"Un domingo cualquiera"
El tintineo de la alarma se escuchó en una habitación. El cielo nocturno aún estaba presente, pero eso no impidió que la persona dueña de la alarma se pusiera de pie, era un nuevo día y como siempre tenía que iniciarlo de buena manera.
Lo primero que hizo fue bañarse, una vez realizada dicha acción procedió a colocarse su ropa habitual para trabajar.
Suspiro, hoy vería aquella persona al menos podría distraerse un rato, pero al igual que siempre otra vez estaría enganchado a él todo el día en lugar de pasarlo con su familia, en ocasiones detestaba la idea de estar con él, pero si era por el bien por su familia lo haría cuantas veces fuera necesario.
Perdido en sus pensamientos comenzó a meter el pan a los hornos. Una vez dentro, se puso a limpiar la cocina para después ir a limpiar la entrada del local y el mismo local.
Poco después fue a sacar el pan recién horneado, procedió a ponerlo en las bandejas y a colocarlos en los estantes y repisas del local.
No paso mucho tiempo para que el olor a pan recién salido inundara las fosas de todos los que pasaban por la calle, que no dudaron ni un segundo en adentrarse al lugar de dicho olor.
Mientras tanto el joven terminaba de colocar los bollos recién salidos del horno en su lugar, que es una cesta.
El sonido de una campana llamo su atención, poso su vista en la entrada de la puerta, con una cálida y radiante sonrisa dijo -. Bienvenidos -las personas que iban entrando al local solo le devolvieron la sonrisa con un saludo mientras iban por sus respectivas bandejas y pinzas para escoger los panes que se llevarían.
Después de un largo tiempo termino de atender a todos sus clientes.
Ya eran las nueve de la mañana, su familia ya estaba despierta y estaba preparando el desayuno.
El sonido de pasos bajando las escaleras provoco que viera a la persona de manera curiosa, era raro que ellos bajaron a esta hora, se supone que bajarían a las diez de la mañana a cambiar de posiciones.
—¡Hermano mayor! —un grito agudo y un abrazo ayudo a que saliera de sus pensamientos-. ¡Buenos días! -lo saludo con una gran sonrisa.
—Buenos días, Nezuko —le devolvió el abrazo con una gran sonrisa, al poco tiempo se soltaron.
—Hermano, ¿Por qué aun no te has arreglado? —pregunto curiosa la jovencita viendo de pies a cabeza a su hermano mayor.
—¿Por qué debería de estar arreglado? —pregunto igual de curioso el joven, por su cabeza no pasaba otra cosa más que ver a aquella persona en la tarde y después estar el resto todo el día pegado a su querido amor.
—Hermano, eres tan olvidadizo... —soltó un largo suspiro la joven mientras negaba con la cabeza—. Habías quedado con aquella persona antes de lo acordado ¿Ya se te olvido?
—¡Ah! —un grito de sorpresa del joven fue lo único que se obtuvo antes de subir las escaleras a una velocidad impresionante.
Los minutos pasaron y nuevamente bajo el joven ahora con un atuendo diferente; una chaqueta verde con cuadros negros, pantalón de mezclilla y unos zapatos negros, eran su nuevo atuendo.
—¡Muchas gracias por recordarme, Nezuko! —agradeció mientras salía corriendo por la entrada del local.
La mencionada solo alcanzo a gritar un "¡Que te vaya bien!"
El rugir de su pansa le recordó que no había comido nada, no se preocupaba mucho por eso, llevaba dinero, no es como si se fuera a morir de hambre por no comer nada en unas horas, digo ha aguantado días, unas horas no son nada para él.
Pero si aquella persona se enteraba como siempre lo hacía... no quería pensar en eso, mientras recorría las calles vio una cafetería que apenas estaba abriendo, sin perder más tiempo aprovecho se adentró al local y se compró un café junto a un pan.
Que irónico el vende pan y va compra pan en otro sitio.
Si aquella persona viera eso sin duda se reiría por lo que acaba de hacer.
Una vez que llego al parque en el cual acordaron, se sentó en una pequeña banca en la cual podía ver a todas las personas que entraban y salían del parque. Procedió a beber su café y acompañarlo con su pan.
Después de unos cinco minutos acabo con su improvisado desayuno.
Checo su celular, son las nueve con veinte minutos, la persona con la que acordó ya no tardaría en llegar.
Guardo su celular y procedió a ver a todas las personas que estaban en el parque, las cuales no eran muchas, tiene sentido es domingo y es muy temprano como para estar paseando o bueno, una que otra persona estaba ahí debido a que estaban haciendo ejercicio, se moría de ganas de ir hablar con aquellas personas que igual estaban sentadas mirando el paisaje y aunque no se llegara a formar algún lazo de amistad al menos serviría para matar el tiempo. En ocasiones maldecía su situación...
Una mano en su hombro hizo que volteara abrutadamente, la persona dueña de la mano la quito rápidamente, tal vez estaba arrepentido de haberle causado un gran susto al de menor estatura.
—Hola, usted es Tanjirou ¿Verdad? —aquella pregunta tomo un poco sorprendido al menor, pero igualmente asintió.
—Hola, buenos días —saludo de manera cordial—. Así es, soy Kamado Tanjirou. ¿Usted es Sabito? —pregunto, al fin se acordó del nombre, suspiro aliviado internamente.
—Ese soy yo —mostro una gran sonrisa. Tanjirou comenzó a verlo más detalladamente. Su cabello color carne era mucho más llamativo que el suyo, además de que esta persona venía con lo que aparentaba ser un pantalón deportivo y un suéter ambos del mismo color: blanco—. Lamento la demora...
—No te preocupes —le restó importancia mientras comenzaban a caminar a la salida del parque.
—¡No, si es importante! —Tanjirou lo vio sorprendido por el repentino grito.
—¿Por qué es importante? —pregunto curioso Tanjirou.
—Por qué un hombre no puede faltar a su palabra —Contesto calmado y al mismo tiempo con cierto orgullo.
Tanjirou solo atino a soltar una breve risa y decir:—Tienes razón...
Ahora Sabito lo veía con curiosidad aunque Tanjirou haya dicho eso con calma y con cierta alegría sus ojos no reflejaban lo mismo; estos reflejaban cierta tristeza disfrazada de alegría, estaba a punto de preguntar si algo andaba mal, pero fue detenido por Tanjirou quien solo le comenzó a preguntar cosas de donde se conocían él y Giyuu, y obviamente con mucho gusto Sabito contesto la mayoría, aunque siempre omitía detalles esto no pareció molestar en nada al de menor estatura, en parte estaba agradecido porque no indagaba mucho en su pasado oscuro.
Después de un rato de estar caminando llegaron a la entrada del hospital.
—Bueno aquí te dejo —sonrió de manera dulce Tanjirou—. Fue un gusto conocerte Sabito, pero me tengo que retirar por el momento debido a que tengo que hacer unas cosas —comento tranquilo mientras se rascaba con cierto nerviosismo su cabeza—. Muchas gracias por responder al llamado de Tomioka.
—No, soy yo el que está agradecido con usted por hacerme saber que Giyuu se encontraba en este sitio —dio una reverencia rápida—. Además, también fue un placer conocerlo.
Tanjirou solo sonrió ante estas simples, pero al mismo tiempo importantes palabras.
—Oh, por cierto, si hay alguna duda respecto al algunos temas con el hospital, por favor hágamelo saber y tratare de venir lo más rápido que me sea posible —comento con una sonrisa mientras daba media vuelta—. Nos vemos luego, salude a Tomioka de mi parte —se fue corriendo lo más rápido que le era posible.
Solo pensaba que tenía que alejarse lo más rápido de Sabito antes de que lo meta en problemas con él.
Una vez lejos del hospital, volvió a tomar rumbo a su hogar antes de que el llegara.
Después de un rato de estar caminando logro llegar a su casa, eran las once con cuarenta minutos de la mañana.
Rezo internamente de que aquella persona no hubiera venido por él, en el transcurso que estuvo fuera de su hogar.
Se adentró al local, lo primero que noto es que ya no quedaba pan, sonrió ante este hecho.
—¡Hermano al fin regresaste! —grito con entusiasmo la misma jovencita de la mañana.
—Estoy en casa... —susurro feliz, al parecer no había venido.
—¿Cómo te fue con Sabito? —pregunto curiosa la joven mientras veía detalladamente a su hermano.
—Me fue bien, es una gran persona —comento con una sonrisa, estaba a punto de subir las escaleras hasta que noto algo en su hermana menor—. ¿De dónde sacaste ese collar, Nezuko? -pregunto con curiosidad, no cree que el novio de su hermana sea capaz de darle algo así, o bueno, no por ahora.
—Me lo regalaron —contesto con una gran sonrisa—. ¿Verdad que esta bonito? —pregunto mostrando su collar; este tenía una flor de cerezo rodeada de piedras pequeñas, y en su centro parecía ser que tenía un pequeño diamante.
—Está muy bonito, te queda hermoso —halago a su hermana menor—. ¿Y quién te lo dio? —pregunto con curiosidad y cierto temor, internamente deseaba que se lo haya dado su novio.
—Me lo dio hace rato mi querido cuñado, Muzan —comento alegre la joven, mientras veía con adoración el collar que le dieron, el joven se congelo ante la mención del sujeto—, pero no fui la única, a Hanako también le dio una hermosa pulsera y a los niños les dio algo que les prometiste: un celular último modelo, y a mama le dio un hermoso collar de perlas con un diamante en forma de un cerezo. Aunque ahora que recuerdo también nos dio unos anillos en forma de una extraña flor —comento pensativa, mientras metía su mano en su bolsillo y sacaba un anillo en forma de flor y se lo mostraba a su hermano que estaba en estado de shock—. ¡Oh cierto! —Grito, emocionada mientras quitaba su cabello que cubría sus orejas—, mira mis nuevos pendientes —le señalo sus pendientes en forma de cerezo—. ¿No son hermosos? —grito con más emoción.
—Son muy hermosos, Nezuko —alago lo más calmado posible—. Cuando veamos todos a Muzan le vamos agradecer por todo lo que les dio -comento con una sonrisa nerviosa.
—No es necesario, hermano —comento tranquila la joven, su hermano solo atino a verla de manera confundida—. Ya se lo agradecimos y dijo que no es ninguna molestia, que también somos su familia y que a su familia nunca le debe de faltar ningún lujo y también menciono algo que mientras más rápido aceptes eso todo será mejor para nosotros... ¿Sabes a que se refiere? —pregunto curiosa la joven.
—Quien sabe... —comento mientras tomaba rumbo a la salida del local—. Dile a Mama que regresare en la noche, estaré con Muzan. —comento lo más rápido posible mientras se iba corriendo a tomar un taxi.
Después de un rato, al fin llego a la casa de su querido amor, o bueno si es que a una enorme casa que es vigilada las 24 horas del año.
Con seguridad pago al del taxi que lo veía como si estuviera loco por querer entrar a un lugar que a simple vista se ve peligrosos en todos los sentidos y más para un joven que se ve tan frágil.
—Muchas gracias por traerme hasta aquí —agradeció mientras salía del taxi, por favor quédese con el cambio.
Mostro una gran sonrisa, al taxista no le quedo de otra más que aceptar la gran cantidad que le sobro de cambio, algo dudoso espero a que el joven se adentrara a ese sitio o que cambiara de opinión y se regresara, pero no fue así, lo único que alcanzo a ver fue como los hombres que cuidaban el portón lo saludaron y le dieron una gran reverencia y lo dejaron entrar e igual el menor les daba un gran saludo acompañado de una sonrisa. El joven miro de reojo por si el taxista ya se había marchado como todos los demás que en algún momento lo llevaron, pero grande fue sorpresa al ver que aún estaba ahí, como esperando a que regresara, sonrió, ningún taxista se había quedado tanto tiempo en esa zona cuando lo llevaban. Poco después el taxista se fue, asegurándose de que el joven este a salvo.
Tanjirou caminaba por todo el lugar, en cierto modo le daba cierta nostalgia al pensar que en algún momento en el pasado estaba emocionado por venir a este sitio y probablemente vivir, pero ahora ya no, ahora lo que más quiere es alejarse de aquí y de él, pero no lo hace, por su familia.
Después de un momento llego a la habitación que estaba buscando, respiro profundo y tomo todo el valor posible y se adentró aquella sala que estaba perfectamente amueblada y con muchos retratos de personas de la familia de su querido amor, pero había uno que destacaba, uno que colgaba encima de la chimenea; el retrato que en el pasado se hizo con Muzan, recuerda lo feliz que estaba y como incluso acepto con gusto ponerse el anillo que él le dio.
Busco con la mirada por toda la habitación, pero al no encontrar a quien buscaba decidió tomar asiento en uno de los tantos sillones que abundan en la sala, pudo tomar el que está más cerca de la puerta, pero en lugar de ese, tomo el que está a un lado del más grande y elegante de todos, ese sitio era exclusivo para Muzan y el que está a su lado derecha es el de él, y es justo en el cual está sentado.
—¿Cómo estuvo tu paseo por la ciudad, Tanjirou? —pregunto algo enojado una nueva presencia.
—Muzan... —el nombrado solo tomo asiento en el lugar que le corresponde, no sin antes besar a Tanjirou—. Estuvo bien, pero no era lo mismo sin ti... —suspiro algo aburrido, en realidad fue algo que le encanto, pero no podía decir la verdad—. Te extrañe, me sentía solo.
—Me hace feliz escuchar eso —comento el mayor mientras veía con mayor detenimiento al menor, este solo pudo temblar ligeramente al sentir la mirada profunda del mayor—, y espero que siempre sea así.
El menor solo asintió alegremente, cerró los ojos y mostro una gran sonrisa, que para la mayoría parecía ser verdadera, pero en realidad se estaba aguantando las ganas de regresar lo poco que llevaba en su estómago.
—Ahora que recuerdo aun no has comido nada decente ¿Verdad? —pregunto curioso el mayor, el menor asintió levemente en ocasiones se preguntaba cómo es que él se entera de todo lo que hace con el mayor o sin el mayor—. ¿A dónde te gustaría ir a comer?
El menor se quedó pensando un poco a donde le gustaría ir, y como siempre al no tener un lugar en mente dijo:—. A donde tú me quieras llevar —sonrió, la curiosidad estaba presente en el pequeño, Muzan siempre lo llevaba a lugares a los cuales nunca pensó que asistiría. Mientras tanto Muzan solo sonrió mucho más orgulloso, si algo que le gustaba a Muzan es que Tanjirou fuera sumiso—. ¿Y a qué lugar vamos a ir?
—A un lugar muy especial —respondió como si esa fuera la respuesta que esperaba el menor.
—Estoy muy emocionado —sonrió, era verdad, siempre estaba emocionado de ir a cualquier lado con Muzan cuando este no se ponía "mandón".
Con aquella frase se dio el fin a la plática, mientras el menor estaba perdido en sus pensamientos Muzan comenzó a realizar una llamada, probablemente al lugar que iban a ir, creía el pequeño por lo que alcanzo a escuchar de la llamada.
Después de estar un buen rato en silencio, ambas personas estaban admirando el retrato que posaba en la chimenea, o en específico Muzan, ya que el menor tenía la mirada perdida en aquel sitio mientras que su mente estaba en otro.
—¡Oh cierto! —llamo la atención del contrario, como si se hubiera acordado de algo importante—. Muchas gracias por darle obsequios a mi familia, pero ya te dije que no es necesario —hizo un puchero mientras se hundía más en el lugar en el que estaba.
—Ya te lo dije a ti y a tu familia —la mención de su familia lo tenso un poco, pero rápidamente lo oculto, no es que Muzan no sepa su debilidad por ella, pero no le gusta que la mencionen—. Así como tú eres importante para mí, ellos también lo son, y es por ello que a nadie de mi familia le va a faltar ninguna clase de lujo —este comentario lo hizo sonrojar, lo cual el otro sonrió con cierto orgullo—. Y te reitero mientras más rápido aceptes hacer oficial la boda y mudarte aquí con tu familia mayores serán los lujos que recibirán —esto de cierta manera incomodo un poco al menor, pero aun así no dijo nada, el sonrojo aún seguía presente al igual que la sonrisa de superioridad del otro—. O si crees que es mucho por el momento, vengan a vivir aquí, será mejor para los dos, y obviamente para tu familia.
Ese simple comentario hizo desaparecer por completo el sonrojo del menor que con algo de molestia vio enojado al mayor que ahora lo veía de manera superior.
—Para los dos... —susurro las palabras con algo de enojo—. ¿O no será mejor para ti? —el otro lo vio algo enojado mas no dijo nada esperaba que el otro se desahogara y le recordaría un hecho de suma importancia—. Digo, así me mantendrás con mucha mayor vigilancia de la que tengo ahora —reto al mayor con la mirada, el mayor no se doblego y mucho menos lo haría el menor al sentir aquellos ojos ciruela posados en él.
—No digas tonterías, Tanjirou —se puso de pie y se puso en frente del menor, este seguía recostado en su lugar, pero al ver que el otro estaba frente a él, de manera inmediata se enderezo—. Sabes perfectamente que solo hago eso porque me preocupas y no quiero que nada te pase mientras no esté contigo... —con calma se puso de cuclillas y acaricio la mejilla del menor, este solo tembló ligeramente al frió toque del mayor.
—¡Ambos sabemos que eso es mentira! —Grito el menor mientras alejaba de un manotazo la mano del contrario, este solo frunció el ceño—. Lo único que quieres es estar seguro de que no hablo con algún otro hombre o que te esté siendo infiel —recalco el dato más obvio entre el motivo del porque tanta vigilancia.
Este comentario solo provoco que Muzan se pusiera de pie y agarre de manera tosca su mentón obligándolo de tal manera que vea a los ojos, el menor soltó un pequeño quejido del dolor.
—Si no lo hiciera, tu a cada rato desaparecerías para verte con otras personas de las cuales obviamente te ordene que te alejaras —irritado comenzó aflojar el agarre en el menor, el menor solo abrió los ojos con sorpresa—, o creíste que no sabía que se siguen viendo a escondidas —soltó al menor, para después darle un beso en la frente mientras acariciaba con suavidad los cachetes del menor—. Así que mejor comprende que hago esto por tu bien.
El menor ya no aguanto más y con agilidad se logró soltar del agarre del mayor, y sin mirar atrás comenzó a correr directo a la salida, el mayor no hizo ningún esfuerzo de ir tras el menor solo le grito "¡Todo tu ser me pertenece, Kamado Tanjirou, al igual que tu familia!".
Al salir corriendo de la casa ninguno de los guardias trato de detenerlo, todos sabían que cuando corría era porque había discutido con Muzan.
Tanjirou estaba de regreso por las calles en donde vive, agradecía internamente que un taxi pasara por ese rumbo, lo salvo. Ahora caminaba sin rumbo fijo, sin darse cuenta estaba en el hospital en el Tomioka estaba internado. Tal vez si lo veía, aunque sea lo vea solo un par de segundos se animaría a quedarse toda la tarde con él en el hospital, no regresaría a su casa por el momento no quería afrontar a su familia diciéndoles que discutió con Muzan.
Se adentró al hospital, tenía la esperanza de poder platicar, aunque sea un momento con Tomioka, después de unos minutos llego a la habitación de Tomioka, iba a pedir permiso para entrar, pero al ver que la puerta de su habitación estaba abierta se sorprendió, tal vez Sabito fue por algo y olvido cerrar la puerta, se auto convencía Tanjirou mientras poco a poco asomaba su cabeza para ver si Tomioka estaba solo.
Sin embargo, grande fue sorpresa al ver a Sabito besándose con Tomioka.
Se alejó de ese sitio inmediatamente, tal vez tratando de darles privacidad, o simplemente se alejó de ese sitio porque le recuerda como comenzó a salir con Muzan, o quizás simplemente no quería interrumpir la felicidad de otros por culpa de sus decisiones del pasado.
Salió del hospital, con un suspiro de resignación saco su celular y marco uno de los números que son exclusivos para poder ir de vuelta con Muzan.
Después de unos minutos un auto muy lujoso se estaciono enfrente del hospital, en específico enfrente de Tanjirou, muchas personas que iban por la calle o saliendo del hospital miraban con curiosidad quien bajaría del auto, en cuestión de segundos el chofer del auto salió, hizo una reverencia y abrió la puerta trasera para que Tanjirou pudiera subirse. Una vez dentro, el chofer cerró la puerta y se fue de vuelta al lugar del conductor, en pocos segundos el auto se puso en marcha.
En unos eternos minutos el auto se detuvo frente a la casa de su querido amor, las rejas se abrieron dejando pasar el auto.
Una vez frente a la gran puerta se detuvo, el chofer volvió a salir y se dirigió abrir la puerta trasera para que Tanjirou saliera, ya que estaba fuera del carro el chofer hizo una gran y notable reverencia. Tanjirou susurro un pequeño "gracias" y se adentró a la mansión, en esta ocasión no se molestó en saludar a los vigilantes que caminaban por los pasillos, a pesar de que estos le hacían su reverencia de siempre, el menor no se inmuto y nuevamente se ha dentro a la habitación en la cual había dejado a Muzan.
—Así que regresaste, ¿Ya se te paso tu berrinche? —el comentario provino de Muzan, él estaba sentado en su lugar mientras tomaba un poco de su copa de vino que reposaba en su mano.
El menor no dijo nada, solo camino hasta el mayor y sin importarle nada tomo asiento en las piernas del mayor y lo comenzó a besar en el cuello, el mayor solo sonrió satisfecho, su pequeño sumiso regreso al lugar que le corresponde, dejo con cuidado la copa en el piso y sujeto con delicadeza la mano del menor, ahora tenía un anillo, el anillo que Muzan le había dado.
Con mucho cuidado beso su mano, miro de reojo al menor que se había puesto completamente rojo por la acción del mayor.
—Lamento no escucharte querido, sé que lo haces por mi bien, pero... —el menor trato de disculparse, pero no pudo continuar debido a que un par de labios lo estaban besando.
—Mientras lo comprendas y no vuelvas a reprochar con eso basta —hablo el mayor una vez que se separó del menor que asentía con calma y notable alegría a las palabras del mayor—, ahora que te parece si vamos a comer y después nos vamos a pasear por la ciudad; de paso vamos de compras.
—Lo que tú digas querido —hablo con entusiasmo mientras era cargado como una princesa por el mayor.
Tanjirou sabía que "pasear" significaba estar en el coche y solo detenerse en algún sitio para que el mayor le cumpla sus caprichos.
Puso una de sus mejores sonrisas y le dijo al mayor un:—. Te amo con todo mi ser, Muzan. —Para después hundir su rostro en el pecho del mayor.
Aunque muchos vieran esa acción de manera tierna, el menor lo hacía solo para ocultar sus ganas de vomitar y marcharse de ese sitio lo más pronto que le sea posible.
