Alicia en el país de las maravillas no me pertenece
Alicia en el país de las maravillas-2°parte
La joven protagonista se desplazaba sobre su casa, para variar no había tenido una buena noche, sus parpados les pesaban.
Alicia: - Dios, no puedo recordar la última vez que dormí bien.
La condición que atormentaba a la pequeña Alicia se había instalado en ella de una manera muy sutil, comenzó un día como una simple pesadilla, lo cual no parecía nada más que una simple anécdota, había sido muy paciente ya que después de todo no había por que apresurarse, pero al pasar el tiempo se transformó en algo recurrente. Cada vez eran más seguidas esas situaciones donde los habitantes del país de las maravillas la acosaban sin cesar. El ambiente parecía muy apagado es decir estaba iluminado por la luz del sol de la mañana, pero era como si fueran colores muy apagados una mezcla de ambiente tenebroso y/o triste. Ella se siguió caminando hasta que dio con un espejo. Miro al mismo, se veía su rostro algo deteriorado, tapo sus ojos con sus manos por unos segundos, intentaba poner su mente en orden cuando de pronto una voz penetro en sus oídos.
"mmmmm vaya es una pena, tenías un rostro tan bonito"
Aquel sonido la hizo voltear y observar hacia todos lados, no observaba a nadie, pero juraría que oyó algo, de manera intuitiva miro en el espejo y vio un rostro familiar, era ella misma, pero de hace unos años, cuando aún era una niña.
Alicia en el espejo: - jajaja, déjame adivinar, estas confundida. ¿Cierto?
La niña en el espejo saco su lengua de manera infantil y burlona. Su versión adolescente se aterrorizo y retrocedió, chocó contra una mesa que tenía atrás de ella e hizo caer unos libros que están encima, volteo al ver el desastre que había provocado, al ver que eran unos simples libros volvió la vista hacia el espejo, pero solo se encontró con su reflejo normal. Puso sus dedos índice y pulgar sobre sus parpados tratando de razonar la situación.
Alicia: - Cálmate Alicia, solo debió ser tu imaginación, por favor que haya sido mi imaginación.
Al voltear a su derecha vio la puerta hacia la salida de su casa a través de la cual se podía notar una gran luz proveniente del sol. Se dirigió a ella y al salir vio su jardín y a su hermana sentada bajo un árbol, leyendo para variar, era una mujer muy aplicada. Decidió acercar a ella a paso lento, con la esperanza de que pudiera ayudarla en su conflicto.
