"Regálame una sonrisa"


Visitar constantemente el local de la familia Kamado finalmente estaba dando resultados. Esto se podía asegurar debido a los sutiles cambios del trato que les brindaba el primogénito.

Al principio solo recibían el saludo de siempre "Bienvenidos" y "Que tengan un buen día".

Giyuu se negaba a creer que era la misma persona que lo ayudo la primera vez que lo conoció, no demuestra el mismo carisma y siempre parece estar en otro mundo; lo mismo con Sabito, él no se tragaría aquellas mentirosas sonrisas y palabras que aparentaban ser cálidas.

Algo definitivamente malo estaba ocurriendo con esta familia y él se va a encargar de descubrir hasta el último misterio que ellos oculten.

La primera señal que notaron fue una simple contestación, fue raro.

—¿Cómo te encuentras, Tanjirou? —Fue la misma pregunta de siempre, honestamente ninguno esperaba una respuesta verbal.

—Bien gracias. ¿Y ustedes? —Ambos de inmediato giraron, nunca de los nunca imaginaron que el pelirrojo accediera a seguir la plática.

—Bien… —Ambos respondieron vagamente al mismo tiempo.

Giyuu se tuvo que frotar un poco los ojos pues pensaba que estaba alucinando, Sabito por otro lado se enorgullecía de que el menor nuevamente fuera más sociables con ellos. De que sus falsas muecas de felicidad que les da de poco en poco se comenzaran hacer verdaderas.

Después de mucho esfuerzo, al fin se estaban conociendo de verdad.


Desde hace mucho tiempo no se había sentido tan libre. Al principio la efímera libertad que consiguió se comenzó a sentir bien, ya no se sentía mal.

Tal vez se debía a que obligo a su corazón a mantenerse bajo una prisión de hierro.

Pero ahora que lo dejo en libertad, todo el mal que lo aprisionaba se disipo.

Una conversación normal es lo que siempre anhela, siempre está dispuesto hablar sobre cualquier tema trivial, no le importa que tan banal sea la plática, él quiere disfrutar de estas.

Con mucha pereza se levantó de su cama, Nezuko se encargaría del local. Lo cual significa que tiene un día para él. Sin embargo, se siente mal, nunca ha tenido un día de descanso desde que tiene memoria.

Por un breve momento dudo en meterse a bañar. Tras varios minutos de debatir mentalmente si era o no una buena idea, poco después si lo hizo.

Escucho a su madre gritarle para que bajara a desayunar.

—¿Cómo dormiste? —Pregunto casualmente la mujer mayor.

Todos se encontraban desayunando, sus hermanos discutían un poco sobre algún tema al cual no le estaba prestando atención.

—Bien… —Respondió vagamente, tiene que hacer algo pronto o se moriría de aburrimiento.

—Me alegro —Una sonrisa compasiva mostro, algo le está molestando a su hijo, pero no dice nada y ella no lo puede obligar a que hable—. Shigeru, Hanako, primero terminen su comida antes de discutir.

Los nombrados murmuraron algo antes de continuar su comida.

Una pequeña mueca de felicidad nació en el, sus hermanos continuaron discutiendo poco después.

—Oye, hermano, ¿planeas salir hoy? —Interrogo el menor de los niños.

—En realidad planeaba ir al parque un rato. —Comento pensativo, tal vez tomar aire fresco le va ayudar a pensar con calma—. ¿Por qué?

—¡Podemos acompañarte! —Los tres menores propusieron emocionados. Les encanta la idea de poder ir al parque a pasear, en realidad cualquier lado era bueno siempre y cuando estuvieran juntos.

—No. —La voz firme de su madre provoco que todos la vieran sorprendidos.

—¿Por qué…? —De alguna manera se escuchaban abatidos. Decepcionados.

—Es el día libre de Tanjirou, el también necesita un descanso, el merece un tiempo para el solo. —Afirmo la mujer, no tiene la menor intención de retroceder con su decisión.

—¡Hermano! Dile que nos deje ir. —Suplicaron los menores. Hace mucho tiempo que no salen a pasear con su hermano mayor, pues siempre cuando tiene cierto tiempo libre se marcha con su novio.

Ahora que lo pensaban, no han visto a su novio por un largo tiempo.

—Además, ¿no me van acompañar a ver a Takeo? —Cuestiono fingiendo tristeza. Sabía que con eso sus hijos dejarían de insistir y la acompañarían.

Los niños asintieron algo desanimados, por un lado se encuentran tristes por no estar con Tanjirou, pero por otra parte están felices porque recogerían a su hermano del hospital.

Tanjirou solo se limitó a sonreír un poco, simplemente termino su desayuno y se despidió de su madre y hermanos.

Nuevamente se encontraba en aquel parque en cual conoció a Sabito, metió sus manos a su bolsillo, no encontró su celular, por un momento se alteró, más al recordar que lo dejo en su cama se tranquilizó.

Se recargo más en aquella banca. Su mirada se perdió en el cielo: en las nubes y sus distintas formas.

Ah, ¿Cuántas semanas han pasado desde que le pidió tiempo a Muzan? No lo recuerda y lo que menos quiere es estar con él.

En su mente se estaban formando miles de planes para escapar de las garras de ese demonio. Podía escapar, pero, ¿qué es lo va hacer si lo encuentra? Físicamente es más débil que él. No puede hacer nada.

Primero tiene que poner a su familia a salvo, después el sin duda puede escapar… ¿Verdad?

Aunque sabe que es un sueño imposible, el mayor lo va a perseguir hasta el fin del mundo con tal de complacer sus estúpidas ambiciones junto a su imparable ego.

La frustración con la que suspiro ocasiono que algunos transeúntes lo vieran como si estuviera loco.

Coloco sus manos en su rostro, quiere desaparecer y huir de todo... Es lo único que le falta hacer, después de todo ya es un cobarde por no poder alejarse de aquel ser.

Al sentir que alguien lo tocaba dio un pequeño salto. Observo un minuto a la persona que lo hizo.

—Oh, lo siento por asustarte… —Se disculpó en un murmuro. Tanjirou sonrió un poco, ¿tal vez distraerse un rato lo va ayudar a pensar mejor?

—No pasa nada. —Le restó importancia, dejo que su mirada viajara por todo el lugar, muchas personas estaban pasando tiempo en familia.

—¿Ocurre algo? —Pregunto abruptamente, el pelirrojo se encogió de hombros, no sabía que responder, ¿se encontraba bien? Físicamente: si, mentalmente: no, emocionalmente: aún sigue buscando la respuesta correcta.

—Sí, ¿Por qué? —Mintió, cree que es lo único que puede hacer últimamente y es verdad, le miente a su familia sobre lo feliz que es su pareja; le miente a Muzan diciéndole que lo ama mucho; le miente a sus amigos diciendo que todo estará bien; se miente asimismo por pensar que se puede alejar del monstruo.

El no necesita que alguien lo salven…

Tomioka no se cree ese falso cuento, sabe que el menor está mintiendo, sus ojos lo delatan—. ¿Seguro? —Interrogo con preocupación.

Tentó un poco su suerte al llevar sus dedos a la mejilla del pelirrojo, este se estremeció un poco ante el gentil gesto del mayor. Tanjirou giro un poco su cabeza, aquellos dedos no lo han soltado, azul y rojo se encontraron, el menor se tiño de carmín, por un breve y fugaz instante deseo recargarse en aquella mano que le está dando calidez, quería que este le depositara castos besos en sus mejillas, que le proclamara a los cuatro vientos palabras de cuanto lo ama…

Pero…

El recuerdo de Giyuu besándose con Sabito consiguió que se detuviera.

Sus estúpidas ilusiones sobre lo que imagina que es el amor nublaron su juicio, ah, se siente sucio. Nunca debe de pensar a Tomioka de esa manera.

No son nada. Y él desgraciadamente ya tiene alguien…

Rápidamente se apartó de aquellos dedos.

El mayor no menciono nada ante aquella repentina acción, solo se limitó a bajar su mano lentamente.

—¿Hice algo malo…? —Cuestiono en un inaudible susurro Giyuu.

—¡Si! —Grito feliz el menor, sin ser consciente de lo que se preguntó el mayor.

El mismo se salvara porque sabe que nadie lo rescatara…

—Entonces, ¿si hice algo malo? —Obviamente se encontraba confundido por aquella respuesta, miro sus manos unos minutos.

Alzo su vista, encontrándose con que Tanjirou lo miraba desconcertado. La evidencia de que el menor no sabía a lo que se refería provoco que soltara una pequeña carcajada divertida, claramente nadie lo escucha cuando susurra.

La cruel e inocente mentira que le hicieron creer de joven finalmente salió a la luz—. Lo siento. A mi hermana y a Sabito les gustaba que les acariciara sus mejillas, decían que les tranquilizaban y les traía paz…

El pelirrojo comprendió rápidamente, ah, sin duda le habían traído paz. Siguiendo el juego también llevo sus manos a las mejillas del mayor.

—¿Y tú cómo te sientes con las mías? —Pregunto juguetón. Regalándole una sonrisa atrevida.

Los segundos pasaron. Giyuu tardo unos momentos en procesar aquel coqueteo.

—Me siento en paz… —Susurro mientras dejaba escapar un suspiro de anhelo, de algo que por algún motivo sabe que no puede tener.

Todo el ruido que había en ese momento desapareció.

Tanjirou se sonrojo al punto en que algún momento comenzó a echar humo, no sabía que decir y no tenía el valor de alejar sus manos de aquel rostro que parecía inexpresivo, pero que ahora parece expresar miles de cosas y sentimientos.

Los dos se miraron, ninguno se molestó en alejar al otro, en su mundo no había nadie más, solo ellos.

Tomioka movió sus manos a la cara de Tanjirou, de poco en poco la distancia que existía entre ellos comenzó a reducirse.

Ambos podían sentir la respiración del otro.

El latir de sus corazones se estaba sincronizando.

¿Es esto el amor?

Sus parpados se comenzaron a cerrar, sus labios casi hacían contacto.

Faltaba poco para que se unieran en algo que ambos sabían que era prohibido.

Hasta que…

—Giyuu. —La mención del nombre del mayor ocasiono que el menor de inmediata se alejara de este.

El nombrado se encontró perdido por esa reacción, hasta que recordó lo que estaban a punto de hacer. Casi interfiere en una relación. Vergüenza era lo único que sentía en ese momento. No tenía el valor para ver a Tanjirou o a la persona que le hablo.

—Perdón, ¿estoy interrumpiendo algo? —Cuestiono confundido. La reacción de ambos chicos eran las mismas, ambos estaban tan rojos como un tomate y miraban a cualquier otro lado.

—¡No! —Gritaron alterados, Giyuu y Tanjirou de inmediato lo miraron, giraron sus cabezas y se observaron unos segundos para luego reír nerviosamente.

—¿Seguros? —Interrogo con falsa inocencia, era más que claro que sabía lo que ambos iban hacer tan solo hace un par de segundos atrás, es por eso mismo que no podía permitir que lo hicieran.

—¡Si! —Esta vez el menor se adelantó a responder, de un pequeño salto se colocó de pie.

—¿Por qué te vas a ir? ¡Apenas llegue! —Declaro Sabito un poco molesto, en verdad quería pasar tiempo con ellos, ah, no debió interrumpir esa beso.

—Yo… Acabo de recordar que tengo que aún no termino mis pendientes escolares… Son de literatura… Sí, eso… —Trato de justificarse, ah, de nuevo ya está mintiendo y huyendo.

—Si quieres te puedo ayudar… —Propuso con inocencia Tomioka.

El rostro de menor se calentó, si tan solo hace unos segundos estuvo a nada de besarse con el mayor, ¿Qué le podía esperar en su habitación?

Ah, se siente sucio.

Podía sentir como un nudo se formaba en su estómago, le comenzó a doler. Tiene un mal presentimiento, o quizás solo sea la ansiedad hablando por él.

—Gracias, pero no es necesario que te preocupes. Estaré bien haciéndolo solo, no es la primera vez que me voy a enfrentar a unos problemas de matemáticos. —Aseguro confiado, su mueca vacilaba con cada palabra que se filtraba de su ser.

Retrocedió levemente, necesita marcharse de ahí, podía sentir como el sudor comenzó a recorrer su frente.

¿Está haciendo más calor o es solo él?

—¿No eran de literatura? —La sospecha de que el menor estaba mintiendo finalmente golpeo a Tomioka. ¿Se debía a que casi lo besaba? Probablemente.

—¡Adiós…! —Grito alterado mientras se alejaba. Ah, ya no sirve para mentir.

Corrió hasta llegar a su hogar. Una vez en él no se molestó en responderle a Nezuko, solo quería llegar a su cuarto y encerrarse en él, dormir y cuando despierte enterarse de que su familia apenas lo está despertando para desayunar, espera que todo sea solo un sueño…

Se encontraba avergonzado por su forma de actuar. Ah, casi se mete en la relación de Giyuu. Cuando él ya tiene alguien.

Muzan, ah, sin duda se va a enterar de todo lo sucedido.

Enredo sus dedos en su cabello y lo jalo ligeramente. Dejo escapar un suspiro de frustración.

Ah, se siente muy confundido.

Su puerta fue tocada un par de veces.

—Hermano, ¿te encuentras bien? —La preocupación en su hermano le ocasiono un estremecimiento, ah, nuevamente los está preocupando cuando juro que eso no volvería a pasar.

Camino hasta la puerta, suspiro lo más bajo posible, queriendo calmar a su agitado corazón.

Su mano giro la perilla, lentamente se abrió la puerta, revelando a Nezuko con una notable angustia al no recibir respuesta de su hermano mayor.

—Nezuko. ¿Mamá se quedó cuidando el local o lo cerraste? —Cuestiono confundido, no recuerda haber visto a su madre o a sus hermanos cuando llego.

—Lo cerré, como no respondiste cuando te hable me preocupe, pensé que algo malo te había pasado. —Comento con cierto nerviosismo.

Tanjirou se mordió un poco el labio, ah, ya ni siquiera puede realizar bien el papel de hermano mayor—. Estoy bien, Nezuko, no tienes que preocuparte…

La nombrada negó y sujeto las manos de su hermano, ya se cansó de permanecer al margen siempre. Obviamente sabia de los repentinos cambios del primogénito, este ocultaba mucho, cargaba con demasiado que no comprendía y aunque no sea mucho, ella en verdad quiere ayudarlo aligerar su carga

—¿Sabes? Siempre te eh admirado, siempre cargas con todo tu solo, nunca le cuentas a nadie lo que en verdad sientes y eso me frustra demasiado, no confías en mi ni en mi mama por algún motivo, eso nos lastima mucho. —Revelo abatida una mueca de frustración y tristeza decoro el adorable rostro de la menor.

"Tal vez si no confiaras tanto en Muzan…" Un pensamiento intrusivo invadió la mente de Tanjirou, ligeramente negó, alejando cualquier pensamiento negativo que lo pudiese atacar. Ellas no tenían ninguna culpa de que creyeran ciegamente en ese horrible hombre.

—Sé que cada vez que te marchas con Muzan regresas con un nuevo cambio, como si él se encargara de eliminar una característica que te hacia ser tú. ¡Y en verdad detesto que ya no seas el mismo Tanjirou que una vez fuiste…! —El enfado y la decepción se encargaron de apuñalar el corazón del mayor. Pequeñas lágrimas finalmente surcaron el rostro de Nezuko—. ¡Es por eso que quiero que seas honesto conmigo al menos una vez más…! —Sin embargo, la última oración no la alcanzo a procesar la mente del pelirrojo.

La expresión del mayor se encontraba neutra, muchas emociones lo estaban consumiendo. Miedo. Amor. Tristeza. Pero la más importante que ocasiono que nublara un poco su juicio fue el enojo.

Algunos pensamientos que siempre se encargó de mantenerlos ocultos y enterrados estaban saliendo a flote. La ira le está nublando su juicio.

Jalo sus manos, sin importarle que su hermana lo viera confundido.

Tanjirou jamás se intentó alejar de alguno de ellos. Sus dientes rechinaron un poco.

—¿Cambie? ¿Yo? —Soltó una carcajada amarga, sin su melodía habitual, sin ninguna pista de alegría en ella, entonces la vio, sus ojos rojos afilados se clavaron el los rosas. Nezuko retrocedió un poco, jamás había visto a Tanjirou poseer unos ojos que reflejaban puro odio—. ¡Todos cambian, Nezuko! ¡No siempre vamos a permanecer iguales! ¡Tuve que obligarme a madurar para que ustedes no sufrieran! ¡Hay cosas que simplemente no se deben de decir o todo se va arruinar! ¿Sabes cuantas veces deje que Muzan me tomara con tal de que ustedes no sufrieran ningún daño físico? ¡Tienes que dejar de meterte en asuntos que simplemente no te incumben! ¡Deja de intentar ser parte de mi vida cuando yo ya no te quiero en ella…! —Una cachetada lo silencio, entonces reacciono, ah, abrió la boca demás. Miro a su hermana, lo miraba horrorizada mientras se cubría la boca con ambas manos.

—Nezuko… Yo… —Intento alcanzarla, de hacerle saber que todo eso era una mentira, pero fue en vano ella lo empujo y termino corriendo a su habitación, donde se encerró.

Ah, no debió abrir la puerta.

Y pensar que tan solo hace un par de minutos se encontraba viviendo una pequeña fantasía estúpida.

Toco la puerta de la habitación de su hermana, logro escuchar pequeños gemidos provenientes dentro de ella.

—Nezuko, lo siento… —Se arrepiente con todo su corazón—. Yo realmente nunca quise decir esas cosas, no sé qué me paso… No me sentí como yo mismo… —Se recargo en aquella puerta llena de pequeñas estampas de conejo—. Sé que he cambiado Nezuko y eso igual a mí me molesta, lo último que menciono nunca lo pensaría de ustedes. Ustedes son mi todo, sin ustedes yo realmente no sabría qué hacer. Yo realmente los necesito en mi vida, no quiero que ustedes se alejen de mi vida. —Soltó un suspiro de resignación, sabe que Nezuko no va abrir hasta que se sienta preparada para enfrentarlo y realmente no la culpa—. ¿Sabes? En la mañana, en el parque me encontré con Giyuu, es el que siempre viene a la panadería, el que tiene cara de amargado. —Una pequeña risa divertida resonó en el pasillo ante el recuerdo de como Rokuta lo llamo una vez—. Hoy… Fue algo raro. Estuvimos a punto de besarnos, realmente quería hacerlo… El me provoca sentimientos que creí que hace mucho tiempo ya no existían… —Al no recibir respuesta cerro los ojos un momento, después se colocó de pie—. Estaré atendiendo el local, Nezuko. Cuando te sientas bien, quizás podamos hablar bien… —Sin respuesta.

Suspiro otra vez, se lo merecía, no debió explotar así con ella.

Y así lo hizo, estuvo por un buen tiempo atendiendo el local, su hermana aún seguía encerrada en su habitación, incluso cuando su madre llego con su hermano del hospital.

Al caer la tarde todavía se encontraba atendiendo el local.

Nuevamente Sabito y Giyuu llegaron a comprar lo habitual, varias piezas de pan dulce. Los tres fingieron que el evento de aquella mañana jamás sucedió.

Tan cómodo que se sentía con aquella plática que apenas y escucho la campana del local, se detuvo, la conversación murió en abrupto silencio incómodo.

Muzan llego.

—Sera mejor que se marchen… —Siseo horrorizado, como si hubiera visto algo que en verdad lo asusto, ambos lo vieron raro. Nunca los había corrido tan directamente.

—¿Que? ¿Por qué? —Cuestiono Sabito, muy confundido.

Giyuu no dijo nada, podía sentir una feroz mirada sobre sus hombros, ligeramente giro, encontrándose con el mismo hombre que le provoco temor en mucho tiempo.

Muzan gruño notablemente al ver como el de ojos azules sostenían la mano del menor. Nadie nunca debe tocar su propiedad.

Tanjirou alejo su mano y retrocedió un poco.

—Hermano, yo me encargo del local, tú puedes ir con Muzan y hablar. —Nezuko toco ligeramente su hombro, el pelirrojo giro levemente, espero encontrar una mirada de enojo, mas no lo hizo, solo una que demostraba comprensión y lo alentaba a no rendirse, de que aún no es tarde para rendirse.

De inmediato asintió en agradecimiento. Le entrego el mandil que estaba usando y rodeo el mostrador.

—Oh, con que ahora si quieres hablar. —Muzan se burló, analizando al menor descubrió que esta vez no tembló.

—Por si no lo sabes, nosotros estábamos teniendo una buena plática hasta que llegaste. —Se atrevió a interrumpir Sabito, su tono era firme, no planea dejar que ese hombre se salga con la suya tan fácilmente.

Kibutsuji lo miro, claramente no estaba contento de que alguien se metiera en sus asuntos.

—Sí, quiero hablar contigo. —Afirmo Tanjirou, no quería que Sabito o Giyuu terminaran heridos por su culpa.

—Oh, qué raro… —Gruño—. La última vez que hicimos eso, termino con una infidelidad.

Ah, como detesta a la persona que lo sigue.

—No es lo que parece. —Su voz vacilo y retrocedió, dejando que el mayor caminara hasta él.

—¿No? —Siseo enojado. Como si al contradecirlo hubieran cometido un pecado.

—No. —Afirmo con algo de confianza, no puede permitir verse débil cuando está recibiendo apoyo de su hermana a pesar de todo lo horrible que revelo.

Los dientes de Muzan rechinaron, alzo su mano lentamente.

Tanjirou cerró los ojos, esperando el golpe que lo acompañaría. Sin embargo, al abrirlos Giyuu estaba sosteniendo el puño de Muzan.

Ambos se veían. Retándose con la mirada.

Sabito miraba todo sorprendido, como si aquella acción de Tomioka no fuera común.

—¿Muzan? ¿Qué está sucediendo aquí? —Pregunto confundida una nueva voz. Era su madre.

La mujer veía todo confundida, a sus espaldas logro ver a Nezuko asustada, respiraba agitada como si hubiera corrido por ella, para que presenciara lo que estuvo a nada de ocurrir.

—Nada. —Respondió con falsa amabilidad Muzan, logro liberar su mano del agarre de Giyuu y posteriormente la llevo a la melena del pelirrojo, donde comenzó acariciarlo. Ah, esto no va a terminar bien para el—. De hecho, ya nos vamos, solo vine a recoger a Tanjirou, ¿verdad?

El nombrado asintió con miedo, no sabe cómo reaccionaría Muzan al negarse ante aquella petición.

Ni siquiera alcanzo a girar para pedirle disculpas a Sabito y Giyuu por los problemas que pasaron o agradecerle a Nezuko por su pequeño apoyo, Muzan no se lo permitió, pues de inmediato lo obligo a caminar con la mirada siempre en frente.

Quizás los eventos que presencio esa mañana eran el aviso que eso solo era la calma antes de la tormenta.

Sí, no debió salir de su cama esa mañana.