"Pensamientos profundos"


El silencio reinaba el lugar, ninguno se atrevía a hablar. Solo se lanzaban miradas de confusión, sin saber que decir o que hacer. Pues para empezar ni siquiera entendían porque los habían reunido antes de la fecha acordada.

La puerta fue abierta, todos observaron un minuto a la persona que entro, en tan solo un segundo agacharon sus cabezas en señal de respeto.

El paso era lento y firme, como si estuviera demostrando su superioridad. Cosa que era cierta, desde la edad de catorce años logro obtener el puesto como líder de la familia y tan solo un año después logro mostrar de lo que era capaz: al destruir a un grupo que quería eliminarlos del camino.

El mayor tomo asiento en la silla vacía que aguardaba en el extremo superior de la mesa. Vio a todos por un segundo, todos esperaron pacientemente a que les dijera algo o hiciera algo.

Minutos más tarde hablo, su tono era completamente monótono hasta al punto en que lo considerarían vacío—. Akaza y Douma se quedan, el resto largo. —Los nombrados se sorprendieron, pero no dijeron nada.

El resto tampoco comentaron nada solo se colocaron de pie e hicieron una rápida reverencia y sin más, salieron de aquella habitación.

—No me hagan perder más de mi preciado tiempo. Hablen. —Exigió, se cruzó de brazos, esperaba 'pacientemente' a que sus queridos subordinados respondieran lo que les pidió.

Douma y Akaza compartieron una pequeña mirada.

El más joven iniciaría primero.

Empujo un poco su silla atrás, tomo las hojas que siempre lleva con él y se colocó de pie. Tocio un poco, tratando de aclarar su garganta, lo que menos deseaba es que su voz vacilara momento y ocasionar que Muzan comenzara a sospechar de este.

—Tanjirou… —Guardo silencio ante la intensa mirada de su jefe, este se encontraba disgustado por la forma a la que se refieren a su mayor tesoro, no le complace escuchar que personas inferiores mencionen su nombre con total seguridad ante su presencia—. Perdón. El señorito se ha mantenido alejado de todas las personas que lo rodean, eso incluye a todos sus amigos, incluso a los más cercanos. Sin embargo, por lo que he visto, se ha vuelto más apegado a su familia de lo que se tenía esperado.

Muzan asintió satisfecho ante aquella información. Solo tenía que esperar y ser paciente, solo tenía que esperar otro año y finalmente Tanjirou portaría su apellido. "Kibutsuji Tanjirou…" Saboreo un momento aquel pensamiento.

—¿Y su familia? —Su vista se posó en la otra persona que quedo en la sala.

Dicha persona sonrió levemente mientras se ponía de pie, Akaza tomo asiento nuevamente.

—Es lo mismo con su familia. Todos son más retraídos con sus conocidos, no confían demasiado en ellos, lo mismo aplica al momento en que atienden el local. Parece que la madre confía mucho en usted. —Termino con su característica sonrisa. Poco después tomo asiento.

Kibutsuji medito un poco eso, toda la familia Kamado confía ciegamente en él. Al fin todo se está alineando a lo que planeo en el instante en que conoció al pelirrojo.

Douma tomo uno de los tantos papeles que traía consigo y se lo entrego a su jefe, Akaza realizo lo mismo.

Ninguno tenía la menor idea de lo que planeaba o pensaba Kibutsuji, su mente es un completo misterio. Pero jamás cuestionarían sus planes, pues estos siempre tenían éxito.


Sacudió levemente su cabeza, tratando de alejar aquella platica que tuvo con anterioridad. Sabito. Sin duda estaría agradecido por aquella plática si la hubiera tenido en el pasado, pero ahora es inútil, no tiene ningún valor, ya está atrapado.

Saco las llaves de su bolsillo y abrió la puerta que se ubica a un lado del local.

Coloco su mejor sonrisa mientras se quitaba sus zapatos y se colocó sus sandalias.

—Ya llegue. —Anuncio con falsa emoción.

Todos sus hermanitos dejaron sus actividades para correr abrazarlo. Como buen hermano mayor los recibió con los brazos abiertos, poco después les revolvió el cabello a cada uno de ellos. Enseguida escucho pasos acercándose, volteo, era su madre, su mueca false de poco empezó a desaparecer, dejando que la verdadera felicidad se filtrara en su rostro. Todos, salvo por un miembro, se encuentran a salvo.

—¿Qué tal tu día, Tanjirou? —Cuestiono su madre mientras le daba un pequeño abrazo.

—Bien. —Mintió, no quería entrar en detalles—. ¿Qué tal el tuyo? —Fue su turno de intentar de averiguar sobre las aventuras que tuvo su adorada madre.

—Excelente, fui a visitar a Takeo, finalmente despertó, el doctor menciono que le va a realizar varios estudios y si todo sale bien, Takeo podrá regresar. —Estaba feliz, después de una horrible semana con la duda de que si su hijo despertara o no, hoy lo hizo en su presencia. Pequeñas lágrimas de felicidad resbalaron en su rostro.

Todos los hijos al notar esa acción, no perdieron el tiempo y corrieron abrazar a su madre.

Un sonido de algo cayendo llamo la atención de ellos, Tanjirou, colapso de rodillas y también había comenzado a llorar. La madre no esperaba esa reacción. Apartándose un poco de sus hijos se agacho para abrazar al primer hijo. Hace mucho tiempo que este no lloraba o al menos nunca lo vio romperse de esa manera después de que su padre murió.

—Todo está bien, no te preocupes. —Trato de reconfortarlo murmurándole dulces palabras, el pelirrojo solo se aferró aún más a ella.

Los niños imitaron la acción y se abalanzaron sobre ellos, envolviéndolos en un cálido abrazo.

Ignorando la escena que se desarrollaba en la sala. Nezuko salió de la cocina.

—Ya está preparada la cena. —Comento feliz, aquella voz los saco a todos de sus pensamientos. Nezuko se quitó los audífonos, sin comprender porque todos se estaban abrazando—. ¿Qué sucedió? —Pregunto completamente confundida.

—Nada. —Fue lo primero que alcanzo a contestar el primogénito, se limpió las lágrimas, todos se comenzaron alejar de él, un tanto confundidos por el repentino cambio de humor del mayor, pero algo felices porque parece que volvió a ser el mismo de siempre.

—Bueno, vamos a cenar. —No lo presionaría, algo pasó, lo sabe, sin embargo, no quiere que este se vuelva a alejar de ella por tratar de meterse y presionarlo en sus asuntos.

Asintieron felices y se dirigieron a la cocina.


Tanjirou suspiro, dejándose caer en su cama, fueron muchas emociones por ese día.

Su celular se encendió, sin mucho esfuerzo estiro su mano y lo reviso, un mensaje de su querido prometido le llego.

"Mañana pasara por ti después de la escuela."Un mensaje simple y corto. Un pequeño sentimiento de derrota se apodero de él.

Se suponía que se encontrarían hasta el viernes, se supone que solo tiene cuatro días para él, cuatro días sin la mirada de superioridad de aquel ser. Cuatro sin recordar que le pertenece a alguien que no desea ver nunca más en su vida. Cuatro días sin…

—Tienes que ser un hombre y afrontar lo que te lastima, eso incluye proteger a los que quieres. —Aquella frase resonó en su mente, la frase que ocasiono que le recordara lo bajo que había caído. Pero que en esos momentos le está dando la fuerza y el valor que siempre estuvo buscando.

"Está bien, pero me gustaría hablar de algo importante, si no es una molestia…" Escribió en el teclado e inmediato lo envió.

Por un momento se arrepintió de esa acción, sin embargo, Muzan ya lo había leído, ya no podía retroceder.

"¿De qué se trata?" Era la respuesta que esperaba.

Respiro hondo, tratando de alejar cualquier nerviosismo que se estaba filtrando en su corazón.

"Es sobre nuestra relación…" Envió de inmediato y a los pocos segundos agrego: "No es nada malo, no te preocupes"

Por un momento temió que esos mensajes lo hicieran enojar, aun así no retrocedería, tiene que afrontar las cosas antes de que empeores.

"De acuerdo, tu ganas." Aquella respuesta lo sorprendió demasiado, no esperaba que Muzan sedería tan fácil. Sin embargo, la respiración le comenzó a fallar cuando le llego el otro mensaje: "Descansa, te amo con todo mi ser, Tanjirou."

Sabía que Muzan lo amaba, pero casi no se lo decía o mucho menos se lo escribía.

'Te amo…' Dos palabras y volvió a sentir como el color carmín teñía sus mejillas. ¿Por qué se siente tan bien que se lo diga…?

Una pequeña cachetada se dio, no, ya no volvería a caer en aquel truco.

Sus dedos temblaron al comenzar a escribir el siguiente mensaje: "Gracias, yo también te amo. Descansa."

Cerró los ojos mientras apagaba su celular, está cansado, sigue sin comprender porque agradeció.

La lluvia no parecía que se calmaría pronto, olvido su paraguas otra vez.

Camino lo más rápido que podía, evitando cualquier cosa o persona que lo hiciera tropezar.

Se detuvo en un callejón. Refugiándose en este, la noche finalmente usurpo el día.

Un rayo ilumino el cielo, volteo, estiro su mano.

Un demonio de ojos rojos lo jalo a él, a la oscuridad.

Ahogando consigo cualquier grito que se escapó de su boca.

Despertó con la respiración agitada. Observo la ventana ser golpeada por pequeñas gotas, uno que otro rayo se encargó de iluminar el cielo. Era raro que lloviera en primavera.

Una voz que se calmó se limitó a ver su reloj despertador, tan solo dos horas paso desde que se durmió.

Ah, solo había tenido un horrible sueño.

Nuevamente se volvió acostar, dejando que el calor de las cobijas lo arrullaran.

Solo rezaba para que no volviera a tener otro mal sueño.