Hola, soy yo de nuevo con un capítulo recién horneado y listo para anunciar que a partir de este iniciará otro rumbo en la historia :3, no diré mas, y los dejo que disfruten de una lectura larga.
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El tiempo avanza a pasos agigantados, el clima varía entre sol, nublado y días de lluvia. Nuevos aprendizajes van y vienen, pero la brecha en que se despediría de las visitas diarias a la casa de los Dupain-Cheng lo dejaban con una terrible sensación de vacío e incomodidad que ponían a Félix un tanto melancólico.
No era una despedida como tal, pero aun así no podía evitar sentirlo como una al presentir que las cosas ya no serían como antes aun si tardaba en regresar a recuperar aquel estilo de vida.
No se dio cuenta que se había encariñado con ellos hasta que ya era tarde.
Entre ataques de akuma, harina, té, risas y pan recién horneado, la despedida toco a sus puertas, a cuatro días del cumpleaños de Adrien. Lo había marcado en su calendario personal, por lo que cuanto fue a desayunar a la casa de los Dupain-Cheng antes se había desviado a comprar dos ramos de flores y sacado a la luz más cajas de capuchino perfectamente embolsados.
Al llegar a la residencia, Marinette es quien lo recibe genuinamente sorprendida por lo cargado que iba. Félix la contempla por unos instantes, luego ve los ramos, luego regresa hacia ella y con las palabras atoradas en la garganta, lo mejor que pudo hacer fue hacer entrega del primer ramo de manera poco profesional con las mejillas arreboladas.
—Bien hecho Félix, sino la asustaste antes, con esto ella se apartará de ti—se recriminaba el rubio por dentro sarcástico al verla que no comprendía nada de lo que sucedía, y su cuerpo apenas lo procesaba cuanto abrazo el ramo de flores contra si en el proceso además de dejarlo pasar por la puerta principal con parpadeos incesantes.
—Y-Yo, este…gracias—artículo Marinette a los segundos en un murmullo demasiado tenue para su agrado, rostro enrojecido y respiración pausada al ya tenerlo dentro de sus dominios, pero sin saber exactamente que hacer por el sorpresivo "ataque" —A-Aunque, no sé porque, son lindas, p-pero, ¡tendré que rechazarlas!
—¿Ah? —musito Félix sobresaltado, incrédulo de que las cosas terminaran de esa manera, y aun mas de lo que se suponía que debería estar porque indirectamente lo estaban rechazando a él aun cuando no se las había regalado con bajas intensiones de conquista. No se la quitaría a Adrien, aunque Adrien ni por asomo de conectarse con Marinette en auges de romanticismo.
—¡No!, no me malentiendas, eres mi tipo, pero a la vez no, digo… ¡Agh! —
—Esto también es incómodo para mi Marinette. Siento si te asuste con esto—la corta Félix de tajo al ver que no llegarían a ningún rumbo, y lo menos que quería era empeorar su despedida con el odio/aprehensión hacia su persona. No obstante, había que admitir que le gustaba sus tartamudeos cuando él lo provocaba al igual que su sonrojo—No suelo dar regalos de agradecimiento, pero pensé que sería un buen detalle por todo lo que han hecho por mí—finalizó agregando paciencia y una suplica interna porque no se lo tomara a mal.
—¿Agradecimiento? —repitió Marinette por dentro, un poco más relajada como decepcionada por razones que se negaba aceptar—Y-Ya veo—emite débilmente recuperando algo de su color original, aspirando el endulzante aroma del ramo el cual se puso a observar más a profundidad encontrándose con rosas, tulipanes, lirios, margaritas y unas cuantas orquídeas esparcidas con un pequeño sobre amarillo pastel y moteado blanco—Es un lindo detalle, aunque me apena un poco de que hayas gastado mucho dinero por el…los ramos.
—Para mi es un gasto mínimo comparado con lo que he recibido de ustedes—contraataco más recuperado Félix no dando su brazo a torcer, sin embargo, no pudo evitar sonreír hipnotizado por la imagen que recibía de Marinette queriendo abrir el sobre en un abrir y cerrar de ojos mostrando una faceta curiosa e infantil. Aunque el efecto no duro demasiado ya que de pronto despertó de su estupor cuando sintió unos tirones por debajo del suéter azul de botones que tenía sin abotonar—Si lo abres antes de que me vaya me molestare—mintió, Marinette brinca asustada por la advertencia—Y vaya que lo hare, por otro lado, te recuerdo que todavía quedaron lugares pendientes por ver. Espero que me puedas dar otro tour después.
—Lo recuerdo, lo que no entiendo es, ¿por qué te pones dulce y luego amenazante con algo tan pequeñito y aparentemente insignificante Fel? —inquirió Marinette sonriente y algo maliciosa, pero mas curiosa porque le hayan negado su pase al descubrimiento de lo que guardaba aquel dichoso sobre del cual le pillaron intentando abrirlo, no percatándose de que había acortado el nombre del Agreste.
—…—A Félix le tomo segundos asimilarlo, sonríe como tonto por el arrebato perjurando cobrárselas a la franco-china con su orgullo de Chat Noir o Chat Nebuleux al tope—No lo sé Mary—se hizo el desentendido por el mote con la que recién la bautizo comenzando su andar hacia la cocina—¿Por qué no retienes la curiosidad y esperas?, te aseguro que no te arrepentirás—le da un ultimo vistazo antes de perderse en definitiva de las expresiones de Marinette, encontrarse con la pareja de esposos a quienes con mayor facilidad les hizo entrega de su respectivo obsequio.
¿Por qué con Marinette se le había dificultado?, ¿Por qué se le imponía un extraño y ajeno calor en el pecho en los momentos menos precisos que pasaba a su lado?, había mas preguntas por ser expuestas en su cabeza mas no era el lugar ni la hora de sacarles relevancia, mejor se enfoco en el presente, en observar a Tom agradecerle alegre en un abrazo de oso, luego moverse a acomodar las cajas medio aplastadas por el anterior acto, a Sabine ofrecerle el asiento en el que se definía su espacio en la familia el cual obviamente acepto con gusto.
Unas pisadas ligeras las identifico pronto con lo agudo que eran sus oídos y supo que se trataba de Marinette a quien le daba la espalda, de no haber estado distraído con una risueña Sabine habría presenciado el cambio en Tom que visualizaba con picardía declarada el ramo que sostenía su hija que era mas regordete que el que le regalaron a su mujer o que comenzaba a formarse ideas equivocadas por el sobre que tampoco venia en el otro.
Y no es que a Tom le disgustase que pretendiera a su hija, sino todo lo contrario, lo tenía en alta estima, pero no pensaba que Félix presentara tales inclinaciones que lo incriminaran hasta ahora.
Y eso por supuesto, Félix no lo pasearía entre ceja y ceja al no estar por enterado.
Cuando el desayuno ya adoraba el comedor junto con el florero chino azulado de Sabine repleto de flores y otro en el cuarto de Marinette, algunos se dispusieron a pellizcar un trozo de la comida con el tenedor o tomar capuchino por cortesía de Félix que prefirió seguir impecable con su café negro que contrastaba con el resto. La felicidad en el ambiente no menguo por más que se conocía que seria el ultimo día del Agreste en la casa de los Dupain-Cheng, ni minutos mas tarde en el que cada quien acudió a su rutina en la pastelería.
No hubo presencia de Akumatizaciones, lo cual alivio profundamente a Félix y secretamente a Marinette. Las horas trabajando se convirtieron mas en charlas, consejos, toques de partidas de videojuegos en los ratos libres con la que consumaron cerrando temprano las puertas a los clientes a quien no se les pidió ni voz ni voto pese a ya estar acostumbrados a que existían ciertas ocasiones por las que se apresuraba el cierre del local.
Clientes comprensivos, servicio de calidad, era lo que se esparcía entre la sociedad parisina.
—Es una pena que hoy sea tu ultimo día Félix. Si te arrepientes al último siempre tendrás un lugar al cual regresar—dijo Tom exponiendo abiertamente lo que pensaba al respecto ante la decisión de Félix de partir en busca de hacer su coartada en la mansión Agreste.
Félix iba a responder dispuesto a suavizar el momento, no obstante Sabine se le adelanta reprendiendo a Tom por la sugerente declinación.
—Tom, él ya tomo una decisión, no debemos estorbarle.
—Si Papá—concordó Marinette en el otro extremo, sin ser consciente que de nueva cuenta suplió a Félix que parecía formar parte de la decoración al no emitir ningún ruido—Además, ¿qué pasara si lo descubren?, ya se ha estado arriesgando demasiado. No quiero pensar que ocurriría si Gabriel Agreste se enterara de su jugada aquí en París, y lo peor que inicie tramites de inmediato para ponerlo bajo su tutela.
—De todos modos, lo hará cuanto sienta que sea la ocasión—pensó Félix recordando su estado de orfandad, y si era honesto, temía que se lo plantease seriamente y procediera con la documentación porque se sentiría con el derecho de retener sus salidas y cuestionar con mayor autoridad les elecciones que hiciera hacia su vida. Uno o varios escalofríos le recorrido por toda la columna vertebral, le erizo los vellos de la piel y palideció un poco por lo que posiblemente se le venía encima tal cual avalancha.
—Solo decía—Tom se encoge de hombros, semblante triste acorde a sus emociones—Extrañare esas manos extras en la cocina, y con quien platicar durante el trabajo sin tener que distraer a tu madre…aunque ahora que capto bien lo que me dijiste, ¿qué es eso de que el señor Agreste lo tome bajo su tutela?, ¿es que no ya tiene quien lo haga? —miro a su hija y sucesivamente a Félix—Félix, hijo, ¿no tienes algo que aclararnos?, por lo que a mi concierne tienes un tío allá en Londres.
Félix trago en seco, conecto sus ojos con los de Marinette que lucia igual o peor asustada que él por aquella pregunta con fundamento, percibiendo una muda disculpa por parte de la franco-china antes de mirar fijamente a la pareja Dupain-Cheng que esperaba una explicación de su parte. Respiro profundamente, en un intento de desatarse de los nervios provocados y recuperarse del susto en el proceso armándose de valor en tormentosos e intensos segundos de silencio.
—El sujeto a quien llamo tío es mas tío de lo que Gabriel Agreste lo será toda la vida, prácticamente no les mentí como tal—comenzó a explicar en lo que ajustaba las palabras adecuadas para tranquilizarlos, omitiendo quien era en si quien cuidaba de él en Londres, al igual que sus responsabilidades de superhéroe—Por parte de los Graham de Vanily no poseo ningún lazo sanguíneo por lo que no contacte con ellos, así que les ahorre la fatiga de que fueran conscientes de mi caso. Y mis padres…bueno—ignoro el dolor punzante en el pecho al mencionarlos—Ustedes están mas que enterados de lo que sucedió con ellos. Sino dije nada al respecto de mi supuesto tío es porque no quería preocuparlos, suficiente tenían con cuidar de mi y ofrecerme un sitio donde ocuparme. Si comprometí a Mary inconscientemente me disculpo por eso y por más.
Tom y Sabine se miraron entre sí en reciprocidad y si bien estaban en su derecho de molestarse porque les habían mentido delante de sus narices, fueron maduros en corresponder a sus disculpas llenas de sinceridad, sacándoles una sorpresa por la forma en que se refería a Marinette, lo cual avivo las esperanzas de Tom hasta cierto punto en que fue controlado por Sabine en un ligero codazo en el costado.
—Entendemos—entablo la conversación Sabine deteniéndolo antes de que realizara una reverencia profunda, o eso intuía por los indicios de querer encovarse que encontraba por parte de Félix—No tienes porque sentirte mal por eso cariño—aun así, encapsula la mano del joven con las suyas afectivamente sin asomos de enojo en la voz o en las facciones tomándolo desprevenido.
Después de eso llego un nido de fantasías hipotéticas, bromas, y otra ronda de bebidas calientes para al final despedirse en un fuerte y cálido abrazo casi familiar, Félix no pudo haber sido mas feliz que por muy breve que pareciera iba plantearles que lo adoptaran, mas en eso quedo, en un infantil deseo que no se atrevió a exteriorizar. Eso si le habían dejado mas que claro que las puertas siempre estarían abiertas para él cada que viniera a visitarlos.
Con Marinette se las arreglo para decirle que le enviaría mensaje para conversar mas definidamente sobre lo sucedido sin que sus padres se dieran por enterados una vez que realizara sus maletas.
El trayecto a casa fue de lo mas silencioso, mas eso era lo que mas requería, necesitaba con urgencia enfriar la cabeza, de lo contrario realizar la videollamada con su tío Gabriel Agreste se tornaría sombría y mas tediosa de lo que se pronosticaba. Sería un error monumental, más a fin de cuentas suyo, si le permitía la atribución de arruinar su última noche de libertad en París, por lo que se relajó lo mejor que pudo durante el tramo restante al departamento. Al llegar dejo sus cosas y puso manos a la obra mentalizándose que después de que sus planes saldrían a la perfección descansaría y su esfuerzo al final serian recompensados.
Montar un pequeño escenario en el que simulara que todavía estaba en Londres fue lo mas tedioso, pero con ayuda del par de Kwamis que tenía por compañeros de cuarto, redujeron el tiempo a la mitad tras sobornos a Kuwa con un plato repleto de camembert o cuidar que Smári se tomara su medicina provisional en el que estuvo trabajando cada mañana.
Basta decir que hubo mini explosiones en las que el olor a hiervas y demás no se lo quito de encima por mas treinta y seis horas.
Entre sus métodos para disimularlo, uso perfume además de buenos desodorantes específicos para personas con osmidrosis (mal olor corporal).
—Pongan eso ahí y habremos terminado—indico el espacio al que orillo su intento fallido de laboratorio o área creativa de pociones sin dirigir siquiera la mirada al estar modificando unas cuantas direcciones de red y cualquier elemento que lo delatase durante la videollamada que tendría a través de su celular. Maldijo el instante en que vacío su maleta a los pocos días de estar en París el no haberse traído con él la laptop.
—¿No te iras a arreglar?, estas todavía con harina y migajones de pan usurpándote por doquier—recordó Kuwa perezoso cargando despreocupadamente los lentes, y Smári la bolsita de cubrebocas—Te has estado descuidando desde que te integraste a ellos, pero admito que no es un mal ciclo, te pinta bien niño rico—agrego divertido riendo en el fondo como un completo desquiciado que Smári quito de un sopapo.
—¡Ya déjalo en paz!
—Tranquila mi mini terroncito, no es para tanto, el mocoso sabe que estoy bromeando. Y que quede claro que no se lo digo en mal plan.
—Aunque así fuera, no me gusta, la broma estaba de más—se cruzó de brazos la Kwami del trébol en la cabeza inflando los molletes en lo que Félix los ignoraba a ambos y hacia por lucir limpio con un conjunto nuevo de ropa formal, camisa gris, corbata negra, y el peinado habitual que usaba en la casa de los Dupain-Cheng, mini coleta baja y flequillo al frente y hacia los costados—Me dolería que en una de esas lo lastimes de verdad—murmuro dolida soltando gruesos lagrimones de los que se deshacía veloz.
Kuwa no sabia como reaccionar, por lo general el no era bueno consolando más acudió hacia Smári, cortándose en hablar al escuchar la voz del Agreste mayor extenderse por el departamento.
Saludos habituales y corteses, nada ostentoso, el problema vino en el momento en que Félix opto por ir directo al grano para no andarse con rodeos y atentar contra la paciencia de Gabriel que esperaba atento a que continuara con lo que sea planeaba decirle.
—Desconozco si mi llamada le es de agrado o no tío, seguramente lo expulsé de sus actividades, pero era pertinente entregarle este aviso sobre salida a París que estuve preparando con antelación.
—…—Gabriel lo observo con fijeza reteniendo cada uno de sus músculos de manera magistral para no filtrar su reacción por semejante noticia que lo desencajó, mas no lo demostró, supo contenerse, supo no hacer caso al sentimiento generado por el arranque de Félix que todo apuntaba que iría a verlos, a ellos, a su familia directa de sangre—¿A qué horas y día se estima tu llegada a París Félix?, enviaré a Gorila a que te recoja, en dado caso dependiendo de la hora Adrien también acudiría junto a Nathalie—preguntó salteándose el cuestionarle los motivos por los que vendría, su interés en sí.
—¿Usted no participará en mi recibimiento tío?, mi horario de entrada a París será a eso de las siete de la mañana. ¿día?, estaba pensando que sea un día antes del cumpleaños de Adrien, así que lo reservé tal cual.
—Iré si hay espacio en mi agenda. En todo caso, podrías quedarte más tiempo si así lo dispones. Preferentemente me gustaría matricularte a la que asiste Adrien viendo tu recién interés en plantarte en París por algo tan emotivo como un cumpleaños.
—Aprecio lo que intenta hacer tío. No obstante, si lo hiciera mi avance acá se vería retrasado más de lo que ya está por la temporada de duelo y enfermedades consecuente de las mismas—suspiro Félix, reteniendo el impulso de rodar los ojos al oír aquella oportuna propuesta, pero al mismo tiempo aterradora porque en cuestión de nada podría entrar otra capaz de apretarle el paso Rogaba porque no se le ocurriera meter a colación la ausencia de sus padres y que instara por adoptarlo por consideración a su hermano fallecido a quien por cierto poco frecuentaba—Si accedieron a darme el permiso fue por que recupere las expectativas que deje temporadas atrás.
—Estoy al tanto de eso. Y te felicito por eso, estuviste a la altura de un Agreste Félix—concordó Gabriel esbozando una sutil sonrisa orgullosa, sabiendo que no mentía porque el mismo se encargó de revisar su historial académico—Sin embargo, si te he planteado esta posibilidad es para que estés mas cerca de tu familia, y estemos mas al pendiente de ti, después de todo es la única con la que cuentas.
Y ahí iba pisando la herida aun sin sanar.
—Es la única, pero poco se mantuvo en contacto conmigo, incluso he pensado que me habían dado por olvidado, dejado de lado —devolvió Félix acido, y tintes de rencor y tristeza entremezclados, ahí Gabriel abrió los ojos más de lo usual, cejas alzadas, postura inmutable perdida, y racionalidad analítica perturbada. Herido o no, habría que seguir avanzando—Pero lo pasado es pasado, si he decidido ir a verlos es porque el cumpleaños de Adrien esta a la vuelta de la esquina—se adelantó a decir al notar la reacción anormal del otro lado de la pantalla y un carraspeo de por medio que daba a entender que estaría por recuperarse.
—Comprendo—asintió Gabriel—Volveré a tocar la propuesta que te hice ya estando acá.
—Me parece bien ya que tendré un viaje cargado. Por cierto… ¿ya tiene planeado lo que hará para su cumpleaños?, no todos los días viene su enigmático primo autoinvitándose a celebrarlo a su lado.
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Se respiraba una noche tranquila, aunque con la agitación en su pecho desbordando emoción, sentía que le iba como anillo al dedo literalmente después de tener un despertar de altibajos donde Adrien hasta se sentía un completo extraño en su propia casa. De no ser por Plagg hubiese escogido desperdiciar el resto de la tarde en videojuegos, pero el que su padre llegara a sus puertas a avisarle que su primo paterno que casualmente también se llamaba Félix vendría, le había renovado el ánimo, más si contaba que se encontraba a cuatro días de su cumpleaños.
Si Félix había escogido venir muy cerca de la fecha de su nacimiento, debía ser por algo, y ese algo era para estar acompañándolo en su celebración. Muy a pesar de que su padre no le dio los detalles de la conversación que tuvo con él, no había que ser muy listo para saber la razón por la que su primo vendría, aun si su relación no fue tan cercana como hubiese deseado.
Pero si Félix estaba bien con acercarse a ellos, le daría una cálida bienvenida con los brazos bien abiertos. Admiraba su valentía, y en parte se sentía culpable por no haber estado para él cuando supo lo de sus padres, perder a los dos de golpe, (cosa que no se enteró hasta que se organizó el velatorio al que fue invitado), seguramente había sido demasiado duro para él, aunque en su caso tenía a su padre y a los Graham de Vanily, en ocasiones se sentía igual de solitario y desprotegido que Félix.
Ahora se dirigía a su patrullaje un poco tarde, pero, a fin de cuentas, estaría asistiendo. Temió que su lady se atreviera a castigarlo, más grato fue el alivio que se instaló en sus pulmones que le quemaban por la velocidad a la que corría y se maniobraba por los tejados, al solo estar Chat Nebuleux esperándolo igual de cansado que él, con la frente aperlada y gotas de sudor escurriendo por la barbilla.
Bueno, puede que no tan igual a él, pero se conformaba con que no sería castigado por su retardo. Ella podría ser dura, a veces, pero en el fondo se preocupaba por que él se hiciera el vago.
—¿Qué tal? —saluda un agitado Chat Nebuleux expulsándolo de su tren de pensamientos—¿Se te enredaron las sabanas esta noche?
—Algo así—sonríe nervioso Adrien recuperando de apoco una respiración regular—¿Y a ti que te paso?, luces como si hubieras sido perseguido por el perro—bromeo un poco, aunque trataba de que no se le pasara la mano o eso procuraba cada que recapacitaba en la volatilidad del otro felino que ni se esforzaba en ver con el mismo lente la belleza y destreza de Ladybug.
—El único perro que podría haberme perseguido con tanto esmero… es la mariposa pasiva que tiene un raro fetiche por los miraculous—le responde de vuelta Chat Nebuleux limpiándose el sudor con el antebrazo a tiempo que con su cola atraía el bastón del suelo para usarlo de recargadera—Pero ni él me da calabazas, tal vez perdí el poco encanto que tenía y ni cuenta me di.
Adrien ríe, entendiendo algo del humor ácido, relajándose más por ver que ya no eran tan reservado y hasta se tomaba un espacio para insultar a Hawk Moth.
—Lo dudo, los gatos negros son tendencia aquí y en China.
—¿En escala de mascotas o prendas para usar?
—¿No hay una tercera opción?, me miauturba lo de las prendas.
—Confórmate con que no te haya dicho como es que hacen las prendas—dice Chat Nebuleux inflexible mirando sus garras aparentemente despreocupado—Con respecto con tu pregunta de hace rato—atrajo otro tema a colación—Estaba entrenando, me hacía falta desoxidarme…y no pensar en que un akuma casi me…—murmuro lo último para sí cortándose a la mitad, tensando las manos en el bastón inconsciente.
—Chat Nebuleux, ¿acaso tu?... —
—¡Lo siento!, ¡lo siento! —la voz de una Ladybug meciéndose en su yoyo directo hacia ellos, lo frena—Esto ya se está volviendo constante, y por eso mismo, he traído algo para compensarlo—agrego avergonzada aterrizando en medio con dos cajas de pizza y una bolsa de refrescos cargando en el hombro—Pizza y refresco.
El silencio los acuno por instantes en los que Adrien se resignó a guardar sus preguntas a Chat Nebuleux para más tarde que al parecer había olvidado que sus poderes los dotaban con un oído envidiable.
—¿En qué te ayudamos bugabu?, aquí hay dos gatos que están puestos a servirte.
—¿Cómo que dos?, tu te ofreciste por tu cuenta.
—Vamos, no te arrepentirás Chat Nebuleux.
Ladybug ríe tenuemente descargándose de los objetos que puso sobre el suelo alegando que solo le ayudaran a comerse las pizzas, a lo que pronto se sentó, y los atrajo a ambos a que le imitara.
—Tomen sus rebanadas, yo serviré hoy, sino aprovechan no es mi culpa.
—¿Qué decías? —Chat Nebuleux obedeció dedicándole una mirada burlona a Adrien como si el murmuro de su desliz y el enojo se evaporarán con la presencia de la catarina.
—…—Adrien anonadado por aquel desenlace y desfachatez boquea, oye lejano que Ladybug saca los vasos y rellena del burbujeante refresco. Lo ve sostener una rebanada y morderla alzando la barbilla para jugar con el escurridizo queso. Transcurren tensos segundos en los que se perdió en la escena que Ladybug le tiende el vaso preguntándole si se encontraba bien—S-Si, no es nada.
—¿Seguro?, a la distancia note que algo había ocurrido entre los dos—le susurro la catarina—No se habrán peleado en lo que no estuve, ¿cierto?
—No—negaron ambos en automático, uno con pizza en la boca asemejándose a una ardilla y el otro vacilando si coger su rebanada o pedir mimos de la catarina a quien por cierto le iba a regalar una rosa de no ser porque salió volando a la reunión.
—…—Ladybug lo sopeso examinando a ambos que se le hacían sospechosos en lo que tanteaba en busca de su pedazo al entregarle su vaso de refresco a Adrien quien se acerco a beber del recipiente—Eso espero—condujo la pizza a su boca desconfiada.
—Y yo espero que no sigas llegando tarde—suspiro cansino Chat Nebuleux alterando los sentidos de Adrien que por poco se atragantaba —De lo contrario el siguiente menú lo escogeremos entre Chat Noir y yo.
¿Qué demonios estaba tratando de provocar?, ¿el fin del mundo?, Adrien con relativo pánico intervino.
—No le creas, el solo…—
—Por mi bien, pero cuiden sus espaldas cuando les toque—responde nada vacilante Ladybug haciéndose de su siguiente pieza, pero visiblemente irritada al no poder contradecirlo, ella misma había comenzado aquel rito con el que cabo su tumba y con el que atacaba a ambos adiestra y siniestra—¿Tu también le entras chaton? —le apunta con una rebanada nueva que le ofrecía sin mas en una sonrisa amigable, pero con una oscuridad amenazante de trasfondo. Adrien palideció presintiendo su muerte si se negaba, era algo como un sexto sentido que le avisaba de que se fuera despidiendo de una de sus nueve vidas.
—S-Si, claro—asintió quedadamente apoderándose de la rebanada y dejando fluir la saliva por la garganta—Pero ¿Qué les parece si mejor lo dejamos para cada fin de mes? —propuso tímidamente a lo que los contrarios se miraron entre si y posteriormente a Adrien que se alegro de que no rechazaran el tratado de paz al ser el mediador.
Al poco rato se encontraban patrullando y coincidencia o no, no hubo ningún akumatizado por lo que se tendría que despedir tarde que temprano de ellos, mas esta vez el peso de abandonarlos fue menor por la noticia, por la ilusión de que esta vez su cumpleaños iba a ser diferente. Cuando las despedidas tocaron, y el grupo se dividió emigro a la jaula de oro donde entro por la ventana en una elaborada caída que finalizo al destransformarse.
Plagg demando camembert a instancias de materializarse y Adrien se lo concedió tal cual genio de la lampara para después dejarse caer ancho en la cama sonriendo y con la mirada derramando ilusión como desesperación de que los días avanzaran rápido.
Entonces cerró los ojos bañados de aquella esperanza introduciéndose en un agradable sueño conciliador.
La mañana siguiente transcurrió normal, y la que le seguía, no obstante, no le quitaba la extrañeza de que Hawk Moth hiciera caso omiso a las personas y su demanda negativa de emociones, ¿será que estaba tramando algo?, ni como averiguar si sus teorías eran correctas. A Todo esto, respiraba el peligro donde quiera que mirase, no se había relajado en lo absoluto y Ladybug le dijo que se mantuviera con la guarda alta ante un posible ataque.
No era un chico paranoico, sin embargo, el aleteo de una simple mariposa le avispaba encendiendo sus orejas imaginarias de Chat Noir, que al entrar la fecha en que Félix llegaría que marco en su calendario se puso en cuatro erizado de pies a cabeza apretando con los dedos de pies y manos la sabana por el ruido taladrante del despertador.
Plagg se rio por el ridículo que hacía, más a Adrien le valió haciendo caso omiso, le da de comer antes de irse a alistar y minutos después a bajar el mismo a desayunar naturalmente sin su padre en la mesa. Como siempre, Nathalie le facilito el itinerario, el escuchaba, enfocándose mas en saciar su apetito que en detenerse a lamentar por la carga a la que era sometido.
Con algo de suerte se embarcaron de un momento a otro en silencio en dirección a la estación con su padre calentando la silla en el carro, Nathalie en el asiento del copiloto y Gorila en el del conductor.
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El viaje se le hizo mas aburrido que el primero, aunque se había dedicado mas a dormir que disfrutar de este. La mayor justificación para eso era que reunía las energías que Smári le robaba ya no con tanta frecuencia desde que tomaba el menjurje que le preparo y venían empaquetados en la mochila y unas más en las maletas.
En Londres y todavía horas antes de partir Félix se mantuvo en comunicación con Marinette, sus platicas con ella eran relativamente extensas y en esas aprovechaba para preguntarle que regalarle a Adrien al ser su único contacto en común que conocía a su primo mejor de lo que él lo habría hecho alguna vez enseñándole fotos de las tiendas que visitaba y porque no también alguno de los centros turísticos.
En cuanto menos lo imagino, el tren paro en el destino y corriéndose con todo y maletas al exterior donde se topo con caras familiares, deseadas y no tan deseadas.
—Bienvenido Félix—saluda Gabriel recorriéndolo en un rápido vistazo, manteniendo la distancia, pero a fin de cuentas con una sutil sonrisa asomándose que no se borro aun cuando por medio de señas ordeno a Gorila a recoger las maletas dejando a Félix solo con la mochila que se negó en soltar—¿Cómo estuvo tu viaje?, veo que te has perforado las orejas
—Bien tío—responde Félix no moviéndose ni un apiste mas si acomoda los mechones de los costados de modo que le cubriera bien las orejas—Estas perforaciones me las hice como un recordatorio a ellos, las oculto con estos mechones porque por lo visto no son de su agrado—delato sin decoro, aunque en lo que decía parte era mentira que se las ingenió para distorsionar y desviar su atención hacia Adrien que en dos zancadas corto la distancia entre ambos al notar decidía de si acercarse o no acercarse.
—¡Ah! ¡Félix! —jadeo Adrien no conteniendo su sobresalto, pegando otro por la iniciativa de este al abrazarlo además de depositarle suaves palmadas.
—Vi que querías hacerlo, pero por la presencia del amargado de mi tío te detuviste—le susurra Félix en el oído—Gracias por venir hasta acá a recibirme Adrien—se separa considerablemente del rubio menor—¿Nos vamos tío? —miro a Gabriel con expresión neutra, espalda erguida, hombros relajados.
—Nathalie—llama Gabriel asintiendo a la petición, habiendo pasado por alto el descaro anterior de Félix y habiéndose conformado porque aparentemente no le guardaba ningún rencor a Adrien, aunque observar juntos a sus dos hijos le calentaba significativamente el corazón.
—Enseguida señor—obedece la única mujer del grupo que dirigió el trayecto al auto no sin desprender una frase de bienvenida hacia Félix—Bienvenido joven Félix, espero que su viaje haya sido tranquilo.
—Gracias Nathalie, es un placer volver a verte, a verlos a todos—sincero Félix cortes acomodándose en la hilera donde Adrien se posiciono a su costado, siendo igual en el carro en el que Adrien más motivado le empezó a contar de las cosas interesantes de París y de su vida, no obstante, en los lapsos en que guardaba silencio Gabriel intercedía con el lado contrario de la moneda, aunque muy breve.
A Félix le molestaba que se escabullera en las aberturas que Adrien creaba sin ser plenamente consciente, por lo que se reforzo a soportarlo, a aparecer otras en las que su primo se recobrara y lo volviera a poner al tanto de él y al entrar a la mansión su atención no disminuyera pese a que Félix no era muy hablador, y prefería que Adrien tomara la batuta.
En una de esas vagamente oye a Nathalie decirle en que habitación habían ido a parar sus cosas y a Gabriel decir que quería hablar con él durante la cena, en otra de repente ser jalado por Adrien a que conociera donde dormiría.
—Espero que no te moleste el tamaño de la habitación Félix.
—Sin resquemores Adrien. No es como si fuera a durar mi vida entera ahí—se encoge de hombros, pero la estúpida habitación igualaba por escasa diferencia al departamento que rentó y que a regañadientes desalojó.
—Cierto—se desanimo un poco Adrien frotándose el brazo algo incomodo—Pero si quieres venir al mío a pasar el rato eres bienvenido. Hay variedad de juegos a los que podemos jugar.
—¿Jugar? —Félix alza la ceja, intrigado por la invitación
—Si—Adrien le mira sentarse en la orilla de la cama y dejar la mochila a su lado para escarbar entre los objetos que almacenaba como si recapacitara de lo que llevaba dentro—Tengo un juego de ajedrez, cartas, domino, un sitio para escalar, y demás…No me estas prestando atención, creo que será mejor dejarlo para después, debes estar cansado.
—Estoy buscando tu maldito regalo idiota. Si lo dejaba en las otras maletas era probable que se dieran cuenta que lo que te traje lo juzgarían como mis perforaciones—gruñe Félix sin dirigirle la mirada—Y es obvio que te estoy escuchando. No me iba a visitarlos sin traerte algo por tu cumpleaños.
—Oh—musita Adrien removiéndose en su lugar curioso y expectante de que regalo habían escogido para él, idéntico a un niño que retenía sus impulsos de preguntar que le trajo. No obstante, el que le hayan soltado una palabrota lo desencaja un poco, por lo general las personas que lo trataban tenían cuidado en cómo se le dirigían si quitaba las hirientes de Gabriel Agreste.
—¡Aquí esta! —exclamo Félix alzando una caja mediana verde oscuro sin ostentosos adornos, solo una aburrida caja envuelta forro de papel sin estampados que entrego—Yo mismo lo envolví, espero que no te importe—sonríe de lado, pecho inflado, y satisfacción por doquier. Aun si a los segundos se avergonzaba por dejarse seducir por sus emociones.
—¿Puedo abrirlo ahora? —pregunto ansioso Adrien deseando saber cuál era su contenido—¿Puedo?
—¿Qué ganaría haciéndote sufrir hasta mañana?, ven y ábrelo aquí en la cama.
Adrien sin pensárselo dos veces se abre paso sentándose en la cama con todo y regalo abriéndolo con tacto evitando dañar el papel, Félix lo dejo ser pese a que una minúscula parte de él quería que rompiera el papel y abriera la maldita caja de una sentada.
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Esta vez no hay notas introductorias o que aclaren algunos puntos de este capítulo, muy posiblemente haya en la siguiente.
Nos vemos hasta la siguiente actualización, los quiere Yunaru Uzumaki :3, 06/08/2021
