Al día siguiente la noticia se había propagado por toda la escuela como un rumor que la pareja confirmó al entrar de la mano y no abrazados como la última vez. Estuvieron juntos como de costumbre hasta que a la hora del almuerzo fueron brutalmente separados por sus equipos que no hacían más que preguntar una y otra vez cosas sobre su relación; en los entrenamientos también quisieron aprovecharse de la situación, pero el carácter se ambos se lo impidieron.
Continuaron con el plan por semanas, como bien había dicho Sakuno, iban a permanecer así hasta que fuera su fecha, dos semanas antes que la de ellos, siendo así un entrenamiento exhaustivo para todos, pero satisfactorio ya que se habían unido bastante entre ambos equipos, hasta el punto de salir juntos la noche previa al encuentro femenino. Estaban sentados comiendo y hablando tranquilamente hasta que a alguien se le ocurrió que Sakuno debería dar un discurso a sus chicas.
—¿Por qué debería hacer eso? —pregunta ella confundida.
—Porque es tu deber como capitana alentar a tu equipo —responde sencillamente Ren.
—¿Tú qué les dirías, Ryoma? —El chico mira seriamente a los chicos antes de hablar.
—Ni se les ocurra perder —dijo para luego seguir comiendo.
—Que alentador de tu parte —respondió irónica.
—Lo sé, soy emoción pura. —Ella le da un pequeño golpe en la frente y él se lleva una mano al lugar afectado—. ¿Era necesaria la violencia? —Hace ademan de repetir la acción, pero la ataja de a muñeca alejando su mano de él—. Ya entendí el punto, gracias.
—Viendo que Ryoma no es de ayuda… —lo observó de reojo y este se la devolvió con una ceja alzada—. Bueno chicas, llegó el momento para demostrar todo lo que hemos hecho hasta ahora, no se presionen a ganar, traten de disfrutarlo lo máximo posible que este será el fin para muchas, incluyéndome. Hagamos de esto un recuerdo feliz y una anécdota que contar. Si no llegamos a ganar no se depriman, estén orgullosas de lo que han logrado, Seigaku era reconocido solo por el equipo masculino y ahora el femenino está ganando renombre, eso ya es un logro… aunque el ganar sería un plus que no vendría mal —todos rieron por eso—, confío en ustedes chicas y estoy feliz de haber llegado con ustedes.
Ambos equipos comenzaron a aplaudirle y varias chicas se acercaron a abrazarla con cariño.
—¿Por qué no puedes ser así, taichou? —preguntó Ittoki a Ryoma.
—Porque no soy un chico de palabras, Otoya.
—¿Cómo la conquistaste entonces? —se unió Syo.
—Con mi hermosa personalidad —contestó con una amplia sonrisa.
—Tú personalidad es horrenda —contradijo Ren.
—Pero tiene razón —habló Sakuno— no crean que él es flores y corazones todo el tiempo conmigo, es un huraño la mitad del tiempo.
—Aun así, están juntos hace, cuánto, ¿tres meses? —comentó Yuki y la chica miró a su novio.
—Siete semanas y tres días —respondió y lo miraron sorprendidos.
—Esa es demasiada precisión —habló Karin—. De todas formas, ¿no es un poco exagerado el regalo que le hiciste?, digo, aún no cumplen ni tres meses.
—Puede que lo sea, pero quise dárselo en cuanto lo vi, además es mi mejor amiga y ahora mi novia, no le veo el problema.
—Su historia de amor es tan hermosa —dijo Natsuki con aura enamorada.
—Para ti todo lo de ellos es hermoso —se quejó Syo.
—Déjalo ser, Kuruso, ya me acostumbré a su obsesión.
Algunos rieron por lo dicho por Ryoma y continuaron con su cena un rato más antes de partir. Aunque los partidos fueran por la tarde no eran razón para quedarse hasta tarde.
Ahí estaban, frente a frente con el Yamabuki, ya habían competido contra ellos en las regionales y habían logrado superarlas a duras penas, ahora debían hacerlo mejor, sin dejarlo a la suerte. El primer partido fue rápido, Yuki hacía honor a su nombre y era frívola a la hora de jugar. Dobles dos la tuvo difícil, pero estuvo a punto de ganar cuando un resbalón fue caída dejando el punto para los contrincantes que se llevaron la victoria; Sakuno tuvo que consolar a Karin cuando las lágrimas de rabia no paraban de salir. Singles dos lo dio todo, hasta que Mizushima-sensei la detuvo antes de que se hiriese la muñeca por responder pelotas tan pesadas. El Yamabuki estaba en ventaja y no se molestaban en ocultar su arrogancia y felicidad, la cual no duró mucho gracias al potencial de dobles uno que los dejó en igualdad de condiciones.
—Henos aquí de nuevo, Ryuzaki —dijo su rival frente a ella en la red.
—Así parece, Ibuki-san.
—Ten por seguro que esta vez no perderé.
—No creas que te la dejaré fácil, esta victoria es nuestra.
Ninguna de las dos mentía, la tarde caía mientras jugaban llegando al tie-break. El juez les dio tiempo antes de continuar con el juego y Sakuno se sienta rendida en el banco y toma la botella que ponen frente a ella.
—Gracias.
—De nada —responde una voz que no esperaba. Levanta la mirada para encontrar a Ryoma mirando la cancha.
—¿Qué haces aquí?
—Mizushima-sensei llevó a Furukawa a la enfermería por su muñeca.
—¿Está bien?
—Por lo que vi podría ser un esguince como mucho, necesitaba hielo y vendas. —Ella suspiró de alivio—. Ahora debes concentrarte en tu partido, no te entrené por nada —le dijo con un guiño.
—Te amo.
—No seas cursi y levanta. —La empujó para que le hiciera caso y le habló mientras la veía caminar—. Diviértete y tráeme esa copa.
—No creo que pueda con ambas.
—Sin diversión no hay copa y sin copa… no hay diversión, piénsalo.
Le guiñó un ojo y ella riendo se posicionó para continuar era el momento de demostrar quién era la mejor.
Tomó un respiro antes de hacer su saque limpiando el sudor de su frente con su muñequera y desvió la vista a las gradas, observó a su equipo dándole ánimos de manera silenciosa, levantó un poco más la mirada para ver que sus amigos hacían lo mismo detrás de ellos. Suspiró, el partido estaba a punto de terminar, sabía que no se lo iban a poner fácil, pero lo necesitaba volver a casa, el cansancio le pasaba factura de todo el día un baño y recostarse a no hacer nada le haría bien. Dejó sus divagaciones de lado para hacer el saque «vamos, es el final» pensó antes de hacerlo y se concentró solo en la pelota, devolvía toda aquella que se le acercara hasta el punto de no escuchar juez cuando gritó fuerte y claro:
—¡Fuera!
—¿Qué? —murmuró para sí antes de sentir una avalancha humana que se le tiraba encima.
—Lo logramos, taichou.
—¿Ganamos?
No le respondieron, solo tomaron sus piernas y sus brazos para comenzar a festejar así. Cuando al fin pudo salir de su estupor, se dejó llevar riendo mientras iba de arriba a abajo hasta volver al suelo sobre sus pies.
—Superaste mis expectativas, taichou. —Volteó a la voz ajena a su equipo para luego sonreír.
—Creo que esa es mi frase, Ryuzaki-taichou —sonrío Ryoma.
—Pero es mi turno de usarla.
El chico no dijo más y la acercó a sus brazos, ella solo se dejó llevar feliz de que él no tuviera problema de demostrar su afecto en público. Al separarse un poco de ella y vio a sus sempais aún en las gradas sonriendo, excepto Tezuka que solo le asintió en aprobación, los chicos le habían ocultado el hecho de que el excapitán estaría para la final y, aunque no lo admitiera en voz alta, le había dado un impulso de confianza tenerlo ahí y demostrar que no lo defraudaría en su elección.
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—Bien chicos, faltan los últimos detalles y ya sale. Capitanes júntense un poco más y muestren sus copas; entrenadoras no se escondan, las queremos ver; abanderados ya pueden levantarlas, bájala un poco más, Karin. Muy bien, uno… dos y…
El sonido de la cámara de Ryoga se escuchó un par de veces antes de que pudieran moverse, había sido la última reunión de equipos antes de las pruebas finales así que aprovecharon para sacar foto conmemorativa de un hecho tan poco común como el de que ambos equipos ganaran las nacionales en un mismo año y que el equipo femenino haya vuelto al podio luego de seis años. Sakuno estaba feliz de haberlo conseguido antes de graduarse; Ryoma, por haber conseguido su objetivo; y los equipos… bueno ellos también, sumado a que seguían regocijándose al ver a la pareja.
Siguieron celebrando entre ellos, recordando cosas que sucedieron a lo largo del año y anécdotas de las finales anteriores que presenciaron y, aunque eran recuerdos felices, un aire melancólico comenzaba a propagarse, aún quedaban cerca de dos meses de clase, por lo que se seguirían viendo, pero no podían dejar pasar el hecho de que el año siguiente ya no sería lo mismo y seguirían otro rumbo.
—Un brindis —interrumpió Ren—, porque, aunque este sea el final, no será el final.
—¿Algún día dejarás de hacer analogías? —murmuró Masato serio.
—No —le respondió—. Este no tiene por qué ser el final, somos un equipo y lo seguiremos siendo. Nos reuniremos una vez al año, Hijirikawa pone la casa.
—¿Qué?
—¡Salud!
—¡Salud! —respondieron todos ignorando al dueño igual que Ren.
La reunión continuó un poco más hasta que el horario terminó y todos tuvieron que volver a casa.
Dos semanas después todos estaban centrándose en las pruebas que vendrían, serían semanas en las que, por suerte, tendrían una al día algunos se quejaban que eso aplazaría sus vacaciones, pero lo preferían a años anteriores en los que le ponían dos o tres, los chicos recordaban las caras de zombies que llevaban sus sepais entonces. Algunos preferían estudiar solos, ya sea en un lugar cerrado, como la biblioteca, o en algún lugar abierto como había preferido nuestra pareja.
Ryoma y Sakuno estaban en el parque cerca de la casa de la chica, ya era costumbre ir ahí juntos así que no le vieron inconveniente aprovechar el clima y que no tenía juegos para niños, lo que lo hacía más tranquilo para concentrarse. Estuvieron haciendo lo mismo a diario hasta que llegaron las pruebas y decidieron pasar a la casa de ella, pensaron en la biblioteca, pero al ver lo concurrida que estaba descartaron la idea y como la casa del chico siempre había alguien interrumpiendo optaron por lo más favorable.
—Estoy cansada —se quejó ella dejándose caer sobre la mesa.
—Vamos, es el último —la animó él—, no vas a rendirte al final.
—Lo dices porque para ti terminaron ayer, no todos tenemos la suerte de tener inglés como lengua materna.
—El japonés es mi lengua materna.
—Eres bilingüe, Ryoma, entiendes el punto.
—Mmm, pero apuesto que te gusta tener un novio bilingüe que te enseñe.
Ella le sonrió en respuesta y se enderezó para besarlo, esos meses que llevaban de pareja estaban siendo de lo más placentero, aunque al principio Sakuno se vio acosada por algunas de sus fans llegó al punto en el que se hartó...
—No puedo creer que esté saliendo con ella —susurró una.
—De seguro es por lástima —respondió otra.
—No creo que Echizen-sempai haga algo así. —Vaya, al menos alguien la defendía—. Debe ser porque la entrenadora se lo pidió.
Para ese momento dejó de caminar, se cansó de ignorar lo que otros murmuraban cuando la veían pasar.
—Tienes razón, de seguro es eso —concordaron las otras dos y Sakuno ya no se controló.
—¿Tan complicado es aceptar que Ryoma es mi novio? —dijo volteando a verlas.
—¿Nos escuchaste? —preguntó una sorprendida.
—Difícil no hacerlo cuando lo gritan cada vez que me ven pasar.
—¿En serio te crees tan importante?
—Yo no soy nadie, lo único que he hecho fue hacerme novia de mi mejor amigo y ser feliz con la persona que he aprendido a querer por los últimos dos años, pero todo es opacado porque unas niñas no pueden aceptar que su príncipe no se haya fijado en ellas.
Todo el pasillo quedó en silencio ante las palabras de la chica, nadie creía que la tranquila y sonriente Sakuno Ryuzaki haya dicho esas palabras.
—Hasta que al fin respondes —dijo una voz a la que todos voltearon, menos ella.
—Cállate, Echizen, no estoy de humor. —Se dio media vuelta y Ryoma fue tras ella.
—¿Te he dicho cuanto me gusta tu carácter? —le preguntó una vez solos.
—Lo dices porque eres el único que sabe que es peor que el tuyo —respondió sin descruzar los brazos y él paso uno de los suyos por su cintura—, además de que eres malo y te gusta ver sus reacciones.
El chico no hizo más que sonreír y besar su mejilla ante aquella verdad, ambos tenían un carácter similar, la diferencia era que Sakuno era más simpática, eso sí, hasta el mismo Ryoma huiría si la viera enojada.
La chica sonrió en medio del beso al recordar ese día —había sido una semana después de que ganaran y se dedicaran a pasar más tiempo juntos como pareja—, pronto sintió como él imitaba su gesto mientras mordía y besaba sus labios con lentitud y cariño, había descubierto esa nueva manía hacía no mucho cuando sus besos comenzaron a durar más o cuando se ponía juguetón.
—Pueden respirar, ¿saben? —Se separaron abruptamente al escuchar la voz de Sumire.
—Abuela, ¿hace cuánto que estás ahí?
—El suficiente como para saber que sus pulmones me estaban pidiendo ayuda.
—No se reocupe, ya nos entrené para que eso no pase —respondió él antes de recibir un golpe y un regaño de su novia.
Junio estaba llegando a su fin y con ello el año escolar, los alumnos se paseaban por los pasillos cumpliendo su horario y, aprovechando el calor del verano, dando vueltas antes de regresar a casa, ese era el caso de Sakuno y Tomoka, quienes decidieron ir a por un helado antes de volver. Habiendo terminado con su objetivo pasaron a caminar por el centro hablando de todo y nada al mismo tiempo, llegando a la tienda deportiva que la castaña solía frecuentar se toparon con Eiji, quien terminó acompañándolas por un rato.
—¿Y el O'chibi?
—Tuvo que volver apenas salió —respondió Sakuno.
—Debe de estar muy atareado con lo de su viaje.
—¿Qué viaje?
—El que tiene a… —se detuvo abruptamente y antes de que alguien lograra decir algo su celular comenzó a sonar— ¿Hola?… Lo había olvidado, ya voy… Llego en 20 minutos. —Cortó la llamada para hablarle a las chicas—. Lo siento, niñas, tengo que irme; regresen con cuidado y saluden al O'chibi de mi parte.
Antes de que alguna pudiera decir algo el pelirrojo ya había partido corriendo en el sentido opuesto al que iban. Sakuno no pudo dejar pasar el leve rastro de pánico que vio en la cara del chico antes de atender su teléfono, algo no iba bien y necesitaba saber el qué.
—¿Saku-chan? —la voz de su amiga la sacó de su trance.
—Disculpa, ¿qué decías?
—Que es una lástima que Kikumaru-sempai de haya tenido que ir tan rápido.
—Sí, pero… ¿no te parece extraño lo que dijo de Ryoma?
—¿Lo del viaje? —Su amiga asintió—. No lo sé, él siempre fue despistado y tal vez se confundió, Ryoma-sama no se iría sin decirte.
—No lo sé, se veía muy convencido —dijo indecisa—. ¿Sabes?, no me hagas caso, me voy a casa.
—¿Ya?
—Sí, nos vemos mañana.
Se marchó antes de que su amiga pudiera decir algo, dejándola preocupada en donde estaba. Llegando a su casa llamó a su novio, pero este le habló rápido y antes de que pudiera preguntarle algo se despidió. Su actitud no le estaba gustando en absoluto, pero decidió dejarlo pasar ya que lo vería al día siguiente en clase. Lo que no esperaba era que no se presentara ese día, ni el siguiente, ni el resto de la última semana de clase. Molesta lo llamó cada día, pero la respuesta era la misma o ninguna, y todo empeoró cuando escuchó a su abuela hablar con Nanjiroh.
—¿Narita?, ¿y por qué ir hasta allá? —Su abuela se quedó en silencio un momento—. Es que tú no cambias nunca, no puedes esperar hasta último momento para sacar tantos pasajes —Otro momento de silencio—, cinco ya cuenta como mucho, ahora dime el vuelo y la puerta.
Seguidamente la vio tomar lápiz y papel para escribir. Después de verla partir, Sakuno se acercó con cautela y tomó el papel para sacarle una foto antes de ir a su habitación de vuelta. Lo que tenía pensado era una locura, pero no podía sacárselo de la cabeza.
El día había llegado, se despertó temprano y se quedó en la cama esperando a que Tomoka despertara ya que había tenido que quedarse con ella por una salida repentina de su abuela. Desayunaron y almorzaron juntas, y cundo Sakuno estaba a punto de inventar una excusa para escapar llegó su abuela impidiéndole toda escapatoria.
—¿Estás bien?, has estado muy callada —preguntó su abuela sin apartar la mirada de la carretera.
—No he podido hablar con Ryoma en estos días, eso es todo.
—No te preocupes, debe de estar ocupado por el momento, de seguro debe estar peor que tú.
—Hmp, no burles. ¿Y a dónde vamos de todos modos?
—Al aeropuerto, el hijo de unos amigos está por llegar y me pidieron si no podía pasar a recogerlo.
—¿No podrías haberlo hecho sola en vez de obligarme a venir?
—No seas aburrida niña y disfruta el momento conmigo.
Llegando ya al aeropuerto Sumire le entregó un papel donde decía a donde ir mientras ella iba a buscar un lugar para estacionarse. Ya dentro del lugar buscó la puerta de desembarque, cerca del lugar divisó a Momoshiro por lo que pensó en acercarse a saludarlo, pero antes de ser vista escuchó sin querer algo de su conversación.
—No puedo creer que Echizen se nos vaya de nuevo.
—Shh… deja que haga su camino. —Se escondió tras una columna y divisó a Kaidoh con él.
—¿Quién dijo que no lo haría?, extrañaré invadir sus entrenamientos.
—De todas formas, no lo harías porque se graduó
—Deja de replicar todo lo que digo.
—Cállate, no vaya a ser que aborde y nosotros estemos aquí.
Sakuno estuvo a punto de seguirlos hasta que se percató del recado que le había mandado su abuela, pero pensándolo, ella no sabía cómo era a quien buscaban y su sentido de la orientación sería la excusa perfecta por lo que sin dudar fue tras ellos, nadie parecía verla y entre todo eso pudo confirmar sus sospechas, Ryoma se iba y ella era la última en enterarse. El enojo y la frustración no se hicieron esperar, menos aun cuando llegó a él.
—¿Es por esto que no podías verme? —El chico se volteó rápidamente al escucharla.
—Sakuno —dijo sorprendido—. Deja que te exp… —no pudo terminar la frase al sentir el repentino golpe en su mejilla izquierda, acababa de abofetearlo.
—No quiero escucharte —su mano escocía, pero lo ignoró—, lo hubieras echo cuando estaba dispuesta, ya es tarde. Buen viaje.
Se dio media vuelta para partir, los chicos que estaban ahí se abrieron paso al ver la expresión de enfado en su rostro, pero no pudo ir muy lejos por una mano que tomó su muñeca.
—Ryoma suéltame —dijo mirándolo a los ojos.
—No hasta que me digas quién te lo dijo.
—¿Qué importa eso ahora, Ryoma?, estás a punto de tomarte un avión y eso no va cambiar.
—Cambia porque no dijo que venías conmigo.
—¿Qué? P… pero la abuela dijo que eran 5.
—Sí; mamá, papá, Ryoga, tú y yo. Nanako se queda a terminar la universidad. Ahora dime a quién debo matar.
—¡Pero no fue a propósito! —gritó Eiji.
—Él tiene razón —dijo ella antes de que se abalanzara contra él—, fui yo la que terminó por descubrirlo y tú escabulléndote no ayudabas —terminó dándole golpes en el pecho—. Eres un idiota, haciendo todo todo a escondidas y sobre todo mal, ¿sabes cómo me sentía?, eres lo peor.
—Ay, no, basta, Sakuno duele —pedía mientras recibía cada golpe cada vez más fuertes e intentaba bloquearlos.
—Creí que te irías y sin decir nada. —Sus golpes se hicieron más débiles a medida que las lágrimas caían—. Te odio.
—¿Qué? No, no llores, ahora sí que me voy solo, shh… shh…, mírame. —La tomó de las mejillas para secar sus lágrimas—. Tranquila, no me fui, estoy aquí, ¿no ves? —Le dio una resplandeciente sonrisa y ella rio al ver su desesperación en ese gesto—. ¿Por qué ríes?
—Es la primera vez que te veo entrar en pánico porque lloro.
Él la señaló con un dedo dispuesto a replicar, pero terminó por cerrar la boca y hacer un puño con la mano antes de asentir con los labios apretados.
—Mejor volvamos.
—Espera, mi abuela me pidió que recogiera a alguien —respondió ella cayendo en cuanta.
—No te preocupes era una excusa, pero como todo se arruinó, ya no tiene sentido.
—Lo siento. Espera… ¿tú no te vas a Nueva York de forma definitiva? —Su novio asintió—. ¿Qué haré yo allá?
—Estudiarás con Ryoma —interrumpió la voz de Sumire, quien traía sus maletas—. Hablé con un amigo y le mostré su presentación, está dispuesto a darte una beca cuando vayas, puedes ir ahora o esperar un poco más, no hay apuro.
—Aunque hayamos hecho todo por nuestra cuenta tú tienes la decisión final —habló esta vez Ryoma— ¿Quieres venir conmigo o quedarte aquí con tu abuela y los chicos?
Ryoma la miraba fijamente a los ojos mientras hacía la pregunta, Sakuno lo observó con la misma intensidad. La decisión estaba tomada.
FIN
Merry Christmas .
