Ser o no ser…
Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi. Esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Este fic contiene OoC, contenido maduro.
—O—
Apenas Ranma salió por esa cortina instintivamente me abracé; estaba perturbada, mi corazón desbocado y creo hasta sudaba de los nervios.
De pronto oí claramente su voz…
—¿Qué haces aquí? —preguntaba con tono serio.
—Debía verte, casi no lo creí cuando papá Genma me dijo que estabas en la tienda que escogí para tu traje de boda —respondía una mujer.
Y por el título alusivo al suegro estaba segura de que era Kodashi Kuno.
—Así es, finalmente vine pero no es lo que crees —comentó él.
—¡Te ves divino! Soñaba con ver este momento querido, en verdad me haces feliz —decía ella con emoción.
—Bueno pero todavía debo cambiarme y…
—Qué tal si te ayudo con eso —pidió la mujer y me puso nerviosa.
Comencé a mirar a todos lados y a dónde rayos me movería, si salía nos descubría, si me quedaba también corría riesgos.
—Por supuesto que no, ¿viniste con chofer cierto?
—Sí
—Entonces espérame en la dirección que te enviaré, almorcemos juntos —finalizó.
Seguido de eso escuché un par de tacones alejarse, la cortina se abrió y este entró tan rápido que no me permitió salir.
—¿En qué estábamos tú y yo? —preguntó rascándose la barbilla.
—¡Ya basta Ranma! —Chillé molesta —necesito irme de aquí, vine a solucionar un tema puntual, estás por casarte y no es correcto que estemos así los dos —agregué firme, pero este no se movía de la única salida posible.
—¿Desde cuándo te importa ser correcta? —me increpó escuetamente.
—¿Acaso no entiendes la situación? Mi novio desea una explicación porque me reconoció en las imágenes que difundió la prensa, allí estás tú y solo deseo que des una maldita declaración diciendo la verdad ¿está claro?
En ese instante pasé por su lado rozando su brazo, pero este me volvió a sujetar del codo con suavidad.
—¿Cuál verdad? —No quería verle los ojos otra vez, pero volvió arremeter sin compasión —¿La tuya o la mía, Akane?
Me zafé como pude, todo mi cuerpo temblaba al oírlo, sentí miedo de seguir escuchando lo que saldría de su boca y huí, sí, salí despavorida de aquella tienda porque no podía seguir compartiendo su mismo aire.
Apenas llegué a la calle principal hice parar un taxi y subí, me destino era la consulta de Tofu. Miré el reloj de pulsera y marcaba las una de la tarde; necesitaba verle, necesitaba explicarle este enredo y saber que todo iba bien, que todo estaría bien…
En cuanto llegué noté que su secretaria no estaba, solía tomar una hora de descanso para almorzar, y pese a todo entré para buscarle porque sabía que Tofu se quedaba viendo informes mientras comía algún sándwich, ni siquiera toqué solo entré y ahí estaba... sentado frente a su computador con sus lentillas puestas, justo sobre la mesa tenía su emparedado favorito una taza de té de jazmín que debió servirse hace tan solo cinco minutos por el aroma que había.
Su rostro se sorprendió de mi intromisión, nunca había llegado a su trabajo sin avisarle. Se levantó y caminó hasta llegar mí, mi espalda se apoyaba sobre la puerta que acababa de cerrar.
—¿Qué sucede Akane? —preguntó posando su mano en mi mejilla.
—Quería verte —respondí, inmediatamente esbozó una sonrisa que me cautivó.
—Pensaba ir por ti más tarde, pero estás aquí y me has sorprendido gratamente —comentó tomando mi rostro entre sus manos, depositó un suave beso sobre mis labios.
Iba a cortar el momento pero no quise y pasé mis manos alrededor de su cuello, mi cuerpo se acercó tanto que estaba segura de que entendía mis verdaderas intenciones.
El beso iba lento y preciso, mis dedos se enredaban entre sus cenizos cabellos, pude sentir sus manos bajar por mi espalda hasta mi cintura, necesitaba sentirlo mío todo mío y no me iría hasta conseguirlo.
—Si continúas no podré almorzar —susurró entre húmedos besos.
—Comencemos por el postre —repliqué sacándole la corbata.
Nos movimos entre apasionados besos quitándonos la ropa, llegamos justo detrás del biombo en donde tenía la camilla que usaba para revisar a sus pacientes, me levantó tan fácilmente quedando en bragas y con la blusa aún puesta pero abierta en su totalidad. Fue quitando las pantis que traía y besó mis pies hasta llegar a mis muslos.
—Nunca he hecho esto en mi consulta —repuso mientras tiraba lejos mis bragas.
—Siempre hay una primera vez —repuse muy acalorada.
Me tenía a su completa disposición, pasó la palma de su mano sobre mi vientre para luego acariciar mi monte y finalmente masajear mi centro con sus largos dedos, jadee excitada en cuanto tocó mi sexo, se quitó las gafas y me vio con deseo.
—Cumplirás una de mis fantasías cariño —soltó justo antes de hundir su boca en mis labios más sensibles.
Sus succiones me tenían inmersa, definitivamente no había mejor remedio que un poco de buen sexo para olvidar tanto estrés, sus dedos ayudaban un poco y pronto acariciaba mi clítoris como todo un experto de aquella ciencia. Sus manos se aferraron a mis muslos, jalaba de sus cabellos mientras mis piernas lo aprisionaban para que no dejase tan excitante tarea. Su lengua tibia degustaba de mis jugos y sus dientes se hundían con precisión, mi botón palpitaba de tanto goce, mis manos se aferraban a la camilla disfrutando de sus desvergonzadas caricias, cuando creía que no podía ser más cautivante sus fogosos besos pasaban como una barrida queriendo que no parase jamás. De pronto se apartó, estaba a punto de maldecirlo cuando lo vi acomodarse entre mis piernas, me tomó de las manos y me atrajo hasta él. Pasé mi pulgar por sus labios limpiando un poco de las huellas de mi sexo, me besó sin dejar de verme y entonces su falo me atravesó de súbito.
Un estruendoso "Ah" se oyó por toda la sala, la verdad era que con Tofu intimábamos muy bien, aunque siempre tomaba la iniciativa esta vez lo dejé a él en libertad. Me estaba sorprendiendo gratamente, estaba tan húmeda que su miembro subía fugaz por mis paredes.
—No nos queda mucho tiempo —susurró entre gruñidos que hicieron le enterrara las uñas en sus hombros.
Sus movimientos ascendentes me tenían extasiada, de arriba abajo más y más fuerte, estaba entregada por completo, sus jadeos, su mirada ardiente, su cuerpo sobre y dentro de mí a punto de explotar en un orgasmo, lo abracé con fuerzas mientras este estrechaba mis caderas a su pelvis…
—Me vuelves loco Akane —soltó entre embestidas brutales, me besó el cuello y de pronto lamió aquella parte de mi piel sensible, entonces mi cerebro hizo clic.
Recordé el probador, recordé su mirada intensa, sus palabras y por su puesto cómo me acorraló haciendo la misma acción que ahora hacía mi novio mientras follaba con él.
Mis jadeos aumentaron, quise verle el rostro a Tofu pero mi cerebro solo imaginó al hombre equivocado y justo cuando este me besó para sucumbir, ambos nos dejamos correr extasiados.
Lentamente nos separamos, algo agitados nos vestimos y acomodamos. Tofu no paraba de verme, sabía que intentaba escudriñarme, mi conducta no era normal, pero tampoco desaprobaría el hecho de que vine a buscarlo, de que vine porque lo deseaba.
—Tenemos diez minutos —señaló.
—¿Otro round? —pregunté coqueta queriendo evadir.
Se acercó, me abrazó y me besó dulcemente…
—Te quiero Akane, venir aquí y hacerlo fue delicioso. Pero estoy casi seguro de que no era esto tu objetivo —repuso.
—Quería verte, ¿no puedo echar de menos a mi novio? —cuestioné.
—¿Tiene que ver con las imágenes que vi en televisión?
—Eso ya se solucionó, no te preocupes por trivialidades. Yo solo te quiero a ti, solo te deseo a ti ¿lo sabes verdad? —Mi sensual galeno me vio fijamente, volvió a besarme y acarició mis manos.
—Me alegro, confío en ti —aseguró.
Pronto tocaron la puerta, era su secretaria quien abrió los ojos al verme allí. Saludó con cordialidad recordándole que en unos minutos llegaba otra paciente.
—Hablemos en la cena cariño —señaló el.
—En tu apartamento, iré esta noche — indiqué.
—Me parece perfecto —hizo un guiño y finalmente me despedí.
Regresé al trabajo más relajada, retomé mis labores y me propuse no pensarlo más.
.
.
.
El almuerzo con Kodashi había sido tedioso, la mujer no paraba de hablar de arreglos para la boda. Verme con ese traje solo hizo que su entusiasmo se potenciara más, pero todo se fue al carajo cuando le dije que el traje era para la boda de un amigo el cual me invitó para un mes más, faltó poco para que me golpeara con el trozo de bistec que tenía en el plato.
Al fin estaba en mi oficina solo, entre montañas de papeles pensándola, deseándola como un loco sobre todo después de tenerla tan cerca en ese probador. Mis fantasías más ardientes pasaban por mi mente hasta que llegó Mousse y me informó lo que no deseaba oír.
—Ella fue directo a la consulta de su novio —comentó sin más —Y no es su padre quien la seguía, era gente de la señorita Kuno —agregó haciendo que mi mal humor se elevara a mil.
—¡Maldita sea! —exclamé furioso golpeando la mesa.
—¿Deseas algo más? —preguntó el chino.
—Sí, quita a esos gorilas del radio de Akane. No quiero que se dé cuenta que la siguen, yo me encargo de Kodashi.
—Y del novio… —musitó Mousse esperando una respuesta.
—Solo quiero que ella haga su vida en paz, su novio es su asunto no el mío. Recuerda que te pedí la siguieras por las imágenes que me enviaste esta mañana, era sospechoso y creí que era mi padre otra vez quien la rondaba pero resultó que no.
—Bien, haré que dejen de seguirla sin que ella se dé cuenta.
Y con eso último, mi leal asistente se marchó.
Ahora debía lidiar con una prometida que nunca iba a querer y con el amargo sentimiento de saber que ella corrió a los brazos de otro hombre, o más bien de quien hoy tenía el privilegio de hacerla feliz.
.
.
.
Terminada la jornada laboral iba camino a tomar un taxi para llegar a casa de Tofú pero un par de tipos vestidos con trajes negros me escoltaron hasta un coche que parecía blindado, apenas me acerqué se bajó levemente una de sus ventanillas y pude reconocer a Kodashi.
—Puntualidad, por favor —musitó entregándome una tarjeta, los sujetos subieron y se marcharon dejándome en ascuas.
En la tarjeta aparecía una dirección y un horario, rodé los ojos la guardé en mi bolsillo y continué mi rumbo. Cuando llegué al apartamento de Tofú este estaba concentrado cocinando, me sorprendí pues siempre prefería invitarme a cenar fuera.
—¿Qué celebramos? —pregunté al ver la cena lista y dispuesta para una velada romántica.
—Nuestro amor —respondió y no pude evitar echarme a reír.
—¿Desde cuándo tan romántico?
—Solo contigo cariño —contestó sirviendo un trozo de res asada junto a unas guarniciones que se veían deliciosas.
Comenzamos a comer pero notaba que mi doctor favorito me veía atentamente…
—¡Está delicioso! —exclamé.
—Lo sé —susurró, dejé los palillos sobre el plato y lo miré fijamente.
—¿Qué sucede? —pregunté curiosa.
—Eso quisiera saber, ¿estás bien? —Preguntó de regreso —¿Lo viste? ¿Estuviste con él? —insistió aunque su tono era bastante tranquilo podía notar cierta ansiedad.
—Claro que lo vi, lo increpé y le exigí que solucionara el malentendido —respondí sin dejar de verle.
—Te noto nerviosa cuando hablamos de él, no me mal interpretes Akane, sé muy bien que él fue parte de tu vida, a veces no es tan rápido olvidar es por ello que quiero saber cómo te sientes —sus palabras me calaron profundamente.
¿Cómo me siento? Ni siquiera me había dado el tiempo de preguntármelo, presioné fuerte el vaso que tenía delante de mí. No quería mentirle, odiaba eso.
—Ha sido incómodo —suspiré hondamente —creo que todavía guardo cierto resentimiento hacia él —Tofú me veía con seriedad —No me lo esperaba ¿entiendes? Volver a verlo y todavía tener que trabajar con él. Lo siento Tofú no quiero que esto…
—No me hace sentir mal cariño —me interrumpió —agradezco que seas honesta.
—Eres maravilloso, en verdad otro hombre monta una escena de celos y hasta termina con la relación por esas absurdas imágenes. Me siento terrible por hacerte pasar por todo esto —aseguré llevando mis manos hasta mi rostro.
Entonces Tofú se acercó sentándose al lado, me abrazó acarició mi cabeza y sacó mis manos de mi rostro con tanta delicadeza…
—No te dejaré Akane, tampoco fue fácil para mí conquistarte. Ambos sabemos que Saotome tiene ciertas influencias, de seguro arreglará todo. Te quiero ¿comprendes? Eres la mujer de mis sueños, solo déjalo ir…
Volvió abrazarme y no pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas, no solo porque Ranma perturbaba mi espíritu, sollozaba por el hombre que esperaba atento por mí. Sus "te quiero" iba más profundo de lo esperado, sentí por primera vez que la relación sentaba bases sólidas y era lo que de alguna forma esperé.
Quizás esto es una maldita treta del destino, una prueba para nuestra relación pero con Tofú a mi lado nada podía salir mal.
—Debo decirte algo más —mencioné, Tofú secaba mis mejillas humedecidas con un pañuelo —Él está por casarse —la expresión de mi novio fue de sorpresa —Pero cuando lo vi esta mañana, dijo que todavía siente cosas por mí.
—¿Y tú le crees? —Negué frenética —¿Y qué sientes tú con respecto a eso?
—Me molesta —respondí escueta —además, hace un rato la novia me dio esto —busqué el papel dentro de mi bolsillo y se lo entregué.
—¿Y por qué quiere verte? —cuestionó Tofú leyendo la dirección.
—Ni idea, pero creo que puede ser por las imágenes que se difundieron en televisión.
—Solo queda media hora —señaló mi novio viendo el reloj en su mural —¿Quieres ir?
—¡Por supuesto que no! —Chillé —No tengo nada de qué hablar con ella, y ahora mismo solo quiero estar contigo —aseguré abrazándolo fuerte.
—Me parece perfecto, terminemos de cenar ¿sí? —entonces volvimos a la comida, cambiamos de tema y agradecí su apoyo, en verdad sentí que hablarlo desahogó mi pecho.
Los minutos pasaron y la hora del encuentro llegó, de seguro esa mujer ardía en coraje por dejarla plantada pero no estaba dispuesta a oírla.
.
.
.
Por la mañana Tofú me llevó en su coche hasta la oficina, un beso de despedida y salí de su carro rumbo al edificio, tenía varios correos que responder y entregar la entrevista de Ranma a producción pues la pasarían esa misma tarde en televisión. Estaba tranquila, me sentía en paz después haber hablado con Tofú, la noche había sido magnífica a su lado y dormí como nunca.
La hora de almuerzo llegó y me levanté para ir con unos compañeros por algo de comer, se me antojaba una sopa de algas pero entonces los mismos gorilas de ayer me esperaban justo afuera.
—¿Podría acompañarnos por favor? —preguntaron con amabilidad pero muy serios.
—No puedo, y dígale a su jefa que no tengo nada que hablar con ella que me deje en paz.
Sin embargo la mujer estaba a tan solo unos metros de allí, se me acercó cautelosa sobre sus tacones de Gucci y un vestido de pasarela.
—Solo será breve, ayer osaste dejarme plantada Tendo eres muy mal educada —repuso ofendida cruzándose de brazos.
—Esto es en serio, no hay nada que decir ¿por qué me buscas?
—Ranma es un tema que me importa Tendo, será la última vez que te hablo lo prometo —insistió, algo cabreada fui y me excusé con mis compañeros quienes me esperaban un poco más allá.
La seguí y subí junto a ella en su coche, unas tres cuadras más allá entramos a una cafetería y la chica pidió dos americanos fríos.
—Esto no es social Kodashi, solo dime lo que deseas hablar ya me quiero ir —pedí con urgencia.
—Disfruta el americano Akane, no es veneno —indicó posando el sorbete en sus labios.
Rodé los ojos y de pronto hizo una seña a su guardaespaldas quien se acercó dejando un sobre blanco sobre la mesa.
—¿Qué es esto? —pregunté seria.
—Solo míralo —señaló.
Lo tomé entre mis manos y abrí despacio, dentro había varias fotografías; en cada una de ellas se veía claramente a Ranma dentro de algún antro por las luces, pero no estaba solo. Una mujer voluptuosa de cabello largo hasta la cintura se veía muy coqueta a su lado tocándole el rostro o las manos e incluso su corbata.
—¿Por qué me muestras esto? —le increpé tirando las fotografías sobre la mesa.
—Esas fotografías las tomaron ayer por la noche —respondió, estaba un tanto impávida a sus palabras —Bien sabes que pronto me casaré con él, y estoy consciente de sus andanzas.
—Bien por ti, pero no entiendo tu punto.
—Sé que Ranma te busca —replicó.
—Claro que no, es más, si acaso nos vimos fue solo por esa entrevista.
—Sin embargo, ayer los encontré en el estacionamiento de su lugar de trabajo.
—No te daré más explicaciones, qué el mismo te responda Kodashi ya basta de boberías ¿sí? —iba a ponerme de pie pero ella me detuvo.
—Akane, entiende que él no es para ti. Se ve con otras mujeres incluso irrespetando nuestro compromiso y no creo que a tu novio no le importe esta situación ¿no?
—¿Acaso me amenazas? — Pregunté irónicamente y solté una risotada burlona —La relación que tengo con mi novio no se asemeja en nada a la tuya Kodashi.
—¡Cómo te atreves! —chilló alzando su mano pero la detuve ipso facto.
—No necesito esto, no te humilles más por él sobre todo si tienes que seguirlo para saber con quién está, es un consejo y es gratis.
Me fui con un dejo de amargura, la mujer era patética pero él era un mentiroso. De solo recordar cómo me arrinconó ayer y verlo muy acomedido con esa tipa en esas fotografías, era un puto don juan y sus días de universidad no los dejó atrás.
Regresé al trabajo sin poder almorzar, fui por un cappuccino vainilla a la máquina expendedora y volví a mi cubículo a trabajar, tomé un lápiz junto a unas hojas y noté que el pulso me temblaba ¿por qué? estaba bien, no, no lo estaba. Y no había nada que pudiese hacer, verlo no era opción pues no quería. No es tu problema Akane, él no es mi asunto.
Apenas el reloj marcó las seis fui directo a mi apartamento, Tofú tendría trabajo y cena con colegas así es que no nos veríamos. Mientras me quitaba los tacones y aflojaba la blusa recibí una llamada de mi supervisor, "felicitaciones Akane, sabía que podía contar contigo, eres muy buena" decía el vejete al otro lado de la línea, todo era debido a la dichosa entrevista que tanto quería olvidar.
Me senté en el sofá y eché la cabeza hacia atrás en cuanto pude colgar, entonces sonó el timbre y me levanté casi corriendo pensando que podía ser Tofú. Él sabía la clave de mi puerta pero nunca la usaba, siempre prefería tocar entonces abrí sin siquiera mirar el visor. Lo primero que vi fue la espalda ancha de un hombre que no era mi novio, se giró con un ramo de flores y una sonrisa perfecta ¿cómo supo dónde vivo? Fue lo primero que vino a mi mente.
—Qué tal Akane —saludó tan casual.
Por instinto di dos pasos hacia atrás tropezando torpemente con el limpia pies, vi sus ojos abrirse mientras su cuerpo se movió tan rápido que me sostuvo entre sus brazos justo a tiempo.
Solo había sido un año, se veía igual, quizás los músculos de su cuerpo estaban más engrosados, era el mismo perfume, su cálido aliento y la misma mirada. Sí, era Ranma.
—¿Qué haces aquí? —pregunté en esa posición incómoda.
—¿Estás bien? ¿Te puse nerviosa? —Preguntaba evadiéndome por completo —Supongo que estás sola…
Entonces logré enderezarme empujándolo suavemente para que me soltase.
—No sabía dónde vivías, lo juro Akane —soltó levantando las manos con las flores.
Estaba tan estupefacta que no podía hablar.
—Lo que sucede es que estas flores las envié a tu oficina, pero tu jefe las envió de regreso con tu dirección y un mensaje "agradezca en persona" y por eso me atreví a venir —finalizó como si nada.
—¿Por qué flores? No las quiero —repuse.
—¿Así de tajante? ¿Ni siquiera vas a oírme?
—Llévale flores a tu prometida, no a mí.
—Son de agradecimiento Akane, no es por amor —replicó dando un paso peligroso al frente.
—Ah… ¿de qué hablas?
—Es por la entrevista, salió excelente en televisión hoy no paraba de sonar m teléfono. ¡Eres increíble! —mencionó.
—Gracias, pero no debiste venir.
—¿Por qué? ¿Tu novio está aquí? —preguntó mirando hacia el pasillo que daba a mi habitación.
—Nada de eso, simplemente porque intento guardar distancia —respondí seria, este me vio no muy convencido de mis palabras, podía notarlo.
—Bueno pero las flores no tienen la culpa de que te coloques nerviosa conmigo, es decir, solo míralas; son hermosas —mencionó poniéndolas delante de mí, eran tulipanes blancos.
—Lo son —susurré.
—Como tú —musitó mientras veía sus zafiros asomados por sobre los pétalos de cada flor.
—Déjalas allí y por favor vete —pedí.
—Lo haré, no quiero continuar importunándote.
Este se movió hasta la cocina y las dejó sobre la mesa al notar que no las recibía.
—Ranma —este volteó a verme justo antes de que cerrara la puerta —No vuelvas, no quiero más problemas con tu prometida, su rostro cambió casi de inmediato.
—¿Más? Acaso la haz visto…
—Sí, esta mañana.
—Lo siento Akane, ese compromiso es una mentira de mi padre que…
—¿Mentira, cómo tú anoche en ese antro coqueteando con esa mujer? —su cara se desencajó.
—Eso tiene una explicación —repuso.
—No es a mí a quién le debes una.
—Lo es, tú sí me importas —replicó.
—Pero tú a mí no —entonces cerré la puerta, apoyé mi espalda sobre esta y me deslicé hasta el suelo.
Llevé una mano hasta mi pecho y sobé como si eso pudiese aliviar el dolor que comenzaba a sentir. No sé con exactitud cuánto tiempo estuve allí, lo que dije me había dolido tanto que no fui capaz de levantarme por un buen rato, sobre el suelo dejaba correr algunas lágrimas, pero cuando me puse de pie era casi las dos de la mañana. Tenía el cuerpo entumecido, observé desde lejos las flores que había dejado sobre la mesa de la cocina y voltee a ver la puerta, fue entonces que mis ojos se posaron en la pantalla del visor; ¡Qué carajos hacía sentado en el pasillo! Mi mente apenas lograba pensar con claridad cuando abrí la puerta y este alzó su rostro hacia mí.
—¿Pero qué carajos haces aquí?
—No podía irme —respondió.
—Pudo verte algún vecino —repliqué casi susurrando por la hora, me acerqué para ayudarlo a ponerse de pie, pensé que podía haber bebido.
—Nadie me vio, no te preocupes —contestó.
—Bien, ahora vete ¿quieres?
—¡No! —exclamó dejándome contrariada.
—¿Qué haces? —pregunté viendo como me jalaba dentro de mi apartamento y cerraba la puerta.
—Debemos hablar, sin tapujos ¿comprendes? Y no estoy ebrio —sostuvo.
—¡Estás loco!
—Sí, por ti. Romperé con todo, incluso con mi puesto en la empresa pero quiero que vengas conmigo ¿qué te parece Akane? vámonos lejos de aquí, a otro país empecemos desde cero.
Lo que oía me dejaba estupefacta, estaba diciendo locuras.
—¡Estás demente! —Grité furiosa —tienes un compromiso con esa mujer pero te revuelcas con otras por las noches y vienes a decirme que quieres irte ¿conmigo?
—No es así Akane, ese compromiso lo hizo mi padre y créeme que lo he roto mil veces pero ella sigue viniendo a mí.
—¡Y el traje de novio que te probabas ayer! —chillé a viva voz.
—Eso también puedo explicarlo.
—Para todos tienes una maldita explicación, ya deja la joda ¡déjame vivir en paz!
—Akane sé que sientes lo mismo, el doctor ese también lo sabe. Lo de nosotros es más fuerte que cualquier cosa — gritó lleno de afirmación, entonces perdí los estribos.
Me acerqué y lo bofetee fuertemente, su rostro quedó viendo el suelo de mi apartamento.
—Todo lo que planeas, debiste decírmelo esa noche hace un año —grité —Ahora yo amo a otro, y se llama Tofú.
—No te creo, no puedo creerte —tomó mi rostro chocando suavemente nuestras frentes, me veía fijamente con los ojos enrojecidos, estaba enojado diría que furioso pero también herido por mis palabras sin embargo no imaginé lo que iba hacer.
Me besó de improvisto, así sin más.
Quedé de una pieza en cuanto sus labios me atraparon por completo, de pronto se oyó que la puerta de mi apartamento se abría. Mis ojos vieron a Tofú entrando directo a tomar a Ranma por el hombro apartándolo de forma brusca, lo golpeó fuertemente tirándolo de culo al suelo.
Grité horrorizada, mi novio estaba enojado y nunca lo había visto así. No sabía qué sucedería pero si no frenaba esto esos dos eran capaces de matarse a golpes por mí.
Continuará…
Nota del autor
Estimado lector, gracias por leer otro capítulo de este triángulo de amor.
Akane está negando lo innegable, Tofú se las da de amante comprensivo pero sacará sus armas, nadie se queda quieto viendo cómo besan a la mujer que amas. Ranma no cesa sus intentos y es por ello que todo se complica.
Espero les haya gustado, dejen sus valiosos review amo leerlos.
Los invito a leer mi último fic llamado "Siete días con Sweet" está completo, es un shot diario y está escrito con cariño para el fandom.
Desde Chile una fan más de Ranma.
Sweetsimphony._
