"Reencuentro"

El olor a productos de limpieza inundo rápidamente sus fosas nasales, no era un olor que le molestara normalmente, pero en esta ocasión sí, su nariz se arrugo rápidamente, el fuerte olor le provocaba dolores de cabeza. Sin embargo, se negaba a irse, "abandonar" no era parte de su vocabulario.

Sin mucha prisa se ha dentro al vestíbulo, alguna que otra enfermera lo veían de manera curiosa, pero ninguna dijo nada, solo enfocaron su vista en cualquier otra cosa ignorándolo con éxito.

Una vez frente a un gran mostrador, procedió a tocar la campanilla, de tal manera logro llamar la atención de una enfermera con la mirada perdida, probablemente estaba metida en sus pensamientos.

—Buenos días. —saludo cordialmente a la joven enfermera, parecía ser solo unos años menor que él, sus ojos cian eran tan profundos que sentía que estaba viendo su alma.

—Hola —devolvió el saludo aquella enfermera—, mi nombre es Makomo, ¿En qué puedo ayudarlo? —pregunto gentilmente aquella enfermera mientras hacia una suave sonrisa.

—Estoy buscando a Tomioka Giyuu —contesto con calma, normalmente respondería con mucha energía, sin embargo, había un silencio tan pacifico que no podía romperlo, o al menos aquí no—, soy su primo: Sabito.

—Oh —la enfermera parecía sorprendida con tal noticia—, espere un momento —pidió mientras buscaba una tabla con hojas una vez la obtuvo procedió a invitar al mayor a tomarla—. Necesito que la llene, por favor —extendió igual una pluma—. Tome.

—¡Por supuesto! —no pudo evitar gritar animado, rápidamente tomo la tabla junto a la pluma, con calma procedió a leer el contenido de las hojas; todas estaban relacionadas con el accidente e información básica de Giyuu. Sin mucha prisa procedió a llenar las hojas de la información de Tomioka.

La enfermera al ver que el mayor estaba contestando todo con calma, procedió a ver su pantalla, tecleo varias veces y dio al fin con la habitación de Tomioka Giyuu. Solo faltaba que el mayor terminara para darle la información que solicito.

Una vez que Sabito tenía todo listo procedió a extenderle la tabla a la enfermera que con gusto la tomo y guardo.

—La habitación en la que se encuentra es en la doscientos dieciséis —comento tranquilamente la enfermera—, se encuentra en el tercer piso, puede tomar el elevador o subir las escaleras si gusta —explico la enfermera, una media sonrisa se implanto en su rostro—. Si necesita algo mas no dude en informarnos.

—Muchas gracias —agradeció, mientras hacia una rápida reverencia—. Por el momento es todo, con permiso.

Dio una rápida reverencia mientras tomaba rumbo al ascensor.

Los minutos pasaron rápido. Sin darse cuenta ya había llegado, estaba frente a la puerta que ocultaba a Giyuu.

Inhalo y exhalo varias veces, no creía que volvería a ver a Giyuu, es más nunca pensó que volvería a saber de él, agradecía mucho que el joven Tanjirou diera con él, sin duda estaba plenamente agradecido de todo corazón.

Dio pequeños golpes a la puerta, ni un ruido en respuesta, toco varias veces más, otra vez ni un ruido, "tal vez está dormido", trato de convencerse a sí mismo Sabito.

Volvió a tocar un poco más fuerte, sin respuesta, se estaba desesperando, Giyuu no decía nada... "¿Y si alguien vino a terminar el trabajo de hace años?" Esa clase de pensamientos comenzó a invadir la mente de Sabito, quien sin importarle más entro a la habitación todo alterado, solo para que su mirada chocara con la de Giyuu que estaba solo a tan solo unos pasos detrás de la puerta.

Por un momento su respiración se detuvo, como si alguien lo hubiese privado del oxígeno, no podía respirar correctamente, todo parecía ir más lento, extendió lentamente su mano, tratando de alcanzar al pelo azul, pequeños pasos dio como si temiera que una vez que alcanzara al contrario este volvería a desaparecer... como antes.

Sin perder más tiempo se abalanzo sobre el menor, estrechándolo en un gran abrazo, sentía que si lo soltaba este desaparecería una vez más y no lo volvería a ver, pero no desapareció, era real; de carne y hueso.

—¿Hola? —Saludo de manera confusa Giyuu, pensando que solo era una ilusión más, de manera inmediata devolvió el abrazo, aferrándose fuertemente de la espalda del mayor—. ¿En verdad eres tú, Sabito? —el nombrado solo atino asentir varias veces y como si de porcelana se tratara con delicadeza comenzó acariciar el cabello del menor.

—¡Por supuesto! —Afirmo, con calma dejo de acariciar el cabello del contrario, ahora que lo pensaba, en verdad creció bastante, los años que no se vieron los favoreció a ambos, dio varias palmaditas en la cabeza de contrario—. Sigo siendo más alto que tú... eh... ¿Quién lo diría? —trato de bromear, siempre sería más alto que Tomioka.

—Eres un tonto... —lagrimas comenzaron acumularse en sus ojos—. Pensé que nunca te volvería a ver... Se supone que habías muerta aquella vez... ¿Cómo es posible que estés vivo...? —pregunto inseguro, el agua salada nuevamente recorría su rostro, pensando que esto era una ilusión más, que su cabeza nuevamente se estaba burlando él.

—Es complicado de explicar... —comento tranquilo, mientras que limpiaba las lágrimas del contrario—. Pero te prometo que en un futuro te lo explicare todo... —al menos fue lo más sincero posible, también le ha de ser complicado hablar sobre eso—. ¡Así que vamos! Hablemos de lo que ha sido de ti y ¿Cómo demonios llegaste a esta situación?

Claramente se estaba refiriendo al "accidente" en el cual estuvo, Giyuu solo se limitó a dar una pequeña sonrisa nerviosa. Le dio la espalda caminando de regreso a la cama para acostarse nuevamente, mientras tanto Sabito solo se limitó a mirar como Tomioka señalaba la silla que estaba a su lado, capto el mensaje, no perdió y el tiempo y tomo asiento.

—¿Vas hablar sobre lo que ocurrió hace diez años o sobre lo que recientemente te ocurrió? —pregunto calmado Sabito, se cruzó de brazos esperando una respuesta del contrario.

—Yo... Yo no sé... Quiero contarte todo... Pero... —era obvio que dudaba, su voz se quebraba con cada palabra, parecía que lloraría nuevamente en cualquier momento—. Por el momento hay que disfrutar este momento ¿De acuerdo? —sonrió débilmente, el corazón de Sabito se paralizo unos momentos, le dolía ver aquella expresión en Giyuu.

—Bien —accedió, deseaba que Tomioka fuera nuevamente feliz, que ya no tenga siempre esa expresión melancólica en su rostro, pero sabe que no se puede, eso nunca sucederá.

Los minutos pasaron rápido, había un silencio cómodo, ninguno decía nada, tal vez porque estaban metidos en sus propios pensamientos; recordando el pasado.

—¿Recuerdas cuando te caíste en aquella cascada? —Pregunto Sabito después de un rato, quería al menos escuchar nuevamente la risa del menor—. Aún recuerdo como saliste llorando —se rio levemente, recordaba perfectamente como salió llorando porque no sabía nadar.

Giyuu por su parte soltó una pequeña carcajada, sin duda había llorado mucho en aquella ocasión, pero quien lo podía culpar nunca en su corta vida había ido a nadar.

—Sin duda fue un momento increíble, incluso te metiste para salvarme aunque tú tampoco sabias nadar —sonrió, también tomo asiento frente a Sabito, la nostalgia se apodero de ambos y comenzaron a platicar de cosas del pasado.

Ambos estuvieron platicando un buen rato, hasta que quedaron en silencio, ya no se molestaron en decir algo, solo a disfrutar del cómodo silencio.

De un momento a otro Sabito se puso de pie tratando de estirarse, sus piernas temblaron un momento, lo que provoco que cayera al frente, chocando con la frente de Giyuu, este soltó un pequeño quejido de dolor, pero no se molestó en quitar al mayor.

A los pocos segundos se puso de pie, y se comenzó a reír por la expresión de dolor de Giyuu.

—Lo siento —se disculpó, pero la expresión de Giyuu se mantuvo estoica lo que provoco que se comenzara a reír.

—Tonto... —susurro, se sobo lentamente la frente, no quería que le saliera algún moretón.

Un pequeño golpe en la puerta detuvo su conversación, era una doctora; Shinobu.

—Lamento la molestia, pero por favor asegúrense de cerrar la puerta siempre, el ruido molesta a los demás pacientes —pidió amablemente, ambos asintieron—. De acuerdo muchas gracias —la doctora cerró la puerta de un gran golpe, ambos temblaron ligeramente.

—Qué miedo —comento Sabito—. Ahora que lo pienso ¿Cuándo te darán de alta? —pregunto curioso.

—No lo sé, la doctora dijo que todo depende de unos estudios que me van hacer —se encogió de hombros, restándole importancia.

—¿Y cuando son esos estudios?

—Pues... ¿Hoy...? —dudoso miro a la puerta, obviamente evitando contacto visual.

—¿¡Por qué no lo mencionaste antes!?

—Yo...

El sonido de la puerta siendo abierta provoco que ambos miraran al frente, era la misma doctora de antes, ahora traía consigo una silla de ruedas, y detrás de ella había otra doctora, probablemente ella llevaría a cabo los estudios de Giyuu.

—¡Qué suerte tienes Tomioka! —Comento la enfermera mientras se adentraba más a la habitación—. ¡Hoy son tus estudios y también tienes visitas! ¡Pero es una pena que la hora de visitas ya haya terminado! —¿Se estaba burlando la doctora? Obviamente.

Una vez que llego hasta el nombrado procedió a tomarlo de la bata, lo obligo a tomar asiento en la silla con ruedas y procedió a salir de la habitación.

—¡Nos veremos luego Giyuu! —grito Sabito, sabiendo que el menor no lo escucharía.

Cerró los ojos un momento, pensando en que haría de ahora en adelante.

—A un par de kilómetros, por donde está el parque, ahí se encuentra un pequeño hotel. —aquel comentario lo desconcertó un poco lo que provoco que abriera los ojos, encontrándose con una doctora, más específico la que estaba detrás de Shinobu,

—Gracias.

La doctora solo le dedico una sonrisa y abandono la habitación. Posteriormente el hizo lo mismo.

"¿Qué haré de ahora en adelante?" Se preguntaba Sabito mientras salía del hospital, obviamente va a ir a dicho hotel tal vez se quedaría un tiempo en lo que Giyuu salía del hospital y tal vez planear que hacer para el futuro.

Tan perdido iba en sus pensamientos que no se dio cuenta que choco con alguien hasta que sintió como cayo al para nada suave pavimento.

—Y... Yo lo siento mucho -se disculpó una nueva voz, por su tono dedujo que era demasiado joven, miro de reojo a la persona que también estaba sentado frente a él, estaba lleno de heridas; tenía un labio roto y varios raspones en casi todo su cuerpo. Era solo un niño—. No me fije por donde iba... —con mucho trabajo se puso de pie, y mientras lo hacía solo se agarró fuertemente el brazo.

—¿Qué te paso? —pregunto intrigado Sabito, obviamente el menor había sido intimidado y por la dirección a la que va es claro que va al hospital. Inmediatamente se puso de pie.

—No es necesario que un extraño se preocupe por mí —corto la conversación mientras se alejaba, siguiendo su camino, pero no duro mucho a tan solo un par de metros más se desmayó.

Sin perder más tiempo Sabito fue corriendo hacia él, lo tomo entre sus brazos y corrió nuevamente al hospital. El hotel podía esperar esto no.