.

A leer

.


La guardiana del Gato

Capítulo V: Aclarando malentendidos

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

—Ganamos —ambos superhéroes chocaron puños, y antes de que pudieran separarlos, Ladybug tomó la muñeca de Chat Noir, sorprendiéndolo por aquel acto.

—Tenemos que hablar —le dijo la superheroina, soltándolo.

Chat Noir afirmó, pues aunque habían tratado de fingir que todo estaba bien durante la batalla, algo se había sentido extraño, fuera de lugar, así que agradecía que ella hubiera decidido dar el primer paso.

—Tú dirás —le respondió, observando su miraculous que titilaba en la segunda garra.

—¿Esta noche, en la torre Eiffel? —le dijo, también al pendiente del titilar de sus aretes.

—De acuerdo, ahí estaré —contestó, antes de extender su bastón para alejarse de ahí. Ladybug suspiró, disponiéndose a volver también al colegio.

Ladybug iba y venía en la cima de la torre Eiffel. Adrien se había comportado un poco extraño tras volver al colegio, incluso parecía perdido en sus pensamientos, motivo por el cual se había sentido algo cohibida de acercarse a preguntar, sabiendo que ella era, seguramente, la culpable de su estado.

Suspiró agotada.

Así que decidió apegarse al plan. Se disculparía con él, le pediría que confié en ella y que si hubiera algo que le moleste o quisiera decirle, que se lo diga, porque ella lo escucharía y trataría de ver cómo solucionar todo… Después de todo, encontrar una solución a cualquier problema era su especialidad, ¿no?

En medio de sus pensamientos, sintió a Chat Noir aterrizar a sus espaldas y se sobresaltó. Se giró a ver a su compañero, pero éste no la miraba, pues parecía entretenido girando el bastón en su mano derecha.

—Gracias por venir —dijo, tratando de iniciar una conversación amable entre ambos.

—Bien, tú dirás. Vine como te lo prometí —comentó, guardando su bastón— ¿Tengo que saludar a Viperion esta noche también o tendremos una conversación solo nosotros dos?

—¿Por qué dices eso?

—Si mal no recuerdo, la última vez que me citaste para hablar, estabas ocultando a Viperion… —le refrescó la memoria, señalándose la oreja —… y conociendo cómo funciona todo el asunto, supongo que el "nada importante" de la otra vez, sí era importante, pero como siempre… —se encogió de hombros mostrando las palmas de su mano —… a Chat Noir no le compete nada de lo que planee la gran guardiana.

—Chat… es que… —aunque trató de excusarse, no le salían las palabras, pues realmente se había olvidado de eso y como no se lo había mencionado con anterioridad, pensó que había quedado en nada.

—Ya no importa —le dijo, moviendo la mano derecha con negación—. Dime, de una vez, para qué me mandaste a llamar.

—Espera… —le pidió, recuperando su actitud de líder —… ¡Claro que importa! Y no voy a permitir que me vengas a tratar de esa forma tan despectiva.

—Oh, entonces ¿Yo sí me tengo que dejar tratar así, solo porque ya no somos compañeros y ahora tú estás en un rango más alto que yo? ¿Acaso como soy inferior, tengo que aceptar ese trato?

—¿Inferior? ¿De qué demonios hablas?

Chat Noir cerró los ojos, aspiró profundamente y exhaló con lentitud, en un intento por tratar de calmarse. Ladybug lo observó y continuó.

—Mira, quería pedirte disculpas por el trato que te di en nuestra misión anterior. No estaba en mis cabales esa vez y actué mal… fue por eso te llamé… —explicó, viendo como su compañero se mantenía con los ojos cerrados—… Pero ahora resulta que me vengo a encontrar con todo esto, ¿Por qué no me dices las cosas en vez de quedarte callado? ¿Qué tanto guardas? ¡No soy adivina, Chat!

—¡Ya lo sé! —respondió, fastidiado—. Sé que ahora cargas con miles de cosas y por eso trato de no ser una molestia para ti, pero hay cosas que se me salen de control, ¿sabes? No puedo ser el bufón del equipo todo el tiempo… Tras la máscara también tengo una vida agotadora y miserable como para que ahora también me sienta de la misma manera, portándola.

—¿No quieres ser una molestia? —preguntó con cierta ironía en su voz — ¿Crees que actuando así, no lo eres? Chat, por favor —protestó—. Prefiero mil veces que me llenes de preguntas que puedo o no resolver, antes de estar soportando este trato… Mira, ambos tenemos una vida complicadísima tras la máscara, ambos sufrimos y tenemos problemas, pero reconozco que me equivoqué la otra vez y te pido disculpas por eso… en cambio tú, si hay cosas que te molestan ¿por qué te quedas callado? ¿Por qué si te sientes "inferior"… —indicó moviendo los dedos de ambas manos—…, no me lo dices? En vez de estar gritando y atacándome, ¡habla conmigo de una maldita vez y no me des más problemas de los que ya tengo! —le gritó, sintiendo que sus piernas perdían fuerza y cayendo de rodillas al suelo, el cual golpeó con ambos puños.

Chat Noir solo la observó desde su lugar y de pronto, las palabras de Marinette llegaron con fuerza a su cabeza, golpeándolo duramente.

«¿Y no pensaste que quizás el que no le digas nada, le suma más peso a su responsabilidad?»

Suspiró y también se dejó caer en el suelo de la torre Eiffel.

—Yo… —dijo con la voz un poco apretada, porque si bien podía estar muy enojado, sus sentimientos por ella eran más fuertes que cualquier otra cosa —… sé algunas cosas, M' lady —ante su apelativo, ella volvió a mirarlo con los ojos empañados de lágrimas —. Y aunque ya habíamos hablado de algunas de ellas que ya no deberían afectarme, aun lo hacen… Los nuevos portadores me afectan, me hacen sentir que ya no tengo peso en el equipo, que da lo mismo si estoy o no estoy porque tú siempre saldrás adelante sin problemas… —Ladybug se tapó la boca con la mano para dejarlo hablar y no entorpecer ese momento—… pero por otro lado, hay cosas de ellos que no entiendo, por ejemplo ¿por qué con algunos no afecta el que yo sepa sus identidades y siguen siendo portadores? como Ryuko, Pegaso, Pigella o Viperion, pero en otros casos yo no puedo saber quiénes son, como cuando descubrí que Marinette era Multimouse y pese a que hizo un excelente trabajo, la reemplazaste con Polymouse solo porque yo sabía su identidad.

—Lo de Marinette fue porque ahí también estaba la profesora que fue akumatizada. No fuiste solo tú.

—Pero a ella le mencionaste que no le darías el miraculous nuevamente, solo porque yo la había visto —le recordó. La de traje moteado solo pudo apretar los labios, pensando en una salida, pero no tuvo tiempo para decir nada ya que él continuó—. ¿Y qué tal con Chloé? La reemplazaste con Vesperia porque su identidad era conocida por todos, pero no hiciste lo mismo con los demás, a pesar de que Shadow Moth sabe sus identidades. ¿No es peligroso, también?

—Sí lo sé, sé que es tremendamente peligroso. Por ejemplo, Rena Rouge ha sido la más atacada de todas, porque además, su novio es Carapace —confesó, finalmente.

—Y ellos saben sus identidades. —ante aquella frase, Ladybug se sorprendió —. Sí, descubrí que les diste los Miraculous al mismo tiempo.

—¿Cómo?

—Eso es lo de menos —contestó—. La cosa es que lo sé y me fastidia que hayas hecho lo contrario de lo que siempre advertiste y…

—Pero fue una emergencia —lo interrumpió —. Pasó durante la invasión de Scarlet Moth. No había tiempo que perder y no tuve otra opción… Pero ¿recuerdas lo que pasó? Tanto Carapace como Rena Rouge fueron atacados porque se protegieron entre ellos y quedaron a merced de las mariposas rojas. No sabes cómo me arrepiento de lo que hice

—¿Segura?

—Por supuesto, y es por lo que pasó esa vez que ahora debo hacer que Shadow Moth crea que Rena Rouge ya no es portadora, manteniéndola en el anonimato. Necesito conservarla en el equipo para poder tener control sobre su blog.

Chat Noir lo pensó un poco, ¿mantener control sobre el blog? ¿Por qué necesitaría eso? ¿Acaso era para evitar que publicaran lo que hablaban a sus espaldas?

— No será que los mantienes contigo solo porque puedes despotricar contra este gato cuando te vas con ellos.

—¿Qué cosa?

—Para protestar por cómo soy, por mi palabrería, diciéndoles que soy una molestia o que me encuentras pesado —exclamó con sus brazos en alto, indicando lo fastidiado que estaba por ese asunto.

Ladybug solo pensó en una persona causante del comportamiento de Chat: Nino.

Como Nino era el mejor amigo de Adrien, seguro le había confesado que era un superhéroe, pero ¿cuándo lo hizo? ¿En qué momento? En eso recordó a Rocketear… ¿Sería posible que mientras desconfiaba que Alya pudiera tener algo con Chat Noir, le haya dicho a Adrien cosas no muy agradables sobre el superhéroe, desconociendo que se las estaba diciendo al mismo chico?

¡Claro! Por eso fue que aclaró el tema con Alya, porque seguramente Nino le contó…

Llevó las manos a su rostro para no gritar. Todo esto era un desastre, una bola de malos entendidos que ahora los tenían en esa situación.

—Yo no hablo mal de ti con los otros portadores —le dijo.

—Que tal… ¿Cómo se llamaba? ¿Aspik? —le recordó, haciendo que los ojos de Ladybug se abrieran de la impresión— ¿No le dijiste que estaban mejor sin mí?

—Yo… bueno, es que esa vez era especial… —se dijo más para sí misma que para su compañero, aunque el chico no entendió a qué se refería —... pero, luego me di cuenta de que te necesitábamos, Viperion es testigo y sabe que no podría tener otro compañero más que tú.

—¿Ah sí? ¿Y cuándo?

—Cuando te cité, él estaba ahí conmigo. —ante esas palabras, Chat Noir la miró fijamente—. ¿Quieres la verdad, Chat? Te la diré. El maestro Su Han no confía en ti y por eso tenía a Viperion conmigo.

—¿Qué?

—Parece ser que Plagg cayó en malas manos antes de los sucesos de Festín, así que está siendo sumamente exagerado contigo. Te he defendido cada vez que ha insinuado algo contra ti, pero en esta ocasión me ató de manos —respondió, bajando la cabeza—. Como no apareciste contra Moolak, me pidió tu identidad o tu miraculous, así que… —no hubo necesidad de decir más, porque Chat Noir lo supuso inmediatamente.

—Pensabas usar a Viperion para saber mi identidad —completó.

—Mi idea era que él escuchara e inmediatamente retrocediera el tiempo, luego iría donde Su Han a decirle quién eras, para que así pudiera buscarte ante cualquier problema o eventualidad… pero todo salió mal, otra vez.

—¿Cómo que otra vez?

—Nada bueno resulta cuando sabemos nuestras identidades, Chat… Primero fue Bunnyx quien tuvo que arreglar todo, y ahora fue Sass. Descubrir quiénes somos es nocivo para el mundo.

—Haces que sonemos horrible.

—Pero es la verdad, gatito… Debemos mantenernos en el anonimato, nadie debe saber nuestras identidades secretas.

—Pero Luka hubiera descubierto la mía —le recordó y ella afirmó—. ¿Dónde deja eso a "nadie"?

—Confío en él —le explicó—. Y en caso de que la hubiera sabido, al menos tendrías a alguien que podría ayudarte a guardar el secreto. Lo importante es que tú no sepas la mía y yo… —hizo una pausa, aspirando profundamente—… no sepa la tuya, y que Su Han te deje tranquilo —al ver que Chat Noir se cruzaba de brazos y volvía a fruncir el ceño, suspiró una vez más—. Mira, entiendo que te sientas desplazado por los otros portadores, porque ahora haces menos cosas, o porque a veces no te necesitamos tanto en las misiones, pero para mí siempre serás indispensable.

—¿Y para qué?

—¿Cómo que para qué? —protestó, casi como si hubiera sido insultada—. Te necesito a mi lado, siempre. Ya te lo he dicho, tú eres la única persona que me mantiene en pie, el único que ha hecho que yo recupere mis ganas de seguir en esta misión. ¿Puede haber otros portadores? Claro que sí. ¿Puede haber otro portador que use el miraculous del gato negro? Tal vez, pero estoy segura de que lo mismo que tú sentiste con Scarabella, lo sentiría yo también. Nunca podría aceptar otro Chat Noir a mi lado que no seas tú… —lo señaló —… tú, el chico tras esa máscara.

Ambos se quedaron en silencio, pero las lágrimas de Ladybug le hicieron apretar su puño derecho. Miró el anillo y luego a su compañera y se adelantó un poco, extendiendo sus brazos hacia ella para abrazarla.

Ladybug no dijo nada, se acomodó sobre el hombro de Chat Noir y se dejó abrazar. No imaginaba cuánto necesitaba ese abrazo, hasta que sucedió.

Chat Noir cerró los ojos con fuerza mientras envolvía a la súper heroína entre sus brazos. Realmente esperaba poder avanzar y no tener que dudar de ella, nunca más.

—Por favor… —le pidió Ladybug, aun aferrándose a la espalda de Chat Noir—, si crees que te estoy haciendo sentir mal o si te enteras de algo que te haga tener dudas, házmelo saber. ¿Cómo voy a solucionarlo si no lo sé?

—Te lo prometo, M' lady —dijo, separándose de ella con una sonrisa—. Palabra de gato.

Ladybug solo se rio mientras limpiaba sus ojos con la palma de sus manos.

—Ya, creo que es hora de que cada uno vuelva a casa.

—Sí.

Marinette llegó muy mortificada a su habitación tras la conversación con Chat Noir. No podía creer como gran parte del malentendido se generó por la falta de comunicación, y menos, lo que debió sufrir Adrien al escuchar a su mejor amigo hablando mal de él. Ella misma lo había vivido en ocasiones, cuando sus amigos quedaban bajo el yugo manipulador que Lila solía poner sobre ellos, y era una sensación horrible.

Otra cosa que regresó con fuerza a sus pensamientos fue Chat Blanc. Creyó que ya lo había superado, que aquel villano ya no la atormentaría en las noches, visitándola en su sueños, haciéndola sentir miserable; un Chat Blanc que la amaba y odiaba con la misma intensidad.

Se dejó caer en su cama, boca abajo, pensando cómo las piezas incompletas de su rompecabezas mental, empezaban a tener sentido.

Ahora sabía que todo lo que había pasado con Chat Blanc fue porque Adrien descubrió que ella era Ladybug, debido al regalo que le dejó en la habitación.

—Seguramente unió las piezas, aprovechó la ocasión y empezamos a salir, pero ¿Adrien me aceptaría si supiera que yo soy Ladybug? Si lo hiciera, ¿sería por mí o por lo que soy? —Se puso boca arriba, cubriéndose la mirada con el antebrazo—. ¿Y después de lo que pasó con Moolak? ¿Por qué Viperion no retrocedió el tiempo como acordamos, pero Sass sí lo hizo?

Ante la mención del Kwami, éste se acercó a ella.

—Lo siento, Guardiana. Como le dije en aquella ocasión, solo recuerdo haber visto una foto de un Lucky Charm que me pedía volver a la una de la madrugada y eso fue lo que hice —se lamentó—. Ni siquiera sé quién me mostró esa foto.

Marinette apretó los labios. ¿Habría sido Luka?

—¡Claro! —se dijo pensando en lo más obvio—. Sí yo escuché que Adrien era Chat Noir, Luka también. ¿Me pregunto qué habré hecho? ¿Me habré reído al saber la verdad? ¿Habré confesado la mía también?

De pronto, sus ojos se abrieron con sorpresa por la realización, cubriéndose de lágrimas.

No eran Ladybug y Chat Noir los que no debían estar juntos, sino Adrien y Marinette.

Marinette salió de la panadería, observando en su teléfono celular la conversación que había tenido con Adrien aquella mañana. El chico le había escrito temprano para saludarla y como no le respondió, le dejó varios mensajes más, contándole que estaba muy contento, que se había quitado un gran peso de encima y varias otras cosas más que ansiaba contarle en persona.

Suspiró cuando el semáforo se habilitó para cruzar, guardando su teléfono celular. Tikki la observó preocupada, pero se escondió inmediatamente al escuchar la voz del rubio, llamando a su portadora.

—¡Marinette! —cuando la de ojos celestes observó al frente, vio a Adrien que tenía la mano en alto y una gran sonrisa que la paralizó, pues no era la que acostumbraba verle en las portadas de revistas, ésta era autentica, una verdadera sonrisa de Adrien Agreste.

Su corazón se estrujó a medida que se acercaba a él.

—¡Estoy tan contento! —dijo, en cuanto la tuvo frente a ella—. ¿Puedo abrazarte? —la pregunta la tomó por sorpresa y ni siquiera pudo responder, porque el chico ya la estaba abrazando.

—Vaya —exclamó nerviosa, mientras le golpeaba levemente la espalda para que la soltara—. Te ves muy feliz.

—Es que lo estoy —dijo, separándose de ella, finalmente. Marinette veía como todos los observaban, pero Adrien parecía no darse cuenta—. Todo se solucionó y fue gracias a ti.

—¿A mí? —dejó de observar a la gente y se enfocó en Adrien, muy confundida— ¿Por qué? Solo hablamos una vez.

—Sí y fue suficiente —exclamó, moviendo sus brazos—. Fue fantástico Marinette, no sabes cuánto te lo agradezco.

—Sigo confundida —respondió— ¿En qué momento? ¿Qué fue lo que hice o dije?

—Cuando me hablaste del día que nos conocimos —le contó, empezando a ponerse en movimiento para ingresar al colegio —. Fue aquí, en la puerta del colegio, donde eso pasó.

—Sí, me acuerdo perfectamente… —respondió, cuando se detuvieron en ese mismo lugar —…aquella tarde de lluvia.

—Me recordaste que nuestra amistad empezó porque yo decidí acabar con el malentendido, porque me arriesgué a dejar salir lo que sentía, aun cuando tú estabas molesta conmigo, y funcionó. Era la primera vez que lo hacía, que pude hacer lo que quería… y yo quería que fueras mi amiga, sin necesidad de que alguien me dé su aprobación.

—Vaya, no sé qué decir.

—No hace falta que digas nada —dijo el rubio—. Solo quería que supieras que todo se solucionó y aunque no empezó de la mejor manera, pude dejar salir todo. Y no solo yo, ella también, y así pude saber que tenía motivos de peso, los cuales ignoraba, para no decirme ciertas cosas. Ahora ya todo está bien… —le contó muy animado—… y espero que siga así.

—Me alegra mucho —afirmó con su cabeza, antes de volver a tomar el camino hacia el salón de clases—. Eso significa que ya no necesitamos las terapias nocturnas, así que las daremos por terminadas.

—¿Qué? —Adrien la detuvo, tomándola por la muñeca — ¡Claro que no! ¿Cómo se te ocurre?

—Pero ya todo está bien, ¿no? ¿Cuál es la necesidad de que sigas acudiendo a mí? —preguntó, tratando de soltarse, pero sin conseguirlo.

—No… —respondió—. No quiero que acabe, quiero seguir hablando contigo, que me escuches y escucharte a ti también. Esto no puede terminar solo porque uno de mis males ya esté acabado, todavía tengo una larga lista de traumas y problemas que aun no te he dicho.

Marinette podía ver claramente cómo aquella última frase era invento de él, pues lo delataban el brillo de sus ojos y la sonrisa en sus labios. Ahora… ¿Qué iba a hacer?

Si le decía en ese instante que ella era Ladybug, ¿Qué pasaría? ¿Adrien la aceptaría? ¿Le diría que la amaba? ¿O acaso se sentiría embaucado por ella? ¿Dónde quedaría lo de no saber las identidades del otro?

Aunque ella se había enterado de pura casualidad.

Suspiró y vio a Adrien que seguía mirándola, expectante de su respuesta, muy ilusionado

¿Podría ella romper todo ese encanto? No, claro que no.

Quizás el destino de ambos no era estar juntos, pero si podía evitar que esa sonrisa se fuera del rostro del muchacho, lo haría. Ella lucharía contra todo para evitar que Adrien o Chat Noir sufrieran, y más si ambos eran la misma persona.

Haría un nudo a sus sentimientos y se dedicaría a protegerlo de ella misma y de lo que su amor podría causarle. Se convertiría en la guardiana del gato.

—Está bien —afirmó, haciendo que Adrien finalmente la soltara—. Puedes seguir contándome todo lo que quieras.

—¡Gracias! —exclamó, con real emoción—. Muchas gracias.

.

.

.

.

.

.

.

El rinconcito de la que escribe:

Y aquí estamos nuevamente, con un capítulo de este fic.

Y es un placer indicarles que ahora sí está escrito en su totalidad. Ayer entregué a mi beta el epilogo, así que, a parte de esta, le quedan tres partes más por leer. ¿Están listo para el final de esta historia?

.

Volviendo a este capítulo, sé que quedó junto con el estreno de Kuro Neko, y mi deseo es que hoy puedan aclarar aunque sea algo de todo lo que cargan, ¡por favor! xD

¿Qué piensan de esto? ¿Qué más pasara con estos dos?

.

¡Descúbranlo pronto!

.

¡Gracias a todos por leer!

.

¡Gracias a mi beta por tomarse el tiempo de echarle una lectura previa y corregir detalles, antes de postearlo!

.

¡Nos leemos pronto!

.

Aquatic

.

24 de Enero 2022