Capítulo X: Sin novedades
Atraídos por el ruido, feroces, hambrientos, una mirada de pura maldad y desprecio hacia aquellos que fueron buenos, ahora los veían como su presa. Perros. Pero no de los que uno ve por la calle, sino una jauría completa de esos en un estado de putrefacción, amenazantes y temibles, mostrando sus colmillos con aquel "Virus G" en su saliva, listos para morder y propagarlo entre sus víctimas por el torrente sanguíneo. Kevin había dado la orden de retirarse, abandonaban su posición frente al "Canal 6 de Noticias" y de ahí se lanzaban en una frenética huida para salvar sus vidas. Lamentablemente, al no contar con mejores armas para hacer frente a esas aberraciones y que las de melé solo podían durar un tiempo muy corto, tuvieron que correr para ponerse a salvo en algún lugar. Uno de esos canes infectados estuvo por tirar a Jim contra el suelo, casi saltando a su espalda pero el joven moreno lo golpeó en la cabeza con aquella tubería de acero.
Fue pura suerte, el impacto fue tal que consiguió quebrar su cráneo contra el piso, quedando inerte y con sus últimos estertores de vida. La suerte le volvía a sonreír pero no duró mucho tiempo, ya que el resto de la jauría continuaba su avance y ahora enfurecidos por la muerte de su colega. El muchacho tragó saliva y volvió a sumarse al grupo en fuga.
- ¡¿Para dónde?!.- Preguntó Alyssa, viendo de que los zombies ya estaban saliendo y venían en masa.- ¡Genial, es como si Dios estuviera riéndose de nosotros!.
Kevin se detuvo unos segundos para mirar. No se habían percatado de que el escape había conducido a su grupo hacia la "Central de Policía", el "R.P.D". Recordó de que la conversación que había tenido con Marvin y de que fuera allí. Aún así, él tuvo que romper su promesa y se dirigió a los suyos.
- ¡Al "R.P.D", de prisa!.- Pidió éste y con ello cruzaron las enormes puertas, dejando atrás a los perros y con ello a los zombies.- Vamos para adentro.
- Pero...- Iba a decir algo la periodista.
- Lo sé, lo sé, pero no podemos quedarnos aquí afuera. Solo será por unos minutos. Nada más que eso.- Prometió el policía; mientras que abría las puertas y de ahí ingresaban en el Salón Principal.
("Desperate Times", OST del "Resident Evil: Outbreak File 2")
El interior del lugar presentaba un cuadro terrorífico: Los cuerpos de varios zombies, entre los cuales figuraban civiles y policías, yacían sin vida contra el piso. Las paredes y la mesa donde estaba la computadora yacían empapados con su sangre. Muchos presentaban heridas de bala en la cabeza y en la entrada, sin que se hubieran dado cuenta, había otro cuerpo tirado.
- Mierda, espero que hayan podido irse mis amigos.- Suspiró Kevin con preocupación y fue hasta la computadora, además de que tomaba su radio.- Marvin, Rita, Fred, Aaron, ¿pueden oírme?.- Les llamaba pero no había respuesta.- Amigos, estoy en el "R.P.D" con un grupo de supervivientes. Si hay alguien, responda.- Nada, solo estática.- Esto no me gusta en lo absoluto.- No dijo nada más y comenzó a teclear en aquella máquina, en donde se mostraban las cámaras de seguridad en varios sectores de vital importancia, tales como las Oficinas de las Alas Oeste y Este, los pasillos y hacia la planta alta, sin embargo, el resto permanecían a oscuras sus pantallas.-
- Esta batalla debió haber sido muy feroz.- Alegó Alyssa, viendo que yacían muchos casquillos de bala por doquier.- Me pregunto si...- Decía pero al querer abrir la puerta que conducía hacia las Oficinas del Oeste, ésta se hallaba cerrada.- ¿Qué?. A ver, esperen.- Pidió y tras tomar su ganzúa, trató de desbloquearla pero fue en vano.
- No toques nada.- Le habló Kevin y escucha.- Llamó al silencio y de ahí, la periodista apoyó su oído contra la puerta, en donde podían oírse los gruñidos lastimeros de los zombies que deambulaban por allí.- Hacia ese pasillo están las criaturas y no tenemos nada para hacerles frente y hablo de nuestra potencia de fuego.- Concluyó y de ahí se enfocó en su trabajo, en donde revisaba las últimas zonas que aún funcionaban con sus cámaras.- Evacuaron a los dos prisioneros que había arrestado junto a los demás hace unos días, cuando fue el robo a esa armería. Pero no veo a Marvin ni Rita. Fred o Aaron tampoco, ni siquiera a David Ford y Elliot.- Argumentó, asombrado pero no hubo más tiempo a nada.- Escuchen, esto es lo que haremos, vamos a descansar un poco, luego saldremos de aquí.
- ¿Con esos zombies afuera?.- Le cuestionó Yoko, un poco cansada.
- No podemos quedarnos mucho tiempo aquí. Lo mejor que podemos hacer es buscar otro refugio cuanto antes.- Alegó el policía.- Y hablando de liderazgos, creo que no decidimos sobre quién será el que comande al grupo.
- Eso no vale, en absoluto, ahora, mientras que permanezcamos juntos y compartamos el mando, nos podremos largar cuanto antes de aquí.- Habló la nipona con calma.
- Estoy con ella.- Le respaldó Mark.- Además, hay otras prioridades como las armas y la comida. George y Cindy siguen allí fuera. ¿Ellos sabrán de que estamos aquí?.- Indagó el Guardia de Seguridad.-
- Lo más probable es que hayan llegado hasta donde los estábamos esperando anteriormente pero, ahora, deben de estar buscándonos. Se perderán por esta ciudad si no salimos cuanto antes.- Habló David, cruzado de brazos.
Y tenía razón. Justo cuando el dúo acababa de llegar hasta esa posición, no encontró a nadie. George indagó el escenario y pudo notar unas extrañas pisadas, unas huellas caninas sobre el pavimento húmedo por la fría humedad que se hacía sentir allí, a pesar de que el Otoño ya estaba instalándose, el Verano continuaba dando batalla.
- No los atacaron. Huyeron. Sigamos estas huellas.- Pidió el médico y con la rubia emprendieron su camino.
Era como un "rastro de migajas de pan", igual que en el cuento de "Hansel y Gretel" de los Hermanos Grimm. Con las medicinas y otros materiales médicos en su poder, debían ir con mucho cuidado. Algunos zombies rondaban por esos páramos pero estaban más enfocados en saciar su hambre con los desgraciados que no tuvieron tiempo a nada. Uno de ellos se dio la vuelta pero apenas los miró, regresando a su "banquete". Cindy sentía arcadas, el vomito que le subía desde la boca del estómago, entremezclado con el ácido le llevaba a que su garganta sintiera una "quemazón" hasta que se paraba. De ahí, controlaba la sensación de asco y miraba hacia otro lado para no tener que ver aquello.
- George, mira.- Señaló la camarera y de ahí vio un bulto tirado en la calle. Ella se acercó, despacio hasta que pudo distinguir que se trataba de un perro, uno de esos infectados con el "Virus G".- Está muerto.- Tanteó ella su pulso y notó que la cabeza estaba partida junto a un profundo agujero hecho por algún objeto contundente.- Estuvieron aquí pero...no estaban solos.
El médico supo lo que era la veracidad de sus palabras. A unos metros detrás suyo, aquella jauría estaba de vuelta, patrullando las calles en busca de nuevas presas por cazar. Avanzó despacio, Cindy tomó su mano y sujetando el preciado "botín de guerra" que llevaban consigo, emprendieron una fuga de los canes que fueron tras ellos.
- ¡Corre, corre, no te detengas!.- Le animaba la camarera, mientras que aquellas alimañas los iban persiguiendo sin descanso.
Por un momento, tanto ella como el peli negro recordaban las palabras que habían dicho los miembros de "S.T.A.R.S" cuando habían sido atacados por esos perros y la muerte de uno de sus Camaradas de Armas, Joseph Frost, a manos de uno de ellos. No podían dejar de pensar en eso. ¿Cómo podían ser tan ignorantes en esa ciudad?. Si tan solo se hubieran dado cuenta de quiénes eran los verdaderos culpables...
La persecución continuaba. Uno de los perros zombies pegó un salto y casi atacaba a Cindy pero ella se defendió, usando su bate de baseball, dejando atontado al animal, quien seguía allí, recuperándose pero, luego de unos segundos, regresó a la carga. Giraron en una esquina y eso les dio cierta ventaja en la distancia, ya que los canes iban un poco atrasados o eso creían: Justo cuando arribaron a la próxima esquina, otra jauría emergió desde los callejones y una tercera salió desde el interior de una tienda de ropas, destruyendo la vitrina principal, regando con sus vidrios las calles y de ahí se sumaban en la cacería.
- Aún estando muertos...forman un auténtico equipo. Digno de los lobos.- Quedó George impresionado por esas criaturas, ganándose su respeto.
- ¡Carajo, estos zombies no paran de venir! ¡Giorgi, pide refuerzos ya!.- Ordenó el Comandante Ginovaef a su Lugarteniente, mientras que se estaban enfrentando a una nueva horda de zombies. La Policía daba un feroz apoyo contra los muertos vivientes pero, con cada baja que causaban a los mismos, una nueva línea emergía para reemplazar a los caídos. De golpe, un grito provino desde la parte trasera de aquella defensa. Uno de esos perros se había lanzado contra uno de los Mercenarios, atacándolo justo en el cuello, provocándole una feroz hemorragia tras partirle la yugular y sus compañeros corrían para ayudarlo. A pesar de haberle dado muerte a esa monstruosidad, aquella persona yacía sin vida.
- ¡Cuidado, más de esas cosas!.- Alertó una mujer, mientras que tomaba una granada para lanzarla.- ¡ATRÁS! ¡GRANADA!.- Exclamó y con ello mandó a volar el artefacto explosivo, justo por donde avanzaban los zombies, diezmando a una parte. Volaron restos de carne quemada por doquier, un olor que inundaba las fosas nasales y encima de todo quedaba el humo junto al fuego, ya que aquella estalló cerca de un coche abandonado, provocando que volaran, como "metralla", pedazos de cristal que se incrustaron en las cabezas de los enemigos.
Nikolai Ginovaef, Comandante de aquel Pelotón del "U.B.C.S" recargó su M-16 y fue hasta donde se hallaba su Lugarteniente, el cual estaba hablando por radio con el Cuartel General para obtener novedades acerca del envío de refuerzos hacia aquel sector vulnerable.
- ¡Necesitamos apoyo, hemos perdido a varios de los nuestros en las últimas horas! ¡Envíen apoyo aéreo ahora mismo!.- Decía el joven, casi al borde de la desesperación, mientras que continuaba los disparos contra los infectados.- ¡Sumado a ello, también estamos escasos de municiones!.
Un nuevo grito volvió a resonar, los perros consiguieron abrir una brecha y estaban masacrando a varios combatientes. Algunos usaban sus cuchillos y las culatas de sus armas de fuego para defenderse, en medio de todo ese frenesí, uno del que nunca habían experimentado antes en sus vidas. Uno que quedaría marcado a fuego en sus memorias. Nikolai apuntó con su arma pero uno de esos perros le atacó, ésta cayó y rodó por el suelo. El atacante se giró y estaba listo para dar otro golpe. El ruso sacó su cuchillo de combate y lo blandió como todo un guerrero.
El animal mostró los dientes. Otro miembro del "U.B.C.S" caía por esas aberraciones. El perro gruñó y corrió, pegando un salto pero las habilidades militares del peli blanco le permitieron enterrarle el cuchillo en la cabeza, acabando con su vida.
- ¡Comandante!.- Le llamó Giorgi, quien tenía la radio.- ¡El Cuartel General informa de que los refuerzos estarán aquí dentro de 15 minutos!.- Informó éste pero el otro no se creía aquello.
- A este paso nos masacrarán a todos nosotros.- Observó con seriedad.- ¡Soldados, formación de defensa, uso de explosivos y el que se atacado por los zombies deberá inmolarse por su bien!.- Dio aquellas órdenes extremas y las acataron sin problema alguno.- ¡Fuego contra los "Cerberus"!.- Exclamó y dio a conocer aquel nombre para los perros con el "Virus G".
- Brad, trata de aguantar.- Le decía Jill Valentine a su amigo, el piloto del helicóptero del "Equipo Alpha", quien yacía herido y sentado en el piso de un bar.- ¿Por qué nadie está haciendo nada para detenerlos?.- Preguntó.
- No sabía de que estabas viva, Jill.- Quedó el castaño sorprendido y negó con la cabeza.- La Policía no está preparada para este tipo de situaciones.- Se puso de pie y la encaró.- Él viene a por nosotros...¡Vamos a morir!.- Exclamó, horrorizado pero sin darle muchos detalles de lo que ocurría.
- ¿Qué quieres decir?.- Intervino ella y Brad fue hasta la puerta.
- Es...Es tan complicado...- Se paró frente a la misma unos segundos.- ¡Está detrás de los miembros de "S.T.A.R.S"!.- Añadió y de ahí salió hacia las calles, nuevamente.
- Desde aquí no podemos acceder a ninguna otra zona. Se ve que el que estuvo aquí, cerró las puertas por completo.- Observó Kevin, mientras que intentaba acceder pero todo terminaba en resultados negativos.-
- Kevin.- Le llamó Mark.-
El policía continuaba pensativo acerca de lo acontecido en su lugar de trabajo. No daba crédito a lo que hubiera ocurrido. Pensaba que, tal vez, sus compañeros sí pudieron huir de allí. si no habían cuerpos de ellos por allí, salvo por los caídos en combate y los zombies, el resto debió de haber dejado ese lugar y así ponerse a resguardo en alguna otra parte o pudieron escapar de Raccoon City. Llegó hasta donde estaba el Guardia de Seguridad y éste pidió unos momentos para conversar a solas.
- Aquí tienen el Arsenal, ¿no es así?.- Inquirió el moreno. Kevin asintió con la cabeza.- De acuerdo, podríamos ir hasta allí y tomar unas cuantas armas con municiones necesarias.
- Se puede, pero hay un problema: El camino que va hacia allá está cerrado por el "Sistema de Cerraduras" nuevo que impuso el Jefe Irons. Además, se necesita de una "Tarjeta-Llave" para acceder y yo no la tengo.- Advirtió el policía y eso dejó al otro con los ojos bien abiertos.
- A este paso se reducen nuestras posibilidades de sobrevivir. Tenemos que hallar armas de forma urgente.- Advirtió Mark.
- Lo sé, pero aquí no. A menos que...- Pensó el castaño unos momentos.- La única opción que puedo barajar es que tomemos la de los policías y Mercenarios de "Umbrella" muertos en acción.
- Oigan, no quisiera interrumpirlos en su plática pero, parece ser, que han llegado.- Les llamó Alyssa a ellos, viendo, desde la puerta hacia la salida, que dos personas iban corriendo hasta donde estaban.
Kevin y Mark fueron para ver qué pasaba, sacando sus armas de fuego.
- ¡Allí, allí!.- Señalaba George hacia el "R.P.D", en el cual podía ver que había alguien allí.
Los perros seguían con su frenética carrera, dos se adelantaron y casi les cerraban el paso, por lo que el médico volvió a tomar a Cindy de las manos, girándose antes de que colisionaran con la criatura. La jauría se detuvo y cerraron filas, estaban listos para dar el golpe final pero, en esos momentos, un disparo resonó, matando a uno de ellos. Acto seguido, cayeron otros dos. El que los comandaba se giró y gruñó hacia los atacantes, quienes les estaban atacando.
- ¡Amigos!.- Les llamaron Kevin y Mark desde la entrada de la Comisaría.
- ¡Por aquí, de prisa!.- Guío Cindy a George, metiéndose dentro de la seguridad que brindaba el edificio. Los perros se estrellaron contra las rejas. Tres habían muerto, los sobrevivientes intentaban entrar pero se rindieron, por lo que iniciaron la retirada de allí, yéndose hacia otra parte.
- Ufff, de la que nos salvamos.- Respiró la camarera de alivio.- Pero conseguimos lo que hacía falta.
- Al menos salieron con vida de allí. ¿Cómo está el Hospital?.- Quiso saber Yoko, mientras que iban revisando las medicinas y otros materiales sanitarios.
- Es una "Colmena" de zombies y aberraciones. No sé cómo describir lo que Cindy y yo vimos pero...nos atacó una especie de "Hombre Sanguijuela".- Les relató George, quien respiraba profundamente tras los dos sustos vividos.
- Jejeje, muy buena esa, ¿qué sigue? ¿King Kong?.- Preguntó David, riéndose de eso.
- Como si fuera una broma esto: Casi morimos, pero pudimos acabar con él.- Relató la rubia, llevando a que la oyeran.
- No es broma, estamos en medio de una conspiración. "Umbrella" está detrás de todo esto y sus monstruos están saliendo a las calles.- Intervino el médico, poniéndose de pie.- Sumado a lo que vivimos afuera, nos persiguieron unos "perros zombies".-
- También a nosotros nos pasó lo mismo.- Mencionó Yoko.- Nos quedamos aquí, por un rato, para recuperar fuerzas.-
- Lo mejor será esperar un poco, hasta que llegue el nuevo día o salir ya mismo.- Observó Mark las calles.- No se ven a esos podridos por aquí.
[Nuevo capítulo y ahora que han vuelto a reencontrarse, ¿qué sucederá en las calles?. Eso lo veremos más adelante.
Cuídense, amigos. Mando saludos y agradecimientos para todos ustedes, en especial para Luís Carlos y MontrealSoldier.
Buen Sábado de mi parte.].
