Capítulo 15: Confiar

When is a monster not a monster?
Oh, when you love it.

(¿Cuando un monstruo no es un monstruo?
Oh, cuando lo amas.)

Caitlyn Siehl, Start here.


Después de que Tessa se fue, Albus permaneció un rato largo sentado en ese lugar alejado del bosque artificial, escapando de la fiesta.

No lograba detectar el momento en que la relación con Tessa se había roto. Había sido un proceso gradual pero inminente. Y si tenía que ser sincero con él mismo en la soledad de su mente, hacía tiempo que sabía que ese noviazgo tenía fecha de vencimiento.

Pero Tessa había estado tan rota después de la muerte de sus padres, y la relación entre ellos había atravesado en ese entonces una breve luna de miel, donde todo lo malo parecía haber quedado atrás. Albus pensó que, tal vez, podían hacerlo funcionar. Había querido que funcionara. Después de todo, ella era todo lo que Albus podía buscar en una pareja: era inteligente y habilidosa, atenta con las personas que quería, y era hermosa. Jamás se le ocurrió pensar que, tal vez, él no fuese todo lo que Tessa buscaba.

Las palabras de Tessa resonaban dentro de su cabeza, como un eco reverberante. Estas enamorado de ella. ¿Era posible que tuviera razón? ¿Acaso lo que sentía por Elektra iba más allá de una simple amistad?

Percibió un movimiento por el rabillo del ojo, y sin levantarse de donde estaba, torció la cabeza. Lysander lo observaba atentamente con una expresión extraña en el rostro. Supo que algo no andaba del todo bien.

—Lo que sea que vienes a decirme, ¿Crees que puede esperar a mañana? —suspiró Albus. No estaba de humor para malas noticias. Notó cómo su amigo se tensaba, cuadrando los hombros, en una postura casi alerta.

—No —le respondió Lysander en un tono taciturno. Albus se frotó el rostro con una mano.

—Lysan, realmente no es un buen momento… —empezó a decirle. Pero el muchacho de Gryffindor dio un paso hacia él, determinado.

—Entonces iré al grano —lo interrumpió Scamander, tomándolo por sorpresa—. Necesito saber si es verdad que torturaste a Dimitri.

Albus sintió que un frío le recorría el cuerpo, entumeciéndolo.

—¿Quién te ha dicho eso? —retrucó Potter, intentando evadir la pregunta. Pero no le iba a ser tan fácil. Lysander dio otro paso en su dirección, cruzándose de brazos.

—Sólo dime la verdad, Albus —le exigió. Potter se acomodó en el tronco donde estaba sentado, intentando ganar tiempo para responder, consciente de que no podía mentirle a Lysander.

—No es lo que parece —empezó a decir con cautela.

—¿Es verdad? ¿Si o no? —le pidió una respuesta concreta.

—Scorpius se encontraba peleando por su vida en San Mungo…

Los ojos de Scamander se abrieron enormes, y Albus prácticamente pudo palpar la decepción que emanaba de ellos.

—Por Merlín, Albus… —balbuceó Lysander, atónito.

—No estaba pensando con claridad en ese momento—se excusó Albus. La decepción en la mirada de Lysander se convirtió rápidamente en una expresión de lástima que Albus encontró incluso más hiriente.

—Contigo siempre hay una buena razón, Al —se lamentó Lysander, meneando la cabeza.

—Hice lo que creí mejor para proteger a los míos —exclamó a la defensiva, frunciendo el ceño.

—Eso no lo convierte en correcto —criticó con dureza el chico de Gryffindor. Albus resopló, una risa sarcástica escapándose de sus labios. Fue el turno de Lysander de fruncir el ceño. —¿Qué es tan gracioso? —lo increpó.

—Tú puedes permitirte el lujo de la moralidad porque yo soy quien se ensucia las manos, Lysander —dijo Albus, perdiendo finalmente la paciencia, irguiéndose en toda su estatura.

—¿Entonces tengo que agradecerte? —Scamander también empezaba a enfadarse.

—Intentaba evitar que los Hijos tomaran el control de Hogwarts. Y funcionó —siguió Albus.

—La gente te tiene miedo, Albus. ¿Es eso lo que quieres? —su amigo elevó la voz más de lo necesario.

—¡Si es lo necesario para evitar que la Rebelión gane, entonces sí! —soltó intempestivamente Albus.

Lysander dio un paso hacia atrás, abrumado por la inesperada respuesta de Potter. Durante unos segundos, ninguno de los dos dijo nada. Solo se escuchaban sus respiraciones aceleradas en la agitación de la discusión, y a lo lejos, la música que les recordaba que estaban en una fiesta.

—Dime, Al. ¿Yo también debería temerte? —le preguntó Lysander, recuperando un tono mesurado. La tristeza que irradiaba su pregunta lastimó a Albus más que cualquier otra cosa que podría haberle dicho.

—No, claro que no. Jamás podría lastimarte —le rogó Albus, cayendo en cuenta de la magnitud de lo que había confesado en el fragor de la pelea.

—Pero sí a otros —razonó Scamander, abrumado.

—No, eso no es lo que quise decir… —intentó defenderse Albus, pero le costaba encontrar las palabras adecuadas.

Dio un paso hacia Lysander, pero su amigo retrocedió, manteniendo la distancia. La desesperación empezó a invadirlo. Se frotó la cara con una mano, intentando aclarar la mente. La conversación se había salido completamente de su control.

—Tienes razón… No estuvo bien lo que sucedió con Dimitri. Lo siento... No volverá a suceder —se disculpó Albus. Lysander seguía observándolo con evidente desconfianza.

—¿Tengo tu palabra? —le preguntó. Albus alzó las cejas, sorprendido.

—He dicho que lo siento —repitió. Pero Lysander meneó la cabeza en un gesto negativo.

—Quiero tu palabra de que no tomarás represalias contra Keith —exigió el chico de Gryffindor.

—¿Keith Nox? —quiso asegurarse Potter, confundido.

Estaba al tanto de que su amigo y Keith habían roto, pero Lysander no podía pensar verdaderamente que Albus era tan mezquino como para atacar a Keith por eso… Salvo que…

—Se ha unido a los Hijos… Por eso cortaron, ¿verdad? —comprendió Potter.

Lysander empalideció frente a él. Fue toda la confirmación que necesitó. Albus exhaló con pesadez mientras intentaba no perder la calma nuevamente.

—Lysan… Keith sabe de la Hermandad —le dijo en el mismo tono que habría usado para explicarle a un niño de tres años que no puede jugar con fuego—. Si llega a contarle a Cardigan…

—No lo hará —aseguró Scamander.

—¿Cómo puedes estar seguro? —cuestionó Albus.

—Es una buena persona, Albus. Simplemente… tiene miedo —explicó Lysander.

—Los Hijos se aprovecharán de eso —Albus no estaba dispuesto a ceder.

—Y para eso existe el Pacto de Confidencialidad que nos hizo firmar Rose al unirnos a la Hermandad —le recordó Lysander, también infranqueable—. Si Keith habla sobre la Hermandad… Lo sabremos.

—¿Qué hay de ti? —se preocupó Potter—. Cardigan y Zabini intentarán exprimirle toda la información que puedan sobre ti. El pacto no te protegerá en ese caso.

—No tienes que preocuparte por mí. No soy tan importante —se rio por lo bajo Lysander, con humildad.

Pero Albus no coincidía. Para él, Lysander era demasiado importante. Más de lo que él mismo podía imaginar.

—Prométemelo, Albus —volvió a pedirle su amigo, suplicante—. Prométeme que no lo lastimarás.

—Te ha traicionado, Lysander. ¿Por qué te empeñas en protegerlo? —Albus no podía entenderlo. Lysander sonrió con tristeza.

—Porque lo quiero. Y eso es lo que uno hace por la gente que quiere —le dijo como si fuese algo obvio—. Pensé que tú lo entenderías —agregó con una mirada significativa. Albus cerró los ojos, respirando profundamente.

—No lo lastimaré. Tienes mi palabra —le prometió.

La expresión en el rostro de Lysander se suavizó. Fue como si se hubiese quitado un enorme peso de encima. Sus hombros se relajaron. Se sentó en uno de los troncos que había a un costado y Albus lo imitó.

—¿Crees que él haría lo mismo por ti? —le preguntó Potter, refiriéndose a Keith. Lysander se encogió de hombros.

—No lo sé… Quiero creer que sí —respondió con esa liviandad que lo caracterizaba. Torció la cabeza para mirarlo a los ojos. Había una bondad en su mirada que era dolorosa. —Necesito creer que sí. De lo contrario, ¿qué sentido tiene ganar esta guerra si en el camino perdemos nuestra humanidad?

Albus quería decirle que eso era imposible. Las guerras no las ganaban los buenos, sino aquellos que estaban dispuestos a ir más allá de los limites morales. Había que perder parte de lo que te hacía humano para sobrevivir a una guerra.

Pero no encontró el coraje para decirlo en voz alta. Los ojos de Lysander brillaban con genuina e inocente esperanza. No fue capaz de romperle la ilusión. Se limitó a devolverle la sonrisa y a asentir con la cabeza.

—Tessa ha roto conmigo —confesó Albus con pesadez. Sintió la mirada azul de Lysander sobre él.

—Vaya… —silbó Scamander, sorprendido—. ¿Cómo te encuentras?

—He estado mejor —respondió Albus con sarcasmo. Lysander se rió.

—Esto de enamorarse es más complejo de lo que parece, ¿eh? —bromeó. Albus soltó una risa por lo bajo. Hubo una pausa.

—Ella cree que estoy enamorado de Ely —se animó finalmente a confesar.

—Mhmm —fue la cauta respuesta de Lysander. Albus le lanzó una mirada de reojo. —¿Lo estás? —le preguntó.

—No lo sé… Es posible —suspiró Albus.

Nunca se había sentido tan confundido sobre sus sentimientos. Lysander le palmeó la espalda para darle aliento.

—Ya lo resolverás. Siempre resuelves todo —confió en él Scamander, mientras volvía a ponerse de pie.

—Lysander —lo llamó Potter antes de que partiera de regreso a la fiesta—. ¿Estamos bien? ¿Tú y yo? —quiso asegurarse.

—Sí, estamos bien —le aseguró Scamander.

—Detestaría que nuestra amistad se arruinara por algo así —insistió Albus. Los ojos de Lysander brillaron, húmedos.

—Eres como un hermano para mí, Albus. Se necesita mucho más para romper ese tipo de vínculos —dijo con serenidad.

Albus sintió que el alma le volvía al cuerpo.


Estaba de pie bajo la lluvia. Apenas podía ver en medio de la cortina de agua que caía desde el oscuro cielo nocturno.

Pero estaba sola.

No se trataba solo una de una soledad física. Era un sentimiento que brotaba del centro de su pecho y se prolongaba hacia el resto de su cuerpo, como una hiedra venenosa. Era sofocante. Insoportable. Desolador.

De alguna forma, sabía que ese era el final. Y había fracasado.

Estaba sola y llovía.

La visión se disolvió tan rápido como se había formado, pero la sensación de humedad y frío persistió durante varios segundos, haciéndola estremecerse.

—¿Lily? —la llamó la voz temerosa de Amadeus.

Lily frunció el ceño y, finalmente, abrió los ojos.

—Esto es inútil —se quejó en cuanto su mirada se encontró con la de Amadeus.

—Cuéntame lo que viste —le pidió Relish, mientras tomaba la pluma para escribir. Estaba sentado en el suelo frente a ella, con las piernas cruzadas y su cuaderno abierto sobre su regazo. Tenía una expresión anhelante. Lily resopló, exasperada.

—Lo mismo de siempre, Amadeus —gruñó malhumorada, mientras se levantaba de su lugar.

—Cuéntamelo igual —insistió el chico de Ravenclaw. Lily revoleó los ojos.

—Es de noche y está lloviendo. Mucho —respondió con desgano la pelirroja—. Estoy sola.

—¿Cómo te sientes en la visión? —preguntó metódicamente Amadeus, garabateando en el cuaderno.

—Como la mierda me siento, Amadeus. Como una mismísima mierda —se enojó Lily.

Relish dejó de escribir y levantó la mirada hacia ella. Se acomodó los anteojos sobre el puente de la nariz.

—Yo sé que esto puede resultarte frustrante… —intentó calmarla.

—¿Te parece? —lo interrumpió Lily con innecesaria agresividad. Amadeus se encogió en su lugar. —Lo siento —se disculpó Lily, frotándose la cara con ambas manos. Últimamente estaba más irritable de lo habitual. Pensó en el frasco de poción para dormir que tenía en el bolso. Tal vez si bebía un sorbo se sentiría mejor...

—Tal vez lo mejor sea continuar otro día —la justificó Relish, cerrando el cuaderno y dejándolo a un lado.

—No estamos progresando —dijo Lily, preocupada.

—Ya no necesitas de la Bola de Cristal para acceder a las visiones —la corrigió él, sacudiendo la varita para borrar las runas dibujadas sobre el piso. Lily chasqueó la lengua.

—Me refiero a la visión en sí —aclaró—. No logro ver nada nuevo.

—Lo conseguirás cuando domines la Oclumencia —le dijo mecánicamente Amadeus, guardando el libro en su mochila.

Lily se removió en su lugar, mordiéndose el labio inferior, inquieta. En los últimos meses se había enfocado más que nunca a mejorar en su control de la oclumencia. Ahora era lo suficientemente buena como para mantener al profesor Thomas White fuera de su mente cada vez que entrenaba. Ya no necesitaba de la bola de cristal para canalizar las visiones en su mente.

Pero no era suficiente. Necesitaba más. Sentía que había algo especial en esa última visión… algo determinante para su futuro… para el futuro de todos. Necesitaba conocer el resto, entenderla. Estaba segura de que era una pieza clave para guerra.

—¿Y qué hay de esa poción que dijiste que podía ayudarme a entrar a Ojo?—volvió a sacar el tema a colación.

Amadeus dejó lo que estaba haciendo y la contempló por encima del reborde de sus anteojos enormes.

—Lo siento, Lily… Pero aún no he dado con una receta para fabricarla —confesó Relish, avergonzado.

—¿Qué me dices de la Sección Prohibida? —sugirió ella, ansiosa. Amadeus negó con la cabeza.

—He leído todos los libros de Adivinación que hay en la biblioteca de Hogwarts… Pero lo que intentamos hacer aquí… Fabricar una poción lo suficientemente potente como para que alguien de tu edad pueda acceder al Ojo… Eso es algo que no está descripto en ninguno de ellos —explicó Amadeus.

—Entonces deberíamos buscar en otra biblioteca —propuso Lily, sus ojos brillando con osadía.


Los alumnos abandonaban Hogwarts de a grupos, riendo entre ellos mientras caminaban hacia Hogsmeade para disfrutar de un día libre en el pueblo. Noviembre estaba llegando a su fin, y con él, llegaban los días fríos. Pronto, comenzaría a nevar.

Hedda se ajustó el abrigo alrededor del cuerpo y cruzó los brazos sobre su pecho mientras esperaba. Chequeó el reloj en la torre del castillo. Soltó una sonora exhalación, formando nubes de vapor frente a sus labios morados.

—¿Estás lista? —preguntó James, apareciendo abruptamente a su lado. Llevaba en la mano la Capa de Invisibilidad.

—Terminemos con esto —respondió Hedda, intentando mantener la indiferencia.

—Por aquí —indicó James, la risa resonando en sus palabras, mientras indicaba el camino que llevaba hasta Hogsmeade.

Caminaron durante los primeros minutos en silencio, uno al lado del otro. Hedda se cuidó de mantener la distancia suficiente como para que sus brazos no se rozaran al moverse. James mantenía la vista al frente, extrañamente entretenido con el paisaje, como si no hubiese recorrido ese mismo camino decenas de veces con anterioridad.

—A partir de aquí será mejor que usemos esto —sugirió James, estirando la Capa de Invisibilidad frente a ella, en un gesto de invitación para que se colocara debajo de la misma.

—¿Por qué? —preguntó Le Blanc, arqueando las cejas con desconfianza.

—Porque no queremos que vean a dónde vamos —respondió socarronamente Potter. Ella entornó la mirada.

—Pensé que íbamos a Hogsmeade.

La sonrisa de James se ensanchó misteriosamente. Debajo de la misma, Hedda podía leer que el muchacho escondía algo imprevisto.

—Sólo por hoy… concédeme este capricho —le pidió Potter, guiñando un ojo.

Hedda revoleó los ojos, pero aceptó el pedido, introduciéndose debajo de la Capa de Invisibilidad. Con un movimiento rápido y practicado, James los cubrió a ambos.

Bajo la Capa, los cuerpos de ambos estaban peligrosamente cerca. Ahora, Hedda no podía evitar que su cuerpo rozara contra el de James cuando caminaban, ni que su perfume invadiera sus sentidos. El abrigo que llevaba puesto no lograba evitar que el calor del cuerpo de James llegara hasta ella, quemándola.

Retomaron una vez más la caminata en silencio. Esta vez, James miraba atentamente a su alrededor, asegurándose de que nadie los seguía y de que todas las partes de sus cuerpos quedaban ocultas de las miradas curiosas.

Se desviaron del camino habitual, alejándose del pueblo, ascendiendo por la ladera de una colina. La subida era escarpada, y al llegar a la cima, ambos estaban cortos de aire.

Alguien ya los esperaba allí.

La figura se enderezó y levantó la cabeza hacia el cielo, olfateando el aire. Por un instante, Hedda sintió una puntada de pánico inexplicable. Había imaginado que la colina estaría desierta. Pero entonces, el hombre giró hacia ellos, bajándose la bufanda que le cubría gran parte de la cara, y descubriendo su rostro.

—Llegas tarde, James —se quejó Teddy, mirando directamente en su dirección a pesar de que tenían puesta la capa de invisibilidad.

James tiró de la capa, revelando su presencia y la de Hedda. Teddy sonrió fraternalmente al verlo.

—¿Tienes lo que te pedí? —le preguntó Potter, avanzando hacia él, todavía algo jadeante. Teddy alzó las cejas.

—Claro que sí —respondió como si aquella pregunta fuese una ofensa, e hizo un gesto con la cabeza hacia sus pies. Recién entonces, Hedda notó que había dos escobas apoyadas en el césped.

—Te debo una —susurró James, agradecido.

—Solo procura que Harry no se entere. Me matará si sabe que te ayudé con esto —le pidió Lupin, riendo por lo bajo. Ambos muchachos cruzaron una mirada cómplice y fraternal.

—¿Y el resto? —preguntó Potter, todavía misterioso.

—Todo tal como lo pediste —le aseguró Ted.

—Gracias —volvió a agradecerle.

Teddy le dio una palmada en la espalda, y al pasar junto a Hedda, le dedicó un guiño pícaro que hizo que sus mejillas se sonrojaran. Sintió el impulso de aclarar que sólo había accedido a esa cita para sacarse a James de encima de una vez por todas, pero por algún motivo, no pudo decirlo.

—¿Tienes alguna preferencia? —le preguntó James, sobresaltándola. Tardó en comprender a qué se refería. El muchacho sostenía las escobas, una en cada mano, aguardando su decisión—. Personalmente, creo que la Cometa 660 es un excelente modelo, aunque nada supera la aceleración de una Nimbus… —comentó de forma casual, contemplando alternativamente a cada escoba, sopesando cuál de las dos era superior.

—¿Qué se supone que haremos con ellas? —Hedda se sentía completamente descolocada. Con James, no había forma de predecir lo que sucedería a continuación.

—Volar —respondió él socarronamente. Otra vez esa sonrisa que irradiaba adrenalina, peligro y diversión.

—Volar —repitió Hedda, con desconfianza.

—Volar —siguió burlándose Potter. Arqueó una ceja de manera provocadora. —Entiendo que mi deslumbrante talento sobre la escoba puede ser un tanto abrumador, pero no dejes que eso te intimide —soltó risueñamente, con ojos chispeantes.

Hedda torció una sonrisa de lado y dio un paso hacia él.

—Usaré la Cometa —dictaminó, estirando su mano para tomar la escoba de la mano de James.

—¿Segura? —dijo James, retrayendo levemente el brazo para que Hedda no pudiera tomarla. La muchacha se la arrebató con un movimiento ágil.

—Vas a necesitar la aceleración de la Nimbus para alcanzarme —retrucó Le Blanc.

Antes de que James pudiese reaccionar, Hedda había saltado sobre la Cometa 660, pateando el suelo y elevándose en el aire como una flecha.

Sintió el aire frío golpeando su rostro, la resistencia del viento mientras se elevaba cada vez más alto, y una sensación de desbordante libertad la sobrecogió.

Escuchó una carcajada a su espalda, y al rotar la cabeza, reconoció a James montado en su escoba, acercándose a toda velocidad. La sonrisa que tenía dibujada en el rostro era contagiosa. Sin poder resistirse, Hedda también sonrió, e inclinándose contra el palo de su escoba, volvió a acelerar.

James describía vertiginosos espirales, subiendo y bajando entre las nubes, persiguiéndola. Estaban demasiado alto como para que alguien pudiera reconocerlos, y Hedda se permitió relajarse y volar con mayor tranquilidad.

Se perseguían mutuamente, trazando figuras en el aire, imitándose y desafiándose un poco más con cada pirueta. Con cada giro, con cada bucle, con cada caída en picada que hacían, la risa de Potter resonaba alrededor de ella, provocándole una emoción que no estaba segura de poder relacionar con el vértigo de volar. Desbordada de euforia, Hedda empezó a reír también.

Luego de un largo rato en la altura, James empezó a aminorar la velocidad. Le hizo un gesto con la mano, señalando hacia el suelo, y empezó a descender. Hedda lo siguió.

Aterrizaron en medio de un bosque. Había perdido noción de la distancia, pero suponía que estaban a varios kilómetros de Hogsmeade. No había nadie cerca. Pero el bosque no estaba vacío. Alguien había estado allí y había dejado una canasta de picnic entre los árboles.

James desmontó de su escoba con destreza y la dejó apoyada en uno de los árboles. Tenía la frente húmeda con sudor y las mejillas arrebatadas. Su aroma era más intenso que nunca.

—¿Tienes sed? —le preguntó despreocupadamente, mientras se limpiaba la frente con la manga de su sweater y se arrodillaba junto al canasto.

Hedda volvió a olfatear el aire, una mezcla de sudor y bosque alcanzándola, secándole la garganta y acelerándole los latidos del corazón.

—S-sí —respondió con voz ronca. James le arrojó una botella de agua. Hedda la atrapó en el aire, sus reflejos más agudizados de lo habitual. Bebió atolondradamente, tratando de calmar sus sentidos.

—Es una pena que no juegues quidditch —se lamentó James, demasiado entretenido vaciando el contenido de la canasta como para notar el nerviosismo de Hedda.

—Mira el lado positivo: tienes más posibilidades de ganar si yo no juego —le respondió con sarcasmo Hedda, intentando disimular la ronquera en su voz. James le lanzó una mirada de reojo.

—Me gustan los desafíos —dijo descaradamente.

—¿Más que ganar? —era su turno de provocarlo. Una risa electrizante escapó entre los dientes de Potter.

—A nadie le gusta perder —confesó, mientras estiraba un mantel sobre el césped para sentarse. Colocó varios platos con comida sobre el mismo e hizo un gesto con la mano hacia Hedda, invitándola a sentarse.

—¿Crees que ganarás este año? —le preguntó Hedda, sentándose lo más lejos que le era posible de James, en un intento por disipar su perfume. James se encogió de hombros y le dio un mordisco a uno de los sándwiches.

—Creo que tenemos buenas chances de conseguirlo. Sobre todo después del triunfo contra Slytherin —reconoció. Hedda estiró la mano para tomar un sándwich.

—Hufflepuff tiene un muy buen equipo —señaló ella, dándole un mordisco. James chasqueó la lengua.

—Hufflepuff tiene a Sophie Dixon —corrigió Potter—. Pero necesitas más que una excelente Buscadora para ganar un partido de quidditch.

—Es verdad —se encontró dándole la razón ella. James sonrió complacido.

Durante unos segundos, disfrutaron de los sándwiches en silencio.

—El profesor Wood planea invitar a un cazatalentos a ver la final del campeonato. Es un viejo amigo suyo de cuando jugaba para el Puddlemere… —comentó James, rascándose la nuca como solía hacer siempre que algo lo inquietaba—. Uno de los cazadores del Puddlemere se retira a finales de esta temporada, y si logramos llegar a la final con Gryffindor y ganar… Podría conseguir un puesto en el equipo.

—Por Merlín, James… Eso es increíble —dijo Hedda, incapaz de disimular su emoción. Pero Potter no parecía tan contento como cabría esperar. —¿No es eso lo que siempre soñaste? —preguntó Hedda, vacilante.

—Sí… —suspiró James, tirando la cabeza hacia atrás y desviando la mirada hacia el cielo—. Lo es…

—¿Pero…?

—Con todo lo que ha pasado en el último tiempo no puedo evitar sentir que el quidditch es… una trivialidad.

—No creo que sea una trivialidad —lo contradijo Hedda, seriamente. James chasqueó la lengua. —Creo que ahora más que nunca, la gente va a necesitar motivos para sonreír, para alegrarse. Y si verdaderamente es lo que quieres hacer, deberías hacerlo. Tienes… mucho talento —no pudo evitar sonrojarse una vez más mientras lo decía. James volvió a lanzarle una rápida mirada de soslayo.

—Lástima que no puedes pelear una guerra con quaffles y bludgers —se lamentó él.

—Tú puedes hacer mucho más que eso —dijo Le Blanc, frunciendo el ceño.

—No, no puedo.

—Sí. Puedes —insistió Hedda testarudamente—. ¡Encantaste el techo de una sala para que luciera como una noche estrellada! ¡No digas que no puedes!

—¿Cómo…? —tartamudeó Potter—. ¿Cómo supiste…?

—Lorcan me lo dijo —reveló la pálida muchacha. James meneó la cabeza, resignado. Pero Hedda notó que su postura era más relajada.

—Lorcan y su bocaza… No sabe cuándo callar —refunfuñó Potter, aunque no lucía verdaderamente molesto.

—¿Por qué me dijiste que había sido Alex? ¿Por qué no me dijiste que habías sido tú? —inquirió Hedda, intrigada. Llevaba desde Halloween preguntándoselo.

—No quise sonar… arrogante —respondió el capitán de Gryffindor. Fue el turno de Hedda de soltar una carcajada burlona.

—¿Tú? ¿James Sirius Potter? ¿Arrogante? —dijo con excesivo sarcasmo. James curvó una sonrisa de lado.

—Quería sorprenderte —reconoció sonrojándose inesperadamente.

—Gracias —masculló por lo bajo ella. Ambos se miraron, el silencio entre ellos volviéndose evidente. Hedda tragó saliva, la intensidad en los ojos de James demasiado avasallante.

—Entonces… ¿crees que tengo mucho talento? —rompió el momento de tensión Potter, guiñándole un ojo juguetonamente.

Hedda resopló con fingida indignación y le dio un nuevo mordisco al sándwich, ignorando intencionalmente la provocación.

Hablaron durante varias horas. Sobre quidditch, sobre Hogwarts, sobre sus familias… Hedda se sorprendió de lo fácil que era hablar con James. El muchacho de Gryffindor se mostró interesado en escuchar todo sobre su infancia, su vida en Francia, su tío Jaques. E inevitablemente, el nombre de Lancelot salió finalmente a colación.

—¿Has sabido algo de él desde… lo de Hogsmeade? —preguntó James con sorprendente delicadeza. Hedda negó con la cabeza. —Pero tú crees que se ha unido a la Rebelión, ¿verdad?

—Estoy segura que lo ha hecho —respondió con amargura Le Blanc.

—¿Lo extrañas? —inquirió de improvisto.

—Sí —respondió con absoluta sinceridad. James desvió la mirada. —Extraño a mi mejor amigo —agregó.

—Lo siento —se disculpó Potter, y por primera vez en lo que iba del día, Hedda lo notó incómodo.

—Cada uno es libre de elegir su camino. Él eligió el camino de la Rebelión —afirmó ella, encogiéndose de hombros con resignación.

—¿Y tú? —fue una pregunta casi tímida, algo inusual en él. Hedda sonrió.

—Yo estoy aquí —respondió con simpleza. James soltó el aire que tenía atrapado en los pulmones.

Había algo extraordinariamente fresco en la forma en que James sonreía. Hedda lo encontraba cautivador. Sus labios se curvaban con suavidad y dibujaban una expresión risueña en su rostro apuesto. Cada vez que la miraba y sonreía, sus ojos castaños parecían chispear. Le resultaba difícil mirarlo fijo durante mucho tiempo. Era como mirar directamente al sol. Era intenso y deslumbrante, y Hedda sabía que si se acercaba demasiado, terminaría quemándose. Pero aún así, sentía esa pulsión en su interior impulsándola hacia él.

—Deberíamos regresar a Hogwarts antes de que se haga tarde —sugirió James bruscamente, poniéndose de pie, rompiendo el momento. Hedda intentó disimular su sorpresa.

—Claro —carraspeó ella, incorporándose. James sacudió la varita y las sobras del almuerzo regresaron al interior de la canasta.

Subieron a las escobas y emprendieron el camino de regreso hacia el castillo. Esta vez, volaron tranquilos, uno junto al otro. Ninguno de los dos decía nada, pero había algo reconfortante en la compañía mutua. Como si no fuese necesario hablar. Hedda lo observó de reojo. James montaba su escoba con una sorprendente naturalidad, como si hubiese nacido en el aire. Y esa sonrisa… esa maldita sonrisa. Podía sentir el calor que emanaba. Iba a quemarse, podía presentirlo...

Aterrizaron en la misma colina desde donde habían despejado, en las afueras del pueblo. Ted ya los aguardaba allí. No dijo nada cuando los vio llegar, pero Hedda notó que cruzaba una otra de esas miradas de mudo entendimiento con James.

Pero no fue hasta que estuvieron a pocos metros de las puertas de Hogwarts que Hedda comprendió que la cita estaba llegado a su fin. Una puntada en la boca del estómago le confirmó lo que ya sospechaba: no deseaba que ese día terminara. Habían acordado que después de esa cita, James la dejaría finalmente en paz. Pero ella no quería cruzar esas puertas. No quería que James la dejara en paz. Aquella revelación la asaltó de forma tan sorpresiva que Hedda se quedó paralizada a mitad del camino.

—¿Sucede algo? —le preguntó James, girando a mirarla. Pero Hedda podía jurar que él sabía perfectamente lo que estaba sucediendo.

—¿Esto es todo? —quiso confirmar ella, inexplicablemente exasperada. James arqueó las cejas con fingida sorpresa.

—¿Te he decepcionado? —le preguntó con una inocencia provocadora. Hedda frunció el ceño.

—Yo… No… Tú… —tartamudeó ella, sin poder encontrar las palabras adecuadas. James acentuó su sonrisa traviesa. —Entonces aquí termina la cita —finalmente logró decir.

—Sólo si tú quieres que termine —respondió James, y esta vez, su voz sonó increíblemente seria. Sus ojos relampaguearon mientras se posaban sobre ella, expectantes.

—No quiero que termine —confesó finalmente Hedda, la boca seca y la voz ronca.

James acortó la distancia entre ellos y la besó.

Sus labios quemaban sobre los de Hedda. Todo su cuerpo quemaba contra ella. Y ella no podía separarse. No quería separarse. Era como si todas las terminales nerviosas de su cuerpo estuviesen activadas al mismo tiempo. Podía sentir cada roce de los dedos de James sobre ella.

Y ese perfume. Era imposible ignorarlo ahora que lo tenía tan cerca, encima suyo. Estaba impregnado en sus fosas nasales, en cada aliento que tomaba. Le nublaba el pensamiento y la hacía sentir mareada. Era como estar volando en espirales en la escoba, incapaz de diferenciar el cielo de la tierra.

La misma adrenalina. La misma euforia. La misma libertad. La misma felicidad. Besar a James era lo más parecido que Hedda había sentido a volar en su vida.


Por más que la comunidad se había esforzado por reconstruir Hogsmeade tras el ataque, Alex Domich no podía sacarse de encima la sensación de que ese lugar ya no era el mismo.

Algo fundamental había cambiado. Se respiraba en el aire. Se podía leer en las miradas de las personas. Miedo. Las calles de Hogsmeade habían quedado con el miedo tallado en sus piedras. Algo terrible había sucedido allí, y la inminencia de que podía volver a suceder estremecía a sus habitantes.

No le gustaba esa energía. Alex habría preferido quedarse en el castillo, practicando para sus EXTASIS. Pero Louis y Lorcan habían insistido hasta el cansancio, y finalmente, había accedido a almorzar con ellos en las Tres Escobas.

Una mancha negra atravesó el cielo sobre su cabeza, llamando su atención y haciéndolo estremecerse. Instintivamente sacó su varita. Suspiró aliviado al ver que se trataba simplemente de un pájaro.

Un enorme cuervo negro. El ave se aposentó sobre una de las estatuas del camino. Torció su cabeza hacia él, mirándolo con sus ojos penetrantes, oscuros y profundos, y soltó un fuerte graznido. Alex sintió que lo estaba llamando.

El cuervo desplegó sus alas, el sol arrancando destellos azulados de sus plumas. Remontó un vuelo suave, casi en cámara lenta, graznando sobre la cabeza de Alex.

Había algo extrañamente familiar en aquel animal. De alguna forma, parecían reconocerse. Alex obedeció el impulso que lo llamaba a seguir al cuervo.

Avanzó por las calles del pueblo hipnotizado, su vista fija en el ave negra que avanzaba parsimoniosamente, como si lo estuviese esperando.

Finalmente, volvió a detenerse sobre la cornisa de una ventana, en una de las casas alejadas del centro del pueblo. Era una vivienda simple. No había nada en ella que llamara particularmente la atención.

El cuervo volvió a graznar, llamándolo. Alex se acercó lentamente y extendió una mano temblorosa. El cuervo plegó las alas e inclinó la cabeza hacia él. Los dedos de Alex acariciaron el plumaje de su cabeza. Era suave como el terciopelo. No pudo evitar sonreír complacido.

Un silbido agudo cortó el aire otoñal, y el cuervo respondió inmediatamente, abriendo las alas y levantando vuelo, sobresaltándolo una vez más. Alex torció la cabeza en busca de la fuente de sonido.

Una mujer alta y esbelta estaba parada detrás de él. Tenía un rostro anguloso y una expresión dura. Sus labios eran delgados y estaban apretados en una línea tensa. Sus ojos violetas centelleaban amenazantes. Alex retrocedió, poniendo mayor distancia entre la mujer y él. El cuervo se había posado sobre su hombro, y ella lo acariciaba con un gesto posesivo.

—Lo siento… No sabía que tenía dueño —se disculpó Alex, temiendo haberla ofendido de alguna manera.

La mujer entornó los ojos. Era una mirada inusual, unos ojos que no eran habituales. Alex los había visto antes…

—Usted es la mamá de Nina, ¿verdad? —relacionó inmediatamente. El rostro de la mujer se tensó todavía más. El cuervo graznó.

—¿Quién eres? —le preguntó con una voz grave y penetrante. Alex resisitió el deseo de estremecerse.

—Mi nombre es Alexander Domich… Soy amigo de Nina —dijo él, intentando reforzar el último concepto.

—¿Cómo hiciste para acariciar a Shadow? —le preguntó, ignorando lo que había dicho. Había curiosidad en su voz, y cierta acusación, como si pensara que Alex había engañado al ave de alguna forma.

—Él vino a mí —respondió Domich, confundido. Ella frunció el ceño.

—Eso es imposible —aseguró la mujer. A pesar de que sus palabras eran determinantes, Alex leyó la duda en sus ojos.

—Me guió hasta aquí. Y luego me llamó para que lo acaricie —insistió Alex.

La mujer dio un paso hacia él. Lo observó de arriba abajo, de pies a cabeza. Lo estaba midiendo, determinando si Alex estaba diciendo la verdad o estaba engañándola.

Pero Alex no estaba mintiendo.

—No deberías seguir criaturas mágicas que no conoces. Podría ser una trampa. Este pueblo ya no es lo que solía ser —le advirtió la mujer.

—Lo sé… Es solo que… —intentó justificarse, pero se contuvo, temiendo que la mujer creyera que estaba loco si le decía el resto. Pero la madre de Nina curvó una ceja, invitándolo silenciosamente a terminar la frase. —De alguna forma supe que él no me haría daño.

Los ojos de la mujer se abrieron grandes, sorprendidos. Por unos instantes, pareció quedarse sin palabras.

—Es mejor que te vayas, Alexander —sugirió ella. Era más bien una orden. Alex sabía que no podía desafiarla.

—Sí, claro… Ha sido una placer conocerla, señora Raven —se despidió Domich, lanzando una última mirada al cuervo Shadow.

La madre de Nina se introdujo en la casa inmediatamente, sin despedirse. Alex soltó el aire en una larga exhalación. Pensó que se sentiría aliviado ahora que la amenazante mujer se había marchado. Pero en lugar de eso, sentía un extraño vacío en el pecho.


Encontró la biblioteca de Alejandría siguiendo las indicaciones que le había dado Lily. Era un local poco llamativo, marcado únicamente con un cartel en la puerta donde se leía el nombre.

Amadeus se acomodó los anteojos sobre el puente de la nariz, y respirando hondo, entró al local.

Era igual a todas las librerías que Amadeus había visitado previamente. No había nada que llamase particularmente su atención o que le pareciera particularmente interesante. Nada que indicara que ese lugar era especial.

Pero Lily le había asegurado que, si existía alguna respuesta en algún lugar, era allí. Y Amadeus confiaba en ella. Y en su determinación por dominar su Don.

—¿Puedo ayudarte con algo, querido? —le preguntó la mujer detrás del mostrador, casi sin despegar la vista de los libros que estaba ordenando.

—B-buenas tardes… —tartamudeó Amadeus, nervioso—. Estoy buscando un libro…

—¿Qué libro? —inquirió la mujer, todavía enfocada en su labor.

—No estoy seguro —confesó Amadeus torpemente. La mujer levantó la vista, posando sus ojos por primera vez en él.

—Si no sabes lo que buscas, difícilmente lo encuentres —señaló ella, pero le sonrió con indulgencia.

—Adivinación —soltó bruscamente Relish. Ella arqueó las cejas, intrigada.

—¿Tal vez quieras ser un poco más específico?

—Busco información sobre el Arte de la Predicción —Amadeus dijo las palabras exactas que le había ordenado Lily. Las mismas palabras que, un año atrás, Albus había usado para conseguir ayuda por parte de la bibliotecaria.

Dakota dejó lo que estaba haciendo y le dedicó su absoluta atención, apoyando ambos codos sobre la mesada e inclinándose hacia delante para mirarlo más de cerca.

—Los libros sobre Adivinación se encuentran en la segunda estantería a la derecha —le ofreció Dakota, señalando hacia el extremo opuesto del local.

Amadeus se removió incómodo en su lugar, acomodándose innecesariamente los anteojos y humedeciéndose los labios. Sentía la boca seca.

—Esperaba que usted pudiera brindarme un servicio más… personalizado —se animó a decir.

—¿Y por qué habrías de esperar eso, muchacho? —le preguntó astutamente. Amadeus balanceó su peso de un pie al otro, intentando calmar sus nervios.

—Ella me dijo que usted podía ayudarla —confesó él.

—Ya veo —susurró la mujer, tamborileando con los dedos sobre el mostrador.

Amadeus resistió el deseo de salir corriendo. Odiaba que lo miraran con la intensidad con que Dakota lo estaba haciendo en ese momento. Finalmente, tras lo que se sintió una eternidad, la mujer asintió con la cabeza, y desapareció por una puerta trasera.

Pasaron los minutos y Amadeus empezó a preguntarse si Dakota se habría olvidado de él. Pero entonces, la bibliotecaria regresó cargando con ella un libro polvoriento y con la encuadernación rota. Lo apoyó pesadamente sobre la mesada.

Amadeus dio un paso hacia ella con la intención de tomarlo, pero la mujer apoyó su mano sobre la portada, reteniendo el tomo.

—Este libro está escrito en el antiguo lenguaje del imperio inca —le advirtió Dakota.

—Soy bueno descifrando códigos —aseguró Amadeus. No había arrogancia en sus palabras, sino una verdadera certeza sobre sus capacidades intelectuales. Ella volvió a sonreírle de manera indulgente.

—De todas formas, debo advertirte: que lo que intentas hacer, liberar un poder como el de ella… es muy peligroso —insistió Dakota. Amadeus se plató con firmeza frente a ella.

—Le he dado mi palabra de que la ayudaría a conseguirlo —dijo Relish.

—¿Y si no puedes hacerlo? ¿Qué si no puedes ayudarla tú solo? —barajó la bibliotecaria, un brillo extraño en sus ojos.

—Entonces encontraré a quien pueda —prometió Amadeus con determinación.

Dakota levantó la mano del libro e hizo un gesto indicándole que podía tomarlo. Por lo visto, había pasado una especie de prueba. Amadeus aferró el libro con gran delicadeza, consciente de que se trataba de una frágil reliquia.

—Dile a Lily que puede contar con mi ayuda siempre que lo desee —lo despidió Dakota.


Scarlet Raven irrumpió en la oficina de trabajo de Dominique sin tocar a la puerta. La pelirroja se sobresaltó, derramando tinta sobre los mapas en los cuales se encontraba trabajando y maldiciendo en voz alta.

—¡Por Morgana! ¿No ves que estoy ocupada?—se enfureció Dominique, mientras sacudía desesperada su varita sobre los mapas intentando limpiar la tinta.

—Necesito que hagas algo por mí —le pidió Raven.

Dominique levantó inmediatamente la cabeza, como impulsada por un resorte. Los mapas quedaron momentáneamente olvidados. No era habitual que Scarlet Raven pidiera ayuda, menos aún a ella.

Su relación no había empezado con el pie derecho. Dominique había desenmascarado la verdad sobre el pasado de Scarlet y la había acusado de mentirosa. Scarlet se había enfurecido con ella. El vínculo todavía seguía resentido desde aquel viaje a Alemania que habían hecho un año atrás.

Si Scarlet estaba acudiendo a ella, era porque no tenía otra opción. Debía de ser verdaderamente importante.

—¿Qué necesitas? —le preguntó Dominique, adquiriendo una expresión seria. Más allá de sus diferencias, las dos estaban peleando en el mismo bando. Harry Potter confiaba en Scarlet. Eso era suficiente para Dom.

—Necesito toda la información que puedas recolectar sobre un tal Alexander Domich —le pidió Raven.

—¿Alex Domich? ¿El amigo de mi hermano Louis? —se sorprendió Dom.

—¿Lo conoces? —inquirió Scarlet. Su voz era apremiante.

—Sí, claro que lo conozco. ¿Por qué lo preguntas? —dijo suspicazmente Weasley. Scarlet se pasó una mano por los cabellos cortos. Lucía inusualmente intranquila.

—¿Qué sabes de su familia? —presionó Raven. Dominique empezó a preocuparse.

—No mucho… Su madre es muggle. Nunca conoció a su padre… Creo que los abandonó antes de que él naciera —respondió la pelirroja, intentando recordar toda la información que tenía sobre Alex—. ¿Qué diablos sucede, Scarlet? —disparó finalmente, cansada del misterio.

—Lo encontré acariciando a Shadow —reveló Scarlet con expresión sombría.

Dominique sintió una corriente helada trepar por su espalda, erizándole los vellos de la nuca.

—Eso es imposible —susurró Weasley, atónita. Scarlet asintió con la misma expresión de confusión.

—Dijo que Shadow lo había llamado —continuó Raven.

—Pero… Eso significa… —balbuceó Dominique. Scarlet le clavó la mirada.

—¿Ahora entiendes? —la apremió Scarlet.

—Mierda —maldijo Dominique, mordiéndose el labio inferior.

Algo en la vida de Alexander Domich no cuadraba.


FELIZ AÑO NUEVO!

Qué manera de empezar este 2022, ¿eh?

Gracias a todos por acompañarme durante todo el año, apoyando esta historia y dejando sus comentarios. No se imaginan lo importante que ha sido para mi contar con ustedes del otro lado, incentivándome a escribir aún cuando ni yo misma creía en la historia.

¡Mucho para comentar! Intentaré ser breve y dejaré que ustedes comenten el resto:

*Albus/Lysander: era una charla que tenían pendiente, y que creo que todos nos veíamos venir. Era bastante esperable que Lysander no aprobara los métodos de Albus y que le exigiera una explicación... Y ahora lo ha puesto en un verdadero compromiso, porque Albus le ha dado su palabra de que no lastimará a Keith.

*Hedda/James: sé que muchxs estarán felices con esto. Espero haberle hecho justicia a la espera, y a la pareja en sí. Ahora que finalmente llegamos hasta aquí, puedo decirlo: sí, James y Hedda siempre han tenido una vibra romántica. Pero, al igual que pasaba con Rose y Scor, me pareció que la pareja necesitaba tiempo para "formarse"... Cada uno necesitaba tener sus propias experiencias en el amor antes de poder darse una oportunidad... Hedda tenía a Lancelot, y mientras que él estuviera en su vida, no había mucha posibilidad para una historia con James. Y James... Es James. Necesitaba crecer, madurar... Atravesar algunas situaciones de vida/muerte para llegar hasta aquí. Todavía le queda mucho camino por delante a esta historia, y muchas cosas por suceder para todos los personajes, pero de momento... Espero que les guste esto.

*Lily/Amadeus: hay dos fragmentos sobre ellos en este capítulo. El primero, desde la mirada de Lily. Y empezamos a tener una nueva perspectiva de ella... más fuerte, con más dominio de sus visiones... Pero irritable, frustrada y dependiente de las pociones. Su vínculo con Amadeus se vuelve cada día más cercano, y por primera vez, tenemos el punto de vista de Amadeus en el tema. Lo vemos ir en busca de ayuda, y dispuesto a hacer lo necesario para conseguir que Lily controle su Don.

*Alex/Scarlet: de nuevo, dos fragmentos, cada uno desde un punto de vista. Y aquí no voy a comentar demasiado, porque todavía faltan algunas cosas por revelar... Pero empezamos a ver que hay algo en la historia de vida de Alex que simplemente no cuadra...

Ahora sí, respondiendo a sus reviews:

maddie: gracias por pasarte. Aún cuando es para dejar un mensaje apresurado, sigue siendo importante. Me hace saber que siguen ahí, del otro lado, leyendo mi historia. ¿Extrañabas las escenas de Albus? Bueno, los últimos capítulos han estado repletos de escenas en Hogwarts, y Albus ha sido bastante protagonista. Así que espero que lo hayas disfrutado :) Su interacción con la profesora Cruz: me alegra que se percibiera esa vibra de similitud entre ellos. Ya volveremos eventualmente sobre esto más adelante en la historia jeje. Sobre su vínculo con Tessa: sin duda, enamorarse de una persona y estar en una relación requiere de un nivel de compromiso que Albus no está dispuesto a asumir. Todo en él esta enfocado en otra dirección. James y Hedda: ¿será la oportunidad que James necesita? Creo que este capítulo responde por sí solo a esa pregunta.

N.T.R: Sí, últimamente me está resultando más complicado actualizar con la misma frecuencia que con solía hacerlo antes. Pero es que ya no tengo tanto tiempo libre como cuando comenzó la pandemia jeje. ¿Una debilidad por Lysander? Te doy la bienvenida al club jaja. Keith es un ejemplo de cómo gente "buena" puede también estar a favor de los ideales de la Rebelión. A simple vista, es una propuesta seductora: una propuesta de libertad, de progreso, de armonía... Muchos encontrarán esta idea atractiva, y no necesariamente eso los convertirá en malas personas. No todos los que apoyan la rebelión son psicópatas o mentes malévolas. Keith es un muchacho adolescente que ha sufrido una experiencia muy traumática, y está lidiando con ese dolor de la mejor forma que puede. ¿Es la correcta? El tiempo dirá. ¿Es Nox una amenaza para la Hermandad? Albus parece creer que sí, pero Lysander asegura que no... Pero Albus es más desconfiado de lo habitual y muy sensible cuando se trata de resguardar a los suyos... Y Lysander todavía conserva esa ingenuidad bondadosa, la capacidad de creer lo mejor de las personas. Sobre Molly: sí, es de público conocimiento quienes son discípulos de cada Auror, así que es (muy) probable que la Rebelión sepa que ella es la discípula de Harry. Sobre Rosier, es un personaje del que sabemos tan poco que el abanico de posibilidades es... inmenso. Katya: he hecho un esfuerzo por reflejar, al menos un poco, el grado de daño que ha sufrido, no solo fisica sino también mentalmente. Rompieron la integridad de su mente, y la torturaron con eso. Haciéndole revivir momentos traumáticos de su vida, impidiéndole reconocer qué era recuerdo, que era mentira y qué era verdad. Seguramente explore un poco más en esto en el futuro, porque es un personaje del que todavía tiene un papel que cumplir en esta historia. ¿Perder el partido influyó en la confianza de Malfoy? Es la primera vez que Scorpius es "líder" de algo. Siempre suele ocupar un lugar de mano derecha de Albus, y claramente, ser capitán del equipo era su oportunidad de demostrarse a sí mismo su valor individual. Perder obviamente le golpeó duramente, pero más le dolió no contar con el apoyo de Albus después de todo lo que él lo ha apoyado en estos años. Lo que Albus le dice a Scor sobre que nunca dice lo que piensa... Se refiere a la relación entre ellos dos. Scorpius rara vez se planta ante Albus, o le dice verdaderamente lo piensa. Siempre termina cediendo, apoyándolo, acompañándolo... Incluso cuando no coincide en lo que están haciendo. Fue un golpe bajo de parte de Albus decir eso. ¿Los amigos de Lysander saben porqué cortó con Keith? Ahora Albus lo sabe...

Lyran Inkedhand: ¡Extiéndete todo lo que quieras! No me molesta, todo lo contrario. Me es muy entretenido leer todas sus teorías y preguntas. 1) Lily/Amadeus: sí, coincido contigo. Es una relación que tiene sentido. Amadeus es la primera persona que hace sentir a Lily "especial"... No por ser la hija de Harry, o la hermana de James y Albus... Sino por ser ella misma. Y por sobre todo, él confía en que ella puede hacerlo, puede dominar su poder, puede controlar las visiones... Puede cambiar el curso de la historia. Y Lily entiende la "rareza" de Amadeus... En cierta forma, ella también se siente rara, diferente al resto... Y Amadeus la hace sentir que no está sola. ¿Tiene sentido lo que digo? 2) El abordaje de Harry sobre las visiones de Lily: ante todo, Harry es padre. Y siempre pondrá eso por delante de todo. Nunca pondría en riesgo a sus hijos por "el bien común". Pero además, su objetivo con la oclumancia no era simplemente tapar las visiones e impedirle a Lily que accediera a ese poder, sino intentar controlarlas para que no le resultaran abrumadoras. Era un control de daños: lo urgente era que Lily no perdiera la cabeza (cosa que hizo un poco... jeje), para darle tiempo a crecer y aprender de forma más controlada como usar ese poder. No era un mal plan... Sólo que la guerra se les vino encima... Y los hijos nunca obedecen a sus padres cuando son adolescentes. 3) Rick y Jasper: desde que decidí que estos dos iban a cruzar caminos, supe que algo sexual tenía que pasar entre ellos. Los dos tienen una visión del sexo muy liberal y con pocas ataduras. Me parecía algo casi inevitable de que sucediera. Pero me interesaba más explorar la fragilidad de estos personajes, sobre todo de Jasper, a través de ese momento. ¿Por qué le cuesta tanto vincularse afectivamente con las personas? ¿Por qué se niega a enamorarse? Y me pareció que era la oportunidad perfecta para responder esas preguntas. Sobre Jasper y Heros: no, Jasper es más grande que Heros. Terminó Hogwarts antes de que Albus llegara. 4) La perspectiva de Keith. Cuando lo escribí, sabía que desataría un poco de debate, jeje. Keith actúa desde un lugar de mucho, mucho dolor y resentimiento. El acoso que ha recibido durante años lo ha llevado finalmente al límite. ¿Esto lo convierte en una mala persona? Si fuese tan simple dividir el mundo en buenos y malos, jeje... Creo que lo convierte en una persona herida, y un poco perdida. Pero no es malo. Simplemente quiere que el sufrimiento se termine. ¿Es verdaderamente la Rebelión una solución a lo que le sucedió? No, no lo es. Pero Keith está enceguecido en este momento, y necesita hacer ALGO al respecto. 5) Molly: jajajaja, no voy a decir mucho sobre ella, porque creo que su personaje habla por sí solo. Y porque no me gusta poner etiquetas en las personas jeje. ¿Existe una subtrama entre ella y la enfermera? Bueno, sí, claramente ambas se sienten intrigadas por la otra persona, aunque no necesariamente en un plano romántico.

EJ-RP: ¡gracias por tomarte el tiempo para dejarme un mensaje! Es bueno saber que siguen ahí, leyendo la historia. Entiendo que no siempre hay tiempo para dejar reviews extensos, pero todos los mensajes ayudan. :) ¿Así que te di un susto con la demora? Perdón! Hago todo lo posible por actualizar lo más rápido posible, pero al mismo tiempo quiero asegurarme de que la calidad de los capítulos están a la altura de la historia. 1) ¿A qué llegó la profesora Cruz? Es la pregunta del millón, no? Pero sí, es la hermana de Dalia Cruz, la chica asesinada por el hombre lobo. Y sí, su presencia allí está relacionada con la muerte de Dalia. 2) ¿Cómo vas a olvidar a Ginny? Sí, sigue en San Mungo. Tiene momentos de lucidez, intercalados con períodos de coma profundo. Todavía no logran dar con un contramaleficio. 3) ¿Los Scamander realmente están logrando algo en Alemania? Excelente pregunta. Prometo que tendrá respuesta en breve. 4) A mí también me gusta que Tessa lograra salir de Albus, jaja. Ella se merece alguien que la quiera de la forma que ella quiere, y que le pueda dar una relación como la que necesita. Y Albus no es esa persona. Muchos me preguntaban por qué seguían juntos cuando era evidente que no funcionaban... Pero ellos retratan una realidad muy frecuente en las parejas, donde separarse les resulta difícil porque no quieren estar solos, porque todavía queda un cariño hacia la otra persona, una nostalgia sobre la relación que alguna vez tuvieron, una esperanza de que todavía pueden resolverlo... Hasta que finalmente, alguno de ellos hace el click y comprende la verdad.

Wander Clearwater: ¿No te llegan los avisos de actualizaciones? ¿Pudiste resolverlo? No te preocupes, como siempre digo, soy consciente de que no es fácil encontrar el tiempo para leer la historia, y todavía más para dejar comentarios. A veces a mi también me dan un poco de pena algunos personajes, como Lysander y Keith. Una parte de mi quisiera darles una vida feliz y sin ningún obstáculo a todos, porque inevitablemente me voy encariñando con mis propios personajes. Pero después está la mitad más realista, que quiere mantener la historia lo más centrada que sea posible, incluso si eso implica lastimar a algunos de mis personajes más queridos. Creo que al final de cuentas, cuando la historia llegue a su final, habrá valido la pena todo. O no, jaja. Ustedes me dirán. Lamentablemente, lo que le sucedió a Keith es algo cotidiano para muchas personas, que sufren discriminación ya sea por su orientación sexual, características físicas, creencias religiosas, etnias... La lista sigue y sigue. Y a pesar de que esto es una historia de ficción, pienso que se puede transmitir mucho a través de las historias... Y ayudar a entender un poco mejor por qué la gente hace lo que hace. A veces, es fácil juzgar a las personas en función de sus acciones, pero no siempre conocemos todos los motivos que los llevan a hacer lo que hacen... Y quién te dice, que si nos tocara vivir lo mismo, no actuaríamos de forma similar. Siempre tienen mi permiso para escribir este tipo de mensajes: nada mejor que crear un ambiente seguro para que las personas puedan denunciar todo tipo de agresión. Gracias por tomarte el tiempo para remarcarlo. ¿Te gustó la escena de Tessa y Circe? Gracias. Me gusta el contraste de Circe, cómo es con el mundo versus cómo es cuando está a solas con Tessa. "Si realmente te quiere, no lo perderás" ¿Se refería durante la relación o tras la ruptura? Ambas. Y también es una forma de remarcar que ella está allí incondicionalmente.

Anilem12: Jasper es mucho más sensible de lo que parece. Las consecuencias de su pasado lo persiguen bastante. Está haciendo un verdadero esfuerzo por separarse del camino de su familia y formar un nuevo futuro, por hacer las cosas bien. Algunas veces, puede ser muy duro consigo mismo... Pero siempre somos más duros criticándonos a nosotros mismos, ¿no? ¿Crees que todavía nos queda algo por ver sobre Gwen? Sí, tienes razón, jeje. No hemos visto todo sobre este personajes aún, y es lógico que genere intriga porque no sabemos bien dónde ubicarla. Keith y Lysander: hay que tener en cuenta que son chicos adolescentes. Todavía les queda mucho por definir en sus vidas. Están formando sus ideologías, sus valores, sus pensamientos... Y es esperable que esto lleve, en algunos casos, a diferencias. Podemos criticar muchas cosas de la nueva postura de Keith, pero lo cierto es que sabemos que viene desde un lugar de mucho dolor.

Lady Lovegood II: Aunque no lo creas, me paso bastante seguido por los libros anteriores, jeje. Muchas veces tengo que revisar lo que yo misma escribo para chequear información (es difícil llevar registro de todo) y tengo activadas las alertas cuando dejan reviews en las historias viejas, así que siempre los leo (aunque no me es tan facil responderlos, sobre todo si no están registrados). ¡Gracias, gracias por las palabras! Y qué bueno que disfrutes de la evolución de los personajes. Cuando decidí que iba a escribir más de un libro para esta historia, también decidí que me iba a tomar el tiempo necesario para evolucionar a los personajes. Inicialmente no sabía si iba a poder contar la historia de todos los personajes, pero aún así, elegí pensarla y planificarla. Y eso aplica a prácticamente todos los personajes, principales y secundarios. Así que me es muy satisfactorio enterarme que eso se nota y se aprecia. Yo también a veces releo algunas partes de las primeras historias y rechino un poco los dientes conmigo misma jaja. Pero toda esta historia ha sido también un proceso de crecimiento y maduración como escritora y como persona. Por momentos me siento tentada de "editar" algunas cosas, pero no deja de ser el camino que me ha llevado hasta aquí. La visión de Lily... A esta altura todavía no puedo hablar mucho sobre esa visión, porque apenas si hemos visto un fragmento de la misma, y como todas las visiones de Lily, son difíciles de interpretar. Pero sí empezamos a ver cada vez con mayor evidencia el distanciamiento que Lily está poniendo con el mundo, y cómo sus inseguridades se están llevando lo mejor de ella. ¿Conoceremos en este libro a quien está por encima del Mago? Mmmm... No.

lulu0611: ¿La opinión de Morgana sobre Zaira? No quedaron muy bien las cosas entre ellas después de que Zaira abandonara el cuartel, y la muerte de Jacob no ayudó. Tienen un trato cordial, pero quedaron cosas pendientes entre ellas que nunca se conversaron. ¡No te enfades con Keith! Hay cierto idealismo en creer que lo que promete la Rebelión es real. Y también mucho dolor. A tu pregunta sobre qué pasará con la relación entre Albus y Lysander a partir de ahora, creo que el último capítulo responde un poco a eso. Lysander se ha plantado y le ha dejado en claro lo que espera de él. Tessa y Circe... Sí, más allá de los nombres que se le pueden poner a las relaciones entre personas, todos coincidimos que la relación entre ellas es muy bonita. Es sincera y tierna. ¡Y qué bueno que te guste el personaje de Dom! Ella se llevaría muy bien con las redes sociales, jaja. ¿Rosier llevando a Molly por el mal camino? ¿Crees que puede hacer algo así?

MeEncantaLeer: ¿Primer comentario que dejas? Me siento honrada entonces que eligieras mi historia para empezar a hacerlo :) Yo también espero nunca abandonarla jaja. Ultimamente vengo actualizando un poco más lento porque he estado mas ocupada, pero mi idea es terminar la historia esta vez. Yo también quiero llegar al final de todo este embrollo y poder contar todo lo que tengo para contar. ¿Así que te gusta Rose/Scorpius? Creo que es la relación favorita de prácticamente todos los que leen mi historia. Se ve que me lucí con esos dos, jeje. Y la batalla de Hogsmeade: llevaba mucho tiempo imaginándola en mi cabeza. Y cuando digo mucho, es muuucho. Para cuando finalmente llegó el momento de escribirla, tenía todo bastante desglosado en mi mente de cómo quería que fuese. Me siento orgullosa del resultado final, porque creo que cumplí mis propias expectativas. ¿No te convence la pareja Hedda/James? Bueno, es que ellos no generan la misma vibra que Scorpius y Rose... Son más impredecibles como pareja. Y es más fácil imaginar problemas entre Hedda y James que entre los otros dos, jaja. Tessa: sí, se ha vuelto muy fuerte. Hay gente que en la adversidad se desmorona... Y otras que crecen. Ella es de las segundas. No ha dejado que su amor por Albus le nuble el juicio: ella lo ve todo con más claridad ahora. Albus es un líder al cual está dispuesta a seguir, pero no puede ser más que eso para ella.

ejuarez. gt: gracias por el mensaje. Sí, todo está bien, sólo que últimamente me estoy demorando un poco más en actualizar porque no tengo tanto tiempo libre como de costumbre.

Susanito: Gracias a ustedes por dejar reviews! ¿Así que shippeas a Albus y Tessa? Ya no quedan muchos a favor de esa relación, jeje. Creo que ellos empezaron de una forma muy tierna, casi infantil, pero a medida que fueron creciendo la relación se fue apagando y volviendo más una compañía mutua que un verdadero noviazgo. Seamos sinceros: Albus es un pésimo novio, y era cuestión de tiempo que Tessa cayera en cuenta de eso.

Soar97: Lysander taciturno... Eso es algo a lo que no estamos acostumbrados, ¿eh? Y en este capítulo entendemos un poco más por lo que está pasando. No solo ha terminado su relación con Keith, sino que ha descubierto que Albus no es la persona que él cree que es. Qué bueno que pudiste comprender el cambio de bando de Keith, aún si no lo consideras una buena decisión de su parte. Keith representa a muchas personas que apoyan y apoyarán a la Rebelión con la esperanza de que, verdaderamente, eso signifique un mejor futuro. El dolor y la desesperación, sin embargo, no son buenos consejeros. Tampoco la venganza. Lorcan no había tenido grandes apariciones en los libros hasta este punto. Sí, lo veíamos como parte de los Caballeros, y el comentarista de los partidos... Pero poco sabíamos de él como persona. Y me gustó poder mostrar su lado más vulnerable, y también su corazón gentil. Él es el hermano mayor, y eso siempre tiene un peso invisible, más aún cuando tus padres podrían estar en peligro. De todas las personas con quienes podía llegar a tener una conversación íntima, me gustó también que fuese con Hedda, que no es la persona más cálida que cabría esperar, pero sabe cómo escuchar a las personas, y entiende sobre inseguridades.

Pandora Navarro: Espero que terminaras tus exámenes y estes descansando. Y gracias por encontrar tiempo para dejar tu comentario en medio de la locura que es finalizar el año. Albus y Scorpius: son una combinación que no parece que fuese a funcionar, y sin embargo, lo hace. En una forma extraña, y sí, un poco trágica. Es la historia de una amistad sobreviviendo los obstáculos que se enfrentan a medida que crecen... Y también, las diferencias que van volviéndose más evidentes entre ambos. Pero incluso cuando todo parece estar por irse al carajo, el amor que tienen el uno por el otro termina ganando. Y me alegra que sea del tipo de escenas que te imaginas volviendo a leer cuando todo llegue a su fin... Sea cual sea ese fin. Sobre Ainhoa: sí, la hermana de Dalia, jeje. Cuando uno cree que algunas cosas han quedado en el pasado, yo lo vuelvo a traer a colación, jijiji. ¿Qué pretende? ¿Por qué está allí? Es una excelente pregunta, y por el momento, diré que está allí por la muerte de su hermana. Me gusta cuando planteas tus teorías sobre la historia. Y sí, en general toda la información que incluyo en la historia es relevante o lo será en algún momento. Y Ainhoa hace un poco un juego de simbolismos con los hongos en esa charla... Y lo dejaré aquí. Sobre Hedda y James: si fangirleaste en el capítulo anterior no quiero imaginarme ahora que finalmente tuvieron su esperada cita. Lorcan es un personaje que ha tenido cierto protagonismo, pero siempre desde un lugar muy secundario y casi superficial. No sabíamos mucho de él hasta este momento. Pero vemos que hay una profundidad en él que no conocíamos, y nos muestra algo que le sucede a muchos a esa edad: la incertidumbre sobre el futuro. Obviamente, este temor se encuentra incrementado por la guerra y el peligro que supone para su familia. ¿Así que Tessa no te caía bien al principio? Yo creo que fue un personaje del cual nos fuimos encariñando a medida que lo fuimos conociendo. Descubrimos que había algo más en ella además de simplemente ser la novia de Albus. Y ella también lo descubrió. Lentamente fue encontrándose a sí misma, y encontrando un camino propio. ¿Albus es consciente de sus sentimientos por Elektra? Sí, lo es, o al menos, lo está siendo gradualmente. Pero Albus no es de las personas que se detiene a analizar demasiado sus sentimientos, y hasta que Tessa no se lo dijo directamente a la cara, él no había caído en cuenta de que era cierto. Y sí, también hay cierto parte de negación sobre sus sentimientos. Porque Elektra es demasiado importante para él. Comparten el Amuleto, una conexión más profunda que la que se puede simplemente explicar. A mi también me da mucha risa que todos ya tienen a algún personaje muerto y enterrado, pero no todos coinciden en quiénes seran los que morirán y quienes los que sobrevivirán. Algunas de las teorías que plantean, sin embargo, tienen mucha lógica... Y algunas se acercan bastante a lo que sucederá.

Breleth: Creo que a todos les pasó algo parecido con Tessa a lo que comentas en tu review: al principio, era un personaje más del montón... Simplemente la pareja de Albus. Pero a medida que la fuimos conociendo, nos fuimos dando cuenta que hay mucho más en ella que eso. Es un ejemplo de una chica buscando su lugar en el mundo, encontrando un motivo por el cual vivir... e incluso morir. Y no es venganza, sino verdadera justicia. Tessa podría haber caído en el camino más fácil del rencor y el odio, queriendo destruirlo todo. Pero en cambio, ha decidido optar por un camino de superación. Es muy lindo el mensaje que nos deja, y una vez que ella misma comprende que ese es el camino que quiere seguir... ahí es cuando se da cuenta que ya no puede estar con Albus. ¡Y qué bueno que te gusten los personajes de Ravenclaw de esta historia! Es un poco una reivindicación hacia la Casa, jaja. ¿Albus en algún momento se quedará solo? ¿Te refieres a que se quede sin amigos? ¿O a que decida irse de Hogwarts a otro lugar?

Camilla 740: Es bueno saber que todavía puedo sorprenderlos, aunque sea un poco jaja. Coincido en que Keith es simplemente un muchacho asustado. Y el miedo puede hacernos tomar decisiones equivocadas. Circe: más allá de que está enamorada de Tessa, es una excelente amiga. Ha estado ahí para Tessa siempre que la ha necesitado, y jamás pide nada a cambio. ¿Cómo sigue la relación de Circe con su familia? Un tanto tensa... Su papá se encuentra preso, y a su hermano no le hace ninguna gracia que ella se junte con Tessa y los demás. Pero Circe es de esas personas que les importa una mierda lo que piensan los demás, y hace lo que ella quiere. Molly: sí, hay una conexión extraña con Rosier. No puede evitar sentirse intrigada por la Sanadora, a veces en contra de lo que dictaría el buen juicio. Veremos un poco más de esa interacción en los capítulos que vendrán.

Adelle Marie: mejor tarde que nunca! Efectivamente, volvió el Quidditch, aunque no fue lo que seguramente esperaban. Primero, porque no pudieron ver el partido en primera persona, y segundo, porque el debut de Scorpius fue un tanto accidentado. Esto no quiere decir que Scorpius sea un mal capitán... Sino que simplemente tiene un equipo nuevo, con varios jugadores de poca experiencia, y que necesitan tiempo para conocerse y aprender a jugar juntos. ¡Me encanta que se pongan en modo fangirl! Jajaja. He tenido bastantes reviews así relacionados con Hedda y James. Es entendible: se hicieron esperar seis libros! Albus y Tessa: si bien se podía ver venir el final de esta pareja, era necesario que Tessa atravesara un proceso de crecimiento y maduración para tomar esta decisión. Ella se está eligiendo a sí misma. Se está poniendo en el primer lugar.

Severus 8: que bueno verte de nuevo por acá! Me alegra saber que te encuentras bien. ¿Así que Lily te recuerda a Riddle? Bueno, entiendo a lo que te refieres. Lily ha demostrado que puede ser muy manipuladora cuando se lo propone... Sí, incluso más que Albus. Y sí, se la nota más segura de sí misma últimamente, pero no debemos olvidar que es dependiente de la poción. También se está volviendo más "fría", está tomando distancia de las personas que la quieren y se está armando una coraza para esconder sus secretos. Poco queda de la Lily que conocimos al principio de la historia :( ¿Será la técnica de los chamanes la clave de controlar su "don"? Es una alternativa. Amadeus cree que el secreto está en una combinación de varias técnicas de meditación. El ataque contra Keith: ¿termina habiendo violación? Sí, hubo abuso sexual durante el ataque. No quise ponerlo explícitamente en el texto, porque me pareció que podía resultar demasiado violento, y la historia esta clasificada como "T", y no estoy segura de si escenas de violencia sexual no la convertirían en "M". No sentí tampoco que fuera necesario aclararlo... Creo que queda implícito que fue un ataque muy traumático para Keith, y de ahí que después tomara el camino que ha tomado. "Yo sigo aquí y no planeo irme a ningún lado"... La frase de Circe. Tienes un talento para detectar este tipo de frases jajaja. Pero sí, es una promesa de cara al futuro de ambas... ¿Tiene algún don especial Gwen? Te refieres a por qué reconoció a Molly, ¿no? Tiene un par de trucos debajo de la manga, jaja. ¿Boris Lockhart es sobrino de Gilderoy? Sí, es pariente. ¿Quién es Ainhoa Cruz? No esperas que te arruine la sorpresa de descubrirlo tú solo, ¿o si? ;)

Espero que todos estén bien!

Saludos,

G.