Dos besos y una mudanza

Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Esta obra se reserva en su totalidad los derechos de autor, prohibida su copia o uso.

Una historia AU (universo alterno) solo tomo prestado los personajes, no necesariamente deben apegarse a sus personalidades.

Advertencia: está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.

O—

Por alguna razón el ambiente era incómodo, Tofu siempre tenía un semblante gentil pero esta vez era seriedad, me veía con profundidad y luego a él quien no quitaba sus ojos de encima de mí.

—Akane, estaba preocupado por eso vine —mencionó en cuanto se acercó.

—Oh… es que tuve un incidente pero me encuentro bien —respondí.

—Claro, yo le ayudé incluso vine a dejarla a su casa —arremetió Ranma con tono antipático.

—Ya veo, creo que son muy cercanos ¿no?

—¡Sí! —respondió él.

—Ranma por favor, podrías… —pedí con amabilidad.

—Quisiera hablar contigo a solas —comentó Tofu.

—Ah, claro ya me voy solo no la retengas tanto tiempo ella necesita descansar — replicó Saotome subiendo a su motocicleta.

Desde que se colocaba el casco y se acomodaba sobre el asiento, cada movimiento de mi compañero era una mezcla de seguridad y sensualidad que hipnotizaban. En cuanto se alejó, mi primer amor comenzó a hablar.

—Sé que no es el mejor momento y mucho menos el lugar; quisiera saber sinceramente si ese chico y tú…

—Oh, no, no, no nada de eso —respondí enérgicamente—solo es mi compañero, dice que le gusto pero solo es un capricho de niño rico, por favor no le hagas caso —agregué firme.

—Bueno, eso puedo comprenderlo pero y ¿tú?

—¿Ah?

—¿Qué piensas de ese chico?

—Solo es un compañero de universidad —contesté.

—Eso me tranquiliza…

—¿Por qué?

—Porque si quiero acercarme a ti, espero al menos tener tu atención —respondió con tanta honestidad que quedé boquiabierta.

—En serio ¿ya no me ves como la hermana de?

—Ya ha pasado mucho tiempo Akane, lo que sentí por tu hermana pasó.

—Me encantaría que pudiéramos tener una cita los dos, pero ya es tarde y es mejor que descanses —mencionó con otro semblante.

—Tofu —pronuncié y este me vio a los ojos —en unos días me iré a vivir con un compañero, me queda más cerca de la universidad ¿Qué piensas de ello?

—Si es bueno para ti, está bien. Tu padre ¿lo sabe?

—Sí, necesito independencia.

—¿Quieres ayuda con la mudanza? —preguntó muy acomedido.

—Me encantaría —respondí.

Luego de ello él se marchó, entré a la casa con otra sensación. Definitivamente nos estábamos acercando, quería esa cita, quería compartir con él, quería una llamada, un mensaje o quizás un beso y más… pero iría lentamente, sin presiones.

Una vez me recosté me dormí muy cansada.

Al día siguiente…

Temprano por la mañana comencé a empacar lo esencial, no tenía mucho en verdad pero finalmente empaqué una maleta completa y dos cajas, una tenía mi material de estudio, la otra eran cosas personales para darle un toque a mi nueva habitación. A las nueve de la mañana dejé todo listo, tenía clases y además debía devolverle el turno a Akari quien ya me había cubierto dos veces en la semana. Sería un día muy agotador pero estaba muy animada, no solo porque al fin encontraba el alquiler sino que también por él… se había ofrecido con la mudanza y creo que solo fue una excusa para saber dónde vivo, a veces lo siento muy reservados pero anoche, no, Tofú fue bastante directo diría que hasta se sentía un poco inseguro con Ranma entre nosotros.

Luego de un desayuno exprés con papá, le dije la noticia. No estaba muy contento, pero entendía mi punto de vista. Me emocionó saber que podría volver el día y la hora que yo estimara, que lo visitara y lo llamara con frecuencia era lo que más pedía.

En solo dos días más comenzaría a vivir sola, me esforzaría por este paso aunque sería solo el comienzo. Mi objetivo era graduarme, encontrar un buen empleo y en un futuro comprar una propiedad; claro está, esa pequeña parte no la sabe papá todavía.

En cuanto llegué a la universidad Akari me esperaba como siempre…

—¿Segura te sientes bien? —insistía.

—Sí, estoy muy contenta ya hasta empaqué.

—Cuéntame más de eso…

—Nada en especial, solo vi el anuncio y fui corriendo. El chico vive solo y…

—¡Para, para, para! —Exclamó— "Chico y solo" ¿En la misma frase? — preguntó.

—Así es, hasta hace poco vivía con su roommate pero este se fue y necesita ayuda para pagar el alquiler. Es casi a una cuadra de aquí Akari ¿no es genial?

—¡Lo es! Pero quiero saber más del "chico"

—No lo conozco bien todavía; solo sé su nombre y a lo que se dedica…

—¿Estará soltero? ¿Será hetero? ¿Tendrá fetiches? ¡Podría ser un puto pervertido! —chilló con cara de lunática.

—Ya no digas barbaridades, se llama Ryoga Hibiki y estudió artes culinarias. En estos momentos trabaja para una cadena de comida rápida pero está pronto a realizar su práctica.

—¿Es guapo? —preguntó muy curiosa.

—Lo es, hace ejercicio…

—mmm… interesante ¿cuándo me lo presentas?

—Akari no, será mi roommate —pidió Akane.

—Ya no jodas, está a punto de graduarse necesito checar la mercancía.

—Y si tiene ¿novia?

—¡Estás loca! Si la tuviera no buscaría roommate.

—Buen punto —respondí.

—El sábado me mudaré, Tofú me ayudará —mencioné con una sonrisa.

—¡Ay no lo puedo creer! El galeno quiere en verdad contigo ¿Cuándo te lo coges? —preguntó sin tapujos.

—¡Akari!

—No me pongas esos ojos, ninguna de las dos es virgen aquí —aclaró mi mundana y pecaminosa amiga.

—No es tan sencillo…

—¡Ridícula! Si te gusta y tú a él, ¿cuál es el problema? Te lo digo el sexo dice mucho, ¡¿cuándo carajos vas entender?! —chillaba con reproche.

—Es que él quiere cortejarme…

—¡Qué! ¿Acaso estamos en la época de nuestros abuelos? O ¿en alguna dinastía?

—Bueno, eso me da a entender…

—Cortejar para luego coger… ¿crees que él no coge al menos una vez por semana? O incluso…

—Ya no sigas.

—Esto es grave amiga, te falta cama…

—No hablemos de esto aquí —pedí seria.

—No me hagas callar, sabes que lo detesto.

—Pero qué tal si luego de eso…

—¡Del sexo!

—Sí, no quiere verme…

—¡Ja! Por qué no querría ¿sólo mírate? Tienes un cuerpazo espectacular, eres inteligente, hermosa. Si no quiere ha de ser porque es precoz, esos idiotas son los peores…

—¡Cómo crees!

—Acaso le has visto la verg…

—¡No! —grité— todavía—agregué con una sonrisa pícara, en ese momento nos largamos a reír muy entusiastas.

—Maldita mojigata, ya creí que tendría que contratar un gigoló —reparó Akari golpeándome la espalda.

—¡Cómo crees!

—Bueno, dejemos que te ayude con la mudanza y luego te lo coges allí —concluyó levantando las cejas.

—Podría estar Ryoga…

—Es una posibilidad, pero ya deja esa lentitud, disfrútalo gózalo y luego ves si quieres seguir o no…

Esas últimas palabras me pegaron fuerte, la verdad era que siempre había romantizado mucho a Tofu, al ser mi primer amor, esa ilusión de ser como un "príncipe" pero yo no quería eso ahora, quería un lobo feroz. No quería pasar meses esperando a que me tome de la mano, menos por un beso, yo lo quería desnudo sobre el capó de su carro… ¡Oh por Kami! de pronto esa vívida imagen se borró, un azabache de ojos azules profundos frotaba su virilidad por el asiento de cuero de su Harley ¡Putas fantasías! Exclamé mentalmente.

Sacudí la cabeza esperando que mis sueños picantes se fueran pero no, ahí estaba Ranma invitándome a montarlo, digo, la Harley… tan sexy, tan pecaminosamente ardiente.

¡Por un demonio! Akari tiene razón, necesito aplacar estos deseos…

Apenas y terminó la clase me puse de pie para ir a los sanitarios. Necesitaba refrescarme y dejar de pensarlo de esa forma, es solo un compañero, me repetía constantemente hasta que lo vi. Venía caminando por el pasillo con la playera pegada al cuerpo, seguro había hecho deporte, se notaba sudado y sonreía divinamente acompañado de sus amigos. Parpadee varias veces en un ambiguo intento por entrar al baño pero este me vio y me llamó sin titubeos, me hice la desentendida pero Saotome no se daba por vencido tan fácilmente y lejos de pensar en el que dirán entró detrás de mí al sanitario de damas. Las mujeres chillaron al verlo y este me vio amenazante, o salía con él o me lo hacía allí mismo, me refiero a un espectáculo ¿no?

—¡Qué haces aquí! —chillé.

—Quiero hablar, te llamé pero me ignoraste.

—Tengo necesidades —repliqué.

—Solo será un minuto, te espero afuera —aseguró.

Las féminas me veían con desprecio, yo no era diga de la atención de semejante semental y luego de varias miradas asesinas logré refrescarme en el lavabo. Acomodé mi cabello y me vi en el espejo, Akari tiene razón, soy hermosa e inteligente. Tomé una gran bocanada de aire y salí a enfrentarlo pero no estaba, el pasillo estaba completamente vacío…

—¡Pero qué carajos! —exclamé ofuscada, bufé caminando un poco por si lo encontraba, cuando una puerta se encontraba levemente abierta, puse la mano en el borde y me jalaron dentro— ¡Qué haces! —chillé.

—Quería privacidad —respondió él.

—Me asustaste, sabes que no me gusta estar encerrada –repliqué.

—Pero solo es un aula de clases, es más la puerta no tiene pestillo…

—Está bien, sé breve —pedí rodando los ojos.

—Quiero saber si ya son novios o algo… —soltó de cuajo y lo miré atónita.

—Seguirás ¿con eso?

—Te lo diré sin rodeos Akane, no me importa que salgas con él, incluso si te besa… seguiré buscándote estaré detrás de ti, esperaré pacientemente.

—Ranma —musité un poco incrédula.

—Déjame besarte —pidió dando un paso al frente, lo vi decidido— anoche casi lo hago, pero nos interrumpieron —agregó.

—No creo que… —comencé a decir, pero su cuerpo estaba acorralándome, su aroma era una mezcla de sudor combinado con su perfume y solo atiné a poner mis manos sobre su pecho, estaba duro y ardiente craso error…

—Todavía puedes verme desnudo en la Harley, sólo pídemelo Akane —mencionó cerca de mi oído estremeciéndome.

Sus grandes manos me envolvieron pegándome a su cuerpo, mis manos ni siquiera ponían resistencia. Sus labios besaron mis mejillas suavemente antes de encontrar mis labios, uno, dos, tres roses bastaron para que mis brazos se enredaran en su cuello. Este introdujo su lengua a fondo y no me quedé atrás, era un debate por cual abarcaba más terreno. Sentía una corriente eléctrica recorrer la columna y sus manos se deslizaban sutilmente sobre la tela de mi blusa como si estuviese memorizando el camino para tocar mi piel, sus besos eran intrépidos tanto que por un momento creí que me devoraría.

Estaba a punto de cometer una locura cuando la consciencia me hizo detener su actuar…

—¡Detente! —pedí alejándome de él, Ranma me veía confundido.

—¿Qué sucede? —cuestionó.

—Esto no está bien, es decir tú y yo… —frunció el ceño ante mi comentario.

—Es por lo que sientes por ese ¿doctorcito? —cuestionó.

—Lo siento yo…

—¡Basta! No sigas con tu discursito de "mi buen amor" toda esa basura puedes contársela a tus amigas. Yo no quiero ser tu amigo, tú me gustas, creo que lo dejé más que claro.

—Ranma no es justo para ti, tengo sentimientos por otro hombre —repuse muy seria.

—¿Ah sí? Y por eso me besaste apasionadamente ¿recién? —no sabía que decir, me sentí avergonzada e intenté moverme pero este tomó mi mano deteniéndome— ¿Lo sientes? —preguntó poniendo mi mano sobre su corazón, este palpitaba muy rápido, incluso notaba su respiración acelerada, intenté zafarme pero este no me dejó—Así se pone cada vez que estás cerca, ahora mismo no sabía cómo actuar frente a ti y anoche me contuve de romperle la cara a tu galeno. Lo haces difícil Akane, en verdad haces que me enfurezca de solo pensarte en sus brazos pero al mismo tiempo me regalas este beso ¿crees que te dejaré en paz luego de esto?

—Esto no se trata de un juego Ranma. Tú solo me ves como un mero capricho, solo porque no accedo a acostarme contigo me molestas y me acosas.

—¡No te obligué a besarme! —gruñó enchinándome la piel.

Ambos quedamos viéndonos en absoluto silencio pero claramente molestos.

De pronto la puerta se abría y aparecían dos de sus amigos quienes lo buscaban, me moví rápido aprovechando que bajaba la guardia pero este me siguió hasta afuera ignorando el llamado de sus pares.

—No hemos terminado de hablar —adujo interponiéndose en mi camino.

—Lo lamento, eres un hombre muy atractivo me dejé llevar… ódiame por eso ¿sí? —Ranma lamió su labio inferior y tomó aire para hablar.

—Estoy seguro de que ese medicucho ni siquiera se atrevió a tanto — esquivé su mirada— lo sabía, yo he sido sincero contigo y sí, quiero tenerte en mi cama, incluso ahora te deseo mucho más ¡Y qué con eso! — lo empujé para que me dejase pasar, pero no se movió ni un milímetro.

—¡Eres grosero, no me dirijas más la palabra! —chillé pasando por su lado, no quise mirar atrás pero sentía sus ojos clavados en mi espalda.

Dos días después, día de la mudanza…

Los días siguientes fueron muy agotadores, entre la universidad y los turnos en la cafetería apenas llegaba a casa a dormir. Además, Ranma nuevamente me ignoraba, bueno era mutuo. Luego de ese encuentro apasionado pero que terminó en discusión lo mejor era alejarlo, nos mirábamos pero no decíamos nada. Era una especie de guerrilla en donde ninguno daría su brazo a torcer, pero justo ahora que deseo dormir no puedo sacarme de la cabeza lo que hicimos.

Cuando le conté a Akari se emocionó, sus palabras fueron "diviértete" pero no es mi deseo, no de esa forma. Después de todo, Ranma tenía razón al decir que no me obligó; lo besé porque quise, porque siento una tensión sexual muy alta cundo está cerca.

Me incorporé sobre la cama impresionada ¡tensión sexual! Eso es ¿lo que siento? Pero cuando estoy a solas con Tofu… me sonrojo y sí, claro que tengo deseos ocultos por él, sin embargo ese beso, Ranma y su firme insistencia, su forma de confrontarme, esa mirada diciéndome "te deseo" ¿qué tiene ese de malo?

Siento un calor avasallante subir por mis mejillas, tomo el móvil y veo la hora; ya es media noche.

Debería estar durmiendo no pensando en él… de pronto un mensaje entraba a mi celular.

00:01"Quiero verte, ¿podemos vernos mañana?" Saotome R.

Mis ojos se abrieron como plato, después de todo aún quiere ¿verme? Una ligera sonrisa se dibujaba en mis labios, me avergoncé de mi descaro.

¡No pienso contestar! —exclamé firme, volví a recostarme me cubrí con la manta y de pronto volvía a vibrar.

00:07 "Sé que estás despierta, respóndeme" Saotome R.

¿Cómo lo sabe? Es un fanfarrón, egocéntrico, creído, guapo, que besa divinamente. ¡Ay Akane! ¡Qué carajos te pasa!

00:10 "Quiero dormir, además te pedí que no me hablaras" Akane T.

Con eso me dejará en paz, ahora sí me dormiré…

00:12 "Eso no incluía los textos, te vi poco estos días" Saotome R.

00:15 "¡Ya duérmete! Hay muchas chicas que morirían por leer tus mensajes" Akane T.

00:16 "Solo quiero a una, pero ella me rechaza porque es una miedosa" Saotome R.

¡Qué! Chillé indignada. Tomé el celular y le marqué…

—¡¿A quién le dices miedosa Saotome?! —exclamé enérgicamente.

—Tendo, eres tan susceptible… pero escucharte me anima —respondió.

—Deja tus juegos, quiero dormir y no me dejas tranquila.

—Pero por eso te escribí, conste que fuiste tú la que me llamó —replicó dejándome en silencio. ¡Que boba! Golpee mi frente por caer en su trampa.

—Ranma, debo madrugar en serio…

—¿Por qué?

—Porque me mudo, alquilé algo más cerca de la universidad —contesté, cansada.

—Qué lástima, no perdía la esperanza de que te fueras a mi apartamento —mencionó con voz grave.

—¡Cómo crees! Ahora colgaré…

—Espera un poco —pidió interrumpiéndome— ¿Estás con pijama o no? —soltó de pronto cabreándome.

—¡Pervertido! —chillé.

—Pero te gusto —replicó.

Y entonces él mismo colgó…

Su última frase me quitaría el sueño por al menos una hora más, de seguro mañana no habría cómo quitarme las ojeras.

Al día siguiente, mudanza…

La ducha me refrescaba, tenía mucho sueño por la desvelada y debía concentrarme pues Tofu llegaría a las nueve a buscarme; cuando le mencioné a papá que él me ayudaría reaccionó demasiado contento, en cuanto a Nabiki no le convenció del todo esa "supuesta cercanía repentina" aún recuerdo sus palabras; estuvo toda la vida tras Kasumi y ahora quiere ¿contigo? ¿Acaso eres el premio de consolación? Eso me molestó muchísimo y no conforme con eso me escupió; eres bastante inteligente como para enredarte con un tipo que soñaba encamarse con tu hermana mayor.

¿Y qué si me gusta? ¿Y qué si quiero ir más allá? Somos adultos, puedo hacerme cargo de mis actos; ¡Ay Nabiki! Chillé enojada mojándome el cabello.

Cerré la llave y me envolví en la toalla, fui a mi habitación y allí estaba mi hermana otra vez, fumaba no importándole que a papá le molestara que lo hiciera en las alcobas.

—¿Qué sucede? —pregunté.

—Escucha Akane, entiendo que esto de la mudanza es por tener espacio y libertad.

—¿Por qué me dices eso?

—Porque siento que lo haces para poder llevar esa absurda relación con Tofú —aseguró.

—Esto lo planeo desde antes, además no sabía que te repelía el doctor.

—¡Ja! A mí me da igual ese tipo, la que me importas eres tú.

—Estaré bien Nabiki —mencioné.

—¿En serio te gusta? —Soltó de cuajo, la miré seria— Bien, ya no eres una niña —agregó.

—Todo esto lo haces por ¿Kasumi? —le increpé.

—Claro que no, ella ya hizo su vida es feliz con el hombre que eligió. Pero Tofu te lleva varios años más, sé que no eres una inocente virgen hermanita, pero no me convence que él en verdad te vea con los mismos ojos que tú. Quizás solo serás el empacho que se quitará cuando por fin accedas estar bajo sus sábanas.

—¿Y si yo lo quiero así? —Nabiki me vio con los ojos entre cerrados.

—Tendrás que asumir las consecuencias de tus decisiones. En la Universidad deben haber no uno, cientos de chicos que se esfuerzan por egresar al igual que tú, pero te gana la necedad y ese estúpido enamoramiento, ojalá y no te decepciones.

Con eso último se fue de mi alcoba dejándome con un gusto muy amargo en la boca. Terminé de vestirme y bajé a tomar una taza de café bien cargado, el desayuno fue tenso aunque papá no se dio cuenta. Nabiki hablaba de trabajo, papá la oía y yo… pues me sentí un poco sola, por lo general mi hermana me apoya en todo pero en esto no. Ni siquiera objetó la mudanza, sin embargo no podía decir lo mismo de Tofu.

Luego de un abrazo y un beso en la frente a papá, tomé mi maleta puesto que las cajas ya las había llevado al jardín. Nabiki observaba desde el marco de la puerta del dojo, no me dijo adiós y eso me entristeció.

Fuera mi doctor favorito me esperaba y en cuanto abrí la puerta corrió ayudarme con el equipaje.

—¿Estás bien? –preguntó al verme cabizbaja.

—Sí, solo estoy un poco cansada.

—¿No dormiste bien? —insistió.

—Así es, debe ser eso…

—Luego de la mudanza y que acomodes tus cosas ¿qué te parece almorzar juntos? Quizás eso te anime —comentó muy atento.

—Eso sería genial —contesté.

Fue y abrió la puerta de su carro para mí, estaba como en un sueño pero no lo podía disfrutar del todo.

En el camino, hablamos de trabajo y estudios, nada importante. Llegamos al lugar y este bajó las cosas con cuidado, subimos las escaleras y entramos al pequeño apartamento.

Tofú observaba cada rincón…

—¿No te agrada? —pregunté ante su hermetismo.

—No creo que sea lo que mereces, pero es tu aventura y la respeto.

—Lo sé, pero es decente y barato. Es lo que puedo conseguir por ahora, además no estaré sola el chico que compartirá conmigo se ve honesto. Ayer me envió sus horarios y casi no pasa en casa, solo llega a dormir.

—Entiendo, pero de todas formas llámame si un día decides irte de aquí —dijo tomando mis manos entre las suyas, no pude evitar ponerme nerviosa.

Tofu me soltó y tomó una de las cajas llevándola hacia la alcoba que le indicaba, sin poder evitarlo vio una fotografía que llevaba en la cual estaba junto a mis hermanas…

—¿Es reciente? —preguntó curioso.

—Sí, de hace un año.

—Kasumi… se ve igual —respondió.

Observé su postura y esa sonrisa mezclada con nostalgia…

—Todavía ¿sientes algo por ella? —pregunté sin titubeos, tomando el cuadro entre mis manos, no era mi cerebro razonando en ese momento sino que mi corazón un tanto desesperado.

—Claro que no. Además ella siempre me vio como un amigo —respondió.

Nerviosa solté el pequeño retrato y en consecuencia el vidrio se rompió en cuanto tocó el suelo.

—¡Ash que boba! —exclamé agachándome para recogerlo pero él también hacía la misma acción provocando que nuestras frentes chocaran torpemente.

Nos vimos un poco avergonzados, pero de inmediato nos echamos a reír, eso definitivamente había roto el hielo entre los dos. Tofú se acercó y levantó los mechones que cubrían mi frente, me dedicó una mirada que creo nunca podría olvidar, se acercó y me besó dulcemente justo allí.

Parpadee varias veces y de pronto…

—Me gustas Akane, quizás no me creas pero ultimadamente no logro sacarte de mis pensamientos.

—¿En serio? —pregunté casi flotando sobre nubes.

—Solo que siento un poco de inseguridad —agregó tocándose la nuca— eres más joven, la diferencia de edad podría ser un problema y más aún, ni siquiera sé si tú…

—También me gustas —respondí— la edad no es algo relevante, solo que siempre te he visto inalcanzable— agregó, un breve silencio se posó entre nosotros. Por un momento quise huir, sus ojos estaban clavados en mí y comenzaba a desesperarme…

—Ahora mismo—comenzó a decir tan cerca que su cálido aliento pegaba contra mi piel —no creo que sea inalcanzable —agregó tomando mi mentón, sus labios rosaron los míos y entonces me besó, el contacto fue suave en un principio. Estaba paralizada, pero en cuanto pudo sus labios profundizaron el contacto y no tuve más remedio que dejarme llevar.

Mi mente y mi corazón explotaban de felicidad ¡al fin nos besábamos! Y no solo eso yo le gustaba.

Continuará…

Estimado lector, pido disculpas por el retraso en este capítulo. Debido a los exámenes finales de semestre en mi país y que además tenía como prioridad finalizar Shoot me in the heart decidí no publicar la semana pasada.

Este capítulo tuvo de todo un poco, sobre todo porque primeramente se besó con el sexy azabache, quien no da ni un paso en falso. Sin embargo la mudanza terminó llena de declaraciones y sellada por un beso ¿crees que pasará algo más? están solos.

¿De qué team eres? ¿Team Ranma o Team Tofu?

Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.

Desde Chile una fanática más de Ranma ½

Sweetsimphony._