Sin miedo a nada.

Me enamoré.

De quien no imaginaba, de quien no esperaba y de quien no estaba buscando.

Desde ese momento comprendí que el amor no se elige.

Es él quien nos elige.

─ • ✿ • ─

En la familia Li había una especie de "maldición", los líderes siempre mueren jóvenes, justo poco tiempo después de nacido su próximo heredero, y aunque siempre me pareció solo una simple coincidencia, ver que las últimas cuatro generaciones se fueron antes de los 35 años me hizo creer que no era una simple casualidad.

Las personas siguen llegando al enorme salón de la casa, me encuentro parada cerca de donde yacen los restos de Li Xiao Lang, 7° líder de la familia Li, a mi lado firme como un roble, y poniéndome el ejemplo se encuentra mi suegra, Li Yelan, ha visto partir a los dos hombres más importantes de su vida, y sus ojos reflejan un dolor que yo no puedo imaginar. Es cierto que yo llegué a querer mucho a mi esposo en estos trece años que estuvimos casados, era un gran hombre, algo serio, pero muy atento y siempre me hizo sentir valorada, nunca dudó de mis capacidades para ayudarlo y aconsejarle en sus negocios, y me dio lo que ahora es lo más importante para mí, nuestros hijos, quienes se encuentran con mi madre en ese momento, sin embargo, Xiao Lang no fue el amor de mi vida, a decir verdad... nadie lo ha sido, siempre estuvimos "destinados" a este matrimonio, desde niños sabíamos que estábamos comprometidos, así que nunca hubo necesidad de buscar a alguien más, y ahora aquí estoy, sola, abandonada por la única persona que llegué a considerar mi mejor amigo y compañero, suspiré, el cansancio ya me estaba venciendo.

— ¿Estás bien Tomoyo?, ¿necesitas ir a sentarte un rato? —me dijo con preocupación mi suegra.

—La verdad, me gustaría ir un momento al baño para refrescarme la cara.

—Ve, querida, yo me quedo aquí.

—Se lo agradezco, no tardo.

Sin más, me dirigí al baño, tomando el camino más largo, necesitaba despejarme un poco del ambiente lúgubre. Avancé con paso calmo por el pasillo, el silencio era tal que el sonido de mis tacones contra el piso de mármol sonaba incluso terrorífico, al pasar por la que solía ser la oficina de mi difunto marido vi la luz encendida y la puerta entre abierta, se supone que ese lugar permanecería cerrado por órdenes de mi suegra, así que sin más me dirigí hacia allá para decirle a quien quiera que fuera que ese no era un lugar para las visitas, empujé la puerta despacio y en el lugar se encontraba una mujer delgada, un poco más baja que yo, llevaba un sencillo vestido negro con mangas y unos tacones bajos, me daba la espalda, por lo que solo pude ver una cabellera castaña con destellos dorados que brillaban con la luz del sol que entraba por la ventana, ahí, sosteniendo el marco de la fotografía que anteriormente reposaba en el escritorio parecía un ser etéreo, lo que me descolocó un momento.

—Disculpa... no puedes estar en este lugar.

La mujer sobresaltada brincó, se giró despacio, sus facciones eran finas, pómulos altos, nariz pequeña, y unos ojos verdes, se notaba que había llorado mucho, lo cual me hizo sentir envidia y confusión ya que a pesar de ser mi marido a quien estábamos velando, apenas había derramado unas cuantas lágrimas, no es que no lo quisiera, como dije: era una persona muy importante en mi vida, pero mi educación me decía que no debía mostrarme débil ante los demás, lo cual era un asco, porque ciertamente si quería llorar un poco, y esa mujer delante de mí, mostraba tanta tristeza, como si hubiera perdido lo más valioso de su vida.

—Lo siento, no quería molestar —me dijo en japonés, su voz sonaba apagada mientras colocaba el portarretrato en su lugar dándole una última mirada con nostalgia.

—Está bien, supongo que nadie te dijo que este lugar debe permanecer cerrado, ya sabes, viejas costumbres de una familia antigua como los Li —ella solo asintió tímidamente, yo le había respondido igualmente en japonés, lo cual se sentía raro, ya casi no hablaba en ese idioma— ¿de dónde conocías a Xiao Lang?

—Yo... lo conocí hace 7 años en Tokyo... ¿tú eres Tomoyo, verdad, su esposa?

—Así es, ¿y tú eres?...

—Lo siento, soy Sakura, 'Shaoran' me ha hablado de ti, y de sus hijos, él siempre decía que tú eres una mujer excepcional, hermosa y elegante, tenía razón, eres tan diferente...

— ¿Diferente a quién? —quise saber, tal vez Xiao Lang le habló de mi, pero esta era la primera vez que escuchaba de la tal "Sakura", ella solo negó con la cabeza.

—Olvida lo que dije, es más, olvida que me viste, alguien como yo no debería estar aquí, no tengo derecho.

— ¿Alguien como tú? No entiendo.

—No importa, yo soy de las sombras y ahí debo permanecer, con permiso —la mujer intentó salir de la habitación, pero al yo estar más cerca, me apresuré a cerrarla con seguro, cortando su huida.

—¿Quién eres Sakura, por qué estás aquí?

—Ya te dije que no soy nadie.

—Para ser nadie, te ves muy afectada por la muerte de mi marido —dije con saña, empezando a hacerme una idea de quién podía ser esa mujer.

—No pretendo molestarla, como le dije, es mejor que me retire, así que por favor permítame irme.

—No hasta que me digas que relación tenias con mi esposo ¿eras su amante? —exclamé indignada, no podía creer que Xiao Lang se hubiera buscado una amante mientras yo jugaba a la esposa fiel y abnegada.

—Nosotros nos amábamos —exclamó la mujer, visiblemente enojada porque haya puesto su relación en simples amantes.

—Ahora entiendo por qué tantos viajes a Tokyo, ¿y tienes el descaro de presentarte aquí en mi casa? ¿Tú, una vulgar amante? —el enojo ya me impedía pensar antes de hablar, en otras circunstancias estoy segura que no habría dicho esas palabras tan crueles, las lágrimas empezaron a resbalar por el rostro de Sakura, pero no me sentí culpable en absoluto, me hice a un lado y le dirigí la mirada más fría que tenía mientras ella salía corriendo por el pasillo.

—Así que aquí estabas Tomoyo, mamá me envió a buscarte... ¿qué hacías con Sakura? —giré mi rostro hacia Feiimei, mi cuñada.

— ¿Tú la conoces? ¿Sabes quién es ella?

—Sí, es la asistente de Xiao Lang en la sede de Tokyo, ella se encarga de manejar todos los asuntos allá ¿tú no la conoces?

—No, es la primera vez que la escucho o la veo... regresemos al salón —dije emprendiendo el paso, al parecer ella no sabía de la verdadera relación de su hermano y su asistente.

Volví al salón a seguir interpretando el papel de la viuda, pero ya no se sentía lo mismo, observé la foto de mi marido hasta con un poco de rencor, se supone que teníamos un trato, y sólo yo lo había cumplido al parecer, para el final del día el funeral había terminado, y los restos de Xiao Lang descansaban junto con los de su padre y su abuelo en el mausoleo familiar. Después de darle un beso de buenas noches a mis hijos me dirigí a mi habitación, enorme y solitaria, no era la primera vez que dormía sola en aquella cama enorme y fría, ahora que lo pensaba la mayor parte de nuestro matrimonio apenas si compartimos la cama, ya fuera por viajes de negocios, o porque se quedaba despierto hasta tarde y apenas se recostaba un par de horas, a veces incluso dormía en el sillón de su oficina, pero de alguna forma se sentía extraño saber que nunca más iba a cruzar esa puerta, sentarse al borde de la cama a quitarse sus zapatos mientras platicábamos cualquier tontería, me hice un ovillo entre las sábanas y un llanto silencioso comenzó, pensé en los buenos momentos que tuvimos, las peleas, las veces que tuvimos intimidad, yo por mi parte las disfruté mucho ¿Acaso él no? ¿Por eso tenía una amante? Porque en el fondo yo sabía que no era necesario viajar tanto a Tokyo... mi tristeza nuevamente se convirtió en coraje, pero pensé que al menos nunca más en la vida tendría que lidiar con Sakura, que equivocada estaba...

Algunos días después el abogado me llamó, era para hablar sobre la herencia de mi marido, la mayor parte de lo que poseyó en vida sería para nuestros hijos cuando cumplieran la mayoría de edad, algunas propiedades y dinero me lo había dejado a mí, pero para mi sorpresa el abogado me habló de otra persona en el testamento: Sakura, a ella le dejaba un par de propiedades que yo incluso desconocía que existían y estaban en Japón, así como una cuenta bancaria con suficiente dinero como para llevar una vida holgada hasta el día de su muerte.

El abogado me entregó también una carta de Xiao Lang, en ella me pedía perdón por faltar a nuestra promesa, también a nuestra amistad por no contarme nada, pero "me enamoré de ella, no sabía que más hacer", me escribió, "nunca quise faltarte al respeto, pero esto que siento por ella es tan fuerte y maravilloso que no quería dejarlo, espero de todo corazón que tú también llegues a conocer a alguien que te haga sentir tan vivo como ella me hizo sentir, perdóname, tú fuiste una gran esposa y una excelente mujer, dulce, inteligente, bondadosa, te mereces alguien que te ame, espero sepas perdonar mis errores, porque siempre fuiste alguien muy importante para mí, y por eso me atrevo a pedirte una última cosa, y estás en todo el derecho de negarte, pero me gustaría que cuidaras de Sakura, ella no tiene a nadie en el mundo, y no me gustaría que a mi partida se quedara sola."

Con rencor arrugue el papel y lo lancé lejos, ¿Cómo se atrevía a pedirme eso? ¿Cómo podría yo hacer tal cosa?... sin embargo, lo hice, tres semanas después llegué a Tokyo, fui a buscar a Sakura, ella vivía en un buen vecindario, un edificio elegante de seis pisos, supuse que Xiao Lang lo había elegido, cuando abrió la puerta se mostró sorprendida, yo entré como dueña del lugar, después de todo ese departamento aún era propiedad de mi marido. La observé detenidamente, ella todavía se miraba tan desolada que me dieron ganas de abrazarla, solo atinó a invítame a sentar y ofrecerme un té que acepté, rato después ambas con el té delante de nosotras, decidí empezar con el asunto que me trajo aquí, sin embargo lo que dije fue algo totalmente diferente.

—Aunque no lo parezca yo también lo quería mucho y me duele su muerte.

—Lo sé, no necesitas decírmelo, eras su esposa.

—Nosotros no nos casamos por amor.

—También lo sé, él me lo contó todo, pero eso no implica que no lo quisieras, así como él también te quiso a ti.

—Tú fuiste la mujer a la realmente amó, lo nuestro solo fue un arreglo, una relación de cordialidad y amistad.

—Fuiste lo más importante para él, tú y tus hijos, Shaoran nunca dejó de preocuparse por ustedes, a pesar de su amor por mí, ustedes siempre fueron lo primero en su vida, él te admiraba mucho.

—Me hubiera gustado que me amara... aunque supongo que no puedo pedir lo que no le di.

—No escogemos a quien amar, mírame a mí: me enamoré de la peor persona, mi jefe, que además estaba casado.

— ¿Qué se siente? —ella me miró confundida— amar y que te amen, quiero decir.

—¿Tú nunca... —dejó su pregunta inconclusa, yo solo negué— es algo maravilloso, pero también doloroso, es darle a alguien el poder de destruirte confiando en que no lo hará... es complicado, pero no me arrepiento de haberlo conocido y amado.

—Entiendo, yo... me disculpo por lo que te dije ese día, se que Xiao Lang te amaba y no era necesario hablarte como lo hice.

—No necesitas disculparte, estabas en todo tu derecho, y tenías razón, yo solo era la amante.

—¡No!, tú eres la mujer que Xiao Lang amaba —me acerqué a ella tomando sus manos entre las mías, ignoré el escalofrío que me recorrió— no tenía derecho de humillarte, después de todo lo único que hiciste fue darle lo que yo no pude, no puedo odiarte por eso.

—Gracias, de verdad me hace sentir mejor que me digas eso.

Aunque ella al principio no quería aceptar lo que Xiao Lang le dejó, logré convencerla, y decidí cumplir la última voluntad de mi marido, cuidar de Sakura, hablábamos mucho por teléfono y mensajes, ella seguía trabajando para los Li, y ahora yo me hacía cargo de algunos negocios de la familia, por lo que decidí dedicarme a la oficina de Tokyo, me mudé allá con mi madre y mis hijos, Sakura conocía a la perfección el movimiento y fue de gran ayuda para mí, hacía dos años que Shaoran, como graciosamente le decía ella, nos dejó, constantemente hablábamos de él, conocimos cosas de él que no sabíamos, y poco a poco nuestra relación se hizo más fuerte, pasábamos gran parte del día juntas, la invitaba a comer a casa y nos íbamos de compras, a veces me quedaba a dormir en su casa, y no sé en qué momento, todo lo que sentía por ella creció a tal grado de convertirse en amor...

La situación era de lo más extraña, enamorada de la amante de mi difunto marido, y eso agregarle la confusión producida por ser ambas mujeres, y el saber que Sakura seguía enamorada de Shaoran, lo mío iba de mal en peor, ahora podía entenderlo, que el amor iba en contra de toda lógica...

—Tomoyo, te faltó una firma en este contrato.

—Lo siento —dije firmando el documento, Sakura se quedó parada frente a mi— ¿falta algo más?

—No, solo me preguntaba si quieres ir a casa conmigo para cenar.

—Lo siento, no puedo —me apresuré a responder, debía poner distancia de por medio.

—Ah, bueno, está bien, entonces nos vemos mañana

Ver esa cara tan triste no me dejó en paz, y es que ahora entendía las razones que habían llevado a Xiao Lang a amarla como lo hizo, y me sentí culpable, al final cedí y fui a verla, me recibió sorprendida, pero feliz de verme, cenamos, hablamos durante horas, al final me quedé a dormir, no era la primera vez que lo hacía, pero toda mi determinación de alejarme un poco de ella se fue al caño, a mitad de la noche me desperté y levanté, la luz de la luna entraba por la ventana que se había quedado abierta, desde ahí podía verse la ciudad.

— ¿Estás bien Tomoyo? —me sorprendió escuchar la voz de Sakura a mis espaldas.

—Sí, no te preocupes, vuelve a dormir, ya sabes que luego batallas para levantarte temprano.

—Desde hace un tiempo te noto rara conmigo, ¿hice algo que te molestó?

— ¡No! Claro que no, no podrías, más bien fui yo, lo siento por preocuparte.

— ¿Ya no quieres ser mi amiga? Siento que te estás alejando —su voz sonaba triste y eso era demasiado para mí, la abracé y ella correspondió, suspiré, esto era demasiado difícil.

—No pienses eso, yo quiero estar a tu lado, solo que en este momento estoy muy confundida, no sé qué hacer con mi vida.

—No te alejes de mi Tomoyo —dijo separándose del abrazo y mirando hacia el piso— no podría soportar perder de nuevo a la persona que amo.

—¿Qué dijiste? —me paralicé al escuchar esas palabras.

—Sé que es raro, Shaoran murió, dolió mucho, pero pude recuperarme, pero siento que si te pierdo a ti no podría vivir más, entiendo que no sientas lo mismo, repito: es raro, es decir, fui la amante de tu esposo y somos mujeres y...

No la dejé terminar, me acerqué a ella y la besé, la besé como nunca había besado, tratando de transmitir esos sentimientos aún inexplorados por mí, esos sentimientos que por primera vez nacían en mi pecho, recorrían mi cuerpo y se desbordaba a través de mis labios y mis manos que la aferraban con la intención de no dejarla escapar, en mi mente solo escuchaba "esto debe ser amor, tiene que serlo porque no encuentro otra explicación para esto que es más fuerte que cualquier cosa que haya sentido".

—Entonces ambas seremos raras por amarnos, ¿estás dispuesta a que nos juzguen y nos miren?

—Contigo a mi lado no importa nada.

Xiao Lang ¿estás feliz dónde quiera que estés? Cumplí con lo que me pediste y también encontré a una persona que me ama y a la cual quiero amar, espero que sí, yo te he perdonado porque tenías razón, cuando amas a alguien hay cosas que no puedes evitar, sé que nos espera un camino difícil a Sakura y a mí, pero juntas no tendremos miedo a nada...