Mi camino
Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Esta obra se reserva en su totalidad los derechos de autor, prohibida su copia o uso.
Una historia AU (universo alterno) solo tomo prestado los personajes, no necesariamente deben apegarse a sus personalidades.
Advertencia: está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
—O—
Con Ranma no existían términos medios, la breve plática antes de estar en esta posición era el mejor referente de todo. No sé qué pasaba por mi mente cuando le ofrecí mi amistad, él tenía razón y es que después de todo lo ocurrido entre ambos simplemente no había cabida para esa palabra. Nunca podría verle como tal, sobre todo porque generaba un fuego abrasador que solo saciaba en intimidad y de forma desbocada.
Sus empellones me tenían al límite, la mesa del maestro se había convertido en la base donde apoyaba mis posaderas y con su pecho pegado al mío ardíamos al compás de nuestros sexos. Estaba enloqueciendo, con él a mi lado mi razonamiento quedaba bloqueado, su juguetona lengua no dejaba de explorar mi boca mientras ahoga jadeos en ella. La situación era indecorosa, en cualquier momento alguien nos veía cogiendo y lejos de sentirme avergonzada la situación subía mi adrenalina a niveles insospechados. Mis dedos se enredaban en su cabellera negra entre tirones que lo hacían gruñir porque ansiaba llegar a mis pechos y la tarea se volvía tediosa con cada penetración…
—Joder Akane —me susurró al oído —¿Todavía crees que podemos ser amigos? —preguntó viéndome a los ojos, acto seguido arrancó la hilera de botones de la condenada blusa, pude sentir como retrocedía en su cometido noté sus intenciones y logré apoyar la palma de mis manos sobre la mesa, el pequeño gancho de mi brasier justo en frente de sus ojos hicieron que se iluminaran sus azules en un profundo cielo infinito.
En un solo movimiento liberó mis pechos dejándolos expuestos y erguidos no alcancé a decir una sola palabra pues me embistió con fuerza provocando un sonoro gemido que raspó mi garganta, si para ese momento creía que sus enloquecedores empollones me tenían al límite todo cambiaría cuando se afianzó de mis caderas para hacer del sexo un candente frenesí suave, como si disfrutase de recorrer mis tibias paredes y de empaparse de los jugos que lubricaban su erecto falo.
Continuamos nuestro excitante encuentro, su cuerpo se inclinó hacia mí haciendo de la penetración aún más profunda, sus labios succionaban cada uno de mis pezones y olvidé por completo aquellos resquemores que hace minutos atrás me hicieron ofrecerle mi amistad. Estábamos en un completo éxtasis, cuando dejó de tomarme por las caderas y pasó sus grandes y ásperas manos por mi espalda alzándome hacia él pegándome a su pecho estrechando el placentero encuentro, enredé mis manos alrededor de su cuello preparándome para llegar a ese punto sin retorno, mis largas piernas se aferraban a su cintura y con el deseo a flor de piel dejé salir un imponente gemido como referente del espléndido orgasmo que invadía mi interior.
Ranma gruñó fuerte al mismo tiempo viniéndose dentro de mí, nos quedamos medio minuto así, abrazados el uno al otro intentando recobrar la respiración luego de tamaño ejercicio.
Nos fuimos separando lentamente, no sin antes ver como volvía a poner en su lugar el pequeño broche de mi brasier cubriendo así mis senos, no pudimos evitar soltar un par de carcajadas ante el intento con la blusa, los botones estaban regados por el suelo. Luego de acomodar su sexo bajo el pantalón tomó una chamarra de su mochila y la puso sobre mis hombros, subió el cierre y nos quedamos viendo en absoluto silencio. Aun sentía el cabello de mi nuca pegado a esta por la transpiración, llevé las manos hasta mis mejillas que ardían de sonrosadas y él las quitó suavemente sin dejar de verme…
Para ese instante una ligera gota de sudor corría por mi sien, con las mejillas enrojecidas, con mi centro húmedo reclamando que todo aquello que acababa de decir en mi oído y que recree como una película fuese verdad; intenté mojar mis labios pero apenas abrí la boca un suspiro jadeante salía de ella dejándome en evidencia, sí, lo deseaba demasiado.
Sus manos apoyadas una a cada lado de mí, con su cuerpo ligeramente inclinado y su respiración provocando cosquilleos en cada rincón de mi cuerpo.
—Todo de ti me gusta Akane, incluso que te sonrojes después del sexo —señaló tomando mi mentón.
Me sentía desnuda ante su acusadora mirada, cómo negarlo si mis mejillas ardían por su persuasiva plática.
—¡¿De qué carajos hablas?! —exclamé moviendo mi rostro para que dejase de tocarme.
—¿Acaso nunca has hecho una de esas llamadas calientes? —Preguntó serio —ah… eres esa típica chica buena en todo ¿no? Hermosa e inteligente, solo que a puertas cerradas te desatas… no me veas así Akane, lo eres y es magnífico ¿sabes por qué?
—¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? —cuestioné.
—¡Todo! —Lo vi algo confundida —acabo de susurrar cosas sucias en tu oído; sexo sin tapujos aquí en la universidad y conmigo —¿Sabes por qué te pones así de nerviosa pero no sales arrancando por esa puerta? —Tragué duro esperando su conclusión — Simplemente porque me deseas, te gusto y quizás más de lo que piensas.
—¡Eres un engreído! —exclamé empujándolo para recobrar mi espacio, pero solo se movió un poco.
—Ya deja las excusas Akane, deja de pensar en los demás y enfócate en ti, en nosotros —decía muy convencido.
—No se trata de eso Ranma, es solo que tu familia ya tiene trazado tu futuro y en ese yo no estoy.
—¡¿Qué te importa lo que ellos piensen?! —gruñó fuerte.
—Tienes toda la razón, qué me importa lo que tu adinerado padre haga contigo… ya déjame en paz, vete con tu vida de cuna de oro.
—¡No hemos terminado! Además ¿desde cuándo te importa la clase social?
—Solo quiero finalizar mi semestre, titularme y trabajar en mi área… no deseo un amor complicado.
—¿Un amor? ¿Eso soy para ti?
—COMPLICADO —insistí pero eso a él pareciera no importarle.
—Quiero estar contigo, puedo trabajar puedo hacer todo lo que me proponga… pero no me descartes por haber nacido dentro de una familia acaudalada —indicó con tono desesperado —Todo depende de ti —repuso, entonces se abría la puerta terminando con nuestra privacidad.
—¡Ranma! —Exclamaba la china con tono molesto —pensé que estabas ocupado, me dijiste que no podíamos hablar —sostuvo ofendida, sin embargo el chico que venía tomándola por la cintura rodó los ojos dejándola sola.
—Shampoo, ya nos íbamos —respondió sin darle más importancia, me quedé estática viéndolo sobre todo porque ni siquiera volteó a responderle.
—¿Qué hacían? —preguntó sin más la chica de ojos carmesí.
—No seas tan curiosa ¿sí? —respondió él.
—Ranma, no te conviene estar a solas con ella… podrían pensar mal —señaló la peli lila desparramando su veneno.
Saotome se giró y habló…
—Shampoo, lo que tú pienses, lo que el resto crea ¡me importa un rábano! —exclamó firme, la chica de ojos carmesí lo vio muy ofendida.
—Pero creí que nosotros…
—¡Nosotros nada! Solo somos compañeros de universidad, Akane y yo tenemos asuntos privados que resolver y en este momento estorbas —mencionó tajantemente.
La china me dedicó una mirada asesina, estaba destinada a ganarme su odio lo que quedaba de semestre, rodé los ojos y quise salir de allí pero Ranma sujetaba mi mano y no sé en qué momento la entrelazó a la mía. Finalmente Shampoo se retiró sin decir una sola palabra.
—Te quedó claro que solo tú me importas —musitó —No pienses más en esa chica que conociste esta mañana, o en lo que mi papá quiere hacer conmigo… —puso sus manos sobre mis hombros para que no dejase de verle —cuando tome posición dentro de la empresa familiar dejará de tratarme como a un niño.
—¿Odias a tu padre? —este bajó la mirada ante mi pregunta.
—No, pero no ha sido un padre ejemplar… por eso no vivo con él, por eso estudié lo que yo quería y no seguí sus órdenes; hay muchas cosas de mí que aún no sabes. Dame la oportunidad para que conozcas esa parte de mi vida, así como yo quisiera saber más de ti.
Lo quedé viendo fijamente, todo mi cuerpo me decía que sí, pero muy en el fondo sabía que todo podía terminar muy mal y decidí ignorar ese pequeño porcentaje.
—Está bien, probemos —respondí —si esto no funciona, cada quien seguirá su camino ¿entendido? —aseveré con seriedad.
—Pero…
—No —puse mi dedo sobre sus labios acallándolo — se trata de respetar la decisión del otro aunque eso no sea lo que queramos en ese momento, si no logramos avanzar, créeme que seré la primera en hacer un paso al costado —indiqué firmemente y con convicción.
—Y qué hay del charlatán ese…
—No es tema, y no le digas así.
—Lo defiendes aún.
—Ranma, él no es mi novio —sentencié sonriéndole ampliamente.
De pronto entraba Akari gritando mi nombre…
—¡Al fin te encuentro, tienes que venir conmigo tienes que ver esto! —chillaba un poco histérica, me acerqué hasta ella y tomó de mi mano arrastrándome hasta afuera justo en la entrada principal.
—¿Puedes decirme qué sucede? —pregunté muy curiosa.
—Mira esa belleza, ¿no es una locura? —decía mi amiga muy exaltada, para ese momento muchas personas se acercaban a curiosear y cómo no hacerlo si frente a mis ojos estaba aparcado un coche deportivo muy lujoso en un color azul eléctrico despampanante.
—Es muy bonito —pude decir mientras lo contemplaba…
—Pues mira quién viene por ti —indicó dándome un empujoncito en la espalda hacia delante, giro para verla feo y noto a Ranma quien observaba dos pasos más atrás la ostentosa exhibición.
Fue entonces que un coro en murmuro se oyó llamando mi atención, la puerta del deportivo se abría y de este bajaba Tofu con una pinta que me descolocó, solía verle más formal a casual pero esto era muy diferente… unos jeans ajustados junto a esa chaqueta de cuero negra con parches y por supuesto no llevaba sus tradicionales gafas. Se acercó lentamente hasta mí y sonrió antes de saludar…
—¿Cómo estás Akane? —preguntó.
—¿Qué haces aquí? Y eso…
—¿Te gusta? Es mío, pero vamos a dar una vuelta y te cuento cómo lo conseguí —replicó, las chicas suspiraban al verlo, otras murmuraban en mi contra y Akari punzaba mi espalda para que subiese junto a él, pero lo que mi buena amiga no sabía es que acababa de declararme como novia del sujeto que estaba justamente detrás de ella.
—Es muy bonito, pero no debiste venir hasta aquí. Es decir, mira cómo llamas la atención de todos…
—Creí que sería mejor aquí que llegar hasta tu casa.
—¿Mi casa? Ya no vivo con mi familia y lo sabes.
—Olvidé ese detalle —repuso.
—¿También olvidaste lo que te dije? —su sonrisa desapareció de súbito.
—Ya veo, no fue mi intención molestarte pero ya estoy aquí y en serio no imaginas lo que se siente estar dentro —gesticulaba emocionado.
Iba a responderle cuando Ranma se cruzó entre los dos de súbito…
—Sé que eres un tipo inteligente, pero creo que tu cerebro se queda pequeño cuando se trata de Akane —señaló abiertamente, puede oír el chillido de Akari a mi espalda y cómo tomó mi hombro para que retrocediera.
—¿Disculpa? Estoy en medio de algo con ella, no te entrometas —respondió Tofu.
—Insisto, ella no irá contigo ni ahora ni después —enfatizó el azabache.
—Akane —me nombró Tofú esperando una respuesta…
—Creí ser muy clara el otro día… no es el momento, no ahora —dije muy seria —además… no pude terminar, dos vehículos con vidrios polarizados se acercaban a la vergonzosa escena.
—¡No puede ser! —exclamó Ranma, vi su rostro ensombrecer al tiempo que llevaba una de sus manos a su frente.
—Qué carajos… susurraba Akari a mi espalda.
Del primer coche se bajaban dos hombres vestidos muy formal en trajes de color negro, se acercaron a nosotros y sin más me alejaron de Ranma con su presencia, así como apartaron a todo aquel que estuviese cerca de él.
—¿Qué hacen? —pregunté confundida.
—Akane, no les hables, no digas nada —comentó Ranma.
—Saotome, su padre se cansó de llamarlo, debe venir con nosotros —mencionó uno de ellos.
—Es mejor que vayas parece serio —aseguró Tofú.
—¡Le dije que no hiciera esto, se lo pedí, no me toquen! —se apresuró a decir mi novio cuando estos tocaron su hombro.
—¡Hey, quiénes son! Estamos frente a una universidad y está lleno de testigos identifíquense —chillé molesta.
—Trabajamos para la familia Saotome, seguridad privada señorita, haga el favor de mantener distancia —respondió uno de ellos.
—Akane, lo explicaré después, ahora iré con ellos pero te llamaré —dijo él claramente, sus ojos estaban tristes, fue como si de todas las cosas posibles nunca imaginó que vería algo como esto.
Los dos hombres escoltaron a Ranma hasta el segundo vehículo, todo bajo mi atenta mirada y la de muchos, cuando el primer coche aceleró le siguió el segundo, lo que mis ojos notaron me descompuso el ánimo, la ventanilla trasera iba hasta la mitad, pude ver con toda claridad a la misma chica rica de más temprano, sí, esa que tomaba café y pedía mi opinión acerca de Ranma, junto a ella iba él de brazos cruzados mirando el frente.
—¿Viste eso? —preguntó Akari.
—¡Maldición! —exclamé enojada.
—Entonces… —agregaba Tofú de la nada.
—Puedes irte, dije que te llamaría si quería verte —crucé la calle con Akari a mi lado, no olvidaría el rostro pálido de aquel primer amor, si bien mis sentimientos por el galeno no estaban del todo eliminados, en estos momentos no era de mi interés, es más, tuve que verlo alejarse de mí para terminar de convencerme que mi corazón solo tenía ojos para él, para Ranma.
Mientras tomaba pequeño descanso en el turno de la cafetería Akari me llenaba de preguntas…
—¡¿Qué carajos fue todo eso?! —chillaba.
—Ni idea, lo único que sé es que el papá de Ranma le busca novia…
—Cómo que novia, pero si tú lo eres.
—Pero eso él no lo sabe —repliqué.
—¡Pues que se lo diga! Si tanto te quiere, Saotome hará de todo para dejarle claro a su padre que ya está interesado en alguien más.
—Eso espero…
—¿No confías en Ranma? —preguntó directamente mi amiga.
—Sí, lo hago.
—¿Entonces?
—No confío en su padre y mucho menos en la chica esa —respondí.
—Bien, solo espera a que te llame y en cuanto al doctorcito…. Creo que perdió su oportunidad, era un muy buen partido —mencionó Akari haciendo un mohín.
—Lo sé, pero Tofú nunca demostró interés por mí.
—Sí lo hizo, lo que pasa es que fue diferente y además ya probaste hasta el sexo con Saotome, el doctorcito estaba en desventaja…
—¡Pero cómo dices eso!
—Yo te lo dije, el sexo puede decirte mucho. Y con tofú no llegaste a profundizar nada, en cambio con Ranma…
—¿Quieres decir que solo estoy con Ranma porque ya estuve con él? —mi amiga asintió fuertemente —Sí, no puedo negarlo sería cínica e hipócrita, pero definitivamente no es solo eso, su interés y preocupación me cautivaron, me gusta que sea detallista a veces dice o hace cosas que nadie hizo antes, Tofú tuvo la oportunidad de acercarse y todo lo redujo a un beso.
—El galeno es bien lento, yo pensé que cogerían en su consulta hubiese sido ¡excitante!
—¡Tan fantasiosa Akari! Por lo pronto seguiré mi camino, y es estar con Ranma.
Con eso finalizamos la conversación y regresamos a nuestras tareas laborales, las horas restantes pasaron con rapidez, junto a Akari salimos de nuestro trabajo rumbo al apartamento cuando me encontré de frente con aquella delicada y rica chica japonesa.
—Akane Tendo ¿cierto? —preguntó con actitud altanera.
—¿Quién eres, y por qué sabes mi nombre? —increpé.
—Solo responde, yo haré las preguntas ¿comprendes? —Akari iba dispuesta a enviarla a Osaka pero la detuve.
—Soy Akane ¿quién eres tú?
—Kodashi Kuno la prometida de Ranma —aseguró descolocándome por completo.
—¡Pero que zorra más mentirosa! —escupió Akari.
—¿Disculpa? ¿Cómo osaste llamarme? —preguntó alterada y muy ofendida la aludida.
—¡ZORRA MENTIROSA! Además eres ¿sorda? —mi buena amiga alzaba su vozarrón y perdía la paciencia más rápido que yo.
—Akari por favor…—pedí que se calmara.
—Akane Tendo, quiero que sepas que hoy casi quedo sin mi futuro esposo. Pero papá Genma solucionó todo y mi Ranma entendió que lo mejor para su futuro soy yo —aseveró con una sonrisa burlona que quise borrarle de una bofetada.
—Antes que nada Ranma no es de tu pertinencia, no comprendo del todo lo que hablas pero él y yo estamos juntos —aseguré firme.
—Eres muy ilusa niña, esta mañana respondías con nerviosismo y ahora sacas personalidad —indicó acordándose de mí.
—¿Acaso ya lo sabías?
—¡Por supuesto! Necesitaba conocer a quien era interés de su afecto, pero en cuanto te vi noté una brecha abismante.
—¿Qué quieres decir? —cuestioné enojada.
—Una humilde chica que trabaja en una cafetería no podría ser la esposa del futuro heredero Saotome, no imaginas siquiera con el gigante conglomerado que llevará acuestas Ranma en unos meses más.
—No estoy con él por sus bienes, puedo valerme por mí misma, trabajo y estudio con orgullo y esfuerzo, pronto seré una profesional ¿Por qué vienes a mi trabajo a enrostrarme los millones que carga él?
—Tonta, la unión de ustedes no es fructífera para la familia. Todo es negocio y tú no vales nada para papá Genma.
—¡Pues quédate con "papá Genma" si tanto te importa! —espeté.
Akari tomó de mi mano y me arrastró para alejarnos de allí, pero la chica se giró y se acercó un poco más.
—Akane usa esa inteligencia y aléjate de él, ya te lo dije; Ranma es mi prometido.
Me voltee para encararla pero Akari fue mucho más rápida y la empapó de agua fría que llevaba en su botella de mano. El chillido de la chica se escuchó en toda la cuadra, se bajaron dos tipos del carro que la acompañaban a auxiliarla.
—Para que laves tu sucia boca ¡MENTIROSA! —le dijo Akari con sorna y entonces nos echamos a correr.
Corrimos como si nos estuviesen siguiendo, casi hasta quedar sin aliento. Llegamos a la entrada del viejo edificio en donde vivía, Ryoga nos esperaba y mi amiga corrió a besarlo mientras yo recuperaba el aire, mi teléfono sonaba y en cuanto vi la pantalla vi su nombre allí "Señor engreído"
—¿Sí?
—Akane, ¿podríamos vernos? —preguntó serio.
—Claro, pero voy llegando a mi casa.
—Iré hasta allí —se apresuró a decir.
—Bien, te espero —respondí y colgué.
Algo no iba bien, pero no sacaría conclusiones antes de tiempo.
Continuará…
Nota del autor
Estimado lector antes que nada, gracias por esperar esta actualización. Pues sé que debieron maldecir cuando notaron al principio que en realidad nada de esa suculenta escena fue real, Ranma muy envalentonado le susurraba todo lo que quería hacer con ella en esa sala de clases, con la pobre Akane al límite que rompe el deseo terminó por convencerla de que nada más importaba, solo lo que ellos sentían. Pero poco duró su momento, fueron interrumpidos por Tofú quien no se da por vencido aunque esta vez salió algo humillado con su lujoso deportivo, sin embargo al parecer "papá Genma" tiene planes para su retoño, los cuales no incluyen a Akane.
Más enredos, más romance, drama y dolores de cabeza para ambos.
Nadie dijo que sería fácil, porque a veces el amor es dulce y embustero.
Si les gustó, los invito a dejar sus preciados review.
Desde Chile una fanática más de Ranma.
Sweetsimphony._
