Triste corazón
Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Esta obra se reserva en su totalidad los derechos de autor, prohibida su copia o uso.
Una historia AU (universo alterno) solo tomo prestado los personajes, no necesariamente deben apegarse a sus personalidades.
Advertencia: está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
¿Cuántas veces había soñado con este momento? Era nuestro primer beso, ¿lo deseaba? Claro que sí, me sentía sumergida en un mar de profundas sensaciones. El era mi primer amor, aquel chico tímido que llegó al dojo acompañado de mi hermana mayor y con una sonrisa completamente encantadora, guapo e inteligente, educado, sobreprotector, quizás muy maduro para ese entonces; se esforzaba por ser bueno en todo y ¿ahora? Tofu seguirá siendo el mismo que conocí ¿hace tanto tiempo? Por supuesto que no, físicamente había cambios y eran geniales. Ahora tenía el porte de un hombre de casi treinta años, intelectual, dueño de su propia consulta un profesional realizado y que por cierto besaba demasiado bien… el beso era suave y dulce tal y como siempre lo soñé aunque mi cuerpo quería más mucho más, sin embargo teniendo en cuenta lo anterior ¿qué veía semejante partido en mí? Todavía me quedaba camino por recorrer ¿en verdad le gusto cómo dice? O ¿será un mero capricho "Tendo"? muchas cosas pasaban por mi mente en ese momento y no eran tan positivas, los nervios y mis propias inseguridades se adueñaron de mí y sin querer solté el cuadro con la fotografía de mis hermanas, el cual cayó al suelo provocando que se rompiera ipso facto el vidrio que lo protegía.
El beso concluyó bruscamente…
—¡Lo siento! —Exclamé avergonzada y con las mejillas aún coloreadas me agaché a recoger los restos que yacían sobre el suelo— ¡Auch! —chillé al cortarme un dedo.
Tofú se inclinó y me vio con una dulzura que me desarmó…
—Ven acá Akane, sigues siendo un poco torpe —musitó sonriendo.
—No es nada, no te preocupes —alcancé a decir cuando este sacaba el mini botiquín de una de mis cajas, limpió y colocó una bandita sobre la pequeña herida.
En absoluto silencio lo observé intentando escudriñar su alma, sin embargo me era imposible saber qué pasaba por su mente y mucho más importante su corazón.
—Limpiaré e iremos a almorzar ¿te parece? —preguntó girando para ir por una escoba y la pala.
—¿Por qué me besaste? —cuestioné sin más, este se detuvo y quedó unos segundos dándome la espalda.
—Porque me gustas —se giró y respondió viéndome a los ojos— ¿No me crees? —cuestionó.
—Hay tantas posibilidades, es decir aún no me gradúo y… — me interrumpió.
—Piensas que existe una brecha por ¿la edad? O el hecho de que aún no terminas ¿tus estudios? —esquivé la mirada y luego le volví a ver.
—No tengo nada aún, solo muchos sueños que quisiera cumplir —respondí.
—¿Y yo Akane?
—¿Ah?
—¿Yo estoy entre esos sueños? —insistió.
—Quizás más que sueños, en mis fantasías — respondí más para sí— nunca esperé que me correspondieras y hace un rato— se acercó tanto que retrocedí hasta llegar al closet sin poder terminar la idea.
—Hace varios años atrás, nunca te hubiera visto cómo ahora; eras una niña —recalcó— sin embargo, ahora no lo eres —aseguró tomando mi mentón— Me gustas Akane, esto solo avanzará si tú lo deseas ¿comprendes?
—¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar? —le increpé de súbito, podía ver un cambio en su mirada. Estaba ansioso y quizás excitado…
—Hasta donde dos adultos deseen —respondió tácito.
—Sé más objetivo —repliqué.
—¿Sabes por qué te besé dulcemente? —Preguntó y negué— porque quiero que sea un lindo recuerdo para ti, ya no tengo tu edad obviamente y quizás mi concepto del amor es distinto al tuyo.
—Entonces nos gustamos, nos besamos y ¿ahora qué? —insistía para saber de qué era capaz y es que algo me decía que estaba conteniéndose.
Tofu se acercaba en cámara lenta a mis labios, podía sentir sus manos en mi cintura, mi corazón latía desbocado y entonces su teléfono sonó estrepitosamente sacándonos de tan íntimo momento…
—¿No vas a contestar? —pregunté a un solo milímetro de sus labios y con su mirada clavada en mí.
—No, ahora estoy ocupado —mencionó tomando mis labios para sí, fuerte e impetuoso dejando de lado la cortesía y lo gentil creí que me devoraría, pero no me quedaba atrás respondiéndole el grandioso ósculo que disfrutaba en su totalidad.
Sus manos sujetaban mi rostro como si me fuese a escapar y de pronto el sonido de la puerta principal cerrándose nos obligó a separarnos, agitada y con falta de aire asomé al pasillo y pude ver a mi compañero llegar…
—Akane, ya llegaste —mencionó.
—Sí, apenas estoy instalando mis cosas —contesté.
—Solo vine a buscar unas cosas que olvidé y me voy, me llamas si se te ofrece algo —respondió muy gentil y se marchó rápidamente, tanto que ni cuenta se dio de que Tofu estaba dentro de mi habitación.
Mi primer amor recogía los restos de vidrio que estaban sobre el suelo, levantó la fotografía y la dejó sobre la mesita de noche.
—Vamos a almorzar ¿sí? —asentí y luego de coger un suéter salimos del departamento rumbo a su coche.
Tan solo unos minutos después me preguntó si quería comer algo en especial, pero mi mente divagaba en sus palabras dentro del apartamento "esto avanzará solo si tú lo deseas" lo dijo tan serio pero a la vez sensual que no sé cómo es que mantuve la compostura.
—¿Akane? —me nombró llegando a un semáforo.
—¿Ah?
—¿Qué te apetece? —preguntó un tanto divertido por mi distracción, no dejaba de verle los labios y con los lentes puestos más me gustaba…
—Tú —respondí acercándome a su boca, levantó levemente una ceja y planté un beso sorpresa.
El toque del claxon nos trajo de regreso y este me sonrió coqueto, sí muy coqueto y esa faceta me dejó boquiabierta; tenía mucha curiosidad por saber más de aquello.
Aceleró y condujo sin reparos hasta llegar al estacionamiento de un conocido restaurant…
—¿Vamos a comer aquí? —pregunté incrédula.
—Sí, quiero que pruebes lo mejor —respondió.
—Pero es que… no ando con la mejor facha es decir, este sitio es muy elegante ¿no?
—Te ves preciosa así, además el dueño es amigo mío no te preocupes.
Como todo un caballero, mi educado acompañante hasta abrió la puerta del coche para que pudiese bajar, tomó mi mano y en la entrada el mozo a cargo lo reconoció enseguida. Muy cordial nos llevó a una mesa y mencionó que un tal "Tomoe" se encontraba supervisando la cocina, nos dejó la carta y se marchó…
—¡Oh por Kami! —exclamé al ver el precio de un plato de ensalada, era lo mismo que había pagado por un mes de alquiler compartido.
—¿Qué sucede? —preguntó Tofu.
—Mejor vamos a otro lugar, esto es demasiado —sentencié.
—Pero es mi invitación, no te fijes en los precios —replicó.
—Tofu yo jamás he comido en un lugar así, no creo que… —de pronto tan solo tres mesas más allá puedo ver a Ranma comiendo junto a un hombre más mayor, podría ser su padre por las canas que luce pero lo que más llama mi atención es la mirada vacía con la que ve al más viejo.
—¿Akane?
—Lo siento yo… —alcancé a coordinar.
—Te hice sentir incómoda, por favor discúlpame no era mi intención —respondió un poco cabizbajo.
—Oh no, escucha comamos pero la próxima vez que sea en otro lugar ¿te parece?
Tofu asintió y finalmente me ayudó a pedir algo, mientras esperábamos unos aperitivos este se levantó en dirección al sanitario y fue entonces que pude volver a observar a mi compañero quien miraba muy aburrido el plato de comida que tenía servido, daba la impresión de que el hombre mayor lo sermoneaba y este escuchaba sin remedio. De pronto este se dio cuenta de mi presencia y cambió la postura tomando una copa con vino que estaba sobre su mesa, rápidamente miré hacia otro lado pero ahora este no quitaba sus ojos de encima; ¡Por un demonio Akane! ¡Para qué lo mirabas! Me reprochaba internamente.
Lo vi levantarse y entonces noté que usaba ropa cara, no era tan informal como en la universidad y la verdad daba la impresión de que era el típico chico adinerado heredero de una inmensa fortuna. Esa visión me dejó un tanto perpleja y sorprendida pues acostumbraba a verle en sus jeans o ropa deportiva en el campus.
—¿Qué haces aquí Akane? —preguntó en cuanto llegó a mi mesa.
—Ranma, espero a alguien —respondí, este me vio con descaro de arriba abajo y entonces…
—No estás cómoda ¿verdad? —cuestionó.
—¿De qué hablas?
—Estoy seguro de que nunca habías pisado un lugar como este —mencionó.
—¿Y eso qué? Acaso ¿no puedo? —le increpé un tanto enfadada.
—Para nada, es solo que aquí no entras sin previa reserva y además debes usar ciertas etiquetas. Es ese típico lugar clasista en donde solo una buena chequera podría pagar por sus malditas ensaladas o peor un trozo del más fino corte de res.
—Bueno la persona con la que estoy tiene cierta influencia —respondí.
—Ah ya veo… ha de ser ese doctorcito ¿cierto? —preguntó con tono de reproche.
—Y tú también estás acompañado, dejaste al caballero solo —repuse.
—Habla por teléfono, créeme que no le importa que lo deje solo un rato —contestó.
—Bien, hablamos en la universidad mejor ¿ok?
—¿Cómo? Pensé que no querías que te hablara, seguramente quieres que me vaya pronto ¿verdad? Igual que él… —mencionó mirando al señor en su mesa.
—No es eso, bueno un poco… te ves muy diferente —agregué.
—Si quisieras conocerme esto no te sorprendería —soltó señalándose a sí mismo —pero cómo solo tienes ojos para ese tipo… en fin, mi padre casi acaba su comida debo regresar y fingir que estoy muy feliz de que haya hecho espacio en su maldita agenda para almorzar conmigo.
Se retiró sin más, lo vi alejarse e incluso cruzarse con Tofu, pero lo más impactante fue que cada quien pasó por su lado sin siquiera mirarse.
La comida llegó y estaba un poco sosa finalmente no la disfruté, Ranma seguía allí y me miraba a ratos con los ojos vacíos, Tofú hablaba de trabajo aunque no le puse atención pues mi mente divagaba en la tristeza con la que mi compañero habló hace un rato atrás.
Saotome había mencionado que sus padres eran adinerados, bueno el apartamento en donde vive lo demuestra aunque obviamente él no es nada feliz, bien dicen que el dinero no trae la felicidad.
—Akane lo siento, debo ir a mi consulta —mencionó Tofu trayéndome de regreso de mis cavilaciones.
—Oh, no te preocupes comprendo.
—No suelo ir en sábado pero olvidé un papeleo importante, cuando termines de comer nos vamos ¿sí?
—Por supuesto —respondí, en eso veo a Ranma nuevamente levantarse. Esta vez caminaba junto al hombre mayor y salieron del restaurant.
Mientras Tofu pagaba el costoso almuerzo, miraba por la ventana para ver si ya se había ido… ¿por qué lo buscaba? ¡Demonios! Estaba con el hombre de mis sueños en un lujoso restaurant y de pronto no puedo sacarme esos ojos tristes de mi mente.
Cuando tofu regresó tomó mi mano y salimos rumbo al coche, justo allí hice algo que quizás después me arrepentiría…
—Regresaré sola —dije.
—Puedo llevarte Akane —respondió.
—Es que… necesito comprar algo —mentí.
—Está bien —contestó, besó el dorso de mi mano y subió a su coche para irse. No sé si dio cuenta, en verdad creo que no, pero si notó algo no siento que le deba explicaciones.
Comencé a caminar sin rumbo exacto, quería hablar con él pero no me atrevía a llamarlo. Me detuve en un paradero y me senté en la banqueta… ¿Quizás esté con su padre todavía? Debería volver a casa, en realidad al departamento y ordenar mis cosas, sí, eso sería mejor que seguir pensando en Ranma.
Me puse de pie muy envalentonada cuando veo un taxi, lo hice parar y subí cambiando súbitamente de destino; iría a su casa, solo me aseguraría de que estuviese bien y regresaría.
Unos treinta minutos después llegaba al lugar, lo recordaba muy bien, era un tanto particular todo impecable y limpio. Cuando llegué a la entrada el conserje me preguntó a dónde me dirigía…
—Voy al último piso.
—Ah… el joven Saotome, pero no me ha dicho que recibiría visita hoy —mencionó viendo un libro de "novedades" — en realidad nunca viene nadie, además de sus padres —comentó más para sí.
—Somos compañeros, puedo mostrarle mi credencial de la universidad, él no me espera esto es sorpresa —comenté.
—Oh ya veo —dijo el sujeto observando mi credencial— muy bien señorita Tendo, puede pasar.
El amable hombre me escoltó hasta el elevador y hasta presionó el botón que me llevaría a su pent-house; las manos me sudaban un poco y comenzaba a arrepentirme de estar allí sobre todo considerando lo impulsivo que era Ranma, sin embargo solo quería asegurarme que estuviera bien.
Cuando la puerta del elevador se abrió Ranma no estaba por ningún lugar…
—¿Ranma? Soy Akane… —dije al salir.
¡Maldición no está! Chillé internamente, pero el conserje me dejó subir aun sabiendo que no ¿estaría?
—¿Ranma estás? —pregunté con voz más fuerte, el silencio me daba una contundente respuesta.
Hice un mohín de decepción y en total resignación debía retirarme, volteo para presionar el botón del elevador y pego un salto asustada al verlo sentado sobre una alfombra y apoyado en una pared…
—¡Ay por Kami! ¿Por qué no me contestas? —recriminé molesta.
—Eres muy ruidosa —respondió, fruncí el ceño y me acerqué hasta él.
Ranma estaba bebiendo de una botella de whisky y tenía ligeramente coloreada las mejillas…
—¿Por qué bebes? —pregunté poniéndome de cuclillas.
—Porque quiero —respondió vacío y me causó escalofrío.
—Hace un rato estabas sobrio.
—Hace un rato estabas con ese idiota —replicó.
—¿Por eso bebes?
—Claro que no.
—¿Entonces?
—Demasiadas preguntas Tendo…
—Deja eso —pedí deteniendo su mano la cual llevaba a la boca sujetando firmemente la botella del embriagante licor.
—¿Qué haces aquí Akane? —preguntó viéndome a los ojos.
—Bueno yo, eh… solo quería saber si estabas bien —respondí un poco avergonzada.
—¿Acaso te importo?
—Es un acto de solidaridad, me pareció que estabas triste y por eso vine.
—Eres pésima mintiendo Akane…
—No miento, incluso tuve que mostrar mi credencial de la universidad porque el tipo abajo no me dejaría pasar.
—Vaya, todo eso hiciste por hacer un "acto de solidaridad" no estoy tan ebrio y tampoco soy un idiota —bufó incorporándose, me sentí pequeña viéndole desde abajo.
—Lo siento Ranma, no debí venir sin llamarte antes —me puse de pie —me iré ahora mismo —agregué.
—No te vayas —pidió dando un paso al frente, cargó sus brazos sobre mis pequeños hombros y me abrazó —No quiero estar solo —pidió estremeciéndome por completo.
Nunca lo había visto así, siempre demostraba seguridad y templanza, pero ahora era como un cachorro indefenso que suplicaba compañía. Podía sentir el peso de su triste alma descansar sobre mi cuerpo, no sé por cuánto tiempo estaría así aunque era evidente que su corazón cargaba con mucha tristeza. Con leves palmadas sobre su espalda intentaba reconfortarlo, no estaba segura si serviría pero daría lo mejor de mí.
Continuará…
Nota del autor
Estimado lector, aquí les dejo el último capítulo de este año. Retomaré este fic en Enero 2022, debido a las fiestas y el trabajo descansaré estas dos semanas para dedicarlas de lleno a la familia. Ha sido un año duro y difícil pero ya queda menos para comenzar recargada de energía positiva. Estoy muy agradecida de su preferencia al leer cada una de mis historias, gracias por su apoyo constante, por recomendar, por dejar sus valiosas opiniones que llenan el espíritu de esta seudo escritora.
Les deseo lo mejor para ustedes y sus familias, sobre todo salud. Que tengan Felices Fiestas y un próspero Año Nuevo. Y recuerden que no hay nada más valioso que gozar de la compañía de quienes aman.
Un abrazo fraterno desde este rincón del mundo llamado Chile.
Sweetsimphony._
