Bueno aquí les traigo el 5to cap pobre Ryoma no lo dejo tranquilo con los problemas pero por ahora queda así y para la próxima va a tener un poco de descanso y habrán cosas nuevas para este RyoSaku


Ryoma se encontraba en su habitación mirando el techo, había llegado hacia un rato después de llevar al Sakuno a su casa, no hablaron en todo el camino ella decidió no hacerlo luego de lo sucedido en la escuela, nunca lo había visto de esa manera, al parecer fue como una descarga para él así que cuando llegaron a su destino se despidieron y él siguió su camino.

Al llegar se fue directo a su cuarto, tanto como sus padres como su prima quedaron sorprendidos, su madre preocupada fue a verlo para saber si estaba todo bien.

―Hijo ¿estás bien?, ¿puedo pasar? ―dice golpeando la puerta.

―Sí, solo quiero estar solo ―escucha detrás de la puerta y haciendo caso omiso de lo último entrando― no sé por qué preguntas si no me vas a hacer caso.

―Porque te conozco ―responde acariciando su cabello ya que este se había dado vuelta y miraba a la pared―. Bien dime ¿qué te pasa?

―Nada.

―El que nada no se ahoga ―ante tal comentario ríe―, bueno, por lo menos pude sacarte una sonrisa.

―Eso no significa nada.

―Lo sé, por eso me vas a decir o tengo que sacártelo a la fuerza haciéndote cosquillas como cuando eras niño.

―Estoy bastante grande para cosquillas ―dice dando vuelta para verla a la cara.

―Si puede ser, pero para mí seguirás siendo mi bebé ―y comienza a hacerle cosquillas.

―Ja, no… jaja, má vasta, vasta―decía Ryoma mientras reía.

―Bien, pero ¿me dirás lo que sucede? Insisto porque me preocupa la forma en la que llegaste, ¿está todo bien?, ¿discutiste con Ryuzaki-chan?

―No está todo bien con Sakuno, solo… digamos que me desahogue.

―¿Te desahogaste?

―Sí, pregúntale a Ryoga.

―Hablando de Ryoga ¿no lo viste?, dijo que iría al instituto.

Como no verlo, suspiró.

―Espera hasta que él regrese y pregúntale.

―Ok ya no insisto. Ahora ven ―dice estirando los brazos, Ryoma obedece la orden y se sienta para abrazarla, era la única persona con la que lo hacía, detestaba los abrazos, pero ¿cómo decirle no a mamá? ―recuerda que lo que dije antes es verdad, has crecido muy rápido, pero siempre serás mi niño mimado. Te quiero hijo.

―Yo también má.

―Oh ¡Ryoma mira como tienes esa cabeza!, ¿ves? Esto no pasaría si me dejaras lavarte el pelo.

―Sakuno dijo que era suave.

―Porque no lo ha visto cuando yo te lo cuidaba, bien creo que pronto tendré una linda nuera.

―¡Mamá!―dice un tanto sonrojado.

―No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo ―dice parándose para dirigirse a la puerta―. Bien tengo que bajar antes de que tu padre se desespere por la cena.

―Ah, mamá.

―¿Que sucede?

―Si para la cena estoy durmiendo no me despiertes, lo más seguro es que lo haga a mitad de la noche y comeré algo.

―¿Seguro? ¿no quieres que te la suba?

―No estará bien así.

―Está bien, como tú quieras, adiós hijo.

―Adiós má ―y sin más se recostó en su cama quedando profundamente dormido.

―¡Sakuno! ―la joven ante tal llamado baja a ver que era lo que quería su abuela.

―¿Que sucede?

―Necesito que vayas al super y me traigas esto ―entregándole la lista―, fui tan distraída que me olvide de varias cosas.

―¿Fue por lo de Ryoma-kun?

―Sí, nunca pensé que lo vería así de enojado, que lo haga en un partido es común, pero con parte de su familia y tratarlo como un desconocido es mucho.

―Bueno a decir verdad Ryoga es adoptado y se fue hace mucho, puede ser por eso que le tiene tanto rencor.

―Sí, puede ser por eso, bueno ve a comprarme eso que sino no tenemos cena.

―Ya voy.

Ryoga había llegado dos horas más tarde que Ryoma, después de todo lo que dijo, solo le quedó disculparse y retirarse lo más rápido posible de allí antes de que comenzaran con las preguntas a las que no estaría dispuesto a responder; con la mente en otro lado termino en un parque donde estuvo todo todo el tiempo, no quería llegar a la vez que su hermano, si lo hacía era para armar escándalos con los que no estaría dispuesto a lidiar, por lo que prefirió esperar a que las cosas se calmaran para regresar. Entro sin decir nada y fue hasta la cocina, se sentó en la mesa ocultando su cabeza entre sus brazos.

―¿Estas bien Ryoga? ―pregunto Nanako al entrar a la cocina.

―Sí, solo un poco cansado, no te preocupes.

―¿Seguro?

―Sí ―Nanako mira a su tía pudiendo ayuda, al que responde con una señal con la mano queriendo decir que luego ella se encargaba.

Pasaron una cena tranquila, como se esperaba Ryoma no bajo, Nanako había subido para ver si estaba despierto, y como no lo estaba a petición de su tía lo dejó dormir; como era de esperarse Nanjiroh objetó sobre el tema diciendo que todos deberían comer en la mesa y la única excepción seria si estuviera enfermo, a lo que Rinko respondió que Ryoma lo había querido así y que después hablarían del porqué.

―¿Por que tanto misterio mujer?―se encontraban en la sala ya que Rinko sugirió que sería mejor así.

―Bueno yo comenzare por lo que se y quiero que tú, Ryoga, respondas los detalles de todo esto ¿de acuerdo?

―De acuerdo.

―Bueno, ustedes vieron como llego Ryoma, yo preocupada fui a hablar con él, al principio le daba vueltas al asunto, hasta que me dijo que se había desahogado y que en todo caso le preguntara a Ryoga, y por lo que veo debió haber pasado algo grave como para que ambos reaccionen de esa manera, hijo ¿podrías decirnos lo que sucedió? Con sinceridad.

―Entonces lo que paso fue eso, se desahogó. Fui a hablar con él, sí, lo provoqué como de costumbre, pero reaccionó peor.

―¿Como que reacciono peor?

―Solo le hizo caso omiso a mi provocación y pregunto porque había vuelto, yo lo dije que había sido por ustedes, él simplemente se rio de mi diciendo que si había pensado en ustedes cuando me fui, que después de tanto tiempo que no esperara que me recibiera de brazos abiertos, dijo que lo mejor que pude haber hecho fue irme y no volver y que cometí un error al regresar.

―¿En verdad dijo eso?―pregunto Nanako.

―Si. Yo también quede sorprendido, cuando reaccione le dije que somos hermanos y que resolveríamos todo como tal, pero simplemente rio, dijo que no eramos hermanos, que yo simplemente, soy el chico al cual papá llevo a casa cuando estábamos en Estados Unidos.

Todos quedaron en silencio, no podían creer lo que Ryoga les había contado, el rencor que Ryoma tenía hacia él era más grande de lo que pensaban. Nanjiroh, que hasta el momento permanecía callado, se levanta abruptamente y se dirige al pie de la escalera.

―¿A dónde vas Nanjiroh? ―dice Rinko casi sabiendo las intenciones de su marido.

―Voy a solucionar esto de una vez. ―Y sin más sube las escaleras rumbo la habitación de su hijo menor. Al llegar abre de golpe la puerta y enciende la luz―. Hey, Ryoma despierta.

―No molestes viejo ―dice con voz somnolienta dándose vuelta y cubriendo su cabeza con las mantas.

―Dije que despiertes ―sacándole las mantas.

―¿Qué es lo que quieres como para que no me dejes dormir?

―¿Cómo es eso que le dijiste a tu hermano?

―Así que ya te enteraste.

―Claro que ya me enteré ¿o pretendías ocultármelo para siempre?, escucha, Ryoma, de verdad no sé por qué tanto rencor hacia Ryoga o qué te dijo para que reaccionaras, él es tu hermano quieras o no, él es parte de esta familia, tanto hace ocho años como ahora y eso no va a cambiar ―culminó el samurai.

―¿Ya terminaste?

―¿Qué?

―Si ya terminaste puedes irte ―dice sin mirarlo a la cara.

―Espera, ¿qué manera es esa de hablarme? Y que, ¿no vas a decir nada?

―¿Qué quieres que te diga? ―dice levantando la mirada y viéndolo a los ojos, su expresión era fría pero a la vez de tristeza―. Te diría cómo me sentí después de que tu hijo se fuera, de las consecuencias que provoco, de lo mal padre que fuiste durante tanto tiempo o cómo parecía que lo querías más a él que a mí, pero no tengo ganas de victimizarme, no soy esa clase de persona.

―¿Que crees que haces?

―Voy a salir ya que no puedo estar tranquilo ni en mi propia casa ―se había dormido vestido y su madre al parecer lo tapó por lo que solo tomo su chaqueta y salió.

―Ven aquí que no terminamos de hablar ―dice mientras lo persigue escaleras abajo, pero Ryoma no le hace caso y sigue de largo hasta la puerta donde se detiene ya que su madre le obstruye el camino.

―¿A dónde vas a estas horas?

―Voy a caminar no te preocupes ―intenta esquivarla, pero ella lo bloquea.

―Tú de aquí no te vas.

―Solo voy a enfriarme la cabeza.

―Sí, la cabeza no será lo único que enfriaras, no quiero que te enfermes.

―Má, sabes no me enfermo fácilmente.

―No me importa.

―Por favor, sinceramente en este momento es lo mejor para todos. ―Ella lo mira con des confianza, pero igual acepta.

―Bueno, pero no te demores ¿sí?, ¿tienes tu celular?

―Sí.

―Bien, cualquier cosa te llamo.

―Ok ―entonces su madre lo deja pasar y cuando esta por pasar el portón su madre le grita.

―Ni se te ocurra llegar muy tarde. ―Y después de eso se fue.

Caminó sin dirección específica, dio varias vueltas antes de llegar a un parque donde se sentó en un muro dejando una pierna a cada lado y apoyándose en otro que estaba en sentido transversal a este. Estuvo un rato antes de percatarse qué parque era, ese mismo quedaba cerca de la casa de Sakuno, lo pensó hasta que tomó la decisión de mandarle un mensaje.

Sakuno estaba en la cocina terminando de lavar cuando le llegó un mensaje, al estar con las manos mojadas le pidió a su abuela que lo leyera.

―«Lamento molestarte a estas horas, pero necesito a alguien para ya no estar solo y tal vez para desahogarme, estoy en la plaza que está cerca de tu casa, si no puedes ni importa, nos vemos mañana en la escuela. Atte Ryoma», bueno ahí termina.

―Me pregunto por qué estará fuera a estas horas, ¿crees que habrá pasado algo?

―No lo sé, pero si tan preocupada estas puedes ir, pero procura llegar temprano, cualquier daño lo pagara él.

―¡Abuela!

―Solo decía.

Después de esa conversación Sakuno toma un abrigo y sale. Era verdad el parque estaba bastante cerca a decir verdad estaba a una o dos cuadras por lo que no tuvo que caminar mucho, encontrarlo no fue difícil estaba donde siempre se sentaban cuando iban juntos, estaba con la mirada perdida, como si estuviera pero a la vez no, su mente viajaba al pasado, la única cosa que pudo sacarlo de ese trance fue el ver a Sakuno sentarse frente a él.

―¿Que sucede? ¿por qué est…―deja de hablar al ver que él simplemente la toma por la cintura y oculta su mirada en la base del cuello de ella― Ryoma-kun…

―Déjame estar así, solo un momento, por favor.

Estuvieron así durante un rato, Sakuno no sabía muy bien que hacer asique simplemente le devolvió el abrazo y mientras acariciaba su cabello.

―Sakuno.

―¿Qué?

―¿Puedes prometerme algo?

―Sí, ¿qué es lo que quieres? ―Antes de hablar Ryoma se separa para mirarla a los ojos.

―Prométeme que estarás siempre conmigo las veces que te necesite y no dejaras que vuelva a sentirme solo.

―Lo prometo ―lo abraza― no estarás solo nunca.

―Gracias ―y sin que se diera cuenta, pequeñas lagrimas comenzaron a caer por su rostro―, yo prometo estar junto a ti, siempre.

Sakuno se había dado cuenta desde el principio de sus lágrimas, Ryoma también sabia eso, pero no le importo ella era la única persona en la que podía confiar en esos momentos. Cuando las lágrimas cesaron se separó.

―¿Mejor? ―Él simplemente asintió―. Bien, ¿me dirás por qué estas así?

―Al parecer que Ryoga se apareciera en la escuela no fue suficiente.

―¿Qué? ¿discutiste con él en tu casa?

―No, hice todo lo posible para no encontrarme con él, pero parece que no fue suficiente. Discutí con el viejo. Nunca hizo nada y ahora quiere hacerse el padre ejemplar. ¿Tienes frío? ―no se había percatado de la temperatura hasta que la vio temblar.

―Un poco.

―Entonces ven ―dice estirando los brazos.

―¿Qué se supone que tengo que hacer?

―Sentarte como yo y apoyarte en mi ―después de decir eso, lo hace apoyando su cabeza en su hombro izquierdo con él a su derecha―. Tienes los dedos fríos ―dice él ya que la abrazó por detrás agarrando sus manos.

―Siempre sucede, aunque no haya mucho frío, en cambio tú los tienes calentitos ¿cómo lo haces?

―No hago nada, simplemente tenía las manos en los bolsillos hasta que llegaste y después de eso estuve abrazado a ti por lo que no se enfriaron.

―Pero yo también estuve abrazada a ti, pero igual las tengo frías

―Entonces eres anormal.

―¡Ryoma!―se queja por lo que él ríe, le encantaba verla así―. Me gusta cuando ríes, más aún cuando no es la que muestras en tus partidos.

―Sí…, hacía tiempo que no lloraba así.

―¿Cuándo fue la última vez?

―El día en que me di cuenta de que Ryoga ya no volvería.

―En el fondo lo querías mucho ¿verdad?

―Sí, y por eso soy así ahora.

―¿Cómo «así»?

―Así, frío, arrogante y orgulloso, todo el mundo cree que no me he dado cuenta, pero en verdad lo he hecho porque yo mismo lo he decidido.

―¿Darse cuenta de que?

―Del cambio de actitudes que he tenido desde que él se fue, antes de que lo hiciera yo era más sociable, sonreía más como cualquier niño de 7 años, su partida me dolió mucho, aunque muchas veces peleáramos o discutiéramos siempre terminamos juntos.

―Amor apache.

―Algo así.

―¿Por qué discutían?

―Por todo, comúnmente mientras jugábamos al tenis por algún punto, siempre las empezaba yo, quería ganarle y demostrar lo bueno que podía ser.

―¿Esa es la única razón?.

―No, el origen de todo es el viejo.

―¿Tu padre?

―Sí, desde que llevo a Ryoga parecía que lo quería más a él que a mí, por eso siempre quise ganarle, tampoco quise alejarme de él ni nada, era el único amigo que tenía y a pesar de todo lo quería, por eso el día que se fue, fue duro para mí. Tiempo después, decidí que para no volver a pasar por eso no debía apegarme demasiado a las personas, ese día me desligue de todo lo que tenía que ver con él, dibujos, fotos, hábitos, lo único que quedó fueron los recuerdos que me ayudaron a seguir adelante, y para el trato con las personas solo me volví más frío, aumentando mi orgullo y siendo más difícil dejarlo de lado para demostrar mis emociones.

―Por eso muy pocas personas logran llegar a tu corazón. ―Él asiente―. Estoy feliz de ser una de esas pocas personas.

―Yo también ―dice apretando el abrazo, hasta que suena su celular―. ¿Hola?

¡Ryoma Echizen, ¿dónde se supone que estas? ¿no te dije que regresaras temprano?

―¿Mamá?, ¿qué hora es?

―Son las 11:30, regresa ahora.

―Sí, ya voy ―y cuelga.

―¿Qué sucede?

―Tengo que llevarte a casa ―dice mientras se levanta y se saca la chaqueta.

―¿Que haces?

―Úsala.

―No, Ryoma te vas a enfermar.

―No, póntela antes de que tú te enfermes, si te pasa algo tu abuela me lo hará pagar ―dice mientras pasa la campera por sus hombros, tiene razón, se nota que conoce a mi abuela, pensó la chica.

―Esta calentita.

―Bueno ¿vamos?

―Si.

Caminaron tomados de la mano inconscientemente, tranquilos y callados e un silencio cómodo y entre miradas llegaron a su destino donde Sumire los esperaba en la puerta.

―¡Abuela!

―Hasta que se percataron de la hora, si no hubieras salido tan apurada como para olvidarte de tu celular te habría llamado.

―Lo siento fue mi culpa.

―Disculpas aceptadas.

―Ryoma ten ―dice Sakuno comenzando a sacarse la campera.

―No es necesario, puedes devolvérmela mañana.

―¿Seguro?

―Si.

―Bueno, nos vemos.

―Adiós ―entonces Sakuno entra, Sumire iba a seguirla, pero Ryoma la llama― Ryuzaki-sensei.

―¿Qué sucede?

―Quería pedirle disculpas por lo de esta tarde después del entrenamiento, debí dejar mis problemas personales en casa.

―No te preocupes, se notaba que lo necesitabas. Ah… me estaba olvidando, mañana tengo reunión con el director por lo que el entrenamiento matutino esta cancelado.

―Ok, nos vemos.

―Adiós.

Y sin más siguió con camino, no quedaba muy lejos pero aún, así demoro más de lo normal, de cierto modo no quería llegar y estaba dando vueltas, después de una leve ventisca que lo hizo sentir frío fue que decidió ir a descansar.

―Ryoma, hasta que llegas ―dice su madre cuando lo ve entrar a la sala―, mira ya estas comenzando tiritar de frío ¿dónde está tu campera?

―La tiene ella.

―¿Ella? ―el asiente― bien, tienes los ojos rojos ¿estuviste llorando?

―Tal vez.

―Ryoma.

―Estuve con ella porque con ella puedo abrirme hasta ese punto.

―Lamento no haberte apoyado, mañana si quieres hablamos.

―Como quieras.

―¿Tienes hambre? Si quieres te preparo algo para que cenes.

―No te preocupes, no tengo hambre. Voy a dormir es tarde y mañana tengo clases.

―Buenas noches.

―Buenas noches.

Entonces él sube y ella se queda ordenando un poco antes de ir a su habitación.

―¿Ya llego? ―pregunta Nanjiroh cuando la vio entrar.

―Sí, me preocupa, nosotros sabemos de cierta forma la parte de Ryoga, pero no sabemos cómo se sintió Ryoma por su partida, él nunca nos dijo y nosotros no nos molestamos en preguntar. Tal vez…, solo tal vez, en ese momento le dimos más importancia a Ryoga que a él.

―No, solo debe ser un capricho de niño mimado como lo criaste.

―¡Nanjiroh Echizen, fuera!

―¿F-fuera?

―¡Vete conmigo esta noche no duermes!

―¿Dónde quieres que duerma?

―No lo sé y no me importa mientras sea fuera de esta habitación ―y sin más lo deja en el pasillo y traba la puerta con llave.


Bueno, les agradezco a todos por los reviews, seguiré adelante con todo, por hoy aclaro dudas de ¿por qué tanto rencor hacia Ryoga?, bien como dije arriba para la próxima viene más RyoSaku así que esperen y verán.

NOS LEEMOS PRONTO, CHAO BESOS ATTE DANI!