"Dime que me amas"
Trato de enfocarse en lo que decía el profesor; en las explicaciones que está dando sobre un tema de algebra. El breve recuerdo de su encuentro con Giyuu esa mañana le provoca escalofríos.
Una campana resonó en los pasillos. La clase acabo y no presto atención.
Su mirada recorrió todo su salón, nadie parecía sorprendido por la repentina aparición de un profesor con notables heridas.
Trato de contener su repentina necesidad de ir con Tomioka, de revisarlo, de asegurarse de que no tenía ninguna herida de gravedad.
Sin embargo, no lo hizo.
Simplemente se quedó en su asiento y espero pacientemente a que Tomioka explicara los trabajos que realizarían durante la clase, pues aparentemente se sentía algo mal.
Nuevamente intento realizar los trabajos, cuando los término se acercó al profesor.
Rojo y azul se miraron unos segundos, poco después rojo desvió su mirada avergonzado por su forma de mirar y le entrego su cuaderno.
Tomioka le dio una rápida mirada a los ejercicios, tras varios minutos dejo escapar un suspiro—. Revisa el segundo párrafo, el primer kanji no está bien escrito y el tercer párrafo está mal redactado, tienes que…
Tanjirou solo asintió, sin prestar atención realmente, solamente podía admirar la mejilla hinchada del mayor al igual que la vendita que reposaba en su cuello…
¿Qué le había sucedido? ¿Se metió en una pelea? No lo cree, Giyuu no parece ser ese tipo de personas…
Giyuu se detuvo, observo al menor, este seguía asintiendo. Ah, no le gusta verlo con tanta angustia, tentativamente sujeto la muñeca de Tanjirou, este se sobresaltó antes de que sus miradas volvieran a encontrarse—. Estoy bien… —Susurro lo suficientemente alto para que solo el menor lo escuchara.
Aunque las palabras sean banales e insignificantes, fueron lo suficientemente buenas para calmar su repentina ansiedad y nerviosismo. Poco después mostro una sonrisa más relajada.
Pensó que Kamado ya le había mostrado todas sus hermosas sonrisas, pero al parecer está equivocado, porque esta le calentó y acelero aún más su corazón.
Si, con cada día confirma más que Tanjirou es el mismísimo sol encarnado para ayudar e iluminar la vida de las personas que más lo necesitan.
Sin decir otra palabra Kamado regreso a su lugar y continúo con su trabajo.
La clase continuo sin más molestias e inconvenientes, de hecho hasta fue una de las clases más sencillas que ha tenido y que probablemente llegara a tener en lo que respecta el resto de su vida escolar.
Sus amigos se acercaron a él con la intención de poder continuar con su plática de la otra vez, pero al ver que Tanjirou estaba tan decidido a hablar con Giyuu decidieron dejarlo, su conversación podía esperar un poco más, mientras lo esperan tal vez puedan ir por una bebida a la máquina expendedora.
Nada malo puede suceder si lo dejan solo por unos momentos.
Kamado de inmediato se colocó de pie, tiene que obtener respuestas sobre su estado actual pues una pequeña parte de él le grita que es por su culpa, por haberse relacionado más con alguien que claramente le prohibió Muzan.
Su celular comenzó resonar, alguien le está llamando, lo ignoraría, llego hasta el escritorio y Giyuu lo vio confundido.
—¿Podemos hablar…? —Pidió el menor, necesita saber la razón de las heridas del mayor para intentar calmar la creciente culpa que se instaló en su pecho.
Tomioka asintió, pensó que la ansiedad de Tanjirou al ver sus heridas ya se había calmado, sin embargo, al parecer se equivocó.
—Te espero en la sala de profesores. —Comento antes de marcharse del salón, no necesita que los alumnos sospechen algo sobre él y su relación que tiene con Tanjirou.
Kamado de inmediato fue por sus cosas y corrió tras Tomioka.
Su celular volvió a sonar varias veces, a mitad del camino finalmente lo saco de su bolsillo, revisándolo comprobó que Muzan lo estaba llamando, su ceño se frunció, en verdad no quiere verlo ni oírlo iniciando la semana.
Armándose de valor sostuvo su celular hasta que este se apagó. Probablemente se arrepienta de eso más tarde. Pero Giyuu era lo primordial en ese momento.
Llego al salón de profesores, toco un par de veces antes de que la voz de Giyuu le diera permiso de pasar.
Este se encontraba de pie, ordenando sus cosas para marcharse del instituto. Otra vez, el resto de profesores se habían marchado algún lugar, pues dejaron todo.
—¿Qué sucede, Tanjirou? —Cuestiono con duda, no entiende de donde proviene el pánico que refleja el menor. Dejo su abrigo en la silla.
Kamado se acercó lo suficiente para quedar a tan solo un paso del mayor.
—Giyuu… Yo soy… —Negó con la cabeza varias veces, necesita pensar la pregunta correcta—. ¿Cómo obtuviste aquellas heridas…? —Arrastro sus palabras, temiendo ser el causante de aquellos hematomas.
Tomioka noto como aquella serena voz se desmorono ante aquella pregunta. Su corazón se oprimió, no le gusta volver a Tanjirou deprimido después de que finalmente estaba sonriendo otra vez.
Lentamente llevo su mano hasta su mejilla—. No es nada, solo me tropecé… —Tanto su sonrisa como su tono vacilo. No necesita que Tanjirou se preocupe por cosas tan insignificantes.
—¡Pero el doctor...! —Trato de reprochar
—Conozco las consecuencias de las secuelas de la operación Tanjirou, no es nada grave, estoy bien. —Aseguro con una pequeña, casi sutil, sonrisa.
Los dientes de Tanjirou rechinaron, una mueca de disgusto se formó en su gentil rostro—. Mentiroso… —Siseo enfadado sus manos formaba un puño, se siente impotente y enojado.
Sabe que no tiene el derecho el estarlo, él también oculta las cosas, sin embargo…
Ah, está actuando de manera hipócrita, de nuevo, ¿en qué momento se liberara de aquellas horribles condenas que lo obligan a repetir todo?
Pues eso es lo que siente que ha hecho últimamente.
Necesita parar, pero no puede.
Siente que se está ahogando y no puede pedir ayuda…
Mejor dicho. Ya no se anima a pedir ayuda desde la muerte de su padre.
Desde que conoció a Muzan aquel derecho junto con otros más le fueron revocados
—¿Por qué…? —No comprende porque Tanjirou no le compra su mentira.
Kamado retrocedió ante el ceño fruncido del mayor.
Negó varias veces, es Giyuu. No Muzan.
—Es que… —Dejo escapar un suspiro antes de ver al hombre por el cual comenzó a desarrollar sentimientos. Sus manos se aflojaron, querían tocar las contrarias, las que lo envolvieron en calidez cuando más lo necesitaba, pero se contrajeron y descansaron sosteniéndose fuertemente su uniforme—. Yo en verdad quiero que seas honesto conmigo, yo también quiero proteger a Giyuu… —Era honesto y sin que se diera cuenta un pequeño carmín tiño sus mejillas.
—Tanjirou… —Tomioka estaba emocionado, quería abrazar nuevamente al menor, llenarlo de caricias y besarlo… Sin embargo, el menor ya tiene una pareja con la cual no es feliz. Él está seguro que lo puede hacer feliz. Más no lo conseguirá a menos que primero ayude a Tanjirou a librarse de las garras del demonio—. Gracias…
Ambas miradas se volvieron a encontrar, el ruido exterior había desaparecido. Solo estaban ellos… La paz inundo el lugar, la luz que se filtraba por la ventana provoco que ambos se tiñeran levemente de carmín.
Giyuu dio un paso adelante, su mano lentamente acaricio la mejilla del menor.
Era un momento mágico.
—Tanjirou yo… —Su corazón le gritaba que se confesara, que le expresara lo que sentía por el menor, que ese era el mejor momento para hacerlo.
—¿Si, Giyuu? —Se perdió en el azul profundo del mayor, su corazón se volvió a calentar ante aquella hermosa sonrisa. Si, Tomioka se ve mejor cuando sonríe.
Está haciendo más calor, su otra mano se enlazo con la de menor—. Yo en verdad creo que te…
La puerta fue abierta de repente, ambos se apartaron de inmediato.
—¿Interrumpo algo? —La ironía en su voz era evidente, pero su expresión era de desagrado.
Pero la magia no existe.
Al ver al intruso sus piernas comenzaron a temblar, desea que eso sea una cruel alucinación—. Muzan… —Su mirada viajo a las personas que se encontraban detrás de su querido prometido. Zenitsu e Inosuke se veían aterrados y sostenían sus celulares, claramente hicieron el intento de advertirle sobre Kibutsuji.
—Tanjirou. —De alguna forma no se veía enojado con el menor. Algo está mal.
—Disculpe señor, ¿cuenta con algún pase para entrar a un colegio privado…? —Giyuu frunció el ceño, no pensó que Muzan sería capaz de invadir la escuela con tal de vigilar al menor.
Su mirada se posó en Giyuu, Kibutsuji lo observo por unos momentos antes de que una sonrisa se implantara en su rostro—. No lo necesito. Solo he venido a recoger a mi prometido, como no respondió a mis llamadas pensé que algo malo había sucedido.
"Si y eres tu…" Pensó sarcásticamente Giyuu. Su ceño fruncido se disipo y una nueva emoción se instaló en su pecho, ¿prometido…? Su mirada se posó en Tanjirou, este tembló antes de apartar la mirada.
De cierta manera se sentía enojado, decepcionado, triste...
Pero no con Tanjirou, más bien con el mismo…
Fue demasiado lento, el demonio hundió más las garras el cuerpo de Tanjirou, necesita hacer algo antes de que se casen.
No puede permitir que Tanjirou se case con alguien que no ama.
—De hecho, ya nos vamos, ¿verdad? —Sus crueles garras posesivas se encajaron en el hombro del menor. Este asintió vagamente, temiendo de lo que Muzan sea capaz de hacerle a Giyuu.
Tomioka cerró sus ojos un momento antes de encerrar sus emociones en su corazón—. Comprendo su preocupación por Tanjirou, pero descuide, nada malo le sucedió, lo llame para poder hablar sobre sus calificaciones del primer periodo y como su celular no dejaba de interrumpirme le pedí que lo apagara.
Mintió, no sabía si el contrario se tragaría el cuento, pues para empezar no sabía si era el quien estuvo llamando al menor desde que acabo la clase.
Por otra parte Tanjirou contuvo un suspiro de alivio, se encontraba de cierta manera feliz de que Giyuu mintiera por el… Giyuu estaba haciendo lo que le dijo aquella tarde.
El sonrojo y la mirada soñadora del menor no pasaron desapercibida por una persona.
—Tanjirou, salte. —Ordeno enojado. El color de inmediato abandono a Tanjirou.
—No debería ordenar eso, aún no hemos terminado de hablar. —La mirada de Giyuu se endureció, no permitiría que Muzan intimidara así al menor.
—No debería de meterse en los problemas de una pareja, profesor… —Una mueca de burlo se implanto por unos segundos, después, solo hubo frialdad—. Vete al automóvil, Tanjirou.
Kamado de inmediato abandono el lugar, paso de largo a sus amigos, estos los comenzaron a seguir. No necesita ser un genio para saber que Muzan se encuentra enfadado.
Kibutsuji cruzo el umbral de la puerta y se detuvo, no se molestó en mirar a Tomioka—. Profesor, debería mantenerse alejado de Tanjirou antes de que tenga un accidente peor del que tuvo cuando lo encontramos… —Se marchó de aquel lugar.
Giyuu gruño, no se rendiría tan fácil.
El camino a la casa de Muzan fue eterno, siempre lo era, sin embargo esta vez lo fue aún más.
Impotente se dejó arrastrar por Muzan hasta su habitación, cuando llegaron a esta fue empujado a la cama. Sostuvo fuertemente su mochila, sabe lo que va a suceder y no quiere. Tiene miedo.
Escucho la puerta ser cerrada y varios pasos por la habitación, se escuchaba agitado. Tras varios minutos se detuvieron.
Espero que Muzan lo comenzara a desvestir; a someter; a drogarlo, pero nada.
Lentamente sus ojos se abrieron, solamente para encontrarse con una mirada llena de traición por parte de Muzan.
Jamás vio esa clase de mirada en Kibutsuji.
Tentando su suerte se paró e intento acercarse a Muzan. Sabe que está metiendo su mano a la boca del lobo, mas no puede evitarlo, las únicas veces que vio esa expresión en Kibutsuji fue en el pasado, cuando apenas se estaban conociendo…
Cuando era más honesto y gentil con el…
Nunca le gusto ver esa expresión.
—Muzan, yo… —Las manos pequeñas intentaron sostener las más grandes, pero estas se apartaron.
Tanjirou lo sabía, era su oportunidad de huir de aquel lugar, odia su estúpido y gentil corazón por no permitirle abandonar a un tipo que lo ha intentado encerrar y apartar de todos.
Intento la acción un par de veces, fue el mismo resultado.
Derrotado tomo su mochila, preparándose para marcharse de aquel lugar, al menos lo intento. Muzan no lo puede culpar en el futuro por no intentar hablar de eso con él.
Justo cuando dio un paso adelante un resoplido lo detuvo.
—Entonces, al final es verdad. Tú ya no me amas, ¿cierto? —Cuestiono abatido. Se dejó caer en su cama mientras observaba como el menor se congelaba ante su comentario, dejo escapar una risa amarga—. Lo sabía, dejaste de amarme y todo es culpa de tus amigos y profesor…
El enojo y tristeza se reflejó en su tono.
Kamado se tensó, no pensó que Muzan se dio cuenta de sus mentirosas palabras de amor. Pero cierto enojo comenzó a crecer en su pecho. ¿Por culpa de sus amigos y profesor? ¡Eso no tenía sentido!
Respiro profundamente, quería calmar el enfado que está creciendo en él, si se enoja le demostrara a Muzan que tiene razón.
Lo mejor que puede hacer es mantenerse sumiso… ¿verdad?
—Pero quizás pueda cambiar eso, ¿Qué piensas Tanjirou? —La malicia en su tono le provoco un escalofrió, dejo caer su mochila antes de acercarse al mayor.
Necesita apaciguar la creciente locura de Kibutsuji antes de que sea demasiado tarde.
—Eso es mentira, yo te amo. —Declaro mientras envolvía al mayor en un abrazo y le trataba de transmitir amor, quería imaginar que es Giyuu—. Yo te amo con todo mí ser, Muzan. Nunca te dejare de amar… —Finalizo mientras dejaba un pequeño beso en la mejilla del mayor.
A pesar de que eran las palabras que el mayor quería escuchar no eran suficientes. Necesita más del menor—. Si ese es el caso, ¿Por qué no has aceptado mudarte aquí?
Kamado guardo silencio, no espero que Muzan sacara ese tema, ah, justo cuando finalmente había dejado de lado el tema de casarse…
—Tal vez necesitas otro incentivo para aceptar la propuesta. —Siseo con burla.
Tanjirou negó de inmediato—. No es necesario, no necesitas llegar a tales extremos, además… —Probablemente se arrepienta de esto, pero aún no hay otra opción, sobre todo cuando la vida de sus amigos y Giyuu también están en juego junto a la de su familia—. Estuve pensando en la propuesta y si me voy a mudar contigo acabando la escuela, ya solo quedan 4 meses para que finalmente…
—Vivas a mi lado y en Julio nos casamos… —Completo con orgullo.
—S… Si, así es… —Quería llorar, escuchar su cruel destino en voz alta no lo ayuda mucho—. ¿Sabes? Incluso pensé en donde podemos adoptar. —Era verdad, en el pasado cuando soñó con una vida al lado de Muzan investigo todo eso.
Los brazos del mayor envolvieron al menor, se encontraba feliz, emocionado, alegre por saber que Tanjirou si pensó en un futuro con él. Tal vez las amenazas ya no sean necesarias.
El silencio volvió a reinar el lugar.
Ambos se encontraban acostados, Muzan abrazaba fuertemente al menor mientras acariciaba y enrollaba sus dedos en la cabellera rojiza.
—Te amo con locura, Tanjirou… —Susurro en el oído del menor.
El nombrado se estremeció, él ya sabía eso desde hace mucho tiempo.
—Yo también Muzan, incluso en mi próxima vida te seguiré amando. —Mintió. Otra vez. Si por el fuera, pedirá a todas las deidades que lo han abandonado que lo mantengan alejado de las garras del demonio.
