimpo.
Olimpo
Zeus y Hermes estaban parados frente a una molesta diosa de la guerra que los observaba detalladamente en lo que generaba un ruido molesto con la punta del pie, los dioses intentaban rehuir la mirada de la diosa, mientras Hera unos metros más allá sonreía divertida.
—¿Entonces? —preguntó Athena.
—¿Qué? —Hermes se hizo el inocente.
—¿Cómo es posible que ustedes se enteraran antes que yo del embarazo de Ivonne?
—¿Ivonne está embarazada? —preguntó con ingenuidad Zeus, ninguno se creyó su gesto. La diosa de la sabiduría elevó una ceja—. Yo no sabía —continuó con su mala actuación—. Supuse que al vivir juntos, esto tarde o temprano pasaría.
—¡Padre, Hermes! Han estado espiando en mi Santuario.
—Jamás —bramó el dios de dioses mientras el pelirrojo rodaba los ojos.
—Sí, he estado espiando en tu Santuario. Solo espiando, no he intervenido de ninguna manera.
—¡Hermes! —Esta vez fue Hera quien protestó—. ¿Cómo pudiste hacer eso?
—No querrás decir, querida —interrumpió Zeus—: 'Cómo pudiste dejarme fuera de esto'.
—No —contestó la diosa en voz fingida.
—Son el colmo. Dijimos que no se meterían en los asuntos del Santuario.
—Ya te dije que no he interferido de ninguna manera, solo he volado por ahí. Si Hades puede tener un espía, ¿por qué yo no puedo investigar por mi cuenta?
—Violet es un tema aparte —apuntó Athena.
—Sigue siendo la espía de Hades —refutó Hermes.
—Suficiente —intervino Hera—. Lo importante es que nada ha cambiado y todo parece andar como se debe, ¿o no Athena?
—No lo sé, supongo. Muchas parejas han terminado.
—Pero Ivonne y Kanon son los padres del cuarto guardián, ¿no?
—Tal vez sí, tal vez no —contestó la diosa de la guerra a Zeus—. La estrella de géminis está brillando, puede ser el heredero del tercer templo.
—Válgame. ¿Pero qué piensas de todo esto Athena? —El dios del trueno se veía molesto—. ¿Cuándo llegará ese niño?
—Todos nos preguntamos lo mismo querido. —Hera colocó una mano sobre el hombro de su esposo—. No presiones a Athena.
—Hija, no quiero presionarte, pero el tiempo se acaba. Más te vale que ese niño nazca.
—Lo sé padre, lo sé —contestó agotada—. No sé quién pueda ser el padre de ese niño. Espero que esté en alguna pareja estable.
—Más te vale, hija. Más te vale.
—No quiero saber que están en mi Santuario o conocerán mi furia.
Athena no dijo nada más, con paso firme salió del lugar.
—Piensas seguir espiando el Santuario, ¿cierto, Hermes? —preguntó Hera.
—Desde luego que sí.
—De acuerdo, mantenme informada.
—¿Qué? No, ¿tú también? —resopló Zeus.
Templo Principal
Shion, estaba sentado en la fuente del gran jardín del templo de la diosa, miraba el agua cristalina en lo que algunas hojas caían majestuosas como pequeñas gotas de lluvia en su cabello, habían pasado algunos días desde que se enteró sobre el bebé de Kanon, se alegraba por la grata noticia y esperaba que, con ello, el menor de los gemelos dejará de ser tan impulsivo, por el momento, la doctora Ivonne había sabido mantenerlo al margen. Pero…
—Hola —saludó Violet, andaba caminando por los pasillos con la pequeña excusa de ver a Tessa ya que la mujer se encontraba delicada de salud.
—Hola —correspondió el saludo él tomando un aire divino frente a la chica—. ¿Qué te trae por aquí?
—Tessa.
—Oh, sí. Ha estado un poco delicada.
—Estará bien, es una mujer fuerte —continuó ella sentándose al lado del Patriarca quien suspiró nervioso al tenerla tan cerca—. Conoces muy bien mi misión en este lugar, ¿cierto?
—Eres una espía de Hades, sí —contestó más relajado el lemuriano para observar de reojo a la chica quien se sonrojó al instante.
—Sí. No me enorgullece —explicó rápidamente—. Pero tengo un jefe insoportable, y… bueno, ¿el bebé de Kanon es el cuarto guardián?
—No —respondió con amargura, él al igual que muchos esperaba que se tratara de ese niño.
—Es una pena. ¿Cuándo nacerá ese pequeño?
—Es lo que todos nos preguntamos.
Violet sonrió de medio lado y por inercia retiró delicadamente un pétalo del cabello de Shion quien la observó consternado.
—Lo siento —dijo ella al sentir la mirada del Patriarca.
—Está bien —comentó él poniéndose de pie—. Violet, sobre lo que me dijiste la otra vez, creo que tenemos que hablar de eso.
—No tenemos nada de que hablar —recalcó—. Y más, si tú no lo deseas. Me voy Shion —agregó levantándose—. Es claro que te incómoda mi presencia.
—No es eso… —Sin embargo, antes de que el lemuriano pudiera explicarse, un extraño pájaro voló sobre la cabeza de la chica quien al perder el equilibrio cayó dentro de la fuente empapándose completamente—. ¿Estás bien?
—¿Qué demonios pasa con ese pájaro? —Miró furiosa al animal que se posó elegantemente sobre la pila.
—Déjame ayudarte —ofreció Shion estirando su mano para levantarla, pero nuevamente el ave hizo de las suyas y ahora fue el Patriarca el que cayó en el agua al lado de la chica—. ¡Tonto pájaro!
—Valiente ayuda —bromeó ella, él se echó a reír al verse igual de empapado.
—Salgamos de aquí —sugirió sin moverse de su lugar.
—Sí —contestó ella.
Ambos permanecieron inamovibles en el interior de la fuente sin atreverse a avanzar, como en aquel baile se miraron a los ojos por largo y rato sin percátese de lo cerca que se encontraban Violet quiso decir algo, pero de su boca no surgió ninguna palabra y por un impulso que no logró comprender a tiempo se arrojó sobre Shion para besarlo, él correspondió al beso y con más pasión que ella la apretó contra su cuerpo húmedo para que no se apartara.
Al otro lado del jardín Saori sonrió socarronamente, a su lado se posó la bella ave que hizo aquella travesura.
—Bien hecho, Hermes —dijo la heredera Kido.
—Esta me la debes.
—Tienes el pase libre para andar por ahí. Pero solo puedes espiar a los Santos, aléjate de mi ventana.
—Que amargada —contestó el ave—. ¿Crees que funcione?
Saori levantó la mirada, en la fuente Violet y Shion continuaban con el beso que con el paso de los segundos se hacía más intenso.
—Tal vez. Ahora es mejor que te marches.
—Adiós, Athena.
Kido sonrió complacida y a hurtadillas salió del lugar.
—Espera… —Se detuvo Shion, no quería hacerlo, pero era necesario—. No podemos hacer esto.
Violet bajó la cabeza derrotada, sin embargo, con rapidez recobró la compostura y de un salto se puso de pie.
—Entiendo, Shion —soltó sin bajar su mirada—. Lamento todo esto.
—No, no. Espera —pidió él tomándola por la mano—. No es tu culpa. Esto es un error, y tú estás confundida, y yo… me sobrepasé.
El espectro observó al Patriarca sin estar segura de lo que escuchaba.
—¿Acaso piensas que soy una niña? No señor, aquí los dos sabíamos muy bien lo que estábamos haciendo. No fue un error y no estoy confundida. Tengo muy claros mis sentimientos, tal vez eres tú el que está confundido o… ¿Esa sotana te obliga a estar muerto del cuello para abajo?
—No es eso Violet, es solo que…
—Sí, sí. Lo que tú digas. Ese beso que me diste fue muy diciente, y me gustas mucho, pero no voy a andar mendigando amor. Aseveras ser mayor que yo, pero te comportas como un niño. Hasta luego, señor Shion.
Violet marchó con paso firme, no miró atrás y dejó a Shion con las palabras en la boca, pero por alguna extraña razón, que él no logró descifrar, esa determinación de la chica se le hizo fascinante, Cetus no era la niña que él pensaba, tenía incluso, más cojones que él. Tal vez ella tenía razón, ahí, el único confundido era él.
Templo de Virgo
—Shaka —llamó Camus quien traía a Dean entre sus brazos—. ¿Por favor te puedes quedar con Dean? Tengo entrenamiento, ya voy tarde y Tessa está delicada de salud, no tengo con quien dejarlo.
—¿Por qué no lo llevas? —sugirió el rubio—- Así va a aprendiendo.
—Shaka, por favor —pidió—. Cuídalo un rato, sabes que Dean no te dará problemas.
—Tengo mis dudas —aclaró en lo que Camus lo miraba furioso—. Está bien —aceptó estirando los brazos para alzar al más pequeño.
—Gracias, no vayas a aplicar el Tesoro del Cielo en él —solicitó emprendiendo carrera.
—Claro que no —alcanzó a mencionar Shaka para luego mirar al niño—. ¿Sabes tender la cama?
—Sé tender mi cama.
—Que bien, hoy aprenderás con una más grande.
Virgo se marchó con el pequeño donde se perdió en los grandes corredores, horas después, Nicol se adentraba con algunas compras al sexto templo, desde luego, su guardián sintió su presencia, pero sin dejar su labor que consistía en leer un libro esperó a que ella llegara junto a él.
—Hola —saludó la castaña clavando la mirada en Dean quien estaba sentado frente al estante de los libros limpiando el polvo—. ¿Qué hace?
—Limpio los libros —contestó el pequeño.
—¿Y por qué?
—Porque alguien tiene que limpiarlos —respondió Shaka desde su lugar, mientras Nicol fruncía el ceño—. Oye, de algo tiene que servir tener sobrinos.
—Eres un abusivo —acotó ella caminando hasta el más pequeño—. Dean, porque no juegas un poco, no tienes porque hacer eso.
—Yo quiero —dijo el niño con un libro pasándole delicadamente un paño por el lomo—. Me gusta ayudar.
—Lo tienes bien entrenado, ¿no? —mencionó ella parándose derecha para luego fijar su vista en la repisa—. ¿Hace cuanto se fue Alejandra?
Shaka levantó una ceja confundido.
—Hace más de un año —contestó.
—¿Y por qué sus fotos siguen aquí? —anotó mirando al rubio.
—He olvidado quitarlas. ¿Te molesta?
—Un poco sí.
—Tío, ¿tienes algo de tomar? —interrumpió el pequeño.
—Tengo cerveza, vino, un poco de vodka, ¿qué se te antoja? —bromeó.
—Yo soy chiquito, no puedo tomar esas cosas.
—¿Ah, no?
—No —respondió el pequeño divertido.
—De acuerdo, déjame ver. Tengo jugo de naranja, leche, también tengo gelatina, si lo prefieres.
—¡Sí, gelatina! —expresó el niño levantando los brazos, acto seguido Shaka se marchó a buscar el pedido y Nicol sonrió con dulzura el ver la interacción—. Me gusta mucho la gelatina.
—¿En serio? —inquirió ella, ahora entendía porque en la nevera de Shaka siempre había gelatinas de todos los sabores—. La gelatina es muy rica.
—Sí —contestó el infante atento a su labor, en lo que Nicol tomaba el marco de una de las fotos de Alejandra y retiraba la imagen de este—. ¿Por qué haces eso?
Nicol no esperaba ese interrogatorio.
—Bueno, peque, ella ya no está, no es necesario guardar su foto.
—Mi mami no está, mi papi puso una foto grande en mi cuarto. Yo la veo todos los días.
—Bueno, amor. Es diferente. Es tu mamá, en cambio ella… ¿sabes quién es ella?
—No —contestó levantando los hombros—. Mi papi dijo, que es alguien que mi tío quiere mucho.
—¿Eso te dijo tu papá? ¿Tu tío aún la quiere? —Dean se alzó de hombros nuevamente—. Bueno, el hecho es que ella no regresará jamás, y no le hace bien a Shaka tener esta imagen en su repisa al lado de tus fotos y la de tus primos.
—¿Por qué? —insistió el niño—. Mi tío dijo que en ese lugar está el recuerdo de todos los que ama. Él la ama a ella. Y me ama mí y ama mis otros tíos, y a mi papi…
—Él Ya no la ama a ella, ya no la ama —contestó amargamente—. Por eso su foto no debe seguir ahí.
—¿De qué hablan? —preguntó Shaka entrando al lugar para luego entregarle la gelatina a Dean.
—Sí, mi sabor favorito —expuso el pequeño.
—Todos son tu sabor favorito.
El niño lo meditó un momento.
—Eh… sí, me gustan todos.
—Dean se expresa con bastante claridad —dijo Nicol enternecida.
—Camus se ha esforzado porque Dean sean un insufrible sabelotodo igual que él.
—E igual que tú —Hizo ver la chica con gesto divertido.
—Que graciosa.
—Es muy tierno verte llevar tan bien con tus sobrinos —suspiró amorosamente.
—No te confundas. Solo tolero a Dean porque es el que pasa más tiempo con nosotros, y un poco a Haleth porque es una niña adorable y hermosa. A los otros simplemente, los quiero porque son de la familia. Pero lo mío no son los niños.
—No dirás eso cuando tengamos nuestros hijos.
—¿Hijos? —Shaka negó ante el comentario—. Quitaste las fotos —dijo al reparar el vacío en la repisa.
—Sí, Shaka. Es lo mejor, para los dos, ¿no lo crees?
—Porque tú ya no amas a esa persona, ¿cierto tío?
—Sí, pequeño, ya no. Come tu gelatina.
—¿Te molesta? —preguntó ella preocupada.
—No, tienes razón, no debería tener esas fotos ahí, discúlpame por lo incómodo de la situación.
—No importa. Y no te preocupes que no las tiré. Las guardé aquí. —Le mostró un libro de George Orwell.
—Qué curioso que hayas elegido preciso ese libro.
—¿Por qué?
—Por nada.
La tarde continuó tranquilamente, Camus pasó por Dean después de su entrenamiento y luego de un café se dirigió con el niño hasta Acuario, ahora, Nicol y Shaka veían una película, pero el segundo parecía más interesado en el estante que en las imágenes de la pantalla. Era consciente de que en realidad no le había gustado que su novia quitara las fotos de Alejandra, sentía que Nicol se había tomado una atribución que no le correspondía, que si alguien debía quitar esas fotografías de allí era él y no ella. Sí, entendía la molestia de la chica, incluso a él le habría molestado de sobre manera encontrar una foto del exnovio de su pareja por ahí en su casa, pero habría pedido delicadamente su desaparición. Shaka a veces olvidaba que esas fotografías estaban allí, se perdían entre el mar de fotos, donde abundaban imágenes de sus sobrinos, a quienes les tomaban fotos cada mes, también estaban algunos cuadros de las bodas, de algunas salidas con sus compañeros, tenía tantas fotografías ahí, que la de Alejandra, era una más en medio de todos esos bellos recuerdos. ¿Por qué Nicol le arrebataba lo único que le quedaba de Ale?
—¿Qué te parece? —escuchó decir a su novia, la voz de ella era armoniosa y sonaba alegre, demasiado alegre, sin embargo, él no supo que contestar—. ¿No te parece una buena idea?
Shaka le dio un rápido repaso a su mente, no estaba seguro de que le hablaba Nicol, pero por su expresión parecía algo importante, y por lo que podía ver, ella esperaba entusiasmada una respuesta afirmativa.
—Me parece buena idea —contestó imprudente, seguro le hablaba de alguna salida.
—Genial —dijo ella poniéndose de pie de un salto—. ¿Cuándo crees que debería ser? —Shaka tragó saliva—. Tenemos muchas cosas que organizar, en un mes sería muy pronto.
—¿Qué tal en un año? —sugirió sin estar seguro, lo que fuera, tenía un año para solucionarlo.
—Un año, es mucho tiempo amor. Aunque pensándolo bien, sería un tiempo propicio. Eso les dará tiempo a mis padres de venir, aunque también —continuó sentándose nuevamente para acariciar el cabello de Shaka—. Podríamos, casarnos en Bélgica.
¡Matrimonio! De eso se trataba, ¿acaso había aceptado casarse con Nicol? Shaka quiso gritar, pero la dulce mirada de su compañera y su instinto de supervivencia le impidieron siquiera negarse. Casarse no estaba entre sus planes, mucho menos con Nicol, llevaban un par de meses juntos, seis para ser exactos y no estaba seguro si era el tiempo suficiente para dar el siguiente paso. Nicol tenía sus cosas buenas, era muy atenta, siempre estaba pendiente de él y se preocupaba por su bienestar, pero así mismo, era agobiante, que, aunque quisiera ser disimulada, no podía evitar hacer una que otra rabieta por celos. Además, era claro que a ella no le gustaría vivir allí, la mayor parte del tiempo se veían en su apartamento, y cuando ella estaba en el Santuario, es porque llegaba prácticamente de sorpresa, Shaka nunca sabía cuándo ella iba a aparecer.
—¿Qué te parece si lo dejamos para el 23 de junio? Es muy lejos, pero siempre quise casarme en junio. ¿Te gusta la idea?
—Es en siete meses.
—El tiempo perfecto, ¿no te parece?
—Sí —contestó por inercia.
—Genial —saltó ella emocionada—. Seremos muy felices. Mira la hora, vamos a dormir.
—Claro.
Cabañas Femeninas
Narella ingresó a su casa haciendo un gesto de molestia al ver a Dorian tirado en el sofá jugando un videojuego, intentando no decir nada, se adentró en la cocina donde varios platos estaban en el fregadero, enojada salió a grandes pasos para enfrentar a su compañero.
—¿Podrías lavar los platos que ensucias?
—Nare, yo no vivo aquí, soy la visita.
—Ah, pero para pasar todo el día tirado en el sofá devorando nuestra despensa no eres un invitado.
—A June no le molesta, ella dijo que estaba bien.
Narella resopló enojada y antes de caerle encima a su amigo June entró con gran sonrisa.
—No me digan que están peleando otra vez. —Camaleón observó a sus compañeros, Dorian hizo un gesto de inocencia y Narella manoteando se adentró en la cocina—. Amiga no te molestes, solo está pasando el rato —explicó al lado de su compañera.
—Pasando el rato —remarcó indignada en lo que lavaba los platos—. Solo se la pasa ahí tirado comiéndose todo.
—No es cierto, él sale a sus deberes diarios.
—Ah, sí. ¿Lo has visto? Porque él es muy astuto para evadir sus actividades.
—Por eso él no quiere mudarse conmigo hasta que tú te vayas. —June suspiró afligida en lo que Narella la miraba fijamente.
—¿Piensas vivir con él?
—Ay, sí, Narella. ¿No puedo?
—¡¿Piensas vivir con él?! Es un vago no sirve para nada.
—Es porque estás tú acá, no quiere meterse en nuestras cosas.
—¿Estás demente o simplemente eres tarada?
—Oye…
—Lo conoces apenas un par de meses y ya te quieres ir a vivir con él. ¿Acaso no me escuchas?
—Narella, una cosa es la relación que tú tengas con él, otra la que nosotros dos tenemos.
—Cielos, estás cegada —expuso arrojando una cuchara en el fregadero—. Le has creído todo. Todo.
—Entiendo que estés celosa.
—No, no estoy celosa —recalcó—. Quiero prevenirte de cometer un error.
—Soy lo bastante grande para tomar mis propias decisiones.
—Eso veo, no necesitas mi consejo.
Días después - Templo de Virgo
—¡Shaka de Virgo! —bramó Mu caminando enojado por toda la sexta casa—. ¡Shaka de Virgo!
—¿Qué quieres? ¿Por qué los gritos?
—Shaka de virgo, ¿es verdad?
—¿Qué?
—¡Que te vas a casar! —Mu se acercó amenazante hasta su compañero. Shaka simplemente torció la boca.
—¿Quién te dijo eso?
—Tu prometida —corroboró—. Me la encontré en la ciudad y me dio la gran noticia. Claro, a ella se le hizo súper raro que tú no me hubieras dicho nada y ahora que lo pienso…
—¿Y qué es lo que te molesta? ¿Qué no lo supieras por mí?
Mu observó a su compañero como si este hubiera perdido los estribos.
—¿Por qué te casarás con Nicol?
—Porque nos amamos. Eso hace la gente enamorada.
—Pero tú no amas a Nicol.
—¿Tú qué sabes?
—Shaka —el tono de Mu disminuyó, ahora intentaba ser cordial con su amigo quien se puso a la defensiva—. Estoy seguro de que no amas a Nicol.
—Oye, tal vez no la ame tanto como debería. Pero le tengo un gran cariño.
—Un gran cariño le tienes a un colega, a tu esposa deberías amarla.
—Sé que es una decisión apresurada, y que seguramente yo no estaba prestando atención cuando acepté. Pero… haré esto, me casaré con Nicol, ella me ama, está siempre conmigo… es la indicada.
—Shaka.
—Mu, se supone que eres mi amigo, debes apoyarme. ¡Apóyame!
—Shaka, ¿estás seguro de esto?
—Sí —contestó, había tenido un par de días para pensarlo y no le parecía una mala idea.
—Pues no sé…
—Hola, muchachotes, ¿Qué pasa? —saludó Máscara pasando por Virgo, ante el mutismo de los otros decidió detenerse—. ¿Qué pasa? —preguntó con seriedad.
—Me voy a casar, Ángelo. Mu no está de acuerdo.
—No es que no esté de acuerdo, es que…
—¿Estás demente, Buda?
—¿Tú también Ángelo? ¿Acaso no fueron ustedes los que me sugirieron salir con Nicol? Ahora que quiero dar el siguiente paso con ella se oponen, pero quien los entiende.
—Shaka, no es que nos opongamos —intentó explicar Cáncer—. ¿No te parece que es algo apresurado?
—Es el tiempo perfecto. Además, nos casaremos en junio. Tenemos tiempo suficiente para seguir conociéndonos.
—De acuerdo —aceptó el italiano, Mu seguía sin decir nada—. Por algo le pediste matrimonio, ¿no?
—En realidad. —Shaka se rascó la cabeza—. Yo no le pedí matrimonio. —Los otros dos lo miraron confundidos—. Ella fue quien sugirió lo del matrimonio y tal vez yo estaba algo… distraído y dije que sí.
—No me digas que te vas a casar con ella solo porque eres un completo idiota —apuntó Ángelo.
—En un principio sí, pero después lo medité y pienso que es una buena idea.
—Es tu decisión Shaka —musitó Mu con voz apagada—. Te deseo lo mejor.
—Yo también —aceptó Cáncer al ver a Aries rendirse, si Mu no podía hacer razonar a Shaka, nadie más lo haría—. Cuenta con mi apoyo y colaboración en lo que necesites.
—Gracias, amigos.
Templo de Cáncer
Ángelo y Mu llegaron en completo silencio hasta la cuarta casa, ninguno dijo nada ya que ninguno tenía idea de que decir, tal vez estaban siendo exagerados y Shaka estaba actuando de forma prudente, no lo sabían, tenían que ser pacientes y esperar a que el tiempo le diera la razón a ellos o a Virgo.
—¿Por qué esas caras largas, muchachos? —preguntó Narella quien esperaba a Ángelo, para ninguno pasó desapercibido las maletas de la chica.
—¿Pasó algo malo? —interrogó Cáncer a la chica.
—Nada —contestó ella mirando disimuladamente a Mu, quien entendiendo decidió continuar su camino—. No puedo seguir con esta situación entre Dorian y June. ¿Me puedo quedar algunos días?
—¿No se supone que te vendrías a vivir conmigo? —inquirió abrazando a la chica—. Te lo sugerí hace un par de días cuando llegaste tan molesta de tu cabaña por la discusión con June.
—Bueno, en realidad, esas son todas mis cosas —explicó mirando las maletas, Ángelo sonrió contento—. No te molesta si vengo a vivir contigo antes, ¿cierto?
—Mi amor, no sabes cuánto estuve esperando este día. —Finalizó dándole un gran beso.
Sala de Urgencias
Aioria recordaba el día en que se había enterado de que iba a ser padre por segunda vez como algo muy lejano, en su momento se asustó tanto que quiso huir muy lejos, nada fuera de lo normal. Estaba haciendo un buen trabajo con Eryx por el momento, pero el tener dos bebés en casa, de cierto modo le ponía los pelos de punta. Nada de qué arrepentirse, mucho menos cuando Marín estaba en labor de parto proliferando un sinfín de acusaciones hacia él. En esta ocasión, Aioria estuvo muy pendiente de su esposa, por lo que nadie más aparte de él tuvo que sufrir los apretones y la mala racha de la amazona. Aunque un grupo bastante grande de personas aguardaba en la sala de espera, el del león era el único que acompañaba a la guerrera en la habitación.
—Ya casi —dijo el doctor Eduardo acomodado entre las piernas de la amazona—. Un poco más Marín.
—Vamos, amor tú puedes.
—Tú cierra la boca, todo esto es tu culpa.
—Lo sé amor, pero tú puedes.
—Ya viene Marín, no te detengas. Ya lo tengo.
El llanto del bebé hizo que ambos padres guardaran silencio, Águila observó entusiasmada cuando Ivonne con delicadeza le pasó a su pequeña hija.
—Es hermosa —dijo la doctora intentando no llorar e instintivamente se llevó la mano al vientre donde su propio bebé se estaba formando.
—Ay, no puedo creer que haya permitido que me embarazaras una segunda vez —lloró Marín—. Pero me alegro mucho por ello.
En la sala de espera todos aguardaban ansiosos la noticia, Aioria salió con su pequeña en brazos y algunos, los más interesados llegaron en un par de segundos para observar a la nena.
—¡Qué hermosa! —expresó Aioros—. Mi propia sobrina.
—Ya tienes sobrinos —apuntó Shura mirando a su compañero.
—Sí, ya sé que Dean y los mellizos son como mis sobrinos, pero ella es mi sobrina de sangre.
—¿Y qué hay de Eryx, tarado? —interrogó Saga, mientras Aioria rodaba los ojos.
—Ah, sí. Ya tengo dos sobrinos propios.
—¡Baboso! —manifestaron Saga y Shura en unísono.
—Es tan pequeña —comentó Nicol sentada junto a Shaka—. Después de nuestra boda, podemos hablar de bebés, ¿no lo crees, amor?
—¿Se van a casar? —preguntó Saori bastante asombrada—. ¿Cuándo?
—¿Shaka no se los había contado? —Nicol negó ante el olvido de su novio, en lo que todos los presentes clavaban sus ojos en ellos—. Nos comprometimos hace un poco más de un mes, ¿no amor? —Shaka asintió—. Aún no hay anillo —señaló al ver un par de miradas en su mano—. Pero la idea es casarnos en junio. Me sorprende que no les hayas dicho.
—No quería decir nada, hasta que tuviéramos las cosas más organizadas —se excusó Shaka.
—Bueno, ya todos los saben. Para que se vayan programando, porque si todo sale bien, tal vez nos casemos en Bélgica.
—¿En Bélgica? —recalcó Saori observando a Virgo—. ¿No será aquí como las demás?
—Lo estamos revisando —apuntó el rubio, Nicol asintió dándole la razón.
—Estamos mirando aún.
—Bueno, ¿cuál es el nombre de la nena? —quiso saber Kanon
—Se llama Natalia —respondió Aioria orgulloso.
Templo de Aries
Algunos días después todo avanzaba con tranquilidad, Linda iba por su quinto mes de embarazo, en lo que Ivonne apenas iba en el cuarto y la pequeña Natalia ya tenía un par de semanas de nacida. Por ahora todo era paz o por lo menos eso pensaba el guardián de la primera casa cuando escuchó los gritos insistentes de quien fuera su pareja.
—¡Mu! ¡Mu! —bramó Saga—. ¡Mu!
—¿Me estás llamando o es tu mejor imitación de una vaca? —Aries se cruzó de brazos, el gemelo lo miró desesperado mientras que en sus brazos Dean tenía gruesas lágrimas en sus bellos ojos—. ¿Qué le hiciste al niño?
—Se cayó —explicó el griego—. Se raspó la rodilla, ¿ves?
—Me duele —dijo el niño con ojos brillosos.
—¿Por qué no usaste tu cosmos para calmar el dolor?
—Ya lo hice, pero él no deja de llorar.
—Me duele. Mi tío me empujó.
—Yo no te empujé.
—A ver —interrumpió Mu aplicando suavemente su cosmos sobre la herida del más pequeño que rápidamente cambió su semblante a uno de felicidad—. ¿Mejor?
—Sí, mucho mejor —respondió Dean con los cachetes colorados—. Gracias, tío Mu —continuó para estirar los brazos hacia el lemuriano que lo recibió con entusiasmo.
—Eres un manipulador —le dijo Saga al niño.
—Yo no soy ipulador.
—Manipulador —corrigió el gemelo—. Repite conmigo, Ma ni pu la dor.
—¡No quiero!
—No lo molestes, Saga —pidió Mu cuando Dean se escondió en su pecho—. Además, él no es ningún ipulador.
—No le des cuerda, ¿quieres?
—Pero si son un par de padres muy amorosos —Una voz femenina tomó la palabra.
—¡Alejandra! —bramó Aries al ver a la recién llegada—. Hola —agregó acercándose para abrazar a la muchacha—. Qué alegría, pero mírate nada más, estás hermosa.
—Ale, estabas perdida —dijo Saga abrazándola también—. ¿Hace cuánto te fuiste? ¿Ya pasaron dos años?
—Apenas año y medio —respondió la chica—. Hola Dean. —El pequeño no respondió y volvió a esconderse en el pecho de Mu—. Está muy grande.
—¿Y qué? ¿Piensas quedarte esta vez? —interrogó Saga.
—No. Vine por un proyecto de la fundación. Julián y Saori me contactaron para que los ayude a liderar algo que tienen entre manos. Pero será por unos cinco o seis meses.
—¿Y luego regresarás a tu país? —quiso saber Mu.
—Sí, es el plan —contestó ella.
—¿Estarás aquí en el Santuario como antes?
—No —respondió la morena—. En esta ocasión como es un trabajo directo con la Fundación estaré en un apartamento en la ciudad asignado por la compañía.
—Pero vendrás a visitarnos, ¿no?
—Desde luego, Mu, vendré seguido.
—¡Alejandra! —Ángelo entró en el lugar en compañía de Shaka, ambos corrieron hasta la chica donde los dos la abrazaron para saludarla, siendo el gesto de Virgo más largo y amoroso.
—¿Cómo estás, Lala? —preguntó el rubio mirando a la colombiana con detenimiento—. Te cortaste el pelo —apuntó, ahora Alejandra llevaba el cabello sobre los hombros lo que la hacía ver más profesional.
—Sí, lo corte un poco.
—Lo cortaste mucho —aclaró Cáncer—. Recuerdo que lo tenías muy largo.
—Bueno sí, lo corte mucho.
Shaka continuaba con la mirada fija en ella, queriendo decir algo, pero sin lograr que las palabras afloraran.
—Me contaron que te vas a casar. Te felicito —anunció ella, Shaka recobró inmediatamente la compostura y no pudo evitar dirigir una mirada furiosa hacia Mu y Saga quienes negaron rápidamente.
—Sí, me casaré —respondió con voz trémula—. En junio.
—Espero estar para la boda —comentó ella—. Posiblemente me marche de nuevo en esas fechas.
—Entiendo —expuso Virgo dando un par de pasos hacia atrás.
—Yo pasaba a saludarlos. Saori me puso al día con algunas cosas, pero necesito más información —explicó, los otros sonrieron—. Voy a buscar a las chicas, nos hablamos después.
—Vale, Ale. Bienvenida —dijo Mu para luego despedirse de ella quien con paso firme salió del primer templo. Entre tanto todos se quedaron viendo a Shaka—. ¿Estás bien?
—Sí —contestó el rubio como si le hicieran una pregunta muy tonta—. Estoy bien. Debo… debo ir a mi templo. Feliz tarde.
Los otros tres se quedaron en silencio por un pequeño momento, Dean jugaba con un mechón del cabello de Mu.
—Mierda, esto no es bueno —comentó Ángelo.
—¡Mierda! —repitió el pequeño.
—No nene no digas eso. No querrás que tu papi asesine a tu tío Ángelo —pidió el italiano, el niño lo observó divertido.
—¡Mierda, mierda! —continuó el infante.
—Me odia. —Cáncer bajó la cabeza derrotado.
—Es un manipulador —aclaró Saga.
—Por favor, Dean. No repitas esa palabra —dijo Mu con voz suave, el más pequeño asintió y volvió acomodarse en su pecho.
—¿Qué hiciste un pacto con el diablo para controlar a los niños? —interrogó Saga—. Eres como el flautista de Hamelín. Solo a ti te hacen caso. Hasta Kanon, te hace caso a ti.
—Volviendo al tema. Shaka se veía muy alterado por la llegada de Ale.
—Sí —le contestó Géminis a Ángelo—. No esperaba esto, bueno nadie lo esperaba. ¿Qué pasa con Alejandra? Es una maldita.
—¡Saga! —llamó Mu.
—Pero es verdad —continuó el gemelo—. Desapareció completamente y luego vuelve como si nada. ¿Acaso no sabe el daño que le hizo a Shaka?
—No creo que ella piense que le hizo algún daño —explicó el italiano—. Después de tanto tiempo, ella vuelve y lo encuentra comprometido. Para cualquiera eso parecería que él está bien.
—Ella no se veía muy contenta con la noticia tampoco —hizo ver Mu—. Cuando felicitó a Shaka por su matrimonio, no tuvo el valor de mirarlo a la cara. Parece que ella no esperaba esto.
—No debió desaparecer en primer lugar si no quería esto.
—El demente tiene razón —ironizó Cáncer—. Por otro lado, Ale nuevamente se va. Así que ella simplemente vino a cumplir con un trabajo y ya. Seguro dejó a Shaka en el pasado hace mucho. A lo mejor ella tiene a alguien que la espera en Colombia.
—No lo sé —comentó Mu—. Las cosas habrían sido más sencillas con ella aquí.
Los tres guardaron silencio. ¿Cómo evolucionaría la relación entre Nicol y Shaka ahora con Alejandra de regreso?
Continuará
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Muchas gracias a todos los que continúan al tanto de esta caótica historia, perdón por los pequeños saltos en el tiempo, verán mucho eso a partir de ahora, en realidad es que en ese lapso no hay mucho que contar y eso sería incluir cosas que no vienen al caso, sería agotarlos y agotarme. Por ahora pienso que no le faltan más que dos o tres capítulos a esta historia, así que no se pierdan el final.
Monse: Muchas gracias por seguir tan pendiente de todo.
8D: Me haces reír bastante con tus comentarios, sí, Dohko y Lina no pueden tener hijos porque Dohko se hizo la pomeroy jajajaja… y eso es lo bueno de tener un amigo que trabaje en el Inframundo jejeje… sí, la novia de Shaka es tóxica, que no se note que me gusta hostigar al pobre rubio. Y bueno Shunin y Saori, ahí van jajaja niños… y ya ves como van las cosas entre Shion y Violet, y Sí jajaja, Camus, es un dormido. Ya casi van a saber quiénes son los papitos del cuarto guardián, ya casi.
Nos estamos leyendo, y para motivarlos, ya tengo el borrador del próximo capítulo.
Gracias.
