Ni tú ni él, solo yo

Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Esta obra se reserva en su totalidad los derechos de autor, prohibida su copia o uso.

Una historia AU (universo alterno) solo tomo prestado los personajes, no necesariamente deben apegarse a sus personalidades.

Advertencia: está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.

O—

Aferrada a la cintura de Ranma la brisa fresca pegaba fuerte, sentía que aceleraba con más frecuencia y era mi primera vez arriba de una motocicleta. Por breves segundos comenzaba a arrepentirme de haber accedido, pero solo quería huir de allí, no quería verle la cara al idiota de Shinno, menos después de haberlo visto muy concentrado entre las nalgas de esa china.

Y pensar que estuve a punto, a solo un pelo de haberme enredado con él… todo ese interés era una mentira.

¿De qué te sorprendes Akane? me preguntaba constantemente, después de todo es hombre, mentiroso, solo piensan en sexo fácil. Pero lo que más me molesta no es el hecho en sí, sino con quién lo hacía. Esa mujer tiene una fijación conmigo definitivamente, chico que demuestra interés en mí, ella termina gozándolo. Luego Akari me llena de preguntas… si tan solo supiera que es el tercer chico que veo muy entretenido con la chinita esa.

No debería mirar a nadie de la universidad, pierdo sin siquiera probar el bocado… ¿Qué le puedo reclamar? Absolutamente nada, esa es la verdad. Que Shampoo se coja a todo el campus si quiere, no tendré nada con nadie ¡decidido!

En ese momento la motocicleta se detenía, miré alrededor y vi un gran estacionamiento al aire libre, de fondo un edificio que se veía lujoso.

—Ya puedes soltarme Akane —dijo Ranma haciéndome espabilar.

Lo solté y bajé con cuidado, acomodé mi ropa y le entregué el casco.

—¿Dónde estamos? —pregunté curiosa.

—Aquí vivo —contestó.

—No era necesario que me trajeras aquí —repuse.

—¿No te agrada la idea? Pensé que sería mejor que un motel —inquirió dejándome boquiabierta.

—¿Disculpa? Pensaste que por hacerme el favor de sacarme de la universidad me acostaría ¿contigo?

—¿Ah no? —cuestionó incrédulo.

—¡Por supuesto que no! Pero que idiota eres —chillé ofuscada.

—Ok, cálmate que ni siquiera te he tocado —replicó en un imberbe intento por bajar los ánimos.

—Solo dime cómo carajos llego al centro ¿sí? —pedí mirando alrededor, la verdad es que no conocía el lugar, no me ubicaba.

—Este es un barrio residencial, pero si esperas un taxi una cuadra más abajo podrás llegar al centro.

Me di media vuelta y me dispuse a caminar, solo que al primer paso este me detuvo sosteniendo mi brazo.

—¿No quieres conocer mi casa? Podemos charlar…

—Ranma ¿no sabes sociabilizar? Pudiste decirlo antes de abrir esa bocota —comenté sin ánimos.

—Bueno… pensé que nos divertiríamos un poco, pero veo que aún te afecta lo que viste —aseguró.

—¿Cómo sabes tanto? También los vistes teniendo sexo ¿verdad? —Solo asintió— Entonces sabías que saldría corriendo… ¡Ay por Kami! —chillé más enojada aún.

—No creo que te importe tanto el sujeto ese, pero te veo molesta ¿por qué? —preguntó acercándose más.

—Estoy molesta conmigo misma, últimamente no tomo buenas decisiones.

—Pero lo viste a tiempo y no estás con él ahora, estás conmigo que créeme es mucho mejor —soltó provocándome una carcajada.

—Pero que vanidoso y fanfarrón eres —dije muy divertida.

—Hey, a eso le llamo amor propio —replicó.

—Bien, como quieras ahora déjame ir —repuse.

—No quiero, vamos a mi casa prometo no tocarte. Soy un caballero, lo juro —dijo alzando su mano como todo un boy scout.

Rodé los ojos pero igualmente lo seguí, llegamos a la entrada y un anciano de bigote nos saludó, este presionó el botón del elevador y subimos hasta el final...eran unos veinticinco pisos y el último era el penthouses de Ranma, quedé anonadada cuando la puerta del ascensor se abrió. El sitio era una belleza, todo completamente pulcro en tonos blancos y grises muy claros, era como una casa de cristal, cocina americana, una nevera gigante, un televisor que abarcaba toda una pared.

—¿Quieres beber algo? —peguntó muy acomedido.

—Agua —respondí.

Lo vi ir directo a la nevera, sacó una botella de agua y me la entregó.

—Tu casa es hermosa —dije aun maravillada.

—Sí… mis padres me tienen viviendo aquí —contestó.

—¿No te gusta? Yo ando buscando alquiler, pero aunque quisiera nunca podría vivir en un sitio como este…

—¿Por qué no?

—Tendría que vender mis riñones o matar a alguien, solo soy una chica universitaria becada y con un trabajo de medio tiempo —contesté tomando el primer sorbo de agua.

—Ven a vivir conmigo —soltó de cuajo haciendo que escupiera el agua de una sola vez.

—¡Estás loco! Apenas me conoces, ¿por qué me ofreces algo como eso? —chillé un tanto sobre exaltada.

—Porque me gustas, porque somos compañeros de universidad, no eres una loca desalmada o al menos eso creo —argumentó.

—No deberías sacar conclusiones apresuradas, no puedes confiar así como así, no me conoces —mencioné seria.

—No le veo el problema, además eres la primera chica que traigo a mi casa —soltó de pronto y lo vi incrédula.

—Eso no es posible, quizás no te lo han dicho pero tienes fama de bad boy, eres una especie de sex simbol ¿comprendes? En la universidad muchas mueren por estar bajo tus sábanas —Ranma sonrió pero al mismo tiempo hizo una mueca de desagrado.

—Esa fama la hicieron las fiestas que realizaba antes… pero no creas todo lo que oyes, hace un tiempo que dejé aquellas andanzas.

—Pues hace un rato en el estacionamiento parecía que no —arremetí desconfiada— gracias por el agua y por la plática pero debo irme y volver a mi realidad.

—Espera, no te molestes conmigo —se apresuró a decir.

—Para nada, es más ¡gracias! —Respondí junto a una breve reverencia, el chico quedó estático— por haberme sacado de allí —agregué.

—Bueno… te iré a dejar —dijo con la mano rascándose la nuca.

Aunque le pedí que no lo hiciera igualmente insistió, llegamos a un consenso y me dejaría junto a un taxi.

Salí de ese lujoso y despampanante penthouses en dirección al elevador, desde el piso veinticinco comenzó a descender y justo en el piso nueve se detuvo, cuando las puertas de este se abrieron mi rostro palideció. Parado frente a mí se encontraba Tofu, nos miramos un tanto sorprendidos…

—Akane… —salió de sus labios.

Ranma nos miraba serio, sin decir nada…

—Que coincidencia ¿no? —respondí estúpidamente y casi tartamudeando.

—Sí —contestó y finalmente dio un paso adelante, quedando en medio de los dos hombres.

—¿Vives aquí? –pregunté nerviosa.

—No —respondió incómodo— ¿Y tú?

—¡Por supuesto que no! Solo visito a un amigo —aseguré— él es Ranma, mi compañero de universidad —lo presenté rápidamente, el ojiazul estaba con cara de pocos amigos.

—Mucho gusto, mi nombre es Tofu —contestó el galeno muy escueto.

Mientras el elevador descendía, el ambiente era tenso, Ranma miraba a Tofu como estilando pequeños rayos, Tofu lo enfrentaba con serenidad pero sin mover un solo músculo de la cara y yo… pues me encontraba nerviosa y emocionada de volver a verlo.

Cuando el elevador llegó al piso uno, abrió su puerta y ambos hombres hicieron un gesto de caballerosidad para dejarme salir primero, sonreí gentilmente y pasé por el lado de ambos. Una vez fuera Tofu habló…

—Siempre es un gusto verte Akane, adiós —se despedía tristemente.

—Igualmente, te veo la semana siguiente —agregué y este sonrió dejándome encandilada con esa brillosa dentadura.

—Pff... Y ese vendría a ser tu ¿ex? —soltó sin anestesia Ranma.

—¡No digas esas cosas! Claro que no, solo es un amigo —respondí.

—Pues parecía que te desnudaba con la mirada —replicó mi compañero nuevo.

—Eso es lo de menos —dije más para mí encogiéndome de hombros.

—¡¿Cómo así?! —gruñó deteniendo su andar.

—Él es mi ginecólogo ¿comprendes? —inquirí dejándolo un tanto sorprendido.

—Estás enamorada de tu ginecólogo —concluyó muy seguro de sí.

—Ya basta, ¿desde cuándo te interesa saber lo que siento? Solo regresa a tu vida llena de lujos…

Aceleré mi andar y continué hasta la parada, sabía que me seguía de cerca pero lo ignoré.

—Akane, ese hombre es un pervertido —arremetió provocándome.

—No vuelvas a decir eso, nunca más —mencioné señalándolo con el dedo— Tofu es un profesional, además me conoce desde que era muy pequeña, ni siquiera sé por qué te contesto —concluí enfadada.

—Pues te gusta tanto que no notaste el morado en su cuello ¿verdad? —arremetió dejándome bien fría.

—¿Morado? —fruncí el ceño y me crucé de brazos, intenté recordar pero la verdad es que mi vista se concentraba en sus gestos faciales.

—De seguro venía de ver a su amante… luego averiguaré quién vive en el piso nueve —ese comentario me tomó desprevenida, estaba tan sumergida en la emoción de verle que no asocié ni por un segundo en esa posibilidad.

Todo ese revoloteo en el vientre se esfumó de súbito, Ranma podría tener mucha razón, después de todo es muy probable que tenga una o varias mujeres en su vida.

¡Por un demonio! Siempre fijándome en el equivocado, soy especialista en ello. Me recriminaba internamente sin cesar.

-¿Akane, tanto te afecta? —preguntó mi sexy compañero.

—Deja de hacer tantas preguntas, mi vida mi asunto ¿entendiste?

—Qué delicada… pero no me daré por vencido así de fácil —agregó firme.

Una vez llegamos afuera el taxi al fin llegaba por mí, un tímido adiós fue nuestro último encuentro por ese día. Solo quería regresar a casa y olvidar el pésimo día que había tenido.

Horas más tarde, casa Tendo…

La hora de cenar ya había pasado, no estaba a gusto y no probé ni un solo bocado. Me fui a la cama y tomé mis apuntes para repasar el examen del día siguiente, había logrado concentrarme cuando una llamada a mi celular me distrajo, era Akari…

—¿Qué pasó? —preguntó curiosa.

—Nada, estoy en mi casa estudiando.

—Sabes a qué me refiero —inquirió.

—No fui a la cita y punto —murmuré.

—Ya sé qué no fuiste, anda un video circulando en la página de la universidad… ibas montada en la motocicleta de Saotome.

—Ah… sí eso— ¡maldita sea! Chillé internamente— solo me dio un aventón.

—Akane… yo misma ayudé a ese ligue, ¡dime ya, qué carajos hizo Shinnosuke porque mañana mismo lo cuelgo de las bolas! —gritó enojada haciendo que alejara el celular de mi oído.

—Cálmate quieres… no es para tanto.

—Bien, baja a abrirme porque vine a quedarme —señaló sorprendiéndome, miré por la ventana y me hizo señas con su mano libre.

Bajé corriendo las escaleras cuando mi hermana Nabiki ya la había dejado pasar, desde hace dos meses que Akari ya podía quedarse en mi casa y gracias a Kami, papá no se oponía.

Me entregó una bolsa algo pesada y me hizo esa seña muy característica para que no hiciera bulla, dentro habían varias botellas de cerveza.

Cuando llegamos a la habitación cerré con llave, Akari se acomodó sobre mi cama y abrió dos botellas, era una especie de juego de la sinceridad, debería beber todas de ser necesario pero tendría que contarle todo lo que ocurrió.

Tomé la botella entre mis manos y tomé un buen sorbo…

—Habla ya —pidió seria.

—Bien… creo que Shinno no me gusta tanto.

—Fuimos por los condones, los de sabores ¡dime, qué no te gustó! —chilló cruzándose de brazos.

—Ni siquiera llegamos a segunda base…

—¿Cómo? No entiendo —comentó.

—Nada se concretó porque… —tomé toda la botella de una sola vez— lo vi teniendo sexo con otra chica.

—¡Qué! —chilló tan fuerte que le tiré un cojín.

—Como sea, no es la primera vez que me sucede… mejor antes que después ¿no?

—Pero si el muy cretino no dejaba de mandarme mensajes para tener la cita contigo dime ¿quién era?

—No tiene importancia —dije abriendo yo misma la siguiente cerveza— no me veas así —agregué.

—Claro que sí, quiero saber si es una zorra de la universidad o una tonta que la pilló volando bajo…

—La primera, eso creo yo —respondí bebiendo, me sentía a gusto, la cerveza me ayudaba a despejarme así es que mientras más bebía, más hablaba.

—No me hagas esto Akane, eres mi amiga me importas, ayudé a ese tonto y ahora todo se arruinó me siento muy culpable, porque insistí tanto con acompañarte a la farmacia…—dijo muy afligida.

—Lo sé… nada de esto es tu culpa, es más, le dije a Ranma que no me molestaba el hecho en sí…

—¿Ranma? Espera un momento —ahora ella bebió un buen trago— te fuiste con ese sexy bombón y te desquitaste con su gran… —Akari gesticulaba y hablaba tan fuerte que creo que toda la cuadra se enteraba de mi problema.

—¡Calla ya! —grité cerrándole la boca con mi mano.

—Dime que lo gozaste —susurró bajito en cuanto retiré mi mano de sus labios.

—No, no hice nada con él… ni con nadie, solo me ayudó a salir de allí porque Shinno venía siguiéndome luego de haberlo visto en "acción" —respondí.

—Ah… y entonces qué, Ranma la hizo de buen ¿samaritano?

—Algo así, me llevó a su casa. Es un lujoso penthouses ¡puedes creerlo!

—¡Me estás diciendo que fuiste a su casa y no te lo cogiste! —volvió a chillar.

—Dije que no, ya deja de decir eso que mi papá se va a enterar —supliqué.

Las dos quedamos pensativas un buen rato, bebíamos sin parar con la mirada perdida, estaba casi segura de que Akari imaginaba muchas posibilidades en su mente, menos que no me haya acostado con semejante semental, mientras que por mi cabeza intentaba rebobinar la cinta y me di cuenta de que sea como sea, si fue bueno conmigo.

—¡Ash, por un carajo! Tremenda oportunidad… —decía lastimosamente mi buena amiga.

—No estaba de humor.

—Akane no seas tonta, si Shinno estaba con otra allá él… desquítate sin miramientos, ¡qué te importa el resto! —insistía Akari.

—He tomado malas decisiones amiga, siento que me empujas a la hoguera constantemente.

—Pero a la hoguera del placer, pura fogosidad, ya desátate deja los miedos y los por qué.

—No es sencillo, es decir, me gustaría pero cuando me vaya de aquí… quizás más pronto de lo que pensaba encuentre el alquiler que necesito.

—Te ayudaré con eso, cuenta conmigo —mencionó decidida.

—¿Sabes una cosa? Ranma dijo que me fuera a vivir con él ¿puedes creerlo?

—¡No bromees! —chilló abriendo sus ojos como plato.

—Es una locura, él dice que le gusto y que cree que no estoy loca… —repliqué.

—Wow… cuéntame más —se acomodó para beber a gusto.

—Eso nada más, pero no le creo nada… es decir ¿por qué yo?

—¡Ay por Kami! Ahí va de nuevo, tú y ese maldito complejo de "patito feo" —soltó Akari enfadada.

—Pero es que…

—Pero nada, solo mírate, eres hermosa de pies a cabeza y tienes cerebro y un corazón enorme. Te hace falta gozar más de la vida… aduéñate de tu cuerpo, de tu esencia, estila seguridad porque solo entonces tendrás comiendo en la palma de tu mano a cuanto hombre se te cruce, como por ejemplo ese ginecólogo ¡hum! Ha de ser un experto en la materia…

—Sabes que te quiero ¿verdad?

—Sí, soy lo máximo… por eso desde mañana se acabó la Akane dubitativa, te comerás al mundo y solo cuando encuentres el indicado, quizás sacie tu hambre —añadió en un movimiento de cejas muy sugestivo.

Esa noche pude dormirme más relajada, no sé si fue debido a la cerveza o a la compañía de Akari.

O—

Al día siguiente…

Un correo en mi bandeja de entrada avisaba que el resultado de mis análisis estaba listo, Akari seguía durmiendo cuando salí de la ducha y me preparaba para ir a la consulta. Había reprogramado mi cita y estaba algo ansiosa, no solo por saber si todo estaba bien conmigo, sino por verlo a él.

—¿A dónde vas? —preguntó Akari media dormida.

—A la clínica, te veo en la universidad… no te quedes dormida —grité antes de irme.

En treinta minutos exactos llegaba a la consulta de Tofu, una vez registrada esperaba en calma cuando una voz me sacó de mi ensoñación…

—¿Akane? —era la voz de Ranma.

-¿Ah? ¿Qué haces aquí? —pregunté sorprendida.

En ese momento salía Tofu por la puerta de su consulta y nos queda viendo fijamente…

—Akane, veo que viniste acompañada —concluye precipitadamente el galeno.

—¿Él? No, no, no…

—¿Son novios? —pregunta Tofu.

—Sí —responde Ranma dejándome boquiabierta.

—Por supuesto que no, deja de bromear con el doctor…

—Lo que sucede es que ella se hace la difícil —dice muy serio Ranma.

—Bien, entonces me ¿acompañan? —Ranma iba muy envalentonado pero tiré de su trenza y lo miré muy feo cerrándole la puerta en la cara.

—No le hagas caso, es solo un conocido… —aseguré.

—No pareciera, es el mismo chico de ayer ¿no? —soltó con tono de reproche.

—Sí, el mismo… me invitó a su casa de seguro tú también visitas a tu amiga allí ¿no? —me quedó viendo incómodo.

—Mejor volvamos a esto, tus análisis salieron muy bien —wow, coartó toda posibilidad. Estaba a punto de sonsacarle con quién estaba ayer y me cambió el tema de cuajo.

—Excelente —repuse.

—Dime ¿quieres usar pastillas por tus ciclos o es por protección? —preguntaba sin verme, su vista estaba pegada al computador.

—Por ambas —contesté, solo entonces me prestó atención.

—¿Tienes una vida sexual muy activa? —preguntó otra vez.

—Ahora no, pero pronto la tendré… aunque tú debiste darte cuenta ese día ¿no? —solté sin más, quería ver su reacción.

—Ah… claro, eso. Quizás tendría que examinarte de nuevo —mencionó como si nada.

-Interesante, pero ahora no me dan los tiempos.

—¿Por qué? —porque te veo y tengo unas ganas locas de cogerte, no, no puedo decirle eso.

—La universidad… —contesté finalmente.

—Ah, claro —respondió— estas pastillas las usarás por un mes, si no hay problemas entonces la dejaremos permanentemente.

—¿Qué tipo de problemas? Es que no gusto de los preservativos… ya sabes, no se siente del todo bien — repliqué muy descarada.

Tofu mojó su labio inferior, provocándome, el hombre era apuesto y con esa bata mi mente se lo imaginaba en muchas situaciones todas placenteras.

—¿Quieres venir la próxima semana y probar esa teoría? —preguntó de golpe, parpadee varias veces sintiendo como mis mejillas se ruborizaban.

—¿Tú y yo? —salió de mi boca.

—Claro, solos los dos… —¿Acaso me está ofreciendo sexo? ¿Y en su oficina? —¡Akane! ¡Akane! —exclamaba trayéndome en sí.

—Me refiero a que nos veremos la semana que sigue, y me cuentas si las pastillas van bien y el asunto ese de usar o no preservativos…

—Ah… claro, lo haré —respondí decidida.

Me levanté de la silla con el cuerpo caliente, cuando me despido este acaricia mi cabeza enfriándome por completo ¿creerá que soy una pendeja todavía?

Salí de la clínica con muy mal humor, Tofu me confundía con sus palabras a veces sonaba celoso otras desinteresado y así…

Ranma apareció de pronto en una pose que lo hacía ver apetitosamente deseable.

—¿No estás embarazada verdad? —preguntó curioso.

—Claro que no —contesté.

—¿Quieres hacer uno? —dijo como si nada, la gente en el paradero nos miró con recelo.

—¡Estás loco! Eres un pervertido…

—Ando preparado —arremetió asomando tres condones en el bolsillo de su camisa.

Me acerqué hasta él y lo miré fijamente…

—¿Cuándo te veré desnudo sobre tu motocicleta?

—Cuando quieras…

Bien, cumple con eso y quizás crea que de verdad soy de tu interés…

—Es por ese doctorcito ¿verdad? —cuestionó.

-No, ni tú ni él… solo yo Ranma ¿sabes por qué? me aburrí de esperanzarme en sujetos que no valen la pena. Así es que de hoy en adelante seré libre y como dijo una buena amiga, me comeré el mundo— hice un guiño y giré para subir al auto bus.

Ranma quedó viéndome con la boca abierta desde abajo, Akari tenía razón. No buscaría nada, porque solos llegarán a mí.

Continuará…

Estimado lector espero hayan disfrutado este capítulo, cada vez va subiendo de tono… recuerden que es una comedia romántica con tintes muy picantes.

Akari quiere ver desatada a su amiga y al parecer Akane lo hará ¿quién caerá primero?

Eso y mucho más en el siguiente capítulo, si te gustó déjame tu preciado review amo leerlos.

Gracias a todos por esperar pacientemente esta actualización.

Desde Chile una fanática más de Ranma ½

Sweetsimphony._