Capítulo XI: Supervivencia (Parte I)
La reja de la entrada produjo un chirrido que provocó una mueca de desagrado en Mark. Éste había sido enviado para abrirla y con ello oteó las calles. A su izquierda podía verse las patrullas estacionadas, formando unas barricadas junto a las vallas de seguridad levantadas y que ahora estaban caídas tras el embate de los zombies contra las mismas. A su derecha, siguiendo con la mirada el camino de destrucción causado por los mismos, estaba una toma de agua (o hidrante) fuera de su sitio e inundando la calle con aquel líquido vital junto a las ya citadas defensas que, ahora, yacían caídas contra el suelo. Hizo una seña y comenzaron a salir, silenciosamente, desde el interior de la Central de la Policía. Kevin se giró, por unos pocos segundos, para contemplar el edificio y lanzar una plegaria silenciosa por sus Camaradas de Armas.
- Cuídate, Marvin. Nos volveremos a ver.- Prometió y fue el último en salir hacia el exterior.
- Muy bien, ¿y ahora?.- Preguntó Jim.- Propongo de que vayamos para el Subterráneo y así escapar por allí.
- Con todo lo que se está viviendo aquí, ni me metería en esas zonas. Deben de estar plagadas de zombies y otras aberraciones.- Se negó Cindy en ir para ese lugar.
- Lo primero será encontrar armas y municiones.- Intervino Mark.- Además, para sobrevivir a este Infierno, lo primero es contar con algo que pueda ser capaz de matar a cualquier cosa que se mueva y no solo hablo de zombies.- Las palabras que aquel moreno dio, no solo reflejaban el peligro que representaban los citados, sino también de los que aún vivían, los que se dedicaban a robar, saquear y cometer todo tipo de barbaridades, como si fueran los Vándalos liderados por Genserico durante el "Saqueo de Roma". Aquí, después de incontables eras, volvía a repetirse y en medio de una situación tan calamitosa como era la fuga de ese material biológico y que había convertido a Raccoon City en un auténtico campo de batalla.- Cuando estaba en el Ejército, sirviendo durante la "Guerra de Vietnam", el Comandante que nos dirigía a nosotros siempre nos decía: "Sea en las ciudades, los campos o la Selva, mantengan todos sus sentidos bien abiertos. Si ven que algo se acerca y porta un arma, no duden en disparar porque aquí las palabras no funcionan, ellos no sentirán nada ni tampoco mostrarán empatía por ustedes. Es matar o morir, así que sáquense eso que les enseñaron sobre no defenderse, porque nadie los salvará de una bala del "Vietcong".- Hacía referencia a sus vividos en ese cruento conflicto, viéndose escenas de un joven Mark Wilkins con el uniforme de Soldado, casco y portando el rifle de asalto M-16, reunido con sus Camaradas de Armas y prestando atención a lo que decía su "Comandante de Batallón".
- Eso es algo que venimos recalcando desde el comienzo, Mark, pero no hemos visto nada en este radio que rodea a la "Central de la Policía".- Advirtió David.
- ¿Olvidaste lo que dijo Kevin?. Podríamos pasar por donde están los Mercenarios esos de "Umbrella". Tal vez estén muertos.- Intervino Cindy en respaldo de Mark.- No estamos tan lejos, solo unas cuatro cuadras de aquella posición que levantaron.
El plomero no dijo nada, sino de que miró hacia el fondo de la calle, atisbando a un buen número de enemigos que avanzando, torpemente, pero en masa.
- Será mejor retirarnos de aquí o seremos la cena.- Pidió y abandonaron la cuadra del "R.P.D" hacia el Sur.
La noche era templada, no se oía nada, salvo los disparos y gritos de aquellos que morían a manos de las criaturas. Un par de éstos estaban alimentándose de un pobre desdichado, justo en donde estuvieron refugiados en esa librería. El joven intentó evadirlos para llegar hasta un coche que parecía seguro y poder arrancar, pero tres de ellos emergieron, como "Ninjas" y lo terminaron por devorar, aún oyéndose sus gritos mientras que le era separada la carne de los huesos y se ahogaba en su propia sangre, la cual se expandía a más no poder.
Unos disparos de un M-16 dieron contra ellos, apareciendo aquella muchacha de nombre Jill Valentine, quien se acercó hacia la víctima, constatando de que había fallecido. Maldijo ese tiempo que se le escapó de las manos y siguió adelante, enfilando hacia un punto donde poder encontrar a un misterioso superviviente que pedía ayuda urgente, ya que su Pelotón había sido diezmado, casi en su totalidad, por el enemigo.
Llegaron hasta el Sur de Raccoon City, justo en el Centro mismo, donde el "U.B.C.S" había establecido una posición de defensa con la Policía pero todo fue en vano. Los cuerpos de los caídos, de ambos bandos, yacían por todas partes de las calles, con su sangre entremezclada con el pavimento, adquiriendo una tonalidad más oscura por aquel color de la superficie. Las luces de las patrullas permanecían encendidas, aún, girando sin parar, como si fueran una pareja de bailarines en una fiesta eterna. Alyssa fue la primera en atisbar la escena y extrajo una pequeña cámara de fotos, cumpliendo con su labor periodística.
- Será mejor que no te acerques demasiado a los cuerpos.- Advirtió Yoko, mirando de que algunos tenía un disparo en la sien.- No todos cometieron suicidio para evitar la "Reanimación".
La periodista rubia estaba enfocada en su trabajo que ni prestó atención a las palabras de la nipona. En un momento dado, dos Mercenarios de "Umbrella" se pusieron de pie y fueron a su encuentro. Mark y George corrieron en su ayuda. El grandote y Veterano de la "Guerra de Vietnam" disparó contra el primero, un tiro limpio y perfecto contra su cabeza, llevando a que cayera hacia atrás, golpeando el pavimento, mientras que el médico ejecutó una serie de golpes contra el cráneo de un segundo, el cual parecía resistir bastante, debido, más que nada, a sus años de entrenamiento en el "Brazo Armado" de la Corporación Farmacéutica. Costó pero, finalmente, consiguió matarlo, oyéndose como su cabeza estallaba en un mar de sangre y materia gris viscosa y horrenda, mezclándose en una especie de "revuelto" sanguinolento y pálido.
- ¡Amigos!.- Les llamó Kevin, desenfundando su arma y viendo de que una nueva jauría de perros venían al ataque. Uno saltó y él pegó un tiro contra éste, dándole en la cabeza, rodando por el piso, muerto. Luego apuntó hacia los otros, consiguiendo abatir a otros tres pero los disparos atraían a los muertos vivientes, quienes marchaban hacia donde estaban ellos. El policía no paraba de apuntar y jalar el gatillo, las balas salían, los casquillos caían contra el pavimento, calientes y humeantes, mientras que la horda no paraba de venir.-
- ¡Al Infierno!.- Exclamó David y sacó su navaja, dando el primer paso, enterrando su filo contra la cabeza de una de esas aberraciones. Luego fue por otro y de ahí se sumaba Mark.
- ¡Al Centro, formen una buena defensa juntos!.- Llamó el moreno, empleando esa "lengua" militar y con ello dieron forma a una sólida "estructura", un "Muro" en el cual los tres podían darles tiempo a los demás para recolectar las armas y municiones que estaban por allí.
- ¡Perfecto!.- Exclamó Jim, quien había encontrado un Revólver Magnum junto a unas cajitas con balas.-
- ¡Excelente!.- Le felicitó Cindy y tras ello consiguieron un par de rifles de asalto M-16 que les habían quitado a los Mercenarios muertos.
- ¡Kevin, Mark, David!.- Les llamó Yoko, moviendo los brazos en el aire y sujetando una escopeta en sus manos. El plomero se dio la vuelta y notó que un zombie iba hacia ella, por la espalda, listo para atacar.
- ¡YOKO!.- Le alertó el joven y ella se dio la vuelta, reaccionar tarde pero consiguiendo defenderse con el arma, evitando que la criatura pudiera darle una dentellada con su sucia boca plagada con el "Virus G". La chica cayó al piso, rodó junto al monstruo. Éste seguía empecinado en matarla, extendía y movía sus manos frenéticamente, casi como un espasmo. El arma se había alejado unos centímetros, por lo que tuvo que extenderse para tomarla y evitar, a su vez, de que el zombie le hiciera daño. David intentaba ir hacia ella pero se le veía difícil, ya que el camino se encontraba atestado de esas aberraciones.
Usaba su navaja contra los zombies. Pinchaba y enterraba como un loco, incluso llegó a atravesarle el cuello a una mujer no-muerta hasta subir su punta al cerebro, lanzando un grito de furia. Sentía que el tiempo se le hacía más lento y que el paso era dificultado por ellos. No cejaba en que debía hacer algo por esa chica, a pesar de que no sentía nada, en términos de amor, pero, aún así, había salvado su vida con anterioridad y ella lo defendió cuando tuvo que testificar a su favor tras lo ocurrido en aquella calle días atrás.
Mientras que el enfrentamiento continuaba, los zombies que avanzaban hacia el lado en el que estaban George, Cindy, Alyssa y Jim sufrieron una misteriosa "emboscada". Algo había cercenado sus cabezas, rodando por el piso. Un rugido llamó su atención, mientras que estaban ante una extraña criatura, mejor dicho un nutrido grupo cuya estructura era parecida a la de un lagarto pero más alto, musculoso y unas afiladas garras como cuchillas. A su vez, un misterioso ser anfibio bípedo de color azul y rojo, con una enorme boca, fue hasta donde estaba Yoko y la tomó en sus brazos, mientras que ella se intentaba zafar.
La nipona pateaba y gritaba, no podía hacer nada. El zombie estaba muerto cerca de ella y con ello, aquel "sapo" abrió su enorme boca y la fue introduciendo dentro, llevando a que comenzara a desesperarse al ser introducida, poco a poco, sintiendo que la saliva la iba metiendo para que fuera más rápido llegar al estómago. La mitad de su cuerpo estaba fuera y con horror vieron de que estaba siendo devorada. El monstruo seguía engullendo a la chica hasta que, de golpe, los músculos de su cuerpo dejaron de obedecer, lanzó un grito ahogado, gutural y se desplomó contra el pavimento.
Un disparo. Uno solo había sido más que suficiente para alcanzarlo por la espalda, justo en la nuca, destruyendo su Sistema Nervioso Central y de ahí, tras tocar el suelo, fue expulsando un mar de saliva, mientras que Yoko seguía dentro: David había llegado a tiempo, agarrando la escopeta y de ahí matando al monstruo. Con ambas manos levantó la boca del "sapo" y de ahí consiguió sacar a la nipona, la cual estaba empapada por esa sustancia, al igual que sus jeans, chaqueta y remera pero estaba bien. Vio a su "Salvador" y tras ello, procedió a abrazarlo con fuerza, mientras que lloraba a más no poder tras haber vivido esos minutos de máximo terror.
Nunca había vuelto a experimentar emoción alguna en su espíritu. Veía al Mundo con frialdad, indiferencia, manteniéndose alejado. Tras su vida de gamberro y la estadía en la cárcel, él supo de que no podía confiar en aquellas personas que no eran honorables. Eso le había jugado una mala pasada y por ello tuvo que pagar las consecuencias de sus actos. Al salir, decidió ser una nueva persona pero siguiendo el "Código Bushido" de Japón. A pesar de todo ello, el plomero no pudo controlar sus manos, tenía a Yoko abrazado a él y no pensaba soltarse, por lo que él hizo algo que nunca había vuelto a hacer: Consolarla.
- Tranquila. Yo estoy aquí. Lo mismo los otros. No te pasará nada, Yoko. Te lo prometo.- Le dio su palabra, siendo cálidas, por primera vez.- Descuida, ya estás a salvo. Yo te protegeré.- Juró y de ahí miró que la calle estaba repleta de cadáveres. Aquel "sapo" permanecía sin vida, por lo que tomó a Yoko en sus brazos y señaló hacia un lateral para que escaparan.- ¡Kevin, hay que irnos, a este paso nos quedaremos sin munición!.- Dio la voz de alerta y tras ver al policía girarse, éste llamó a la retirada de aquel lugar peligroso.- ¡Por aquí, hacia esos callejones, rápido, rápido!.- Llamaba el plomero y se dirigieron para tomar aquel atajo con el propósito de mantener una buena distancia del enemigo.
La hora de zombies no paraba de crecer. Parecían ser sacados de alguna película de Ciencia Ficción. A pesar de haber obtenido las armas necesarias para defenderse, utilizarlas en contra de una masa como esa significaba la muerte. Los disparos, para colmo, habían atraído a otros muertos vivientes desde el final del callejón por el que estaban huyendo. Mark y Jim fueron quienes se adelantaron, con sus armas de melé en ristre, cargando contra éstos. El empleado del Subterráneo le partió el cráneo a uno, pero tenía que mantenerse en alerta, esas criaturas con garras afiladas y aspectos anfibios podían estar a la vuelta de la esquina. El Guardia de Seguridad mató a dos con una gran fuerza empleada en su tubería que había tomado en las calles, logrando despejar el camino.
Con el joven rubio, les hicieron una seña para que pudieran seguir y así escapar hacia otra zona segura.
- ¡No hay ningún sitio en donde resguardarnos!.- Exclamó Jim, viendo de que a cada lugar al que iban, éste se volvía una trampa mortal.
Llegaron hasta una calle del Sector Sureste de Raccoon City, alejados del Centro. A lo lejos podía verse, recortado en el horizonte, el imponente complejo gubernamental. Los helicópteros no paraban de sobrevolar la zona. Su sello de "Umbrella" estaba plasmado en el fuselaje y resaltaba bajo el fuego en el que la urbe estaba sumergido. Necesitaban un descanso y para cuando Kevin ordenó un descanso, tras haber corrido bastante, éste se quedó sin opciones.
- Tenemos que ir para el "Apple Inn", Kevin. Quedarnos más aquí, en estas calles, significa ponerse en una "Zona de Tiro al Blanco".- Le sugirió Mark, hablando con un tono serio. El policía sentía la boca y la garganta seca, producto de la agitación y el olor ácido del humo que provenía de los incendios. Miró a sus amigos. David no soltaba a Yoko, la llevaba en sus brazos. La pobre no podía ni correr tras lo ocurrido con aquel "sapo", casi convirtiéndose en la cena del mismo. Estaba empapada de aquella sustancia, la saliva que le había salido desde su enorme boca. Llevó su mano hasta la boca, pensando.
- O por lo menos podríamos alejarnos del Centro. Aquí es donde está concentrado el "Núcleo" de zombies. No soy científico, pero las películas siempre nos han enseñado de que las grandes zonas urbanas es donde más se complica. Lo mismo la Historia.- Mencionó Jim.- ¿No es así, Doctor?.- Preguntó a George tras girarse.
- En efecto. Eso ocurrió durante la Baja Edad Media, cuando llegó la "Peste Negra" a Europa, proveniente de los barcos mercaderes de Venecia, cargando con ellos las pulgas de las ratas, las cuales transmitieron la bacteria a la población.- Hizo énfasis en ese hecho histórico.- Sumado a las pésimas condiciones de higiene que tenían las ciudades del "Viejo Continente".-
- ¿Lo ven?.- Respaldó Jim la postura del médico.-
- Hay más.- Advirtió George.- Aún así, con todas las reformas en la higiene y demás, siempre "tradicional" de que las grandes ciudades sufran este tipo de embates, pero con zombies. Sea lo que sea que lo haya provocado, tiene que haber una cura o algo por el estilo.- Enfocó su atención y usando su experiencia como médico.- Es imposible de que se desconozca el origen de este virus, así como también su principal transmisor y el modo en el que la gente se enfermó.- Se quedó pensativo unos minutos.- Hmmmm, esto es un completo misterio pero, hace poco, un amigo mío, Peter, me dijo de que esto pudo haber sido por las ratas y que contaminaran el agua. De ahí fue que la gente se enfermó y convirtió en zombies. Sumado a todo esto, la misma no está dentro de las distintas clases de enfermedades como las respiratorias o intestinales. No, ni siquiera comparten un mismo tipo. Es como si se tratara de alguna nueva especie, una creación pero...Necesitaría llevar a cabo una investigación con respecto a ello.
De golpe, los gruñidos que provenían desde los callejones se hicieron presentes.
- ¡Luego será, ahora nos vamos de aquí! ¡Pronto, síganme!.- Pidió Jim y corrieron, calle abajo, en medio de zombies, vehículos incendiados, otros chocados, volcados, humo, sangre y cuerpos por doquier hasta que divisaron las escaleras de una estación del subterráneo, las cuales descendieron y se internaron en las profundidades de la tierra para ponerse a salvo.
[Se han revelado unas cuantas cosas aquí junto a las nuevas criaturas a las que se enfrentarán los personajes. El peligro sigue latente y cada hora que pasa es una lucha constante por la supervivencia. Ahora, en las entrañas de la tierra, en el "Subterráneo de Raccoon City", han hallado refugio pero ¿qué clase de horrores se encontrarán allí?.
Eso lo veremos en el capítulo que viene.
Saludos para MontrealSoldier y Luís Carlos. Nos estamos viendo y hasta la próxima, amigos.].
