"Un paso a la vez"
La última campana resonó en la zona, anunciaba el fin del día escolar. Se estiro un poco antes de guardar sus libros en su mochila, sus amigos se limitaron a dejar una nota en su escritorio antes de retirarse del aula.
Sujeto la nota y camino hasta el baño, cuando llego a ese lugar espero poder encontrarlos, pero estos no estaban, abrió la nota un poco confundido. Solo contenía un simple mensaje:
"Perdón, nos vemos mañana, tu pareja está en la entrada y no queremos meterte en problemas."
Suspiro pesadamente, ah, no espero que Muzan llegara tan temprano por él.
Por un momento se cuestionó como es que se dieron cuenta de que este había llegado, sin embargo, luego recordó que Inosuke se sienta en la primera banca de la última fila. Lo más probable es que lo haya notado mientras ignoraba la explicación del profesor.
Con mucho cuidado comenzó a romper la nota, hasta que no fueron más que simples trozos los tiro en el bote de basura y con paso muy lento inicio su caminata hasta donde Muzan lo está esperando.
No se molestó en aumentar su velocidad, lo que menos deseaba era llamar la atención de los estudiantes que todavía se encontraban dentro del plantel.
En su interior comenzó a rezarle a cualquier deidad inexistente que le diera y brindara todo el valor necesario para aclarar varias cosas con su prometido.
Al llegar a la salida no lo encontró, pero si el carro en el que siempre viaja.
No se molestó en abrir la puerta por su cuenta, se quedó quieto, si quería que Muzan no se enojara con la noticia que le está a punto de dar, lo mejor sería complacerlo en ciertas cosas que le gustan.
Ninguna persona salió del vehículo, no, esta vez alguien le abrió desde adentro.
Cuando se terminó de abrir la puerta se encontró con su pareja que sonreía con cierta satisfacción. De inmediato se adentró al automóvil, cerrando tras de sí la puerta.
Tomo asiento a un lado de su pareja, se estiro un poco y le deposito un pequeño beso, poco después se recargo en su hombro. Para él era mejor así, sin decir palabras, en silencio.
Cerro los ojos un momento, no había dormido bien por culpa de aquella pesadilla, necesita aclarar bien lo que en verdad quiere expresarle al horrible ser al cual le extendió su mano.
"¿Te amo?"
"¿Te odio?"
"¿Quiero que te alejes de mí?"
"¿Muérete?"
"¿Te adoro?"
"¿Gracias?"
"¿No quiero tener nada que ver contigo?"
"¿Por qué no solo te alejas?"
"¿Quiere disfrutar de mi último año escolar?"
"¿Extraño pasar tiempo con mis amigos?"
"¿Por qué eres así conmigo?"
"¿En verdad me amas o solo estas obsesionado conmigo?"
"¿Por qué tienes que lastimar a mis seres queridos?"
"¿Qué hice…?"
Su tren de pensamientos de detuvo abruptamente cuando sintió como alguien lo cargaba. O mejor dicho, al sentir como Muzan lo lleva estilo nupcial.
Sus parpados lentamente se abrieron, encontrándose con unos color ciruela, no se veía molesto por tener que cargarlo, hasta parece que lo disfruta.
El mayor sonrió levemente—. Últimamente te pierdes muy fácil en tus pensamientos, Tanjirou. —Comento con cierta curiosidad el mayor, un pequeño carmín pinto sus mejillas—. ¿En qué piensas? —Pregunto calmado, cosa completamente rara del mayor.
—En nada importante. —Le restó importancia mientas se recargaba en el pecho de su prometido.
Muzan tarareo levemente ante aquella respuesta.
Tanjirou no sabía a donde lo llevaría, si bien ya ha recorrido aquellos pasillos innumerables veces en el pasado, desconoce lo que ocultan la mayoría de las puertas. ¿Quizás armas? ¿Droga? ¿Cuerpos descuartizados? ¿Un cine personal? ¿Laboratorios secretos? ¿Un cuarto de vigilancia? No lo sabe y sinceramente no tiene mucho interés en descubrirlo, no quiere meterse más en aquel pozo cuando finalmente decidió que debe de salir de este.
Llegaron a una puerta de roble, el mayor lo bajo y saco un par de llaves, nunca había estado en aquel sitio, innumerables de veces se preguntó qué era lo que Muzan ocultaba en este lugar. Hoy finalmente lo descubriría.
"No". Pensó firmemente, si tiene curiosidad, pero no puede permitir que las cosas continúen así.
Muzan empujo la puerta, revelando una habitación de retratos, su curiosidad le termino ganando y se adentró aquel sitio, era extraño, con paso lento comenzó a recorrer la sala.
Todos los cuadros mostraban a cada uno de los familiares de Muzan, ahora que lo pensaba desde que lo conoció jamás le había dicho o mencionado algo sobre ellos.
—Mis padres murieron unos meses antes de mi cumpleaños número catorce. —Aquel comentario ocasiono que volteara de inmediato.
El recuerdo de cómo casi pierde a sus dos padres apareció en su memoria, el también estuvo a punto de perder a los dos a esa edad.
Un pequeño sentimiento de ¿compasión? ¿Lastima? ¿Amor? Se instaló en su pecho.
Ambos compartían algo, pero a diferencia de Muzan, Tanjirou solo perdió a su padre.
Por un momento pensó en caminar hasta el, en abrazarlo, en querer expresarle que él va a estar ahí para él. Que no lo planea dejar nunca. Pero luego…
El motivo del porque casi pierde a sus dos padres lo detuvo, él lo ocasiono todo.
Muzan noto como el menor vacilo un poco al acercarse a él, mas no dijo nada, camino hasta el menor y lo tomo de su mano, este no protesto al momento en que lo llevo a una pequeña parte de la sala.
En dicho lugar solo había un par de retratos de Muzan, en ninguno se veía feliz, hasta el último, era una réplica del primer retrato que accedió hacer con él.
Él se veía genuinamente más alegre. Como si el pelirrojo fuera el rayo de felicidad en su vida.
"¿Quizás si me esfuerzo pueda conseguir cambie?" Pensó de manera vaga el menor.
Un pequeño y casto beso en su mejilla provoco que su mirada chocara con la del mayor. Nuevamente se sonrojo y Muzan sonrió ante aquel gesto tan adorable.
Una de sus manos se colocó en su hombro, era un agarre un tanto posesivo.
Y con la otra señalo un lugar vacío.
Un lugar para otro retrato.
Tenía un mal presentimiento.
—En ese sitio, el cuadro de nuestra boda estará presente por todo el resto de las generaciones siguientes. —Se encontraba extasiado con aquella afirmación, claramente se encontraba perdido en sus fantasías.
—Sobre eso… —Murmuro lo suficientemente alto para llamar la atención del mayor. Este lo miro gélidamente. Como si cualquier cosa que fuera a decir va a ser acompañado con un pequeño recordatorio sobre a quién le pertenece, quien es su dueño. No. Con toda su fuerza de voluntad se contuvo el estremecimiento que lo invadió al sentir como aquella mano lo presionaba con mayor fuerza—. ¿Te acuerdas que en la noche te dije que quería hablar sobre algo?
Muzan asintió de manera vaga, creía que el menor había olvidado aquel comentario.
Tanjirou se liberó del agarre y lentamente se enganchó del mayor, este no hizo el intento de devolver aquel dulce gesto, quiere saber a dónde planea llegar al menor y a partir de eso dependería cual recordatorio le daría al menor.
—Muzan. —Comenzó suavemente, tratando de transmitir todo el amor que no sentía por aquel horrible ser—. Te amo con todo mí ser. Eres una de las mejores cosas que me sucedido en la vida, ya no puedo imaginar una vida sin ti, —"si puedo y es muy linda sin ti". Muzan lo alejo, el mayor le comenzó acariciar su rostro, la furia ya se ha apaciguado—, es por eso que me gustaría pasar un tiempo separados… —Se apartó y comenzó a recorrer el lugar bajo la feroz mirada del mayor—. No voy a retractarme con el asunto de la boda, es lo que, quiero estar solo unos días, pensar bien. ¿Crees que podamos…?
El mayor guardo silencio, analizando todo lo que menciono el pelirrojo.
Una sonrisa sádica decoro su rostro, obviamente podía estar un par de días y semanas sin estar junto al menor, nada va a cambiar el hecho de que en un año se van a casar.
—Bien. —Accedió, muy fácil para ser honestos.
Tanjirou vacilo un poco al verlo, últimamente Muzan se encuentra muy accesible.
Algo está planeando.
—¿Así de fácil? —No quiso tentar su suerte, todo era demasiado bueno para ser verdad.
Muzan camino lentamente a él, tarareando un poco, como si estuviera pensando que pedir a cambio de su generosidad mostrada.
—Pasemos esta noche juntos. —Sostuvo su mentón para depositar un pequeño beso. Oh no, cualquier cosa menos eso, no quiere, no lo desea, todo menos eso… Pero no importa, no puede hacer eso—. Después de eso, te dejare todo el tiempo que quieras solo.
Un sentimiento de esperanza nació en el.
En verdad necesita tiempo a solas, lejos de todo el opresivo y posesivo amor del mayor.
No sabe de donde es el valor que obtuvo para sujetar la mano del mayor—. Bien, hagámoslo. —Aseguro decidido.
No le importa que el mayor le vuelva a tocar, que lo vuelva a llenar de todo su repulsivo amor.
Al menos esto cuenta como un inicio para alejarse de Muzan. ¿Verdad?
Suspiro pesadamente y se estiro. Apenas ha pasado una semana desde que vio a Muzan. Desde que tiene cierta libertad que le causa nauseas.
Le dolió un poco sonreír, a pesar de que se supone que está feliz porque no estará con Muzan por todo un mes, algo en él no se siente bien. Como si el hecho de alejarse de este va a traer más problemas de los que le gustaría.
Su estómago se revolvió un poco ante el pensamiento de que Muzan esté planeando algo más allá de su comprensión.
El sonido de la campana anuncio un nuevo cliente.
Rápidamente se enderezo y con una gran sonrisa comento: —. Bienvenido.
Olvido como respirar, le estaba faltando oxígeno.
Es imposible que ellos averiguaran donde vive, ¿verdad? Si es así, ¿Por qué tienen que aparecer en un momento como este? Cuando todo se siente tan enfermizo.
—Tanjirou, ¿Cómo estás? —Pregunto uno de los clientes, Sabito.
El nombrado se quedó callado, solo se limitó a sonreír, a forzar algo que no siente, no desea que ellos se vean involucrados en su vida.
—Tanjirou… —El otro cliente lo nombro, se estremeció un poco, no lo había visto desde que aquel día en que huyo como un cobarde.
El tono con el cual lo llamo era una mezcla de sentimientos, pero el que más resaltaba era el de anhelo, deseaba que el menor le dedicara otra de esas miradas llenas de preocupación, no debió arruinar su oportunidad el día que lo vio después de salir del hospital.
Al ver que el menor no tenía ninguna intención de responder solo se limitaron a realizar sus compras en silencio.
Cuando cruzaron la salida, escucharon un: "Que tengan un buen día…"
