"El encuentro"

Era un día relativamente normal, aunque en esta ocasión estaba nublado parecía que llovería en cualquier momento, pero eso no me importa en lo absoluto, de hecho, ya está lloviendo, de reojo miro como varias personas se me quedan mirando y susurran cosas como:

"Ya viste a ese joven, ¿estará bien?"

"¿No habrá hecho algo horrible para tener ese aspecto tan deplorable?"

"¿Deberíamos de llamar primero a la ambulancia o a la policía?"

"Shhh cállate, que tal si te escucha y después nos quiere hacer algo".

Todas esas personas se pueden joder.

Camino sin rumbo fijo, no sabía por dónde andaba, pero eso no me importaba, lo único que quería hacer era quitarme con este peso con el que cargo, "Es lo que ellos quieren, ¿verdad?" me cuestione por un momento, y la verdad no lo sé y tampoco existe una razón como tal para que siga viviendo.

Mire otra vez de reojo mis alrededores, la lluvia había arreciado, todas las personas comenzaron a caminar mucho más rápido para evitar mojarse, en cambio yo me quede en el centro de la ahora ya desolada calle, no había ningún vehículo que viniese hacía, es como si la vida me dijera "Tienes que vivir, aunque te duela", pero yo ya estoy cansado de todo esto.

Mi brazo me comenzó a doler más, de poco en poco note como la sangre me comenzaba a escurrir por la mano, ¿En serio voy a morir por un desangre del brazo? Incluso podría decir que mis personas especiales murieron de una manera más espectacular que yo.

De reojo mire un pequeño callejón algo desolado, perfecto para mí, me adentre a él, me recargue en una de sus paredes mientras poco a poco quede sentado junto a unas bolsas de basuras, "justo donde pertenezco" pensé mientras reía amargamente y la lluvia seguía cubriendo mi cuerpo. Cerré mis ojos, esperando que todo esto acabara.

De pronto sentí como se dejaba de recorrer la lluvia en mi cuerpo, abrí los ojos y miré hacia arriba, mis ojos azules chocaron con los de aquel ser, sus ojos eran rojos y eran demasiados puros para mi gusto.

—Disculpe ¿Se encuentra bien? —Pregunto amablemente mientras me sonreía, ¿Cómo es que le podía sonreír así a una persona que no conoce y que le podría hacer daño?— Si gustas yo podría llamar a una ambulancia —extendió su mano a mí— ¿Puedes caminar? —Cambio la pregunta, me estaba molestando demasiado, al ver que no planeaba tomar su mano, el extraño me sostuvo fuertemente el brazo del cual sangraba y subió con mucha delicadeza manga hasta arriba, su expresión era de horror— ¿Qué te paso? N-no importa voy a llamar rápido una ambulancia, debes de estar perdiendo mucha sangre ahora... —dijo mientras sacaba un celular de su bolsillo trasero y empezaba a teclear unos números.

Fruncí mi seño y chiste abiertamente, no necesitaba que alguien como él, que vive su vida como si nada, viniera ayudarme cuando nunca la pedí en primer lugar.

—¿Nunca te callas acaso? —pregunte enojado ya cansado de esta situación— Además que te andas metiendo en los asuntos de otros ¿¡Es que acaso no tienes algo mejor que hacer!? —Grite colérico, mientras me ponía de pie con algo de dificultad.

—E-espera no deberías de tratar de ponerte de pie —Dijo alterado mientras soltaba su celular y me trataba de hacerme sentar.

—Eso a ti no te incube —Dije mientras me ponía de pie sin tambalear y me disponía a marcharme— Deberías de preocuparte más por ti que por un simple desconocido que te podría dañar en algún momento —comencé a caminar lentamente para marcharme.

—Es por eso que me preocupo por ti —me sorprendió lo que dijo aquel joven—, puedo ver que has pasado por una situación muy difícil y es por ello que no quiero que te pase nada malo, a pesar de que no nos conocemos en absoluto. —Volteé y pude admirar sus ojos llenos de determinación, esos ojos me provocaron un escalofrió por todo mi cuerpo.

—Deja que se marche, Tanjirou —otra voz se escuchó en el callejón, era una voz demasiada calmada que me daba mala espina— Si él no quiere nuestra ayuda, ese ya no es nuestro problema, nosotros hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance para ayudarlo.

—Pero... —trato de hablar el chico que me trato de ayudar, ahora sé que su nombre es Tanjirou.

—Tanjirou —hablo firme el mayor, el menor se quedó callado mirando el suelo, tal vez sintiéndose impotente o quizás intimidado.

El mayor se me quedo viendo profundamente, sus ojos ciruela me provocaron temor, pero no por mí, más bien un temor por lo que le llegue a pasar al menor. De pronto sonrió de manera burlona como si supiera por la situación que acabo de pasar.

Pasaron unos 3 minutos que se me hicieron eternos, pronto se escuchó la ambulancia acercándose, podía huir, pero dudo que llegara lejos, me resigne mentalmente a que me llevaran los paramédicos.

Sentí como la lluvia había parado y como dos pares de brazos me sujetaron con mucho cuidado para llevarme dentro de la ambulancia lo único que alcance a ver fue como el chico Tanjirou hablaba con uno de los paramédicos y como la otra persona -la cual desconozco su nombre por el momento- se me quedaba viendo fijamente, de alguna manera entendí que era una amenaza silenciosa para que no me volviera acercar a ellos y mucho menos a Tanjirou nunca más en mi vida.

—Joven, ¿Me escucha? —pregunto una voz femenina de manera tranquila, era una paramédica. Yo solo asentí con mi cabeza— Perfecto ¿me podría decir su nombre?

—¡Tomioka Giyuu! —grite lo suficientemente alto como para que Tanjirou volteara a verme sorprendido y me dedicara una sonrisa de alivio.

—No era necesario gritar Tomioka-san —me miro enfada mientras sonreía.

—Lo sé... —dije en un susurro mientras una sonrisa tranquila se plasmaba en mi cara.

La chica me miro raro unos momentos y después cerro la ambulancia, decía que me tenían que operar para sacarme las balas de mi brazo y de mis piernas, yo solo asentía a lo que decía ella mientras miraba las calles por las que creo que estuve vagando. Y en un susurro dulce pronuncio el nombre de aquel ser que salvaría y cambiaría mi vida sin saberlo

—Tanjirou...