"Miente una vez más"
Por un momento sostuvo su celular, a pesar de que ya se había decidido a quedarse un poco más en la escuela con el pretexto de que se organizaron para la entrega del proyecto, en realidad lo único que quería era hablar con ellos, contarles y explicarles una parte de los eventos que sucedieron antes de que Muzan lo llevara inesperadamente de viaje.
Dejo su mochila y se dirigió al baño, esta vez sus amigos no se molestaron en seguirlo, como si hubieran esperado esa acción.
Trato de tranquilizar los nervios que de poco en poco se estaban apoderando de él.
Respiro un par de veces antes de marcar el número de Muzan, una parte deseaba que el mayor no contestara, que lo mandara a buzón y que solo le tenga que dejar un mensaje de voz.
Para su suerte, fue así, de inmediato encerró todo el nerviosismo en su corazón al igual que la repentina necesidad de dejar escapar un suspiro de alivio.
—Muzan… —Su voz vacilo un poco, no era momento de hacerlo, tiene que ser rápido, si es rápido no vacilara—. Me dejaron… O bueno nos… — ¿era buena idea mencionar el trabajo en equipo? No lo es, le diría la verdad, una verdad a medias, nada malo va a salir, no está mintiendo—. Algunos del salón nos tenemos que quedar tiempo extra por unas actividades escolares. Fue algo inesperado y honestamente me tengo que quedar, tengo que recuperar los meses en los que no asistí a la escuela. Así que, me voy a tardar como unas dos horas en salir, te digo esto para que no te preocupes…
Dejo el mensaje y colgó, dejo escapar un gran suspiro que estuvo conteniendo.
Una pequeña sonrisa creció en él al ver el mensaje de Muzan.
"Está bien, no te tardes demasiado". Casi podía ver la cara de irritación del mayor por no poder utilizar nada en su contra esta vez.
Alguien nuevo entro al baño y derribo al pelirrojo.
—¡Monjirou! —Grito al borde de lágrimas Inosuke mientras se aferraba al pelirrojo, tenía miedo de soltarlo pues siente que este desaparecerá, desde el momento en que vio que el automóvil del demonio se alejaba sabía que Tanjirou gano, no por completo, pero al menos obtuvo un poco de libertad.
—¡Tanjirou! —Esta vez fue el turno de Zenitsu de aferrarse también al nombrado, en verdad extraño a su mejor amigo, pues cada vez que visitaba a Nezuko, el pelirrojo se limitaba a encerrarse en su habitación con la excusa de que se sentía mal.
La sonrisa de Tanjirou se convirtió en una nostálgica. Tal vez no sea digno de recibir aquel abrazo lleno de cariño de ellos. Después de todo, su actitud y acciones hacia ellos dejaron mucho que desear.
¿En verdad lo merecía? ¿En verdad merecía tener aquellos dos de amigos? ¿En verdad merecía recibir aquellas muestras de comprensión de ellos? ¿Siquiera es merecedor de aquel abrazo que trasmitía amor?
No lo merece, después de haberlos ignorado desde que llego y comportándose indiferente frente a todos los demás que no sean su familia.
Quizás no.
Pero por el momento, hasta que sea el día de su graduación lo aprovecharía y disfrutaría de cada momento con sus amigos, o bueno, tratara de hacerlo mientras su mentira no sea descubierta.
Quizás está comportándose egoístamente al decidir ir en contra de las promesas que le hizo a Muzan y a su familia, pero no lo puede evitar, una vez que se gradué probablemente jamás los vuelva a ver… Así que no hay nada de malo con querer disfrutar cada segundo posible con sus amigos.
¿Verdad…?
Durante la primera semana Tanjirou solamente se limitó hablar y dar vagos detalles de lo que sucedió a sus amigos, por lo regular les contaría todo, pero solo por esta vez no lo va hacer, nadie necesita saber sobre lo que vivió durante tres meses con Muzan.
Nadie necesita saber que fue violado hasta quedar inconsciente, nadie merece conocer como fue encerrado en una habitación durante tres meses y que su único contacto físico fue con la persona que más odia y aborrece en su vida.
De hecho la primera semana fue algo bueno quedarse hasta tarde, consiguió ¿restablecer? ¿Mejorar? Su relación con sus amigos, sin embargo, en el fondo todavía está presente esa espina que les molesta y no los deja pasar el tiempo como deberían.
Al iniciar la segunda semana finalmente tuvo el valor de hablar con cierta persona que estuvo evitando, desconoce cuál sea la reacción del mayor, a pesar de que intenta participar en clases eso no cambia el hecho de que lo estuvo ignorando cuando lo citaba para hablar.
Dejo escapar un suspiro, tiene que hacerlo o de lo contrario dejaría que Muzan lo apartara de todas las personas que aprecia.
—Eso es todo por hoy. —Finalizo el profesor, algunos comenzaron a guardar sus cosas y se salieron del salón pues era la última clase del día.
Justo cuando el adulto dio un par de pasos una voz lo detuvo.
—Profesor, puede esperar unos minutos por favor. —Suplico Kamado, en verdad necesita hablar con Giyuu, siente que si no lo hace puede que se arrepienta toda su vida.
Giyuu lo vio con cierta esperanza, asintió un par de veces, tocio un poco, tratando de evitar que sus emociones salieran a la luz—. Te espero en la sala de profesores.
Tanjirou sonrió, ahora solo quedaba agradecer y tratar de restaurar su ¿amistad? Con Giyuu.
Al estar solo con Giyuu en el salón de profesores no va a negar que se sintió algo incómodo, no solo porque el resto de profesores se marcharon cuando entro, también porque no sabía cómo iniciar la plática.
—Tomioka… —¿Fue bueno llamarlo por su apellido…? ¡Por supuesto que no! —. No… Giyuu, yo… —¿Era el o la temperatura comenzó a subir…? Cerró los ojos, no siente que tenga el derecho de verlo—. Quería agradecerte por defenderme aquella vez de Muzan…
Se formó un pequeño silencio, ahora se sentía incomodo, ¿y si se ofendió Giyuu? ¿Y si lo odia y ya no quiere verlo nunca más? Eso lo lastimaría demasiado, le dolería bastante el rechazo del mayor, pero, ¿no fue el quien primero lo rechazo desde que se conocieron?
No tiene derecho, lo sabe y aun así…
Quiere ser egoísta, quiere estar a un lado de Giyuu a pesar de que este ya tiene a una persona…
Ah… Ya no hay vuelta atrás, al menos ya le agradeció, tiene que terminar con esa incomodidad.
—Yo en verdad, en verdad, quiero seguir siendo amigo de Giyuu, lamento todo lo que ha pasado desde que nos conocimos, en verdad, por favor perdone que lo ignore y lo evite, pero… —Guardo silencio, ¿debería de mencionar a Muzan? No, eso sería lo peor que puede hacer. Su voz comenzó a temblar al igual que sus piernas, tiene miedo—. Yo lo aprecio mucho, deseo seguir siendo su amigo si usted me lo permite.
Lo único que puede hacer es disculparse y eso está mal, sin embargo, es lo único que sabe hacer, ¿desde cuándo lo hace? ¿Por qué es lo único que sabe hacer? Esta seguro que en el pasado era distinto, ah, cierto, es lo único que aprendió hacer desde la muerte de su padre y lo siguió repitiendo cada vez que Muzan se salía con la suya por culpa de su debilidad.
—¿Me has evitado por Muzan…? —Cuestiono Tomioka, se escuchaba enojado y está furioso, desde el primer momento en que lo vio en aquel callejón pensó que era un sujeto peligro, mas con todo lo que platico con Zenitsu, solo confirma que necesita alejar a Tanjirou de aquel demonio encarnado.
Tanjirou tembló ligeramente, ¿tan obvio es?, de inmediato negó, Giyuu no necesita estar en la lista de Muzan justo cuando acaba de salir de esta.
El mayor apretó sus puños, necesita que Tanjirou sea sincero con él, que le cuente todo, desea ser una persona que él pueda decir todo lo bueno y malo de su vida.
Estiro su mano, Kamado estaba temblando y parece que está a punto de llorar, no quiere verlo triste. Poco después lo atrapo en un abrazo.
—¿Giyuu…? —Nombro al mayor confundido, sus ojos están picando, le están ardiendo. ¿Por qué sus lágrimas salen sin su permiso?
El nombrado solamente apretó su agarre, quería gritarle que podía confiar en el—. Todo estará bien Tanjirou, yo te protegeré… —Susurro confiado, cierto, no va a permitir que nadie más lastime a Kamado, lo va a salvar de las garras de aquel demonio así le cueste su vida.
Pequeños quejidos fueron ahogados por dulces palabras de aliento.
Tanjirou solamente se limitó aferrarse al mayor, en verdad quería soltarlo, alejarlo, pero no podía, porque si lo hacía estaría negando el hecho de que se enamoró de él, que lo único que hizo el "mes" que estuvo con Muzan fue pensar en el cuándo se encontraba solo.
Tres semanas han pasado desde que se comenzó a quedar más tiempo en la escuela, su familia se sorprendió por la repentina acción, incluso lo llegaron a cuestionar del porque el repentino cambio, pero gracias a que Nezuko hablo en su lugar el resto de su familia ya no lo cuestiono más.
De hecho hasta parecían un poco más felices por esa decisión pues su hermano mayor finalmente les volvía a regalar miradas de amor y compasión, algunas de estas miradas se enlazaban con melancolía. Ningún miembro de la familia tiene la menor idea de donde proviene esa melancolía y eso de alguna forma los preocupa, sin embargo, al ver sonreír nuevamente al mayor todos alejan esos intrusivos pensamientos pues no quieren que el pelirrojo deje de ser el mismo otra vez.
Pero al igual que los objetos, también la felicidad acaba, pues todo al final es pasajero.
Realmente se encontraba feliz, finalmente restauro su amistad con sus amigos y con Giyuu.
Si tan solo hubiera conocido a Giyuu primero, si tan solo no hubiera volteado atrás aquella vez, si tan solo…
Negó con la cabeza, no es momento de pensar en el pasado.
De un salto se colocó de pie, pues se encontraba acostado.
Al menos ayer no tuvo que pasar la tarde con Muzan, eso era algo bueno, pues tuvo más tiempo para pasar con sus amigos y con Giyuu…
Por un breve segundo movió la cortina, logrando apreciar como el carro de Muzan se estacionaba frente al local. Soltó un suspiro, en verdad pensó que el mayor llegaría en la tarde, no a primera hora de la mañana en un sábado.
Después de un incómodo viaje con Akaza finalmente llego al humilde hogar de Muzan.
Nuevamente se encontraba en aquella habitación de descanso, otra vez admirando el horrible retrato que accedió hacer con Muzan.
Su estómago se revolvió ante la idea de que finalmente descubrió su mentira, trato de tranquilizar la repentina necesidad de salir corriendo del lugar, si Muzan se enteró de la mentira probablemente va a castigar alguien, solo espera que no sea ninguno de sus seres queridos se vean afectados.
El merece el castigo, no ellos.
Tan perdido se encontraba en sus pensamientos que dio un pequeño brinco al sentir como alguien dejaba un casto beso en su mejilla.
—¿Te encuentras bien, Tanjirou? —Cuestiono preocupado, casi, de hecho le causo gracia la acción del menor.
—Muzan, no me asustes… —Respiro varias veces, tratando de tranquilizar su agitado corazón.
El mayor dejo escapar una pequeña y divertida carcajada antes de negar con la cabeza, posteriormente tomo asiento en el sillón que se encontraba a un lado del menor.
Un silencio se volvió a formar, el menor siente un pequeño déjà vu.
—¿Por qué sales tan tarde de la escuela? —Interrogo con cierto enojo disfrazado de inocencia. Claramente ya está comenzando a sospechar de la repentina decisión de quedarse en la escuela.
Quería correr, desaparecer, pero no puede hacer eso, ya está corriendo demasiado. Tiene que parar, hacer frente al demonio.
Se paró del sillón y camino hasta quedar frente al mayor, su melena ocultaba sus ojos asustadizos y temerosos.
Quizás fue por instinto o no, más lo primero que atino hacer fue lanzarse sobre el mayor y comenzó a besar su cuello.
Muzan gruño, no sabe si fue por enojo o por otra cosa, de inmediato aparto al menor de él, dejando que este descansara sobre el—. Se honesto, Tanjirou.
El pelirrojo tembló ligeramente, siempre que besaba al mayor este dejaba el tema por el cual discutían a un lado, esta vez fracaso.
No puede decirle la verdad, nunca lo hará.
—Ya te lo dije, es por actividades escolares… —Repitió la verdad a medias con firmeza.
—No mientas. —Siseo enfadado, ¿Por qué Tanjirou no era honesto con él? El solamente quería protegerlo, no hacerle daño.
Tanjirou suspiro, ya sea de frustración o por algo más—. La verdad es que yo… —Arrastro sus palabras, no tenía otra opción—. Lo lamento mucho, pero me estuve quedando con mis amigos porque quería tenerlos presentes el día de la boda. —Mintió, se supone que dejaría ese mal hábito, vio como el mayor fruncía ligeramente el ceño—. Sin embargo, no te tienes que preocupar, ellos tienen sus parejas, incluso el rubio es novio de Nezuko.
Trato de convencer al mayor, puede que sea una mentira, pero tiene un toque de verdad. Tal vez con la mención de que ellos tienen novias no se molestaría más.
Rezaba y rogaba a todas las deidades de que Kibutsuji se tragara el cuento, de que le comprara su piadosa mentira.
Su corazón comenzó a latir más rápido con cada segundo, Muzan aún no decía nada y eso provoco que su ansiedad creciera con el sonido del reloj.
Mas no permitirá que su expresión vacilara, no dejara que su sonrisa de confianza se desvaneciera ante la feroz mirada del mayor.
Finalmente tarareo comprensivo, una pequeña sonrisa de triunfo adorno su rostro—. Me alegro. —Fue una respuesta rara—. Entonces, ¿A dónde te gustaría ir de luna de miel? —Cuestiono mientras enredaba sus dedos con los cabellos rojizos del menor, Tanjirou desconoce cómo fue capaz de contener el suspiro de alivio.
—A donde quieras ir, en realidad no me importa pues te seguiré a cualquier lugar, porque te amo. —Su estómago se volvió a revolver, decir aquella frase volvió a causarle molestias.
Muzan solo sonrió, satisfecho de aquella respuesta.
Decir que estaba sorprendido era poco, Muzan lo fue a dejar a su hogar en la tarde, ¿quizás su respuesta fue la necesaria para que lo dejara en paz por ese fin de semana? ¿O fue porque tenía otras cosas que hacer? Bueno, cualquiera que sea la respuesta no le interesa conocerla.
Al entrar al local se sorprendió de que Giyuu se encontrara ahí.
—¡Giyuu! ¿Cómo estás? —Cuestiono emocionado, era raro que Sabito no estuviera con él.
—Bien. —A pesar de que fue una respuesta simple, esta se encontraba cargada de felicidad, no espero encontrar a Tanjirou y aun así lo hizo.
Ambos se encontraron platicando de cosas banales, o más bien Tanjirou, pues Giyuu solo respondía vagamente.
Dos mujeres asintieron, era el momento de conocer más a la persona que aparentemente cautivo el corazón del primogénito.
—¿Por qué no te quedas a cenar, Tomioka? —Propuso inocentemente Nezuko—. Digo, ya es muy noche…
Tomioka miro por breves segundos atrás, cierto la noche cayo y ni siquiera lo noto por estar escuchando las historias del pelirrojo.
—Eso es perfecto, quédate Giyuu… —Se sentía muy cómodo con el mayor, no quería dejarlo ir, el de alguna manera le traía una especie de calma a su agitado corazón.
Tomioka asintió, no tenía nada que perder, además era mejor cenar acompañado que solo.
Cuando acabaron de cenar inicio un tipo de interrogatorio para el mayor.
—Entonces, Tomioka, ¿Cómo conociste a Sabito? —Cuestiono Nezuko, esa era una pregunta que ha tenido desde hace mucho tiempo y nadie se la ha podido responder, ni siquiera su hermano mayor. Puede que se esté metiendo en algo que no debe, pero tiene demasiada curiosidad.
Giyuu se sorprendió demasiado, no esperaba que Nezuko fuera tan ¿curiosa? ¿Metiche? Pero, se la está pasando muy bien, no lastimaría a nadie respondiendo unas cuantas preguntas.
—Lo conozco desde que tengo 10 años, se podría decir que somos amigos de la infancia… —Se encogió de hombros, evitando entrar en detalles, ahora que lo decía en voz alta su corazón dolía, ah, aun no puede hablar de ese tema todavía.
—¡Genial! Pero ¿cómo? —Presiono aún más, sin ser consciente de la expresión de dolor del mayor.
—Nezuko, es suficiente. —Reprocho Kie, su hija a veces no puede ver que lastima a los demás por culpa de su inmensa curiosidad.
Nezuko planeaba seguir insistiendo, sin embargo, al ver la expresión de su madre se contuvo. Ah, metió su nariz demasiado—. Lo siento…
—No es nada, creo que es mejor que me marche antes de que sea demasiado tarde. —Comento con cierta melancolía, ah, ¿Cómo se supone que va ayudar a Tanjirou a librarse de su demonio si ni siquiera es capaz él es capaz de hablar del suyo?
Toda la familia asintió comprensiva, nadie quería detenerlo. Ninguno sentía que tenía el derecho de hacerlo.
—Te acompaño a la puerta. —Lo siguió Tanjirou, no le gusta ver al mayor melancólico.
Al llegar a la puerta Giyuu se colocó sus zapatos, preparándose mentalmente para disculparse por su error.
—Lo siento. —Se disculpó—. Mi hermana suele tener mucha curiosidad, Giyuu. —Se rasco de manera nerviosa su cabeza.
Cerro los ojos un momento, el mismo es el culpable, no Nezuko—. Perdón mi comportamiento, no debí actuar así.
—No te preocupes Giyuu, sé que cuando estés listo hablaras de lo que te molesta… —Comento casualmente, está actuando hipócritamente.
—Gracias… —Susurro con una suave sonrisa, ya no tiene más dudas, Tanjirou es un sol que debe de proteger y salvar de las garras del demonio—. Supongo que nos vemos el martes en la escuela…
—Si… —Estuvo de acuerdo, una mueca de felicidad decoro su rostro, le gusto cenar con Giyuu y con su familia.
Salió de la residencia, despidiéndose del menor mientras agitaba su mano suavemente de un lado a otro.
Nadie logro apreciar y escuchar el suspiro soñador que salió del menor al ver al mayor alejarse.
Excepto por una persona que se encontraba vigilando todo desde el interior de un automóvil.
