Este fanfic fue creado para el Matsuri Emocionarte de la página de facebook Shikatema: Hojas de Arena.
Para la creación de este fanfic he elegido la emoción: Rechazo
Estaba caminando por el bosque, pronto iba a anochecer pero eso no hizo que le diera prisa en avanzar. Cargaba en sus hombros un saco de costal que dentro estaban algunas cosas que compro por la paga de la mercancía que había vendido en el pueblo más cercano. Lastima que la carroza que lo había dado una mano en acercarlo, no tenía intención de recorrer la misma ruta pero está vez de regreso, su oposición fue tan clara y simple, no se arriesgaría que la bruja y sus secuaces que se había instalado en el bosque le lance sobre sus hombros una maldición o lo mate. El rumor en el pueblo era tan fuerte, y todo porque habían encontrado animales decapitados, cabeza de cabras ensartado en una lanza clavada cerca de la entrada del pueblo.
Él era bastante escéptico, a pesar que los monjes que se habían aventurado a averiguar qué tipo de animal o bestia estaba provocando este temor en el pueblo, habían aparecido sus cabezas cerca del monasterio pequeño que tenía el pueblo.
A pesar de eso y de los rumores, prefirió caminar de regreso a su casa.
No quería quedarse ni pasar una noche con sus padres, tener que soportar a su madre era un martirio, peor que encontrarse con la bestia que acechaba en el bosque. Además, su excusa perfecta fue que no podía dejar la casa principal sola, sus padres habían alquilado un pequeño cuarto en el pueblo desde que la salud de su padre empeoró, la única doctora que había en el pueblo, insistió que lo mejor era que vivan cerca de su clínica. Al menos que ellos comiencen a elaborar cerveza.
– Debí comprar un caballo. – Murmuró deteniéndose. Se recargó en uno de los árboles, estaba cansado y quería tomar una pequeña siesta. Vivir solo haciéndose cargo de la cosecha y de la caza, era tan cansador, y lo peor es que debía también encargarse de vender la mercancía junto con su madre. – Viejo deberías recuperarte pronto, a este ritmo también me voy a enfermar. Que fastidio. – Suspiró, miró al cielo, se podía ver un poco de luz del día sobre el cielo, las nubes espesas daban un aspecto que iba a anochecer más pronto de lo normal. Bajo la vista al pasto que estaba seco y giró a ver a su alrededor. A pesar que era un enorme riesgo, decidió acostarse bajo la sombra del árbol, usando el costal como una improvisada almohada. Una almohada dura.
…
Despertó de forma abrupta al escuchar un chillido. Sus ojos solo vieron que ahora las estrellas eran las dueñas del cielo oscuro. Volvió a escuchar el grito que lo despertó, se levantó de un salto.
Era un grito femenino, sin pensarlo dos veces corrió hacia el lugar dónde provenía, apartó las ramas de golpe, saltó sobre los troncos y esquivó los árboles. Con la respiración agitada se detuvo y se ocultó cuando vio a una mujer caer al suelo, se arrastró nerviosa, intentando huir.
– ¡Basta! – Soltó con fuerza, raspando su garganta. – Por favor. – suplico volteando a ver a la figura que él no pudo divisar por la oscuridad. – Por favor, perdóname. – Suplico con angustia. – No volveré a fallar, te lo prometo. Por favor … por favor… – su voz trémula provocó en él que saque su hacha larga y curvada, y saliera de su escondite.
– ¡Será mejor que te retires! – Ordenó con fuerza caminando hasta ocultar a la mujer detrás de su espalda, y su ferocidad desapareció cuando vio al ente. Su agarre fue debilitándose cuando su vista se fijó en los enormes cuernos de cabra sobre la cabeza. Sus ojos brillaban en un rojo intenso, parecían que estaban en llamas, podía sentir el fuego quemar su cuerpo con esa mirada penetrante que le estaba cortando la respiración. El ente dió un paso hacia la luz de la noche, revelando que sus piernas tenía la forma de una cabra, la parte superior era de una persona común, pero las manos en vez de uñas tenían garras, unas garras filosas que algo dentro suyo le confirmaba que el acero de su hacha sería destruido con tanta facilidad como si fuese un papel común y corriente.
Dió un paso atrás cuando el ente endemoniado dió otro paso hacia adelante. Sus manos temblaban, todo su cuerpo temblaba. No estaba preparado para esto, había pensado que la mujer estaba siendo hostigada por un grupo de bandidos, tenía una amiga que era como una hermana para él, por lo que no le importaba si era golpeado hasta el desmayo con tal que la chica se salvará. Pero esto, había escuchado que si un demonio te mataba, se quedaba con tu alma.
Mentalmente se ríe, era escéptico con todo, y ahora creía en el alma.
– Corre cuando veas la oportunidad. – Dijo en un murmullo cuando escuchó que la chica se levantó y estaba detrás suyo. Sin pensarlo un segundo, lanzó su hacha con fuerza en dirección a la cabeza del alto ente, se giró y agarró la manos de la chica, y comenzó a correr entrando al bosque oscuro.
Corrió como si tuviera alguna ventaja en poder escapar de un demonio oscuro y tramposo. Aún así no se detuvo.
Hasta que encontró un pequeño monasterio que había sido construido recientemente, por lo que solo era un techo y una pequeña estatuilla en el medio. Dió un salto cuando la sombra del ente se estaba acercando, envolvió a la mujer en sus brazos para que no caiga al suelo. Pero ella gritó como si la estuvieran quemando. Asustado al pensar que el ente endemoniado la tocó, abrió los brazos para revisar si tenía alguna herida mortal, pero ella lo empujó y salió de la pequeña infraestructura.
La mujer tomó un fuerte bocado de aire cuando se encontró fuera de ese lugar. Pero su respiro le duró muy poco, la sombra del ente la cubrió, con temor subió la mirada, negó con la cabeza en súplica.
– Por favor padre. – Pidió con el rostro bañado de miedo. El muchacho abrió sus ojos al escucharla, estaba estupefacto.
– Te he dado muchas oportunidades, a ti y a tus hermanos. – La voz ultratumba provocó un horrible escalofrío en los dos. – Es hora de que pagues por tus fallas.
Su enorme mano cubrió por completo la cabeza rubia de la mujer, o del demonio. Lo fue apretando, la chica intentó luchar, intentó apartar la mano, pero el ente ejerce más fuerza en cada segundo, provocando que la rubia suelte un grito de dolor. El muchacho no pudo contenerse al oír su dolor, se levantó decidido.
– ¡Espera! – Shikamaru cerró los ojos, el ente no se detuvo siguió aplastando la cabeza rubia. – ¡Te doy mi alma por su vida! – El grito ya no se escuchó, el silencio se instaló.
La rubia demonio miró al chico, tenía los hombros cuadrados y los ojos cerrados con fuerza, estaba tenso y con miedo. El chico abrió los ojos, la mujer no parecía un demonio pero le había escuchado llamar padre a ese ente, su corazón sonaba con fuerza. No podía dejar pasar que alguien lastimara a una chica, a pesar que todo era confuso para él.
Ambos se miraron, los dos estaban confundidos, él no entendía porque había ofrecido un intercambio por la vida de ella, y ella no entendía porque un humano estaba intentando salvar la vida de un demonio.
– No. – La voz de su padre junto al crujir de su cráneo, fue lo último que escucho.
Shikamaru abrió los ojos, la escena fue tan fuerte que se dejó caer de rodillas. Su propuesta fue rechazado, había escuchado que los demonios no rechazaban aquella dulce propuesta, pero esté, prefirió aplastar el cráneo de la mujer en su mano, las uñas habían entrado en un parpadeo, la fuerza provocó que de un simple apretón se quebrara como si fuese de cristal, unas cuantas sustancia le salpicó en el rostro.
El cuerpo femenino cayó al suelo.
El ente al acabar su cometido, se giró para marcharse, dejando el cuerpo sin vida del demonio con el cráneo destrozado.
Fin.
