―No encuentro nada, justo hoy tenía que pasarme ―decía una desesperada Sakuno― ¡Abuela! ¡¿No viste mi blusa blanca y rosada?!
―¡Esta en el estante del baño!―respondía esta desde abajo mientras hacia el desayuno.
―¡Gracias!
―Me pregunto por qué tanto preparativo, más aún, un domingo por la mañana ¡Sakuno!
―¿Qué?, ¿Que sucede?
―¿Qué es lo que te tiene tan atareada como para producirte de esa manera?
―N… nada ¿porque tendría que pasar algo?
―No, por nada solo que todo este cambio repentino tiene algo escondido.
―No, no tiene nada escondido, solo que una mujer tiene que sentirse y verse linda para estar bien con una misma.
―O para estar bien frente a alguien.
―¡A…abuela! ¿Cómo puedes decir eso?
―Así como lo oyes, bien ve a sentarte en la mesa que el desayuno está listo.
Así pasaron al comedor para tomar el de desayuno juntas, todo tranquilo, bueno no tan tranquilo, Sakuno lo aparentaba bien, pero por dentro estaba muy nerviosa ¿cómo se supone que iba a ir a practicar con Ryoma si su abuela estaba al pendiente de lo que hacía? ¡Ya se!, será mejor que le mando un mensaje para que nos encontremos allá pensaba Sakuno para liberarse de su abuela.
―¿Qué es lo que haces con el celular en la mesa Sakuno? ―pregunto enojada su abuela ya que estaba rompiendo una de las reglas de la casa.
―¿Eh? Nada solo que iba a encontrarme con una amiga para entrenar―dijo con nerviosismo―, voy a buscar mis raquetas.
―Esta niña si se trae algo entre manos, hm, lo veré después.
O0o0o0o0o0o0o0oo0o0oo0o0
Aún estaba dormido, cansado por jugar contra su hermano hasta altas horas de la noche, despertó por el sonido de un celular, pronunciando una maldición indescifrable sacó el brazo para callar el maldito sonido. Al verlo se dio cuenta que era un mensaje de Sakuno que decía así:
Hola Ryoma-kun,
mejor nos encontramos en las canchas de tenis
callejero a las 10.30.
Nos vemos.
Sakuno
―Cierto, el entrenamiento con Sakuno. Pero ¿qué hora es…? ―dice un muy adormilado Ryoma sentándose en la cama hasta que se percata de la hora que es―10.15 y dijo 10.30… ¡Me quede dormido!
Y sin más se levantó y vistió lo más rápido que pudo, tomo su inseparable gorra, el bolso con las raquetas y habría salido si no fuera por…
―¿A dónde vas tan apurado, ne~ chibizuke?―escucho decir a sus espaldas, no, por favor no― ¿neh, me escuchaste?, ¿a dónde te diriges con tanta prisa?
―No es algo que te interese, Ryoga.
―Tienes las raquetas, ¿vas a entrenar?
―Descubriste América―responde sarcásticamente ya harto de las sus múltiples preguntas.
―Bien entonces voy contigo―dándose vuelta para buscar su bolso.
―¡No! ―ya exasperado de que su hermano tratara de meterse en su vida desde que había regresado, salió lo más rápido para que su hermano no lo siguiera y para llegar lo más tempranamente posible.
―¿A dónde crees que haya ido?, viejo
―No tengo idea, aunque podría ir a ver a alguna chica ―dice el samurái saliendo de su escondite y parándose a la par de su hijo― ¡¿y a quien le llamas viejo?!
O0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o
Ryoma ya llegaba sin mucho tiempo de retraso, es más llagaba un tanto temprano, bueno casi temprano si no hubiera sido por chocar torpemente con alguien que iba en sentido contrario.
―Lo siento/Ten más cuidado―dijeron al mismo tiempo, pero al percatarse de la voz del otro se miran.
―Sa… Sakuno ―susurra Ryoma, que linda que se ve hoy más que de costumbre
―R… Ryoma-kun ―susurra Sakuno, ¿porque se queda mirándome tan fijamente?, espera, ¿se está sonrojando? Ryoma al darse cuenta de su notable sonrojo, desvía la mirada parándose y extendiéndole la mano.
―Vamos, o quieres quedarte todo el día ahí sentada.
―S… si ―toma su mano para levantarse, pero cuando lo hace Ryoma tira muy fuerte y la atrae junto a él.
Se quedan mirándose el uno al otro y notando la poca distancia que había entre los dos, que piel suave y tersa, piensa Ryoma sintiendo la mano de ella entrelazada con la suya, me pregunto si sus labios serán igual de suaves y el sabor que ellos guardan, mirándola penetrantemente con deseo. ¿Porque se comporta de esta manera? Oh Dios me está acariciando la mano, pero de seguro es por instinto o algo, el solo me ve como una amiga o peor, algo molesto por lo que tiene que preocuparse. Ante tal pensamiento baja la mirada, pero Ryoma la toma de la mejilla y hace que la mire, estaba acercándose poco a poco hasta que suena el celular de él en el último momento. Enojado porque le cortaron el momento y para peor suerte era su querido hermano Ryoga.
―¿Qué quieres?
―Oye ¿qué clase de respuesta es esa para tu único hermanito?
―Habla.
―Bueno, tampoco es para que te enojes de esa manera, ni que te hubiera cortado el mejor momento de tu vida.
―Adiós.
―No, no, no, no, no me cortes―dice con desesperación.
―Entonces habla
―¿Dónde se supone que guarda las cacerolas mamá? Quiero hac…―Ryoma al ver la pérdida de tiempo que es su hermano le corta y se dirige hacia Sakuno.
―¿Paso algo malo?―le pregunta al ver la cara de pocos amigos que traía.
―El estúpido de Ryoga y sus estúpidas llamadas.
―¿Ryoga-kun? Cierto dijiste que vendría ¿cuando llego?
―Anoche, solo para arruinarme el fin de semana
―Aún no lo perdonas ¿verdad?
―Y no lo voy a hacer ―pronuncia con enojo yendo hacia la entrada de las canchas―, vamos que se nos hace tarde
―Si ―me pregunto porque no lo perdona si es su único hermano, aunque no sea de sangre lo sigue siendo le guste o no.
Al entrar Ryoma, la mando a practicar contra la pared para poder ver sus imperfecciones y poder sacar apuntes.
―¿Apuntes? ―preguntó una confundida Sakuno
―Sí, Inui-sempai me acostumbro, además te ayudará para cuando entrenes sola.
―OK
Sakuno comenzó a practicar contra la pared, concentrada en la pelota y ella, olvidándose por completo de Ryoma, cosa que él no pudo hacer, sino que todo lo contrario no podía apartar la mirada de la chica que se encontraba en frente suyo. Cada movimiento que esta hacia era fielmente vigilado defecto o virtud, lo único que lo hizo despertar fue la pelota que ella no pudo alcanzar y se dirigía hacia él, pero gracias a sus reflejos pudo detenerla ante de que llegara a golpearle.
―Lo siento Ryoma-kun, no me di cuenta que no llegaría.
―No te preocupes ―le entrega la pelota― ve y sigue.
―¿Pudiste sacar algún dato?
―¿Eh? ―se sorprendió por la pregunta y darse cuenta de que no había sacado nada― Hm… si… pero aún me faltan algunos, ve y sigue
Si.
Me salve por poco, será mejor que empiece con esto antes de que sea tarde.
O0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Tomoka iba tranquilamente caminando por la calle con su feliz novio Horio, con el paso del tiempo ellos habían arreglado sus diferencias y comenzado un noviazgo.
―Vamos Horio, quiero llegar temprano a casa.
―Dices eso porque no tienes que llevar tosa esta cantidad de cajas―respondía este con una pila de cajas, las cuales apenas lo dejaban ver.
―Oh, mira estamos cerca de la casa de Sakuno.
―Por favor no.
―¿Dijiste algo?
―¿Eh? No, solo ¿no era que Ryuzaki tenía una reunión familiar?
―Sí, pero eso no significa que pueda escapar, vamos ―y comienza a correr.
―¿Porque a mí?
Por otro lado, estaba Sumire tranquila en su casa, acababa de terminar con la limpieza dominical por lo tanto se iba a dedicar a mirar un poco de televisión cuando en eso llaman a la puerta.
―Me pregunto quién será. Hola Tomoka, Horio ¿buscan a Sakuno?
―Así es, espero no haber llegado en un momento inoportuno.
―¿Inoportuno? Para nada solo que ella no está.
―¿No está?
―¿Y la reunión familiar? ―pregunta Horio entrando en la conversación.
―¿Reunión familiar?, A si la reunión familiar, si ella está allá, ¿y ustedes si sabían de eso porque vinieron hasta aquí?
―Porque si era acá, tal vez hubiera podido venir con nosotros, espere, ¿porque usted no está en la reunión?
―¿Yo? Y…yo pues… me sentía mal, eso.
―¿Entonces porque Sakuno no está con usted?, su nieta no es de las que no se preocupan por nadie.
―Si era un simple dolor de cabeza que exagere, la reunión de este año es en la casa de uno de los tíos de Sakuno que no me caen bien, pero la pequeña quería ver a unos primos, tu sabes lo terca que puede ser a beses.
―Si es cierto. Bueno nos vemos Ryuzaki-sensei.
―Nos vemos ―cierra la puerta y queda pensativa mirando a la nada― conque reunión familiar ¿eh?, cuando regrese espero que me dé una respuesta coherente.
O0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
―Bien, Sakuno aquí va ―decía Ryoma antes de hacer un saque.
Hacia un rato estaban peloteando entre los dos, Ryoma le había encontrado varios defectos los cuales podía jurar haber solucionado la primera vez que entrenaron juntos.
―Lo siento, Ryoma-kun ―decía Sakuno después de perder una pelota.
―Está bien, haz un saque sencillo.
―Si ―ella acata sus ordenes y hace el saque, Ryoma corre para devolverla, pero en bes de pegarlo con la raqueta, la toma con su mano libre― ¿qué sucede?
―Nunca vas a tener un saque potente, aunque le pegues con toda la fuerza del mundo si no mejoras tu postura.
―¿Mi postura?
―Sí, trata de cerrar un poco y flexionar más tus piernas, tirar más alto la pelota y estirar más tu brazo así en el momento de golpear te impulsas con tus piernas que será más fácil si la flexionas como te digo.
―Ok, lo intentare ―lo hace― ¿y bien?
―No.
Otra vez
―No.
Otra vez
―Pero no me sale, ¿cómo hago?
―Flexiona tus piernas y estira tu brazo.
Lo intenta, no lo logra y frustrada se niega a seguir con el entrenamiento.
―Ya esta no me sale, soy pésima ―haciendo berrinche como una niña pequeña sentándose en el medio de la cancha e inflando las mejillas.
―¿No debería ser yo el que este enojado?
―¡No!
―Vamos no es tan difícil.
―Lo dices porque tu practicas desde que aprendiste a caminar.
―Y tu abuela es entrenadora, deberías de saber cómo hacer un simple saque.
―Si. Pero yo no soy mi abuela.
―Lo sé ―se acerca saltando sobre la red y le estira la mano―levántate, te ayudo― Sakuno como buena alumna (a regañadientes) obedeció.
Hizo que se parara y se colocó de tras de ella para ayudarla en su postura.
―Endereza tu cadera así ―decía Ryoma mientras la sujetaba por la cintura y la acomodaba.
―Tu nunca dijiste nada sobre mi cadera ―responde esta con miedo de verle a los ojos y que notara su sonrojo, Oh Dios no lo creo, tener a Ryoma tan cerca, pensaba la inocente Sakuno, pero Ryoma tampoco se quedaba atrás, Su cintura es tan delgada y delicada, es como una muñeca de porcelana que se puede romper con apenas solo un toque, Dios en que estoy pensando, solo pido que no se de vuelta, que no se devuelta.
―Por qué no me di cuenta hasta que te vi de cerca ―le susurro delicadamente en el oído los que hizo que su sonrojo aumentara. Ryoma en realidad no quería decírselo de esa manera, pero al tenerla tan cerca no pudo evitarlo.
―B…bueno ¿s…seguimos?
―S…sí, cierra las piernas, hasta ahí ―acomodando el pie de ella con el suyo― estira más el brezo ahí ―se aleja― bien, solo recuerda flexiona las rodillas.
―¿Así?
―Si
―Bien aquí voy ―entonces lo intenta y esta vez si le salió como debería― ¡Si! ¿Ryoma viste eso?
―Sí, te dije que no era difícil.
―Después de que me ayudaras no lo fue.
―Debería de sacar provecho de todo esto.
―¿A qué te refieres?
―A alguna recompensa por tener que soportar a una chica tan torpe como tú.
―¡Hey!, bueno yo ya tengo tu recompensa.
―¿Que? ―no termino de hacer la pregunta cuando Sakuno ya se acerba a él y le dio un fuerte abrazo y un dulce beso en la mejilla.
Ni ella sabía de donde había sacado el valor para hacerlo, solo se le ocurrió y lo hizo.
―Gracias por todo Ryoma―kun.
―No era necesario, por ti lo haría gratis, siempre ―termina de decirlo en un susurro.
―R… Ryoma…―también en in susurro.
Aún estaban cerca Sakuno lo sujetaba por el cuello y él le había correspondido tomándola de la cintura, era si estuvieran a punto de…
