—Dime Ryoma, si nunca no tuviste apendicitis… ¿de qué te operaron entonces?

Había metido la pata y la había metido hasta el fondo, a estas alturas ya no sabía que hacer para salir del problema en el que se había metido, esa era la razón principal por la que se quería ir y que todo quedase como estaba.

—Te hice una pregunta y quiero que la respondas, tu o Rinko —exigió Nanjiroh con seriedad. Ryoma al escuchar el nombre de su madre voltea a verla rápidamente.

—Mamá —pronuncia despacio cada sílaba mirándola con arrepentimiento, ella por su parte le dirige una débil sonrisa —mamá, lo siento, yo no…

—No te preocupes —le interrumpe acariciando el cabello de su hijo —tarde o temprano esto iba a suceder.

—Pero no así.

—No todo sucede como debería —suspira antes de ir a sentarse al sofá bajo la mirada de todos —les contaré que pasó ese día.

Flash Back (Rinko's P.O.V)

Me apuraba a llegar a la casa luego de haber hecho unas pocas compras, los niños querían jugar un partido así que los deje quedarse en lo que de iba. Recuerdo haber salido rápidamente y comprado todo lo justo y necesario para demorar lo menos posible. Cuando llegué no escuché ruidos del patio así que supuse que habían terminado y subido así que dejé todo en la cocina y fui al cuarto de Ryoma a ver que hacían pero solo encontré a Chris jugando en la consola.

—¿Dónde está Ryoma?

—Quiso quedarse en el patio —respondió sin apartar la mirada del juego.

—¿No le habrás hecho nada, no? —pregunté con desconfianza.

—Claro que no tía —dijo parando el juego para dedicarme una sonrisa —no le haría nada.

Sabía que eso era mentira y que posiblemente Ryoma estuviera molesto en el patio, pero nunca esperé ver lo que encontré. Bajé rápidamente las escaleras para ir a verlo, al salir lo encontré acurrucado contra la pared de ojos cerrados, supuse que aún estaba enojado.

—Hijo —no respondió —Ryoma, cariño —me fije más en él, tenía una expresión de dolor y algo de sudor se acumulaba en su frente —Ryoma, dime que pasó —le pedí ya frente a él a su altura.

—Duele —dijo mirándome con voz queda. En ese momento me fije que se sostenía un costado y entre sus pequeños dedos se dejaba ver algo rojo.

—Oh por dios —suspiré alarmada antes de sacar sus manos y ver la mancha carmesí que se expandía por su camisa. Lo tome en brazos como pude y lo deje en el sofá en lo que iba por el botequín de primeros auxilios —ten cariño, muerde esto y no lo sueltes hasta que yo te diga, si duele algo aprieta más fuerte.

Le di un almohadón para luego preparar el algodón con alcohol, sabía que le dolería pero tenia que desinfectarlo y parar un poco la hemorragia antes de salir así que sin previo aviso lo hice, el grito amortiguado de Ryoma me desgarró el alma pero… tenía que hacerlo, termine de vendarlo para luego tomar mi bolso y salir cuando me di cuenta, Chris aún estaba arriba y no podía dejarlo sólo, pero tampoco lo quería cerca de Ryoma, no después de que había hecho así que lo dejé con la vecina que los cuidaba cuando no estaba y tome el primer taxi que vi, todo el camino la pasé procurando que Ryoma no durmiera, si llegaba a hacerlo algo malo podría pasar pero a medida que nos acercábamos me era más difícil e íbamos cada vez más lento.

—¿Qué sucede? —pregunté al ver que nos deteníamos a pocas calles del hospital.

—Es un embotellamiento, y parece que no se moverá en un rato.

Eso simplemente no podía estar pasando, le pagué al taxista y salí rumbo al hospital con Ryoma en brazos, esas cuatro calles se me hicieron interminables, maldije todo lo que se me cruzara e impidiera mi camino, al llegar las enfermeras lo colocaron en una camilla y se lo llevaron, lo último que vi fue como sus ojos cristalinos luchaban por no cerrarse mientras me miraba hasta que ya no lo vi más.

—Familiares Echizen Ryoma —dijo un doctor y me acerqué con rapidez.

—Soy su madre.

—Stephen Williams, pediatra. Bueno señora Echizen debo decirle que el corte ha sido profundo, tanto así que rasgó parte del tejido de su apéndice, afortunadamente no lo perforó sino estaríamos en problemas, el tema es que tenemos dos opciones, una es suturar el corte directamente o extirpar el apéndice antes de hacerlo.

—¿Y eso por qué?

—Gracias a ese rasguño parte del tejido quedará débil y lo hará más propenso a sufrir apendicitis.

—Extírpelo entonces, no quiero que sufra.

—Muy bien Sra. Echizen, haré que una enfermera le traiga los papeles para firmar —dijo a pinto de volver por donde vino pero lo detuve antes.

—Espere Dr., quisiera pedirle si en la ficha médica usted escribiera que tuvo apendicitis, nada sobre el corte y le dijera lo mismo a mi marido, por favor.

—Claro, si me lo pide de esa manera no hay problema, pero… ¿sucede algo? ¿hay alguna razón por la que no quiere que su marido lo sepa? —sabía que eso pasaría, era normal que desconfiara de Nanjiroh de la manera en que se lo pedí pero no había de otra.

—No, él solo no debe saberlo, es un gran padre y un gran esposo, créame, por favor —supliqué.

—No se preocupe, esto quedará entre nosotros.

Hice una reverencia en agradecimiento mientras lo veía irse, el Dr. Williams fue mi salvación en ese momento, no podía estar mas agradecida con él y afortunadamente no fue la última vez que lo vi, atendió a Ryoma un par de veces antes de venir a Japón, ambos parecían llevarse bien.

Firmado los papeles y la operación a punto de comenzar me dispuse a hacer un par de llamadas; primero a la Sra. Stevens esperando que pudiese cuidar a Chris hasta mañana y por suerte dijo que si, al terminar me armé de valor y llamé a Nanjiroh.

—¿Hola? —sentí mis piernas flaquear apenas escuché su voz.

—Cariño, soy yo —trate de ser fuerte pero el nudo en mi garganta me lo permitía.

—¿Rinko? ¿estas bien? Te escucho rara.

—Es Ryoma, tuvo apendicitis y lo están operando en este momento.

—¡¿Qué?! Voy para allá ahora, ¿qué hay de Chris? ¿está contigo? —para ese momento mis nervios se convirtieron en molestia.

—Se quedó con la Sra. Stevens, dijo que no tenia problema en quedarse con él hasta mañana.

—Bien, estaré ahí lo antes posible.

—Nanjiroh —lo llamé —te amo.

—Yo también te amo cariño —y colgó.

Alrededor de casi una hora después vi al Dr. Williams salir y decir que todo había salido bien, Ryoma ya estaba en su sala así que me dirigió ahí y le conté todo en el camino y me hizo un poco de compañía hasta que Nanjiroh llegó y se marchó luego de haber cumplido su promesa.

End Flash Back (Rinko's P.O.V.)

—Un par de días después Ryoma había sido dado de alta y para el final de esa semana Elizabeth volvió y Chris se marchó. Todo había vuelto a la normalidad —suspira —tiempo después se lo conté todo a Ryoma cuando vino a preguntar por lo sucedido ese día, le pedí que no se lo dije se a nadie y así lo hizo, hasta ahora.

Todo se había vuelto silencio en la sala, apenas se atrevían a respirar, Nanjiroh por su parte parecía en otro mundo; Ryoma miraba por el ventanal como hacía su padre hasta hace un rato, escuchó todo mientras veía como paraba de llover y el agua residual caía en forma de gotas; Ryoga apoyaba la espalda a la izquierda de Ryoma con una mano apoyada en el hombro del menor; Sakuno, que hasta el momento se encontraba abrazada al brazo derecho de Ryoma, fue la primera en reaccionar parándose frente a Chris a unos metros de distancia.

—¿Qué clase de monstruo desalmado eres? —en su voz se notaba la molestia, estaba furiosa por lo que escuchó y él, el causante de todo, seguía ahí sin hacer nada. Comenzó a caminar lentamente hacia él —¿qué clase de niño le hace eso a su primo?. Ni se te ocurra meterte Momoshiro —dice fríamente al notar que el mayor intentaba intervenir y tiembla al verse descubierto.

—Tranquilízate, Sakuno —dice Ryoma desde su posición.

—Nada de tranquilizarme, voy a terminar con esto ahora —responde sin dejar de caminar dispuesta a darle una bofetada pero esta nunca llega —suéltame Ryoma —dice al sentir el agarre en su muñeca, Chris que solo miraba a la fiera acercarse se sorprende al escuchar eso y aparta la mirada para verlo ahí ¿cómo había llegado tan rápido?

—Ve a sentarte con mamá o te encierro en tu cuarto —le dijo el peliverde fríamente mirándola a los ojos y ella solo forcejea con rabia —no me tientes —habla entre dientes, ella se suelta y se dirige junto a Rinko.

—Uuh, sabes controlar a la fiera —ríe Chris —es una lástima que no pueda ponerla en tu contra, habría sido digno de ver.

—Deja a Sakuno y vete ya de esta casa.

—No tan rápido primito, la tía dijo que te encontró con ese corte y automáticamente todos me culpan a mi cuando yo no hice nada —se defiende.

—¿Recuerdas lo que pasó ese día?

—Jugamos, te golpeé con un par de pelotas y te quedaste llorando como el débil que eres —dice haciéndole frente.

—¿Seguro que fue así? ¿no recuerdas que te gané y te enojaste? ¿recuerdas lo que hiciste con tu raqueta?

—La llevé conmigo cuando me fui —dice nervioso.

—¿Seguro? Porque no lo parece.

—Completamente.

—Si tu lo dices… —deja la frase inconclusa y se da vuelta para ir a la puerta de vidrio.

—Si no me dejas golpearlo al menos dime cómo pasó —exige Sakuno desde su posición.

—No hice nada —se defendió Chris pero nadie le hizo caso.

—Le gané el partido —respondió de igual forma que su novia —se enojó y rompió si raqueta, ya te imaginaras el resto —mira sobre su hombro con una sonrisa irónica —no sé qué dolió más, el tener que sacármela yo mismo o la desinfección de mamá, porque el irse sin mirar atrás es algo que él haría —. Todo se volvió silencio hasta que una carcajada resonó por la sala.

—No puedo creer que hayan grado toda esta farsa en contra de Chris —pronuncia Elizabeth cuando deja de reír —Rinko, sé que el malcriado de tu hijo odia a Chris por sus bromas de mal gusto, pero eran niños, no era necesario que crearas tal historia en su contra y además te dejaste arrastrar por él. ¿Acaso no recuerdas cuál de los dos siempre terminaba castigado? Te faltó mano dura, cuñada —al escuchar lo último Ryoma no hizo más que enfurecer y casi abalanzarse sobre ella si no fuera por Ryoga —y Ryoga, el pequeño que huyó apenas tuvo la oportunidad, mal agradecido que no supo valorar lo que tenía, pero no te culpo, de seguro lo aprendió en ese hogar en el que vivía —suspira —lástima que Nanjiroh trabajara tanto, de seguro que con él ellos habrían sido más correctos —culmina. Rinko furiosa está a punto de ir contra ella cuando la interrumpió una estrepitosa carcajada de parte de Sakuno.

—Dios… que buen chiste —dice la castaña secándose las lágrimas de la risa.

—¿Cómo dijiste, pequeña insolente?

—Quise decir que es una cínica.

—Tu una irrespetuosa, no me sorprende que seas amiga de Ryoma; aprende a tratar a tus mayores.

—Respeto a quienes se lo merecen —se yergue frente a ella —no como usted que desde que llegó no ha dejado de insultar a su familia cuando el único mal educado aquí es su hijo y principalmente usted.

—Yo no insulto, digo verdades.

—¿En serio? Porque si eso es verdad no sé cómo serán las mentiras.

—Yo ten enseñaré espeto —Sakuno cierra los ojos para recibir el golpe pero nunca llega, sin embargo si lo escucha. Al abrir los ojos se encontró con la espalda de alguien más.

—Rinko-san… —murmura sorprendida.

—Puedo soportar todos los insultos que quieras y todos golpes que me des —habla con voz calma —, pero le tocas un solo pelo a alguno de los tres, a alguno de mis hijos y te juro que me encargaré personalmente de llevarte de regreso a Nueva York de esa melena oxigenada que tienes, ¿me entendiste?

—No puedo creer pongas a esta niñata y al mocoso que tu marido puso en tu casa antes que a tu familia, que tu propia sangre.

—Te recuerdo que tu no eres mi sangre y aunque Chris lleve la de mi hermano tu te encargaste de pudrirlo por dentro. Ahora vete y no vuelvas nunca más en lo que te queda de vida.

Elizabeth aún con la frente en alto se va llevándose a Chris consigo y por fin el tenso ambiente se disipa, la rigidez que acumulaban es sus cuerpos se relaja y parecen volver a respirar, especialmente los sempais que tuvieron que ver y oír todo desde afuera sin saber qué hacer.

—¿Saben? Hay algo que no me quedó del todo claro —empieza Momoshiro.

—A ti nada te queda claro, Momo-sempai —suspira Ryoma tirándose en el sofá junto a Sakuno.

—Tenme respeto —regaña y el menos pone los ojos en blanco —aún no entiendo porque no le dijeron nada al señor —al decir eso recibe un golpe por parte de Ann.

—Tu no tienes por qué saber eso —lo regaña.

—No, esta bien que lo pregunte —dice Ryoga —yo aún no entiendo esa parte tampoco.

—Esa parte… —suspira Rinko —cuando tú te fuiste, Ryoga, hubo un gran vacío en la casa, ya no era lo mismo, aunque en su momento nos desesperaban tus gritos y discusiones con Ryoma lo extrañábamos, y cuando Chris llegó parecía que el hueco que quedó no era tan grande. No dejamos de extrañarte, no, solo que comenzábamos a aceptar que ya no estabas, o por lo menos Ryoma y yo lo hicimos —mira a su esposo —te veías tan feliz y cómodo con otro niño ahí que no quise bajarte de tu nube.

—Wow, eso no me lo esperaba —reacciona el peliverde mayor.

—Yo tampoco —concuerda Ryoma.

—¿Tu no lo sabías? —pregunta Sakuno.

—Mamá es la cabeza de la familia, se guarda demasiados secretos.

—¿Tu madre cabeza de familia? —pregunta Nanjiroh —¿y yo dónde quedo, mocoso?

—Hasta que reaccionas viejo —dice Ryoga —ya hasta dabas miedo de lo serio.

—Entonces debería de ponerme serio más seguido.

—No aguantarías —responden Rinko, Ryoga, Ryoma y Sakuno a coro.

—Ustedes no saben nada —se cruza de brazos y mira a otro lado.

—¿Hasta cuando se quedarán, mamá? —pregunta Ryoga mirándola.

—Creo que lo mejor sería irnos hoy o mañana en la mañana, ¿no es así cariño?

—Según como esté la carretera nos iremos ahora —responde —Karupin se queda ¿no? —Ryoma se apresura a asentir —bien, les traeré todo antes de irnos.

—Nos vemos en un rato, niños. Y chicos, lamento que hayan tenido que presenciar esto, espero que pasen bien el resto de la semana. Hasta luego —saluda Rinko a todos y se van.

—Tengo hambre —dice Ryoma —¿la cena está lista? —pregunta a los encargados del día, ellos asienten y se levanta —vayamos a cenar entonces. Vamos, Karupin.

Después de que tanto chico como felino fueran al comedor todos decidieron ir y sentarse a comer como de costumbre, ningún Echizen cambio de tema ni actitud por lo que dejaron todo atrás. Ahora todos compartían una amena charla, bueno, casi todos, puesto a que Ryoma volvía a ser regañado por Sakuno ya que este tenía a Karupin en el regazo mientras comían.

—Deberías bajar a Karupin mientras comes.

—No quiero —responde con simpleza mientras le da de comer y luego come él.

—Eso es antihigiénico, Ryoma.

—Lo sería si él tocará los palillos, pero como no lo hace no lo es.

—Déjalos, ambos se necesitan —bromea Ryoga y ambos le hacen una expresión de desprecio —te lo dije, tal para cual. Además mamá le enseñó a hacer eso así que no le sacarás la costumbre.

—¿Eso es verdad? —Ryoma se encoje de hombros mientras sigue comiendo hasta que escuchan el timbre.

—Hablando de Roma —dice levantándose para abrir la puerta seguido por Sakuno.

—Ustedes terminen y vayan a acostarse, nosotros nos encargaremos del resto —dice Ryoga antes de seguir a los menores.

—Tienes todo lo que necesitas dentro de la caja, la arena, comida y demás ¿si? —dice Rinko dejando todo.

—Claro ma, no hay problema —responde Ryoma aún con Karupin colgando.

—Cuídense y disfruten lo que queda —besa la frente de cada uno y acaricia al felino.

—Gracias Rinko-san, suerte en el viaje —dice Sakuno.

—¡Viejo, espero que hayas preparado café para el viaje, quiero a mamá y Nanako sanas y salvas! —grita Ryoga al mayor en el auto.

—¡Preocúpate también por tu padre mocoso! —Grita de regreso.

—Bueno, ya nos vamos.

—Rinko-san —la llama Sakuno —gracias por evitar que me golpearan y por tratarme como su hija.

—No tienes nada que agradecer pequeña —le toma ambas manos —y tu eres de la familia desde antes de ser mi nuera —le sonríe y Sakuno se sonroja —ahora si, adiós.

Los tres se quedaron en el porche viendo como la mujer subía al auto y a este marchar hasta que quedó fuera de su campo de visión, Ryoga fue el primero en reaccionar y tomó la caja para entrar, Sakuno iba a seguirlo pero Ryoma la detiene para besarla hasta que un maullido los interrumpe, miran hacia abajo para ver el rostro molesto de Karupin cosa que provoca gracia en ambos, la castaña lo toma en brazos para entrar seguida de su novio. Afortunadamente todo se calmó al final.

OH DIOS MIO he terminado el capítulo y ni yo misma me lo creo, es en serio, hace semanas que estoy paes hacerlo y sigo en la misma nada, estoy en modo de distracción pura y escriba muy poco y leía sus comentarios que me carcomían por lo que me ponía a escribir y me distraía otra vez, desastre total pero aquí está y bastante larguito, yo tengo mi examen el 24 así que esta semana debería de ponerme las pilas para salvar y encima estoy por empezar la facu y la cabeza no me da *lloro mil* pero tengo algo positivo para ellos y tal vez no tanto para ustedes... con este capítulo acabo de cerrar el ante último arco, así es amores, ya se nos termina y la verdad es que ya no quiero alargarlo más de lo que debería, ya estube un mes en la nada y quiero terminarlo, tal vez sigue con mi otro fic pero no es muy seguro, más adelante le diré.

Sayonara, besos Dani .