Amigos y más que eso.

-¡Esto debe ser una broma! - resopló Darien cuando vio el reloj marcando casi las tres de la mañana y no lograba conciliar el sueño, aunque ciertamente, si hubiese podido dormir después de todo aquello sus sueños volverían a despertarlo. Andrew que estaba a su lado, se sonreía pícaramente, incrédulo y divertido con la escena.

Aunque aquel era un edificio muy viejo y las paredes estaban bien hechas, aun así podía escuchar, si estaba en completo silencio (como el momento en el que creyó que iba a dormir), los ruidos del departamento contiguo. Apenas si podía creer que la pareja con la que compartían pared tuviera tanto deseo el uno por el otro, y ni mencionar que la chica que gemía tan deliciosamente era la misma castaña alegre y jovial que conocía desde niña. ¿Dónde guarda tantas facetas esa mujer?

Andrew estaba ahí, riéndose de la suerte de su amigo toda vez que no le quiso dejar esa habitación a él. Ahora Darien había descubierto de muy mala manera que pegándose a la pared podía escuchar mucho y Andrew, movido por la imagen de su amigo agazapado como cuadro abstracto, lo imitó.

Y la verdad es que sonreía, en primera para disimular su bochorno ante el rubio, aunque no es que alguno se espantara de ese tipo de situaciones, y en segunda motivado por el recuerdo de la primera vez de Makoto (aunque no la de él). Esa fue una noche accidentada de cine en casa que empezó bien y terminó confusa, porque Darien siempre supo que aquella niña estaba enamorada de él, y él a su vez, sentía algo por ella. Un sentimiento que entonces confundió con cariño pero que ahora no estaba muy seguro. Después de todo, siempre supo que ella dejó Japón cuando él le rompió el corazón y todo empezó esa noche.

-¿Vas a ir a callarlos? - preguntó el rubio cuando vio que Darien se puso en pie y enfiló a la puerta de su habitación.

-No. -suspiró-. Voy al baño.

-¡Sucio! - gritó el chico ganándose casi de inmediato la mirada fulminante de su risueño compañero.

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Lo movía un enorme deseo de recordarle que ella era de él y no pararía hasta que no pudiera más, se lo dejó claro cuando la alcanzó en la cocina en el instante que ella fue por agua. La sorprendió para tomarla de nueva cuenta contra una de las encimeras, misma que no soportó la presión y se rompió ante la intensa fuerza de las embestidas del insaciable hombre.

El alboroto fue tal, que en menos de dos minutos alguien llamaba a su puerta. Makoto, muerta de vergüenza atinó a ponerse el delantal antes de abrir, toda vez que tuvo que persuadir a Neflyte que se fuera de la cocina, ¡Ese hombre quería abrir completamente desnudo! ¡Vaya descarado!

-¡Mako! Escuchamos un fuerte ruido, ¿Estás... bien? - aquella pregunta salió realmente lenta cuando su cerebro captó a aquella castaña con el cabello alborotado, la piel sonrojada y la evidente desnudez apenas cubierta.

-Si. - dijo casi sin aliento-. Ligero accidente en la cocina, ve a dormir Darien.- y la sinvergüenza le sonrió antes de cerrar la puerta.

Giró hacia el hombre parado detrás de la barra (porque de ninguna manera él se perdería aquello), sonreía tan contento sabiendo que su travesura había dado en el blanco. "Vaya que conozco a este hombre" se dijo mientras iba hacia él y desabrochaba de nueva cuenta el pequeño delantal que malamente la cubría.

-Déjalo cariño, te ves tan bella en él- susurró ese pervertido mientras la envolvía en un nada decente abrazo.

-¿Sabes que nos escuchan verdad? - El abrió los ojos y la boca en una clara señal de falsa alarma. Ella le golpeó la nariz con un dedo-. Quiero que se lleven bien, es mi mejor amigo.

-Eso dijiste de Tenou- alegó mientras se sobaba el golpe que claro le había dolido, así que retrocedió antes que el último comentario recibiera su merecido. Fue ahora ella quien expresó su falsa sorpresa y con ojos de cachorro se acercó de nuevo a él.

-Todos nos divertimos, ¿ya olvidaste eso? Y ya que lo traes tema esa noche de destrozos, ¡Me debes una encimera! -gritó mientras observaba el mueble hecho añicos en un rincón.

-Te compraré la cocineta entera si me prometes contarle esto a tus amigas.

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Cuando al fin amaneció estaba de nuevo en sus brazos. Dormir con aquel hombre se había vuelto tan cómodo que incluso cuando despertaba primero y había tiempo suficiente, se quedaba un rato observándolo.

Neflyte tenía los rasgos fuertes de un irlandés, esa piel bronceada que le daba un encanto de hombre audaz y que resaltaba mucho su mirada y su sonrisa. A veces le gustaba pensar en cómo serian sus hijos si algún día los tuvieran. Rápidamente agitó su cabeza para disipar esa idea de su mente, eso no pasaría, su relación no era de "ese tipo", además, estaba segura que un día podría venir una voluptuosa mujer con varias criaturas castañas y de ojos siniestros preguntando por él. Algo le removía el estómago, pero también le causaba risa. Era un hombre guapo que sabía que lo era, una amenaza que además viajaba mucho.

-¿Te gusta lo que ves? -preguntó en un susurro.

-Me gusta más cuando esta callado.

-Pues anoche hice mucho ruido y parecías disfrutarlo- Neflyte frunció su peculiar nariz y la miró siniestramente, ella se rio en su cara y se giró para bajarse de la cama.

-¿A dónde crees que vas? - le dijo mientras la traía de vuelta y la enredaba entre las sábanas.

-Debo bañarme y hacer el desayuno, invité a los chicos para que los conocieras, así que vamos, vístete.

-¿Y no pudiste elegir una mejor hora? -gruñó-. No sé... para tener tiempo para nosotros dos.

-Hemos dormido tres horas, ¿Quieres más tiempo? -preguntó ella

-De hecho, cariño...- le dijo con esa voz de terciopelo que le erizaba todos los vellos del cuerpo-. Hay algo que me gustaría hablar contigo.

Ella intentó sentarse en la cama, pero el piloto la volvió a jalar obligándola a recostarse. Se subió sobre ella, entrelazando sus piernas y acercando su rostro a un palmo de distancia.

-" Tenemos que hablar" nunca ha sido una buena señal- suspiró la mujer.

-Esto puede ser bueno, claro si tú quieres-. Sonrió.

Makoto inclinó un poco su cabeza incluso estando contra la almohada. Ese gesto tan jovial que en realidad escondían un manojo de nervios en esos ojos chocolate ya lo había visto antes, justo la vez que le dijo que compraría una avioneta. También cuando le pidió que fuera a Milán con él al cumpleaños de su padre. Tuvo miedo, pero sonrió tranquila.

-Debo decir que si quieres que vuele contigo a algún lado pues yo...

-En realidad...- dijo con calma mientras quitaba un mechón de cabello cobrizo de aquel rostro angelical-. He estado pensando mucho estos días, y quisiera saber qué piensas tú acerca que yo...

-¿Tú qué?

Neflyte suspiró. Pensó que sería fácil pero aquellos ojos de jade lo ponían tan nervioso. En su mente rebotaron esas palabras mal intencionadas de Esmeralda donde decía que se asustaría y querría escapar después de un tiempo. Pero ya había pasado un tiempo y no solo no quería escapar, quería quedarse en ella todo lo posible.

-Verás Makoto, no sé cómo decirte esto, pero yo en realidad deseo, quiero...

Toc, toc, toc.

-¡Rayos, ya llegaron! -gritó al escuchar que llamaban a la puerta. Con una agilidad digna de su entrenamiento en artes marciales, casi arrojó a aquel fornido hombre de la cama y se paró de un salto, corriendo con desenfreno hacia su ropa en el suelo. Se calzó lo primero que encontró y sacó al hombre de la cama, que seguía tratando de entender lo que estaba pasando-. Cariño, ¿Puede esperar un poco? -el asintió aturdido-. Deja te presento a los chicos y después entretenlos en lo que me arreglo un poco, por favor. - aquella suplica salió en un tono delirante que él no pudo rechazar a pesar que la idea de ser la diversión de un par de desconocidos le parecía denigrante.

Makoto lo obligó a ponerse pantalones y playera y lo sacó casi a rastras de la habitación mientras gritaba a la visita que aguardaran un minuto. Cuando estaban por abrir, vio los cabellos revueltos del piloto y los jaló para peinarlos.

-¡Oye! Con cariño por favor. - gruñó.

-Eso te dije yo anoche y ahora tengo un mueble menos.

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La presentación fue rápida e inexplicablemente incómoda. Makoto prácticamente les aventó a Neflyte encima mientras corría de vuelta a la habitación a bañarse rápidamente y ponerse ropa más apropiada, por lo visto había olvidado que Darien la vio casi desnuda unas horas atrás.

Los tres hombres se sentaron en la sala en un absoluto silencio. Mientras Neflyte rebuscaba en su adormilada mente un tema para hablar, aunque ciertamente no tenía ganas y menos después de ver la pinta del moreno, que para ser un desayuno informal se veía demasiado arreglado, sonrió triunfante cuando un tema familiar salió a la luz.

-¿Qué pasó con ese mueble? - preguntó Andrew intrigado mientras observaba las astillas de lo que antes formaba parte de la pulcra cocina. Neflyte se sonrió.

-Mako se subió anoche tratando de alcanzar algo y lo rompió.

-¿Alcanzar algo? -repitió dudoso e ingenuo el rubio de ojos verdes-. ¿Y ella está bien? -insistió.

-Sí, y también alcanzó lo que andaba buscando- respondió el castaño con una enorme sonrisa en el rostro. Darien lo miró de soslayo y el piloto se anotó una victoria más.

-Así que eres piloto comercial, ¿Cierto? -cuestionó Darien tratando de sacar la sonrisa de ese rostro burlón-. ¿Viajas todo el tiempo no?

-Así es, trabajo para una empresa que da transporte urgente y privado a grandes transnacionales.

-Debe ser difícil no estar mucho tiempo en ningún lugar.

-Hay días buenos y días malos. Tiene sus ventajas ciertamente.

-Mako odia volar. -aseguró secamente.

-Lo sé, pero confío que con el tiempo acceda a acompañarme en un viaje corto al menos.

-Creo que eso lo debería ver un psicólogo, no es algo que deba tomarse a la ligera.

-Te aseguro que no me tomo a Makoto a la ligera en ningún momento- respondió cortante, molesto por el comentario anterior.

-Eso espero, porque ella y yo somos casi familia y no me gustaría que algo la hiciera sentir mal o la lastimara, ¿Me comprendes?

-Sí, como hermanos, eso fue lo que escuché.

Andrew miraba atentamente el intercambio entre los dos hombres. Era una situación que se estaba poniendo tensa y él, nunca había sido una persona de guerra. Así que suspiró tranquilo y se levantó como movido por un resorte cuando la castaña volvió a escena ya bañada y lista para hacer el desayuno.

-Mako, permíteme ayudarte.

Andrew y Makoto cocinaron algunos pancackes y tocino, uno de los desayunos favoritos de Neflyte que no involucraban a la chef como platillo. Los cuatro comieron en una especie de falsa tranquilidad que se notaba en el aire.

-¿Y que los trae a Paris? - preguntó el castaño mientras revolvía su café y fijaba su atención en los ojos azules y desafiantes de Darien, sin embargo, fue Andrew quien respondió aquello.

-Yo soy carpintero, fabrico muebles a mano de todo tipo y materiales diferentes, aunque debo decir que el roble es mi madera favorita. Mi especialidad es reparar piezas antiguas y dejarlas como nuevas, pero disfruto crear cosas desde cero. - el rubio sonrió tan sinceramente mientras hablaba de su oficio, que Makoto no pudo más que responder el gesto, hablaba con tanta pasión y elocuencia que algo dentro de ella se enterneció-. Darien ha resultado un magnífico socio de negocios, rentamos un local cerca y pusimos una tienda de reparación de muebles antiguos y que mejor que París, una ciudad donde lo rustico está en cada esquina.

-Pues yo creo que necesitaremos una nueva cocina, a menos que Mako quiera reparar ese mueble—dijo Neflyte provocando una ligera carcajada en el rubio y el ceño fruncido del moreno.

-Es pérdida total, desde aquí puedo verlo.

-Si bueno, no había manera de salvarlo yo se lo dije. -sonrió con malicia.

-Bueno, creo que Andrew y yo debemos irnos. Veremos algunos detalles de la tienda y después pasaremos por más muebles de los que compramos. Nos veremos esta noche, ¿De acuerdo?

-Sí, a las diez- respondió la castaña mientras se ponía en pie para acompañarlos a la puerta.

-Gusto conocerte Neflyte—se despidió Darien con toda la cortesía que podía reunir. El castaño asintió con la cabeza en señal de reciprocidad.

-Nos seguiremos viendo, Darien.

Cuando los chicos volvieron a su departamento, Andrew no pudo evitar notar el mal humor en la cara de su travieso compañero. Lo conocía realmente tan bien y sabía que cada musculo de su rostro gritaban celos. Tenía esa misma expresión cuando la chica de peinado raro le presentó a aquel chico del grupo musical por el cual al final lo abandonó.

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Cuando la noche cayó y la fiesta comenzó los ánimos se relajaron un poco. Después de todo Neflyte había tenido tiempo de dormir puesto que Makoto tuvo que ir a trabajar y Darien y Andrew se distrajeron con las últimas compras para su departamento.

Los cuatro llegaron puntuales a la cita y saltaron rápido la fila para entrar, ese era el tipo de "poder" que tenía una sonrisa de Makoto sobre el rudo hombre de la puerta, al que ella y sus amigas ya conocían desde luego.

Una vez adentro Darien y Andrew fueron presentados con Rei y Mina, la morena y la rubia ambas de largos cabellos lacios y que estaban vestidas para matar, después de todo las dos disfrutaban mucho de su soltería y no dejaban pasar la oportunidad para divertirse.

-¿Con que rompiste un mueble? -preguntó Mina en voz muy alta y sin ninguna censura al castaño piloto. Neflyte se vio de pronto atraído a su altura cuando ésta lo sujetó del cuello de su camisa blanca para acercarlo. Su cabello suelto le cubrió el rostro evitando que el resto viera la sonrisa de satisfacción que se dibujó en él-. ¡Eres un pillo! Debí insistir contigo cuando tuve la oportunidad- gimió la rubia bastante divertida y él le guiñó un ojo. Mina siempre le subía el ego y era algo que Rei verdaderamente odiaba.

-En mi defensa, ella me provocó- contestó él en ese tono jocoso que ya no abochornaba a la chica, pero la seguía haciendo reír-. Ahora debo comprar una cocineta nueva, veré las camas también por si acaso—rio con descaro.

-¡Anillos! ¡Eso es lo que quiero que veas Neflyte, anillos!

El hombre sonrió pícaramente y ella supo que había dado en algo importante. Volvió a tomarlo del brazo y lo jaló hacia la barra del pub, Rei se fue detrás de ellos conocedora de que estaba por suceder algo.

-¿Qué pasa aquí? - preguntó la morena en cuanto les dio alcance. Desde la mesa, Makoto y los chicos no apartaban la vista de ellos.

-Él tiene esa mirada, como cuando casi lo matan por lo de la avioneta.

-¡No irás a comprar una esta vez, ¿O sí?

-No. No todavía- respondió mientras pedía otra ronda de tragos al cantinero-. Pero ya que andan de curiosas, necesito su ayuda.

-¿Qué hiciste ahora? - gruñó Rei.

-Aún nada, pero quiero... - Neflyte murmuró lo último y ninguna logró escucharlo. Las dos chicas se miraron entre ellas y luego se acercaron a él, pidiendo que hablara más claro.

-Tus amigas parecen llevarse muy bien con Neflyte—dijo Andrew al oído de la castaña para que ésta pudiera escucharlo. Ella asintió con la cabeza muy feliz, no había nada que le alegrara tanto que aquellas dos mujeres aceptaran a un hombre como ese, sobre todo después de la larga lista de fracasos amorosos que la chef había tenido a lo largo de su vida.

-Lo conocimos al mismo tiempo, de hecho, Mina se lo estaba ligando y yo al final se lo gané- sonrió cínicamente-. Rei tiene un poco de reserva con él por su forma de ser, pero ella es así con todos, así que si los mira raro, simplemente ignórenla.

-¿Te importa mucho lo que piensen ellas de tus galanes? - preguntó Darien. Apenas pudo disimular la inquietud que aquello le causaba.

-Ellas fueron mis primeras amigas cuando llegué aquí, las conocí en el curso de francés así que nos hicimos muy unidas al ser todas extranjeras. Ellas han visto la cantidad de monstruos que he conocido y hasta el momento, no han tenido ningún problema con él, salvo por el hecho de que nunca está en la ciudad y no somos exclusivos.

-Entonces, ¿Ellas saben que no tienen nada formal y que puedes salir con quien sea?

-Así es, lo aprueban y hasta lo motivan... ¡A veces son un verdadero dolor de cabeza! -gruñó mientras simulaba una jaqueca-. Pero me cuidan, digamos que son tú en versión femenina.

-Y ahora me tienes aquí en versión masculina, listo para ti y para cuidar tus intereses mi amor- anunció Darien divertido mientras pasaba un brazo por la espalda de la castaña para abrazarla. Pudo ver a Neflyte desde la barra, siguiendo su movimiento.

-Entonces, ¿Qué es? ¡Sueltalo ya! - apuró Rei que deseaba volver a la mesa.

-Esta mañana casi le pido que viva conmigo—Neflyte se frotó el cuello mientras una sonrisa brillante enmarcaba su cara.

-¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde? -gritó Mina emocionada mientras tomaba las enormes y fuertes manos de aquel hombre. Neflyte se ruborizó.

-Ese es el problema, ¿Cómo le pido que viva conmigo si no vivo en ningún lado? -masculló agobiado.

-Eso es verdad—dijo Rei-. Tienes ese asunto con tu trabajo que no te tiene en ningún lugar fijo y esa cosa tonta de su relación abierta. ¿Estás seguro que vas a dejar todo ese libertinaje por ella? No creo que haga falta recordarte lo peligrosas que podemos ser si la dañas.

-No sé de qué libertinaje me hablas, yo no he sido menos que un caballero con ella.

-¡Excepto anoche que le ha roto un mueble de la cocina mientras se la comía! - Y es que la rubia lo dijo tan fuerte y eufórica que el mismo cantinero los miró con incredulidad. Neflyte sacó el celular y les mostró una foto del mueble, como quien presume a sus hijos. ¡Nadie iba a decir que eso no era cierto!

Rei se sonrojó ante su propia imagen mental y después frunció el ceño, tratando de recobrar la compostura. No es que el piloto le cayera mal, pero le gustaba maltratarlo para dejarle en claro que debía ser serio con su pobre amiga. Hombres como ese conocía varios y a ninguno lograba bajar de patán. Y justo en eso pensaba cuando sus ojos detectaron a uno.

-¡Buenas, buenas señoritas! - dijo sonriente el rubio de ojos zafiro que llegaba abrazando por la cintura a una pequeña mujer de cabellos cortos y azules-. ¡Que sexy castaña!

Neflyte giró y fulminó a su amigo con la mirada, ese descarado gustaba burlarse del largo de su cabello, pero por dentro sabía que no era más que celos, después de todo Jedite había intentado dejarse crecer la barba y ni eso lograba conseguir.

-No deberías bromear con eso, así confundiste a aquel argentino y es hora que no sabemos que fue de ti esa noche.

Jedite se encendió como un tomate aceptando su derrota y se giró hacia el barman para pedir un par de bebidas. Era tal su bochorno que no se molestó en presentar a Amy con las chicas. Por fortuna Makoto le había hablado tanto de ellas que logró distinguirlas.

-Rei, Mina ella es Amy, la … no sé cómo decirlo... ¿Te consideras victima o verdugo de ese idiota? -preguntó seriamente a la peli azul mientras se doblaba sobre su altura para hablar con ella.

-Alguien tiene ganas de volar al fin del mundo la próxima semana.

-No tienes vuelos al fin del mundo—se burló.

-Tengo uno a Marruecos con tu nombre, ¿Quieres ver?

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Despues de un par de horas el alcohol y el ambiente de euforia ya había dejado estragos en la mayoría de los chicos. Makoto y Neflyte bailaban en la pista de manera tan sugerente que Darien no lograba apartar su vista por más que lo intentó. Probablemente había bebido demasiado y eso lo estaba afectando, pero no lograba pensar en otra cosa que no fuera Makoto y en lo odioso que le resultaba el sujeto con aires de rapunzel.

-Entonces, el famoso Darien Chiba por fin está aquí-dijo Rei burlonamente tratando de distraerlo. Lo había observado por largo tiempo y si de algo sabía esa mujer, era de miradas que mataban. El peli negro giró a verla y le sonrió mientras brindaba con ella.

-A tus órdenes hermosa—dijo entre dientes.

-¿Sabes? Makoto habla maravillas de ti, de lo buen amigo casi hermano que eres con ella. De todas sus aventuras juntos y como se cuidaron desde niños. De hecho, también me contó de aquella epoca en la que vivieron juntos.

Darien giró un tanto alarmado, el tono de voz de aquella mujer no era para menos, sonaba más a intriga que a una conversación casual.

-¿Y que más te contó?

-Hace dos horas te hubiera dicho que lo sé todo, pero al verte rabiar ahí creo que hay algo que me estaba perdiendo.

-Solo la estoy cuidando, ese sujeto no me da buena espina.

-¿Neflyte? - Rei giró hacia donde la pareja bailaba, cuando Makoto estaba con él parecía ser tan libre que nada la cohibía, así que no fue sorpresa verla feliz mientras él le pasaba de manera sugerente las manos por el contorno de su cuerpo al ritmo de la música-. Es un tanto tosco, medio bruto y egocéntrico, pero hasta el momento ha sido lo mejor que se ha acercado a ella, la hace feliz y eso para mí es suficiente.

-Pero para mí no. Ella necesita un hombre serio que este ahí cuando algo pase, alguien en quien confiar y que no esté preocupada por donde anda o con quien. Alguien maduro que no esté haciendo alboroto por sí mismo... alguien...

-¿Alguien como tú? -lo interrumpió con la seguridad que su sexto sentido le daba. Eran celos lo que flotaba en el aire.

-Podría ser, ¿Por qué no?

-No pierdas tu tiempo, no habrá manera que te metas entre ellos, no serás el primero ni el último en intentarlo.

-¿A qué te refieres?

Rei suspiró con fastidio. Ese tipo la estaba sacando de sus casillas haciendo que pasara por alto lo guapo que le resultaba. Buscó a Mina con la mirada y la encontró charlando alegremente con Andrew, se notaba que ambos se estaban divirtiendo. Volteó hacia el otro lado y vio a Jedite, ese amigo loco de Neflyte con el que le avergonzaba admitir que salió un par de veces, el rubio la saludó cínicamente con la mano ante la mirada curiosa de Amy.

-Ven acá tonto—le gruñó en tono bajo, algo imposible de escuchar a través de la música del lugar, pero él lo hizo. Se disculpó con Amy antes de ponerse en pie y acercarse a donde Rei y Darien lo esperaban.

-¿Me llamaste bruja loca? - Darien lo miró extrañado y un tanto molesto que ese sujeto se refiriera a esa chica de manera tan ofensiva, aunque ella pareció disfrutarlo.

-Claro que te llamé idiota. Puedes explicarle aquí a nuestro nuevo amigo lo que sucedió con Tenou y Kaio cuando vinieron hace un año a la ciudad- la sonrisa de Jedite, que de por si era amplia, creció unos diez centímetros más mientras las imágenes de aquella loca visita llegaban a su mente. Darien se asustó con aquel gesto enfermizo mientras en su garganta se agolpaban las palabras.

-¿Haruka estuvo aquí?

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El lugar estaba por cerrar cuando Mina y Amy venían de vuelta del tocador. Las dos chicas lograron llevarse bien casi de inmediato con todo y que su carácter era un tanto diferente. La rubia venía muy ensimismada en contar sobre lo agradable que parecía ser Andrew y lo extraño pero divertido que le resultaba Darien, cuando la plática las llevó inevitablemente a hablar de Neflyte.

-No le vayas a decir a Mako, pero Neflyte nos contó a Rei y a mi que esta mañana pensaba pedirle que se mudara con él- murmuró la rubia en voz baja ya que la música había terminado. Amy sonrió alegre y se llevó una mano a la boca para acallar un grito de alegría.

-¡No me digas! Debe ser por eso que me pidió que le liberara la agenda esta semana, ya se me había hecho extraño con lo concentrado que está en completar el dinero para su avioneta.

-Pues va a tener algo de dificultad con eso, y más si piensa comprar un apartamento para ambos. Dice que quiere pedirle que se muden pero que no cree que deba ser a casa de ella, eso sería como autoinvitarse.

-Y tiene razón, ¿Ella no le ha pedido que viva ahí?

-Hace unos meses lo consideró, pero le dio mucha pena porque... ya sabes.

-Sí, sí, amor libre y sin compromisos... - repitió en automático, la frase que ambos castaños decían hasta el cansancio-. Debo confesar que antes cuando ese tonto me molestaba lo mandaba a volar muy lejos, en todos los sentidos—rio-, pero desde que me hice amiga de Mako he buscado la manera de acomodarle los horarios. Estoy un poco harta que le den tanto rodeo a las cosas y me alegra ver que no soy la única.

-¡Por supuesto que no! - Mina tomó a Amy de las manos y ambas brincaron como adolescentes, aunque la peli azul se ruborizó de inmediato.

-¿Y qué hará él entonces?

-Le dijimos que aguardara, que viera algunos lugares que pudiera pagar y luego se lo propusiera... ¡Iba a hacerlo en la cama el muy idiota! - aquello lo gritó tan fuerte que unos extraños que estaban cerca voltearon a verla-. Dice que lo hará entre semana, verá algunos lugares y se lo pedirá este viernes en el jardín botánico, ¡A veces es tan lindo!

-A veces, solo a veces—dijo Amy mientras se alejaban juntas.

En cuanto las chicas estuvieron lejos, la puerta del baño de caballeros se abrió para dar paso a un Darien bastante preocupado y con el corazón completamente confundido.

-Makoto...- susurró mientras veia a la chica en cuestión, besando con dulzura a aquel maldito piloto.

CONTINUARÁ...

Agradecimientos:

Pues vaya que sorpresa que una historia que me ayuda a despejarme de otra historia les haya gustado tanto, no tengo como pagarles más que apurandome a actualizar pero de una vez les digo, me voy de vacaciones así que no hay mucha posibilidad de actualice en al menos quince dias.

James, Muchas gracias por tus comentarios! Que gusto que leas mis historias.

Darkitty04, que linda con todos tus comentarios! Me alegra mucho que te este gustando y que emoción que aunque no sea en tu idioma lo estes leyendo. Si, Neflyte y Jedite se llevan muy pesado pero son buenos amigos y por eso se insultan, me agrada que te rías porque de eso se trata el fic una historia rosa y divertida.

LadiJupiter, si, Mako y Darien tuvieron algo de muy jovenes, pero ya sabes, crecieron juntos y una cosa llevó a la otra, vamos a ver más adelante como estuvo eso pero claro que Neflyte no se dejará, lo esta dejando claro esa chica es suya jajajaja.

Litakino1987, Hola Capataz! Servida esta su majestad eeeh jajaja... aquí sin dormir para que tengas que leer espero que te guste jajajaja, te dejo un poco de mi Neflyte lindo y bestial que tanto amo y pues que te digo? Algo que no te diga diario jajaja... disfrútalo pues, eso espero.

Jovides1: Espero que te guste este nuevo capitulo... Neflyte y sus travesuras y apenas va empezando, veamos como le va esta semana que estará en la ciudad buscando nuevo nido de amor, a ver si no le echan a perder sus vacaciones privadas jajaja, tu como ves?

Lectores anónimos, muchas gracias!