Sabor a café
Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Esta obra se reserva en su totalidad los derechos de autor, prohibida su copia o uso.
Una historia AU (universo alterno) solo tomo prestado los personajes, no necesariamente deben apegarse a sus personalidades.
Advertencia: está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
—O—
El calor me tenía mal humorada, el sol pegaba con todas sus fuerzas sobre mi nuca. Caminaba a paso rápido con un solo objetivo en mente; un americano con mucho hielo, necesitaba enfriar mi cerebro y quizás algo más…
Mientras sentía mis muslos húmedos, la maldita blusa sin mangas se pegaba a mi espalda. Con la frente notoriamente sudada y con la boca más seca que un desierto en pleno verano entrecerré los ojos viendo la entrada de aquella tienda que sería mi salvación, acelero mis zancadas y por fin logro entrar. Solicito lo que necesito mientras me acomodaba en la pequeña barra, mi expresión es una mezcla de súplica y urgencia y el chico que prepara mi café lo sabe; paso una servilleta por mi frente y entonces el vaso de medio litro de plástico biodegradable se planta delante de mis ojos, lo tomo con ambas manos y siento su frescor. Con la pajilla entre mis labios doy el primer sorbo, ese que te refresca de forma casi inmediata la garganta; estaba delicioso sino es que perfecto, no solo aliviaría el calor también me ayudaría a despertar.
Suelto un jadeo de satisfacción y vuelvo por otro sorbo más breve pero igual de intenso, dejo mi vaso sobre la mesada y saboreo mis labios mientras quedo con la vista fija en los hielos que giran y chocan entre sí, las yemas de mis dedos comienzan a humedecerse y entonces es inevitable recordar la noche anterior…
Estaba exactamente ahorcajada sobre sus piernas y completamente desnuda, el lívido aumentaba en proporciones y es que el sujeto en cuestión era muy bueno con las manos además de sus carnosos labios; la resignación por la situación con Tofú había pasado a último plano, entre dimes y diretes terminamos besándonos apasionadamente y desnudándonos sobre aquel sofá acogedor que apañó nuestros cuerpos en todos los sentidos posibles.
Ese pequeño diálogo justo antes de perpetuar el más excitante de los encuentros solo hizo que terminara por convencerme de que en verdad lo deseaba, sí, quería probar los placeres de la carne con Ranma y negarlo me convertiría en una insulsa mentirosa. En cuanto me aseguré de que no dejaría aquel preámbulo a "medias" este se deshizo de la cómoda playera que me había otorgado; sus grandes manos recorrieron cada centímetro de piel de mi espalda, se aferró a mis caderas al tiempo que buscaba un ínfimo hueco para invadir mi zona más erógena con sus largos dedos. Muerdo mi labio inferior al recordar ese osado beso y cómo masajeaba mi sexo encendiendo todos mis sentidos.
Unos sutiles jadeos y entonces se me abalanzó como si fuese a devorarme, estrujó mis pechos brevemente para luego dejar la huella húmeda de sus besos por todo mi vientre hasta llegar al monte de venus, lo demás es un sinfín de emociones llenas de placer… se posicionó entre mis muslos que muy ávidos se dejaron caer alrededor de su cuello, esa tentadora boca hacía estragos en mi sexo y no podía hacer nada además de entregarme por completo al placer, entre besos, lamidas y succiones me retorcía arqueando la espalda, los gemidos proveniente de mi garganta eran sonoros y desvergonzados.
Sus manos se aferraban a mis muslos cuando llegó hasta ese botón que me extasiaba, era una locura desatada y necesitaba correrme pero también quería más, mucho más. Con su rostro hundido en mí y con mis uñas clavadas a la tela del sofá solté mis jugos empapándolo por completo. Mi corazón latía vigoroso y las piernas temblequeaban dejándose caer a un lado del cuerpo de Ranma, quien asomó triunfal lamiéndose los labios; fue entonces que se deshizo de su pantalón y por supuesto de su ropa interior dejando ver semejante ejemplar en el punto más alto de su divina erección.
Tragando duro y con el evidente deseo de tenerlo no solo entre mis manos se dejó caer detrás de mí en una posición que no había probado, me penetró de lleno y solo pude gritar por su abrupta intromisión.
—Estás tan húmeda —susurró en mi oído mientras amansaba uno de mis senos.
Mi interior recibía con todo gusto a su nuevo invitado pero entonces se acomodó más a gusto adentrándose en las profundidades de mi sexo, mis tibias paredes palpitantes aun por el reciente orgasmo cobijaban el grosor de su carne con mucha expectativa, unos segundos después sus embestidas eran tan acaloradas que comenzaba a sentir la cabeza embotada, aferrándome al brazo del sofá nuestros cuerpos no podían estar más pegados.
Sus constantes jadeos sobre mi oído me excitaban demasiado, con una de sus manos en mi pecho y la otra en el frontis en donde hasta hace poco su lengua me volvía loca, nos dábamos el mayor de los placeres…
—¿Quiere más hielo? —preguntó de pronto el vendedor frente a mí.
Suspiré un tanto extasiada… el maldito calor no bajaba ¿por qué el americano no funcionaba?
—Sí por favor —respondí volviendo a usar la servilleta esta vez cerca de mi cuello.
Tomé otro sorbo y dejé que el hielo hiciera lo suyo, sin embargo aunque ese trozo congelado de agua enfriaba mi espléndido café, este no hacía nada con la temperatura de mi cuerpo.
¡Eso era! El sabor tostado del café me recordaba el sabor de su piel…
—¿Desea comer algo? —irrumpió en mis pensamientos otra vez el vendedor.
—No, solo beberé esto —respondí escueta.
Me puse de pie y sentí un calor abrasador subir por las piernas hasta mi pecho; salí de la tienda con el bebestible en la mano y continué saboreándolo, quizás la caminata apague el hambre que me acababa de dar. De pronto mi móvil sonaba, era él; Tofu. No quería hablar y mucho menos por teléfono, continué caminando mientras el aparato no dejaba de sonar, rodé los ojos ante su insistencia. ¿Qué podía decir? Simplemente no deseaba escuchar lo que sea que dijese, mi ánimo estaba bien quizás demasiado como para prestarle un mínimo de atención. Cuando al fin dejó de vibrar entraba otra llamada esta vez de mi amiga…
—Akane necesito un favor —fue lo primero que dijo en cuanto contesté.
—¿Qué sucede, estás bien? —pregunté un poco preocupada ante su tono de urgencia.
—Estoy bien… seré directa ¿Puedes no llegar al apartamento esta noche?
—¿Cómo? —pregunté curiosa y sorprendida.
—Es que Ryoga me llamó, ¡puedes creerlo! —chilló emocionada.
—Eso es genial pero qué tiene que ver eso con que vaya a dormir a mi nueva casa.
—Pues iremos a cenar y sabes que soy muy golosa —respondió soltando una carcajada.
—¡Ay mujer, solo cuídate quieres! —exclamé.
—Lo haré, lo haré —repitió finalizando la llamada.
Me detuve al escuchar que un coche frenaba de forma abrupta, nuestras miradas se cruzaron inevitablemente y el estupendo hombre se bajó del carro sin siquiera pestañear.
—Akane te he llamado muchas veces —comenzó a decir en cuanto llegó hasta mí.
—Lo sé, pero he estado ocupada y además… no quiero hablarte —respondí con toda honestidad.
—Estás molesta, comprendo —comentó.
—No lo estoy, la verdad tengo cosas que hacer ahora…
—¿Podrías darme unos minutos? Lo que ayer viste no es lo que crees —aseguraba.
—Yo no creo nada, Tofú no necesito esto es decir, después de todo tú y yo solo somos un par de conocidos…
—¿Así de fácil? —Cuestionó serio — ¿entonces cada quien por su parte? —agregó.
—Por supuesto, puedes seguir teniendo sexo con ella o quien quieras —arremetí muy casual.
—Yo quisiera estar contigo —repuso apresuradamente.
—¿Cómo te lo explico? También quería pero ayer al verte y oír cómo se divertían me ha quitado las ganas ¿comprendes?
Tofu me vio impresionado, quizás fui demasiado directa en mis palabras.
—Me gustas Akane, es en serio —señaló tomando mi rostro entre sus grandes manos.
—Lo siento, es solo que ayer probé nuevas sensaciones y no puedo estar contigo ahora —repliqué.
—Está bien, no entiendo mucho lo que me quieres decir pero no insistiré; después de todo te alejé con mis acciones —concluyó asertivamente —¿Puedo llamarte de vez en cuando? —preguntó.
—Claro que sí —me alejé un poco —pero no garantizo que conteste siempre.
La expresión de Tofú era de derrota, agradecí que no insistiera más.
¿Ahora a dónde voy? Me pregunté al recordar aquel favor que haría por mi querida amiga, mi única opción era regresar a casa pero qué excusa diría; Nabiki no me dejaría en paz hasta saber la verdad, no había modo de decirle que pasaría la noche con ellos porque Akari cogía con mi roomie en el apartamento… de la nada el toque de un claxon llamó mi atención, Tofú bajaba la ventanilla para hablar.
—¿Puedo llevarte? —preguntó casual. Lo pensé detenidamente por unos cinco segundos y entonces subí —A tu casa o al apartamento —mencionó.
—En realidad voy a esta dirección —le indiqué la pantalla de mi móvil y abrió los ojos un poco sorprendido.
Sin nada más que agregar aceleró y en cosa de minutos llegábamos.
—Gracias —dije mientras abría la puerta, este me detuvo cogiendo mi delgado brazo.
—¿Po qué aquí? —preguntó observando el lujoso edificio, sí, estábamos a las afueras de la residencia de Ranma.
—Solo porque sí, ¿acaso crees que solo tú tienes un buen amante en este lugar? —Tofú me soltó ipso facto ¿qué podía decir? Nada.
Me bajé cómodamente con su mirada clavada en mi espalda entré sin siquiera decir un adiós. El ruido de su coche acelerar a todo ritmo y de forma brusca me decía lo molesto que se iba, no era mi problema. No tenía tiempo ni ganas de lidiar con ello.
El conserje de cabello cano me sonrió reconociéndome, saludó cordial y antes de que pudiese avanzar más habló…
—El joven Saotome no se encuentra.
—Oh que lástima —repliqué —debí avisarle ¿le incomoda que lo espere aquí? —indiqué el jardín.
—Claro que no señorita, el joven no está en su apartamento pero se encuentra en el estacionamiento privado, ha estado todo el día allí —comentó entregándome toda la información que necesitaba.
—¿Usted podría indicarme cómo llego ahí? —pregunté sin más.
En cosa de dos minutos me dirigía hacia el lugar, no conocía la parte trasera del edificio el cual estaba lleno de pequeños sitios numerados que pertenecían a los dueños, algunos con carros otros vacíos y un poco más allá casi al final estaba el privado; este era como un garaje y tenía la cortina hasta arriba, se oía música salir de allí.
La imagen que vería a continuación era una bomba de testosterona en su máximo punto; Ranma se encontraba de espaldas a mí y sin camiseta, limpiaba su hermosa Harley completamente sudado, los vaqueros acentuaban ese redondo y firme trasero ¡espectacular!
Tomó una botella de agua la abrió y bebió un buen trago para luego dejar caer el resto sobre su cabeza, se sacudió ignorando por completo mi presencia y fue en ese momento que recordé que aún me quedaba un poco de americano en el vaso, alcé la mano notando que los hielos ya se habían derretido y que en consecuencia ese último sorbo no valía la pena, lo dejé caer llamando su atención.
—Volviste —fue lo primero que salió de sus labios —¿Akane? —Preguntó ante mi nula respuesta —Pensé que te habías arrepentido, creí que querías olvidar todo lo que sucedió anoche en mi apartamento —comentó dando algunos pasos hacia mí.
—Solo necesitaba enfriar la mente —respondí.
—Yo también, en realidad cuando desperté y no te encontré… —dudó un poco —quizás fue lo mejor.
—¿Te arrepientes? —cuestioné ante sus vagos dichos.
—Por supuesto que no —contestó tajante —tuve la intención de ir a buscarte, pero preferí darte espacio —agregó —de todas formas creo que ninguno pudo "enfriarse del todo" —dijo esbozando una perfecta sonrisa.
—Estoy aquí por dos razones —señalé seria —la primera es que necesito saber si me hospedas esta noche —Ranma mojó sus labios…
—Claro que sí, pero no te aseguro que puedas dormir —se inclinó hacia mí rosando la punta de nuestras narices.
—Nunca dije que quería dormir —enfaticé el final colocando mi mano en su nuca acercándolo a mis labios —Mi segunda razón es que anoche quedaste al debe conmigo Ranma —este parpadeó frunciendo el ceño —Ya que estamos aquí, con esa belleza que muero por oírla ronronear cumple mi fantasía —susurré claramente.
Ranma sonrió malévolamente, porque intencional o no ambos queríamos volver a intimar y qué mejor que sobre el acolchado asiento de cuero de su flamante Harley.
Lo siguiente sería un osado juego sexual; la tensión entre nosotros era un constante que debíamos solucionar.
A torso desnudo comenzó quitando el cinturón de su vaquero, el botón y el cierre me pusieron ansiosa pero no tanto como cuando se deshizo del jeans quedando descalzas y solo en ropa interior. La música seguía sonando de fondo y entonces le señalé que quería verle sobre ella, este se movió sin problemas pero me acerqué gustosa a indicarle que la fantasía era sin ropa, así es que antes de que pudiera subir me lanzaba el bóxer.
—Esto es excitante por qué mejor no te unes —musitó frotando su miembro por el asiento de cuero.
Estaba un tanto anonadada, porque había tenido citas, novios, encuentros casuales y solo sexo, pero jamás alguno de ellos me complacía los caprichos con tanto goce como ese hombre.
Me acerqué con la plena convicción de satisfacer mis deseos más ardientes; lo nalguee inevitablemente antes de besarlo con pasión, sus besos eran algo que no podía sacar de mi cabeza; este pasó sus manos por debajo de mi blusa buscando zafar el broche de mi brasier logrando su cometido, con mis montes en libertad solo faltaba una cosa, tan rápido lo hizo que de un solo movimiento abrió la blusa y solo oí los botones rodar por el suelo. Este me alzó sobre el asiento y con su prominente falo rosando mi vientre se adjudicó cada uno de mis senos, succionando con alevosía cada uno de mis rosados pezones.
—Vamos a encenderla —dije entre jadeos sutiles, este entendió mi señal y me volteó posando mis manos sobre el manubrio, con las suyas sobre las mías las movió de tal forma que la Harley ronroneó maravillosamente.
Dejó mis manos para que llevase el control de su motocicleta, rosó su miembro entre mis nalgas al tiempo que estrujaba cada uno de mis pechos, sentí su lengua saborear parte de mi espalda cuando la braguita húmeda que llevaba puesta se deslizaba para dar paso a su embestida…
—¡Ah! —gemí a viva voz al tiempo que hacía ronronear la motocicleta.
—Comenzaremos aquí —susurró en mi oído, salió y volvió a arremeter reclamando mi sexo —luego en el elevador —mordisqueó parte de mi oreja, se movió nuevamente y esta vez no se detuvo —y continuaremos en mi apartamento…
Soltó con la voz contenida, la fricción recién comenzaba, era demasiado bueno para ser real. De solo imaginar los lugares que nombró mi lívido se desataba, desde ayer a hoy todo había cambiado entre los dos y eso me gustaba.
Continuará…
Estimado lector, este capítulo está lleno de deseos y pensamientos húmedos. Porque Akane se desató, se desencantó del galeno y luego de probar semejante semental quiere repetir solo con él.
Espero haya sido de su gusto, déjenme su preciado review amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma.
Sweetsimphony._
