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¡Hemos llegado al capitulo final, muchas gracias por leer!


La guardiana del Gato

Capítulo Final

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Marinette ya tenía demasiadas cosas para preocuparse, como para ahora sumarle que una revista sensacionalista hablara mal de Ladybug.

Decir que estaba furiosa y que se sentía insultada, era poco. Quería buscar a la periodista y gritarle sus cuatro verdades en la cara para ver si se atrevía a decir algo más de ella, pero si algo había aprendido de sus constantes choques con Lila era que actuar impulsivamente solo empeoraba las cosas, como cuando la confrontó, la primera vez.

Así que ahora estaba en casa de Alya, tratando de que Etta y Ella se durmieran para poder grabar el video que publicarían en el Ladyblog y así tratar de calmar un poco las aguas, sobre todo para la tranquilidad de sus amigos.

Una vez que las gemelas partieron al mundo de los sueños, Alya y Marinette se encerraron en la habitación de la de lentes y se transformaron en Rena Furtive y Ladybug para iniciar con su plan.

—Déjame cambiar la apariencia de mi cuarto —indicó, tomando la flauta para darle un aspecto de oficina a toda la habitación.

—Wow —exclamó Ladybug, mirando el sitio, sorprendida de cómo iba mejorando la habilidad de su amiga para crear escenarios—. Tú dime cuando puedo empezar, ya tengo claro en mi cabeza lo que quiero decir.

Rena Furtive se alistó y le acercó una silla a Ladybug para que se sentara y pudiera hacer sus descargos, libremente.

«Buenos días habitantes de París. Ustedes saben que no suelo referirme a la información o noticias que circulan en revistas sobre nosotros, como equipo de protección de París, pero creo que esta vez es necesario porque no solo me afecta a mí como individuo, sino que afecta a la integridad de cada uno de mis aliados en esta cruzada de justicia.

Los chicos tras las máscaras de Pegaso, Rey Mono, Carapace y Viperion, tienen familia, amigos o incluso puede que tengan pareja. ¿No se han puesto a pensar en la incomodidad que provocan en ellos? Por favor, dejen de intentar causar estragos o conflictos que no existen. Mi relación con cada uno de ellos es pura y estrictamente profesional. Solo soy su líder y nada más.

Se supone que no debería importar si alguno de nosotros tiene o no pareja, o la vida que ocultamos tras esta máscara. ¿Acaso nos interesa quiénes son cuando los salvamos? ¡Por supuesto que no! Nosotros luchamos por ustedes, independientemente de quiénes sean, para que puedan tener una vida tranquila y libre de Shadow Moth.

También quisiera aclarar que no tengo ni mejor amigo ni confidente, así que no crean todo lo que escuchan o leen, porque podrían llevarse grandes decepciones. Solo tengo un equipo que quiero seguir manteniendo unido por el bien de París, compuesto no solo por superhéroes, sino también por increíbles superheroínas, así que no quisiera que más adelante se metan con ellas también, publicando cosas como "¿Cuál de ellas sale con Chat Noir?"

Por último, sé que les gusta armar parejas entre nuestro equipo, es cosa de cada uno y no puedo prohibírselos, pero no nos usen para vender publicidad barata, porque eso no se los vamos a permitir.

Gracias y que tengan un excelente día, libres de Akumas»

—Y… ¡corten! —dijo Rena, agitando sus manos para que su habitación volviera a la normalidad y así poder dejar descansar a Trixx, quien enseguida tomó las uvas que estaban sobre su escritorio—. Wow, amiga —dijo aplaudiendo, mientras Marinette dejaba descansar a Tikki, dándole un macarrón —, ese discurso sonó fiero.

—Es que estoy tan fastidiada, Alya, te lo juro —dijo, dejando caer sus hombros, abatida—. A veces me gustaría que Shadow Moth destruyera todo, a ver si así me extrañan. Es lo que merecen después de todo lo que me han difamado.

—Pero amiga, no puedes hacer eso.

—Lo sé y eso me frustra aún más —respondió, aunque luego empezó a reír, haciendo que Alya también lo hiciera.

Momentos después, Alya desvió la mirada a su cama, donde Marinette había dejado su teléfono celular y sonrío.

—¿Qué pasa? —preguntó al notar la sonrisa burlona de su amiga, y al girar para ver su móvil, la imagen de Adrien salía en él, indicando una llamada entrante.

—¿Ahora también te llama para decirte buenas noches?

—¡Alya! —protestó, tomando su teléfono celular, dudando si contestar o no. Su compañera entendió el pesar de su amiga, así que decidió dejarla sola, yéndose con los Kwamis hacia el living.

—Iré a preparar algo para que veamos una película.

—Gracias —respondió y en cuanto Alya salió de la habitación, Marinette respiró profundamente y contestó la llamada.

«¿Otra vez no puede dormir, señor Agreste?» solo pudo escuchar la risa del rubio del otro lado, mientras ella tomaba asiento en la silla de escritorio de Alya.

«Ya sabes, necesito escuchar o leer tu mensaje, deseándome buenas noches para poder dormir»

«¿Y por qué no enviaste un texto?»

«Sinceramente…» Marinette escuchó la respiración del rubio mientras tomaba valor para decir lo que sentía «…quería escuchar tu voz» la respuesta hizo que, de repente, Marinette sintiera las mejillas sumamente acaloradas «Marinette… ¿a qué hora regresarás a casa, mañana?»

«Espero que después del almuerzo, porque los papás de Alya me invitaron a almorzar»

«Perfecto. Mañana tengo una sesión de fotos… con Lila»

«Oh» fue lo único que pudo pronunciar antes de un «Lo siento tanto»

«Yo también. Realmente me gustaría estar contigo, ¿Hay alguna posibilidad que te visite más temprano mañana? ¿Tipo, cinco de la tarde?»

Marinette lo pensó un momento, recordando si es que tenía algo qué hacer.

«Sí, claro, no hay problemas.»

«Dale, no olvides mi pastel» le recordó «Nos vemos mañana. Buenas noches.»

«Buenas noches, Adrien, descansa.»

Marinette bajó su celular y se lo quedó observando con el corazón ligeramente apretado.

Sentía que en cualquier momento acabaría por romperle el corazón a Adrien y rompérselo significaría volver a destruir el corazón de Chat Noir, y no quería, no sabiendo las consecuencias que eso causaría.

—¿Qué hago? —se preguntó.

—Aceptarlo —al escuchar la voz de Alya, la buscó con la mirada—. Salen juntos, hacemos citas dobles, crecen, se casan, me dan al primogénito como ahijado y lo convierten en el mejor amigo del que Nino y yo tengamos.

—¡Alya! —exclamó, completamente avergonzada de todo lo que planeaba su amiga.

—¿Alya, qué? —preguntó sin comprender—. Si yo soy la mejor amiga de la mamá, y Nino el mejor amigo del papá, es obvio que nuestros hijos están destinados a ser besties.

—Alya… —volvió a repetir con la voz, cansada de la insistencia de su amiga.

—Sí, lo sé, lo sé —exclamó con un gesto de ambas manos—. Solo trato de verle el lado positivo al hecho de que Adrien ahora esté loco por ti y tú no puedas aceptarlo —exclamó, tomándola de los hombros para hacerla parar y luego, hacer que se siente en la cama para poder tomar la silla en el escritorio— Si me lo hubieses dicho cuando nos conocimos, no lo hubiera creído.

—No sé qué hacer —se lamentó, ladeando la cabeza— Si no fuera Ladybug, ¿podría salir con él?

Alya sonrió, observó su fondo de Ladybug y Chat Noir y miró a su amiga que, totalmente abatida, se lanzó hacia atrás.

—Yo creo que igual pueden seguir saliendo como lo hacen actualmente, ¿por qué tienen que cambiar solo por confesar sus sentimientos? —dijo la de lentes, abriendo su blog para poder subir el video que había grabado—. Ahora ya conversan bonito, Adrien ha encontrado tiempo para salir con nosotros y se le ve más feliz y animado, y tú igual. Adoro verte tan radiante al lado de él y que puedas ser tú misma. Eres como una Ladybug sin máscara.

—Alya… —la blogger volvió la mirada a su computadora, buscando la sesión de noticias para actualizarla.

—Lo lamento por Chat Noir —dijo, apoyándose en el respaldo de la silla, mientras se cruzaba de brazos.

—¿Por Chat Noir?

—Sí —afirmó, moviendo su mirada hacia los muñecos de acción de los superhéroes que poseía en una repisa—. Ya puedo escuchar los lamentos del gato bajo la luna llena.

—Más que lamentos, serán maullidos de felicidad —susurró Marinette, para evitar que su amiga la escuchara, luego sacudió la cabeza y se puso de pie— ¿No íbamos a ver una película?

—¡Claro! —dijo la de lentes, dándole clic al video y poniéndose también de pie—. Mientras tanto, el video de Ladybug se publica. Mañana veremos las repercusiones.

Adrien no entendía muy bien qué era lo que pasaba con el ambiente en su trabajo.

Se había levantado con muchos ánimos, pues había creído que ya era tiempo de decirle de forma clara a Marinette, los sentimientos que tenía por ella. Estaba seguro que ya los había notado, sobre todo por cada frase que le enviaba por las noches, pero necesitaba ponerlo en palabras para que ella pudiera escucharlo de sus labios.

Desde el momento en que se había dado cuenta de que Marinette le gustaba, había decidido hacer las cosas con calma, y aunque Plagg creía lo contrario por la forma cómo la había invadido, para él era un gran logro no pararse frente a ella y exclamar ante todo el mundo lo que sentía; pero si algo había aprendido de su lado Chat Noir, era que debía asegurarse primero de que Marinette lo quisiera, que se viera encantada por ese lado galante y payaso que tenía, que lo aceptara como era y no lo restringiera.

Y estaba encantado de que ella lo potenciara, que le hiciera sacar todo lo que tenía… con sus interacciones, sus bromas y salidas… Marinette lo tenía prácticamente en sus manos y quería que lo sepa, por si aún no le quedaba claro.

Así que, cuando llegó saludando a todo el mundo, con la autoestima por las nubes por el plan que había trazado, se encontró con varios asistentes que iban y venían con cara espantada.

—¿Qué sucede? —preguntó, deteniendo a una de ellas. La joven lo miró suplicante, como si le pidiera ser salvada.

—La señorita Rossi ha llegado muy enojada y no ha parado de gritar desde que llegó —toda la expresión de Adrien cambió radicalmente, intimidando a la chica.

—¿Señor Agreste?

—Tranquila, yo arreglo esto —le dijo, fingiendo una sonrisa— ¿En dónde está? —en eso, escuchó la voz alterada de su compañera de campaña y poniendo los ojos en blanco, se acercó hasta donde estaba esperando.

—¡Adrien! —dijo de repente, mostrando un aura totalmente brillante—. Qué bueno que llegas.

—Lila… —dijo con voz seria—. Solo te lo voy a decir una vez —le señaló la oreja como si buscara que le prestara atención—. He crecido rodeado de todas estas personas, así que no te atrevas a estar gritoneándoles como si fueran tus empleados.

—¡Adrien! —trató de interrumpirlo, llevándose las manos al pecho—. No sé qué te han dicho, pero…

—Lila… —la cortó con un gesto de su mano—... te escuché…. Mira, no eres más que nadie aquí, todos, incluso tú, eres una empleada, así que, por favor, respeta o sino tendré que hablar con mi padre para que empieces a realizar sesiones individuales.

Apenas se lo dijo, Adrien vio el momento preciso en el que la mente de Lila se retorció, pero que disimuló con una sonrisa.

—No te preocupes —le informó, poniéndose de pie—. No he tenido una buena mañana, así que de inmediato iré a disculparme.

Adrien la vio alejarse con la mirada y aunque estaba por ir a buscar al fotógrafo para hacerle saber que ya estaba presente, de repente sintió la necesidad de ir a ver qué le diría Lila a los trabajadores.

—Escúchenme todos —dijo Lila, con la voz más lastimera que logró imitar—. Quería disculparme por mi actitud de esta mañana. No amanecí bien y me desquité con ustedes, que solo estaban haciendo su trabajo, así que quiero pedirles disculpas, sinceramente. Lo que pasó es que… hoy he comprendido que… —la voz de Lila comenzó a sonar entrecortada—… que los amigos no siempre son eternos y que te pueden negar en cualquier momento…

Adrien observó a la joven, más confundido que antes. ¿Quién había negado a Lila? Pero la respuesta no tardó en venir a su mente. ¿Sería que Ladybug contraatacó a lo que sacó la revista, ayer?

Sacó su teléfono celular, retrocediendo unos pasos para alejarse del grupo donde los trabajadores intentaban consolar a Lila, para revisar el blog de Alya y efectivamente ahí estaba, un video de Ladybug con más de diez mil likes y más de tres mil comentarios.

Le dio play al video y lo vio completo.

Justo en la parte de «no tengo ni mejor amigo ni confidente, así que no crean todo lo que escuchan o leen, porque podrían llevarse grandes decepciones», Adrien tuvo que parar el video porque sintió una presencia a sus espaldas. Al girar, Lila estaba prácticamente sobre él, mirando por encima de su hombro lo que él veía.

—Me asustaste —exclamó, dando un leve salto para retroceder.

—¿No crees que fue cruel? —preguntó la chica, agitando las pestañas de sus ojos color olivo—. Negar mis comentarios de esa forma.

—Por algo lo hizo —le indicó, guardando su móvil en el bolsillo.

—Claro, para que la dejen seguir disfrutando de los superhéroes —esa frase lo indignó completamente, pero ¿cómo refutarla sin que pusiera en riesgo su identidad?

—Yo confió en lo que dice Ladybug, así que para mí es imposible que lo que afirmaste sea cierto —alegó, apretando sus puños.

—El amor te ciega, Adrien, y no puedes verla como lo que realmente es.

—La única equivocada aquí, eres tú. Recuerdo perfectamente cuando Ladybug dijo que no era tu amiga, delante de mí.

—Ladybug miente mucho en pos de mantener oculta su identidad —le recordó y Adrien tuvo que apretarse la lengua entre los dientes, porque si bien eso no era falso, Lila retorcía esa verdad—. Y ésta no es la excepción, aunque me pregunto qué pensaría Marinette de tu obsesión con Ladybug.

—¿Qué tiene que ver Marinette con esto?

—¿No estás saliendo con ella? —preguntó, fingiendo total inocencia—. Vamos, la chica no es mi amiga, pero me pregunto que se sentirá competir con el fantasma de Ladybug todo el tiempo. Me refiero a que Ladybug es una superheroína famosa y ella, solo una… hija de panaderos.

—Basta —dijo, con un movimiento de su mano derecha—. No voy a permitirte que hables mal de Marinette. Di lo que quieras de mí, pero no te metas con ella.

—Ay, qué protector —exclamó, uniendo ambas manos bajo su mejilla derecha—. Está bien, no diré nada más de Marinette —prometió, aunque Adrien podía ver claramente en sus ojos que eso era mentira.

Pero ya no tenía ganas de seguir conversando con Lila.

—Iré por el fotógrafo —comentó para alejarse de ahí, mientras Lila lo veía irse, cruzándose de brazos.

Por alguna extraña razón, haberlo fastidiado hizo que Lila estuviera "radiante" durante la sesión de fotos, por lo que fue mucho más corta de lo que tenían planeado, lo que le hizo recuperar todo el ánimo que había perdido.

Regresando a casa, almorzó y empezó a idear cómo podía ir por Marinette sin que nada lo apremie. Si es que todo iba bien, quería tener disponible el tiempo suficiente para poder salir con ella durante la tarde.

Revisó la agenda que solía programarse para él cada día y tocó la opción de la cinco de la tarde, notando que podía editarla. ¿Acaso su padre no supo cómo bloquearla? La sonrisa de sus labios se elevó sutilmente hacia la derecha. Tenía un plan.

Cerca de las cuatro y media de la tarde, Adrien tocó la puerta del cuarto de su padre, con su bolso del colegio cruzado en su espalda.

—Padre, ¿Necesita algo antes de irme? —le preguntó, tratando de fingir la mayor seriedad posible.

—¿Irte? ¿A dónde? —interrogó el hombre de lentes, abriendo la agenda de su hijo en la pantalla frente a él.

—Tengo que terminar un trabajo de literatura con Marinette, ¿no sale en la agenda? —preguntó, haciendo que Gabriel la revisara. Adrien apretó, con ambas manos, la correa de su bolso, pensando que su padre se daría cuenta de su intervención, pero no le dijo nada.

—No recuerdo esto, pero si está en la agenda, seguramente olvidé que me lo mencionaste. Que te lleve el chofer y avísale cuando termines para que te vaya a buscar.

—Gracias, padre —dijo, sonriendo—. Haré mi mejor esfuerzo.

Su guardaespaldas lo dejó en la puerta de la panadería, faltando quince minutos para las cinco de la tarde. Sonrió antes de abrir la puerta del automóvil y mirar al hombre que lo acompañaba a todos lados.

—Tengo la agenda libre lo que resta de la tarde, así que te mandaré un mensaje cuando terminemos con Marinette —tras ver la afirmación de éste, Adrien descendió del coche e ingresó a la panadería para despistarlo.

—¡Adrien! —lo saludó Sabine, mientras Tom se volteó para saludarlo también.

—Buenas tardes —los saludó.

—¿Vienes a ver a Marinette? —le preguntó, pero antes de que pudiera decir algo, ella continuó—. Aun no vuelve de lo de Alya, pero ya debe estar por llegar. Dijo que Luka la iba a traer.

—Ah —exclamó, haciéndose el desentendido, mirando de reojo como el auto negro que lo trajo, retomaba la marcha—. Pero no, no vine a ver a Marinette… —se acercó a una bandeja y tomó las pinzas —. Hoy vine en calidad de cliente.

—Adelante —indicó, mientras Adrien tomaba dos muffins, un par de croissants y otro par de macarrones. Una vez que colocó todo lo que quería, entregó la bandeja, ante la mirada de los padres de su amiga, sin entender por qué lo veían de forma extraña— ¿Sucede algo?

—No, nada —dijo Sabine, buscando una caja para colocar lo que Adrien había seleccionado y proceder al cobro.

Algo intimidado, tomó la caja, canceló la compra y se retiró de la tienda, sacudiendo su cuerpo, como si un escalofrío le hubiera recorrido la espalda.

—Eso fue extraño.

—¿Sabes qué es más es extraño? —preguntó Plagg, asomándose—. Que ambas chicas que te interesan tienen algo que ver con Viperion. Adrien observó a su Kwami y con un gesto de fastidio, lo regresó al interior de su chaqueta pues tenía que buscar un lugar para transformarse e ir por unos batidos para acompañar las cosas que compró.

Cuando se alejó, en la dirección contraria llegaba Marinette junto a Luka, que la había alcanzado en su bicicleta.

—Gracias por traerme a casa —respondió con una sonrisa, quitándose el casco.

—De nada, Marinette —contestó, también con una sonrisa—. Me alegra ver que estás bien. Realmente estaba preocupado.

—¿Eh? —preguntó, un tanto confundida.

—No es nada —sacudió su mano derecha frente a él, para quitarle importancia—. Estamos en contacto.

—Claro.

Marinette se despidió de Luka e ingresó a la panadería, donde sus padres hablaban en voz baja, pero se detuvieron al escuchar la campana que indicaba que alguien había ingresado.

—¿Todo bien?

—Vino Adrien —soltó su madre—, aunque se notaba bastante extraño —Marinette ladeó la cabeza, un poco confundida sobre lo que sus padres consideraban extraño.

—¿Extraño, cómo?

—Parecía como si ocultara algo, de hecho, estuvo esperando a que el auto que lo trajo se fuera, para salir de la tienda.

Marinette ladeó la cabeza y negó antes de mirar a sus padres.

—No es nada —le dijo, quitándole importancia con un gesto de la mano—. Adrien es muy goloso, pero por su dieta no puede comer nada de las cosas que seguro se llevó, así que debe sentir como si estuviera haciendo una travesura.

Los padres de Marinette se miraron, encontrándole algo de razón a la chica, quien al ver que había convencido a sus padres, fingió tener sueño.

—Nos desvelamos mucho con Alya, ayer —dijo, tras fingir un bostezo —. Iré a darme una ducha y a dormir un poco. Pondré la alarma para despertarme a cenar.

—Está bien. Si no tienes nada que hacer para mañana, adelante —concedió Sabine.

Marinette le dio un beso a cada uno de sus padres y salió hacia el departamento. Se apuró a entrar, subió a su habitación y salió al balcón, pero no había señales del superhéroe.

Resopló y buscó un teléfono celular para llamarlo. Al ver que no respondía, imaginó que estaba transformado y, por ende, no iba a responderle.

Volvió a resoplar y se puso a revisar internet, abriendo el Ladyblog para ver qué nuevas repercusiones había tenido el video. Gran parte de los comentarios estaban a su favor, aunque no faltaban aquellos que insinuaban que si salió a aclararlo era por algo, cosa que la enojaba, pero lo único que podía hacer para demostrar su descontento, era ponerle un dedo hacia abajo.

—A ti y a Ladybug… —la voz la sobresaltó tanto que su teléfono casi sale disparado de sus manos —… les encanta reunirse con Luka, momentos antes de reunirse conmigo.

Marinette finalmente volteó a verlo, con la ceja derecha en alto.

—¿Eso es una escena de celos, señor Noir? —preguntó, colocando los puños en su cadera.

—Por supuesto que no —respondió, acercándose a la mesita que Marinette mantenía en el balcón para dejar la caja que había comprado en la panadería, junto con los batidos —. Luka me agrada, así que no podría tener celos de él por lo que pasó entre ustedes. Solo me pareció… curioso —volvió a mencionar.

Marinette lo miró, preguntándose si en verdad estaba celoso y no sabía ponerlo en palabras o si en realidad no tenía problema en que ella se reuniera con Luka, pese a ser su ex.

Sonrió y se acercó a la bolsa que dejó.

—¿Qué trajiste?

—Creo que era hora de que yo pagara por la comida, así que traje un poco de cada cosa que se me antojó del mostrador. —cuando Marinette vio lo que trajo, se sintió un poco confundida— ¿Qué?

—Pensé que habías escogido más cosas —le comentó—. Mis padres me dijeron que te veías bastante extraño.

—¿Por qué?

—Porque actuabas sospechoso, ¿Quizás?

—Lo que pasa, es que mi padre no es muy bueno para algunas cosas y una de ellas es usar las contraseñas que Nathalie pone en la agenda para que solo ella pueda editarla —respondió, tomando uno de los batidos de chocolate que trajo y sentándose sobre uno de los cojines—. Por eso cuando me di cuenta de ese detalle, edité el día de hoy, poniendo que tenía que hacer un trabajo contigo, así que me trajo mi guardaespaldas. —bebió de su batido, antes de continuar—. Tuve que hacer tiempo para que él se fuera, antes de salir a transformarme.

—Realmente estoy sorprendida —dijo Marinette, tomando el batido rosado de fresas y sentándose al lado del superhéroe.

—¿Por qué?

—Es que nunca me imaginé que el correctísimo señor Adrien Agreste, fuera capaz de engañar a su padre de esa forma —respondió.

—Cualquiera que te escuchara, pensaría que no estás siendo una buena influencia para mí, Marinette —comentó, haciendo que la chica lo mirara de reojo, y lo hiciera sonreír —. Vamos, sé que has hecho locuras para verme, así que yo solo estoy siguiendo tu ejemplo.

La chica no respondió y solo movió su cuerpo para chocarlo con el de Chat Noir, haciendo que el rubio volviera a reírse.

—¿Qué tal tu noche de chicas?

—Tranquila. Alya tenía que cuidar de sus hermanas…—le explicó, dándole un sorbo a su batido —… así que hicimos una maratón de películas hasta que nos quedamos dormidas. ¿Y tú? ¿Qué tal tu mañana?

—Extraña, muy extraña —contestó.

—¿Más que el intercambio con mis padres?

—Mucho peor —reconoció, mirando el vaso que tenía entre sus manos enguantadas—. Lila llegó hoy como un demonio a la sesión de fotos, así que discutimos. Dizque estaba enojada porque Ladybug la negó, ¿puedes creerlo?

—Espera que soy lenta —dijo, poniéndose de pie para alcanzar la caja con bollerías de la panadería—. ¿Por el video del Ladyblog?

—Sí, por eso —dijo, tomando uno de los macarrones, para lanzarlo dentro de su boca. Tras terminar de comerlo, continuó—. Dice que estaba enojada porque Ladybug la negó, pero que quizás fue todo un truco —Chat Noir notó como la comisura de los labios de Marinette parecían moverse como si estuviera aguantando una sonrisa, mientras le daba un mordisco al muffin— ¿Pasa algo?

—No, nada —negó con la cabeza, mientras tomaba de su batido otra vez—. Solo pensaba en cómo la gente puede aprovecharse de la clandestinidad de los superhéroes para figurar.

—Sí —afirmó—. Ladybug ha tenido que soportar mucho estos días. Realmente la admiro mucho —comentó Chat, algo perdido en sus pensamientos.

—¿Y nunca te has preguntado quién es? —le preguntó Marinette, quien había tomado su teléfono para abrir la sección de noticias del Ladyblog donde estaba el video y miraba fijamente la imagen de Ladybug—. Que tanto tiene que soportar en su vida civil, cuánto sufre o teme que la gente crea todas esas tonterías de ella.

—No lo he pensado mucho, la verdad —reconoció el muchacho—. En un inicio sí, fantaseaba con conocerla, con saber quién era la valiente muchacha que se ocultaba tras la máscara, pero con el tiempo, Plagg, mi Kwami, fue cortándome esas fantasías, porque era peligroso para ambos.

—Entiendo… —dijo, viendo como los comentarios que iban apareciendo frente a ella, no eran nada bonitos, lo que hizo que empezara a fruncir el ceño.

—Aunque si te soy sincero, algunas veces sí lograba poner una identidad tras la máscara —comentó, logrando que Marinette volviera a prestarle atención a él.

—¿Ah, sí? —dijo, sorprendida—. ¿Y a quién, si puedes decirme?

—A ti —respondió.

—¿Qué?

—Las veces que tuve sospechas sobre la identidad de Ladybug, tú eras esa opción —confesó—. Y no es para nada disparatado si te pones a pensar detenidamente, porque tienes muchas cualidades que te harían una gran Ladybug.

—Chat… —dijo, poniendo los ojos en blanco—, ¿te das cuenta de que estás poniéndome en el mismo escalón de la chica que has dicho que es el amor de tu vida?

—Sí —afirmó sin dudas—. Estoy muy consciente de eso.

Marinette lo miró fijamente, notando que el chico no estaba mintiendo ni exagerando nada. De pronto, se sintió muy incómoda, pues ese era un camino por el que no quería transitar, ¿Por qué había preguntado eso?

Tenía que salir de allí, así que se puso de pie y al igual que con sus padres, fingió un bostezo.

—Oh, qué sueño tengo. Quizás podamos dejar la conversación para otro día —dijo, extendiendo los brazos. Chat Noir comprendió muy bien lo que sucedía.

—Está bien —respondió, pero en cuanto saltó a la barandilla para salir del balcón, algo cambió en su cabeza que volvió a ingresar, apretando los puños—. No, no me iré.

—¿Por qué?

—Tú dijiste aquí que yo podía decirte lo que quería, que podía abrir mi corazón y contarte todo, así que eso voy a hacer, te guste o no.

—Adrien… —escuchar su nombre real solo hizo que se moviera entre los cojines para llegar frente a ella, tomándola de los brazos para que no huyera en medio de su confesión.

—Marinette… creo que —cerró los ojos y sacudió su cabeza—, no, no creo, estoy seguro de que me gustas… Estoy enamorado de ti.

—Chat…

—Es la verdad —la interrumpió—. Y no es lo mismo que sentía por Ladybug. Con ella era una sensación de aventura, la adrenalina de una vida que recién estaba conociendo. De ella me flechó su valor, su personalidad… pero contigo es diferente, eres paz, un refugio seguro donde puedo ser yo. La Marinette que he conocido estos días me ha cautivado y lo que siento me invade por completo, y aunque he tratado de no presionarte con eso, ya no puedo aguantarlo.

—Oh, Chat —dijo la chica, bajando la mirada—. Yo… yo…

—¿Es que acaso no me quieres, Marinette? ¿Acaso fui yo el que se hizo castillos en las nubes, una vez más?

—Claro que sí —le respondió—, claro que te quiero, yo… —se quedó muda ante su frase porque no debió decir eso. Chat Noir la miraba con una sonrisa tan radiante, que podía sentir en sus labios una poderosa atracción hacia los del otro, hasta que finalmente se encontraron.

Ambos podían sentir la magia recorriéndolos, esa energía que, revitalizada cada rincón de su cuerpo, la sensación de estar en el lugar correcto, pero…

Marinette regresó a su centro de golpe, alejando al superhéroe de ella, de una forma nada sutil.

—No.

—¿No, qué? —dijo éste, sin poder entender nada, pues creía que estaban viviendo un momento único y especial, pero ella parecía perturbada— ¿Marinette?

—Chat, no —le dijo, retrocediendo un paso—. Esto no puede ser, no podemos ser más que amigos.

—Pero, ¿por qué? —preguntó confundido por el actuar de la chica—. Nos queremos, ¿no? Así que, ¿por qué no podemos disfrutar de esto?

—Es que no entiendes, Adrien… —aquello hizo que algo dentro de Chat Noir empezara a burbujear dentro de él, el mismo sentimiento que había experimentado con Ladybug estaba empezando a desaparecer la alegría y la emoción que había sentido segundos atrás.

—Entonces, hazme entender —le exigió, apretando los puños—. ¿Por qué no podemos estar juntos? ¿Por qué te niegas?

—Es que no puedo decírtelo —respondió, bajando la mirada—. Si te digo mi secreto, todo habrá acabado entre nosotros.

—Por lo visto, quieres acabarlo de todas formas, ¿no? —exclamó, encogiéndose de hombros—. Pensé que eras diferente Marinette, pensé que entre nosotros había algo especial, algo único, pero al parecer, solo jugaste conmigo.

—¡Yo no estaba jugando contigo!

—¿Ah, no? —comentó de manera irónica— Entonces, ¿por qué dices que me quieres, pero no puedes estar conmigo? —le recordó—. Y quiero algo válido, algo que me haga coincidir contigo de que esto no es correcto.

Marinette solo suspiró, ¿qué decirle?

—¿Es por mi doble vida? —preguntó, tratando de calmarse—. Si es por eso, podemos seguir así, como hasta ahora, como han sido estas semanas, Marinette… —al ver que ella no decía nada, suspiró—. Bien, entiendo, no quiero volver a entrar a la misma estupidez que con Ladybug. Si crees que lo mejor es que no estemos juntos, supongo que tendré que aprender a evitarte en todas mis formas —con eso, logró que Marinette lo mirara nuevamente. Sus ojos celestes estaban cubiertos de lágrimas y sea cual fuera la razón de su negativa, parecía que le estaba doliendo mucho ocultarla.

—No quiero perderte —confesó, dejando que las lágrimas recorrieran sus mejillas—, pero ya te lo he dicho, Chaton —ante eso el héroe se sobresaltó—, hay algo entre nosotros que es nocivo para el mundo.

Ahora fue turno de Chat Noir de retroceder un paso, impactado con lo que parecía revelarse frente a él.

Marinette apretó los puños y lo miró con seriedad, una seriedad que él conocía muy bien.

—¿Quieres la razón por la que no podemos estar juntos, Chat? Bien, te la diré —dijo, avanzando un paso hacia él—. Yo soy Ladybug.

Chat Noir la miró, soltando una risa bastante nerviosa, pero luego se quedó estático, observando a la chica que había llamado a su Kwami para transformarse en Ladybug por un momento y luego destransformarse.

Marinette tomó un pedazo del muffin que no sé terminó y se lo dio a Tikki para que comiera, mientras él chico seguía petrificado en su lugar.

Es que, con esa identidad revelada, todo tenía un sentido tan perfecto que daba escalofríos. Por eso Nino y Alya eran portadores, por eso Alya era tan importante para Ladybug y por eso Luka estaba presente en la vida de ambas. Con todo eso en mente, aspiró profundamente.

—¿Ahora entiendes por qué, aunque este sentimiento es correspondido, no podemos estar juntos?

Chat Noir solo afirmó, observando a Tikki, pues él la conocía, incluso la había usado una vez, para transformarse. No pudo evitar reírse al recordar… ¿Cómo no iban a intercambiaron miraculous aquella ocasión, si ambos estaban en su auto?

Al final, los dos siempre habían tenido la verdad muy cerca, al alcance de su mano, incluso hasta lo de Oblivio tenía sentido ahora. Si Marinette fue, aunque sea, una mínima parte de lo que era actualmente con él, sin duda caería redondo por ella.

Dios, Marinette era Ladybug, su Lady, la chica que amaba, la que lo armaba y desarmaba completamente.

¿Cómo sentirse?

—Di algo —le pidió ella, tratando de secar con sus manos, los rastros de lágrimas que rodeaban sus mejillas.

—Es que aún estoy tratando de procesarlo —respondió, liberando a Plagg para destransformarse. Cuando Adrien apareció frente a Marinette, éste se acercó a ayudarla a secar las lágrimas de sus mejillas con ayuda de sus dedos pulgares, mientras suavemente le hacía una caricia.

—Debes estar enojado —dijo ella, cerrando los ojos ante el tacto.

—Para nada —negó con la cabeza—. Estoy seguro de que, si yo me enteraba primero, hubiera hecho lo mismo.

—¿Cómo?

—Me hubiera acercado a ti para tratar de conocer mejor a mi lady —confesó—. Porque supongo que esto hizo que conocieras mejor al portador del gato negro, ¿no?

—Sí, y lo siento tanto, Adrien —se disculpó —. Entiéndeme, por favor.

—Claro que te entiendo —dijo, afirmando con su cabeza—. Comprendo tus aprehensiones, pero ahora… déjame cuidarte…

—Adrien…

—Al menos hasta que podamos acabar con Shadow Moth —le prometió—. Voy a reunir toda la paciencia que tengo y si no, compraré un poco más.

—La paciencia no se puede comprar —respondió Marinette, volviéndolo a mirar, notando lo cerca que estaban nuevamente, el uno del otro.

—Cierto —respondió con una mueca—, habrá que improvisar.

—Adrien….

—Adrien, nada —le reclamó—. Tú me has dado la libertad para hacer y decir lo que quiera, en este pedacito de mundo que solo nos pertenece a nosotros, así que escúchame bien —le pidió, usando sus manos para tomarle el rostro con un poquitín de fuerza, porque las mejillas de Marinette se vieron aplastadas sutilmente—. Entiendo que no podamos estar juntos porque es peligroso, porque ya acabamos con el mundo dos veces, pero aun así, no me pidas renunciar a ti, porque no puedo hacerlo.

—¿Entonces, qué haremos?

—Simple… —respondió, quitando la presión que ejercía en las mejillas de Marinette—. Yo seré el gato de la guardiana… —comentó, poniendo la mano derecha en su pecho y luego volver a tomar el rostro de la chica para apoyar su frente contra la de ella—. Y tú serás la guardiana del gato.

Marinette no pudo evitar reír ante aquellas palabras y tras unir levemente sus labios con los del chico, lo abrazó con fuerza.

—Quiero confiar, Adrien.

—Todo estará bien, Marinette. Esta vez haremos lo correcto.

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El Rinconcito de la que escribe:

Y hemos llegado al capitulo final de esta historia, donde solo queda un epilogo chiquito y bonito.

Ahora, quiero confesarles algo.

Realmente esta fic iba a terminar cuando Marinette le dice a Adrien que no pueden estar juntos porque es Ladybug xD

O sea, era un final abierto, sin besos ni nada, pero bueno, conversando con mi beta fue como…

Dejémosle que sean felices al menos aquí xD

Así que al final tenemos un final medio feliz, medio arriesgado.

El epilogo estará pronto, así que estén atentos.

Ahora, después de tanto texto, ¿Qué les pareció el capitulo? ¿Cómo sintieron las cosas que han pasado? La confesión de Adrien, la de Marinette…

¡No duden en escribir lo que piensan!

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¡Como siempre muy agradecida de todos los que se toman un momento para leer mis escritos!

Y claramente, un agradecimiento especial a mi querida Kary, por betear cada cosa que hago desde Viaje de Sanación ;o;

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¡Y eso es todo!

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¡Nos estamos leyendo pronto!

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Aquatic~

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11 de Febrero 2022