Atrapada
Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi. Esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Este fic tiene OoC y es una lectura para personas adultas con criterio formado.
—O—
Aun con esos ojos llenos de añoranza y mi corazón palpitando impetuoso dentro de mi pecho, mi cerebro me decía un rotundo "NO" y claro, su invitación era tentadora… una vuelta sobre esa motocicleta podría hacerme perder el juicio, eso sentía y no era correcto. Su mano extendida continuaba en la misma posición, esperando a que la tomase de una sola vez pero no lo haría, no debía.
—Debo irme —hablé al fin, su expresión sorprendida no pasó desapercibida.
—¿En serio? —Preguntó incrédulo y eso me molestó —Entonces es cuestión de ¿deber? —insistió.
—Lo es —respondí con toda seguridad, quise dar un paso pero este volvió hablar.
—No lo sé, no lo pareciera… en realidad creo que sí deseas subir, pero estás limitada —soltó como si nada.
—Qué estupidez dices, ¿limitada yo?
—Tu noviecito… de seguro se enoja si subes ¿verdad?
—Mi novio confía en mí, subir contigo no es el problema…
—¿Entonces? ¿Por qué no lo haces? —cuestionó.
—Porque no quiero estar contigo —escupí enojada.
Justo en ese momento mi teléfono sonaba, observé la pantalla y voltee para irme y contestar.
—Hola Tofu —respondí.
Este hizo ronronear la motocicleta unas tres veces evitando que pudiera oír lo que decía mi novio, luego pasó por mi lado a toda velocidad desapareciendo de mi alcance.
.
.
.
¿Ya me olvidó? Porque eso pareció, Akane no me quiere ver ni en pintura, aceleré todo lo que pude hasta llegar a un cerro empinado, me bajé furioso pateando el suelo como si este tuviera la culpa de mi mala suerte en el amor.
Me senté sobre el suelo acomodando mi mentón sobre las rodillas, recordé cada palabra y esa maldita llamada interrumpiéndonos. El galeno no desaprovechó oportunidad y ahora ella lo prefiere a él, incluso antes también lo hizo. Una sensación de derrota me invadía por completo cuando un lujoso coche llegó a mi encuentro.
—¿Qué haces aquí? —era Mousse.
—Saotome, hay asuntos urgentes que atender en la oficina —rodé los ojos ante su comentario desacertado.
—¡No me jodas hoy, no me siento de buenas!
—Cómo quieras, pero en una hora tu padre va a la empresa ¿qué quieres que le diga?
—¡Por un demonio! ¡Por qué hoy porqué precisamente hoy!
—Y no va solo…
—No puede ser —solté llevando una mano a mi frente, me dolía la cabeza de solo pensarlo.
—Sabes que ella está pendiente de la salud de tu padre, creo que incluso más que tú.
—Yo no se lo pedí, ¡es tan entrometida!
—Decide ya, debemos irnos.
—Iré directo a la oficina —contesté resignado.
—Bien, en tu baño personal está todo lo necesario para que te presentes delante de tu padre.
Y con eso último el chino subió al coche y yo a la motocicleta, en cosa de minutos estaba cambiándome los jeans por un pantalón formal junto a una bonita corbata.
Cuando salí de allí fui enseguida a la sala de juntas, tan solo cinco minutos después llegaba mi padre junto a ella, Kodashi.
—Hijo, que bueno es verte —señaló mi padre con semblante enfermo.
—No debiste venir, sabes que el doctor te pidió reposo absoluto.
—Nada de eso, deben verme aquí si no creerán que pueden hacer los que les plazca —soltó en reprimenda.
—Pero qué cosas dices, la gente trabaja tranquila si tú no estás encima.
—Ya dejemos la plática, mira con quien he venido —dijo haciendo alusión a Kodashi.
—¿Qué tal Ranma? —saludó y le respondí con una ligera inclinación de cabeza.
—Con mucho trabajo y no me gustan las visitas sin programar —respondí.
—¡Pero que antipático eres muchacho! —Exclamó el viejo golpeando la mesa —No le hagas caso linda, es que se pone nervioso ante semejante belleza —agregó haciendo que arrugara la frente mientras ella me veía con seriedad, casi como un póker.
—Deberíamos hablar de lo esencial, pero a solas —aseguré molesto.
Entonces el viejo me tomó del brazo y me presionó ligeramente para que lo acompañase hasta una esquina, pidió disculpas a la única fémina en la sala quien le sonrió casi por obligatoriedad.
—¿Qué carajos te pasa? ¡Es tu prometida por un demonio! —exclamó enojado el viejo.
—Sabes bien que solo es para la foto, nosotros no somos nada nunca hemos compartido nada.
—Pero ya es hora Ranma, un año no pasa en balde ¿hasta cuándo crees que ella te va a esperar? —me increpó haciendo que mi enojo aumentara.
—Jamás pedí comprometerme con ella, esto es asunto tuyo ¡soluciónalo! —espeté.
—Te casarás con ella, esa es mi voluntad. ¿O acaso olvidas que te salvé de esa caza fortunas?
En ese momento todos los malos ratos que había tenido hasta ahora no se comparaban con la ira que sentía.
—¡¿Cómo puedes siquiera llamarla así?! —grité tan fuerte que el viejo se echó hacia atrás —Nunca más ¿me oyes? Ni siquiera la saques a colación porque si estoy aquí fue precisamente para protegerla de tu ambición.
—¡Ranma! ¡Ranma! —gritó mientras pasaba por su lado saliendo de la sala de juntas.
Una vez en mi oficina solté mi corbata y me senté, necesitaba un trago no esa bendita botella de agua que me dejaba Mousse sobre la mesa.
De pronto la puerta se abría sin más, iba a volver a gritar pero era Kodashi…
—No estoy de humor —solté ignorándola.
Ella caminó sobre sus tacones de charol y se acercó aun cuando sabía que no la quería ni ver.
—Ranma, los problemas con tu padre no tienen por qué afectarnos —comentó delante de mí, solo vi sus largas piernas y el vestido negro ceñido que traía puesto a las alturas de sus caderas, ¿de qué problemas habla? si fue por ella que empezó todo, pensé.
—No me hables con familiaridad ¿quieres? Delante de él haz lo que desees pero entre los dos no es necesario.
—Yo te quiero Ranma ¿cuándo me vas aceptar? —preguntó inclinándose hasta mí poniendo sus manos en el cuello de mi camisa obligándome a verla a los ojos.
—No puedo —contesté —no mereces esto, hace mucho que debiste buscar a alguien más.
—Nos vamos a casar, pronto viviremos juntos debemos consumar esto ¿no te apetece siquiera eso?
La mujer se me insinuaba deliberadamente, ¿acaso no entiende? Ni siquiera me gusta, ella es hermosa pero no es Akane.
—No hagas esto Kodashi —respondí al tiempo que se sentaba sobre mis piernas.
—Al menos un beso de bienvenida, no me doy por vencida tan fácilmente.
En ese momento Mousse entraba de súbito, ambos nos sorprendimos.
—Lo siento es que… y entonces apareció detrás otra mujer.
—¡Akane! —exclamé estupefacto ¿qué demonios hacía aquí?
—La señorita Tendo olvidó algo en la entrevista —habló Mousse.
El rostro de Akane estaba sin expresión, nos veía fijamente pero no demostraba nada.
—Disculpa la intromisión, en la televisora me dijeron que aquí podía encontrarte pero debí avisar antes —mencionó entregándole un sobre a Mousse quien lo recibió incómodamente.
Me puse de pie quitando a Kodashi de encima, esta me tomó de la mano para detenerme y la vi lleno de ansiedad…
—¿Qué crees que haces? —preguntó.
—No te entrometas —respondí saliendo eyectado de allí para alcanzarla justamente en el elevador.
Me vio algo confusa, porque pedí a los tres colaboradores que la acompañaban que esperaran afuera. Ella quiso salir pero me interpuse en su camino y las puertas se cerraron a mi favor.
—¿Qué haces? —preguntó.
—¿Por qué viniste? Pensé que tenías un "deber" que no volveríamos a vernos y etc…
—Olvidé pedirte que firmaras un documento, se trata de confidencialidad, es solo un papeleo un mero formalismo —respondió.
—Pudiste llamarme, ¿no tienes mi número? No lo he cambiado —aseguré.
—No, no lo tengo. Lo borré hace tiempo —repuso.
—Entonces almorcemos juntos, ¿qué te parece? —fue lo primero que se me ocurrió, estúpidamente.
—Por supuesto que no, vine por trabajo Ranma esto no es nada más que eso.
—Lo que viste… no es así, Akane yo.
—Yo no vi nada, porque no me interesa tu vida privada.
Entonces noté que iba al piso menos uno, directo al estacionamiento esto sería genial.
—¿En verdad me odias tanto?
—No, no eres tan importante Saotome bájate de esa nube ¿sí?
—No es por eso, es que me evades a toda costa.
—Tú me sacaste de tu vida hace más de un año ¿qué quieres de mí ahora? ¿Ser amigos? —chilló saliendo del elevador.
—Tienes razón toda la razón, y ahora tienes novio y yo… una prometida que ni siquiera me interesa —repliqué a su lado siguiéndola.
—Esto es ridículo —soltó una risa nerviosa — deberías estar arriba cogiendo con tu novia como una bestia ¿qué carajos haces aquí siguiéndome? —eso me dejó frío ¿por qué pensaba eso?
—Kodashi es un arreglo de mi padre, nosotros nunca hemos tenido sexo Akane.
—¿Me vas a decir que no estuviste con nadie en todo este tiempo? —preguntó algo jocosa y de la nada se rió tan fuerte que hacía eco por todo el estacionamiento.
—¿Y tú? —pregunté.
—No tengo por qué responderte, ni siquiera sé por qué estamos hablando de esto. Solo piérdete ¿sí?
—Akane…
—¿Qué? —soltó cabreada justo cuando iba abrir la puerta del carro.
—Yo solo… todavía siento cosas por ti. Y sé que tienes novio, y sé lo que eso implica. También sé que no soy inocente, y sí, he tenido encuentros pero solo ha sido para saciar esa necesidad.
Akane miraba fijamente la manilla de la puerta del coche, lo presionaba con fuerza como conteniendo lo que sentía quise acercarme pero ella gritó…
—Nunca más Ranma, no me vuelvas a decir semejante mentira.
Entonces subió y se marchó sin siquiera verme a los ojos.
Suspiré profundamente lleno de decepción, si tan solo me escuchara… ¿por qué siento que no le soy indiferente pese a su desprecio?
Me di la vuelta para regresar y tan solo un carro más allá estaba Kodashi con los ojos enrojecidos, la mujer me veía con ira, me acerqué lentamente…
—¿Escuchaste todo? —pregunté curioso, acto seguido ella me bofeteó.
—¡Eres patético! —Escupió — ¿Sexo con otras? Pero no conmigo, te gusta esa mujer inferior y todavía te rechaza lastimosamente. Me desprecias y se lo dices abiertamente ¡¿Quién te crees que eres?! —gritó dándome la segunda bofetada de esa tarde esta vez en la otra mejilla.
—No debiste seguirme, esa es mi verdad por patética que sea.
—¡Eres un desgraciado! No sé qué vi en ti, pero esto no se quedará así Ranma. ¡Eso te lo juro! —se dio la vuelta y subió al coche en donde su chofer la esperaba con la puerta abierta.
En cuanto llegué a la oficina Mousse me esperaba con dos bolsas de hielo, una para cada mejilla.
—No digas nada —pedí acomodándome sobre el sofá, puse el hielo y cerré los ojos.
—En media hora tienes una reunión, no puedes negarte.
El chino se retiró para dejarme a solas, estaba cansado.
.
.
.
Ya casi eran las ocho de la tarde, y por fin había terminado de editar la entrevista que había realizado a Ranma, apagué el computador y miré alrededor notando que la mayoría de mis compañeros se habían marchado. Me sentía agotada mentalmente, sobre todo después de verlo tantas veces y oír sus barbaridades, agradecí que mi compañero me facilitara el carro para largarme de allí lo más rápido que pude.
Tomé mi bolsa y el abrigo, iría directo a casa por una ducha y a dormir, pero cuando llegué al primer piso Tofú me esperaba con un hermoso arreglo floral.
—Pensé que no te vería —dije besándolo brevemente.
—La conferencia se pospuso, conduje rápido para llegar a verte.
—¡Están preciosas! —chillé al tomar las hermosas rosas rojas.
—No tanto como tú…—rodé los ojos ante su cliché. Pero era un lindo detalle y lo agradecía.
—¿Cómo te sientes de tu resfriado? —preguntó tomando mi mano entre la suya, mientras caminábamos a su coche.
—Mejor, aunque todavía algo cansada.
—Entonces vamos a mi casa, te atenderé muy bien —repuso.
—Qué tentador, es acaso eso es ¿una propuesta indecorosa? —pregunté suspicaz.
Tofu sonrió galán, eso me encantaba pero la verdad era que no estaba de ánimos para intimar. Y creo que él lo sabía muy bien.
—No hoy cariño, mejor te recuperas.
Subimos al coche, y en cosa de minutos llegamos a su apartamento. Todo el lugar olía a comida casera…
—Vino la señora Chiasa y le pedí cocinara algo —comentó al ver mi cara de felicidad, y es que esa señora cocinaba divino.
—Que delicia, iré a lavarme las manos y regreso —respondí.
Cuando regresé vi que Tofu servía dos tazones de sopa y me acomodé en la silla.
—Te han llamado cariño —soltó de pronto, claro había dejado mi móvil sobre la mesa.
—¿Quién era? —pregunté curiosa.
—No contesté, solo vi el nombre de la persona que llamaba —entonces cogí el celular y fui hasta las llamadas perdidas.
"Corporación S" este número pertenecía a la empresa de Ranma, el asistente ese me había pedido guardar este contacto por si ellos necesitaban algo referente a la entrevista.
—¿Quién es? —preguntó probando su sopa.
—Esto tiene que ver con mi trabajo, me han pedido que entreviste a un famoso empresario —comencé a decir, él me escuchaba con mucha atención —Al principio no sabía de qué se trataba, pero resultó ser Ranma Saotome —en ese instante Tofú dejó su cuchara en el tazón.
Lo observé brevemente, y noté como los músculos del rostro se ponían tensos.
—¿Y tuviste que realizar la entrevista? —preguntó serio.
—Sí, lo hice. Ya está hecho, nada del otro mundo —respondí como si nada hubiese sucedido.
—¿Por qué no me lo comentaste? —preguntó otra vez.
—Porque todo fue muy rápido, ayer me enfermé y hoy hice la entrevista. Además no hay nada espectacular en ello, tú sabías que él es exitoso en realidad todo Japón lo sabe.
—Tienes razón —contestó volviendo a tomar su cuchara.
—Tofú —susurré esperando me dedicara su atención, este me vio de inmediato, cogí su mano libre y la acaricié —No pasó nada, él es parte de mi pasado. Fue un poco incómodo, no lo niego pero soy una profesional, esto fue solo por trabajo lo comprendes ¿verdad?
Pasaron unos tres segundos antes de que este me devolviera una sonrisa, por alguna razón me sentí nerviosa, no era mi intención que él se sintiera mal por mis acciones.
—Lo sé, eres una excelente periodista Akane y ahora eres mi novia y es lo único que me importa.
Después de eso, continuamos comiendo y platicando de su seminario pospuesto. Luego lavamos los tiestos y nos fuimos a la ducha para luego acostarnos a dormir. Esa noche me acurruqué en su tibio pecho y decidí olvidar cada encuentro con Ranma, tal y como dijo mi novio él era mi presente y es lo único que debía importarme.
.
.
.
Al día siguiente la oficina estaba revolucionada, resultó ser que alguien tomó unas fotografías en un estacionamiento, pero no era cualquiera si no que el mismísimo estacionamiento de "Corporación S" cuando vi las imágenes casi me fui de espalda, en ellas se veía claramente a Ranma junto a una mujer, o sea yo. Solo que mi rostro no fue captado por lo que agradecí internamente por ello.
—¿Por qué tanto alboroto? —pregunté a un compañero.
—Dicen que tiene una aventura, que engaña a su prometida Kodashi Kuno.
—¡Eso no es cierto! —chillé enojadísima.
Me levanté de la silla para hacer unas llamadas pero mi jefe me solicitaba con urgencia a su oficina…
—Dime la verdad Tendo ¿conocías de antes a Saotome? —su pregunta me pilló desprevenida, ¿de dónde saca esa información? —Tu cara me dice que sí —agregó y eso que ni siquiera le contestaba.
—Solo fuimos compañeros de universidad, ¿qué con eso?
—Eres tú la de la fotografías ¿cierto?
—Fui a que firmara un documento que olvidé en la entrevista, el tipo solo me escoltó al estacionamiento ¿no entiendo el problema?
—Tendo no me importa eso, solo quiero que nos des una exclusiva ¿comprendes?
—¡¿Cómo?! —exclamé furiosa.
—El hombre tiene poder y esto da para una nota rosa de esas que las mujeres adoran leer.
—¿Quiere que mienta? Tengo novio, ¿cómo puede pedirme eso?
—Pronto la competencia podría…
—¡Por ningún motivo! —le grité tan fuerte que estoy segura se oyó en todo el piso.
El vejete y robusto hombre quedó de una pieza, por poco le corrí el peluquín ridículo que usaba para cubrir su cabeza calva.
—¿Me cree una broma? ¡Esto es acoso laboral! Usted quiere que mienta, y yo tengo una vida. Lo denunciaré, tengo influencias no me vea con esa cara. Aunque llevo un año aquí, he sabido ganarme el favor de muchos, tengo amigos en varios lugares. Si vuelve a decir o a vincularme con ese hombre se arrepentirá.
Salí de allí enfurecida, el portazo fue monumental. Todo mundo me veía horrorizado, seguramente me pediría la carta de renuncia pero prefería irme que continuar en esa mierda; brillé y ahora quiere lustrar el suelo conmigo ¡que se vayan todos al carajo!
Tomé mi bolsa con un único objetivo, le exigiría que aclarara esa situación. Si esto llegaba a los oídos de Tofu… y entonces sonaba mi celular, contesté de inmediato.
—Akane —lo oí serio —Acabo de ver una noticia en mi consulta, sé que eres tú porque la pañoleta que llevas puesta es la que traje de Canadá ¿qué ocurre?
—No pienses mal, esto es solo un puto montaje. Acabo de pelearme con mi jefe por ello…
—Yo te creo cariño, pero —lo interrumpí.
—Tofú, ¿confías en mí? —pregunté.
—Sí —respondió.
—Ahora voy a aclarar esta situación, voy en camino a ver a Ranma. Tendrá que parar esa mentira, dando alguna declaración. Te quiero, te llamo más tarde.
Corté la llamada sin más, en cuanto llegué a la calle cogí un taxi y volé hasta su empresa. Pues resulta que era imposible ser atendida sin una cita, ¿qué se cree ese cretino? Me pone en el ojo del huracán y ahora no puedo verlo, estaba a punto de ponerme a maldecir cuando el asistente de ojos verdes se me acercó…
—El señor no viene hasta medio día, se encuentra en esta dirección —musitó entregándome una nota con la información.
Esto quedaba a solo dos cuadras de allí, decidí caminar porque así podría calmarme un poco, pero cuando llegué noté que era el nombre de un particular tienda, una que vendía trajes elegantes de etiqueta.
Al entrar una vendedora me pidió que usara el lado sur pues en medio estaba reservado por alguien "importante", miré rápidamente y vi a Ranma salir de un probador con un traje que lo hacía ver deslumbrante, en tono azul petróleo el espléndido pantalón le quedaba como hecho a medida, y qué decir de la camisa y el saco, el detalle labrado de los botones dorados, su cabellera negra brillaba y sus ojos eran otra historia, estaban tan apagados como el fondo más frío de un calabozo.
—Lo busco a él —mencioné y la vendedora sonrió.
—¿Es usted la novia? No debería verlo aún, todavía elige traje para la boda —repuso dejándome fría, en verdad se iba a ¿casar?
La mujer me acompañó hasta llegar frente a él, Ranma me veía notoriamente sorprendido.
—Necesitamos hablar, ¡a solas! —resultó ser que estaba acompañado de un hombre de no conocía, Ranma le pidió privacidad y este me miró feo antes de irse.
—Es la segunda vez que me buscas Akane, pero luego me mandas al demonio —soltó haciendo una mueca.
—No estoy para tus bromas Saotome —respondí escueta.
—Vienes enojada, ¿qué pasa?
—Somos noticia ¿sabías?
—¿"Somos"? —frunció el ceño.
—¿No miras las malditas noticias? Nos fotografiaron, incluso ahora podrían estar siguiéndome —entonces este cogió mi mano y me empujó dentro del probador cerrando la cortina.
Me vio con intensidad arrinconándome en el estrecho espacio…
—Tu actuar me perturba Akane, sabes bien que todavía siento cosas por ti, pero no paras de venir a mí ¿cómo carajos pretendes que no pierda la cordura? —susurró cerca de mi oído haciéndome estremecer.
—¡Estás loco! Esto es serio Ranma, tengo novio y…
—¡Me importa una mierda tu novio! —bufó en cuanto lo nombré.
Entonces lo empujé para poder respirar sin su aliento pegándome en la cara.
—Nada te importa, eres un puto egoísta —exclamé enojada.
—Qué crean lo que quieran…
—Ya viste las fotos ¿cierto?
—Es lo primero que mi asistente me mostró esta mañana, qué puedo hacer si la prensa rosa es así. Incluso mi "prometida" no para de llamarme y eso que ayer escuchó todo lo que te dije.
—Ranma esto está mal, tú y yo…
—Exacto, tú y yo.
Fue en el instante que me atrajo a su cuerpo posando una de sus manos en mi espalda y la otra cerca de mi nuca.
—Estamos solos, aquí nadie vendrá hasta que yo lo diga… muero por besarte y hacerte mía.
—Eso no sucederá —respondí.
—Pero tus jugosos labios dicen otra cosa, ¿por qué tiemblas Akane? ¿Por qué niegas que tu cuerpo reaccione cerca del mío?
—Siempre tan fanfarrón… te detesto, solo me causas problemas ¡ya deja la joda maldita sea!
—Eso, insultarme dilo mil veces si quieres —replicó casi rosando mis labios, estaba prisionera de él.
Mi corazón estaba desbocado, las piernas me temblequeaban y comenzaba a sudar de los nervios. Sí, en parte ese engreído tenía razón, pero nada volvería hacer como antes. En un año todo cambia, incluso las personas.
—Déjame besarte Akane —esbozó sin dejar de verme por un instante, estaba expuesta, desnuda, siempre había tenido ese efecto en mí. Me sentía débil y tonta por permitirlo, ¿por qué mi cuerpo no se movía?
Inclinó apenas un poco su rostro, estaba a punto de besarme la boca cuando se desvió fugaz hasta mi cuello, pasó la punta de su lengua dejando un rastro húmedo, jadee sorprendida estremeciéndome por completo.
Voltee mi rostro y me vio ardiendo en deseo, reconocía esa mirada; debía salir de allí cuanto antes.
—Señor, lo busca una mujer —era la voz de la vendedora al otro lado de la cortina —Dice que es su novia, pero anteriormente dejé pasar a otra chica y…
—¿Le dijiste que eras mi novia? —preguntó divertido.
—Claro que no, la vendedora sacó sus propias conclusiones —respondí.
—¡Ay qué mala suerte la mía! No digas nada ¿ok? Se alejó de mí devolviéndome mi espacio personal y salió asegurando que la cortina quedase cerrada.
Exhalé largo y tendido, y ahora ¿cómo carajos saldría de aquí?
Continuará…
Nota del autor
Estimado lector, agradecida siempre de su apoyo en esta historia. Espero les haya gustado esta actualización llena de enredos entre esos dos. Ranma no da pie atrás, algo insistente nota que ella está por sucumbir o simplemente enviarlo a volar. Akane le dice que no, pero su cuerpo no le hace caso.
¿Qué sucederá?
No se pierdan el siguiente capítulo.
Los invito a leer "Siete días con Sweet" ya vamos en el día tres, no te lo pierdas.
Comenta y recomienda, estaré agradecida.
Desde Chile una fan más de Ranma.
Sweetsimphony._
