Capítulo 11: La red de la araña
Falling,
We are falling now.
Words written down
They are falling now.
But the lies they will hurt you.
Hold on.
Human kindness desert you.
Hold on.
Let's start a revolution.
How beautiful It is.
Let's start a revolution.
How beautiful It is (revolution).
(Cayendo,
Ahora estamos cayendo.
Las palabras escritas
Ahora carecen de valor.
Pero las mentiras te lastimarán.
Sopórtalo.
Ni rastro de bondad humana.
Sopórtalo.
Comenzaremos una revolución.
Qué hermoso que es.
Comenzaremos una revolución.
Qué hermosos que es (la revolución)).
Elias, Revolution.
Harry inspiró profundo para mantener la calma, y mientras exhalaba, golpeó a la puerta de la oficina que hasta poco tiempo atrás había pertenecido a su mejor amiga.
—Adelante —le respondió una voz masculina desde el otro lado. Potter abrió la puerta.
Linus Cavenger estaba sentado en la silla detrás del escritorio. Cuando lo escuchó entrar, levantó la mirada de los papeles que estaba leyendo y lo contempló por encima de sus anteojos de lectura.
—Ah, Auror Potter —dijo al reconocerlo, una sonrisa diplomática en los labios.
—¿Mandó a llamarme, señor? —replicó Harry sin perder el tiempo.
—Sí, tome asiento, por favor —Linus le indicó la silla frente a él, mientras que se quitaba los anteojos del puente de la nariz y los plegaba con cuidado para depositarlos prolijamente a un costado.
—Prefiero quedarme de pie, señor —fue la respuesta terca de Potter. Notó cómo los músculos de la mandíbula del abogado se tensaban al escucharlo.
—Como desee —accedió con un gesto desinteresado de muñeca, como si no fuese relevante.
La atención de Linus volvió hacia la mesa frente a él, y recién entonces Harry cayó en cuenta de los documentos que se encontraban ahí. Eran carpetas azules, el color que usaban para identificar los archivos correspondientes a las misiones asignadas dentro del Cuartel de Aurores. Un mal presentimiento invadió a Potter.
—He estado revisando la actividad de vuestro departamento, Jefe Potter —le informó Linus, tamborileando los dedos sobre las carpetas azules. Harry inspiró por la nariz, obligándose a mantener la compostura. —Seguramente usted coincidirá conmigo en que estamos transitando tiempos difíciles. Nuestro arsenal de Aurores es limitado. Debemos priorizar las misiones verdaderamente relevantes, y descartar el resto —explicó con elocuencia. Hizo una pausa, esperando que Potter dijera algo, pero no lo consiguió. —Quiero que den de baja esta misión —ordenó repentinamente, tomando la primera carpeta y extendiéndola hacia él.
Harry tardó unos segundos en moverse, todavía procesando lo que Linus acababa de decir. Dio un paso hacia delante con lentitud y aceptó la carpeta. Los labios de Cavenger se curvaron en un gesto de extraña satisfacción, confirmándole su presentimiento de que no iba a gustarle lo que había dentro de la misma.
La sostuvo en una mano mientras la abría en con la otra para leer la carátula. Las misiones estaban siempre codificadas con números, pero Harry conocía perfectamente todas las carpetas activas. No se sorprendió al descubrir de qué archivo se trataba.
—¿Por qué? —preguntó Harry, su voz inusualmente ronca. Linus chasqueó la lengua.
—No podemos darnos el lujo de desperdiciar tiempo y recursos en misiones sin sentido, Auror Potter —criticó Cavenger. Harry cerró la carpeta con brusquedad.
—¿Sin sentido? Señor, tenemos motivos suficientes para sospechar que esta gente se encuentra detrás de los ataques… —insistió Potter con vehemencia. Linus levantó una mano en el aire, haciéndolo callar. Harry empezó a sentir que la sangre le burbujeaba en las venas. Los ejercicios de respiración habían quedado en el olvido. Su pecho subía y bajaba a un ritmo anárquico.
—Somos el Departamento de Seguridad Mágica. No basamos nuestras investigaciones en "presentimientos", sino en evidencia —dijo Linus, y a pesar de que no había elevado la voz, había una determinación peligrosa en su tono que Harry percibió perfectamente. —Y no hay ninguna evidencia concreta que pueda respaldar a la Misión Marea Roja.
—¿Es una puta broma? —estalló finalmente Potter, arrugando la carpeta mientras cerraba la mano en un puño. Linus se recostó sobre el respaldo de su silla, claramente disfrutando del momento. Era evidente que había estado esperando esa reacción por parte de él.
—Le recuerdo que no existe ninguna ley que prohíba a los magos y brujas autoconvocarse para formar un partido político, ni tampoco contra la libertad de expresión—recitó Cavenger en un tono monocorde desde su asiento.
—¿No le parece demasiada casualidad que este supuesto partido autoconvocado ha surgido exactamente en el momento perfecto para respaldar los crímenes de la Rebelión? —dijo con sarcasmo Potter. Linus curvó las cejas en fingida sorpresa.
—Si yo fuera usted, tendría más cautela con mis palabras, señor Potter —le advirtió Linus, cruzando las manos sobre su regazo con parsimonia—. Alguien podría escucharlo y malinterpretarlo. No queremos que la gente piense que el Ministerio se ha convertido en una régimen autoritario. Si esta misión se vuelve pública, no tardarán en acusar al cuartel de Aurores de persecución política contra los partidos opositores.
Harry sentía que la sangre hervía dentro de él. Pero también sabía que debía controlarse. Hermione le había advertido de que intentarían provocarlo. Claramente Linus Cavenger estaba esperando que perdiera todo su autocontrol. Sería la excusa perfecta.
—Puedo reducir la cantidad de Aurores destinados a la esta misión —propuso Harry, a sabiendas de que era inútil.
—Le he dado una orden, Auror Potter —rectificó Linus, envarándose en su asiento con autoridad—. ¿Puede cumplirla, sí o no?
Se miraron intensamente, sopesándose mutuamente. Todas las dudas que Harry había tenido hasta entonces sobre Linus Cavenger fueron reemplazadas inmediatamente por certezas.
La Rebelión había logrado infiltrar a uno de los suyos dentro del Departamento de Seguridad Mágica.
—Sí, señor —gruñó Potter.
—Perfecto —aceptó Linus, volviendo a colocarse sus anteojos en un gesto que daba a entender que la conversación había terminado.
Harry no esperó a que lo despidiera. Abandonó la oficina como un torbellino, tan ensimismado en sí mismo que no se percató de que había alguien del otro lado de la puerta aguardando su momento para entrar. Estuvo a punto de derribarlo en su frenesí, deteniéndose a escasos centímetros del hombre, quien dibujó una sonrisa burlona al reconocerlo.
—¿Inquieto por algo, Potter? —se mofó de él Godwin Bradshaw, jefe del departamento de Catástrofes y Accidentes Mágicos, y responsable de la existencia del ERIC.
—Hazte a un lado, Bradshaw —le advirtió Harry, su voz rozando un tono grave que anunciaba el peligro inminente. Pero Godwin no pareció notarlo, o talvez decidió ignorarlo, obnubilado por la oportunidad de jactarse de la situación comprometida que estaba atravesando el cuartel de Aurores.
—No estás acostumbrado a que te pongan en tu lugar, ¿eh? —rió con malicia Bradshaw—. Llevas demasiado tiempo manejándote a tu antojo. Pero las cosas están cambiando por aquí, y ya no gozas de la impunidad que te brindaba Granger… Quién te dice que no terminas desempleado como ella antes de que culmine el año —comentó con aire casual, casi cómplice, como si fuese un chiste compartido entre ambos.
Harry dio un paso hacia delante, el aire vibrando a su alrededor, y Bradshaw retrocedió instintivamente. La puerta de la oficina de Linus Cavenger se abrió a su espalda.
—Me pareció escuchar tu voz, Godwin —comentó Linus con serenidad, aunque Harry estaba seguro que su sorpresiva intervención no era una casualidad. —Pasa, por favor —lo invitó a entrar, haciéndose a un lado y señalando con una mano hacia el interior de la oficina.
Harry no se movió y Bradshaw lanzó una mirada nerviosa hacia Linus y de regreso hacia Potter.
—¿Necesita algo más, Auror Potter? —intervino directamente Cavenger, esta vez con más autoridad.
Harry respiró hondo. Tenía que ser inteligente. No podía perder la calma. El ambiente estaba cargado de tensión acumulada, y la magia cosquilleaba debajo de su piel.
—No. Ya me iba —masculló por lo bajo. Dio otro paso hacia Bradshaw, y a pesar de que el momento de riesgo había pasado, el hombre se estremeció sin poder evitarlo. Harry sonrió para sí mismo y siguió de largo, ignorándolo.
Recorrió el camino con paso vivo y al entrar al pasillo donde estaban las oficinas de su cuartel, sintió las miradas de los aurores sobre él. Los escuchó susurrar, preocupados y también un poco intimidados. Harry sólo podía especular sobre el aspecto enfurecido que debía de tener en ese momento para suscitar esa reacción.
Hizo su mayor esfuerzo por ignorarlos y se introdujo en su oficina velozmente, cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria. El golpe seco resonó en el pasillo seguido por un silencio sofocante. Harry arrojó la carpeta azul que todavía tenía arrugada en su mano contra la puerta, su carátula abriéndose y las hojas desparramándose por todo el lugar.
Frustrado, se dejó caer en su silla y buscó su monedero de piel de poke que todavía llevaba amarrado al cuello. Extrajo del interior la snitch dorada y la observó detenidamente durante unos segundos.
La snitch estaba vieja y gastada, pero Harry se encargaba de llevarla a revisar y reparar de forma rutinaria para que siguiera funcionando. Ya no tenía la velocidad que la había caracterizado en sus orígenes, pero todavía era capaz de desplegar sus diminutas alas y revolotear en el aire.
Tardó varios segundos en desperezarse e iniciar el vuelo. Harry se limitó a contemplarla durante varios minutos, hipnotizado por el movimiento vertiginoso de sus alas, como las de un colibrí. La snitch se movía de un lado al otro, zigzagueando frente a él, a veces dando vueltas en círculo en torno a la silla, subiendo y bajando hasta rozar el suelo. Cada tanto, cuando Harry percibía que estaba a punto de alejarse, estiraba el brazo y la atrapaba, reteniéndola unos segundos, para después volver a soltarla.
Lo ayudaba a pensar. Le recordaba por qué estaba allí. El precio que había pagado para llegar hasta allí.
—¿Qué mierda…? —exclamó la voz de Ron, sacándolo de su ensimismamiento.
Su mejor amigo se encontraba en el marco de la puerta con expresión aturdida, mientras contemplaba el cementerio de hojas que yacía desparramado frente a él. Lanzó una mirada inquisitiva hacia Harry mientras aguardaba una respuesta. Harry resopló, atrapó la snitch y volvió a guardarla dentro de su poke.
—Cierra la puerta —le pidió Potter, su temperamento ahora más controlado. Ron obedeció. —Cavenger ha cancelado la misión Marea Roja.
—No me jodas, Harry —retrucó Ron, pero al ver la expresión seria de su amigo, vaciló. —¿Para eso te llamó a su oficina?
—Sí —confirmó Potter, derrotado. Un silbido escapó entre los labios de Ron, mientras meneaba la cabeza.
—¿Qué operaciones quiere dar de baja? —siguió preguntando el pelirrojo mientras ocupaba su propia silla en la oficina.
—Todas —respondió Harry con amargura, señalando con un gesto desdeñoso hacia la carpeta que seguía esparcida en el suelo de la oficina.
—¿Todas? —repitió Ron alzando las cejas incrédulo. Harry asintió.
—Aparentemente, no podemos permitirnos desperdiciar Aurores en misiones que no son imprescindibles —exclamó sarcásticamente Potter. Ron bufó a su lado.
—Eso es pura mierda —se quejó Weasley. Harry dudó antes de contarle el resto, temiendo la posible reacción de su amigo.
—Me ha amenazado con acusarme de persecución política si continúo investigando —finalmente decidió soltarlo. Ron no respondió inmediatamente, pero Harry podía sentir la ira que irradiaba desde él.
—Ese hijo de puta es uno de ellos, Harry —gruñó por lo bajo.
Harry suspiró, dejando caer la cabeza hacia atrás en su asiento y entrecerrando los ojos.
—Estás considerando lo que te propuso el imbécil de Malfoy, ¿verdad? —rompió el silencio Ron al ver que Harry no mostraba intenciones de hablar. A pesar del adjetivo despectivo, la voz de Ron carecía de la habitual animosidad que solía caracterizarlo cada vez que Draco Malfoy salía a colación.
—Desearía no tener que hacerlo, pero… —intentó justificarse Harry, pero las palabras se le atragantaron a mitad de camino.
—Crees que es nuestra mejor opción —terminó la frase Ron. Harry torció la cabeza para mirarlo directamente a los ojos.
—A estas alturas, creo que es nuestra única opción, Ron —confesó Potter, desarmado.
—Odio tener que reconocerlo pero… No es una mala idea. Peligrosa, sí. Pero no es mala —dijo en un tono tan bajo que Harry casi no logra oírlo.
A pesar de la ominosa situación en que se encontraban, no pudo evitar sonreír divertido. Ron percibió el esbozo de sonrisa y frunció el ceño.
—No se te ocurra repetirle a Malfoy lo que acabo de decir —lo amenazó apuntándole con el dedo índice. Harry intentó disimular la sonrisa, dibujando la mejor expresión seria que pudo lograr.
Los ojos del auror Kevin Smith amenazaron con cerrarse durante un pestañeo. El hombre reaccionó justo a tiempo para volver a abrirlos y enderezarse en su puesto junto a la puerta, adquiriendo una removada postura de alerta.
Sin embargo, nada se escapaba a la mirada atenta del Ministro Shacklebolt, quien sin despegar su atención del texto que se encontraba escribiendo, sonrió de una forma paternalista.
—¿Cuándo fue la última vez que descansaste, Kevin? —le preguntó de forma casual, su mano deslizándose veloz sobre el pergamino mientras hablaba.
—Estoy bien, señor Ministro —mintió Kevin, rígido y con la cabeza en alto. Kingsley rió por lo bajo.
—No, no lo estás. Ninguno de nosotros lo está —reflexionó el Ministro dejando la pluma en el tintero y levantando la mirada hacia él.
—No me molesta quedarme hasta que termine, señor —insistió el auror Smith, aunque su cuerpo parecía pensar distinto. Kingsley cruzó las manos sobre el escritorio, pacientemente.
—Yo mismo me iré en cuanto termine de escribir esta declaración —argumentó Kingsley.
—Entonces lo esperaré para escoltarlo hasta su casa, señor —se mantuvo firme Smith. La sonrisa en los labios del ministro se acentuó, una línea de dientes blancos que contrastaba con la oscuridad de su piel.
—Tal vez te cueste creerlo porque ahora estoy un poco viejo y fuera de forma… Pero alguna vez yo también fue auror, y me atrevo a decir que uno bastante bueno—bromeó el Ministro. El auror Smith se sonrojó avergonzado. —Puedo llegar hasta mi casa solo, Kevin.
—No fue mi intención insinuar lo contrario… —se apresuró a disculparse.
—Vete a descansa a tu casa, hijo —le ordenó amablemente Kingsley.
Kevin se debatió unos segundos, indeciso, pero el ministro lo observaba con una expresión que él había aprendido a reconocer desde que se había convertido en parte de su Servicio especial de Seguridad. No iba a dar el brazo a torcer. Suspiró, una mezcla de resignación y alivio. Estaba verdaderamente cansado.
—Gracias, señor Ministro —susurró Kevin, apenas dibujando una tímida sonrisa de gratitud.
—No voy a conseguir que me llames Kinglsey, ¿verdad? —volvió a bromear el hombre frente a él. Kevin se animó a reír esta vez.
—No lo creo, señor —respondió.
—Me conformo con que duermas y comas algo, entonces —negoció el ministro, y volvió a tomar la pluma del tintero para continuar escribiendo—. Nos vemos mañana, entonces.
—Hasta mañana, señor Ministro —se despidió, aunque siguió sin moverse de su lugar, indeciso. Pasaron un par de segundos.
—Esta es la parte en la que te vas, Kevin —dijo Kingsley, e hizo un gesto con la mano, indicándole hacia la puerta.
Kevin recorrió el camino hasta su casa de forma casi automática. Bajó por es ascensor hasta un Atrio prácticamente desértico, saludó al hombre de seguridad que vigilaba la entrada, y se detuvo en la zona habilitada de Aparición al final del pasillo.
Sintió un tirón, una fuerza que lo comprimía, un remolino de colores, y segundos más tarde, estaba de pie en el callejón lateral de la calle donde desembocaba su humilde vivienda.
La noche ya había caído sobre Londres, y la calle estaba apenas iluminada por un par de luces titilantes que enmarcaban la vereda. No había gente en la calle, aunque todavía se oían voces a través de las ventanas de las casas contiguas.
Ahora que estaba tan cerca de su cama, el auror Smith finalmente sentía el peso agobiante de las largas horas de trabajo, escoltando y vigilando al Ministro de Magia. No era el único auror encargado de dicha labor, por supuesto. Pero sí era el único que formaba parte de la Orden del Fénix, y en quien Harry Potter había depositado su confianza para asegurarse de que la vida de Kingsley Shacklebolt no corriera peligro.
Era una gran responsabilidad, y Kevin no quería decepcionar a su Mentor. Había considerado un privilegio cuando, años atrás, Harry Potter lo había elegido como su discípulo. En aquel entonces, pocas personas podían jactarse de haber entrenado bajo tutela directa del Elegido. Había sido un honor, y también, una enorme presión sobre sus hombros.
Harry Potter era el motivo por el cual Kevin se había unido a las fuerzas de los Aurores. Su increíble historia de supervivencia, de perseverancia y resiliencia había sido fuente de admiración e inspiración para él desde temprana edad. Potter había sido su héroe de la infancia. Y aún hoy, seguía siéndolo.
Se detuvo al llegar frente a la puerta de la casa, el cansancio limpiándose inmediatamente al percibir que había algo distinto. No sabía exactamente qué, pero lo podía sentir en los escudos que protegían la entrada.
Alguien había cruzado sus barreras.
Desenfundó su varita en una fracción de segundo, y abrió la puerta con cautela, en el mayor silencio que le era posible. No encendió las luces. Entró sigilosamente a su propia casa, con la varita extendida frente a él, la postura encorvada preparada para un duelo, y los ojos levemente entornados para adaptarse a la oscuridad.
—Tus barreras son una mierda, Kev —le habló una voz desde el living.
Kevin soltó el aire en un jadeo, y por un instante, fue incapaz de reaccionar, paralizado por aquella voz que hacía tiempo no escuchaba.
Las luces de la casa se encendieron y por fin logró reconocer a la figura de Morgana Winchester sentada en uno de los sofás.
O al menos, creyó reconocerla. Hacía casi un año desde la última vez que se habían visto. Y a simple vista, era evidente que no había sido un año fácil para ella. Estaba más delgada y su cuerpo estaba cubierto de nuevas cicatrices que Kevin no conocía. Pero todavía conservaba esa mirada penetrante e intensa que siempre la había caracterizado, aunque ahora había algo más allí. Algo oscuro y turbio. Como una criatura que acechaba desde las sombras. Kevin conocía esa mirada. La había visto en las caras de los que volvían de la guerra y se traían un pedazo de ese infierno con ellos.
Apuntó su varita hacia ella. Morgana permaneció sentada, sin inmutarse.
—¿Qué fue lo que te dije la última vez que hablamos? —le preguntó Smith, con voz firme. Morgana torció una sonrisa ladeada.
—"Más te vale no dejarme solo peleando en esta guerra de mierda" —respondió la mujer con tranquilidad. Kevin bajó la varita.
—Por Merlín, de verdad eres tú —exclamó, y recorrió la distancia que lo separaba de ella. Morgana se puso de pie para recibir el abrazo de su amigo.
Se quedaron unos segundo así, aferrados el uno al otro, en silencio, disfrutando del simple hecho de estar vivos y juntos.
—¿Cuándo llegaste? —le preguntó finalmente Kevin, separándose pero sosteniéndola por los hombros para examinarla en más detalle. Tenía los ojos hundidos y el cabello más corto de lo que él recordaba. Pero todavía podía reconocer a su mejor amiga en ella.
—Hace unas horas —respondió ella, volviendo a sentarse en el sillón. Kevin notó que le costaba mantenerse en pie. Incluso le pareció percibir que rengueaba un poco.
—¿Quieres algo de tomar? —reaccionó Kevin, tras varios segundos de contemplarla estupefacto, como si fuese una alucinación.
—Me encantaría —aceptó Morgana con una sonrisa débil. Hasta parecía costarle sonreír.
Kevin fue hasta la cocina y abrió la heladera para encontrarse con que solo le quedaban un par de cervezas de manteca y un trozo de queso en dudoso estado de consumo. Hizo una nota mental de ir al supermercado al día siguiente. No recordaba la última vez que había ido de compras. ¿Había sido la semana pasada? ¿O tal vez la anterior?
—Perdón, no me esperaba visitas… —se disculpó mientras entregaba una de las botellas a Morgana y se sentaba en otro sillón. La mujer la recibió con un gesto de agradecimiento y le dio un largo sorbo en silencio.
—Entonces… ¿Estás de regreso definitivamente? —atinó a preguntar Kevin, su voz cargada de esperanza. No se había dado cuenta de cuánto la había extrañado hasta ese momento. Morgana torció la cabeza para mirarlo.
—Algo así —respondió evasivamente.
—Me alegro de que estés aquí —confesó Kevin, inclinándose hacia delante y apoyando los codos sobre sus rodillas, sosteniendo la botella con ambas manos. No había bebido siquiera. —Después de la caída de Ucrania… —se interrumpió a mitad de la frase. Repentinamente sentía la garganta seca. Dio un sorbo a su cerveza para poder continuar—. Pensé que habías muerto allí.
—Yo también —dijo Morgana, y su mirada se perdió en un recuerdo tormentoso.
—Lo siento. No tenemos que hablar de eso si no lo deseas —se disculpó inmediatamente Kevin.
Era como estar caminando sobre hielo delgado. Sentía que el menor error podía romper a Morgana. Pero ella parpadeó, enfocando la mirada nuevamente, disipando los fantasmas de Ucrania, y demostrándole una vez más que era mucho más fuerte de lo que aparentaba.
—Fue una masacre —empezó a hablar Winchester, sosteniendo la botella de cerveza desde su pico angosto y haciéndola girar con movimientos circulares y rítmicos, meciendo lo que quedaba en el interior—. Cayeron sobre nosotros con toda la fuerza de Rusia… Y esos malditos dragones. Aparecían de la nada, y se escapaban antes de que pudiéramos hacer algo al respecto. Hicimos todo lo que pudimos para contenerlos a la espera de refuerzos…
—El señor Potter quería enviar refuerzos. Pero el Comité de Jefes se negó a enviar más escuadrones a la Frontera. Estaban demasiado asustados con la Rebelión y un posible ataque aquí como para enviar más aurores a la guerra en el continente —explicó innecesariamente Kevin.
Morgana ya sabía todo eso. Metió una mano en el bolsillo de su túnica y revolvió buscando algo en su interior. Kevin escuchó en tintinear provocado por el metal al chocar contra el metal mientras su amiga extraía lo que llevaba allí guardado. Depositó sobre la mesa ratona frente a ella una serie de placas metálicas. Kevin las reconoció inmediatamente. Era insignias de Aurores.
—Ivonne fue la primera. Una Maldición asesina la alcanzó sin que pudiéramos hacer nada. Después fue Seul. Quedó atrapado en un edificio en llamas, culpa del estúpido dragón. A Xenon y a Tillius los perdimos mientras emprendíamos la retirada a Mahiyamist, el último refugio con que contábamos para resistir el avance. A partir de allí, todo se fue al carajo —le fue contando Morgana en un tono monocorde, desapasionado, casi distante. Pero el brillo en sus ojos a causa de las lágrimas contenidas decía otra cosa.
—Morgana… —susurró Kevin, y estiró instintivamente una mano para posarla sobre la de su amiga, que todavía acariciaba las insignias mientras nombraba a cada uno de los Aurores a quienes habían pertenecidos. Morgana se estremeció ante el contacto, pero no retiró la mano.
—En Mahiyamist perdimos a Mark a causa de una bomba que no logró desactivar a tiempo. No murió en el momento, sin embargo. Habría sido mejor que lo hubiera hecho. En cambio, estuvo agonizando durante días enteros antes de finalmente dejar de respirar—siguió hablando Winchester, tragando saliva para conservar la compostura y el coraje que la había impulsado a hablar—. Suzanne y Tod murieron también en Mahiyamist, mientras intentábamos detener al ejército de Romanoff el tiempo suficiente para que nuestra gente pudiera escapar de la ciudad —hizo una pausa durante la cual despegó la mirada de las insignias para posarla nuevamente en Kevin—. Vi morir a ocho de mis compañeros mientras esperábamos los refuerzos, Kevin.
—Lo siento mucho —le dijo con infinito pesar. Se arrodilló frente a ella y volvió a envolverla con sus enormes brazos para consolarla. Morgana apenas se movió.
—Estos hijos de puta no pueden ganar, Kevin —susurró ella, y a pesar de que su voz era casi inaudible, sus palabras estaban cargadas de una fuerza descomunal e inmensurable.
—No van a ganar. No los dejaremos ganar —le prometió Smith. Ella simplemente asintió con la cabeza.
Terminaron de beber lo que quedaba de sus botellas en silencio. Kevin habría deseado tener algo más para ofrecerle. Pero Morgana lucía inexplicablemente tranquila. Llevaba semanas guardando todo eso dentro de ella, cargando con esas insignias y el peso de las muertes que representaban. Ahora, por fin había logrado compartirlo con alguien.
—¿Ya has hablado con el señor Potter? —se animó a preguntar Kevin, tras comprobar que Morgana se había terminado su botella pero todavía permanecía sentada, sin ninguna aparente intención de irse.
—Fue con el primero con quien hablé al llegar a Londres —confirmó ella. Inesperadamente, soltó una risita por lo bajo—. Me quiere enviar a Camelot —agregó con sorna. Kevin se animó a reír también.
—¿Tú? ¿De nuevo en Camelot?
—Parece que Zaira ha tomado un discípulo este año.
—Sí… el chico Yaxley —confirmó Kevin. Morgana alzó las cejas.
—Con que Yaxley, ¿eh? —repitió meditando las palabras para sí misma.
—Es bueno con la varita —por alguna razón, Smith sintió la necesidad de hacer esa aclaración.
—Lo sé. Estuve unos meses en Camelot cuando él era novato, antes de irme a Rusia. Es una buena incorporación —le recordó su amiga—. La cuestión es que necesita a alguien dentro de Camelot para reemplazarla, y cree que a mí me vendría bien un… descanso.
—¿Y tú qué crees? —le preguntó Kevin, guiñándole un ojo de forma cómplice. Esta vez, la sonrisa que se dibujó en los labios de la mujer fue más natural.
—Creo que me vendría mejor salir a patear traseros rebeldes, si me lo preguntas —durante unos minutos, Morgana volvió a ser la misma que Kevin recordaba. Ambos rieron, más relajados.
—Estos rebeldes han logrado meterse en todos lados, Mora —puntualizó Kevin con evidente frustración.
—Pero… ¿Camelot? —dijo ella, escéptica. Kevin se encogió de hombros.
—Si aún no lo han logrado, es porque el señor Potter se ha mantenido inflexible respecto al acceso a Camelot —explicó él. Morgana golpeteó los dedos contra el cristal de la botella vacía de cerveza, pensativa.
—Harry cree que intentarán infiltrarse a Camelot —comprendió finalmente. Kevin hizo un gesto que daba a entender que era una posibilidad. —Eso es imposible. Camelot es una fortaleza diseñada por Aurores, para Aurores. La única forma de infiltrarse es… —la gravedad de aquella implicancia la obligó a callarse antes de terminar la frase.
—Uno de nosotros —confirmó Kevin.
—Ningún Auror traicionaría Camelot —afirmó tercamente Morgana, frunciendo el ceño. Era evidente que la posibilidad de que una traición de semejante magnitud se gestara entre su gente le parecía aberrante.
—Todo lo que sabemos con seguridad es que durante los últimos meses tanto el jefe de Catástrofes y Accidentes Mágicos como nuestro nuevo jefe Cavenger han estado presionando para que el acceso a Camelot se amplíe a otros empleados del Ministerios además de los Aurores —insistió en el tema Kevin. Morgana resopló, indignada.
—Eso no es algo que el Ministerio simplemente puede decidir, y lo sabes. Nadie puede controlar a Camelot. Ese castillo tiene vida propia —se mantuvo firme en su postura Winchester.
—Sea como sea, el señor Potter cree que la Rebelión intentará entrar a Camelot en algún momento.
—Ya me gustaría verlos enfrentarse al poder de Excalibur —masculló, dejando entrever su resentimiento. Kevin le lanzó una mirada de reojo. Otra vez podía percibir esa sombra sobre ella.
—Puedes quedarte aquí a pasar la noche. Puedes ocupar la habitación de… —propuso Kevin.
—Sabes que no me gusta dormir en esa habitación —se quejó rápidamente Morgana. Kevin suspiró.
—Es solo una habitación, Mora.
—No es solo una habitación. Era su habitación —remarcó ella.
—Estoy seguro de que Jacob no habría tenido problema en que usaras su habitación en estas circunstancias —insistió Kevin. Morgana se mordió el labio, debatiéndose internamente.
—Solo esta noche —aceptó finalmente, en un tono que hacía parecer que era ella quien le estaba haciendo un favor a Kevin. El auror se mordió los labios para contenerse de sonreír divertido.
Morgana no necesitaba que Kevin la guiara a través de la casa. Conocía ese lugar de memoria. Habían compartido incontables anécdotas entre las paredes de esa vivienda durante sus años como novatos, y posteriormente, durante sus primeros años como Aurores. Habían sido inseparables. Morgana, Kevin… Y Jacob.
La puerta de la habitación que había pertenecido alguna vez a Jacob se encontraba cerrada. Kevin solía mantenerla así prácticamente siempre. Solamente el elfo doméstico que visitaba la casa una vez por semana para limpiar entraba allí.
Mientras que Morgana abría la puerta con cauta lentitud, Kevin cayó en cuenta de que estaba conteniendo el aliento. Ambos se quedaron de pie en el umbral del dormitorio, ninguno de los dos animándose a dar el primer paso.
Era una habitación simple: contaba con una cama de dos plazas en el centro, una ventana cubierta por una cortina de tela azul gastada, un ropero cuyas puertas estaban cerradas y un escritorio completamente despejado a excepción de una serie de portarretratos cuyas imágenes se movían en un bucle inagotable. Todavía yacía colgando de una de las paredes un banderín de Ravenclaw. Kevin había descolgado el resto de las cosas y se las había entregado a la familia de Jacob junto al resto de sus pertenecías. Pronto se cumplirían cinco años desde la última vez que Jacob había pisado esa habitación.
Morgana avanzó con una marcha insegura, su renguera volviéndose más evidente. Se tambaleó frente al escritorio mientras se inclinaba para tomar una de las fotos.
Kevin supo de qué foto se trataba antes de verla.
Durante las semanas que siguieron a la caída de Ucrania, cuando Kevin estuvo convencido de que Morgana había muerto defendiendo Mahiyamist, entró por primera vez en años a la habitación de Jacob para buscar esa misma foto que ahora su amiga sostenía entre sus manos.
La habían tomado poco después de terminar su entrenamiento en Camelot. Los tres sonreían radiantes para la cámara, exultantes de felicidad por haber completado la primera etapa en el camino a convertirse en Aurores. En ese entonces, creían tener todo el futuro por delante. El mundo parecía inmenso y lleno de oportunidades. Estaban sedientos de gloria, ansiosos por entrar en acción.
Eran extremadamente jóvenes, demasiado inexpertos y abrumadoramente ingenuos.
A veces, Kevin deseaba poder transportarse de regreso a esa foto, cuando su mejor amigo Jacob Malone todavía estaba vivo. Cuando Morgana todavía no había tenido que atravesar los horrores de la guerra. Cuando el mundo todavía parecía inmenso y repleto de oportunidades para los tres.
Morgana volvió a depositar el marco sobre el escritorio, junto a otra fotografía donde Jacob se besaba tiernamente con Zaira Levington, para luego estallar en carcajadas de algún chiste interno que solo ellos conocían. Era difícil imaginarse que esa muchacha de la foto era la misma Zaira de ahora. No quedaba mucho de esa alegría burbujeante. En la foto, cada vez que Zaira se reía, se le marcaban dos hoyuelos en las mejillas. Por más que se esforzara, Kevin no era capaz de recordar cuándo había sido la última vez que la había visto reír de esa forma.
—Es tarde —lo trajo de regreso al presente la voz de Morgana, rescatándolo del precipicio vertiginoso que eran esos recuerdos—. Y me parece que tú necesitas descansar incluso más que yo —intentó ayudarlo a relajarse. Kevin soltó una risita suave, casi agradecida.
—En serio me alegro de que estés aquí, Mora —le dijo a modo de despedida.
—Kev… —lo llamó de improvisto ella. Él se detuvo y giró para mirarla por sobre el hombro. Ella abrió y cerró la boca varias veces, sin poder dar con las palabras adecuadas. —Tienes que hacer algo con la seguridad de esta casa. En serio que es una basura —terminó diciendo, aunque Kevin estaba seguro de que no era eso lo que quería decirle realmente.
—Mañana puedes ayudarme a hacerlo —propuso Kevin, guiñándole un ojo. Morgana sonrió.
Rick logró esquivar el primer ataque y una exclamación de júbilo escapó de sus labios demasiado temprano, pues el siguiente golpe lo alcanzó directamente en el pecho, derribándolo de espaldas y arrancándole el aire de los pulmones.
Una cabeza cubierta de cabello rubio apareció sobre él, con el entrecejo levemente fruncido y los ojos negros contemplándolo con moderada preocupación.
—¿Te encuentras bien? —preguntó Jasper, estirando una mano para ayudarlo a levantarse. Rick torció una sonrisa depredadora, mientras se aferraba con fuerza a la mano de Jasper y se reincorporaba.
—Estoy acostumbrado a jugar rudo —jadeó el chico Fox, guiñando un ojo pícaro hacia Yaxley.
—¿Rudo? Esto es un juego de niños para mí, Fox —le retrucó Jasper con su lengua afilada y una sonrisa gatuna en sus labios delgados.
Era difícil interpretar lo que pasaba dentro de la cabeza de Jasper Yaxley. Siempre tenía una respuesta mordaz y picante preparada para contrarrestar cualquier posible insinuación por parte de Rick. Era inteligente y terriblemente astuto, y el joven Fox no tardó en darse cuenta que iba a ser una presa mucho más difícil de las que acostumbraba a cazar.
Porque a pesar de sus constantes bromas, de las suspicaces insinuaciones, de las miradas irreverentes y los comentarios descarados, Jasper no daba verdaderas señales de estar cayendo en las redes de seducción de Richard Fox. En un par de ocasiones, mientras entrenaban, Rick había captado algunas de las miradas furtivas que Jasper le dedicaba. Sabía que el joven y petulante auror sangre pura lo encontraba atractivo. Pero no parecía dispuesto a dar un paso más allá de un coqueteo picante y provocador.
—Cuando quieras podemos jugar a algo más de adultos, entonces —soltó Rick una vez que estuvo completamente de pie, erguido en toda se estatura frente a Jasper. Lo miró desvergonzadamente de arriba abajo, humedeciéndose los labios con la lengua mientras lo desvestía con la mirada.
Eran prácticamente de la misma altura, pero allí era donde se terminaba cualquier parecido físico entre ambos. Donde Rick era de piel oscura como el chocolate, Jasper era tan pálido que era posible distinguir el recorrido de las venas debajo de su piel. Las facciones de Rick eran masculinas, fuertes, de ángulos rectos y marcados. En cambio, la cara de Jasper parecía tallada con un cincel, en líneas afiladas y delicadas. Fox sonreía ampliamente, sus labios carnosos enmarcando una dentadura blanca impecable. Yaxley tenía labios finos y tensos, y cuando sonreía, lo hacía de una manera que hacía sospechar que estaba tramando algo.
Richard se había pasado su infancia y adolescencia sobre una escoba, entrenando y jugando para el equipo de Quidditch de Gryffindor. E incluso luego de terminar Hogwarts, había conseguido un trabajo como asesor de diseño e ingeniería para la empresa Nimbus, lo cual implicaba que seguía invirtiendo gran parte de sus horas sobre una escoba. Tenía hombros anchos y brazos marcados que forzaban la tela de su remera.
El tiempo en Camelot y el entrenamiento como Auror le habían servido a Jasper para mejorar su estado físico, pero no se encontraba ni cerca de poder considerarse un deportista. Tenía una figura estilizada, fibrosa y delgada, y un porte que hacía que cualquier prenda luciera elegante cuando él la usaba.
Pero lo que más le atraía a Richard era el carácter de Yaxley. Tenía un humor ácido y una lengua bífida. Se había integrado sorprendentemente bien a la Tercera Orden, pero todavía mantenía una fría distancia que solo Molly y Hammer parecían capaces de atravesar.
Jasper era, a simple vista, inaccesible. Y eso bastaba para que Rick lo deseara todavía más.
—Fox… —susurró su nombre Jasper, saboreando cada letra de forma que hizo que a Rick se le erizaran los vellos de los brazos—. No puedes ganarme en un simple entrenamiento. No durarías ni una ronda en la cama conmigo —le aseguró.
Rick soltó una carcajada divertida que resonó en la sala de entrenamiento, llamando la atención del resto del grupo. Jasper se limitó a arquear una ceja, prácticamente provocándolo, y a alejarse de nuevo hasta quedar a una distancia prudencial de duelo.
Esta vez, fue Rick quien atacó primero. Jasper lo desvió con un movimiento desganado de su muñeca. Fox volvió a atacar. Yaxley volvió a detenerlo y fingió bostezar mientras lo hacía. Aquello sólo consiguió que Richard acentuara aún más su enorme sonrisa. Lanzó un tercer ataque que obligó a Jasper a retroceder un paso para poder contenerlo. Pero esta vez, Yaxley respondió con su propio ataque, tomando a Rick por sorpresa y derribándolo una vez más.
—Ni una ronda —repitió Yaxley exhalando con fingida resignación, mientras aguardaba a que esta vez su contrincante se pusiera de pie por sus propios medios.
La puerta de la sala de entrenamientos se abrió de sopetón, interrumpiendo las prácticas. Zaira Levington caminó directamente hacia Scarlet Raven y se inclinó junto a su oreja para susurrarle algo al oído. Raven frunció el ceño.
—Jasper Yaxley, Hamilton Knight y Molly Weasley —los llamó Raven—. Parece que los necesitan —agregó con sorna.
—Tendrás que esperar para volver a intentarlo, Fox —bromeó Jasper con una sonrisa ladina antes de alejarse.
—¿Cuál es tu obsesión con los aurores, Richard? —le espetó Felicity repentinamente. No la había escuchado acercarse. Rick rió entre jadeos.
—Creo que es el uniforme. No puedo evitarlo —respondió su hermano con picardía. Felicity puso los ojos en blanco, resignada.
Jasper, Hammer y Molly siguieron a Zaira fuera de la sala de entrenamiento y a través de los pasillos de la Mansión Malfoy en silencio. No necesitaban preguntar para saber que, fuese lo que fuese el motivo por el cual los necesitaban, estaba relacionado con el cuartel de Aurores.
Efectivamente, sus sospechas se vieron confirmadas cuando se encontraron con Harry Potter aguardándolos en su despacho, acompañado de Ronald Weasley, e inesperadamente, también de Draco Malfoy.
El señor Malfoy se encontraba recostado cómodamente en uno de los sofás que había junto a la chimenea apagada, las piernas cruzadas a nivel de los tobillos y los pies apoyados sobre un banco. Todo en su postura indicaba que estaba relajado y sorprendentemente a gusto. Casi parecía estar disfrutando de estar allí. Sus ojos grises brillaban con maliciosa picardía.
Ronald, en cambio, ocupaba una silla junto a Harry donde aguardaba rígido y con los brazos cruzados sobre el pecho. Tenía la frente arrugada, los labios apretados, y observaba a Draco como un perro de caza a punto de lanzarse sobre él a la mínima señal de movimiento.
—Siéntense, por favor —los invitó Harry, apuntando a las tres sillas que había junto al escritorio y frente a él.
Los tres obedecieron mientras Zaira cerraba la puerta, sellando la habitación. La aurora se sentó en uno de los sillones frente a Draco.
—Linus Cavenger ha cancelado la misión Marea Roja —les informó Harry.
Hammer se removió en su silla, visiblemente inquieto, y Molly abrió la boca lista para reclamar al respecto, pero Potter se apresuró a levantar una mano, pidiéndoles que mantuvieran silencio hasta terminar de escuchar lo que tenía para decir.
—A partir de mañana, el cuartel de Aurores ya no está autorizado a vigilar ninguna actividad relacionada con Zafira Avery ni con el Partido de la Rebelión por el Cambio. Cualquier Auror que continúe realizando investigaciones sobre la Marea Roja será acusado de desacato y persecución política —terminó de notificarles Harry con una expresión inmutable.
—Estamos hablando de represalias que van desde la expulsión del cuartel hasta una condena de cinco años en Azkaban —agregó Ron con un gesto significativo.
—Entonces… ¿eso es todo? ¿Dejaremos de vigilarlos así como así? —se desalentó Hamilton, lanzando una mirada desesperada hacia su mentor Ron.
—Como Aurores, no hay nada más que puedan hacer —respondió Draco, arrastrando las palabras. Jasper giró a mirarlo, y notó cómo la comisura de sus labios se curvaban casi imperceptiblemente.
—¿Y fuera de nuestro uniforme? —preguntó astutamente Yaxley. Draco le guiñó un ojo. Harry se aclaró inmediatamente la garganta, recuperando la atención de los tres.
—Si decidimos continuar vigilando a la Marea Roja, tendremos que hacerlo de forma encubierta —explicó Potter, mientras apoyaba los brazos sobre el escritorio para quedar más cerca de ellos.
—Necesitamos personas capaces de infiltrarse entre las filas de los espectadores durante las reuniones en el callejón Knockturn sin llamar la atención —aclaró Zaira.
—Debemos asumir que Avery y su gente han sido advertidos de que los aurores los están vigilando, y estarán más atentos de lo habitual, buscando cualquier señal de nuestra presencia allí —siguió explicando Ron. Draco se aclaró la garganta de forma sonora para atraer la atención de nuevo hacia él.
—Lo que sus Mentores intentan decirles de una forma muy endulzada es que ellos no pueden hacerlo porque sus rostros son demasiado famosos, y si llegaran a descubrirlos, sería el final para ellos en esta guerra —intervino Draco, impaciente, descruzando finalmente las piernas y levantándose parsimoniosamente del sillón para llegar hasta donde ellos estaban sentados. Apoyó una de sus manos sobre el hombro de Molly y la otra sobre la de Hamilton—. Necesitan caras nuevas que no puedan reconocerse tan fácilmente para infiltrarse en las reuniones.
—El Partido de la Rebelión está apuntando a la población más joven dentro de la comunidad. Encajamos en el perfil —comprendió rápidamente Molly. Draco le dedicó una sonrisa indulgente.
—Y de todos los mocosos que Potter ha invitado a vivir a mi mansión, ustedes son los mejor entrenados para una misión como esta —agregó Malfoy, chasqueando la lengua con cierto desdén.
—Siempre tan privilegiados —susurró sarcásticamente Jasper.
—Es entendible si no quieren hacerlo —les aseguró Levington con su habitual sinceridad.
Molly, sentada en la silla entre Jasper y Hamilton, giró la cabeza primero hacia un lado y luego hacia el otro para mirarlos a ambos. Jasper leyó en sus ojos que ya había tomado una decisión. En cuanto a Hamilton, no necesitaba mirarlo para saber lo que respondería. Ese idiota siempre se apuntaba a todas las misiones que supusieran un riesgo de vida.
—Lo haremos —resopló Jasper finalmente. Notó que Ronald soltaba el aire que había estado conteniendo en sus pulmones, y que Zaira sonreía débilmente. Pero le fue imposible descifrar si Potter estaba contento o abrumado por su respuesta.
—Estos dos pueden servir —volvió a hablar Malfoy, palmeando una vez más el hombro de Molly y el de Hammer—. Pero él —agregó señalando con un dedo a Jasper— está descartado.
—¿Qué? —exclamaron al mismo tiempo Jasper, Hamilton y Molly. Malfoy puso los ojos en blanco, exasperado con la reacción que seguramente consideraba infantil por parte de ellos.
—La Rebelión está llena de familias sangre pura. Cualquiera que se cruce con este chico reconocerá sus rasgos en cuestión de segundos —señaló Draco prácticamente—. Y ya todos conocen la historia del Yaxley que sorprendentemente consiguió entrar al cuartel de Aurores.
—Tiene razón. Yaxley es demasiado… sangre pura —coincidió sorprendentemente Ron, sonrojándose notoriamente mientras lo decía. Malfoy alzó una ceja burlona pero no dijo nada.
—Yo también tengo sangre pura —puntualizó Molly, levantándose de su silla y colocando ambas manos en las caderas en forma de jarra, desafiante. Draco la miró de arriba abajo e hizo un gesto con la mano, descartándolo.
—Has tenido suerte, niña. Los rasgos Weasley casi no son detectables en ti: No tienes el cabello, ni la forma de la nariz, ni el exceso de pecas. Seguramente si revisamos la sangre de tu madre, descubriremos que es impura… —habló desapasionadamente Mafloy, en un tono que intentaba ser práctico, pero que conservaba esa petulancia suya tan característica.
Esta vez, fue Ron quien saltó de su asiento, enfurecido.
—Pedazo de racista hijo de puta —gruñó, listo para lanzarse sobre él. Harry reaccionó a tiempo para frenarlo, pero a pesar de ello, Malfoy retrocedió lo suficiente como para quedar fuera del alcance de las manos de Weasley.
—No intentaba insultarte, Weasley —se quejó Draco, aunque una de las esquinas de su boca se encontraba levemente elevada, contradiciéndose—. Simplemente estoy señalando los hechos: nadie que se cruce con esta chica pensará que es parte de tu familia —pero incluso cuando intentaba aclarar las cosas, lograba hacerlo sonar peor—. Y este otro chico es de familia muggle. Un apellido insignificante e irrelevante para ellos —continuó señalando a Hamilton.
—¡Ey! —chistó Knight, poniéndose también de pie.
—Draco… Creo que ya entendimos tu punto—le advirtió Harry, fulminándolo con la mirada. Draco se encogió de hombros con fingida inocencia.
—Se olvidan de que muchos de los miembros del Partido de la Rebelión nos conocen de Hogwarts. ¡A los tres! —se enfureció Jasper. No le gustaba la perspectiva de que lo dejaran fuera. No le gustaba que lo separaran de Molly y Hammer.
—Les modificaremos un poco el aspecto para que no sea fácil reconocerlos —explicó Zaira de forma práctica.
—Pueden hacer lo mismo conmigo —propuso Jasper. Zaira negó con la cabeza.
—No, no podemos. La Rebelión ha colocado sistemas para detectar impostores o infiltrados. Si usamos Poción Multijugos o grandes cantidades de magia para modificar sus aspectos, activarán las alarmas —aclaró Levington. Yaxley se sintió inexplicablemente dolido. Por lo visto, su mentora ya estaba al tanto de los detalles del plan. Ya sabía que Jasper no podría participar.
Hubo un breve silencio durante el cual la información fue asentándose en todos los presentes. Harry soltó a Ron, quien a pesar de que seguía con el rostro encendido, volvió a sentarse. Molly y Hammer lo imitaron.
Ron se aclaró la garganta antes de volver a hablar, recuperando el hilo de la conversación.
—Debemos asegurarnos de aplicar la menor cantidad de magia posible sobre sus rostros para evitar ser detectados. Haremos uso de algunas técnicas muggles que han demostrado ser muy efectivas... Tinturas, lentes de contacto, prótesis —les informó Ronald sobre la estrategia que seguirían—. Usaremos las Lombrices para mantenernos comunicados. La propia gente de la Rebelión las usa para comunicarse dentro del teatro, así que no deberíamos tener problemas para hacerlo también nosotros. Su trabajo consistirá en recopilar información. NADA MÁS —resaltó con énfasis.
—Intentarán identificar a todos los Rebeldes que puedan, grabarán los discursos de Zafira Avery, y saldrán de ahí lo más rápido posible —remarcó Potter con una expresión turbada. Era evidente que no le gustaba tener que involucrarlos en un plan que implicaba introducirlos en la boca del lobo.
—¿Y qué se supone que haré yo mientras tanto? ¿Hornear galletas para recibirlos cuando vuelvan? —se quejó Jasper con una insolencia que rara vez mostraba ante sus superiores.
—Unas galletas con chispas de chocolate no suenan nada mal, Yaxley —bromeó Hammer, provocándolo.
—Tú vendrás conmigo, Jasper —le indicó Zaira. Su voz resonó con una energía inusual que hizo que Jasper girara a mirarla. Estaba sonriendo.
—¿A dónde iremos? —preguntó Yaxley, sin poder disimular la ilusión que empezaba a iluminar su voz.
—Hogwarts.
El teatro estaba repleto. Había tanta gente que se habían visto obligados a remover los asientos para hacer más lugar. Molly se sorprendió de la cantidad de rostros jóvenes que había entre el público.
—Molly, ¿me escuchas? —preguntó la voz de Harry en su oído, sobresaltándola.
—Sí, perfectamente —confirmó ella en un susurro prácticamente inaudible en medio del estruendo que provocaban las múltiples voces que hablaban al mismo tiempo a su alrededor.
—Todavía faltan unos minutos para que Avery suba al escenario —le informó la voz de Ron también por la Lombriz—. Recuerden lo que conversamos: intenten pasar desapercibidos entre la gente y manténganse lo más lejos posible del escenario.
—Ante la menor señal de peligro, quiero que aborten la misión —ordenó imperativamente Harry.
—Entendido —confirmó Molly, hablando casi sin despegar los labios y manteniendo la cabeza gacha.
—Estás reuniones tienen mucha convocatoria —comentó Hammer a su lado, escudriñando con ojos entornados a las personas que los rodeaban.
Hermione Granger, ayudada por George Weasley, habían hecho un trabajo formidable con Hamilton. Habían usado una combinación de métodos muggles y mágicos para modificarles el aspecto. Los cambios eran sutiles, pero efectivos. Knight tenía el cabello cortado prácticamente al ras del cráneo y le habían logrado enderezar la nariz torcida. Llevaba una barba tupida y oscura que le escondía el resto del rostro.
A pesar de que si se esforzaba, Molly todavía podía reconocer a su amigo debajo del disfraz, dudaba que el resto de los presentes en ese salón lo hicieran.
—Será mejor que nos dividamos —propuso Molly lógicamente. Hammer frunció los labios, en un gesto de disgusto, pero asintió. A ella tampoco le agradaba la idea de separarse, pero era la mejor estrategia si deseaban cubrir el lugar en el menor tiempo posible.
—Yo tomaré la derecha —eligió Hammer, y se colocó unas gafas, también fabricadas por George con la ayuda de su hijo Fred, capaces de sacar fotografías instantáneas si uno presionaba un pequeño botón que tenían en el marco.
Molly notó que su amigo movía levemente la muñeca derecha, acomodándose la varita que llevaba en un sujetador alrededor del antebrazo, escondida debajo de la manga de su túnica. Estaba listo para pelear si era necesario.
—Nos encontramos de nuevo aquí en quince minutos —indicó Hammer y Molly leyó la preocupación que destilaba su voz.
—Quince minutos —aceptó ella, mientras se colocaba también las gafas y sincronizaban sus relojes—. Ve con cuidado, Hammer —le rogó ella. Hammer sonrió.
—Siempre voy con cuidado —respondió con ligereza.
Se marcharon en direcciones opuestas, Hamilton cubriendo el sector de la derecha del teatro mientras Molly se habría paso con cuidado hacia la izquierda. Intentaba moverse con cautela, sin empujar a las personas que había en su camino ni llamar innecesariamente la atención. Buscaba entre la gente a aquellos que llevaban las túnicas rojas e intentaba fotografiarlos a través de sus anteojos sin que se dieran cuenta. Se mantenía siempre a una distancia prudente: lo suficientemente cerca como para poder obtener una imagen de buena calidad, pero no demasiado como para correr el riesgo de que la detectaran.
El público a su alrededor se agitó emocionado cuando Zafira Avery finalmente subió al escenario, con un vestido rojo sangre entallado y el cabello oscuro recogido con una cinta del mismo color. Estaba deslumbrante, y durante unos segundos, Molly se quedó mirándola anonadada. Zafira siempre había sido hermosa. Pero en esta ocasión se encontraba particularmente radiante. Era una imagen hechizante e imponente. Se movía con confianza, pero se aseguraba de mantener una sonrisa diplomática y de saludar educadamente a todos los que tenía cerca, dando el aspecto de ser una persona accesible.
La gente enloquecía al verla. Gritaban su nombre, la aplaudían y ovacionaban. Zafira parecía vivir para momentos como esos. Se alimentaba de sus aplausos, y les devolvía con exageradas reverencias y gestos de agradecimiento que Molly encontraba burdos y carentes completamente de sinceridad. Pero las personas a su alrededor no parecían creer lo mismo. Todos habían caído bajo el encanto de la joven y bella muchacha, capaz de hablar con elocuencia y astucia.
No necesitaba fotografiar a las personas que la acompañaban en el escenario. Ya las tenían identificadas. Heros Morgan era una figura constante junto a Zafira Avery. Nunca hablaba durante los discursos, sino que permanecía a una distancia prudente, oculto entre las sombras. Siempre iba armado.
La otra acompañante infalible era Jolie Cartier, una bruja de descendencia tanto inglesa como francesa, y de aspecto engañosamente inocente. Ella jugaba un rol más activo durante los actos políticos. Era quien arengaba al público antes de que Zafira hiciera su aparición, y quien se quedaba una vez que ésta se iba para repartir panfletos y propaganda entre los presentes. Era inteligente y más fuerte de lo que aparentaba por su contextura física.
Tanto Heros Morgan como Jolie Cartier habían sido clasificados como miembros peligrosos dentro de la Marea Roja. El arma de Avery era su lengua filosa. Pero Heros y Jolie parecían capaces de causar daño físico si era necesario.
Esta vez, había alguien más en el escenario. Molly lo reconoció fácilmente. Lo recordaba de Hogwarts. Un muchacho desgarbado y de aspecto ruin. Había estudiado en Slytherin. Y su familia era dueña de uno de los periódicos más amarillistas del Reino Unido: El Oráculo. Molly no lograba recordar su nombre, pero sabía perfectamente su apellido: pertenecía a la familia Ponce.
Zafira comenzó a hablar. Su discurso, como siempre, atacaba al actual gobierno tildándolo de incompetente e irresolutivo. Cuestionaba las capacidades de Shacklebolt para seguir ejerciendo el cargo de Ministro, insinuando que estaba demasiado viejo y que llevababa demasido tiempo en el poder. Exigía un cambio, y la gente la aplaudía y vitoreaba.
—¡Pero no todas son malas noticias, estimados hermanos! —decía Avery a todo pulmón, con una emoción que rozaba el fanatismo—. En medio de tantas irregularidades por parte de aquellos que deberían garantizar nuestro futuro y bienestar, se han conseguido algunos progresos. Nuestros reclamos por fin han sido escuchados, y gradualmente, los Aurores están perdiendo el monopolio de poder que ejercen sobre nosotros. El surgimiento del ERIC y los avances que han conseguido en los últimos meses son una prueba de que nuestra lucha está rindiendo frutos.
Otra ronda de gritos y aplausos por parte de la gente. Molly sintió que su muñeca vibraba, y al bajar la mirada, notó que el reloj estaba marcándole que habían pasado los quince minutos acordados con Hammer.
Giró sobre sus talones para volver sobre sus pasos hacia el sitio de encuentro acordado y fue entonces cuando la vio.
La sanadora que la había atendido en San Mungo después del ataque de Hogsmeade se encontraba entre el público escasos a metros de ella. Llevaba el cabello castaño claro atado en el mismo moño apretado que había lucido en aquella ocasión, y sus ojos dorados de largas pestañas observaban atentamente hacia el escenario. Tenía una expresión seria, concentrada, con los brazos cruzados sobre su pecho y esa misma arruga casi imperceptible en la frente que Molly le había notado cuando la había revisado en el hospital.
Fue como si presintiera que alguien la estaba observando, porque giró su cabeza directamente hacia donde se encontraba Molly, y sus ojos se encontraron. La joven Weasley se quedó completamente paralizada.
Su lado racional le decía que, incluso si la sanadora la recordaba de aquel único encuentro en San Mungo, aún así era imposible que la reconociera. Molly llevaba el cabello teñido de un color rubio ceniza, largo y ensortijado. Le habían afinado la forma redondeada de su rostro, y le había levantado la punta de la nariz. Sus ojos eran ahora marrones y estaban enmarcados por unas cejas espesas y rubias.
Pero la sanadora seguía mirándola, y Molly tuvo la horrorosa sensación de que, de alguna manera inexplicable, la había reconocido.
Alguien la tomó del codo, y Molly se sacudió y se preparó para sacar la varita.
—¡Tranquila! ¡Soy yo! —se apresuró a recordarle Hamilton con los ojos abiertos y consternados.
Molly exhaló aliviada. Por un segundo, había pensado que la habían descubierto y que alguien de la Rebelión estaba intentando atraparla. Torció la cabeza nuevamente hacia donde había visto a la sanadora. La muchacha había desaparecido.
—¿Qué sucede? —preguntó la voz de Harry por la Lombriz, ansioso. Molly tragó saliva, buscando frenéticamente a la sanadora entre la multitud, sin éxito.
—Creo… —vaciló Weasley. Miró a Hammer. —Creo que me han reconocido —soltó finalmente.
—Salgan de ahí, AHORA —ordenó Potter inmediatamente.
Hammer tomó a Molly de la muñeca y tiró de ella para obligarla a avanzar. Sentía las piernas entumecidas y torpes. Se abrieron paso como pudieron entre el gentío, moviéndose con mucha menos cautela que antes. Nadie parecía notarlo, todos demasiado agitados y entusiasmados con el discurso de Zafira como para caer en cuenta de ellos. Pero Molly no podía dejar de lanzar miradas furtivas por sobre su hombro, convencida de que en cualquier instante aparecería alguien que intentaría detenerlos.
Pero nadie lo hizo. Hammer la arrastró hasta la salida lateral del teatro, a través del angosto pasillo iluminado por lámparas de fuego azul que desembocaba en una callejuela de Knockturn.
A pesar de que era temprano en la tarde, el callejón Knockturn siempre tenía un aspecto lúgubre y oscuro. Molly no se sentía segura ni siquiera ahora que estaba fuera del teatro. Hamilton le soltó la muñeca y aminoró la marcha, aunque se lo notaba que seguía tenso.
—Salgan al Callejón Diagon y entren al bar del Alquimista —les ordenó Ron en sus oídos.
La calidez del callejón Diagon encandiló momentáneamente a Molly, obligándola a entrecerrar los ojos y cubrirse el rostro con una mano.
El bar se encontraba prácticamente vacío cuando entraron. Ambos estaban familiarizados con el lugar. Lo habían visitado en varias ocasiones durante su año en Camelot, sobre todo después de los entrenamientos particularmente agotadores.
—Ya estamos en el Alquimista —informó Hammer una vez que estuvieron dentro de la seguridad del local.
—Aguarden ahí adentro. Les avisaremos cuando sea seguro volver a salir —anunció Ron nuevamente por la Lombriz.
Molly ocupó una de las mesas alejadas del resto mientras Hammer pedía dos bebidas en la barra. Las depositó frente a ellos a pesar de que ninguno de los dos tenía verdaderas intenciones de beber.
—¿Qué pasó ahí adentro, Mol? —preguntó Hammer, silenciando transitoriamente la Lombriz para que Harry y Ron no pudieran escuchar lo que hablaban.
Molly se mordió el labio inferior. Su mirada se desvió inconscientemente hacia la puerta del bar, pero nadie entró por ella.
—Me reconoció, Hammer —repitió Molly. Tenía la garganta seca y las palabras le raspaban al salir.
—¿Quién? —preguntó su amigo, acercándose y hablando en un tono más bajo para asegurarse de que nadie los podía oír.
—¿Te acuerdas de la sanadora que nos atendió en San Mungo después de la batalla en Hogsmeade?
—¿Rosier? —inquirió Knight, alzando las cejas en claro escepticismo.
—Estaba en el teatro. Nos cruzamos y… Puedo jurar que me reconoció, Hammer —insistió al respecto Molly. Sabía que sonaba delirante, y la expresión de Knight se lo confirmaba.
—Molly… Estás camuflada —le recordó innecesariamente Hammer.
—¡Ya lo sé! —se exasperó ella.
—¿Entonces cómo explicas que una persona a quien has visto una sola vez en tu vida te haya reconocido en medio de una multitud de extraños? —trató de hacerla entrar en razón.
—No puedo explicarlo, Hammer —Molly resopló irritada y bebió largos tragos de su cerveza.
—¿No es posible que lo hayas… imaginado? —sugirió con delicadeza Knight. Molly le clavó la mirada. —Estamos infiltrándonos en un lugar repleto de enemigos, donde si nos descubren, existe la posibilidad de que las cosas se pongan muy, muy feas… Es lógico estar un poco más paranoico de lo normal… Ver peligros en lugares donde no los hay…
—Todo despejado. Pueden salir. Vuelvan a la Mansión —les informó Ron.
—Sí… Tienes razón. Debo de haberlo imaginado —terminó aceptando Molly con tal de dejar el tema atrás, forzando una sonrisa.
Pero sabía que no lo había imaginado. Lo había sentido, tan real como el piso sobre el cual caminaba, como el aire que respiraba. La Sanadora Rosier la había reconocido, a pesar del camuflaje.
La había mirado a los ojos y, de alguna forma, la había reconocido.
La noche había empezado a caer sobre el castillo. Jasper nunca había tenido un apego particular por ese lugar, pero debía de reconocer que era una imagen bellísima. El cielo se había teñido de tonos anaranjados y las montañas recortaban el firmamento como sombras verdosas, ondulando sobre el horizonte. Y en medio de aquel paisaje salvaje y alejado de la civilización, se alzaba un castillo inmenso, con sus torres desiguales y sus cientos de ventanas encendidas.
Había un silencio tranquilo, interrumpido únicamente por el sonido de los grillos que deambulaban por el campo abierto. Jasper inspiró el aire puro de las Altas Tierras escocesas, y el perfume de las últimas flores del verano inundaron sus fosas nasales.
Inevitablemente, pensó en su hermano Magnus. Siempre que pensaba en él se lo imaginaba en un lugar como ese. Un lugar alejado de la humanidad. Un lugar pacífico, donde se podía apreciar un atardecer sin prisas. Un lugar donde todavía se escuchaba el cantar de los pájaros por la mañana temprano, y donde por las noches uno podía distinguir todas las constelaciones en el cielo despejado.
Lo imaginaba recostado boca arriba en el césped, con los brazos tirados detrás de la cabeza, soñando despierto mientras escuchaba algún disco de rock muggle. Sonreía. Su hermano no había tenido muchas oportunidades de sonreír en el pasado, así que a Jasper le gustaba pensar que ahora lo hacía con frecuencia para recuperar el tiempo perdido.
Se preguntó por qué él no hacía lo mismo. Pero era imposible sonreír con facilidad cuando se vivía en el mundo en el que vivía Jasper. Había demasiadas preocupaciones en su mente como para poder sentirse en paz.
Extrañaba a su hermano. El vacío que había dejado al irse seguía allí, a pesar de que habían pasado ya muchos años. Jasper había pensado que el dolor cedería con el tiempo. Se había equivocado. El dolor seguía ahí, solo que ahora era parte de él.
Exhaló pesadamente sacudiéndose los recuerdos y continuó patrullando la zona. El trabajo era relativamente monótono. Pero Harry Potter quería a alguien de la Orden del Fénix vigilando la zona perimetral del castillo, especialmente ahora que el ERIC tenía prioridad en lo que respectaba a la patrulla de la zona. Linus Cavenger había asentado un grupo de quince oficiales del ERIC entre Hogsmeade y Hogwarts como parte de las nuevas medidas de seguridad para proteger la zona de un nuevo ataque, pero solo a cuatro Aurores. Dos de ellos monitoreaban los terrenos que circundaban Hogwarts, y otros dos las calles de Hogsmeade. Pero la superioridad numérica del ERIC, y por lo tanto de poder, era evidente.
Por suerte contaban con la ayuda de otros miembros de la Orden que residían en Hogsmeade. Ted Lupin todavía vivía en la misma casa que había compartido con Victoire Weasley en su momento. Y Scarlet y Victorie ocupaban otra casa a unas pocas cuadras de distancia. Jasper sabía que él y Zaira no podían asentarse de forma permanente en Hogsmeade sin levantar excesivas sospechas. En pocos días, tendrían que rotar el trabajo de vigilancia con otra pareja de Aurores, tal como había estipulado Cavenger. Linus Cavenger era como una araña astuta, tejiendo lentamente su red de control sobre el departamento de Seguridad Mágica, logrando influir incluso dentro del cuartel de Aurores.
Un ruido captó su atención, obligando a detenerse. Había sido un sonido casi imperceptible. El crujir de una rama. Una pisada un tanto torpe. Una exhalación rasposa. Pero bastó para que los sentidos de Jasper se erizaran, buscando a la persona escondida entre las sombras que los había provocado.
—¡Fuerzas de Aurores! Salga con las manos donde pueda verlas —ordenó Jasper, tal como indicaba el protocolo, mientras apuntaba su varita hacia el sitio donde creía haber escuchado el ruido, encendiendo la punta de la misma para que iluminara frente a el como una linterna.
Hubo un silencio expectante, donde sólo pudo escuchar el latir acelerado de su propio corazón. Su mano se mantenía rígida y preparada frente a él, su varita de roble caliente entre sus dedos, la magia burbujeando en él lista para salir al menor indicio de peligro.
Una figura surgió entre los árboles que circundaban el camino que llevaba hacia Hogsmeade. Tenía un caminar inestable y daba todo el aspecto de estar a punto de caer al suelo con cada paso que daba. Iba descalza, y a pesar de que sus pie se movían con cierta torpeza, eran mucho más silenciosos de lo que cabría esperar en una persona en su estado deplorable.
La figura avanzó hacia la luz que irradiaba su varita y finalmente Jasper pudo distinguirla mejor. Era una mujer. Pero le era difícil calcularle la edad, pues su aspecto era terrible. Parecía más un cadáver que un ser vivo.
Estaba apenas cubierta por una túnica harrapienta y sucia, rasgada por todas parte, mostrando el cuerpo pálido y adelagazado de la muchacha. Su piel tenía un color cetrino, enfermizo, una delgada capa que cubría sus atrofiados y caquécticos músculos. Tenía el cabello enmarañado y sucio, y las puntas estaban teñidas de un color muy gastado que Jasper creyó identificar como rosa.
Pero lo que más llamó su atención fueron sus ojos. Eran dos cuencas, con profundas sombras negras que los rodeaban, y resaltaban en medio de su rostro de mejillas hundidas y labios resecos. Había en ellos, sin embargo, un brillo extraño. Por un segundo, Jasper creyó ver un destello escarlata en esa mirada.
Y luego, la mujer se desplomó frente a él, como una muñeca de trapo inerte.
Jasper bajó la varita y empezó a correr hacia ella.
—¡No te acerques! —le gritó repentinamente la voz de Zaira.
Había una alarma en ella que asustó a Jasper. Se detuvo en seco a varios metros de la chica inconsciente. Zaira avanzaba hacia ellos con la varita levantada y el ceño fruncido, señal de que algo no le gustaba.
—Creo que está herida —se justificó Jasper. Pero Zaira mantenía una expresión adusta cargada de desconfianza.
Jasper la vio sacudir la varita, y para su sorpresa, unas fuertes cadenas se anudaron alrededor de los brazos y las piernas de la muchacha que seguía en el suelo. Yaxley abrió los ojos enormes, completamente desencajado.
—¿Qué haces? —le preguntó enfadado.
—Tomo precauciones —respondió secamente Levington, ahora sí acercándose a la muchacha. Jasper seguía observándola perplejo.
—¿Precauciones? ¿Acaso la has visto? —le preguntó en un tono más petulante del que cabría esperarse para referirse a un Mentora. Zaira le clavó su mirada ambarina con una intensidad que hizo que Jasper se sintiera intimidado.
—¿Acaso la viste tú? —le acusó ella, y ahora parecía genuinamente enfadada.
Jasper vaciló, su mirada desviándose nuevamente hacia la chica en el suelo. Zaira se acuchilló junto a la muchacha y la giró con cuidado, poniéndola boca arriba. Efectivamente, había perdido el conocimiento. La aurora le despejó el cabello que le tapaba el rostro usando la punta de su varita, con suma cautela.
—Mírala bien —le ordenó a Jasper. Yaxley se acercó un poco más para obedecer.
Trató de mirar más allá de la suciedad que le cubría el cuerpo, de las costras de sangre reseca que había sobre su cara y que manchaban su túnica, de la delgadez fantasmagórica de su piel, de esos ojos profundos… Recordó el brillo escarlata que los había iluminado justo antes de desfallecer. Y finalmente lo comprendió.
—No es simplemente una chica, Jasper —le indicó Zaira, recuperando su habitual actitud paciente y medida—. Es una vampira.
—Si la Rebelión quisiera mandar a un vampiro para atacar en Hogsmeade, no enviarían a alguien en este estado —señaló inteligentemente Jasper. Zaira asintió pensativamente.
—Sea quién sea, no podremos averiguarlo si muere aquí —dijo Levington en un tono práctico, mientras que tomaba el delgado cuerpo entre sus brazos y lo levantaba.
—¿A dónde planeas llevarla?
—A un lugar seguro —respondió Zaira.
La oscuridad de la noche les sirvió de protección para trasladarse sigilosamente a través del pueblo. Jasper lanzó un encantamiento Desilusionador sobre Zaira y la chica vampiro para que pudieran camuflarse con mayor facilidad y pasar desapercibidos frente a los oficiales del ERIC que podían llegar a cruzarse en el camino.
Scarlet Raven estaba despierta cuando llegaron a la casa. Jasper se preguntó internamente si esa mujer dormía en algún momento. Sus ojos violetas escudriñaron analíticamente a Zaira y a la figura que sostenía entre sus brazos.
—Iré por Victoire —fue todo lo que dijo Raven, y se marchó escaleras arriba para buscar a la sanadora sin hacer mayores preguntas. Había un extraño y silencioso entendimiento entre Zaira y Scarlet. Como si fuesen capaces de comunicarse sin hablar.
La aurora entró a la habitación de huéspedes y depositó el cuerpo de la chica sobre la cama. Seguía inconsciente, y su respiración se había vuelto irregular y sibilante. Bajo la fuerte luz de la habitación, Jasper se sintió todavía más impresionado de la delgadez de su cuerpo y de las claras señales de daño que tenía su cuerpo. No podía imaginar qué le habría pasado a esa muchacha para terminar así.
Zaira la encadenó a los postes de la cama y aguardó. A los pocos segundos, una adormilada Victoire Weasley entraba en la habitación, todavía vistiendo la ropa de cama y restregándose los ojos.
Sus pies parecieron clavarse en el suelo al encontrarse con la figura escuálida y frágil que había en la cama. Jasper pudo ver como sus ojos celestes se dilataban y su boca se abría en sorpresa, sin pronunciar palabra.
—¿Dónde la encontraron? —les preguntó, dando un paso hacia la cama, atónita.
—Salió de entre los árboles y se desplomó frente a mi —explicó Yaxley velozmente.
—Cuidado, Vic —le advirtió Zaira cuando la sanadora se acercó todavía más a la cama para examinarla—. Parece ser una mujer vampiro.
—No, no lo es —contradijo Victoire en un hilo de voz casi inaudible—. Al menos no enteramente —agregó, mientras sacudía su varita por sobre el cuerpo de la chica, escaneándolo para identificar sus lesiones.
—¿La conoces? —cuestionó Scarlet, siempre desconfiada.
—Algo así —dijo Weasley evasivamente, mientras terminaba de hacer un primer examen rápido. La expresión sombría que adquirieron sus delicadas facies eran mala señal. —Busquen a Ted. Ahora. —torció la cabeza para mirarlos por sobre su hombro y asegurarse de que entendían la orden, y retomó su trabajo en un concentrado silencio.
Zaira cruzó una mirada con Jasper y éste asintió, saliendo de la habitación en busca de Ted Lupin.
Aquella iba a ser una larga noche.
Capítulo 11 UP!
Y tengo taaaaanto para decir que no se ni por donde comenzar! Jaja.
Intentaré no dejarme llevar y ser lo más concreta posible. Tenemos aquí un capítulo donde empezamos a ver un poco más de la trama política dentro del Ministerio, y de las repercusiones que está teniendo la llegada de Linus Cavenger al poder. Una primera escena con una charla muy tensa entre él y Harry, donde se hace evidente de qué lado está cada uno en esta guerra sin necesidad de decirlo explícitamente.
Finalmente, Harry termina accediendo a la propuesta que vimos hace un par de capítulos por parte de Draco, de infiltrar a alguno de los más jóvenes en las reuniones políticas de la Rebelión. Y tenemos un primer intento por parte de Molly y Hammer con resultados... extraños.
Tenemos también el regreso de Morgana, a quien no veíamos desde que dejó a la Resistencia Rusa en los primeros capítulos. Y aquí conocemos un poco más sobre ella y Kevin... Y sobre otro amigo de ellos que murió, y que tal vez lo recuerden del primer libro de Rebelión ;) La historia de Morgana, Kevin y Jacob es una de esas cosas que tenía escritas en mis notas y que no sabía bien si terminaría usándolo o no en la saga. Pero quería que el regreso de Morgana tuviera un poco de introspección hacia el personaje. Quién es ella, y quién es también Kevin. Por qué Harry confía en ellos lo suficiente como para haberlos incluido en la Orden. Y un poco también de la historia de Jacob, que inevitablemente esta ligada a la historia de Zaira.
Y por último, pero no por eso menos importante... Tenemos una escena final donde aparece alguien cuyo nombre no digo abiertamente, pero que estoy segura de que todos han deducido de quién se trata. ¿Verdad?
Respondiendo a los reviews:
Camilla 740: Sí, hacía bastante tiempo que no te veía por aquí. Parece que septiembre ha sido un mes complicado para la mayoría (me incluyo también!). ¿Te sorprende que Katya nunca sintiera curiosidad de usar una varita? Su madre no le inculcó la necesidad tampoco. La madre de Katya era una bruja especial, con una visión más espiritual de los poderes que poseían, que se había acostumbrado a vivir en el bosque donde no podían usar las varitas, y que también sentía cierta desconfianza hacia el mundo mágico consecuencia de cómo trataban a su familia. Así que no, nunca le enseñó a sus hijos a usar una varita. En cambio, les dio los tatuajes. ¿Se reencontrará con Ted? Creo que la respuesta a esa pregunta está en este capítulo :) ¿Lancelot podría convertirse en vampiro por la mordida de Katya? No, no puede convertirse en vampiro, pero sí puede morir. En cuanto a Lily: en cierta forma, volvemos a ver un poco de su fuerte carácter original, aunque el origen de esta renovada confianza sea su adicción, y no un verdadero crecimiento personal. Enfrentarse a Hedda de esa forma ha sido... audaz, como mínimo jaja. ¿Lily verá algo más de su nueva visión y su habilidad como oclumente seguirá aumentando? Que pregunta! Prometo responderla en este libro jeje. ¿Seguirán las clases con Draco ahora que ha vuelto al colegio? No. Volverá a tener clases con Thomas White, igual que lo hizo el año pasado. Neville... Algunas cosas nunca cambian, jaja. Creo que Neville ha crecido mucho desde sus tiempos de estudiante, pero parte de su esencia ha de permanecer. Es un chico tímido, algo extraño, y sí, un tanto inseguro. Pero es capaz de plantarse firme ante el peligro, aunque se sienta muerto de miedo por dentro. Y protegerá Hogwarts con todo su ser. Elektra: creo que esa ceguera que dices sobre ella cuando se trata de Albus es algo que le sucede a muchos personajes, sobre todo a los más cercanos a Albus. El amor nos hace un poco ciegos. Y en general, tenemos una tendencia a ver lo que queremos ver, e ignorar lo que preferimos no conocer. Albus tiene, además, una capacidad particular para incitar esta devoción casi ciega en las personas. Incluso cuando es evidente que está equivocándose, tiene personas a su lado que se le mantienen fieles. Y creo que eso se debe a que él es un amigo fiel, y se entrega plenamente por las personas que ama. Tessa, sin embargo, se está quitando lentamente el velo que le cubre los ojos, y empieza a ver todo con más claridad. La muerte de sus padres creo que fue un punto de inflexión para ella. Y también ha sido el puntapié para la evolución de su personaje. Le ha dado un propósito, un objetivo completamente separado de Albus. En cuanto a Albus... Sí, es un personaje complejo. Mi recomendación: no se desvivan intentando analizarlo o entenderlo. Entréguense al viaje del personaje, con sus cosas buenas y sus cosas malas. ¿Ginny sigue en San Mungo? Sip :(
lulu0611: tengo dos reviews para responderte, ya que no llegue a responder el anterior a tiempo. ¿Debes obsesionarte con el asesinato de esos niños? No, no debes. No tendrán más relevancia que la que ya tuvieron como gatillantes de la persecución contra la familia de Katya. ¿Te spoilearon que Lancelot era el brujo ayudando a Katya? Cielos, ese grupo de telegram es peligroso jaja. Sí, es verdad... Ayuda a Katya por cuestiones egoístas, mientras que tortura o incluso mata a otros prisioneros. Pero como dije en otro review: no todo es tan bueno ni tan malo. Y a veces, aunque nuestros motivos son egoístas, pueden desencadenar buenas consecuencias. Nunca sabemos lo que puede resultar de nuestros actos, buenos y malos. ¿Cómo es que Ford sabe que Hedda es una híbrida? Esto me lo preguntaron varias personas. Puedes dormir tranquila: Lancelot no traicionó a Hedda. Ford lo sabe porque los padres de Hedda fueron Guardianes Negros, ¿recuerdas? Así que Octavius Genrich los conocía. De hecho, en el primer libro van detrás de Hedda pensando que ella puede servirles para sobornar a Jaques y conseguir una de las Joyas. Sobre el capítulo pasado, ha sido un capítulo completito, ¿verdad? ¡Yo también creo que lo que hace a Neville bueno para el cargo de director es justamente que no es una persona belicosa! Es alguien que siempre abdicara por la paz y el bienestar de los alumnos. Pero si ha de pelear... Peleará, hasta las últimas consecuencias. Y es por eso que Harry lo apoya como director. Porque sabe que Neville siempre pondrá por delante la seguridad de los alumnos y la protección de Hogwarts. Incluso por encima de su propia seguridad y bienestar. Voy a confesarlo: amo crear "villanos". Me resulta... estimulante. Siempre pensé que era fácil crear un héroe que fuese creíble en su papel. Pero crear un villano... requiere de otro trabajo más delicado. Al menos si es que quieres hacerlo bien, jaja. En general, muchas historias pecan de tener villanos o antagonistas "vacíos". Si juntas un montón de rasgos negativos y le entregas un objetivo malévolo, pues sí, tendrás un villano. Pero no será alguien con quien los lectores puedan "vincularse". Poder crear un antagonista que sea... humano, con todo lo que eso implica, es un trabajo más delicado. Y al menos eso es a lo que apunto con personajes como Linus Cavenger... E incluso con el Mago de Oz. Sabemos que están del "lado de los malos", pero son mucho más complejos que simplemente "personas malas". ¿Lo de la marca mágica funciona como un documento de identidad? Te diría que funciona más bien como una huella dactilar. Son únicas e irrepetibles, y cada mago tiene su marca. Albus/Tessa: hace tiempo que Albus sabe que la relación entre ellos no es la óptima... Pero él tampoco espera o desea mucho más de una relación amorosa. Al menos no en este momento, y no con Tessa. ¿Sabe Louis sobre los sentimientos de Elektra hacia Albus? Mmm... Ella nunca se lo ha expresado abiertamente. Elektra no ha vuelto a pensar en Albus de esa forma desde aquella vez en que se enteró que él y Tessa tenían "algo", y decidió "olvidarse" de él. Pero Louis no es ningún tonto, y se da cuenta de que la relación entre esos dos es... diferente. Me gusta porque muchos parecen sorprenderse de que Ely haya puesto a Albus en su lugar... Pero Elektra siempre ha sido así con él! Nunca se ha guardado lo que piensa, y nunca ha modificado sus pensamientos para adaptarse a Albus o al mundo mágico. Elektra está muy segura del lugar que desea que ocupe la magia en su vida. Y sí... Albus nos muestra un poco más de su faceta manipuladora... y ambiciosa. Es realista, y sabe que todavía no es rival para el Mago, pero también está convencido de que algún día podría llegar a serlo. Scorpius: uno de los adolescentes que más ha madurado entre el libro pasado y éste, y de una forma un poco violenta, pues se necesitó de la muerte de su madre para hacerlo dar ese paso. Aunque también debemos reconocerle que, de los tres Slytherin, él siempre fue el más mesurado. ¿Quién es la nueva profesora de Herbología y que hace en Hogwarts? Vamos, después de tanto tiempo, no piensas que verdaderamente voy a responder esta pregunta, no? jaja. ¿Me creerías si te digo que necesitaba alguien que cubriera el puesto de Neville y ella estaba disponible? ;) Lily:sí, coincido en lo que dices. Creo que nos habíamos acostumbrado demasiado a la imagen de una Lily frágil e indefensa que prácticamente nos habíamos olvidado que, antes de las visiones, ella era una niña con mucho carácter y muy decidida. Así que no debería de sorprendernos verla reaccionar como reaccionó al sentirse acorralada por Hedda. Como buena adicta, su primera reacción ante una confrontación fue la negación, y luego, un claro ataque. Ahora solo nos queda esperar y ver cómo evoluciona esto, jiji.
Severus 8: una larga ausencia sin duda. Por un momento me preocupé de que te hubiera pasado algo, tan acostumbrada que estoy a recibir tus comentarios prácticamente en todos los capítulos. Pero bueno, veo que has estado más que entretenido, y ojalá hayas disfrutado durante este tiempo que no nos leímos. ¿Una interacción directa Jasper y Draco? Mmm, no se me ocurre en este momento una situación particular en la que estos dos tengan una charla a solas (al menos no en el corto plazo), pero creo entender a lo que te refieres cuando dices que sería interesante. Tenemos a dos "traidores" de sangre pura que han pasado por sus propios infiernos personales para llegar hasta aquí. En este capítulo vemos como Harry se ha visto forzado a ceder en su postura ante la idea de infiltrar a alguien entre las filas enemigas. A pesar de que sigue sin gustarle la idea, no le ha quedado más opción que recurrir a ella. ¿Así que te imaginabas a Jasper como posible infiltrado? Bueno, no es desacertada tu idea, solo que en este caso, el tipo de infiltrado que necesitaban era distinto a lo que tu propones. Si tuvieran que pensar en un candidato para que se "una" a la Rebelión y actúe como espía: sí, Jasper sería una buena opción a considerar. Pero aquí buscaban otra cosa: querían alguien que se pudiese camuflar entre el público en los discursos de Zafira para obtener información. Creo que en el capítulo lo explico bastante bien, pero si quedan dudas, como siempre, no tienen más que preguntar. Lily ES la más apta entre los tres hermanos Potter para aprender Oclumancia. Así que sí, podemos esperar que, si sigue por este camino, se convierta en una experta en el área. ¿Suiza va a ser neutral en la guerra? Lo es por el momento. Pero todo puede cambiar... Ya sabes como son las guerras. ¿A quién propondrán los de la Rebelión como candidato en Francia? Y... Ya veremos. ¿Adrien Rosier está investigando? Él no trabaja para la Orden. Simplemente les ha hecho algunas averiguaciones porque Dominique se lo ha pedido personalmente. Pareces convencido de que habrá un reencuentro entre Hedda y Lancelot, jaja. Talvez nunca vuelvan a cruzarse. Pero de algo puedes estar seguro: si vuelven a hacerlo, van a reconocerse. ¿Hablarán o pelearán? La pregunta en realidad debería ser: alguno de ellos es capaz de pelear contra el otro? ¿Te imaginas a Lancelot atacando a Hedda, o viceversa? Sobre tu teoría de Ted y sus transformaciones: hay algunos detalles sobre mi "visión" de los hombres lobos que no he llegado a plasmar todavía en la historia. No sé si algún día lo plasmaré porque no estoy segura de si será relevante para la historia o no, así que lo comentaré aquí ya que ha salido el tema. En mi visión de los hombres lobo, tengo esta teoría (no es algo inventado por mi, otros escritores lo han planteado también) de que existen lo que se llama "machos o hembras alfa". Hombres o mujeres lobo capaces de transformarse fuera del ciclo lunar. Son poco frecuentes, pero independientemente de eso, fuera de la luna llena, yo imagino que los hombres lobos siguen conservando algunas cualidades que los hacen distintos al resto de los humanos. Considero que deben de ser más fuertes que el humano promedio, más ágiles, con sentidos más agudizados, con una capacidad de cicatrización más rápida... Y JKR también nos sugiere que aquellos que viven de forma salvaje adquieren ciertos rasgos más "lobunos" fuera del ciclo lunar. Teniendo esto en cuenta, Ted no se encontraría en una situación ventajosa respecto a otros hombres lobos, porque tampoco es que él logra transformaciones completas, como ya hemos visto. ¿Se entiende? A veces siento que me voy un poco por las ramas con algunas cosas, y teorizo bastante porque imaginar es gratis jaja. ¿Crees que si pudieras captar todos los mensajes y detalles ocultos en la historia serías capaz de conocer el final? Tranquilo, voy deslizando pistas pero dudo de que puedan adivinar lo que sucederá... Al menos no enteramente. Todavía me estoy guardando algunas cosas para sorprenderlos ;) ¿Te gustó el nombre Lucifer, eh? Yo sabía que tú le buscarías un significado apenas lo leyeras. Me gusta tu teoría sobre el rol de los dragones en lo que resta de la historia... Ya veremos si has acertado o no jaja. ¿Quién y qué era la madre de Katya? Una bruja, entrenada en un tipo de magia particular, ya que esos tatuajes no los hace cualquiera. Y sí, los tatuajes son otra forma de "canalizar" la magia. Siempre me pareció un poco absurdo que la única forma de hacer magia fuera con una varita. En prácticamente todas las culturas, mitología y folklore de todo el mundo existen versiones diferentes para expresar magia o fuerzas sobrenaturales, así que me pareció lógico reflejar eso en mi historia. Ya sea con la espada samurai de Naomi o los tatuajes de Katya. Duncan Ford es un brillante Legeremente, que combinado con su incapacidad para sentir piedad ante el dolor humano lo vuelven muy peligroso. ¿Crees que Scarlet Raven matará a Ford? Bueno, sin duda hay una historia entre ellos dos. Llevan ya varios encuentros en los que Scarlet ha intentado capturarlo/matarlo sin éxito. ¿Por qué Katya nunca había probado sangre humana? Porque su padre no tomaba tampoco, y le enseñó que no necesitaba quitarle la vida a otro ser humano para poder controlar sus instintos. Katya es una híbrida además, su "sed" no es la misma que la de un verdadero vampiro. Y también, ella sabía que si probaba, existía el riesgo de que después no se quisiera detener. Jazmín también la ayudó a mantenerse por ese camino una vez que su familia murió. ¿Los hijos del alcalde muertos eran del mismo pueblo donde Katya vio por primera vez a Teddy? Sí. Respondiendo finalmente a tu último review: ¿El ERIC es como la SS de Hitler? Uf, mucha analogía con la IIGM. El ERIC es por ahora una fuerza parapolicial, por decirlo de alguna forma. Un refuerzo a los aurores en tiempos de necesidad. No sé si esa respuesta de te sirve jaja. Amadeus y su "forma de conseguir drogas": primero, coincido en que el consumo de drogas en las secundarias/institutos es mucho más frecuente de lo que uno cree, y que justamente son personas como Amadeus, observadoras y calladas, quienes pueden adquirirlas sin despertar sospechas. Pero más allá de eso, Amadeus también está fabricando la poción para Lily. Solo compró los primeros lotes, hasta que su propia producción estuviese lista. Y cuando no logra conseguir los ingredientes para fabricarla, entonces sí acude a algún vendedor de pociones. ¿Otra evolución de Neville? ¡Por qué no! Me gusta creer que somos criaturas capaces de evolucionar constantemente, desde que nacemos hasta que morimos ;) ¿Qué le dice Ely a sus amigos de la infancia, la verdad? No, claro que no. No puede. Sería violar el estatuto de secreto mágico, y sería peligroso para ella y su familia. Eso creo que es algo que vuelve muy difícil la vida de los magos de familias mugres: a excepción de su familia cercana (padres/hermanos), nadie puede saber la verdad. ¿Cassius Warrington es el padre de Isadora y Leyla? Sí. Y también solía ser el abogado de Draco, aunque se dedicaba más a la parte legal de los negocios. En mi historia, Cassius Warrington juega un papel un tanto neutral. No se declaró a favor de Voldemort en su momento, y tampoco se declara a favor de la Rebelión ahora, pero tampoco se muestra particularmente defensor de los muggles o seguidor de Harry Potter. Así que en ese sentido, digamos que sus hijas no tenían una bajada de línea familiar. A fin de cuentas, cada uno es dueño de su propio destino, y prisionero de sus elecciones ;) ¿Ainhoa Cruz es la hermana de Dalia? Me encanta cuando me hacen estas preguntas que ya saben de antemano que no voy a responder. ¡Tanto si digo si como si digo no, sería un gran spoiler, no crees? ¿Cuántos métodos más quedan para que practiquen Lily y Amadeus? Infinidad de posibilidades. Piensa en todas las formas de "leer el futuro" que existen... Todos los potenciales caminos que uno podría tomar para "abrir su mente". Ellos apenas están explorando la punta del iceberg, y de seguro alguien con más experiencia que ellos podría direccionarlos mejor, reduciendo las opciones a las más útiles para Lily particularmente. Pero bueno: son dos adolescentes que no tienen la más mínima idea de lo que están haciendo. ¿Qué puede salir mal? Jaja. ¿Lily te hizo acordar a Tom Riddle adolescente? Necesito leer más sobre esto. ¿Por qué lo dices puntualmente?
Susanito: Hola! Te doy oficialmente la bienvenida a la historia. He visto que dejaste reviews también en los otros libros, y quiero agradecerte por hacerlo. En general, los nuevos lectores simplemente leen todo y dejan un review cuando llegan al final de la historia, así que siempre es lindo recibir de golpe un comentario sobre Los Guardianes Negros o Templo de Hades (se siente como algo tan lejano para mí, que me genera una nostalgia agridulce). Te has leído toda la historia de un tirón, y eso que son 5 libros (los últimos dos bastante largos). ¿Así que te gusta Albus/Tessa? yo también los shippeo, claramente, jaja. Espero seguir leyéndote por aquí.
maddie. sophie: siento que hace siglos que no te veo por aquí, ¿puede ser? Siempre es una alegría leer tus comentarios. ¡Oh, a Tessa le sigue importando su relación con Albus! Solo que ella también está creciendo y está desarrollando sus propios intereses, y su noviazgo lentamente deja de ser su prioridad. En cierta forma, creo que Tessa también empieza a entender un poco a Albus, en el sentido de que la pareja no es una prioridad en su vida. Coincido en que si Tessa elige seguir el camino de Aurora, podría convertirse en una muy buena. Incluso Scarlet señaló su potencial, y esa es una que no suele repartir halagos con facilidad. Yo soy partidaria de que el bien y el mal pueden ser, en muchas ocasiones, relativos y, sí porqué no, ambiguos. Y me gusta reflejar eso en mis historias. A veces, los que deberían ser los buenos no son tan buenos como uno espera, y los malos no son tan malos como uno cree. Los hijos de los mortifagos pueden elegir un camino mejor que sus padres, y los hijos de los héroes pueden equivocarse. ¿Hedda/James/Lance un Lily/James/Severus? Mmm.. en algunos aspectos sí, principalmente en que es un triángulo amoroso, donde toman caminos separados. Pero creo que las motivaciones de Lancelot son diferentes a las de Severus. Casi me atrevería a decir que, con todos los defectos que tiene Lance, sus motivaciones son mucho más "puras" que las de Severus. Él verdaderamente cree que está haciendo lo mejor para proteger a Hedda. Pero sí, comparten un amor muy fuerte que no termina de ser correspondido. Coincido contigo en que la relación Severus/Lily se ve mejor reflejada en Albus y Elektra que en Hedda y Lancelot. Lily: creo que podemos discutir largo rato en torno a este personaje. Si bien podemos adjudicar parte de la adicción de Lily a un mal manejo de sus visiones, creo que la mayor responsabilidad recae sobre ella misma... Y sobre Albus. Porque de haber confiado en los adultos, y haber sido un poco más pacientes, ella podría haber alcanzado un nivel de dominio oclumente capaz de bloquear las visiones. Pero Lily estaba ansiosa por ser "útil", por encontrar un propósito, por poder ayudar en una guerra que involucra a toda su familia... Y también tenía miedo de sus visiones. Y cuando combinamos eso con el "factor Albus"... bueno, creo que ya vemos lo que sucede. ¿Te gustan las frases del principio? ¡Excelente! Es bueno saberlo, jeje. A veces pueden ser un "mini" spoiler jaja.
Soar97: ¡Sí, los papas de Hedda eran Guardianes que desertaron! Puedes quedarte tranquila de que Lancelot no traicionó a Hedda. Sigue cumpliendo su palabra. ¿La madre de Hedda era bruja o vampiro? Era bruja, mortal. El padre de Hedda fue quien eligió convertirse en vampiro. Pero antes de eso, era mago también (el hermano de Jaques). ¡No es necesario que releas todo el libro I! Siempre puedes preguntarme a mí, jeje. Elektra/Albus: efectivamente, el dolor que siente Ely no es simplemente porque Albus ha dicho algo que le resultó hiriente, sino también porque él no parece darse cuenta de lo que está equivocado de ese pensamiento. Se arrepiente de lastimar a Ely con sus opiniones, pero no se arrepiente de pensarlo realmente. Hedda: respetará la amenaza de Lily mantendrá el silencio, o finalmente dirá algo, y si lo hace... a quién? Scorpius: sí, parece cansado, ¿no? Como que se ha desgastado mucho en estos últimos meses. Pero todavía se mantiene firme junto a Albus, y decidido a sacar lo mejor de la Hermandad. Neville nunca será Dumbledore ni Mcgonagall, y tampoco necesita serlo. Él trazará su propio camino.
Pandora Navarro: ¡No quiero sentirme culpable de cualquier daño colateral que pueda surgir de leer esta historia! Jeje. Ely/Albus: ¿así que crees que su único final posible es uno trágico? Bueno, teniendo en cuenta tu teoría sobre cómo terminará esta historia, no me sorprende jaja. Aunque habría que ver qué es lo que consideras "un final trágico" para ellos. Escucho teorías. El vínculo entre Elektra y Albus es, como mínimo, complejo. Ella sabe que Albus tiene sus matices oscuros, pero aún así, lo quiere. Es su amigo. Y hay que reconocer que, a pesar de sus cosas malas, Albus también tiene muy buenos atributos. Es un amigo fiel, y daría la vida por ella o por cualquiera de sus amigos cercanos. Con Elektra, particularmente, siempre ha sido muy atento y protector. Es difícil separar esas dos caras. Sobre Albus: sí, es egoísta, es algo que ya sabemos de él y que será algo presente en forma constante en la historia. Conforme crecen, todos los rasgos de los personajes se van acentuando, buenos y malos. ¡Qué bueno que encuentres a Neville dentro del canon! Siempre lo digo: lo más difícil de escribir este tipo de historias (fanfiction) es lograr respetar los personajes que fueron creados por otra persona, y conseguir que al leerlo, uno verdaderamente sienta que está leyendo sobre esa persona y no otra. Debes ser de las pocas personas felices con el camino que está tomando el personaje de Lily, jaja. Pero gracias por apreciar la evolución de este personaje a lo largo de los cinco libros. Es importante lo que señalas sobre "lo natural" que fluyen algunas cosas en personajes como Lily o Albus... Donde de repente los vemos hacer algo que nos sorprende, pero que al mismo tiempo, no nos resulta inesperado. Una vez que sucede, nos deja pensando: Y sí, esto tenía que suceder así. Es algo que sucede particularmente con esos dos personajes que has nombrado (Lily y Albus), pero también con algunos más, en quienes algunas cosas pueden sorprendernos cuando suceden, pero que si nos ponemos a analizar la evolución que han tenido hasta aquí, nos damos cuenta que era esperable que sucediera a fin de cuentas. Me encanta que parece ser un headcanon compartido por muchos que Harry y Draco tienen sus momentos de mayor intimidad y sinceridad con un whisky de por medio jaja. Sobre Lily y Amadeus: es difícil diferenciar el origen de los sentimientos. Después de todo, ¿qué hace que "queramos" a una persona? ¿Es el cariño de Lily hacia Amadeus menos real porque se origina a partir de que él es quien alimenta su adicción? Para ella, es 100% real. Es una de las pocas personas que parece entenderla en este momento, y que se muestra decidido a ayudarla a toda costa. ¿Dónde trazamos el límite entre la admiración y el amor? ¿No amamos lo que admiramos y admiramos lo que amamos? (Mira que me has hecho ponerme filosófica). A lo que voy es... Tal vez no es tan importante de dónde nacen los sentimientos que profesamos por alguien, sino el hecho de que existen. Y que terminan condicionando nuestro accionar. Cuando Lily le da la mano y Amadeus se queda en shock: ¿es porque no está acostumbrado o porque le agradó? ¡AMBAS! ¿También has decidido matar a Amadeus? Jajaja, no tienes piedad jaja. La amenaza de Lily hacia Hedda ha generado muchas dudas entre los lectores, así que voy a aclararlo: Lily no se refiere a ningún secreto nuevo que no conozcamos, sino al GRAN secreto de Hedda, que es su naturaleza híbrida y el "peligro" que supone para quienes la rodean.
N. T. R: será un año complejo dentro de Hogwarts, porque ahora que las cartas ya están repartidas, solo resta jugar el juego. La Rebelión se ha vuelto pública, y los estudiantes empezarán a tomar partido por alguno de los dos lados. Albus/Ely: creo que le dedicamos muy poco tiempo a pensar lo difícil que debe ser para los hijos de muggles adaptarse al mundo mágico. Deben dejar atrás la vida que como la conocían, para incorporarse a un mundo completamente nuevo, que por momentos puede ser un poco aterrador. Para Elektra, implica estar lejos de su familia, y también esconder la verdad de sus amigos de la infancia. Es tener que dejar atrás sus raíces. Creo que uno de los motivos por los cuales Elektra se preocupa tanto con Albus (y también Rose, por ejemplo) es porque saben de lo que es capaz cuando se lo propone. Albus es un amigo formidable, pero también puede ser un enemigo aterrador. Y es inevitable preocuparte cuando ves a alguien con el potencial de Albus tambalearse entre los límites de lo correcto. Albus y Scorpius: poca gente prestó atención a la relación de ellos dos en este capítulo, porque sí, es una muestra de que, incluso con todos sus defectos, Albus es capaz de tener una gran empatía cuando lo desea y con quienes lo desea. Scorpius es una de esas personas. Se nota a lo largo del capítulo la preocupación de Albus por su amigo, el respeto que le tiene, y cómo lo defiende sin vacilar antes Zabini y Cardigan. Lily nos da una pequeña gran sorpresa en este capítulo... Aunque creo que es algo que cabe esperarse, en cierta forma, de este personaje, teniendo en cuenta cómo ha ido evolucionando últimamente. Por fin alguien se ha dado cuenta de su "problema" con las pociones, pero ella ha encontrado la forma de manipular a Hedda para salirse con la suya. Veremos si Hedda realmente guarda silencio, y si decide hablar, a quién elige.
rose: ¿Disfrutaste de la aparición de Lancelot? Sí, las pocas veces que vemos un lado más vulnerable de Lancelot suele estar asociado a Hedda... Casi te diría que únicamente aparece asociado a ella. ¿Cómo le está yendo a los otros chicos que fueron con él? Bueno, a cada uno le han asignado distintos roles dentro de la Rebelión. Tenemos un vistazo rápido en este capítulo de Frederick Ponce, por ejemplo. Claramente podemos imaginar que él cumplirá un papel más público, como Zafira, teniendo en cuenta que su familia es dueña de El Oráculo. ¿Realmente le creerán a Lancelot que no tuvo nada que ver con su escape? El escape de Katya ha sido enteramente su culpa, de eso no se librará. Veremos cómo se las arregla con el resto. Lily: cuando todos me escribían en el libro pasado en sus reviews que había que cuidar a Lily, y mencionaban su fragilidad, yo pensaba internamente en este momento, jaja. Lily no es débil, es mucho más fuerte de lo que creen, incluso de lo que le reconoce su familia. ¿Necesita que la cuiden? Sí, claro, como todos, especialmente a esa edad. Sin duda ahora Hedda se encuentra ante un dilema: esconder la adicción de Lily supone mentirle a Albus... Y la relación de ellos fue puesta a prueba el libro pasado con Lancelot, así que Hedda no querrá ponerla a prueba de nuevo. Pero por otro lado, si habla con Albus, Lily revelará que es una híbrida, y ese es uno de los mayores temores del personaje, y es algo que no desea que suceda bajo ninguna circunstancia. Así que ya ves... un dilema. ¿Cómo es que Amadeus sabía a quien preguntar para conseguir la poción? Es más inteligente de lo que le dan crédito. Presta atención, y al ser callado y pasar desapercibido, es capaz de ver cosas que la mayoría pasa por alto. Además, en mi imaginación, Hogwarts es como cualquier colegio: circula de todo por sus pasillos. Pero también Amadeus ha estado produciendo algunas tandas de poción para Lily durante estos meses, no es que todo lo compran en el mercado negro. El vínculo de Albus con Tessa y con Elektra es radicalmente diferente, y sí, en gran parte eso se debe a que ellas encaran la relación de formas diferentes. Tienes razón en lo que dices: Tessa termina cediendo en general, pero Elektra es más firme. Pero bueno, también hay que tener en cuenta que Tessa está de novia con Albus. Scorpius puede ver los thestral, quiere decir que estuvo en la muerte de Astoria? Si :(
Wander Clearwater: no ha sido el regreso feliz a Hogwarts de todos los años, pero la situación no estaba para que lo fuera tampoco, ¿no? ¿Recién ahora te hago sentir miedo? Bueno, al menos lo conseguí, jaja. ¡Bien por notar que el ERIC tiene un uniforme especial! Les da una identidad colectiva, los vuelve oficiales, los "nivela" en cierta forma con los Aurores. Es un detalle pero que da un mensaje fuerte. Y sí, podríamos decir que si bien las fuerzas de aurores superan en "calidad" a los del ERIC, éstos los superan en cantidad. Con lo que, a final de cuentas, están bastante parejos. ¿Acusar al cuartel de Aurores de sublevarse contra el Ministerio y el pueblo? Sería una muy buena estrategia, sin duda. Siempre es útil generar duda y desconfianza. Una vez que siembras esa semilla, es difícil arrancarla de raíz. Sobre Neville: es entendible la postura del Consejo Escolar. Están preocupados por la seguridad de sus hijos, y quieren asegurarse de que el Director/a de Hogwarts es alguien capacitado para hacer frente a la eventualidad de una guerra. ¿Es Neville la persona más capacitada? No es un guerrero, si eso es lo que buscan. Pero Hogwarts no necesita necesariamente de eso. Necesita de alguien que verdaderamente tenga su corazón puesto en el lugar correcto, y que vela por el bien de los alumnos. Después de todo, Hogwarts siempre ayudará a aquel que se lo pida (o lo merezca). Ainhoa Cruz... ¡Que ansiedad tienen por saber sobre ella! Pronto sabremos más. Albus y Elektra: no debemos perder de vista que estamos hablando de dos adolescentes, así que sus conductas y reacciones no siempre serán las ideales, básicamente porque todavía les resta mucho camino por aprender. Sí, vemos a un Albus nervioso. Esta es, posiblemente, la primera vez que alguien se le planta con tanta firmeza, y no es nada menos que una de sus mejores amigas, por quien él siente una necesidad inexplicable de proteger y tener cerca. Podríamos decir que Albus está mal acostumbrado a siempre hacer o decir lo que quiere, y a que sus amigos se lo dejen pasar. Pero acá ha cruzado una línea que Elektra no está dispuesta a dejarle cruzar. En cuanto a Elektra en sí: claro que es un momento difícil. Desde siempre ha tenido cierta dificultad para adaptarse en el nuevo mundo mágico, principalmente porque no está dispuesta a dejar ir el otro mundo, y eso la hace sentirse divida. Y a medida que crece, se siente todavía más esa diferencia entre ambos mundos, y la presión por "pertenecer" a uno de ellos... Pero ya no pertenece enteramente al mundo muggle, ni tampoco siente que encaja del todo en el mundo mágico. ¿Elektra se distanciará también de Scorpius y Hedda? No necesariamente. Elektra no es que quiere distanciarse de Albus tampoco. Es solo que necesitaba un poco de tiempo para pensar y procesar todo lo que le está pasando. Scorpius: definitivamente vemos un cambio en él después del ataque en Hogsmeade. Lo vemos más introspectivo, y mucho más maduro. Es como si hubiese envejecido en estos meses. Y sí, una parte de él se siente exhausta en este momento. Estuvo a punto de morir en Hogsmeade, su madre falleció durante el verano, su padre está involucrado dentro de una organización clandestina que lucha contra la Rebelión, él mismo está entrenando para la eventualidad de una guerra... Es demasiado. Eso lo lleva a adoptar una postura más... pacifista, o más cauta si prefiere, que Albus. Scorpius está analiza fríamente la situación y llega a la conclusión de que no vale la pena pelear, al menos no en ese momento. No quiere gastar energía innecesaria. Ahora, Lily: sí, es una adicta. Y sí, ha desarrollado un vínculo especial con la persona que le facilita su adicción, como es de esperar. Y haces bien en sentir cierto "temor" por Lily, no tanto por ella en sí, sino por lo que es capaz de hacer. ¿Es capaz de revelar el secreto de Hedda si siente amenazada su "adicción"? Es muy factible. ¿Qué siente Lily por Amadeus? Bueno, eso lo estamos empezando a descubrir. Pero por ahora, podemos decir que confía en él. Lily no se ve a sí misma como una adicta, y por lo tanto, considera que Amadeus la está ayudando a no perder la cabeza. ¿Amadeus es de tus personajes favoritos de TODA la historia? Me encanta cuando me cuentan estas cosas, sobre todo si es que su personaje favorito es un OC. ¿Es realmente consciente de que está usando a Lily como conejillo de indias y del daño que le está haciendo? No, no lo es. Pero porque Amadeus carece de esa capacidad empática como para poder verlo. Ella le está pidiendo ayuda, y él se la está brindando, aún si eso lejos de ayudarla le hace peor. Y sí, tampoco ayuda esta fascinación que tiene él con el don de Lily. ¿Es sincero con las cosas que le dice a Lily? Sí. Amadeus no miente. No está en su naturaleza. De nuevo, es un chico que no maneja bien las pautas sociales habituales. Si enfrentáramos a Lily y a Hedda, ¿Albus con quién estaría? Todo depende de porqué se están enfrentando, y si él verdaderamente tiene que tomar una postura.
EJ-RP: Albus y Ely: debo reconocer que "este" Albus no es el mejor en cuanto a relaciones. No está siendo una buena pareja para Tessa, pero dudo de que pueda serlo para Ely tampoco. Es un poco gratificante ver que alguien finalmente le planta cara a Albus y le dice que las cosas no siempre serán de la forma que él quiere. Scorpius: Yo sé que muchos se preguntan por qué maté a Astoria. Voy a ser 100% franca. De todo lo que hay dentro de El Legado Maldito, creo que el personaje de Scorpius es lo más rescatable... Y gran parte de eso se debe a su madre. Así que quise conservar ese fragmento de "canon" (aunque para mi el Legado Maldito es pura basura y no lo reconozco como canon jaja). Porque también pienso que esto que le está sucediendo a Scorpius será algo que moldeará su personalidad para lo que queda de la historia (que a pesar de que son solo dos libros... Es mucha historia jaja). Ainhoa Cruz: me encanta como te has puesto del lado de la Orden de inmediato diciendo "espero que sea una de los nuestros y no de la Rebelión" jaja. Lily: ¿te gustó la teoría sobre la Oclumancia y la Adivinación? En mi mente tenía sentido jaja. Quiero decir: es lógico que aquellos que son capaces de organizar mejor su cabeza, limpiar su mente de todo pensamiento, básicamente meditar, puedan acceder a conocimientos que de otra forma no podrían hacerlo (las visiones). Si Lily verdaderamente pudiera calmar su mente y ordenarla, bloquear todo lo que es "ruido", para concentrarse simplemente en lo que verdaderamente quiere ver... Un abanico de posibilidades se abre, ¿no? La amenaza de Lily a Hedda, ¿es sobre su condición de híbrida? Sí. No hay ningún otro secreto oculto, jaja. Ya se que yo los tengo acostumbrados a que siempre hay otra vuelta de tuerca, pero esta vez no. ¿Querías saber sobre Katya? Bueno, este capítulo te responde.
Venecia: jaja, gracias por encontrarlo adictivo. Espero que sea una adicción de las buenas ;) Y ojalá disfrutes de este capítulo.
Saludos,
G.
P.D: El texto del comienzo es una canción que no es muy conocida, pero que los invito a escucharla, más allá de su letra, porque tiene una música bastante... oscura y épica. Creo que le sienta muy bien al capítulo. Es "Revolution", de Elias.
