"Ecos"
Un mes, un jodido mes en el que estuvo atrapado en las garras del demonio. Cuatro horribles semanas en las que casi no tuvo contacto con su familia y el poco que obtuvo, eran conversaciones plagadas de mentiras.
Descaradamente se atrevió a disfrazar su realidad.
Si, se encuentra de viaje en el infierno…
En más de una ocasión pensó que se volvería loco con esa droga.
Muchas veces los sentimientos y pensamientos que le provocaban esa droga se revolvían con los suyas, confundiéndolo aún más, varias veces creía que en verdad amaba a Muzan y que lo necesitaba.
Sin embargo, al final lograba separar aquellos mentirosos pensamientos de los originales.
Ahora que recordaba, la única vez que fue honesto con alguien de su familia fue con Nezuko, pero no logro expresar nada más que palabras de disculpa.
Aun se sigue cuestionando por que se disculpó, ¿por mentirles? ¿Por ser débil? ¿Por dejar que se aprovechen de él? Ah, nada ya tiene sentido.
Observo un momento a Muzan, al notar que era observando se limitó a sonreír y acaricio su cabello.
Tanjirou trato de devolver una dulce sonrisa.
En verdad lo odia.
Detesta de como en poco se está comenzando a odiar…
Pero en esas horribles semanas, logro comprender que no tiene escapatoria. No puede hacer nada para ser libre y puede que eso este bien. Después de todo así su familia ya no va a sufrir.
Ah, nunca debió de intentar buscar algo que ya no puede obtener.
El automóvil finalmente se detuvo frente al local, espero pacientemente a que el conductor se bajara abrir la puerta, por más que una parte de él le gritara que el mismo lo puede hacer aquella simple acción, ya no quiere que Muzan se enoje.
Lo mejor sería mantenerse a raya, ¿cierto?
Así nadie va a resultar lastimado…
La única persona que resultara herido va a ser él y eso no está mal, después de todo estará pagando por los errores que ha cometido… ¿Verdad…?
Si es así, entonces…
¿Por qué su corazón duele tanto? ¿Por qué aún se niega aceptar que no hay salvación alguna para el…? ¿Por qué le duele pensar en que tiene que alejarse de todos los que aprecia? ¿Por qué Giyuu tenía que llegar en ese momento? ¿Por qué su corazón aun no acepta esta amando a una persona que nunca le va a corresponder? ¿Por qué…?
Simplemente quiere dormir y pensar que los últimos cinco años de su vida solo fueron un mal sueño.
—Ya conoces el acuerdo Tanjirou. —La voz calmada de Muzan lo saco de sus pensamientos. El nombrado lo vio unos segundos antes de asentir con falso entusiasmo.
—Gracias, Muzan. Te amo. —Su estómago se sigue revolviendo con la idea de tener que pronunciar palabras que no siente.
Rápidamente se acercó y se despidió del mayor con un beso. Tiene ganas de vomitar. En cuestión de segundos se alejó de él y salió del automóvil.
No se molestó en girar para comprobar que el automóvil ya no estuviera.
Dejo escapar un suspiro que no sabía que estaba conteniendo. Trato de relajarse, de aparentar que todo estaba bien. Y sin más se adentró al local.
De inmediato una energética voz lo recibió.
—¡Hermano! —Lo llamo entusiasmada la menor, de inmediato salto sobre él. Tanjirou se limitó a sonreír mientras la cargaba—. ¿Cómo estuvo tu viaje?
—Bien. —A pesar de que la respuesta fue cortante y sin detalles, Hanako no se molestó en cuestionarlo, su hermano mayor nunca ha tenido un motivo para mentir.
—Tanjirou, me alegra que regresaras. —Saludo su madre, esta se encontraba detrás del mostrador, bajo a Hanako y esta corrió de vuelta a ella—. ¿Cómo estás? —Cuestiono preocupada.
—Bien, supongo… —Evadió mirar a su madre pues es muy intuitiva y no quiere preocuparla, dejo que su mirada vagara antes de bostezar y estirarse un poco—. En realidad me siento algo cansado, estaré en mi habitación.
Finalizo adentrándose por otra puerta que los lleva a la cocina del local y de su hogar.
Al ir subiendo por las escaleras saludo al resto de sus hermanos, estos amablemente comprendieron lo cansado que se encontraba y no lo molestaron más.
Sin embargo, justo cuando se iba adentrar a su habitación una voz lo detuvo.
—¡Tanjirou! —La inquietud con la que lo llamaron ocasiono que su estómago se revolviera, rezaba, oraba a todas las deidades posibles de que se hermana Nezuko hubiera dejado la llamada de lado, pero parecer que la vida no planea favorecerlo. Nezuko se detuvo a tan solo unos pasos —. ¿Te encuentras bien…? Te ves muy pálido…
—Nezuko… —La miro unos segundos.
Nezuko retrocedió, su hermano poseía una mirada suplicante, le estaba rogando que no dijera nada sobre lo sucedido. Sus ojos reflejaban lo abatido que estaba, no entiendo como es capaz de sonreír de manera tan despreocupada.
Oh, si tan solo no se hubiera dejado "comprar" con cosas bonitas, probablemente ahora mismo su hermano tuviera la confianza para decirle lo horrible que se la ha pasado.
¿Cómo se supone que debe de ayudar a su hermano con esa situación si no puede preguntar sobre ella?
—Olvídalo… —Le restó importancia antes de abrazarlo, queriendo transmitir todo el cariño y confianza, necesita hacer entender al primogénito que ya no está solo, y que ya nunca lo estará. En el pequeño y corto abrazo logro sentir como su hermano se tensaba, como si tuviera miedo de algo—. Solo me alegro que finalmente regresaras a casa.
Finalizo el abrazo y poco después se alejó, sin darse cuenta de que su hermano comenzó a derramar silenciosas lágrimas.
En ningún momento se molestó en abrir los ojos, siempre procurando que nadie más notara lo destrozado que estaba. Asentía en varias ocasiones a lo que sea que sus hermanos le estaban diciendo.
Sus hermanos se encontraban emocionados por ser llevados a la escuela, pero el no, la amable acción de Muzan era otro recordatorio de que no tiene escapatoria; que tiene sus vidas en la palma de su mano.
El y Nezuko fueron los últimos en ser dejados. Nezuko salió del vehículo rápidamente donde Zenitsu la recibió con un abrazo, y poco después se marchó junto con otras chicas.
Cerro la puerta un momento, sabe que el chofer le tiene un mensaje, no existe otro motivo por el cual lo estuviera mirando todo el tiempo.
—Primero pasare por sus hermanos y los dejare en su hogar, después vendré por usted y su hermana. —Informo dejando escapar un suspiro, aun no comprende porque su jefe tiene aquella repugnante obsesión por saber qué es lo que hace el pelirrojo todo el tiempo.
Tanjirou no se molestó en dar una respuesta verbal solo asintió y salió del automóvil.
—¡Tanjirou, nos tenías tan preocupados…! —Se aferró al pelirrojo, en verdad se encontraba preocupado por Tanjirou, pero su ansiedad aumento más con aquella breve plática que tuvo con Sabito.
—¡Así es, Monjirou! —Exclamo esta vez Inosuke, en verdad ha extrañado mucho a su amigo en esos últimos meses. Incluso perdieron la oportunidad de festejar sus cumpleaños número diecisiete al igual que la oportunidad de poder apreciar todos juntos los fuegos artificiales. Y eso lo deprime demasiado pues solo le quedan seis meses con él, pues acabando el ciclo Tanjirou va a desaparecer de sus vidas para siempre.
Tanjirou forzó una sonrisa antes de zafarse de sus amigos más cercanos y marcharse a paso lento a su salón de clases, ah, de no ser que sabe que lo están observado se hubiera disculpado con sus amigos.
Pero al final está bien. Es lo más sabio que puede hacer, así ellos tampoco van a sufrir…
Al llegar al salón, algunos de sus compañeros se limitaron a saludarlo, otros pasaron de largo como si su presencia fuera algo banal para ellos.
Podía sentir las miradas de lastima de sus mejores amigos, ah, su corazón recibió otra apuñalada, pero aquel puñal se sintió más afilado cuando vio al profesor que entro, Tomioka Giyuu. Olvido como respirar en el momento en que sus miradas se cruzaron, el rostro del profesor mostro una pequeña y sutil sonrisa de felicidad.
Ah. Los últimos nueve meses van a ser los más agonizantes con el presente. ¿Acaso la vida disfruta de su sufrimiento al ponerle a una persona con la que claramente no puede tener una relación?
—Bueno, hoy iniciamos el segundo periodo. —Informo en un suave suspiro el mayor, ah, no comprende cómo puede ejercer relativamente bien el papel de profesor—. Abran el libro en la lectura número ocho y en veinte minutos inicia el debate.
"¿Segundo periodo…?" Pensó confundido Tanjirou, solo paso un mes agonizante mes con Muzan, así que era imposible que el mes se convirtieran en tres meses, ¿verdad?
De manera discreta saco su celular, el día de ayer no se molestó en revisarlo o siquiera abrirlo pues no quería saber nada sobre Muzan, y en la mañana no le prestó atención suficiente al día que marcaba el calendario.
Ah, perdió la oportunidad de pasar su cumpleaños con su familia y amigos… E incluso olvido felicitar a Zenitsu por su cumpleaños. Es un pésimo amigo.
Al parecer la droga era más potente de lo que esperaba. Solo tenía recuerdos de cuatro semanas y media, ¿Qué demonios sucedieron en las semanas de las cuales no recuerda nada?
—Tanjirou… —Hablo con firmeza el profesor, el nombrado se dio cuenta de que se estaba mordiendo la una mientras sostenía su celular fuertemente.
De inmediato se colocó de pie e hizo una pequeña reverencia—. Lo siento, profesor. —Últimamente se ha disculpado demasiado.
Giyuu suspiro antes de asentir—. Solo presta atención, ¿de acuerdo?
Kamado asintió, pero por más que intento no lo consiguió, había demasiadas cosas en su mente como para prestar atención a algo tan simple.
Pero en toda la clase logro sentir la intensa, pero melancólica mirada azul sobre él.
Como si se encontrara herido porque el menor se niega a verlo o porque no presta atención a sus lecciones.
Giyuu se encontraba confundido por los repentinos consejos que recibió de sus demás colegas.
"Cuando Kamado Tanjirou falte, coloca que sí asistió sin importar que"
"Lo mismo con sus entregas de proyectos, no importa si están bien hechos o no, tu colócale una calificación aprobatoria"
"Evita a toda costa hablar con el"
Cuando intento averiguar más sobre porque la repentina preocupación sobre él y Tanjirou, ninguno de los profesores le entrego una explicación solamente negaron diciendo—. Es por tu bien y nuestro bien…—El tono temeroso fue lo que resalto antes de alejarse de él.
El mes…
Fue muy extraño y de alguna forma: doloroso.
Le lastimaba ver como Tanjirou se hacía más retraído con todos ellos, el hecho de como los ignoraba y evitaba darles la cara, se sentía como si lo hubieran apuñalado el corazón.
Todo el progreso que había conseguido con él, las pláticas casuales que habían tenido en el local, todas ellas desaparecieron, Kamado se negaba hablar demasiado con ellos.
No le gusta eso, odia eso, detesta ver como de poco en poco Tanjirou se perdía así mismo, como si se estuviera encerrando en un caparazón para no lastimarse.
Cuando en realidad lo hace para no lastimarlos. Sin ser consciente que de esa forma los está lastimando más de lo que haría cualquier otra persona o situación.
Rompió su promesa con Zenitsu e Inosuke, se volvió acercar a ellos para hablar de Tanjirou, extrañamente, ellos estuvieron de acuerdo con él.
Un jodido mes, donde cada día le recordaban que no tenía otra opción más que comenzarse a refugiar en su mente, no podía hablar de eso con nadie, si Nezuko se metía más en sus problemas…
Sacudió la cabeza, ya no tiene que ser negativo.
La campana se escuchó, anunciando que la última clase estaba por iniciar.
No quería que eso sucediera, era viernes, Muzan de seguro lo estaría esperando en el automóvil o en su casa.
—Al finalizar la clase realizaran equipos de tres o cuatro personas como máximo y tiene que entregar… —Espera, ¿equipos? Por un momento observo a su profesor, la última clase era de Giyuu, este se limitó a explicar sobre cómo se realizaría el trabajo en equipo y otras cosas.
Cualquier cosa, menos eso. Inmediatamente alzo su mano.
Tomioka lo vio unos segundos antes de suspirar, no puede decir si el suspiro es de alivio o de frustración—. ¿Qué sucede, Kamado? —Lo cuestiono, sabe que no puede llamar a Tanjirou por su nombre en aquel lugar, pero sobre todo, porque siente que perdió la confianza y aprecio que Tanjirou le tenía.
—¿Puedo hacer el trabajo solo…? —Se atrevió a preguntar, a pesar de que sabe que no es necesario, nunca ha tenido problemas con entregarlo trabajos en equipo el solo.
—No. —La respuesta firme de Giyuu lo desoriento unos segundos antes de bajar su mano—. Continuando con lo de los equipos…
No sabía qué hacer, se supone que estar solo era la mejor respuesta para mantener a salvo a sus amigos… ¿Cómo se supone que lo hará si les pone trabajos en equipo?
Tomioka se abstuvo de volver a mirarlo, por más que deseaba consolar al menor que se veía desesperado, no lo hizo, esa es la única forma.
Muzan no lo puede regañar por quedarse más tiempo en la escuela, pues al parecer si le interesa la educación que está recibiendo Tanjirou.
Además si sus sospechas son ciertas, no tiene ningún informante dentro de las instalaciones… Por lo cual tampoco metería a problemas al pelirrojo, o bueno, al menos eso afirma Zenitsu e Inosuke.
Durante toda la clase Kamado se la paso en las nubes, no podía pensar claramente, todo se estaba juntando y lo están confundiendo. Hacer equipos es bueno, por lo menos así podrá platicar más con sus amigos, ¿cierto?
La campana anuncio el fin de las clases.
Justo cuando estaba por guardar las cosas, sus amigos se acercaron a él.
—Tanjirou hay que formar un equipo nosotros tres. —Propuso entusiasmado Zenitsu, se sentía seguro de que el pelirrojo aceptaría su propuesta. Inosuke se encontraba detrás de él, comiendo el contenido de una bolsa de frituras, de la cual nadie tenía la menor idea de donde las saco.
Kamado planeaba negarse.
—Oh, casi se me olvida, es el proyecto final, de este va a depender completamente su calificación. —Comento calmado el profesor antes de salir del salón.
Escucho algunos de sus compañeros quejarse otros lo ignoraron.
Quizás eso sea bueno, tal vez esa sea la excusa que necesitaba para poder acercarse nuevamente a sus amigos y aclarar algunas cosas…
Ah, nunca va aprender de sus errores…
Tanjirou asintió entusiasmado.
Sus amigos suspiraron aliviados, lograr que Tanjirou volviera a sonreír fue más fácil de lo esperado…
Nada malo puede suceder, tiene una cuartada perfecta para justificar los encuentros con el pelirrojo y viceversa, Tanjirou no se metería en problemas…
Nada malo va a pasar, ¿verdad?
