Alicia en el país de las maravillas no me pertenece
Alicia en el país de las maravillas
En el país de las maravillas, era de tarde cuando una niña pequeña corría por su vida, su respiración es muy agitada, sus rubios cabellos se desplazaban de forma caótica con el viento, detrás de ella la perseguían un grupo de personajes de lo más excéntricos. Los que estaban mas cerca de ella eran la baraja de cartas seguidos por la reina de corazones.
Reina de corazones: - Córtenle la cabeza!
La niña tropezó con una piedra que se encontraba en su camino, impacto su cara contra el suelo, volteo hacia arriba desesperada.
Alicia: - No por favor noooooo!
Vio a una de las cartas de la baraja con un hacha que sacudió hacia su dirección para matarla, levanto sus manos de manera intuitiva para defenderse, al mismo tiempo que cerró los ojos por el terror. En ese momento algo impacto en su cara abrió los ojos, no estaba en el país de las maravillas, estaba acostada debajo de un árbol que estaba a 100 metros de su casa, estaba muy obscuro, al percatarse de lo ocurrido puso sus manos sobre sus ojos e inspiro de manera profunda.
Alicia: - No otra vez! No de nuevo.
Se quedo unos cuantos segundos en el suelo, con una de sus manos todo su rostro hasta encontrar aquello que la despertó, lo sintió con sus dedos y lo olio, puedo percatarse de que provenía de un pájaro que estaba sobre el árbol.
Alicia: - Aughhh que asco!.
Se limpio y comenzó a caminar hacia su hogar, al llegar uso una vela para tener luz y se dirigió hacia un espejo, podía verse a toda una señorita, ya entrada en la adolescencia y con unas grandes ojeras en sus ojos, se limpio el excremento de pájaro con un pañuelo de manera muy cuidadosa. Se dirigió a su cama y se acostó en ella, ya llevaba unos 3 años con estos problemas. Miro hacia una de las ventanas de su habitación, se veía detrás de ella a un gato muy gordo posado sobre una rama de un árbol, no estaba segura por qué, pero su presencia la ponía muy nerviosa. Apoyo su cabeza sobre la almohada e intento dormir.
Alicia: - Ya no puedo seguir así.
Decía ella susurrándose a si misma.
