Las zonas más lejanas de lo que alguna vez fue el país alemán estaban totalmente destrozadas, la gente que al menos pudo sobrevivir a la terrible segunda guerra mundial intentaba reconstruir sus vidas, sabiendo que muchas de ellas se perdieron a raíz del horrible conflicto que sacudió al mundo.

"Soy un corresponsal de guerra, tengo que llevar la verdad al mundo"

Un hombre de mediana edad, cabello castaño corto y ojos negros estaba manejando su vehículo por la zona, algunas personas estaban regresando a sus vidas normales, más las cicatrices del conflicto seguían totalmente vivas, nada podía evitarse que pasen muchos años antes de que pueda volver a ser un lugar vivo como lo fue antes de todo. El periodista avanzó hasta estacionarse en un lugar cercano, tenía algo a lo cual reportar, una investigación que le tomó tiempo pero finalmente pudo dar con el paradero de esta persona.

En ese momento llegó a un monasterio, estos se usaban como casas para huérfanos, aquellos niños que perdieron a sus familias durante los desastres ocurridos en la guerra, siendo asesinados por su propia gente que los tildaba de traidores.

- Debe ser aquí. – En ese momento entró al jardín del monasterio, niños estaban jugando, aunque todos no tenían familias, hacían lo posible por ser felices, una mujer castaña estaba ahí siendo la cuidadora, el corresponsal miró la foto que llevaba en su mano y luego a la mujer. – Es ella.

- Esto… ¿necesitas algo? – Aquella mujer se acercó al corresponsal, ahora mismo esta se veía como una mujer afable, pero la foto en su mano señalaba otra cosa, una mujer seria, llevando uniforme militar con personas ejecutadas atrás de ella.

- … Adelina Krauser, te estaba buscando. – Respondió este. – Me llamo James Owens, soy un corresponsal de guerra, había estado haciendo esta investigación y finalmente di con mi objetivo… antigua general a cargo del tercer escuadrón alemán. – En ese momento las pupilas de la mujer se dilataron.

- ¿D-De qué estás hablando? Creo que tienes una idea equivocada…

- Los datos no mienten y no hay necesidad de que intentes engañarme, esta foto en mi mano lo demuestra. – Ella simplemente bajó la mirada en ese momento.

- ¿Señorita Adelina? – Uno de los niños jaló de su ropa, ella levantó la mirada, sonriendo a este.

- Sigan jugando, tengo algo de qué hablar con este hombre a solas ¿entendido?

- ¡Sí! – Los niños se alejaron para jugar, ya entonces la mujer miró al corresponsal con seriedad.

- Entremos. – Señaló. Los dos se movieron hasta entrar al monasterio, llegando a una habitación, la mujer cerró la puerta con llave, ya entonces mirando al corresponsal.

- No creo que me hayas citado a este lugar solo para tener una conversación tranquila.

- … - Ella no dijo nada, en ese momento lo que hizo fue ponerse de rodillas. - … Por favor… no digas nada… menos a los niños, olvida todo esto. – James, enarcó una ceja.

- Debe ser algo que no deseas que se revele.

- Yo… me di cuenta demasiado tarde de que lo que estaba haciendo era malo, fui instruida por mi familia de que debía servir a Reich y llevar a cabo sus ambiciones… fui una estúpida por haber seguido esas órdenes… por eso deserté, pero si se llegan a enterar de mi estado, seguro me matarán… peor aún, los niños, por favor, te pagaré lo que sea, pero mantén esto en secreto.

- Calmada. – James le pidió aquello. – Por ahora mantengamos la calma, seguro puedes hablar al respecto… solo quería ver si mi investigación estaba en lo correcto… por ahora estaría excelente si me contaras la historia.

- Si eso hace que me dejes en paz… lo haré… todo empezó cuando estaba en servicio…

"Flashback"

Adelina Krauser, desde el inicio mostró una gran determinación y disciplina en cuanto a servir y obedecer, el hecho de ser mujer no hizo que la despreciaran o fuera de menos, eso le permitió subir puesto hasta obtener el puesto de general.

- General, capturamos a más rebeldes ¿Qué hacemos? – Preguntó un soldado alemán, ella se mantuvo seria.

- … ejecútenlos. – Fue todo lo que dijo. Ella ordenaba diversas ejecuciones a lo largo del tiempo, vio morir a diversas personas y escuchó muchas peticiones de que sus vidas fueran perdonadas, ella siempre hizo oídos sordos, cumplía su deber y era lo único que le importaba.

Un día ella caminaba por las calles, la gente le temía debido a que ir contra sus ordenes era una muerte segura, eso poco le importaba que le temieran o no, entonces vio en una esquina a unos niños.

- … (Deben ser huérfanos) – Pensó. Los vio correr mientras que entonces llegó alguien que era mayor, un joven de doce años, este entonces les entregó pan.

- Tomen, es todo lo que pude obtener.

- Gracias hermano. – Empezaron a comer.

- Lamento no haber traído más… desde que nuestros padres murieron. – En ese momento, Adelina reaccionó.

- No importa, al menos nos cuidas.

- Lo sé, pero… si ellos no hubieran muerto… si no se hubieran resistido a la general… - El niño se agachó, empezando a llorar.

- Hermano… no llores… - El niño no pudo evitar llorar también, en ese momento ella puso un rostro que nunca pensó podría tener, uno de angustia, entonces se miró las manos.

- (Acaso yo… ¿hice todo esto?) – En ese momento sintió que estaban manchadas de toda la sangre que derramó, nunca antes se había puesto a pensar en las perdidas que ocasionó, con todo eso en mente, se fue de ahí lo más lejos posible.


Adelina estuvo encerrada todo ese tiempo, sus soldados se preguntaban que sucedía con ella, lo que realmente sucedió fue que estuvo tan conmocionada con lo sucedido que no deseaba continuar, si eso significa que personas inocentes fallecerían.

En ese momento fue que tomó una decisión, en ese momento tomó un arma y estuvo dispuesta a abrir la puerta.

- Yo… no puedo retroceder… ¡lo haré! – Abrió la puerta y empezó a correr, un soldado estaba ahí, ella no perdió el tiempo y le disparó, matándolo.

- ¿Qué pasa? – Otro presenció lo ocurrido. – General… no puede ser… ¡Todos, la general nos está traicionando, repito, la general…! – No pudo terminar cuando ella disparó en su cabeza.

Los soldados recibieron el mensaje y empezaron a tomar sus armas, ella ya había empezado por lo que no podía retroceder en ese momento, varios intentaron meterse en su camino pero Adelina les superaba por mucho, no por nada fue la mejor en los entrenamientos, solo podía ver como quienes algunas vez fueron sus hombres ahora caían frente a ella por su propia mano.

- ¡Maldita! – Uno intentó golpearla pero ella respondió con un codazo y en su otra mano le disparó para atravesarle el cráneo, ya estaba cerca de la salida y solo pudo ver por detrás todo lo que dejó, varios cadáveres de soldados caídos.

- (Lo siento… sé que me confiaron sus vidas pero no puedo seguir con esto) – Ella corrió lejos de ahí, abandonando todo, lo más seguro es que tarde o temprano se darían cuenta y su familia lo pagaría, algo que terminó sucediendo.

El primer lugar al cual fue a su hogar, Adelina avanzó esperando ver a su familia pero entonces encontró que la puerta estaba abierta.

- Un momento… - Ella se apresuró a entrar, no había nadie, pensó en lo peor y eso acabó por volverse realidad, al llegar a la habitación de sus padres, lo que vio fue sus cadáveres, los habían asesinado. – Papá… mamá… - Ella se cubrió la boca, quería llorar pero sabía que algo así pasaría… no perdonarían una traición y ella sería la siguiente. – Tengo que esconderme…

Así pasó el tiempo, se mantuvo escondida hasta que finalmente llegó la conclusión de la guerra, Alemania había perdido cuando el Reich murió, Adelina podía sentirse calmada en ese momento pero ahora no tenía rumbo, su familia estaba totalmente muerto y seguro quedaban unas cuantas personas que compartían los ideales de la antigua Alemania nazi, necesitaba encontrar un lugar donde esconderse.

- Vengan. – Vio a unos niños correr, entonces encontró que se estaban quedando en un monasterio, en ese momento pensó en lo que haría tenía qué hacer… acabó con muchas vidas en el pasado, eso es algo que nunca podría borrarse pero ahora puede cambiar, ya que el mundo volverá a estar en paz, puede generar nuevas vidas, criar al futuro del país, esa sería ahora su nueva misión, lo cual dedicaría a su vida.

"Fin del flashback"

- Eso es lo que he hecho… - Ella terminó de relatar su historia, James la escuchó todo ese tiempo, entonces cerró la libreta que llevaba con él.

- Entiendo… ha sido una historia triste, muy pocos generales grandes de la Alemania nazi siguen con vida, todos ellos han sido ejecutados o se suicidaron junto a su líder.

- Yo quiero proteger a esos niños y otorgarles un futuro totalmente brillante, donde nunca más tengan que sufrir perdidas, ese será mi trabajo ahora… por eso, guárdate este secreto, nunca reveles quien soy, por favor.

- Descuida, me llevaré este secreto a la tumba, después de todo solo quería ver si mi investigación estaba en lo correcto, no perjudicaré para nada el trabajo que has hecho.

- … Gracias… realmente te lo agradezco… - Ella empezó a sollozar, James la calmó en aquel momento. Poco después salieron de la habitación, los niños seguían jugando.

- Señorita, ven, hay algo que quiero mostrarle.

- Ya voy. – Ella sonrió, entonces volteó a ver a James. - ¿Cuánto tiempo seguirá por aquí?

- Un par de días más, puedo volver mañana.

- Entendido… nos veremos entonces. – Sin decir más, ella se fue con los niños, James regresó a su vehículo, al subirse encendió un cigarro para empezar a fumar.

- (Había venido con la intención de ganar fama publicando la ubicación de esta mujer… pero sorprende como el destino termina cambiando todo…) – Soltó una pequeña risa mientras encendía el vehículo para irse. – Mi primer fracaso como corresponsal de guerra…


Adelina terminó de cuidar a los niños cuando fue a su habitación en ese momento, estaba por recostarse, entonces miró la mesa que tenía, abrió un cajón para sacar lo que tenía dentro, era el arma que había tenido desde un inicio.

- Yo… nunca más volveré a matar, ahora tengo un futuro por delante… y ese será el darle a los niños el conocimiento adecuado para seguir viviendo.

Ella ha pasado por mucho y realmente lo ha perdido todo pero puede asegurar para las futuras generaciones, la guerra ha dejado muchas cicatrices pero estas pueden curarse, paso a paso, se puede mejorar para ser grandes personas y obtener segundas oportunidades.


Este es un pequeño oneshot que llevaba rondando mi cabeza durante un tiempo, quizás sea corto porque la idea original en la cual me base, un fanart, no tuvo demasiada cabida y también pensé en hacerlo un fic más largo pero supe que no sabría de donde sacar más, así que mejor lo dejaré como un oneshot, quizás no mi mejor escritura pero me hace sentirme satisfecho de concretar esta idea al final, ya entonces eso sería todo, espero lo hayan disfrutado, nos vemos en mis otros fics que ando escribiendo si desean pasar a leerlos. Saludos.