Disclaimer: Los personajes de «Ranma 1/2» pertenecen exclusivamente a Rumiko Takahashi.
Inspirado: En la canción de Rata Blanca «Mujer amante».
Aclaración: Esta historia participa en la dinámica #porque_cinco_son_mejor_que_una especialmente en el #Rankane_day de la página de Facebook Mundo Fanfic InuYasha y Ranma.
Dedicado con todo mi amor a mi amiga del alma, Phanyzu.
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Enigma
¿Quién era esa chica de antifaz? ¿Por qué no podía reconocerla? ¿Era acaso alguien prohibido? Eso no lo sabía, lo único que tenía claro era que su cuerpo la necesitaba, que con solo rozarle la piel lo quemaba como el infierno y que sus tiernas caricias lo elevaban al cielo con un solo movimiento.
—No te detengas, sigue, por favor…
—Ah, sabes deliciosa —murmuró mientras absorbía los exquisitos líquidos de la mujer—. Necesito más.
—Ranma…
Dejó escapar en un gemido el nombre de su amante y eso lo descontroló.
Esa mujer tenía un poder sobrenatural que lo llevaba al borde de la locura. La vio arquear la espalda gritando de placer, la curvatura que se hacía desde sus glúteos hasta los hombros era una imagen perfecta. Con cuidado salió de sus piernas y con sus dedos se quitó los restos de los jugos que quedaban en sus labios, los lamió, saboreando hasta la última gota de su ser, ella era inigualable. Despacio y sin dejar de tocarla subió hasta su cuello, besó su delicada piel mientras se embriagaba de su penetrante aroma. Jugueteó con sus manos los redondos y perfectos senos de la chica logrando que esta se retorciera de placer.
Llegó hasta al lóbulo de la oreja y con la lengua lo recorrió completo, siguió con sus besos hasta acercarse a la comisura de sus labios. Su exquisita boca le estaba haciendo una tentadora invitación a ser besada y él deseaba complacerla, sin pensarlo se dejó llevar por sus instintos, pero su trayecto fue interrumpido por una pequeña mano que interfirió entre sus labios y los de ella, obstaculizando que lograra su cometido.
—Recuerda que es sin besos, no lo olvides.
—Lo sé —respondió desilusionado.
¿Por qué ella se negaba? ¿Por qué le prohibía tomar algo tan deseable como lo era su boca? No llegaba a comprender el motivo.
Desde la primera noche en la que comenzaron a vivir esa increíble aventura ella le había advertido que podía poseerla, más nunca besarla en los labios, ese misterio prometía explicárselo algún día. Él aceptó pues su lujuria sobrepasaba su cordura. En ese entonces, solo deseaba su cuerpo, así que eso no le importó. Pero ahora, luego de reiterados encuentros en los que él lograba hacerla suya, en que los que escuchaba gemir claramente su nombre, sin que le cupiera duda de que ella estaba realmente ahí, entre sus brazos, quería conocer el motivo de su negación, porque ahora, él pretendía una unión total, deseaba una entrega sublime en la que a través de sus bocas se expresaran que eso iba más allá del sexo, era un sentimiento real, ¡porque él se negaba a que no lo fuera! Definitivamente, ella debía existir para él…
En un movimiento rápido cambiaron de posición, Ranma quedó con las piernas apoyadas en el suelo y con las manos al costado de la cama. Ella se hincó frente a él y con la mirada llena de pasión lamió su miembro, la imagen de esa misteriosa mujer haciendo eso lo tenía perdido. Apenas y podía verla, siempre que se encontraban la luz debía ser casi inexistente, era un completo enigma, pero eso solo lo hacía anhelarla con más deseo, la sola idea de saber, ¿quién era la persona detrás del antifaz? Lo volvía un desafío delicioso y ardiente.
Se mordió el labio inferior cuando sintió la tibia boca de la mujer recorrerle toda su hombría, ella parecía deleitarse con cada lamida, apretaba con una mano la base de su virilidad y con la otra arañaba su pecho, era una escena muy excitante y Saotome no lo soportaría por más tiempo.
»—Déjame penetrarte —suplicó con la voz entrecortada, sabía que no aguantaría mucho si ella seguía torturándolo con sus movimientos—. Por favor…
La mujer no dijo nada, se subió encima de él quedando a horcajadas, con su húmeda entrada frotó el hinchado miembro de su amante haciendo que este gritara. El martirio lo estaba matando, necesitaba estar adentro de ella, ¡ya! Con firmeza la tomó por las caderas y la penetró de una sola estocada. Sintió sus uñas clavarse en sus hombros mientras se arqueaba, su cavidad era estrecha y eso hacía que Ranma no pudiera contenerse. Comenzó a embestirla con más fuerza al mismo tiempo que mordía sus senos. Ella lo pegaba más a su cuerpo al atraerlo por el cuello, clavó sus dientes en la clavícula del hombre cuando sintió que este succionaba su pecho, el simple roce de su lengua sobre esa sensible zona de su cuerpo la desencajaba por completo.
Sin decirle nada a él se giró para darle la espalda.
—Jálame de la cadena —ordenó excitada.
—Lo que tú quieras —musitó el azabache siguiendo al pie de la letra sus instrucciones.
La chica tenía el cabello corto, pero eso no era impedimento para cumplir sus deseos ya que siempre usaba un collar largo que le permitía cumplir su fantasía.
»—Ah, sí, no te detengas —pidió Ranma entre gemidos mientras tiraba sutilmente de su cuello con la cadena.
Estaba a nada de alcanzar la cima, pero no quería hacerlo antes que ella, de repente la escuchó gritar y la vio echar la cabeza sobre su hombro, sin pensarlo más se dejó venir liberando en su interior toda su esencia.
La atrajo hacia él y la abrazó con fuerza cuando su cuerpo liberaba los últimos espasmos. Se acostó y dejó que ella descansará la cabeza en su pecho.
»—Esto fue maravilloso —murmuró cuando le besaba la frente—. Aprovechando el momento, ¿podría preguntarte algo?
—Por supuesto.
—¿Por qué no puedo besarte en los labios? —inquirió curioso, no dejaría que volviera a marcharse sin contestarle.
—Si lo haces se termina el juego, así de simple —respondió al verlo a los ojos a través de su antifaz—. Si te permito besarme sabrías quién soy y eso todavía no debe suceder. En su momento lo descubrirás.
—Pero cómo voy a averiguarlo si solo te veo por las noches, ¿cómo podré saberlo? —cuestionó indignado, él realmente quería saber quién era—. Dame una pista, por lo menos.
Ella le sonrió y besó su cuello despertando en él otro nuevo hormigueo. Subió hasta su oído y le susurro.
—Pronto lo sabrás…
Siguió besándolo hasta volverlo a encender, al parecer no quería perder el tiempo, quería disfrutarlo toda la noche. Él no puso objeción y se dejó hacer, ella era una completa droga para su cuerpo. Mientras descubría de quién se trataba aprovecharía cada velada al lado de su misteriosa amante.
La tumbó sobre la cama atrapando sus manos con una de las suyas, se lamió dos dedos y bajó hasta su entrada, frotó con el pulgar su clítoris y la observó retorcerse, sonrió con picardía y se introdujo en su interior, sus dedos fueron recibidos por sus calientes paredes y eso lo enloqueció. Entraba y salía con más fuerza mientras escuchaba a la mujer volver a gemir su nombre.
—Ranma…
—Dime que quieres más —esbozó embelesado.
—Ranma, yo…
—Sí, así, pide más —suplicó con la excitación viva a flor de piel.
—Ranma, Ranma. ¡¿Qué demonios estás soñando?!
—¡¿Qué?! —Una peculiar voz lo regreso a la realidad—. ¿Dónde estoy? —preguntó el azabache aturdido.
—En tu habitación, llevo quince minutos zarandeándote y tú no reaccionabas. Tuve que tirarte agua para que —inclinó la mirada a la parte baja del abdomen de su amigo—, se te bajara la calentura.
Saotome ni siquiera se había percatado que de la cintura para abajo se encontraba empapado, despertó tan abruptamente de ese placentero sueño que, olvidó que su cuerpo daría los detalles de qué era lo que estaba imaginando. Sintió sus mejillas arder por la pena y rápidamente buscó una almohada para cubrirse esa zona. Se incorporó tomando asiento, pegó la espalda a la cabecera y luego suspiró. En verdad esos sueños un día iban a matarlo.
—¿Qué hora es? —inquirió a su compañero de apartamento.
—Un cuarto para las ocho —dijo Ryōga al ver su reloj.
—¡¿Qué?! Es tardísimo, no vamos a llegar a tiempo —espetó mientras salía corriendo hacia la ducha.
—No irás a llegar tú, yo ya me voy. Tengo una junta importante y no puedo retrasarme —comentó al salir de la habitación de su amigo—. Toma un buen baño con agua fría, lo necesitas. Te dejé el café listo y fruta en la nevera.
—¡Gracias, Ryōga!
Abrió la llave del agua y dejó que el chorro de agua helada cayera sobre su cabeza. Debía calmar sus hormonas o no podría hacer nada en el trabajo y ese día tenía que realizar labores importantes.
«—Ranma…»
La dulce voz de la mujer llegó a sus oídos, abrió los párpados dentro del agua y fijó la mirada en la pared que tenía enfrente. La preciosa silueta de la misteriosa dama se reflejó en su mente, apretó los puños y se juró encontrarla. Ya no permitiría que su cuerpo se quedara solo con la lujuria que quema en su piel, necesitaba más, quería más.
—Voy a encontrarte, ya no dejaré que tu imagen se vaya al amanecer —se prometió a sí mismo.
Había llegado media hora tarde. En la entrada del bufete fue recibido por su secretaria, una alegre jovencita de cabello castaño que le entregó unos papeles importantes.
—Buenos días, Licenciado —saludo cordialmente a su jefe.
—Buenos días, Ukyō. ¿Qué contiene esta carpeta? —preguntó luego de recibir el sobre.
—Son los antecedentes de su nuevo caso. La señorita Tendō solicitó sus servicios, ella vendrá al medio día a reunirse con usted.
—Perfecto, voy a revisarlos. Algo importante que haya sucedido en mi ausencia.
—No, nada, solamente vino el licenciado Hibiki —comentó con las mejillas un poco sonrojadas al mencionar el nombre del otro asociado del despacho—, a preguntar si usted ya había llegado.
«Como si él no me hubiera dejado» pensó Ranma con el ceño fruncido.
—Licenciado, ¿le pasa algo? —inquirió la joven al percatarse que su jefe había empuñado los puños.
—No es nada, podrías avisarle a Ryōga que ya estoy aquí, él tiene una junta, pero necesito comentarle un asunto cuando se desocupe.
La muchacha asintió entusiasmada mientras volvía a su área de trabajo. Era evidente que Ukyō sentía cierta atracción por su amigo y eso lejos de molestarle le agradaba. Ryōga era su mejor amigo a pesar de las peleas constantes que tenían, ambos se querían como hermanos y nada lo haría más feliz que verlo enamorado.
Se sentó en su escritorio y dejó a un lado su portafolio, sacó los papeles que le habían entregado y los comenzó a leer. Según parecía iba a ser un reto interesante pues todo lo que estuviera involucrado con la mafia lo era. Curvó los labios y sonrió, si ganaba ese caso se abriría una nueva brecha en su profesión y muchos en el país conocerían su nombre. Pensó en lo bien que le podría ir a su equipo y eso lo motivó. No sería nada fácil, eso lo tenía claro, pero él estaba preparado y si la oportunidad había llegado a sus manos no la iba a desaprovechar, debía confiar en sus capacidades.
»—Veamos, señorita Tendō, ¿qué más tiene para contarme? —dijo mientras seguía analizando el expediente.
Quería que la mañana pasara rápido ya que tenía mucha curiosidad por conocer a su nuevo cliente.
Estaba tan concentrado en sus asuntos que no se percató que casi era medio día, había pasado leyendo todos los papeles desde que se los entraron. Los leía una y otra vez para no dejar por fuera ningún solo detalle, tenía tantas preguntas y por más que pensara en las posibles respuestas la única que podía dárselas era su cliente.
Buscó información en la web sobre la dichosa banda, pero al parecer era una organización muy bien resguardada, en las páginas de noticias no se encontraba nada. Siguió su búsqueda sin obtener ningún nuevo resultado, eso era frustrante. Suspiró y se concentró en las fotografías que le habían entregado, las vio muchas veces hasta que un pequeño detalle captó su atención. En una de las imágenes la silueta de un hombre que se percataba a lo lejos se le hacía familiar, ¿sería eso posible? No, por supuesto que no, debía tratarse de alucinaciones por estar repasando una y otra vez lo mismo. Dejó a un lado el expediente y se paró, debía estirar los músculos que se le habían dormido al estar tanto tiempo sentado. Observó la ciudad desde la ventana, la vista era impresionante desde ese edificio. Escuchó que tocaban la puerta y se apresuró a contestar para que ingresaran.
—Ranma, debo ir a tribunales a presentar audiencia por el caso en el que estoy trabajando. Pasaba a informarte que necesito los… ¡¿Qué es todo esto?! —preguntó asombrado su colega al notar que en el escritorio había un sin fin de papeles regados.
—Esta es la información de mi nuevo cliente —respondió tranquilo mientras apreciaba los ojos saltones en el rostro de Ryōga—. Es un caso sobre un grupo criminal muy bien resguardado.
—¡Estás hablando de mafia! —exclamó exaltado cuando veía a su amigo asentir—. ¡Te volviste loco! ¡Ranma, eso es muy peligroso!
—Lo sé, créeme que lo sé, pero también es un reto —esbozó seguro. Si algo le encantaba, definitivamente eran los desafíos—. Ryōga, piensa, si el bufete gana este caso obtendremos mucho prestigio.
—O la muerte —murmuró Hibiki entre dientes—. Ranma, confío mucho en ti y en tus capacidades, pero me preocupa que algo pueda salir mal. No te parece extraño que esta… como se llama el cliente.
—Tendō, Akane Tendō.
—Que la señorita Tendō buscara nuestro despacho, perdóname la desconfianza, pero nosotros no somos conocidos por llevar este tipo de litigios —comentó Ryōga al observar detenidamente los ojos azules de Saotome.
El azabache llevó la mano a su barbilla y la frotó, si lo pensaba detenidamente, su colega tenía razón, su bufete era conocido por encargarse de resolver disputas familiares, uno que otro conflicto de estafa, pero nunca algo relacionado con el crimen organizado. ¿Se trataría de alguna trampa? ¿Una cortina de humo para involucrarlos en algo? Si lo analizaba cualquiera de sus preguntas podría ser posible, necesitaba ahora más que nunca obtener esas respuestas.
Se sentó nuevamente y, le pidió a su amigo que hiciera lo mismo con un gesto de su mano. Le pasó el expediente y este lo comenzó a leer detenidamente. Al parecer no había ninguna cosa fuera de lugar, nada que diera un indicio de que existía algo más, pero aún así Ryōga tenía sus dudas. Temía por la vida de su amigo, nunca se perdonaría si por no persuadirlo pudiera ocurrirle algún altercado. Eso era un tema para pensarlo con cabeza fría lo que parecía Ranma no había hecho pues se veía muy entusiasmado con el asunto.
—Ves, todo está en orden, todo indica que la señorita Tendō tiene muy claro quiénes son los miembros de la organización —dijo Saotome cuando le mostraba cada una de las fotografías.
—Así parece, de todos modos ten mucho cuidado, Ranma. Cuando ella se presente analiza muy bien sus palabras y sus expresiones. Somos abogados, una de nuestras funciones es fijarnos en ese tipo de detalles —advirtió serio con el ceño levemente fruncido—. Por favor, no lo vayas a olvidar.
—Descuida no es mi primer caso —espetó con sarcasmo. Ryōga rodó los ojos, en ocasiones su amigo podía ser un poco arrogante.
—No, pero si el primero en el que puedes perder la cabeza —arguyó arqueando las cejas—. En fin, a qué hora es tu cita.
—Faltan diez minutos —comentó Ranma al observar la hora en su reloj de mano—. Y tu audiencia, recuerdo que querías que te entregara algo.
—Después del almuerzo, pero me iré enseguida. No quiero tener ningún inconveniente. Necesito las escrituras que te di a analizar, ¿las tendrás a la mano?
—En la primera gaveta del archivero, ahí están —comentó mientras ordenaba todos los papeles que tenía regados en su escritorio.
—Muchas gracias, que tengas suerte con el nuevo cliente.
Lo vio salir de la oficina y suspiró, estaba a pocos minutos de conocer a la persona que le daría a resolver el caso de su vida.
—Disculpe, abogado —dijo su secretaria luego de llamar a la puerta—. Su nuevo cliente está aquí.
—Ukyō, dile que pase, por favor —ordenó el azabache amablemente a su empleada.
La joven asintió y acompañó hasta la oficina a una misteriosa dama. Le indicó que siguiera adelante mientras ella cerraba la puerta para dejarla a solas con su jefe.
Ranma observó a la mujer que caminaba despacio hasta donde él se encontraba, era una joven de estatura media, de tez blanca y pronunciadas caderas, tenía una cintura pequeña y unos redondos senos que se marcaban a través de su ajustada chaqueta. Llevaba puesto un traje azul muy formal de saco y falda, calzaba unos tacones y el cabello lo tenía recogido en un moño. A primera vista parecía hermosa, lo único que le daba curiosidad eran sus ojos, los cuales aún no podía apreciar por las enormes gafas oscuras que llevaba en el rostro.
Llegó hasta el escritorio y se quedó de pie mirándolo, el azabache parpadeó y salió de su encanto, la invitó a sentarse con un gesto y ella aceptó con una sonrisa en los labios.
»—Buenas tardes, señorita Tendō. Soy el abogado Ranma Saotome, es un placer conocerla —se presentó ofreciéndole la mano para estrechar la suya.
Ella no respondió, estiró su brazo y con su mano derecha apretó la del abogado.
Ranma se quedó perplejo, ese simple contacto lo hizo sentir una descarga eléctrica que recorrió todo su cuerpo. ¿Quién era ella? ¿Y por qué provocaba en él ese tipo de efecto?
—Buenas tardes, abogado Saotome. El placer es mío—dijo mientras se quitaba las gafas de los ojos y clavaba su mirada en los orbes azules del hombre que tenía enfrente—. Llámame Akane, sino te molesta, estoy segura que llegaremos a ser buenos amigos.
«Esa voz, su voz, ¿por qué se me hace conocida?» pensó sin apartar la mirada de ella.
Tenía unos ojos que hipnotizaban y un aterciopelado timbre que le hacían recordar a… No, eso no podía ser posible, esa mujer le hacía recordar a la misteriosa amante de sus sueños…
Continuará…
¡Hola!
¿Cómo están?
En esta oportunidad les traigo una historia llena de misterio, suspenso y pasión. En la que podemos ver a Ranma envuelto de deseos por una misteriosa mujer que solo se presenta en sus sueños. Además, en el trayecto conoce a un misterioso cliente que le pide ayuda para resolver un asunto criminal que involucra a la mafia.
¿Qué será eso que necesita Akane? ¿Y cuál será la identidad de la mujer de sus fantasías?
Acompáñenme a descubrirlo.
Quiero dedicar esta pequeña historia a una persona muy importante para mí, a quien me ha acompañado desde que inicié con este hermoso camino de la escritura y quien está conmigo en cada nueva idea que sale de mi cabeza. Esto es para ti con todo el amor que alberga mi alma, amiga de mi corazón. Te amo muchísimo, Phanyzu.
Agradecimientos especiales a la página de Facebook, Mundo Fanfic InuYasha y Ranma por siempre tomarme en cuenta para participar en todas sus dinámicas. Son un amor chicas, las adoro mucho.
Nos leemos pronto.
Con amor.
GabyJA
