Capítulo 5: La Tercera Orden

All his life he's been told
he'll be nothing when he's old.
All the kicks and all the blows
he won't ever let it show.

Cause he's stronger than you know
A heart of steel starts to grow.

When you've been fighting for it all your life,
you've been struggling to make things right,
that's how a superhero learns to fly.
Every day, every hour, turn the pain into power.

(Toda su vida le han dicho
que no sería nada cuando sea mayor.
Todas las patadas y todos los golpes
él nunca dejará que se vean.

Porque él es más fuerte de lo que crees,
un corazón de acero comienza a crecer.

Cuando has estado peleando toda tu vida,
has estado esforzándote por hacer las cosas bien,
Así es cómo un superhéroe aprende a volar.
Cada día, cada hora, convirtiendo el dolor en poder.)

The Script, Superheroes.


De los veintisiete novatos que habían iniciado su formación como Aurores un año atrás, ahora solo quedaban doce en carrera. Dos de ellos habían muerto durante los enfrentamientos en Hogsmeade y Callejón Diagon. Wyde Goldstein había resultado severamente herido durante esa misma batalla, perdiendo un brazo y la posibilidad de continuar su carrera como Auror. El resto habían abandonado a lo largo del año, abrumados por el exigente entrenamiento que implicaba Camelot o bien por el temor a la guerra.

Mientras que ocupaba uno de los asientos de la primera fila del Auditorio de Camelot, Jasper no podía evitar sentirse orgulloso de sí mismo por haber llegado hasta allí.

—Por Merlín, el lugar está prácticamente lleno —comentó Molly, mirando por sobre su hombro hacia los asientos ubicados detrás de ellos. Se encontraban casi todos ocupados.

—La última vez que vimos el Auditorio así fue cuando enviaron el Escuadrón a Ucrania —recordó Hamilton haciendo una mueca nerviosa.

—Esperemos que hoy termine mejor que esa misión —comentó Jasper, su voz impregnada de sarcasmo. Molly le lanzó una mirada de reproche.

—¿Acaso no estás nervioso? —le preguntó ella, mordiéndose el labio. Contrario a él, Molly lucía inquieta y ansiosa. Jasper se encogió de hombros.

—¿Por qué habría de estarlo? —respondió con su habitual petulancia. Hamilton resopló a su lado.

—Pues, no sé… Tal vez porque hoy será decisivo en la formación que recibirás durante el próximo año —sugirió el ex jugador de Quidditch en un tono exageradamente irónico. Jasper le dedicó una sonrisa sobradora.

—Mi querido Knight… Me consideraré un mago con suerte si alguien siquiera acepta tenerme como Discípulo, sea quien sea —respondió, intentando mantener su voz lo más casual posible. No logró engañar a Molly, quien ahora lo observaba con los ojos entornados y esa expresión pensativa que Jasper había aprendido a reconocer durante el último año. Era la expresión que adquiría cuando algo no terminaba de convencerla.

—Eres uno de los mejores de nuestra camada, Jasper. ¿Por qué no habrían de querer ser Mentores tuyos? —criticó Weasley. Jasper puso los ojos en blanco.

—¿En serio, Weasley? ¿Realmente me estás haciendo esa pregunta? ¿Es que no has estado prestando atención durante el último año? Uno pensaría que alguien con tu coeficiente intelectual sería capaz de percibir algo tan evidente como el hecho de que no soy bienvenido entre los Aurores —le explicó en tono condescendiente Yaxley.

—Has demostrado una y otra vez que perteneces a este lugar tanto o más que cualquiera de nosotros —insistió testarudamente ella. Jasper hizo un ademán con la mano, descartando sus palabras.

—Además, no pueden dejarte sin Mentor… ¿o sí? —dudó Hamilton, mirando alternativamente a Jasper y a Molly para que alguno le confirmara lo que acababa de decir. Molly hizo una mueca incómoda.

—Bueno, no hay registro de que eso sucediera antes… —balbuceó intentado evadir la pregunta.

—Es porque aquellos novatos que no consiguen Mentor deben dejar la Escuela —aclaró Yaxley, y a pesar de que intentó aparentar indiferencia, las palabras le dejaron un sabor amargo en la boca.

Se había esforzado tanto… Verdaderamente deseaba convertirse en Auror. Pero ahora, ya no dependía de él. Su futuro se encontraba en las manos de los Aurores profesionales, y en la esperanza de que alguno de entre ellos lo hubiese elegido.

—Eso no va a suceder —afirmó Molly, palmeándole el hombro suavemente.

—Pero si llega a pasar, ¿vamos a tener que mudarnos de tu casa o podemos seguir viviendo ahí? —preguntó Knight. Molly le lanzó una mirada furibunda. Pero Jasper lo recibió con una sonrisa.

—No recuerdo haberte invitado a vivir conmigo en primer lugar, Knight —fue la respuesta mordaz y veloz de Yaxley. Hamilton sonrió socarronamente.

En cierta forma, era verdad. Nunca había habido una invitación formal para que Hamilton se mudara a la mansión Yaxley. Simplemente, había sucedido. Había sido un proceso gradual, al principio quedándose solamente cuando estaban entrenando o estudiando para un examen, o preparando una simulación. Después un par noches tras tomar unos tragos de más en el callejón Diagon. Hasta que un día simplemente se instaló en una de las múltiples habitaciones de la casa tiempo completo, al igual que lo había hecho Molly en su momento.

Jasper nunca se había sentido a gusto en esa casa en el pasado. Pero la llegada de Molly y Hamilton había cambiado completamente el lugar. Ahora, la cocina siempre olía a café recién preparado por las mañanas. Las cenas volvían a celebrarse en el comedor principal. Los pasillos volvían a llenarse con el ruido de pisadas. Los discos de su hermano sonaban en el salón. Y por primera vez en mucho tiempo, se oían risas entre las paredes de la vivienda Yaxley. Por supuesto que si alguien le preguntaba, Jasper negaría rotundamente que se alegraba de tenerlos en su casa. De tener compañía. Una familia.

La puerta del Auditorio se abrió y todos los presentes guardaron silencio inmediatamente. Jasper y los demás novatos se pusieron de pie para recibir a Agamenon Axton, director de Camelot, acompañado por el resto de los entrenadores del castillo: Pollux Keene, que marchaba con la frente en alto y una expresión solemne y arrogante, Dorian Fungbury, el veterano que había vuelto de su jubilación para enseñar a las nuevas generaciones, y Zaira Levington, la única que les dedicó una sonrisa tranquilizadora a los novatos mientras pasaba junto a ellos.

Pero no fueron los últimos en entrar. Detrás de ellos, hizo su llegada el Jefe de los Aurores, Harry Potter, junto a su segundo al mando, Ronald Weasley, y el nuevo jefe del Departamento de Seguridad Mágica, Linus Cavenger.

El auror Potter caminó con expresión impasible hasta la fila reservada para ellos, al frente del escenario. Y a pesar de que lucía una sonrisa cordial, Jasper notó la tensión que la comisura de sus labios y en su entrecejo.

—No sabía que el Jefe del departamento asistía a la Ceremonia de Mentores —comentó Hamilton por lo bajo, siguiendo con la mirada a Linus mientras tomaba asiento junto a Harry y Ron.

—No lo hace —respondió Jasper secamente.

—Habitualmente solo los Aurores asisten… Pero no hay ninguna reglamentación que lo prohíba. Es solo una tradición… —razonó Molly, aunque no parecía complacida con su propia explicación.

—Una tradición que nuestro nuevo jefe ha decidido romper —señaló ácidamente Jasper.

No pudieron continuar hablando porque Agamenon Axton subió al escenario y se colocó detrás del estrado, haciendo una seña hacia los novatos para que tomaran asiento.

—Hacen un año atrás, entraban a Camelot como novatos. Les advertí entonces que el camino hasta aquí sería difícil, y que no todos llegarían a la recta final —habló la voz gruesa de Agamenon, resonando en el Auditorio—. Hoy, su tiempo en Camelot llega a su fin. A partir de mañana, vuestra formación y vuestras vidas quedarán en manos de sus Mentores.

Agamenon hizo una pausa y sus ojos recorrieron los rostros de los novatos, deteniéndose brevemente en cada uno de ellos, acentuando así la importancia de lo que acababa de decirles. Jasper tragó saliva, empezando a sentirse inquieto. A su lado, Molly posó una mano sobre la de él para tranquilizarlo. Él no dijo nada, pero lo agradeció internamente.

—Cuando escuchen su nombre subirán al escenario para conocer a su Mentor —anunció el director Axton, desplegando un pergamino frente a él—. Adler, Natalie.

Natalie, una muchacha de cabello rubio trenzado y anteojos cuadrados, se puso de pie como propulsada por un resorte y marchó hacia el escenario. Se quedó de pie junto a Agamenon, aguardando con evidente nerviosismo.

Uno de los aurores se incorporó y avanzó por el pasillo central del auditorio. Jasper lo reconoció de la batalla en Hogsmeade. Había sido uno de los Aurores que había ayudado a mantener el Velo del pueblo, pero a un precio elevado: su compañera había fallecido en el campo y él había resultado gravemente herido. Se había reincorporado al cuartel hacía solo un par de semanas, y todavía usaba un bastón para ayudarse a caminar. Pero había una renovada determinación en su mirada y se podía percibir una energía intensa en el aire, cargado del respeto proveniente de sus colegas.

—Yo, Athos Goodwich, acepto a Natalie Adler como mi discípula para entrenarla y protegerla. Que mi varita sea certera y mi espíritu valiente —hizo el juramento el Auror Goodwich cuando llegó al escenario, colocándose frente a Natalie, y extendiendo su mano hacia ella.

—Que así sea —respondieron todos los aurores del auditorio, Agamenon incluido, cuando Natalie estrechó la mano de su Mentor.

Jasper sintió la magia como una brisa suave recorriendo el auditorio. El ambiente había cambiado y ahora crepitaba con el poder de aquella promesa.

Athos sacudió su varita, y una chaqueta de Auror se materializó en sus manos. Con una sonrisa, la sostuvo extendida para que Natalie pudiera colocársela. Todos aplaudieron mientras Discípula y Mentor bajaban del escenario y se sentaban juntos.

Jasper observó maravillado como uno a uno, por orden alfabético, iban subiendo sus compañeros, y con cada nuevo juramento, volvía a sentir esa oleada de magia, pura y fresca, como una caricia.

Rama Dallas era posiblemente el novato de su camada que más había sufrido como consecuencia del ataque de la Rebelión. Los dos integrantes de su equipo, y sus amigos, ya no estaban con él. El recuerdo de la muerte de Priya todavía dolía como un aguijón en el pecho de Jasper. Una advertencia sobre el destino al que todos ellos eran susceptibles de seguir si continuaban por ese camino. El destino de Wyde Goldstein había sido un poco más misericordioso, pero aún así mutilante, tanto física como psíquicamente. Durante todo su tiempo en Camelot, Goldstein había demostrado ser uno de los mejores aprendices, pero todo cambió bruscamente aquella tarde en Hogsmeade. En un abrir y cerrar de ojos, había perdido un brazo y la posibilidad de convertirse en Auror.

Cuando Megara Fishback se puso de pie para aceptar a Rama Dallas como su Discípulo, Jasper pensó que no había persona más indicada para él. La aurora era conocida por su destreza en el campo de batalla, y había vivido en carne propia el dolor de perder a un compañero en combate. Drake Mufson, veterano dentro del cuartel y uno de los más respetados por sus compañeros, la había acompañado durante toda su carrera como aurora, y había fallecido protegiendo a su último discípulo, el joven auror Clearwater. Era la primera vez que Megara aceptaba hacer de mentora para otro auror, y cuando estrechó la mano de Dallas, le temblaron los labios y pestañó varias veces para disipar las lágrimas que intentaban formarse en sus ojos.

El único que sabía de antemano qué mentor sería asignado a cada novato era el director de Camelot. Dicha información se mantenía en secreto hasta la Ceremonia de Mentores, así que a menos que los propios Mentores revelaran a sus compañeros que planeaban tomar uno de los novatos como Discípulos, el emparejamiento era una sorpresa para los espectadores también. El aplauso para Megara y Rama se prolongó un poco más de lo habitual, mientras todos los aurores presentes rendían así homenaje a Drake Mufson, quien habría estado muy orgulloso de Fishback de haber estado presente.

El primero del equipo de Jasper en subir al escenario fue Hamilton Knight. Para entonces, ya habían tenido lugar cuatro emparejamientos.

—Deséenme suerte —susurró Hammer mientras se ponía de pie, y les guiñó un ojo de manera cómplice. Jasper sintió envidia de la tranquilidad con que Knight avanzaba hacia el escenario, convencido de que algún Auror en ese auditorio lo había elegido.

Un murmullo recorrió rápidamente el público cuando Ronald Weasley se levantó de su lugar en una de las primeras filas, y avanzó hasta el escenario.

—Tiene que ser una puta broma —masculló Jasper por lo bajo, sin poder creerlo—. ¿Tú lo sabías? —giró a preguntar a Weasley. Pero Molly lucía igual de impactada que él. Negó suavemente con la cabeza, incapaz de emitir una respuesta.

—Yo, Ronald Bilius Weasley, aceptó a Hamilton Knight como mi discípulo para entrenarlo y protegerlo. Que mi varita sea certera y mi espíritu valiente —recitó el Auror Weasley, tendiéndole la mano a Knight.

El muchacho tardó unos segundos en reaccionar y aceptarla. Todo el auditorio respondió al juramento a coro, y una vez más, Jasper sintió el roce de esa magia antigua y blanca. Solo que esta vez, traía algo más. Se sentía más familiar, más cercana, y le provocaba un cosquilleo en el pecho que solo podía describirse como orgullo. Era la magia de Hammer, cubriéndolo como un manto cálido.

Molly y Jasper fueron los últimos en quedar para el emparejamiento. Para entonces, la chica era un manojo de ansiedad, retorciéndose nerviosamente las manos y repiqueteando los pies contra el suelo inconscientemente. Jasper se sentía a punto de vomitar el escaso desayuno que había ingerido esa mañana. Todavía quedaban muchos aurores en el salón que no tenían Discípulos, pero con cada nuevo emparejamiento que se hacía, el temor al rechazo crecía dentro de Yaxley.

—Weasley, Molly —llamó Agamenon.

Molly le dio un último apretón a la mano de Jasper y se levantó de su asiento, manteniendo ese porte estricto que la caracterizaba, a pesar de que por dentro se estuviera desarmando.

Todo el auditorio la observó avanzar expectantes. Era habitual que los aurores vistaran Camelot, ya fuera para colaborar en las pruebas del Simulador o bien para observar los entrenamientos, sobre todo aquellos interesados en convertirse en Mentores. El talento de Molly era algo que no había pasado desapercibido en el Cuartel. Era una duelista soberbia, sin duda la mejor de su camada. Las expectativas sobre su futuro como aurora eran altas y prometedoras.

Jasper nunca había tenido duda de que Molly conseguiría una de las mejores mentorías posibles dentro del cuartel. Pero no se había imaginado que recibiría verdaderamente la mejor de las opciones, la más codiciada y la menos frecuente.

El murmullo que resonó por el auditorio cuando Ronald Weasley tomó a Hamilton como Discípulo no fue nada comparado con el zumbido que se alzó cuando el propio Jefe de los Aurores, Harry Potter, se levantó de su silla y caminó hasta Molly.

—Yo, Harry James Potter, aceptó a Molly Weasley como mi discípula para entrenarla y protegerla. Que mi varita sea certera y mi espíritu valiente —dijo el auror Potter con una sonrisa fraternal. La emoción de Molly en ese instante se podía leer en todo su cuerpo. Estrechó la mano de Harry con una expresión radiante de felicidad.

—Que así sea —se escuchó fuerte entre los aurores, mientras se ponían de pie y los aplaudían. Jasper los imitó, mientras que se dejaba atravesar por la magia sobrecogedora de Molly, al igual que lo había hecho antes con la de Hammer.

—Por supuesto que ella iba a conseguir lo imposible —se dijo a sí mismo, sonriendo complacido. Y durante unos segundos, se olvidó de su propio miedo, saboreando el momento de felicidad de Molly como si fuese también un poco suyo.

—Yaxley, Jasper Corban —su nombre lo tomó desprevenido, e inmediatamente sintió un vacío en el estómago, como si alguien estuviese tirando de sus tripas hacia el suelo.

Sintió el peso de todas las miradas sobre él, y no estaba seguro de si era su imaginación o no, pero creyó escuchar algunos murmullos y le pareció ver expresiones recelosas. Llevaba toda una vida conviviendo con esa reacción cada vez que alguien en la comunidad mágica escuchaba su apellido y se había vuelto particularmente hábil ignorándolo. Pero en ese momento, le resultó imposible mantenerse indiferente ante la perspectiva de no ser bienvenido. Había trabajado demasiado duro, demasiado tiempo, para llegar hasta allí. Tenía algo que demostrar, y quería la oportunidad para hacerlo.

Podía escuchar el latir de su propio corazón, lo sentía sacudiéndose desesperado dentro de su pecho, chocando contra las costillas. Los segundos se le volvieron eternos, mientras subía al escenario y aguardaba su suerte.

Pero Zaira Levington no lo hizo aguardar. Se incorporó desde su lugar junto a los demás entrenadores y subió detrás de él. Jasper casi se desmaya de alivio al verla. No solo tenía una mentora, sino que tenía a Zaira Levington.

—Yo, Zaira Levington, aceptó a Jasper Yaxley como mi discípulo para entrenarlo y protegerlo. Que mi varita sea certera y mi espíritu valiente —la voz de Zaira era suave, amigable. Jasper pudo leer en sus ojos miel que las palabras eran sinceras. No había máscaras con Levington.

Había sentido la magia revoloteando por todo el lugar durante los juramentos previos, pero cuando su mano finalmente se entrelazó con la de Zaira, fue como si un rayo lo hubiese alcanzado. Una corriente de magia fluyó entre ellos, envolviéndolos, uniéndolos. Podía sentir la magia de Zaira, pura y benevolente, y estaba seguro de que ella podía sentir también la suya. Durante unos segundos, fue incapaz de moverse siquiera para respirar, sobrecogido por el torbellino de sensaciones.

—Que así sea —escuchó que decían las otras voces, pero parecían distantes, algo proveniente de otro lugar. Zaira le dio un breve apretón a su mano antes de soltarlo, y Jasper se recordó a sí mismo que debía tomar aire.

—Bienvenido —le susurró Levington mientras le tendía su chaqueta de auror para que se pudiera deslizarse dentro de la misma.

Jasper introdujo los brazos por las mangas y sintió el peso de la tela sobre los hombros como una especie de armadura. Sus manos acariciaron con reverencia el frente de la chaqueta, reparando en la insignia que colgaba de la pechera con su nombre.

Sorpresivamente, se encontró pensando en su hermano. No tenía idea de dónde se encontraba, pero esperaba que donde fuese, se sintiese orgulloso de él.

Mientras que caminaba de regreso a los asientos junto con su Mentora, Jasper deslizó las manos dentro de los bolsillos de su uniforme de auror. Se sorprendió cuando su mano derecha se topó con algo en el interior, un trozo de papel. Amagó con sacarlo para examinarlo, pero en ese preciso momento, Zaira lo tomó firmemente del codo para guiarlo hacia los lugares donde debían sentarse, detrás de donde estaban Molly junto a Harry Potter y Hammer junto a Ronald Weasley.

—Aquí no —murmuró Zaira prácticamente sin mover los labios—. Espera a estar solo.

Jasper torció la cabeza para mirarla, pero la mujer se limitó a sentarse y cruzarse de piernas, mirando al frente, como si no hubiese dicho nada. Algo aturdido, Yaxley la imitó.

Agamenon volvía a hablar, pero Jasper encontró muy difícil prestarle atención. Su mano seguía dentro del bolsillo, rozando la nota que alguien había depositado allí, tratando de deducir su contenido.

Sin embargo, cuando Linus Cavenger se puso de pie y subió al estrado, Jasper se obligó a escuchar. Aquello era algo inusual.

—Ante todo, deseo felicitar a todos los aprendices por completar satisfactoriamente esta primera etapa en vuestra formación, a aquellos aurores que humildemente han aceptado la tarea de convertirse en mentores, y al director Axton por permitirme participar como un observador de tan antigua y honorable ceremonia —recitó Linus en un tono educado y perfecto.

A su lado, el semblante de Agamenon Axton era tan rígido que Jasper no tuvo dudas de que la participación del nuevo jefe de departamento no había sido algo opcional, sino una orden que había tenido que acatar contra su voluntad. Axton podía tener muchos defectos, pero era un auror respetuoso de las costumbres y tradiciones de Camelot, un verdadero creyente de la labor que cumplían dentro de ese castillo.

—Durante los últimos meses, hemos sufrido un golpe fuerte como comunidad, pero también como departamento dentro del ministerio. La fe que la gente ha depositado en nosotros para garantizar su seguridad se encuentra debilitada, y como nuevo jefe, es mi responsabilidad y compromiso asegurarme de restaurar el orden y la paz.

Hablaba como un verdadero político, diciendo sin decir, hablando sin hablar, deslizando un golpe sigiloso por la espalda y escondiéndolo detrás de la elocuencia de sus palabras. Había que reconocerle que sabía cómo hablarle al público y acaparar su atención. Más importante aún, como experimentado abogado que era, sabía cómo convencer a quien lo escuchaba que su palabra era la verdad. Había una lógica irrefutable en su discurso. A Jasper le dio mala espina, y una mirada de reojo hacia Zaira Levington le bastó para saber que a ella tampoco le agradaba lo que estaba escuchando.

—Quiero que sepan que, a pesar de no ser un auror yo mismo, soy vuestro aliado en esta época de crisis que nos toca transitar. Es mi intención involucrarme tanto como me sea posible en el Cuartel de Aurores para garantizar así su óptimo funcionamiento, y espero vuestra colaboración incondicional en el proceso de mejorar nuestro desempeño, y poder recuperar así la confianza de la comunidad —concluyó finalmente Linus, con una sonrisa diplomática.

La audiencia tardó varios segundos en reaccionar, comprendiendo al igual que Jasper lo que eso quería decir. Los aplausos fueron escasos y breves. El clima emotivo que habían experimentado durante la ceremonia se desvaneció para ser reemplazado por un aire de tensión y recelo.

Agamenon se aclaró la garganta, recuperando la atención de los presentes.

—El lunes se presentarán a trabajar al Ministerio junto a sus respectivos mentores. Camada 2021… Les deseo suerte en esta nueva etapa —se despidió el director, con una inclinación solemne de la cabeza.

Lentamente, la gente fue abandonando el auditorio. Jasper todavía conservaba su mano derecha dentro del bolsillo, haciendo girar el trozo de papel entre sus dedos. Varias personas se acercaron a saludar a Zaira y a felicitarlos. La aurora respondió a cada saludo con una sonrisa cordial y unas palabras de agradecimiento. Jasper seguía sin poder hablar, todavía anonadado por la suerte que había tenido y confundido por el secreto que yacía escondido en su chaqueta nueva.

—Estoy segura de que tienes planes para festejar con tus amigos este fin de semana —comentó Levington, mientras marchaban junto al resto de la gente hacia las zonas autorizadas de Aparición.

—¿Qué? —reaccionó tarde Jasper. Zaira le dedicó una mirada de reojo y le guiñó un ojo.

—Nos vemos el lunes, auror Yaxley —se despidió. Jasper simplemente asintió y se quedó mirándola mientras ella se alejaba.

—Bueno, esto ha resultado mejor de lo esperado, ¿no creen? —comentó repentinamente Hamilton a su lado. Jasper se sobresaltó. No se había percatado siquiera de que Hammer y Molly lo habían alcanzado.

—Sí… demasiado —farfulló Yaxley, frunciendo el entrecejo.

—¿Qué sucede? Pensé que estarías contento de tener a Zaira Levington como Mentora… —comentó Molly.

—Lo estoy —aseguró Jasper.

—Pues díselo a tu cara, Yaxley —le recriminó Hammer, suspirando resignado—. Si yo estuviese en tu lugar…

—Te estarías babeando las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana —lo interrumpió Molly.

—No me malinterpreten. Estoy que alucino con mi Mentor…

—Pero él no te genera sueños húmedos y erecciones matutinas como Levington, ¿verdad? —dijo Jasper, sin poder contenerse. Hammer enrojeció violentamente y Molly soltó una risita. Todo volvía por unos segundos al orden habitual.

—¿Te das cuenta que estás hablando de tu Mentora, verdad? —respondió Knight, visiblemente avergonzado.

—Yo no soy el que quiere meterse en su cama —volvió a atacar Jasper con una sonrisa ladina.

—¡Yo no…!—balbuceó Hammer, furioso. Esta vez, Molly soltó una carcajada. —Eres un cretino —dijo Knight, revoleando los ojos y marchando con paso firme hacia la zona de aparición.


Jasper esperó hasta estar en la privacidad de su habitación para sacar el trozo de papel de su bolsillo.

Era una tarjeta escarlata, con un ave fénix pintada en dorado en una de sus caras, sus alas abierta en pleno vuelo. Jasper jadeó, sus ojos abriéndose enormes y su mano temblando mientras observaba el dibujo.

No era posible… Y sin embargo…

Giró la tarjeta. Había algo escrito del otro lado, con la misma tinta dorada, en una letra excesivamente prolija.

20hs. 12 Grimmauld Place, Londres.
Ven solo. No hables con nadie.

Se apareció en la plaza frente a la calle Grimmauld Place unos minutos antes de la hora pautada, confiando en que los modestos árboles y la escasa iluminación de aquella zona fueran suficiente resguardo contra cualquier muggle que pudiera estar en la cercanía. Se detuvo bruscamente al percatarse de que el lugar que estaba buscando no existía. Había un número 11 y un número 13 en los edificios frente a él, pero no había ningún Número 12 de Grimmauld Place.

Con el ceño fruncido, volvió a hurgar en el bolsillo de su pantalón para dar con la tarjeta roja. La hizo girar entre sus dedos, releyendo las palabras escritas en el reverso una vez más. Desconcertado, volvió a mirar hacia los edificios.

Pero justo cuando empezaba a dudar de que todo aquello fuera real, las viviendas frente a él comenzaron a estremecerse y a separarse, doblegadas bajo la magia, revelando finalmente la puerta sombría del Número 12.

Una sonrisa amenazó con dibujarse en los labios de Jasper. Fue entonces cuando escuchó un ruido a su espalda. Reaccionó de forma refleja, guiado por los meses de entrenamiento en Camelot. Su varita estaba ya en su mano y apuntando hacia el sitio de donde se había originado el sonido.

—¿Yaxley? —dijo Hamilton, saliendo de entre las sombras y permitiendo que Jasper pudiera verlo con claridad.

—¿Cómo diablos me seguiste, Knight? —resopló Jasper, bajando su varita. Hammer arqueó las cejas.

—No te seguí —le respondió, pero cierto recelo comenzó a bailotear en su rostro—. Dijiste que no te sentías bien…—recordó astutamente la excusa que Jasper le había dicho a él y a Molly para recluirse en su habitación.

—Cambié de opinión y quise salir a caminar un poco —mintió otra vez.

—¿Por… aquí? —dijo, lanzando una mirada hacia ambos lados de la calle. Era evidente que no le creía. El aspecto decadente de aquel lugar tampoco ayudaba a su argumento.

—Mira, ahora no puedo explicártelo… —intentó nuevamente Jasper, masajeándose la sien con la mano libre.

—¿Es esta tu idea de diversión? ¿Hacerme venir hasta aquí a perder el tiempo en la noche después de la Ceremonia, cuando podría estar festejando en un bar? —se quejó Hamilton, dando un paso hacia él. Lucía verdaderamente enojado.

—No seas idiota, Knight —por algún motivo, se sintió insultado de que Hamilton pudiera creerlo capaz de hacer algo tan ruin.

—¿Planeabas encerrarme en una esa casa fantasma o algo así? —apuntó acusadoramente con un dedo hacia el Número 12.

—¿Puedes verla? —se sorprendió Yaxley, levantando las cejas.

—¡Claro que puedo verla! ¡Está frente a nosotros! ¡Tú me mandaste la dirección! —bramó su compañero, elevando la voz más de lo necesario. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón, y por un segundo, Jasper creyó que iba a sacar la varita. Pero en cambio, le mostró una tarjeta roja con el sello de un fénix dorado.

—No, yo no lo hice —comprendió, mostrándole su propia tarjeta. Ambos se miraron mutuamente durante unos segundos, tratando de encontrarle sentido a aquello.

—Si tú no fuiste, ¿entonces quién nos envió estas invitaciones? —Hamilton fue el primero en pronunciar la pregunta en voz alta.

—Esa fui yo —les respondió una tercera voz.

Por segunda vez en la noche, Jasper apuntó su varita hacia la oscuridad, y Hamilton lo imitó. Una mujer de cabello revuelto avanzó hacia ellos.

—¿Jefa Granger? —la reconoció Hammer.

—Por todos los cielos, guarden eso —les reprochó Hermione, señalando sus varitas. Ambos obedecieron de forma automática. —Y dejen de llamarme así. ¿No recibieron el memo? Ya no trabajo para el Ministerio. No soy su jefa —se quejó, chasqueando la lengua y revolviendo en su bolso de mano. —Estoy segura de que lo guardé en algún lugar por aquí… —masculló para sí misma, mientras continuaba buscando algo. Jasper y Hammer cruzaron otra rápida mirada sin saber qué hacer.

—Esta tarjeta estaba en mi uniforme de Auror… —volvió a probar Jasper, mientras extendía la invitación hacia ella, pero Hermione le chistó, haciéndolo callar y volviendo a sacudir una de sus manos hacia él, indicándole que guardara la tarjeta. Jasper obedeció una vez más.

—¡Aquí está! —exclamó Granger triunfante, mientras sacaba un encendedor de la diminuta cartera, y lo abría.

Todas las luces de la calle se apagaron al mismo tiempo. El lugar quedó completamente a oscuras, a excepción de un diminuto farol colocado sobre la puerta del número 12, titilando con una luz azulada mágica.

—¿Qué les parece si conversamos adentro? —propuso Hermione, y comenzó a caminar hacia la puerta sin esperar la respuesta. Hamilton se encogió de hombros y la siguió. Tomando una nueva bocanada de aire, Jasper lo imitó.

Hermione les sostuvo la puerta para que ingresaran a la casa. La puerta se cerró detrás de ellos sin hacer ruido. Llevándose un dedo a los labios, les indicó que guardaran silencio y los guió por un largo y lúgubre pasadizo. Avanzaba demasiado rápido como para que Jasper pudiera examinar en detalle el lugar, pero aún así le resultó evidente que hacía mucho tiempo que nadie habitaba esa casa de forma permanente.

Subieron las escaleras para abrirse paso hacia un salón enorme que a Jasper le recordó bastante a su propia casa. Tenía enormes ventanales, ahora cubiertos por gruesas cortinas, ocultando la visión hacia el exterior. La chimenea finamente labrada se encontraba encendida, iluminando la habitación de forma tenue pero cálida. Era un contraste brusco con la planta baja oscura y silenciosa que los había recibo.

—Iré a preparar un poco de té. Pueden aguardar aquí —les informó Granger, y cerró las puertas del salón, dejándolos a solas.

—¿Qué demonios está pasando? —exclamó Hamilton, levantando las manos en el aire en un gesto de impotencia.

Pero una de las paredes había captado la atención de Jasper apenas habían entrado al salón. Era difícil distinguir el dibujo bordado sobre el tapiz, así que se acercó más para examinarlo en detalle.

—Es la casa de la familia Black —comprendió inmediatamente, al leer los nombres en el Árbol genealógico que estaba dibujado en la pared.

—Ya no más —lo contradijo Harry Potter. Lo tomó desprevenido, haciéndolo saltar en su lugar como si lo hubiesen encontrado hurgando en un lugar donde no se suponía que debía estar—. Dejó de ser de la familia Black cuando su último descendiente murió y yo la heredé —aclaró.

No lo había escuchado entrar, demasiado entretenido examinando el tapiz. Pero no se encontraba solo. Hermione también había regresado, aunque en lugar de traer el té que había prometido se encontraba acompañada por su esposo Ronald.

—¿Esta es su casa? —exclamó Hamilton, su mirada recorriendo nuevamente el salón de forma crítica. Harry arqueó las cejas y Ron contuvo la expresión divertida que asomó en sus labios. —Señor —se apresuró a agregar Hamilton, enderezándose y poniéndose serio.

—Lo fue en su momento —reconoció Potter, algo extraño cruzando sus ojos verdes.

—¿Por qué no tomamos asiento? —sugirió Hermione, he hizo un gesto con la cabeza para indicar los sillones frente a la chimenea.

—No quiero sonar irrespetuoso, señor Potter… —empezó a decir Jasper mientras se sentaba cuidadosamente en uno de los sillones.

—En general, cuando alguien dice eso, es porque está a punto de serlo, Harry —susurró Ron con una sonrisa. Jasper se sonrojó sin poder evitarlo.

—No es necesario que me llames "señor" aquí, Jasper —le dijo Harry con benevolencia.

—Entonces, ¿esta no es una reunión oficial? —leyó entre líneas Yaxley. Hermione se aclaró la garganta, incómoda con la pregunta, pero Potter se limitó a reclinarse contra el respaldo de su asiento y a mirarlo directamente a los ojos.

—No, no lo es —respondió con simpleza y honestidad—. Pero eso ya lo sabían cuando decidieron venir.

Jasper lo había sospechado desde el momento en que su mano había rozado esa tarjeta en el bolsillo de su chaqueta. Era difícil mantenerle la mirada a Harry Potter. Sus ojos parecían centellar detrás de los anteojos redondos.

—Tenía entendido que la Orden del Fénix se había disuelto después de la derrota de Voldemort —continuó Jasper sin rodeos. A su derecha, Hamilton le dio un codazo, en un intento infructuoso por hacerlo callar.

—Así fue —coincidió Potter.

—Pero ya no más —insistió Jasper, colocando la tarjeta roja sobre la mesa, el dibujo del fénix dorado boca arriba, brillando a la luz del fuego.

—Ya no más —hizo eco el jefe de los Aurores.

—Tenemos motivos para pensar que la Rebelión se ha infiltrado dentro del Ministerio, igual que como lo hicieron los mortífagos en su momento. Operar a través de los canales oficiales ya no es una opción segura —explicó Hermione expeditivamente.

—Y necesitamos gente de nuestro lado si queremos ganar esta guerra —presionó Ronald.

—¿Por qué nosotros? —masculló Hamilton, mirando su propia invitación roja con reverencia.

—Los hemos estado observando durante el último año en Camelot —reveló Potter con calma—. Tienen la habilidad necesaria para pelear contra la Rebelión… Pero más importante, porque creemos que podemos confiar en ustedes.

—¿Qué los hace pensar eso? —espetó Jasper, innecesariamente a la defensiva.

Todo sonaba demasiado bueno para ser real. Su instinto le decía que no era posible, al menos no para alguien como él. ¿Un Yaxley en la Orden del Fénix? Tenía que ser una trampa. Pero Potter se limitó a sonreír de forma casi paternal.

—Para empezar, el hecho de que ninguno de los dos hablara con nadie sobre la invitación, ni siquiera entre ustedes —puntualizó Harry.

—Tal vez no lo hablamos porque no confiamos el uno en el otro —barajó Jasper con petulancia. Harry soltó una risa baja.

—Los he visto trabajar juntos, Jasper —le recordó Harry—. Me atrevería a decir que Hamilton y Molly son las únicas personas en quienes confías.

Fue como un cachetazo en la mejilla. Por unos instantes lo dejó sin palabras. En cuanto Potter lo dijo, Jasper comprendió que era verdad. Molly y Hamilton eran las únicas personas en quienes se había atrevido a confiar después de su hermano.

—Ningún auror sobrevive solo —recitó Hammer, dejando finalmente su tarjeta sobre la mesa con decisión.

—Sabía que no me equivocaba eligiéndote, muchacho —lo felicitó Ron, estirando las piernas y reclinándose con aspecto satisfecho contra el respaldo. Hammer sonrió. La esposa de Ron puso los ojos en blanco.

—Deben entender que, si aceptan, operarán desde la clandestinidad. El Ministerio no podrá protegerlos como lo hace cuando cumplen sus misiones oficiales. No podrán hablar con nadie sobre la Orden del Fénix ni sus operaciones. Se verán forzados a mentirle a sus amigos y familias, e incluso a sus colegas en el cuartel —comenzó a aleccionarlos Hermione—. La Rebelión sabe de nuestra existencia, y si los identifica como parte de la Orden, hará todo lo posible por deshacerse de ustedes.

—Se refiere a que intentarán matarlos —aclaró innecesariamente Ron. Hermione le lanzó una mirada de soslayo.

—Ya saben que me refiero a eso, Ronald —le espetó. El pelirrojo se encogió de hombros.

—Solo pensé que sería bueno dejarlo en claro… Es decir, morir no es algo para tomarse a la ligera, ¿no? —se defendió Ron.

—No, sin duda no lo es —reconoció Hammer, aunque Jasper creyó que su sonrisa se ensanchaba mientras lo decía. Maldito idiota. Por supuesto que le resultaba excitante la idea de un peligro mortal.

—Si no desean ser parte de todo esto, no tienen que serlo. Pueden abandonar este lugar y nadie los detendrá ni hará nada al respecto —intervino Harry, percibiendo que una discusión estaba a punto de nacer entre sus amigos.

—¿Y si decidimos unirnos? —quiso saber Jasper.

—Solo tienen que escribir sus nombres aquí —respondió gentilmente Hermione y colocó un pergamino y una pluma sobre la mesa, pero lo mantuvo enrollado de forma que no pudieran leer los nombres que ya estaban escritos. Un contrato mágico de algún tipo, dedujo Jasper.

Hamilton no vaciló. Su mano tomó la pluma tan pronto como Hermione la depositó sobre la mesa. Garabateó con pulso firme su nombre sobre el papel.

—¿Qué hay de ti, Yaxley? —le preguntó mientras le tendía la pluma en un gesto provocador, desafiándolo.

—A mi me convencieron cuando dijeron que trabajaríamos de forma clandestina —retrucó con acidez, su sonrisa más gatuna dibujándose mientras aceptaba la pluma de su compañero y trazaba las finas líneas de su nombre.

Hermione recuperó el pergamino tan pronto como Jasper terminó de firmar, y enrollándolo velozmente, lo volvió a guardar en su cartera.

—Perfecto. Será mejor que nos apuremos. Nos están esperando —sentenció la mujer, poniéndose de pie y alisando las arrugas de la ropa con las manos.

Ron extendió el brazo a su Discípulo para que se aferrara de él. Jasper notó que Harry Potter hacía lo mismo en su dirección. Apenas sus dedos tocaron la tela de la túnica de Potter, Jasper sintió el tirón en el estómago que le indicaba que se estaban apareciendo a otro lugar. Cuando sus pies finalmente volvieron a estar sobre tierra firme, se encontró con el cielo estrellado sobre su cabeza. Estaban muy lejos de Londres.

—¿Qué es este lugar? —preguntó Jasper, girando alrededor, encontrándose con kilómetros de campo abierto, atravesados únicamente por un camino rústico y desolado.

—Esta es la Mansión Malfoy. Cuartel oficial de la Orden del Fénix. Bienvenidos —le respondió Harry, apuntando con la mano abierta hacia donde avanzaba el camino.

Por segunda vez en esa noche, Jasper fue testigo de cómo otro edificio se materializaba de la nada frente a él. Solo que en lugar de ser la sombría puerta del Número 12 de Grimmauld Place ahora era una lujosa mansión.

—Oh, mierda —exclamó Hammer, pasándose una mano por los cabellos cobrizos.

—Sí, sí. Es jodidamente grande. Vamos —se exasperó Ron, dándole un suave empujón a Hamilton en la espalda para que empezara a caminar. Éste trastabilló con sus propios pies, incapaz de sacar la mirada estupefacta de la construcción.

—Pensé que la casa de Londres era el cuartel —confesó Jasper. Harry torció una sonrisa amarga.

—Esa casa no es lo ssuficientemente segura —fue la respuesta que obtuvo mientras marchaba a su lado.

—¿Y la casa de un ex mortífago sí? —la pregunta insolente escapó de los labios de Yaxley antes de que pudiera contenerse. Durante una fracción de segundo temió haberlo ofendido, pero los ojos de Harry chispearon divertidos. Era irónico que fuese justamente él quien hacía esa pregunta.

Las puertas de la mansión se abrieron para recibirlos, y Jasper se encontró cara a cara con la propia Zaira Levington.

—Se han tardado. Empezábamos a preocuparnos —confesó la aurora, visiblemente aliviada de verlos llegar. Por supuesto que ella estaba en la Orden del Fénix. No podía ser de otra forma.

—¿Dónde están los demás? —le preguntó Harry expeditivamente.

—En el salón de Baile —respondió Levington, apuntando con la cabeza hacia el pasillo principal.

—Zaira los acompañará a partir de aquí —giró para hablar directamente con ellos—. Buena suerte.

Y sin decir nada más, se marchó junto a Ron y Hermione hacia el interior de una de las habitaciones. Cuando Jasper creía que ya nada más bizarro podía suceder, la noche seguía demostrándole lo contrario.

Mientras seguían a Zaira por el pasillo, Hamilton lucía igual de impresionado, si no más, que la primera vez que había entrado a la mansión de Jasper. Era evidente que no estaba acostumbrando al despilfarro y la pomposidad de las familias pudientes sangre pura.

Pero incluso Jasper ahogó un jadeo de sorpresa cuando entraron al salón de Baile. Había asistido a múltiples eventos durante su corta vida. Conocía incontable cantidad de salones de Baile. Pero aquello, nunca lo había visto.

—Éste es el tipo de baile que me gusta —rió Knight, contemplando cómo habían convertido la habitación en una sala de entrenamiento con una sonrisa radiante.

Había más gente adentro, aguardándolos. Pero la atención de Jasper se detuvo en una persona en particular.

—¡Molly! —exclamó Hamilton al reconocerla. La interceptó a mitad de camino, levantándola del suelo entre sus brazos inmensos, demasiado emocionado como para poder controlarse.

—Yo también me alegro de que estén aquí —jadeó Molly a través del sofocante abrazo de su amigo. Sus ojos buscaron a Jasper con expresión culpable—. No podía decirles nada hasta que firmaran… —se disculpó.

—Justo cuando creo que ya te he descifrado, vuelves a sorprenderme con algo inesperado, Weasley —le respondió Jasper en su modo más socarrón. Molly chasqueó la lengua, pero no pudo esconder el gesto complacido que se perfiló en sus labios.

—Muchos de ustedes se conocen de Hogwarts seguramente, pero permítanme introducirlos una vez más por si acaso —intervino Zaira con su habitual sonrisa cordial.

Yaxley estimó que ninguno de los presentes podía tener más de veinticinco años, a excepción de la propia Zaira. Incluso reconoció a la mayoría de los rostros de su tiempo en el colegio de magia. De algunos, apenas si sabía sus nombres. Ninguno de ellos había sido su amigo. Nunca habían tenido siquiera una charla durante sus años en Hogwarts. No los conocía, no verdaderamente. Y ellos no lo conocían a él, no de la forma que lo habían llegado a conocer Hamilton y Molly. Se sintió repentinamente expuesto, vulnerable. Tomó una larga inspiración, inflando su pecho, haciendo un esfuerzo por mostrarse impasible. Podía sentir las miradas sobre él, analizándolo.

—A Molly por supuesto ya la conocen —bromeó Levington, intentando alivianar la tensión en su discípulo—. Ella es Victoire Weasley, nuestra brillante sanadora —dijo señalando a la muchacha rubia y esbelta que se encontraba sentada en uno de los bancos con las piernas cruzadas en una postura elegante. Sus ojos azules eran eléctricos, y a pesar de que Jasper no sentía ninguna atracción por las mujeres, no pudo evitar notar que Victoire tenía algo cautivantemente hermoso.

Victoire se limitó a hacer un gesto de asentimiento de cabeza hacia ellos. Jasper le respondió con la misma fría educación.

—Él es Teddy Lupin, nuestro contacto con los hombres lobos —continuó, haciendo referencia al muchacho de cabello azul que se encontraba de pie detrás de Victoire.

—Que forma elegante de ponerlo —bromeó el muchacho moreno que se encontraba tendido en el suelo sobre su espalda y con uno de los brazos flexionado detrás de la cabeza haciendo de almohada.

—Bienvenidos —se apresuró a decir Ted, lanzándole una mirada de advertencia al otro chico.

A diferencia de Victoire, Lupin se acercó a ellos para estrecharles la mano. El saludo entre él y Hamilton fue fraternal. Jasper se acordaba de Lupin. Había estado un año por encima de él en Hogwarts. Él y Knight habían jugado juntos al quidditch para Gryffindor. A pesar de que nunca se habían saludado siquiera en el colegio, Ted estrechó la mano de Jasper como si fueran viejos conocidos. Extrañamente, eso lo hizo sentirse más cómodo. Lupin sonaba sincero cuando decía que le daba la bienvenida.

—El holgazán tirado en el suelo es Richard Fox. Todavía estamos intentando descifrar si posee algún talento útil para la Orden además de su deslumbrante carisma —disparó Zaira, mordaz.

—Ouch, eso dolió —exclamó Rick, llevándose una mano al pecho, como si Zaira lo hubiera acuchillado.

—Intenta ignorarlo. Es un imbécil, pero es inofensivo —se burló la lengua filosa de su hermana Felicity. Jasper también la recordaba a ella. Era la única Slytherin en ese lugar, aparte de él. Había sido una reina entre las serpientes durante su paso por Hogwarts.

—¿Te olvidas que puedo controlar dragones? —retrucó Rick, mostrando su sonrisa más encantadora. Felicity curvó una de sus cejas negras de forma calculadora.

—Teóricamente —lo corrigió ella—. Lo creeré cuando lo vea —lo siguió provocando.

—Los hermanos Fox son Domadores de Dragones —explicó Molly en un susurro.

—O al menos uno de ellos lo es —se rió el chico rubio con gafas negras que estaba sentado también en el suelo, con las rodillas dobladas contra el pecho y los brazos rodeándolas.

—¿De qué lado estas, Tom? —lo pateó Rick, ofendido. Felicity se inclinó desde su asiento para depositar un beso sobre la coronilla de Thomas, y Rick revoleó los ojos.

—Él es Thomas White, profesor de Defensa contra las Artes Oscuras en Hogwarts —continuó Zaira, suspirando, señal de que estaba acostumbrada a aquel comportamiento en el grupo.

—Un placer tenerlos con nosotros —los saludó White sacudiendo la mano desde la distancia.

—Aquí tenemos a Fred Weasley, quien ha demostrado ser un sorprendente estratega y ha desarrollado junto a su padre algunas cosas muy… —Zaira señaló a un chico pelirrojo y de tez mestiza.

Fred Weasley no esperó a que Zaira terminara de hablar para acercarse a Hamilton y abrazarlo como a un hermano.

—La última vez que no vimos habías firmado contrato con lo Cannons —comentó Fred, riendo con cierta melancolía.

—Sí… Hubo un leve cambio de planes —respondió Hammer, rascándose la nuca. Fred soltó una carcajada fresca.

—Es bueno tenerte a bordo, Knight —le palmeó la espalda amistosamente. Luego, giró hacia Jasper y con evidente incomodidad, le tendió una mano como antes lo había hecho Lupin—. Toda la ayuda que podamos tener es bien recibida —balbuceó tan aceleradamente que Yaxley prácticamente no llegó a entender.

—Gracias —Jasper sintió su propia voz extrañamente ronca.

—Y por último, pero no por eso menos importante, ésta es Dominique Weasley, nuestra Rastreadora —presentó a la última integrante.

La chica recostada sobre un enorme baúl se incorporó torpemente. El cabello pelirrojo recortado de forma dispareja le caía despeinado apenas rozándole los hombros. Tenía la nariz y las mejillas repletas de pecas y una mirada avispada y chispeante. Los miró a ambos de arriba debajo de forma descarada, con los brazos cruzados sobre el pecho.

—Tengo que felicitarte, Molly. Te has lucido con este par —dijo Dominique, guiñando un ojo travieso en dirección a su prima.

—Solo somos sus compañeros —se apresuró a aclarar Hamilton. La sonrisa de Dominique se volvió todavía más traviesa.

—Es bueno saberlo —respondió, provocando que un rubor comenzara a trepar por el cuello de Knight hasta colorear sus mejillas. —Bienvenidos a la Tercera Orden —chasqueó Dominique, mientras volvía a tumbarse sobre el baúl.

—¡Por todos los brujos, Dom! ¡Deja de llamarnos de esa forma! —estalló bruscamente Victoire.

—¿Qué tiene de malo ese nombre? —dijo Rick, tirando la cabeza hacia atrás para mirar a Victoire al revés.

—Es ridículo —espetó la muchacha rubia, irritada.

—Yo creo que tiene estilo —se sinceró el joven Fox.

—¡Lo ves! —reaccionó Dominique triunfante, haciendo una floritura a modo de agradecimiento hacia Richard. Victoire se llevó una mano a la frente y meneó la cabeza con resignación.

—Da lo mismo como se hagan llamar, mientras cumplan con lo que la Orden del Fénix necesita de ustedes —intervino una voz nueva, rígida y autoritaria. Todos dejaron de bromear.

—Jasper, Hamilton… Les presento a Scarlet Raven —dijo Zaira, señalando a la mujer que había entrado en el salón.

Era alta, de rasgos angulosos y duros, cabello corto y una mirada violeta que podía cortar hielo. Imponía respeto con su sola presencia… Y también un poco de miedo. Sobre todo porque Jasper conocía ese nombre.

—Usted fue la primera Discípula de Harry Potter —habló Yaxley.

Se había aprendido toda la historia de Camelot. Todos los nombres importantes que habían pasado por allí. Sabía de memoria los nombres de cada uno de los discípulos del jefe de los aurores y sus respectivas historias.

Scarlet frunció los labios y entornó los ojos, mirándolo con más detenimiento. Jasper se forzó a permanecer erguido en su lugar.

—Parece que alguien estuvo haciendo los deberes —la voz grave de Scarlet atravesó el silencioso salón como una brisa fría.

—Scarlet se encargará de su entrenamiento dentro de la Orden —agregó Zaira.

—Somos aurores. Ya hemos recibido entrenamiento —señaló Hamilton, como si Zaira no estuviera al tanto de ello. Una sonrisa peligrosa apareció en el rostro de Raven.

—Ya lo veremos —fue todo lo que dijo. Y fue suficiente para erizarles los pelos de la nuca. A su lado, Hamilton tragó saliva nerviosamente. Se fue del mismo modo en que había llegado, en silencio y sin saludar.

—Bueno… Eso no ha estado tan mal —bromeó Fred.

—Creo que podemos dar la reunión por terminada. Mañana empezamos a las ocho —indicó Zaira y el grupo comenzó a dispersarse.

—¿Algún consejo para mañana? —le preguntó Jasper antes de que se alejara.

—No lleguen tarde —respondió ella, torciendo la cabeza y lo mirándolo por sobre el hombro, con una leve sonrisa divertida.


Este fue uno de esos capítulos que llevo mucho tiempo queriendo escribir porque es el punto donde dos líneas argumentales que parecían separadas se conectan: los chicos de Camelot y la Orden. Y como todos esos momentos de la historia que llevo mucho tiempo imaginando en mi mente, me puse más exigente conmigo misma a la hora de escribirlo.

Les presento a la Tercera Orden. La tercera generación de la Orden del Fénix. Creo que no hace falta aclarar la importancia que tiene esto en la historia, jeje.

Sobre los Mentores... Daré una breve explicación, y prometo profundizar en el tema cuando responda a sus reviews. En primer lugar, reconocer algo que muchos de ustedes dedujeron: los mentores iban a ser aurores que estuvieran en la Orden del Fénix, por cuestiones obvias ahora que sabemos que planeaban reclutarlos. Así que eso ya limita bastante las opciones que teníamos.

* Hamilton: muchos acertaron aquí con Ron. Y es que no podía ser de otra forma. En mi mente, tan pronto como decidí que Hamilton estaría en Camelot, supe que Ron sería su Mentor. Siento que son personalidades que encajan, y sigue el perfil de Discípulos que ha tenido Ron a lo largo de los años: aurores de temerarios, que disfrutan de la acción y con un gran sentido del honor.

* Molly: Hubo varias sugerencias interesantes con ella. Morgana podría haber sido una buena opción, sin embargo, ella no se encuentra en Londres, ni estuvo allí durante los últimos meses como para postularse como mentora de Molly, así que quedaba definitivamente descartada. Pero sin duda podrían haber sido un buen equipo. Para mí, la opción obvia era Harry, y siempre lo fue. Después de todo, fue Harry quien le sugirió en primer lugar la carrera de Aurora. Él vio potencial en Molly mucho antes que el resto. Y creo que Molly representa también el perfil de Harry. Es verdad lo que muchos plantearon de que Harry podría no querer tomar Discípulos porque está demasiado ocupado siendo Jefe de Aurores, pero estamos en un momento crítico de la historia... Harry necesita rodearse de gente de confianza, sobre todo ahora que no cuenta con Hermione dentro del Ministerio.

* Jasper: Zaira siempre ha sido quien mejor ha entendido a Jasper dentro de Camelot. Fue quien lo defendió cuando Polux quiso negarle el ingreso. Fue quien lo alentó a lo largo del camino. Y ella tiene una debilidad por las personas como Jasper... Los marginados, los incomprendidos, los que tienen la capacidad de hacer grandes cosas si les conceden la oportunidad. No es la primera vez que la vemos proteger a personas así... Lo hace también con Albus. Le gusta confiar en la gente. Le gusta creer que las personas tienen la capacidad de reivindicarse, de mejorar, de ser buenas. Si hay alguien que puede ayudar a Jasper a dejar atrás la oscuridad de su familia, esa es Zaira.

Lyran Inkedhand: un review retrospectivo jajaja. Vamos por puntos. ¡Qué bueno que te gustó la forma de narrar las batallas de Rebelión V! Eso que dices es un poco la intención de los capítulos escritos de esa forma: mostrar distintas perspectivas y la magnitud de lo que está sucediendo. ¿Así que creíste que la explicación de por qué los hermanos Fox pueden controlar dragones sería algo parecido a lo que sucedió con Albus y el pársel? No es una mala idea. Yo tengo la teoría de que la magia como una especie de fuerza de la naturaleza, y los magos son simplemente los conductores de esta fuerza. Y si la línea de los Fox pereciera sin descendencia, muy probablemente la magia de los domadores encontraría su camino hacia un nuevo linaje. Pero si fuese así, entonces todo el tiempo que dediqué en el libro anterior a hablar sobre el Domador y su familia habría carecido completamente de sentido. Y bueno, los hermanos Fox son uno de los grandes "secretos" de Nurmengard ;) Albus y Lysander... Ellos son como esos amigos que uno hace a muy temprana edad en la vida, y que siempre pueden ver a través de nosotros. Incluso cuando crecemos, y hacemos nuevas amistades, ellos conocen lo que se esconde debajo. En esta relación funciona en ambos sentidos: Lysan conoce a Albus, pero Albus también conoce a Lysan. Saben lo que cada uno es capaz de hacer en esta guerra. Y lo que no. Coincido en que Lysander es un recuerdo constante de que existe una vida fuera de la guerra, de quienes eran ellos antes de todo esto, principalmente porque él no se ha olvidado de quien es, no se ha perdido a sí mismo. Ahora, tus apuestas de mentores: ¡acertaste en Ron y Hamilton! Felicitaciones. Molly y Agamenon tampoco era una mala opción, debo reconocer. Pero Agamenon no está en la Orden, lo cual complicaría un poco las cosas para Molly si necesita hacer algo "clandestino". Y si bien entiendo que Harry o Ron como mentores de Molly puede verse nepotista, creo que puntualmente en el caso de Molly eso no sucede ya que ella es, literalmente, la mejor de la clase. Sería incluso llamativo que ninguno de ellos la quisiera como Discípula, cuando es alguien tan prometedora como aurora. ¡Y nunca lamentes un review largo! Son mis favoritos jeje.

Marri: te doy la bienvenida al mundo de los reviews jaja. Gracias por animarte a comentar y participar del juego. ¡Acertaste en Jasper y Zaira! Y como dije, Molly y Morgana habrían sido también una buena opción si ella se encontrara en Londres. Pero recuerda que todavía esta en Rusia, tratando de volver. Y Hamilton y Agamenon también podría haber sido una buena opción ya que Agamenon fue discípulo de Ron, así que tienen un estilo parecido. Pero el problema es que él no es de la Orden, y eso complicaría mucho la participación de Hamilton en las tareas ex oficiales que estará cumpliendo ahora que se ha unido a ellos jeje. ¿Así que piensas que Amadeus es malo? Bueno, un par de personas han sugerido que no es la mejor influencia para Lily, pero no sé si muchos lo han llamado directamente "malo", jaja. Prometo que iremos conociéndolo un poco más durante este libro.

EJ-RP : me basta con que te tomes al menos unos segundos para dejar un comentario y hacerme saber que sigues del otro lado, sea en formato telegrama o texto de cinco hojas jaja. Aprecio ambos por igual :) Yo dejo las respuestas a los reviews al final de los capítulos justamente porque muchas veces algunos lectores hacen preguntas o plantean teorías que otros seguramente se están haciendo, y creo que sirve para aclarar dudas a todos. ¿Verdad que duele lo del Bosque Oscuro? Octavius es como un niño caprichoso que decide que si él no puede tener un juguete entonces nadie lo tendrá, y lo rompe. ¿Cómo podrá Inglaterra vencer a una fuerza tan grande ahora que tienen Ucrania, Bielorrusia y avanzan contra Polonia? Bueno... No pueden. No solos. Necesitarán mucho más para poder ganar. ¿Cuáles son mis planes para Hermione? De momento, ella ha tomado un poco el liderazgo en la Orden, alivianándole el trabajo a Harry, quien ahora más que nunca necesita poner su foco en el departamento donde trabaja. Pero siempre tengo planes para la bruja más brillante de su generación ;) ¿Cómo está Katya? Responderé a esa pregunta dentro de algunos capítulos, lo prometo.

Garrick Gregorovitch: ¿primera vez que escribes? ¡Gracias entonces! Por tomarte el tiempo de hacerlo, y por hacerme saber que hay alguien leyendo esto y que lo disfruta. Me gusta el análisis estratégico que hiciste de los posibles planes de Sergei Romanoff en su camino por conquistar Europa Oriental. Veo que realmente le has dedicado tiempo a pensarlo. Hay una razón por la cual he puesto tanto énfasis en Alemania como país objetivo, un motivo por el cual Romanoff quiere conquistarlo y por lo que Harry ve como tan importante evitarlo. Es estratégico dentro de Europa. Es una nación poderosa, y geográficamente, está posicionada en un lugar central, como bien dijiste. Cerca de los países escandinavos es verdad, pero principalmente vecina de Francia, el país continental que más oposición representa para ellos. Si consiguen Alemania, pueden orquestar un ataque junto a Italia sobre Francia, encerrándola. ¿Cómo está la situación en Francia? También estaremos viendo un poco de eso en este libro, porque como puedes imaginarte con lo que acabo de escribir, será importante para la historia. ¿Cuál es la relación de los gobiernos de Inglaterra con Alemania? Es buena, o al menos, solía serlo antes de que se enteraran de que el gobierno había mantenido oculto el robo del cadáver del domador. Ahora son un poco tensas, pero Kingsley entiende la importancia de ayudarlos, y el gobierno alemán sabe que necesita de Inglaterra para pelear contra Rusia. ¿Qué tan cerca están de crear un hechizo que contrarreste las sombras? Bastante cerca. Sobre los Mentores: Acertaste con dos, muy bien. Jasper y Zaira, y tus motivos para elegirlos fueron los correctos. Ella nunca titubeó en aceptar a Jasper dentro de Camelot. Molly: Kevin Smith podría haber sido una opción válida, ya que forma parte de la Orden, y cumple una tarea muy importante, que es proteger al Ministro. Pero es justamente por eso que Smith no tomó discípulos. No puede permitirse que su atención se desvíe del Ministro. No puede darse el lujo de tener a alguien inexperto como parte del equipo de seguridad de Kingsley. Pero a Molly le habría parecido sin duda un gran gran honor. Y con Hamilton: sí, efectivamente, Ron. Aunque Morgana no habría estado mal supongo... Sobre Agamenon con Rama Dallas, también habría sido una linda pareja, pero Axton como director de Camelot ha decidido no tomar discípulos tampoco. Sobre tu pregunta final: Si los portadores de las piezas del amuleto fueran los merodeadores ¿Qué hubiera pasado con las piezas del amuleto de los tres sobrevivientes (entre Sirius, Remus y Peter) luego de la desaparición de Voldemort? Seguirían funcionando. La pieza de James se habría muerto con él, pero las de Sirius, Remus y Peter habrían funcionado. Sin embargo, es posible que toda la confusión que hubo alrededor de la traición de Peter y la falsa acusación de Sirius no habría tenido lugar si hubieran tenido un Amuleto. Los dueños habrían sabido quien había sido el verdadero traidor. Remus lo habría sentido. La historia habría sido un poquito diferente jeje.

Yanelyn: La historia de Morgana había quedado pendiente al final del libro anterior, y sentí que debía de darle un "cierre", al menos provisorio, a su tiempo con la Resistencia. Ahora, la necesitan de regreso en casa. Pero todavía queda mucho por decir de Rusia y de la Resistencia. A ver tus apuestas... ¿Los aurores que trabajan en Camelot aceptan discípulos? ¿O se dedican expresamente a los entrenamientos? Todos pueden aceptar discípulos, pero lo habitual es que si están trabajando en Camelot no lo hagan, sobre todo en el caso de Agamenon que es el director. Pero los demás pueden hacerlo si lo desean, y de hecho Zaira toma a Jasper... Pero, y aquí voy a darle un "adelanto" de lo que sucederá, Zaira no continuará en Camelot este año. Harry la quiere en el campo de batalla y disponible para la Orden. Diste en el clavo con Jasper y con Hammer (aunque fueran tus segundas opciones jeje), y repito... Morgana podría haber sido una excelente opción como Mentora de haber estado en Londres para la ceremonia. ¿Al final Wyde Goldstein sigue en la carrera para auror? No, no sigue. En este capítulo se aclara que tuvo que dejar Camelot después de perder el brazo. ¿Estabas a la espera del momento en que Hammer y Jasper se unieran a la Orden? Bueno, espero haber estado a la altura de tus expectativas jaja. ¿Jasper es gay? Sí. Aunque talvez debería aclarar que, por más que hace muchos chistes o bromas sobre su sexualidad, el sexo no ocupa un lugar primordial en su vida. Digamos que no es de tener sexo casual, y en este momento no está interesado en tener una relación tampoco porque... ya sabes, él tiene estas reglas de supervivencia dentro de las cuales se incluye no enamorarse. El amor no vuelve vulnerables. Y Hamilton... No, él no es gay. Aunque tampoco es una persona de mente cerrada. Pero no hay nada romántico entre Jasper y Hammer. Y menos aún entre Jasper y Molly jaja. ¿Eres la única que ha propuesta esa pareja? No, no lo eres. Pero aquí si que puedo responder sin lugar a dudas: Jasper y Molly no serán pareja. Lo siento, jeje. Pero creo que en cambio comparten un vínculo mucho más puro y fuerte, ¿no crees?

Soar97: Jajaja, imaginé que te alegraría ver a Morgana con vida, aunque un poco magullada. Me gusta que cuando apuestas a una pareja, lo haces con todo: casamiento, bebes, etc. Medio difícil imaginar todo eso para Morgana y Bastian en plena guerra, pero por el momento podemos sentirnos satisfechos de que al menos se han besado, no? ¿La muerte de uno de los gemelos Clark es una referencia a Fred y George? Voy a confesarlo... Cuando pensé originalmente la batalla de Mahiyamist, mi idea era que ambos sobrevivieran. Pero cuando me puse a escribir el capítulo pasado... No lo sé, algo me hizo matar a uno de ellos. No descarto que sea porque en mi mente los gemelos del mundo Harry Potter son y siempre serán Fred y George... Y si ellos no pueden ser, entonces creo que no puedo tener a otros jaja. Cuando empezaste a escribir sobre los mentores pensé "se me está adelantando!" jaja. Pero si bien no acertaste en todas las parejas, sí diste en el clavo en tu elección de los tres Mentores: Ron, Harry y Zaira. El concepto de un team femenino entre Zaira y Molly me parece sublime, debo reconocerlo... Redefiniría la frase "peleas como una mujer", eh? Pero Zaira es más de ir por los "underdogs", así que tiene más logica que elija a Jasper. Y Harry fue quien hizo que Molly eligiera ser aurora en primer lugar. También tenía sentido que fuera quien le mostrara el resto del camino. ¿Pollux como mentor de Jasper? Eso sería una receta para el desastre, jajaja. Como les gusta el drama ;) No, Polux jamás elegiría a Jasper, y creo que Jasper sería incapaz de tolerarlo como Mentor.

229: sí, estamos todavía atando los cabos sueltos de Rebelión V. Pero es que hay muchas cosas que necesito que se resuelvan o se terminen de desarrollar antes de poder dar el siguiente golpe (chan!). La vida de la familia Fox no fue simple... La madre de ellos no fue el modelo ejemplar, pero tampoco ella tuvo modelos ejemplares en su vida como referencia. Pero pienso que nunca tuvieron malas intenciones para con sus hijos. Sí, no fueron perfectos, pero a su manera disfuncional y un poco tóxica, hicieron lo mejor que pudieron. Ahora es decisión de Felicity y Richard cómo seguir. Pueden aferrarse al pasado y seguir recriminando algo que no pueden cambiar, o pueden perdonar y seguir adelante. Sobre la guerra en el continente: sí, el ejército de Romanoff lleva ventaja por ahora. Su principal oposición está en Alemania y Francia. ¿Veremos algo de lo que está haciendo Jaques en Francia? Sí, claro que sí. Sobre los Mentores: veo que todos, en general, dudaron en si Harry tomaría o no discípulo, y es entendible, porque no es algo que haga con frecuencia. Y me gusta que muchos pensaran que tomaría a Jasper, porque siento que eso habla muy bien tanto de Harry como de Jasper, jeje. Pero muy bien con Ron para Hammer, y Zaira y Molly sí que habrían sido una opción hermosa también.

Pandora Navarro: Todavía no era el momento de Morgana para morir... Digamos que no es fácil de matar, jaja. Pero hablando en serio, todavía no había terminado con el personaje, y me alegra que lo percibieras así. ¡No, no te reserves teorías! Me muero por escuchar la que tienes de Albus y Elektra. ¡He escuchado cada cosa ya! Hamilton posiblemente es el personaje más versátil del trío, y sí, creo que se habría llevado bien con prácticamente cualquiera (si logra tolerar a Jasper no hay nada que no pueda tolerar jaja). Estuviste en lo correcto también al creer que Ron es quien más se parece a él. Zaira y Molly: muchos (por no decir la mayoría) de los lectores optaron por esta opción, y tengo que reconocer que es muy buena. Pero me mantengo en lo que puse al principio, en que creo que Harry es la mejor opción para Molly, y Zaira para Jasper. ¡Y no eras la única persona que deseaba que Jasper recibiera a Harry tampoco! Pero tengo mis razones para juntarlos del modo que lo hice, y espero que igual les guste. Y sobre Polux como una opción de Mentor para Jasper... Jaja, no, lo siento pero no. Principalmente porque es el Mentor quien elije a su discípulo, y Polux nunca elegiría a Jasper. Pero coincido en lo que dijiste de que Polux no es un diablo, ni una mala persona tampoco. A veces puede ser un poco mezquino, y sí, es prejuicioso, pero es fiel a Camelot, a su Mentor, a lo que representa ser Auror. ¿Así que crees que Agamenon va a traicionar a Harry e irse con la Rebelión, y que Polux lo seguirá? Que teoría más interesante... ¿ves por qué debe compartirlas conmigo? Me gustaría saber porque piensas que sucederá esto...

Little Mess: Exacto, Albus necesita crecer y madurar emocionalmente y afectivamente. Pero eso es algo normal en los adolescentes. De eso se trata esa etapa en la vida, de aprender quiénes somos, hacia dónde vamos, etc etc. ¡Veo que te sumas también a los que pensaban que Harry tomaría a Jasper! Y realmente lo entiendo. Puedo ver de dónde viene ese pensamiento, y no es totalmente desacertado. Pero me mantengo en que creo que Zaira es una mejor opción, y una más diplomática también. Y sí, efectivamente Ron se fue por Hamilton. Eso es algo en lo que parece que todos coincidimos ;)

Camilla 740: el beso de Morgana y Bastian, como todas las despedidas, nos deja un sabor un poco agridulce, donde no podemos evitar preguntarnos si volverán a verse algún día. Sobre Scorpius: sí, es un personaje fuerte, pero gran parte de su fortaleza viene, como Draco señala, del grupo de contención que tiene a su alrededor. De sus amigos. De Rose. Aquí les doy la razón cuando dicen que ellos son una pareja "sana", porque a pesar de que son jóvenes e inexpertos en el amor, saben como quererse bien. Y Albus: no tiene la madurez emocional todavía para estar en una relación como la que necesita Tessa, y sí, es posible que llegue ahí con el tiempo, pero también es posible que nunca lo haga. Principalmente porque no es algo que le interese "aprender". Él y Tessa son posiblemente lo opuesto a Scorpius y Rose, pero es que ninguno de los dos logra sacar lo mejor del otro. Es un vínculo que no termina de tener la profundidad para superar los obstáculos que se le presentan. Y es que esto pasa mucho en la vida real: a veces es la pareja lo que no funciona. Sobre tus elecciones de Mentores: acertaste en los nombres, aunque no en los emparejamientos jaja. Y sí, Jasper es el tipo de persona que Harry acogería bajo su ala, y lo hace. Lo invita a la Orden del Fénix.

Alee7: No es que Bastian y Morgana estuvieran reticentes a que suceda "algo" entre ellos, sino que es como lo expresaste: no tuvieron tiempo siquiera para planteárselo. A veces, lo urgente no deja lugar para lo importante, jeje. Morgana habría sido una muy buena opción como mentora de haber estado en Londres en ese momento. Pero estoy contigo en lo que dices de que a Molly le falta "rudeza". En mi país, usamos la expresión "le falta calle" para referirnos a esa inexperiencia que se adquiere curtiéndose en la vida real. Pero hay que saber encontrar un equilibrio, o de lo contrario, terminas convirtiéndote en alguien como Scarlet. Que Ron y Harry tomaran discípulos es un arma de doble filo para ellos, pero era algo necesario si es que querían invitarlos a la Orden del Fénix. Les habría sido imposible a Jasper, Hammer y Molly poder mantener oculta su participación en la Orden de sus respectivos mentores. Jasper y Zaira, sí! Por qué no te cierra? Zaira le ha mostrado su apoyo desde el momento cero, y digamos que además ya está acostumbrada a lidiar con gente de caracter fuerte (sobre todo con Slytherins). ¡No te olvides que logró hacerse amiga de Scarlet!

Severus 8: recibí los archivos que redactaste. Simplemente brillantes, gracias por compartirlos conmigo, y también con la gente del grupo de Telegram. Son unos apuntes muy buenos, más completos que lo que yo misma puse en la página. Sobre lo que dices de Alex... Sí, los Caballeros de seguro que han presionado con el tema de que Alex visite la Mansión, pero Harry es muy reservado con la gente que accede allí. Y sí, es muy probable que los cuatro Caballeros quieran unirse a la Orden cuando termine Hogwarts, y sin duda Alex sería una muy buena adquisición para ellos. Es inteligente y muy bueno en encantamientos. Pero por el momento, sigue siendo muy joven. Piensa que si fuera por Harry, preferiría también mantener al margen a sus hijos y sobrinos. Y Alex sabe que este talvez sea su último verano para disfrutar tranquilo con su familia. ¿Así que al principio creíste que el capítulo iba de Ginny? Jeje, podría haber aplicado también. Pero nuestra pelirroja favorita sigue en San Mungo recuperándose lentamente. Muy buena la deducción que hicieron de que los mentores serían miembros de LODF. Sobre tus opciones: buenos aciertos! Jasper y Zaira pensé que sería algo que todos acertarían, pero entiendo porqué muchos se inclinaron por Harry aquí. Creo que les gustaba la idea de alguien marginado como Jasper fuese elegido por el propio Jefe de los Aurores, una especie de reivindicación. Pero también habría llamado mucho la atención, ¿no, crees? Molly, en cambio, si bien llama la atención, es algo casi "predecible". Es decir, si Harry va a tomar un discípulo, es lógico que elija al mejor de la clase, más aún si es su sobrina. Y además, creo que es muy simbólico que fuese él quien la inició en este camino, y que ahora sea él que la acompaña al final. Morgana podría haber sido también otra alternativa, tanto para Jasper como para Molly. Pero como dije, ella no se encuentra en Londres al momento, ni ha pasado suficiente tiempo con ellos como para querer ser su mentora. Y Hammer con Ron parece que fue algo que todos vieron venir, jaja. Pero bueno, espero que disfrutaran del pequeño juego.

lulu0611: Que bueno que te gustara la participación que tuvieron Lyander y Elektra en el capítulo 3. Es verdad, posiblemente son los que menos protagonismo han tenido hasta ahora del grupo de Al... Pero también es porque no es posible darle el mismo protagonismo a los seis durante todos los libros por igual. Cada uno va "tomando más participación" a medida que avanza la historia y empiezan a jugar un papel en la misma más identificable. No quiere decir que uno sea más importante que otro, sino que cada uno tendrá su protagonismo en distintos momentos. Son muchos personajes como para que todos puedan brillar en simultáneo jeje. Ely y Albus... Entiendo la gente que cree que esta podría ser una buena pareja, y también entiendo a los que piensan que sería un desastre. Ambos tienen un poco de razón. Elektra puede ayudar a Albus a tomar decisiones correctas y hacerlo una "mejor persona", si quieres ponerlo de esta forma. Pero Albus no es una persona fácil, y existe también la posibilidad de que sea Albus quien termine perjudicando a Elektra. Ahora, sobre el último capítulo: veo que todos le desean a Morgana una larga vida junto a Bastian. No sabía que eran todos unos románticos empedernidos jaja. Sobre tus apuestas... Molly y Morgana. Esta fue una opción que sugirieron muchos, y podría haber sido viable si Morgana no se hubiese ido a Rusia. Jasper: muchos tenían esta fantasía de que fuese con Harry, pero yo creo que pega mejor con Zaira, así que bien por ti en pensarlo también ;) Y Hamilton... Kevin también podría haber sido una alternativa, ya que forma parte de la Orden. Pero su trabajo es demasiado importante como para "distraerse" entrenando a alguien, y tampoco pueden arriesgarse a tener un novato cerca del Ministro. Así que nos quedaremos con Ron para él.

KiraHN: ¿Siempre estas entre las sombras? La mayoría de la gente se sentiría un poco asustada al leer eso jaja. Pero yo simplemente me alegro de que sigas ahí :) ¿Felicity se arrepentirá de no despedir bien de su madre? Si llega a arrepentirse, le será difícil de admitir incluso con ella misma. Felicity puede ser muy orgullosa cuando se lo propone. Y creo que a esta altura también nos damos cuenta que es bastante rencorosa. ¿En algún momento vamos a leer a Rick usando su "poder"? Jajaja, bueno, como te habrás dado cuenta en este capítulo, todavía eso no ha sucedido para nuestro querido Fox. No es fácil cruzarse a un dragón por la vida, no? jaja. Tus elecciones de mentores: veo que muchos fueron por la opción Molly/Morgana, pero como dije en otros reviews, Morgana no está en Londres para la Ceremonia, ni tampoco conoce tanto a los novatos como para ser su mentora. Hamilton: sí, coincido en que Kevin y Ron eran las mejores opciones para él. ¡Y sí, claro que Jasper con Zaira! ¿Por qué lo dudas? Jaja. ¿Así que también estás en el grupo de Telegram? ¡Que divertido! Me da mucho gusto ver que se la pasan bien entre ustedes. ¡Cuéntenme de que hablan!

rose: Que bueno que encuentres entretenido mi forma de relatar el ambiente bélico. Esta historia es, principalmente, una historia de acción y fantasía. Sí, tiene otras cosas, como drama y romance, pero lo que más disfruto escribiendo es justamente las escenas de acción. Así que me pone muy feliz cuando leo que les gusta el resultado. Sobre el desafío: Hammer con Zaira. Esta opción yo la descarté rápidamente porque Hammer tiene un crush con ella, y no creo que puedan trabajar adecuadamente juntos si él se está babeando por ella. Molly con Kevin: sí, podría haber sido, pero como dije en otros comentarios, Kevin está muy ocupado en su trabajo protegiendo al Ministro como para tener tiempo para hacer de Mentor. Es peligroso además, y no puede permitirse tener novatos a su alrededor cuando la seguridad de Kingsley depende de él. Y Jasper y Harry... Esta fue una que dijeron muchos. Y si bien entiendo de donde nace (esa ambivalencia que nos gusta de juntar un Gryffindor y un Slytherin jeje), pienso que Jasper funcionará mejor trabajando con alguien como Zaira. Sobre el proceso de selección de los discípulos por parte de los Mentores, creo que este capítulo lo explica un poco, pero si aún quedan dudas, puedes preguntármelas en el review y te las responderé en el próximo capítulo :)

La idea original del juego era concederle una pregunta a quien ganara, pero hubo muchos aciertos en el desafío, así que no es posible definir un solo ganador/a/e. En cambio, he pensado en lo siguiente: aquellos que acertaron un solo mentor, pueden dejarme una pregunta en los comentarios para que responda; aquellos que acertaron dos mentores pueden dejar hasta dos preguntas; y aquellos que acertaron los tres pueden dejar hasta tres preguntas. Luego, haré un sorteo entre todas las preguntas que envíen y responderé dos de ellas.

Por último, sólo una regla básica: no responderé preguntas de parejas ni de muertes (sí, lo sé, eso seguramente reduce sus opciones jaja).

Nos estamos leyendo.

G.