Estaban todos repartidos por distinta partes de la sala, algunos con preocupación, otros simplemente estaban. Ryoma estaba sentado en el piso, en la esquina de la salida al patio junto a su padre que parado veía la lluvia caer; Ryoga por su parte estaba en otra esquina observando todo atentamente; Sakuno se encontraba con la mirada perdida en el felino que se encontraba en su regazo; después estaba Chris, con apariencia tranquila miraba con una sorda burlona todo; y los chicos… bueno ellos vagaban por la sala sin saber bien qué hacer ni qué estaban esperando.

—¡Ya me harté! —explotó Momo —¿Qué estamos esperando?

—A mi mujer y mi cuñada —responde Nanjiroh sin mirar.

—No era necesario llamarla —dice Ryoma con su tic que aún no había desaparecido del todo.

—Claro que lo era.

—Pero… —iba a protestar pero el tic provocó que se atragantara con su propia saliva.

—En serio Ryoma, si no te calmas nunca se te va a ir —dice algo molesto —y levántate del piso antes de que te resfríes.

—No quiero.

—Ryuzaki, ¿podrías hacerle un té por favor? —le pide con amabilidad y ella va a hacerlo —. Ve a sentarte —Ryoma iba a protestar pero fue más rápido —ahora —ordenó con severidad.

Al ver la expresión de su padre decide hacerle caso sin discutir, sabía que quería explicaciones y las quería ahora pero primero necesitaba de Rinko, Ryoma suspira al saber que todo saldría a la luz, eso era lo que lo ponía ansioso y no dejaba que su tic se fuera aunque eso fuera lo que más quisiera. Cuando hablaron con su médico hace unos años, la primera vez que apareció, este les había dicho que era una mezcla entre escalofrío e hipo de llanto provocado por el miedo que sentía al estar cerca del agua y el estado de shock en el que quedaba al salir, en otras palabras era todo nervioso y mientras más tranquilo más rápido se iba.

—Ryoma —el llamado lo saca de su ensoñación y se percata de la taza de té que estaba frente a él, lentamente le vasta la mirada para ver a su novia —tómalo —dice sentándose en la mesa ratona frente a él y hablan en susurro —tu madre vendrá y todo se calmará, ya verás.

—Ni te creas —dice luego de tomar un sorbo —esto va a ser una locura apenas ella llegue —su tic vuelve con la simple idea de lo que vendrá.

—Cálmate y bebe, se te pasará en cualquier momento.

—Ojalá fuera tan fácil.

—Ne Ryoma —lo llamó Chris yendo hacia él.

—Aléjate.

—Pero…

—Que te alejes —interrumpió, este no le hace caso y se para a su lado pero es arrastrado por alguien que lo toma del cuello de la camisa.

—¿Eres sordo o qué? —preguntó Ryoga enojado —no molestes.

—Ya deja de meterte, Ryoga —dice soltándose con brusquedad.

—Dejaré de meterme cuando lo dejes tranquilo.

—Deja de creerte el gran hermano que todo esto es tu culpa.

—¿Qué?

—Lo que oyes, si su famoso "trauma" —hace comillas con los dedos—es mi culpa es porque huiste como vil cobarde con el rabo entre las patas…

—¡Cállate! —lo interrumpe lanzándose sobre él cayendo ambos al suelo —te mostraré quien es el cobarde aquí —se sienta sobre él para darle un puñetazo pero es detenido por una mano que lo toma firmemente del brazo.

—Levántate Ryoga —dice Nanjiroh mientras lo levanta a la fuerza —no es momento para que pierdas los estribos. Y tu Chris —le habla al chico que aún permanecía en el suelo —deja de provocar a los demás, ¿quieres? No estoy para tus idioteces.

—Pero para las de tus hijos si ¿no? A ellos si les perdonas cualquier co…

—¡Que te calles! —grita haciendo que hasta Ryoma saltara en su sitio.

No recordaba la última vez que había visto a su padre con tal enojo, siempre solía parecer calmado y despreocupado por la vida; no podía ni imaginar si se llegaba a enterar de todo, el simple pensamiento hizo que su tic volviera preocupando a la castaña que no se había separado de él ni un minuto y esperaba en silencio que todo saliera bien.

—¡¿Qué son todos esos gritos, Nanjiroh?! —se escucha decir, todos voltean para encontrar a Rinko seguida de Elizabeth quienes se quitaban los abrigos para la lluvia —. ¡Respondan! —exige ante el absoluto silencio que se había generado.

—No es nada. El viejo hace una montaña de un grano de arena —dice Ryoma con tranquilidad pero su tic lo traiciona al final, esto hace que Rinko es acerque a paso apresurado y queda parada frente a él.

—Sólo dime "si" o "no".

—No.

—Si —lo contradice Sakuno y su novio la mira mal —no seré tu cómplice.

—No es para que seas mi cómplice, solo quiero terminar con esto —se levanta y camina a la escalera —ustedes pueden volver por donde vinieron y nosotros terminaremos con nuestras vacaciones.

—¡¿Y te vas a ir así como así sin más?! —pregunta Chris alterado al verlo partir —¡vuelve y termina con esto!

—Deja esto por aquí, Chris —responde sin dejar de caminar.

—¡No!, ¡vuelve ahora!

—¿Estas seguro de seguir con esto? —pregunta resignado mirándolo por encima de su hombro.

—¡Si! —Ryoma suspira y camina de regreso.

—La verdad preferiría encerrarme en mi habitación y aprovechar que Karupin esta aquí —dice desganado, pasando una mano por sus ojos y cabello mientras camina hasta quedar frente a su primo —pero tu lo pediste —de un momento a otro Chris se encontraba en el suelo sosteniendo su nariz sangrante mientras Ryoma abría y cerraba la mano para disipar el dolor —para terminar con esto debería de darte otros iguales a ese.

—¡Chris! —reacciona Elizabeth corriendo a atenderlo —¡¿Cómo te atreves a hacerle eso a tu primo?

—¿Puedes encargarte de eso, Oishi-sempai?

El mayor reacciona asintiendo y yendo por el botiquín; todos estaban sorprendidos de la actitud del menor, ciertamente no se esperaban esa reacción al verlo caminar tan tranquilo y hasta algo adormilado, pero algo que no entendían era lo que había dicho "debería de darte otros iguales a ese", ¿qué sucedía con esa familia?

—Permítame —pide Oishi y comienza a pasarle un algodón con alcohol para detener la hemorragia.

—Ahora dime por qué le hiciste eso a tu primo —exige Elizabeth mirándolo a los ojos.

—Porque se lo merecía —responde sin inmutarse.

—Tu, pequeño insolente y malcriado.

—Alto ahí Elizabeth, insolente es probable que si, pero malcriado no, mi madre si se molesto en educarme que no lo demuestre es otro tema.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Deberías de saberlo, y muy bien.

—Deja de atacarla cuando el problema no es con ella —dice Chris ya levantado, Oishi había logrado que el sangrado parara y solo tenia una pequeña venda.

—Cierto, el problema es tuyo.

—Nuestro —lo corrige.

—No, es tuyo porque tu lo provocaste —suelta una riza incrédula con un deje de ironía —me haz hecho la vida imposible desde que tengo memoria y ni siquiera sé por qué. ¿Qué rayos te hice para que la tomes conmigo?

—Existir —Ryoma vuelve a reír de la misma manera.

—Es la segunda vez que me dices lo mismo y sigo sin entenderte. Si es simplemente por existir deberías quejarte con mis padres, no conmigo, yo no pedí nacer.

—Ryoma —lo regaña Sakuno ante la frialdad de sus palabras pero fue ignorada.

—Entonces te lo explicaré a ver si tu mente puede asimilarlo —dice con superioridad y Ryoma lo mira con una veja alzada —tu existencia tan perfecta y feliz me repugna, deberías de aprender a que no todo es tan fácil en la vida.

—Así que es eso, y tu eres el más indicado para hacerme ver que no es así.

—Por supuesto.

—Entonces dime, Christopher, ¿Qué es lo que hace mi vida tan color de rosa?

—Uno: tu padre. Un hombre que te concedió todo y hasta su carrera también ¿por qué no?. Se retiró cuando tu tenias 3 años, según los pediatras es la edad perfecta para comenzar el ejercicio físico, no es tan difícil deducirlo.

》Dos: tu madre. Lo dejó todo en cuanto se embarazó de ti, lo dejó todo por su hijo, dedicándole todo su tiempo al hogar por su marido y por ti.

》Tres: Ryoga. Cuando un niño quiere un hermano siempre le dan uno menor, pero tu no, tu tuviste un hermano mayor, alguien con quien jugar y que te ensañara cosas, aprendiste a tocar la guitarra gracias a él después de todo, aunque estuviste sin tocarla por un tiempo, ¿6 años tal vez?, ¿será que le tomaste rencor luego de que se fuera? Que infantilismo de tu parte Ryoma.

—¿Seguro que el infantil aquí soy yo? Tu comportamiento te delata, aunque el acoso dice otra cosa.

—No es acoso, es recolección de información.

—Entonces no sabes hacer tu trabajo —Chris lo mira con curiosidad —sino sabrías que mi padre lo dejó todo porque los torneos no lo dejaban ver a su familia, sabrías que mamá comenzó a trabajar desde casa para no dejarme sólo, sabrías que odié a Ryoga en el momento to que pisó esa casa, porque prefería quedarme sólo jugando con la madre de Karupin antes de tenerlo cerca. Pero no, solo viste lo que quisiste; porque si, fui infantil y deje todo lo que me recordara a Ryoga porque me dolió que desapareciera de un día para el otro, que gracias a eso más que un padre tuviera un entrenador, no por unos días, sino por meses; tampoco que mamá tuvo que empezar a ir más seguido a la oficina porque con lo que hacía en casa no alcanzaba y como si no fuera suficiente te tuve que aguantar un mes entero en casa, aprovechaste que no me creían para que me castigaran, en cuanto mamá vio que yo no era el problema no podíamos dejar te en tu casa porque tu madre aprovechó que no ten cuidar de ti para irse a un crucero. Tuve que aguantar cada golpe, cada insulto que me dabas.

—Te lo merecías.

—Claro, merecía los golpes con las pelotas cada que jugábamos un partido, que trataras de ahogarme ¿¡Qué clase de lógica tiene eso?! ¡Tenía 6 años! ¡Y como no pudiste matarme entonces me mandaste al hospital!

—¡Deja de culparme de tu apendicitis! ¡No hice que te enfermaras!

—¡YO NUNCA TUVE APENDICITIS! ¡Nunca me enfermé! ¡¿No lo entiendes?! —Ryoma dejó de hablar agitado, al fin había dicho todo lo que tenia que decir y tras eso un profundo silencio se instaló en la sala.

—Dime Ryoma, si nunca no tuviste apendicitis… —el peliverde salió de su ensoñación al escuchar la voz de su padre, su cuerpo de tensa automáticamente y con nerviosismo voltea en dirección a su padre que lo observa con una seriedad nunca antes vista en él —¿de qué te operaron entonces?

Subí capítulo! Milagro del señor, estuve dos meses literal para escribir este capítulo, apenas publiqué el anterior seguí escribiendo este y tuve muchas cosas en casa con exámenes de la escuela más problemas con mi madre y al fin está todo más tranquilo (aunque en un mes tengo el examen que perdí en diciembre, lloro mil) pero ta, acabó y espero que les guste.

Sayonara, besos Dani.