Desatado amor
Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Esta obra se reserva en su totalidad los derechos de autor, prohibida su copia o uso.
Una historia AU (universo alterno) solo tomo prestado los personajes, no necesariamente deben apegarse a sus personalidades.
Advertencia: está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
Él era impetuoso y rebelde, terco e insistente, demasiado creído para mi gusto pero tenía un no sé qué… que finalmente siempre llamaba mi atención. Físicamente el chico más guapo de toda la universidad, no cabía dudas, gozaba de comodidades que jamás podría probar o quizás no todavía, pero parecía muy interesado en mí y eso me descolocaba. Podía tener a cualquiera, es decir, cualquier mujer de todo el campus quisiera una oportunidad con semejante tipo, pero ahí estaba esperándome a un lado del sujeto que me mueve el piso y él era tan diferente… era mayor, un profesional realizado, más maduro, y sin dudas experiencia en todo sentido de la palabra, había sido su "amiguita" desde infancia, pero ahora somos adultos y ya no nos vemos con los mismos ojos. Su cabellera castaña brillaba junto a la brisa que le recorría, el puente de su nariz se veía perfecto y no llevaba sus gafas, esas las usaba a veces… mi corazón se detuvo de solo verle, disimular lo nerviosa que me ponía no había sido nada fácil, pero es una maestría que conseguí con el tiempo, los vi sorprendida pero sonreía cuando Tofu me llamó, solo dos parpadeos después vi a Ranma mirarme tan intensamente que me sentí desnuda y porsiacaso me vi las piernas para verificar que traía mis pantalones. Pero claro, ese día hacía calor y llevaba unos short de jeans y una blusa cómoda ¿quizá mis piernas se ven algo escuálidas? Pensé, aunque lo ignoré y me acerqué con las palpitaciones a mil por hora.
—Tofu ¿qué haces aquí? —fue lo primero que vino a mi mente.
—Vine a verte, pero me encontré con tu compañero —respondió, miré a Ranma pidiéndole que se fuese con todas mis fuerzas pero al parecer mi mirada de "lárgate" no funciona con él.
—Le estaba diciendo que te irías temprano a casa pero él insistió en esperar —comentó Saotome muy acomedido, pero ¿qué sabe él de mi agenda?
—Tengo clases todavía, usé mi hora de almuerzo y ahora debo entrar —repliqué.
—Oh que lástima, la verdad es que debí llamarte —mencionó Tofu con una sonrisa que me derretía, miré mi reloj y debía apresurarme o el maestro me dejaría fuera de la clase.
-Lo siento, pero hablamos por teléfono —respondí despidiéndome y este tomó mi mano justo antes de irme deteniendo mi andar.
—¿A qué hora puedo llamarte? —preguntó sin más incluso no importándole que Ranma estuviera encima de los dos observando todo.
—Después de las ocho —contesté y entonces me soltó — ¿Tú no tienes nada que hacer? —cuestioné a mi mirón compañero, quien tomó mi otra mano y me jaló camino a la universidad— ¡Pero qué haces! —exclamé zafándome de él.
—¿En verdad hablarás con él? —preguntó una vez llegamos al pasillo, justo fuera del aula.
—¿Y por qué no lo haría? —cuestioné.
—No quiero que lo hagas —respondió dejándome con la boca abierta.
—¿Ah? ¿Quién te crees que eres?
—Soy el hombre que está interesado en ti, eso no es menor —soltó de cuajo.
—Ranma detente, nosotros no somos amigos, que yo te guste no te da derecho a…
—Ni que lo digas, claro que no somos amigos, yo no quiero oír cómo te entusiasma la idea de verte con ese doctorcito.
-En fin, por favor déjame en paz.
—No lo haré —respondió no dejándome pasar, sus brazos estaban justo al lado de mi cabeza— no te dejaré en paz porque quiero que tú misma te des cuenta de que ese hombre no te conviene.
—Por favor, no lo conoces, no me conoces…
—Dame una oportunidad, solo una y te lo demostraré —musitó firme.
En ese momento aparecía la china quien se acercó sin siquiera dudarlo…
—¡Ranma! ¿Vienes a verme? —preguntó estúpidamente incluso cuando Saotome no dejaba de verme a los ojos.
—Debo entrar —dije apenas, su mirada me intimidaba ¿acaso lo decía en serio?
Este me dejó pasar y entré al aula con las mejillas coloradas, miré de reojo y vi como la china se le colgaba del cuello frotándole sus senos encima, pero este se encargó de pasársela a uno de sus amigos.
Me acomodé en mi asiento y ni siquiera noté que mi amiga estaba allí hablándome…
—¿Akane, Akane? ¡Despierta! —chilló golpeando el pupitre.
—Lo siento ¿cómo te fue en la detención?
—Pura mierda, dime qué ¿te sucede?
—Nada
—No me digas nada, sabes que detesto esa palabra… —pero justo venía el maestro y agradecí que mi amiga no insistiera.
Mi mente se encontraba dispersa, por más que intentaba prestar atención era como oír una cinta al revés, la voz del profesor era como viento que se escurría por las ventanas y es que no podía sacarme de la mente a mi compañero y su ataque de celos, porque esa reacción era eso, celos estúpidos y ¿a cuenta de qué? si jamás le he dado motivos o… ¡Ash por un demonio! Nunca debí decirle que lo quería ver desnudo en la Harley, por eso se siente así, es como una especie de desafío sin concretar, debo aclarar esto sobre todo ahora que Tofu desea verme no como la hermana de… sino como una mujer.
Apenas terminó la clase me puse de pie y fui a buscarlo, Akari me detuvo pero le prometí que se lo contaría todo en cuanto pudiera solucionarlo.
Miré por los pasillos y nada, tampoco en las aulas alrededor ¿dónde carajos podría estar? Caminé en dirección al campus y decidí buscarlo en el gimnasio techado, apenas asomé noté que los jugadores del equipo de basketbal se retiraban a las duchas y lo vi, al fin lo encontraba, estaba allí con su playera del equipo de la universidad y unos pantalones cortos que mostraban sus largas y fuertes piernas, llevaba una toalla alrededor de su cuello y en su mano una botella de agua que derramaba sobre su rostro para refrescarse, quedé como hipnotizada por su belleza, derrochaba sensualidad y de pronto un cosquilleo en mi vientre hizo que un calor abrasador me recorriera por completo.
—¿Cuánto tiempo llevas ahí? —preguntó fuerte al notar que lo observaba.
—Recién, apenas llegué —respondí un poco sorprendida.
—Vienes a verme ¿cierto? —me acerqué lento, no quería estar tan cerca de él.
—Sí, pero no es lo que piensas —repliqué.
—Ah no ¿entonces? —Mencionó dando pasos largos hacia mí— ¿Qué pienso, eh Akane?
—Quiero… —tomé una bocanada de aire— deseo aclarar cierto asunto contigo— balbuceé y me recriminé por ello.
—¿En serio? Lo dudo, creo que hace un rato dejé todo muy claro —musitó acercando su rostro hacia el mío, logré moverme unos centímetros y este sonrió coqueto, se volteó para irse pero sin pensarlo mucho tomé su mano y lo detuve, Ranma volvió a mirarme esta vez cómo sujetaba sus dedos.
—Necesito solo unos minutos —comenté algo aturdida, no entendía por qué de pronto su cercanía me ponía nerviosa.
—¡Ay Akane! unos minutos no bastarían —soltó con tono alto, dejó mi mano y se acercó a un canasto grande con varios balones y caminó hacia una puerta que estaba en el fondo del gimnasio.
—Solo quiero que entiendas que no puedes ir e interponerte entre la relación que lleve con Tofu —comencé a decir, este dejó caer el canasto el cual sonó estrepitosamente y abrió la puerta —Ranma, ¿me oyes? —insistí ante su silencio, este volvió a tomar su carga y la entró dejándola en un rincón, lo seguía de cerca y cuando volteó a verme estaba de nuevo con la misma mirada de más temprano, justo cuando lo vi junto a Tofu.
—Puedo oírte, pero eso no quiere decir que haga caso de lo que dices, ese tipo solo jugará contigo Akane.
—Solo dices disparates —mascullé molesta.
—Dame la oportunidad que te pedí, déjame demostrarte que estarás mejor conmigo que con él —aseguró muy confiado, de pronto miré alrededor y noté que estábamos solos y en un espacio reducido.
—Creo que deberíamos salir…
—Estamos platicando —interrumpió— somos adultos, no haremos nada que no queramos…
—¿Qué quieres decir? solo vine a hablar —respondí mirando a cualquier parte ya necesitaba evitar esa intensidad.
—Tendo ¿nerviosa? Escucha no tengo mi Harley aquí, pero puedo desnudarme igualmente —propuso sacándose la playera tan rápido que no dio tiempo de nada.
—¡Qué haces! —Chillé agachándome a recogerla, me levanté con ella entre mis manos y choqué con su pecho desnudo —Ponte esto ahora —pedí colocando la playera sobre su duro pectoral.
—No te entiendo y eso es lo que más me gusta de ti —mencionó —otra ya estaría sobre mí pero tú, tú no quieres nada —agregó.
—Ah… entonces esto es un mero capricho, cómo no te hago caso me acosas —concluí.
—Para nada no le llamaría así, he sido muy honesto contigo desde el principio, me gustas y quiero estar contigo…
—Solo quieres sexo —repliqué.
—Claro que quiero sexo, quiero un encuentro ardiente contigo y estoy seguro de que cuando eso se cumpla querremos más y más —escupió sin un atisbo de vergüenza, era la primera vez que alguien me hablaba tan abiertamente de ello.
—¡Solo eres un tipo mimado! Toda tu vida has tenido todo, ahora te encaprichas conmigo y mañana será otra —comenté con sorna.
—¿Y eso te molesta? Que me fije en otra ¿mujer? —lo quedé viendo indignada.
—Por supuesto que no, eres libre de coger con quien quieras —respondí alterada.
—Quiero coger contigo, pero esa no fue mi pregunta… creo que si te gusto Tendo solo que no lo admites.
—Me caes pésimo eres un fanfarrón ¿sabías?
—Vamos a mi apartamento hoy a las ocho —mencionó acorralándome entre su cuerpo semi desnudo y la pared de la pequeña bodega.
—A tu casa no gracias…
—¿Un motel?
—No tendré sexo contigo Ranma
—¿Por qué no? ¿Por ese vejete de doctorcillo?
—No le digas así, él es el hombre que me gusta —respondí llena de convencimiento.
—Wow, sin filtro eso dolió —respondió serio— dime una cosa Akane, ¿hasta dónde has llegado con él?
—Eso no es de tu incumbencia, creo que la plática se acabó —voltee para irme pero este me detuvo pasando sus manos por alrededor de mi cintura.
—Eres malvada, muero por ti pero me escupes en la cara cuánto te gusta ese idiota ¿sabes cuánto me contengo? —susurró en mi oído enchinándome la piel.
—Ranma, respeta lo que siento —pedí sacando sus manos de encime mío.
—¿Tanto te gusta? —preguntó con cara de póker.
—Me enamoré de él hace mucho tiempo, y él acaba de notar que ya no soy una niña —mi insistente compañero miró el suelo y luego el aire pude sentir que mi respuesta le dolió y eso me hizo sentir sumamente incómoda.
—Bien, ve con él… anda a tu cita a las ocho y mañana cuéntame si te hizo sentir deseada.
—No haré eso, no seas majadero —este me tomó por el mentón y me acercó a sus labios.
Rosó sus carnosos labios sobre los míos sin pudor alguno, incluso la punta de su nariz tocó apenas la mía…
—Quiero besarte, quiero llenarte de placer y tú solo piensas en ese enamoramiento absurdo… espero que ese amor que profesas por él sea recíproco —sentenció, soltó mi rostro y pasó por mi lado saliendo de la bodega, solo entonces pude volver a respirar tranquilamente.
Sentía mi corazón tan acelerado como cuando vi a Tofu en su consulta la primera vez, respiré hondamente para tranquilizar mis palpitaciones, Ranma no sabe nada, él no tiene idea del tiempo o de las veces que soñé con que ese hombre me viera como lo está haciendo justo ahora, debo darle una oportunidad a mi corazón. Entonces caminé hacia la puerta que este había cerrado de golpe justo antes de irse y cuando puse la mano en el pomo esta no abría.
—¡Es una broma! ¡No puede ser! ¡Ranma! ¿Sigues allí? ¡Ábreme la puerta, se atoró! —grité muchas veces pero nadie venía por mí.
Busqué mi celular en alguno de mis bolsillos, luego en mi mochila y no estaba. Intenté hacer memoria y recordé haberlo dejado sobre el pupitre ¡maldita sea! Espero que Akari lo haya encontrado, pensé.
Apoyé la espalda en la pared y me dejé caer derrotada, gritaría cuando la moral me diera chance, ahora mismo me sentía como una perdedora.
No sé cuánto tiempo pasó, incluso había olvidado colocarme el bonito reloj de pulsera que mi hermana Kasumi me obsequió en navidad, estaba aburrida, frustrada y con un deseo de llorar inmenso. El lugar era muy pequeño, antes no lo dimensioné porque no estaba sola pero ahora sí, incluso comencé a sentir que me ahogaba, las canastas y repisas alrededor me aplastarían y quizás me encontrarían muerta, bueno no, quizás exagero un poco. Sin embargo un tonto juego de niñez junto a mis dos hermanas me traumó, estuve un día completo encerrada en un cuartucho que no se usaba en casa, no soporto los lugares tan cerrados desde entonces.
Cubrí mi rostro con mis manos y ahogué un grito, las lágrimas comenzaban a brotar y entonces abracé mis piernas, estaba sudando frío, me sentía pésimo.
—No debí seguirlo, nunca debí buscarlo es un idiota testarudo y no sirvió de nada lo que hice… ¿por qué eres así Akane? siempre buscando una conciliación un punto medio.
Y así fue como estallé en llanto, hipaba y sollozaba en una armoniosa y sincronizada melodía que odiaba. Fue entonces que oí que la puerta se abría, miré pero no pude ver con los ojos llenos de lágrimas…
—¡Pero qué haces aquí! —gritó Ranma al verme así en el suelo, sí, lo pude saber por su voz.
Corrió hasta mí y tomó mi rostro entre sus manos, yo no podía dejar de llorar estaba angustiada todavía.
—Te fuiste y no pude salir —apenas musité, este me atrajo hasta su cuerpo y sin evitarlo nos envolvimos en un abrazo.
Podía oler su loción, su cabello húmedo aun goteaba por su espalda, estaba fresco, creo que una ducha lo dejó así. Era grato, era cálido, como abrazar un gran oso de peluche aunque él no tenía un relleno esponjoso. Mis lágrimas no cesaban y me aferré a su camisa con todas mis fuerzas.
—Vine porque olvidé guardar algo, no imaginé que te encontraría aquí ¿Akane? —me separó un poco y le vi un poco más calmada.
—No me siento bien —respondí, este me ayudó a ponerme de pie pero las piernas no me respondían.
—Te llevaré a la enfermería ¿sí?
—Tengo clases…
—De qué hablas, olvida las clases, estás tan pálida no tienes color ni en los labios —me tomó entre sus brazos y me sacó de allí.
—No quiero que me vean contigo Ranma —susurré y puedo estar segura de que me oyó pero no me respondió.
Tan solo un par de minutos después la enfermera revisaba mi presión, efectivamente tenía una baja un poco brusca, eso explicaba mi debilidad, el frío y que no pudiera moverme. Sobre una camilla el mismo Saotome me arropó y no se movió de mi lado por ningún motivo.
—Debe descansar un momento, si se duerme me avisa —dijo la enfermera antes de dejarnos solos.
—¿Te sientes mejor? —preguntó.
—No.
—¿Quieres beber algo?
—No.
—Está bien, te dejaré descansar —mencionó alarmándome.
—No, no te vayas —pedí un poco histérica.
—¿Por qué? pensé que no querías que te vieran conmigo —replicó.
—Es que… no me gusta estar sola, estuve mucho tiempo sola en ese lugar.
—Solo fue media hora Akane.
—¿En serio? ¡No me interesa es tu culpa, debes hacerte responsable!
—¿Y qué hay de que nos vean juntos?
—Toda la universidad me detestará… eres una especie de premio mayor creerán que tenemos algo.
—¿Y no es así? —cuestionó.
—No sigas, esto no es la estación de policías para que me llenes de preguntas —aseveré.
—Ok, ok, me controlaré solo porque te sientes enferma —respondió tomando mi mano y en silencio, unos minutos después me dormí.
Cuando desperté lo primero que vi fue un par de ojos azules que me sonrieron…
—¿Te sientes mejor?
—Sí, ¿qué hora es?
—Las ocho y media —respondió.
—¡No puede ser! —exclamé incorporándome.
—Tranquila, vino tu amiga una chica que me advirtió que si te dejaba sola me dejaría sin bol… bueno ya sabes.
—Ah, Akari —sonreí.
—Sí, m entregó tu celular y que te dijera que ella cubriría tu turno hoy en la cafetería y que la llames cuando estés en tu casa.
—Gracias —respondí al tiempo que él me devolvía mi teléfono.
—Te daré espacio para que te alistes, ya podemos irnos.
—Sí, no tardo —contesté y lo vi alejarse detrás de la mampara.
Solo entonces miré el móvil, tenía dos llamadas perdidas de Tofu…
Le marqué y este enseguida contestó.
—Lo siento, tuve un percance y no pude contestar —fue lo primero que salió de mis labios.
—Oh, comprendo pero me alegra oírte creí que aún seguías molesta conmigo por lo de esa cita fallida.
—Bueno, no la olvido. Quizás otro día podamos hablar más —mencioné un poco cabizbaja.
—¿Puedo llamarte mañana?
—Sí, claro mañana que pases buena noche —finalicé y corté.
Tomé mis cosas y salí pero Ranma no estaba y de pronto apareció detrás de mí.
—Te llevaré a tu casa —comentó.
—No es necesario, todavía puedo coger un autobús.
Ranma me tomó de la mano y me obligó a seguirle, otra vez.
—Todo es mi culpa, me hago responsable y te llevaré a tu casa ¿puedes subir a mi Harley?
—Creo que sí —respondí.
En cuanto llegamos al estacionamiento, este acomodó el casco sobre mi cabeza, movió unos mechones rebeldes que caían sobre mis ojos.
—Bien Akane agárrate firme, no tengas miedo en tocar lo disfrutaré tanto que no podrás ni imaginar.
—Ya deja la joda —dije aferrándome a su cintura.
El ronroneo de la hermosa Harley dio pie para avanzar, temerosa de esas máquinas de la muerte como las llama mi papá, con él no sentía miedo. Una especia de libertad con la brisa pegándote era sumamente agradable. En unos veinte minutos llegábamos a las afuera de mi casa.
—Dame tu número —pidió de golpe.
—¿Ah? pero si ya lo tenías…
—Sí pero lo borré enojado así es que dame tu número, me lo merezco he sido buen tutor además me he portado muy bien —respondió.
—¡Eres un odioso fanfarrón! —chillé sacando mi móvil y este lo tomó.
—Lo soy, pero igual me das tu número no pierdo esperanzas Akane puedo ser muy persuasivo.
—¿Por qué yo?
—A qué te refieres…
—Pudo ser cualquiera, incluso Shampoo que siempre te sigue a todos lados.
—Porque me aburrí del sexo fácil, esas chicas solo quieren un revolcón.
—Y tú ¿no?
—Yo quiero todo, pero contigo —contestó dejándome helada.
—Eres gracioso, me largué a reír nerviosa…
—Mi fama de don juan me juega en contra contigo, pero te demostraré que no existe nadie que me interese más que tú.
—No tienes que hacerlo…
—Sí, sí, sé que mueres por el ginecólogo, pero cuando te des contra la pared con él, yo estaré esperándote.
—¿Y si funciona?
—Eso no sucederá.
—Tu ego te hace sentir demasiado seguro, eso no es bueno Ranma.
—Estoy seguro de que si me das esa oportunidad, ese doctorcito quedará en el pasado —mencionó acercándose peligrosamente.
—Detente —susurré.
—No quiero —contestó otra vez, se acercó a mis labios y cerré los ojos esperando su beso.
Entonces oí mi nombre y no era su voz…
—¡Akane! —miré y era Tofu quien se bajaba de su carro.
Mi corazón de desbocó en ese preciso instante, primero por el casi beso y ahora por su voz ¿qué me sucedía? Sin duda alguna algo estaba ocurriéndome, esto era un desatado amor.
Continuará…
Estimado lector, gracias por esperar las dos semanas para leer esta actualización. Pudieron leer un acercamiento del tercer tipo entre mis protagonistas, Ranma muy decidido y envalentonado no se rinde con su amada Akane incluso sabiendo que ella gusta de otro. Discutieron se enfrentaron y finalmente la cuidó luego de sus treinta minutos del terror encerrada.
¿Qué le sucede a Akane con el trenzudo? Creo que ni ella lo sabe todavía, pero es obvio que no pasa desapercibido para su corazoncito.
Si les gustó, por favor déjame tu opinión en un review, amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
