Washington DC, Estados Unidos, 8.30pm.
―Cariño, ¿tienes todo listo?, ya llamé y el taxi debe de estar por llegar ―se escucha una bocina― ¡vamos, Chris! ¿Ay porque se demora tanto?
―Ya estoy ―dice bajando las escaleras.
―Ok, apúrate si no quieres perder el avión.
―Sí, sí, ya estoy acá no es necesario tanto parloteo.
Y sin más se suben al taxi y se dirigen al aeropuerto.
Tokio, Japón, 10.30 am.
Se había levantado temprano, se hizo el desayuno, comió y se fue a la casa de su entrenadora en busca de su aprendiz, la cual lo esperaba en la puerta lista para ir con él. Entre palabras, risas y miradas, llegaron a su destino y se dedicaron a una de las cosas que más les gusta hacer, jugar al tenis. Empezaron con un simple juego donde Ryoma trataba de hacerle mejorar sus reflejos, todo iba bien hasta que se escucha un relámpago a lo lejos y Ryoma decide dejar el juego.
―Sera mejor que nos vayamos antes de que empiece a… ―es interrumpido por otro trueno seguido con unas pequeñas gotas― …llover.
―Apurémonos esto tiene pinta de ser más fuerte.
Y tenía razón, a medida que avanzaban la lluvia era más intensa, Ryoma a medio camino toma la mano de Sakuno, y comienza a correr rápidamente hasta su casa, ya que esta quedaba más cerca que la de ella.
―Ah… llegamos―dijo al entrar.
―Ryoma, ¿por que me trajiste a tu casa?
―Porque quedaba más cerca, no te preocupes, no hay nadie que pueda incomodarte.
―¿No hay nadie?, ¿entonces estuviste solo todo el fin de semana?
―No, mamá, el viejo y Ryoga se fueron ayer de mañana y Nanako salió esta mañana. Ven es mejor sacarnos la ropa mojada antes de que no enfermemos ―dice subiendo la escalera seguido por Sakuno.
El cuarto de Ryoma era como se lo esperaba, ni muy desordenada ni muy ordenada, la habitación común de un adolescente, a diferencia que el desorden era por pelotas, revistas y una que otra raqueta, todo de tenis.
―Ten ―dice Ryoma entregándole una remera, un short y una toalla― es lo más pequeño que tengo así que te quedará bien, puedes cambiarte aquí yo voy al baño, enseguida regreso.
―Sí.
Ni bien se fue comenzó a desvestirse, secar cada recoveco de su cuerpo y vestirse. Con el tiempo que le sobraba antes de que Ryoma regresara se dedicó a observar su cuarto. Miro hacia la cama y vio un bulto que subía y bajaba, al sacar las sabanas se encuentra con un lindo gato.
―Karupin ―dice mientras lo toma en brazos―, hace tiempo que no nos vemos.
Y así se paseó con el gato, primero se detuvo para ver una foto, hay estaban los cuatro, cinco contando a Karupin, estaba el matrimonio Echizen con sus hijo y su mascota, era de hace varios años se notaba porque ambos, Ryoga y Ryoma, eran pequeños y sus padres se veían más jóvenes, se les notaba felices, lástima que ahora todo fuera diferente.
Siguió revisando, creyó no haber encontrado nada interesante cuando la vio, estaba en un rincón entre la pared y un armario la funda de una guitarra y al parecer con una dentro, se acercó y cuando estaba con el cierre a medio camino fue cuando lo escucho.
―Es una de las cosas de las que no me pude separar ―dijeron a sus espaldas.
―L-lo siento.
―No te preocupes, ha estado hay desde que llegue a Japón.
―¿Nunca la has tocado?
―No, Ryoga me enseñó a tocar.
―Por eso no lo haces, pero ¿por que dices que no te pudiste separar de ella?
―Me la regalo mi abuelo cuando cumplí 10 años y si llegara a venderla o regalarla tendría en contra a casi toda mi familia.
―Por eso no la usas ―la termina de sacar y se la cuelga― pero como mi mejor amigo podrías enseñarme.
―Si podría ―dice mientras se la saca y se la cuelga él―, pero por si no lo recuerdas soy zurdo y para aprender necesitarías una diestra. Vamos a abajo así se seca tu ropa y llamas a tu abuela.
―Si ―saca su celular, pero al marcar solo escucha la clásica grabación diciendo que estaba fuera de servicio o apagado―. Ryoma no tengo señal.
―Ten, prueba con el mío ―intenta, pero sucede lo mismo.
―No, tú tampoco tienes señal.
―Enton… ―no termina de decir la palabra cuando cae un trueno, Sakuno asustada grita y se abraza a él―. Párese ser una tormenta eléctrica, prueba con el teléfono de línea tal vez aún sirva.
―Sí―dice mientras lo suelta―. Ah… Ryoma.
―¿Qué?
―Sigues con la guitarra colgada.
―¿Ah? no me di cuenta. ―Se la saca y la apoya en el sillón―. Ahí tienes el teléfono, voy a buscar unas linternas o velas por si se va la luz.
Y sin más se va. Ella va y marca el número de su casa, suena una, dos y se escucha como atienden.
―¿Hola?
―¿Abuela?, soy Sakuno.
―Sakuno hasta que llamas, yo lo hice, pero estaba sin señal. ¿Estás bien?
―Sí, estoy bien, estoy en la casa de Ryoma, cuando pare de llover vuelvo.
―¿Qué dices? ―Sakuno comenzaba a escucharla distante―. Se escucha entrecortado, ¿en la casa de quién estas?
―En la casa de Ryoma-kun. ―Del otro lado no se escucha nada― ¿Hola?, ¿abuela estas ahí? ―Se va la luz―. Un apagón, debe ser por eso.
―¿Pudiste hablar con Ryuzaki-sensei? ―pregunta Ryoma entrando con linterna en mano.
―Algo así, la línea está muerta y se cortó a la mitad.
―Bueno, ten. ―Le entrega una linterna―. Hay dos así que tendremos una cada uno y las usaremos para movernos por la casa si es necesario y con las velas iluminaremos aquí así ahorramos batería.
―Ok. Una pregunta, ¿cómo vamos a secar la ropa?
―Para algo está la chimenea.
Ryoma después de eso, prende unas velas y las distribuye por la sala haciendo que esta quede un poco más iluminada, luego se dedica a encender la chimenea y a colocar la ropa mojada en frente. Ellos se sientan en el suelo apoyándose en el sofá mirando chisporroteo de la leña al quemarse, ese y la lluvia caer eran los únicos sonidos que se escuchaban ya que estos apagaban el sonido de sus respiraciones, hasta que Sakuno rompió el silencio.
―Ryoma-kun.
―¿Mh? ―fue lo único que dio como respuesta.
―¿Ya has pensado que hacer para el festival?
―No, es obligatorio ¿verdad?
―Sí.
―Qué fastidio, ¿no podían hacer lo mismo que todos los años y ya está?
―Sí, pero este año será una competencia, y tal vez el premio sea algo bueno.
―¿Cómo sabes eso?
―Porque yo, a diferencia de otras personas, voy y presto atención en clase.
―Golpe bajo ―ella solo responde con una sonrisa y mira hacia atrás y se le ocurre una idea.
―Ryoma-kun, toca algo con la guitarra. ―Él solo la mira con cara de «no estás hablando en serio» ―. Vamos no pongas esa cara, si quieres te presto la partitura de la canción de mi celular.
―¿Para que llevas una partitura a un entrenamiento?
―No lleve la partitura ―dice levantándose para buscar su bolso―, llevé mi laptop donde la tengo guardada.
―Ok, la pregunta es ¿para que llevas tu laptop al entrenamiento?
―Porque pensaba en ir a la casa de Tomoka ―dice sentándose con aparato en mano― ya que tenía que pasarme algunas cosas y yo a ella.
―Ahora todo tiene sentido.
―Bueno, ¿vas a tocar o no?
―Déjame ver. No es tan difícil, es una secuencia que se repite varias veces ―toma la guitarra y comienza a tocar y Sakuno canta parte de la letra.
When I see your smile
Tears run down my face I can't replace
And now that I'm stronger I've figured out
How this world turns cold and breaks through my soul
And I know I'll find deep inside me I can be the one
Ryoma la escucha y cuando termina él también para y se queda mirándola por un rato, viendo la clara incomodidad dibujada en su rostro con la sangre subiendo a sus mejillas haciendo presente su clásico sonrojo, él al verlo sonríe.
―Tal parece que no te conozco tanto como pensaba.
―¿Que quieres decir con eso?
―Lo que quiero decir es que no sabía que cantaras tan bien ―dijo tocando unos acordes.
―¿Yo? ¿cantar bien?, no lo creo, lo hago para pasar el rato nada más.
―Tú siempre echándote para atrás, así no vas a llegar a ninguna parte.
―¡Hey!
―¿Qué?, es la verdad, tú siempre estás preocupándote por los demás y terminas dejándote en décimo plano de tanta gente a la que ayudas, por una vez preocúpate por ti, preséntate en el festival, canta y gana ese premio que tanto dices.
―Debo reconocer que siempre me dejo en el último plano, pero soy así y no puedo cambiar tan fácilmente. Además, hay algo que no recordaste.
―¿Qué?
―Que soy demasiado vergonzosa como para presentarme, a menos que mi mejor amigo me acompañe.
―¿Quién?, ¿yo? No, estás loca.
―Vamos, tú me diste la idea, ahora tú me ayudas.
―No, yo te dije participa, no «vamos a participar juntos».
―Dale, tú tocas, yo canto y podemos llegar a hacer un dúo.
―No, yo no canto, ni lo sueñes.
―Entonces tienes miedo.
―No tengo miedo.
―Sí.
―No.
―Si.
―No.
―Entonces hazlo.
―Lo hago.
―Ok, debemos ensayar arduamente si queremos ganar.
―Agh… vamos a dejarla por esa ―dice mientras se levanta.
―¿A dónde vas?
―Al baño ―y se va.
―¿Qué es eso? ―le pregunta al verlo entrar con algo en la mano.
―Un peine, date vuelta ―mientras volvía a sentarse.
―¿Lo vas a hacer tú?
―Sí, ¿algún problema?
―No, ¿por qué habría de haberlo?
―Por nada, pregunté no más ―y sin más le desata la coleta y comienza a peinar su larga cabellera―. Sakuno.
―¿Mh?
―¿Puedo sacarme una duda?
―Sí.
―¿Porque vives con tu abuela?
―Mis padres murieron cuando iba en 3º de primaria. ―Ryoma al escucharla para de peinarla.
―Lo siento no debí preguntar.
―No te preocupes, ¿terminaste?
―Sí. ―ella se da vuelta.
―Yo quiero contártelo.
―No es necesario.
―Ryoma, tú no sabes ni la mitad de mi pasado, mientras que párese que te conociera desde hace años, por lo que significa más de 3.
―En verdad eres terca ―ella ríe―, pero si quieres hablar yo estoy para escucharte.
―Gracias. Bueno eran vacaciones, había ido a la casa de mi abuela mis padres tenían que trabajar entonces irían en la noche, vivíamos al otro lado de la ciudad por lo que venían en auto, era tarde pero aun así yo estaba despierta y los llame―comenzó temblarle la voz.
―No tienes que seguir si no quieres.
―No. Atendió mi padre me pregunto cómo había pasado el día, le dije que bien, pregunte por mamá, dijo que estaba durmiendo y que tenían una sorpresa para mí ―termino por quebrar se en llanto y Ryoma la abraza y la aprieta contra sí― seguimos hablando por un rato hasta que escuche un rudo extraño y después no se escuchó nada, le avise a mi abuela llamo a la policía para que fuera hasta donde estaban, se salieron de la carretera y dieron varia vueltas hasta quedar de cabeza, cuando llegaron ya habían muerto, la sorpresa que ellos tenían era que mamá estaba embarazada de dos meses, él o ella ahora tendría 6 años ahora ―comienza a llorar con desesperación―. yo los mate, por mi culpa dos personas maravillosas y un ser que comenzaba a crecer no están aquí hoy.
―Tranquila, no fue tu culpa.
―Claro que sí, yo les insistí por un hermano, para que fueran y yo fui la que los llame, si tan solo no los hubiera llamado o cortado antes tal vez estarían aquí conmigo.
―Pero tal vez no nos habíamos conocido ―ella lo mira―, capaz era cosa del destino y tal vez estaba en el nuestro conocernos, si ellos hubieran sobrevivido no nos habríamos conocido y no sé que sería de mi sin ti en mi vida.
―Creo que ese es el lado positivo ¿no?
―Eso creo.
Ella se aferra nuevamente a él quedando profundamente dormida, él la queda viendo un rato más antes de dejarse caer en los brazos de Morfeo.
Una calle de Tokio, Japón, 5.30 pm.
En un auto iba parte de la familia Echizen regresando a casa, iban a regresar más temprano, pero la lluvia los retuvo por un rato, Rinko tenía medo que en medio de la carretera sucediera algo, y ahora ya estaban por llegar.
―Me estoy aburriendo, ¿falta mucho? ―pregunta Ryoga tras bostezar por quinta vez.
―No, ya salimos de la carretera, debes darte cuenta de las cosas niño ignorante―dijo Nanjiroh.
―Para ya Nanjiroh, ¿no puedes estar sin molestar a nadie por un día?
―Lo que sucede es que está buscando a alguien que le siga el juego porque el Chibizuke lo dejo de lado.
―Hablando del chiquillo, ¿que estará haciendo?, ¿tal vez aprovechó que no había nadie para llevar alguna chica? ―Entonces ambos, padre e hijo, ríen.
―¡Vasta los dos! ―Ante tal grito ambos quedan tiesos en sus asientos― no puedo entender cómo se divierten de esa manera. Ya llegamos.
―Ya veremos quién tiene razón―le susurra Nanjiroh a Ryoga pero aun así Rinko los escucha y frustrada niega con la cabeza.
Antes de entrar, se dedican a descargar las cosas del auto, cuando entran encuentran la sala a medio alumbrar por la chimenea y algunas velas que estaban por consumirse, desde donde estaban no se veía nadie así que cuando caminaron un poco los vieron, sentados en el suelo en frente de la chimenea apoyados contra el sofá abrazados (y no están una al lado del otro, él está apoyado contra el sofá y ella apoyada en él con su cabeza en su pecho), los dos hombres al verlos chocan las manos y ríen en un claro signo de «te lo dije», Rinko los ignora y se dedica a despertar a su hijo.
―Ryoma, Ryoma, hijo despierta ―dice mientras lo sacude. Él de a poco abre los ojos para después dar un bostezo.
―¿Mamá? ―dijo después de haberse desperezado― ¿qué hora es? ¿cuándo llegaron?
―Son casi las 6 de la tarde y acabamos de llegar.
―¿Las 6?, Sakuno despierta ―la llama y sacude con suma delicadeza―, Sakuno ―ella reacciona de la misma manera que su príncipe la diferencia es que es un poco más delicado pareciendo una pequeña niña inocente que acababa de despertar, lo que hizo que no solo Ryoma se sonrojara, ellos agradecieron que hubiera poca luz.
―Ahora que recuerdo, ¿por que no está prendida la luz?
―¿Acaso el shonen se quiso hacer el romántico?
―En realidad se fue la luz ―respondió Sakuno haciendo que ambos se callaran y se dejaran de molestar.
―Si se fue, ya debió volver ―dice Rinko subiendo el interruptor encandilando a todos.
―Bueno ―dice Ryoma levantándose― es mejor que te cambies así te llevo a tu casa ―estirándole la mano.
―Sí, mi abuela debe de estar preocupada ―mientras se levanta, toma su ropa y se dirige al pie de la escalera cuando la llaman.
―Sakuno, ¿vas a mi cuarto?
―Sí.
―¿La llevas? ―mientras toma la guitarra del mástil, ella asiente, entonces se la tira y ella la toma en el aire. Ryoga silba.
―Buenos reflejos.
―Gracias, un amigo me ayudo a mejorarlos ―dice mientras mira a Ryoma y sube.
―¿Qué hacían ustedes dos solos aquí, eh? ―pregunté su padre primero
―Y no digas que dormir porque es obvio que hicieron algo más ―dijo Ryoga, me conoce más de lo que párese, piensa Ryoma― ¿que hicieron para terminar así dormidos abrazaditos?
―Nada de lo que ustedes piensan ―dijo Rinko―. Yo me di cuenta cuando la vi de cerca, ella estuvo llorando antes de dormir ¿verdad?
―Si.
―Y para ustedes dos, pudieron darse cuenta por la mancha húmeda que tiene en el pecho.
―Ya estoy lista ―escucharon a sus espaldas― ¿vamos, Ryoma-kun?
―Si.
Sakuno se despidió y se fueron, caminaron rápido por si comenzaba a llover a mitad de camino, cuando llegaron se despidieron y regreso, cuando llego se dirigió a su cuarto evitando a sus karmas, estaba acostado cuando llaman a la puerta.
―¿Quién?
―Soy yo ―Ryoga― ¿puedo pasar?
―¿Qué quieres?
―Quiero hablar seriamente contigo, ¿puedo?
Aeropuerto de Tokio, Japón, 8:30 pm
―Ya llegamos ―dijo la mujer.
―Si, ¿vamos a la casa de la tía o a un hotel? ―preguntó al chico que iba a su lado.
―Vamos a un hotel, no te preocupes pronto veras a tu primo.
―Si―descansa mientras pueda Ryoma, tu peor pesadilla acaba de llegar…
Hola! Feliz Año para todos mis lectores, lamento la tardanza la verdad estaba pensando en subirlo ayer pero no lo termine entonces me quede toda la tarde de hoy viernes para terminarlo y aquí lo tienen.
Para aquellos que se quejan de mis faltas de ortografía son más que nada en los primeros capítulos en los que escribía (cuando los leo digo "como puedo escribir así?"), ahora van a ser pequeñas faltas menores (en lo posible) en fin nos leemos la próxima semana bs Dani!
