"Solo un momento"

En el transcurso que estuve en aquel callejón al hospital fue demasiado lento, todo mi cuerpo me comenzó a doler y las heridas me comenzaron arder además de que fueron acompañadas con una horrible punzada. Por mas que me quisiera mover para tratar de hacer cualquier cosa que calme el dolor, no podía, simplemente el dolor era mucho más fuerte que antes.

—¡Hermana! ¡Emergencia en la sala 21! —escuche gritar a la paramédica que me pregunto mi nombre, creo que me había dicho que se llamaba Shinoku o era Shinobu... no estoy seguro en realidad, el dolor es más fuerte y no puedo pensar ni procesar con claridad.

Me siento muy cansado, quiero dormir, es como si mi cuerpo apenas me estuviese cobrando el dolor.

Un dolor en mi mejilla me hizo reaccionar, mire a la culpable, era la médica; me miraba con cierto enfado —. Tomioka-san no se duerma sino quiere morir —comento irritada dedicándome una ¿sonrisa?

Asentí confundido mientras miraba con más detalle el lugar en el que me encontraba, estoy en una sala de operaciones además de que hay muchos utensilios a mi derecha, sin notarlo estaba conectada a una máquina de respiración tenía muchas agujas en mis brazos, encargadas de distribuir las sustancias de las bolsas.

De reojo mire como varias personas con trajes especiales para estas ocasiones; su vestimenta era completamente azul y tenían guantes blancos.

Todas esas personas parecían discutir algo con una enfermera; pues estaba completamente de blanco.

Una vez terminaron de hablar con la enfermera, esta salió de la sala dejándome con los encargados que llevarían a cabo mi operación.

—Tomioka-san ahora mismo comenzara a sentirse cansado, no se preocupe, es necesario anestesiarlo para extraer las balas —asentí a su comentario ¿En qué momento llego a mi lado? Poco a poco me sentí cansado, tenía sueño otra vez... mire de reojo viendo a la médica sacar una aguja de mi brazo derecho.

Mis ojos de a poco en poco se cerraron, viendo por última vez a varios ¿doctores? A mí alrededor.

—Giyuu... —escucho una voz llamándome—. Giyuu...

Con pereza miro a la persona que me llama, era mi hermana mayor, me veía con una sonrisa, su vestido blanco de novia le quedaba perfecto, era el día de su boda y yo como varón de nuestra familia de dos, soy el encargado de entregarla con su novio.

—¿Cómo me veo? —pregunto curiosa y nerviosa.

—Te ves hermosa, hermana... — le dije la verdad, se veía hermosa.

—¿¡Enserio!? —pregunto avergonzada.

—¡SI! ¡Pareces una princesa! Corrección ¡Eres una princesa! —grite aún más feliz, abrazándola, ella correspondió al abrazo y me cargo en el acto, dimos unas pequeñas vueltas para después dejarme otra vez en el suelo, ahora estaba mareado.

—Te quiero mucho, Giyuu —comento dándome un beso en la frente.

—Yo también te quiero mucho, Hermana... —susurre con calma.

Este día se supone que sería el mejor de todos pues mi hermana mayor se iba a casar con el hombre de sus sueños.

Unos brazos me sacudieron lentamente.

Poco a poco abrí mis ojos encontrándome ahora en otro cuarto para descansar.

—Hermana... —susurre con cierta tristeza.

—¿Hermana? Lo siento Tomioka-san, pero soy yo —comento sonriendo la joven médica.

Fue un sueño... —Ya veo...

—La operación de extracción de balas fue un éxito —comento alegre la joven medica que llevo a cabo la operación—. Así que felicidades Tomioka-san otro día más podrá seguir respirando.

—Gracias... supongo... —susurre, me quede pensando un momento como llamarla... —Muchas gracias Shino...

—Shinobu —comento con una venia en su frente.

—Sí, muchas gracias doctora Shinobu...

La medica soltó una pequeña risilla y salió de la habitación dejándome complemente solo. Pasaron minutos que se me hicieron eternos...

"Tock tock"

Escuche el sonido proveniente de la puerta.

—¿Puedo pasar? —una joven voz que conocía pregunto.

—Adelante...

No hubo respuesta ni se abrió la puerta.

—Adelante —hable más fuerte.

El sonido de la perilla siendo girada y la puerta siendo empujada me dio de alguna manera mala espina...

—Con permiso —comento un joven de cabellera roja entrando por la puerta, era Tanjirou— ¿Cómo se encuentra Tomioka-san? —pregunto de manera tranquila su avanzar hacia donde me encontraba era eterno.

—Bien... —susurre— ¿Y usted?

—Muy bien, gracias —me dedico una sonrisa, ahora estaba a mi lado de pie—. Me comentaron que la operación fue un éxito y que si no se cuida como es recomendado puede que en un futuro tenga secuelas en las zonas del impacto ¿Eso es cierto?

—Supongo que sí... La doctora en realidad no me comento nada, pero si te lo dijo a ti creo que es verdad —comente tranquilo mirando ahora la sabana que me cubría casi todo mi cuerpo, pues estaba acostado y solo podía mover mi cabeza.

—Entiendo... —susurro Tanjirou—. Por cierto, mi nombre es Tanjirou Kamado, lamento no haberlo dicho en su momento, pero con toda la conmoción de ese día no podía pensar con claridad...

¿Ese día? ¿Eso significa que he estado dormido por mucho tiempo?

—Disculpa Kamado... —llame la atención del pelirrojo— ¿En qué día estamos? —pregunte con cierta incertidumbre.

—Es sábado... —comento con calma viéndome directo a los ojos.

¿Sábado? Eso significa que mañana se cumpliría una semana de conocernos...

—Ya veo...

El silencio en la habitación se hizo presente en la habitación.

—¡Oh cierto! —comento mientras golpeaba sus manos, parece que se acordó de algo—. Trate de contactar con algún familiar o conocido tuyo, pero nadie respondió... —dijo desanimado, no lo culpo, todas mis personas especiales me abandonaron hace mucho tiempo—. Hasta ayer en la noche —comento feliz, juntando sus manos y sonriendo.

—¿Y quién fue? —pregunte curioso.

Se quedó callado, parecía estar tratando de recordar el nombre de dicha persona por las expresiones que hacía.

—No lo recuerdas ¿verdad? —pregunte calmado, aunque una pequeña sonrisa adornaba mi rostro.

—¡Si lo recuerdo! —Grito nervioso—, pero...

—No pasa nada...

—¿Qué?

—Que no pasa nada... A todos se les puede olvidar un nombre...

Tanjirou comenzó a reír, su risa me transmitía calma.

—Tanjirou, ya vámonos —una nueva voz inundo la habitación, era la misma voz de aquel hombre de apariencia hostil.

De reojo lo voltee a ver, parece que el color negro y los sombreros son su atuendo favorito.

—Ya voy —comento mientras se disponía a ponerse de pie y soltaba un suspiro muy bajito.

Sin pensarlo mucho, agarre su mano con la mía—. Solo un momento más... por favor... —no quería que se fuera, no con aquel sujeto que parece que la muerte va siempre a su lado, no con él, que se vaya con cualquiera menos con él, solté su mano esperando que el accediera a quedarse.

Kamado parecía sorprendido, pero volvió acomodarse. Miro al dueño de la voz, como si le estuviese diciendo algo, pude ver como aquella persona asintió viendo ahora la pared del pasillo.

Ambos nos quedamos en silencio, uno cómodo. Pero no duro mucho.

—Fue divertido pasar el rato Tomioka —comento feliz.

—Supongo que ya es hora de que te vayas... —susurre.

—Sí, pero no te preocupes el lunes vendré a verte sin falta —extendió su meñique, quería que hiciéramos una promesa.

—De acuerdo —junte mi meñique con el de suyo—. Pobre de ti si faltas...

Tanjirou solo se comenzó a reír mientras movíamos de arriba para abajo nuestros meñiques, poco después los despegamos.

—Por cierto, aquí te dejo este pequeño presente de nuestra parte —comento poniéndose de pie, por primera vez vi esa canasta llena de fruta y flores colocada en la mesa que está a mi lado.

—Muchas gracias Kamado...

El solo sonrió y se fue a la puerta en donde lo esperaba aquel sujeto que me da mala espina. Susurraron un par de cosas para después solo despedirse con la mano y cerrar la puerta.


—Tanjirou —me llamo el pelo negro.

—¿Qué paso? —pregunte calmado.

—Ya te dije que te alejaras de él —comento enojado, no me conviene que se moleste.

—Descuida, tú eres al único que amo —sonreí, aguantándome las ganas de vomitar por haber pronunciado aquella palabra que es un tabú para mí, pero aun así siempre lo estoy rompiendo.

—Espero que sea así por siempre —pude apreciar como sonreía de manera orgullosa mientras me abrazaba por la cintura.