Cabalgo lo más rápido que pudo, tan lejos como su caballo fue capaz de llevarlos, quería alejarse de todos y de todo, su mente era una vorágine de malos pensamientos, la furia se entrometía en cualquier pensamiento, estuvo dispuesto a frenar cuando se percato de su cansancio, pero se negó a hacerlo, estaba enojado con ella, ¿lo había traicionado? El solo dudar de lo que sus ojos vieron lo enfurecía más, quería castigarla, hacerle daño, herirla tanto como él estaba, ¡no! Jamás se atrevería, podría estar fuera de sí, enloquecido por la traición, pero estaba seguro de que jamás se atrevería a hacerle daño, nunca, ¡maldición! Pensó lleno de frustración.
Llegaron a un viejo poblado, ya deshabitado, únicamente vivo por los recuerdos que guardaba de el, cuando era niño vivió en una casa hogar para infantes, hace años que domino esas tierras y mando a cerrar el lugar, nadie merecía trabajar hasta el cansancio siendo un niño, si por alguna razón los niños quedaban al cuidado de alguien más que no fueran sus padres, merecían gozar de una infancia digna, al cuidado de personas honradas, capaces de dar cuidados con amor, no el tipo de infancia que él tuvo.
Bajo del caballo sumergido en sus pensamientos olvidando todo lo demás, aferrándose a su pasado para no tener que pensar en su presente, en ella, específicamente, era tanta su descontento que cualquier cosa lo haría explotar, quería golpear algo o a alguien, necesitaba destruir cualquier cosa, sin embargo, aun pensaba en ella, en que no quería asustarla, no deseaba su temor, quería otra cosa de ella, pero ahora ¿Cómo? ¿Cómo podría justificar que existencia? Era obvio que desde un principio lo había traicionado, sus amigos se lo dijeron y prefirió ignorarlos, todo el mundo lo dudo y él en cambio había decidió confiar en ella ciegamente como un imbécil, ¡pero que idiota! Que estúpido se sentía, todo el mundo pudo verlo menos él, y no lo vio por haberse enamorado a primera vista, jamás lo había hecho, nunca conoció a una mujer digna de admiración, no para él cuando menos, jamás se permitiría volver a sentir nada por nadie. Tan solo había logrado distraerlo de su camino, no volvería a pasar.
Esa noche la poseería con rencor, con el ánimo de saciarse hasta el hartazgo de ella y la dejaría ahí, sola y desprovista, si era tan lista sabría como salir adelante y que no debía volver a cruzarse en su camino, eso haría, se giró para verla.
Ella seguía sobre su caballo, totalmente recta, digna como siempre fue, era una mujer fuerte, no sería fácil doblegarla, era natural que ella misma supiera el gran valor que tenía como persona, estaba seguro de que él se doblegaría primero a ella, pero ya no era un hombre enamorado, era un rey traicionado y dispuesto a hacer pagar a esa impostora, aunque por dentro no parara de gritar que en el momento exacto en que ella le pidiera ayuda para desmontar él iría de inmediato y si ella le pedía perdón, él se lo otorgaría sin necesitad de que termine la oración, no solo estaba enamorado, adoraba a esa mujer, por dentro sabía que jamás la olvidaría.
Ella hizo el intento por bajar sola del caballo, pero sus piernas estaban entumecidas, le cosquilleaban por completo, tanto que dolían, pero no dejo que él se diera cuenta, se mantuvo en su posición. Volvió a intentar moverse y el cosquilleo subió por su columna, imposible, no lo lograría, al diablo, desde ahora seria una con el caballo, total no extrañaría caminar, ya se las ingeniaría para vivir día a día sobre el caballo.
¿Por qué aun no desmontas?
No es de tu incumbencia- hizo el intento de sonar sin emoción alguna en la voz
En cambio, él se acercó a ella con una sonrisa en los labios, la típica sonrisa de un niño travieso, la sujeto por la pantorrilla, imaginando lo que le ocurría, lo hizo con saña, bien podía intuir lo que ella sentía.
Ella grito por la conmoción y sin previo aviso se dejo caer incapaz de controlar su propio cuerpo, él jamás la dejaría caer, era algo extremadamente claro para los dos, una promesa silenciosa, la tomo en brazos apenas la vio irse de lado, hundió su rostro en su cabello, inhalando profundo, no habían sido días los que la tuvo lejos y aun así él la había extrañado, extrañaba la idealización en la que estuvo viviendo a su lado, ¿podrían volver a sentirse igual? Apenas toco su cuerpo y toda la furia se desvaneció, era algo mágico que solo ella podía provocar en él.
Debía llevarla de regreso con él, tenía que aceptarlo desde que la conoció supo que jamás volvería a ser el mismo, la necesitaba, haría lo que fuera por ella, pero más que todo quería la verdad, necesitaba saber razones para defenderla de cualquiera, si la llevaba de regreso sin conocer la verdad todos la atacarían, reprocharían su estadía en el palacio, incluso podrían intentar lastimarla, no lo permitiría, si era necesario renunciar a todo por ella lo haría, pero antes de todo quería la verdad para poder perdonarla, estaba seguro de que lo haría aun si ella no pedía perdón.
Tengo que saberlo, por favor dime ¿Qué está pasando? - dijo Ranma ocultando su rostro en el cuello femenino.
Soy Akane Tendo…
Akane, ese es tu nombre, Akane, Akane…- repetía una y otra vez mientras besaba toda la piel que tenía a su alcance, tratando de deshacerse de las prendas que la ocultaban, saber por fin su nombre era una sensación tan magnifica, que no deseaba dejar de saborearla
Espera yo ….- Akane intento alejarse, ella bien sabia a que se refería Ranma con la explicación que le estaba pidiendo
Shhh, no hay tiempo, después hablaremos de eso- al fin Ranma unió sus labios devorándolos.
Se necesitaban de igual manera, ya antes habían compartido sus cuerpos, pero en esta ocasión era diferente, era como si sus almas quisieran estar tranquilas, unidas, saberse correspondidas antes de hablar, reforzar la confianza que había entre ellos antes de decir cualquier cosa, antes de dejar que cualquier perturbación interrumpa al otro y eso desate una discusión, ellos no querían discutir, no querían alejarse, deseaban poder aclarar todo, pero eran tantas las emociones contenidas que primero debían desfogarse de otra forma y solo entonces serían capaces de hablar y escuchar.
Ranma coloco a Akane de frente, besos sus labios, enterró sus dedos en su cabello, acercándola a él, silenciando las voces en su cabeza, no iba a escucharlas, solo a ella, no había nada más, la beso a profundidad, sintiendo la calidez de su boca, el suave y seductor juego de su lengua, humedeciendo sus labios.
Necesitaba más.
Apenas se separo de su cuerpo, viendo a todos lados, aquel pueblo fantasma le daba la bienvenida, supo que podría entrar en cualquier casa y no encontraría a nadie, volvió a tomar a Akane en brazos y camino con ella pegada a su pecho, ella se acurrucaba cada vez más, igualmente implorando en silencio que no la dejara, que la tomara ahí mismo.
Entraron al único lugar que él conocía, el viejo orfanato, ya era solo el cascaron del edificio, no había muebles, en algunas habitaciones incluso faltaba el piso, no era nada elegante, pero ellos no necesitaban de grandes lujos en ese momento, con estar uno junto al otro ya era todo un privilegio, apenas encontró unos tatamis dentro de un armario, los coloco en el piso y extendió su mano para que Akane entrara. Ella se coloco a lado de él, intento hablar, pero nuevamente el silencio sus labios usando sus dedos, no era el momento, no quería arruinar esa sensación de haber recuperado algo perdido, espero.
Con apenas pedazos de cera iluminaron la habitación, lo suficiente como para poder verse entre ellos, ahí no era un rey, ni un soberano, mucho menos un verdugo, tan solo un hombre enamorado dispuesto a dejarlo todo por la mujer que amaba, ella quería recuperar su confianza, hacerle saber que aunque su pasado había regresado y sabia bien quien era, eso no cambiaba el hecho de que estaba loca y entregadamente enamorada de él, que estaba dispuesta a renunciar a todo con tal de volver a ganar su confianza, su amistad, su cariño.
Un gran silencio se adueño de la habitación, era casi incomodo, como si se tratara de la primera vez, ella no sabia como empezar, tenia tanto por decir, dejo que el tomara las riendas de la situación, lo vio avanzar hasta el centro de la habitación, tomo su barbilla y alzó su cara para poder seguir devorando sus labios, lentamente deslizo el kimono que cubría sus hombros, exponiendo sus clavículas hasta el inicio de sus senos, beso y mordisqueo todo cuanto pudo, lamio su cuello y con su cálido aliento la hizo estremecerse, bajo aún más, adueñándose de su pecho, con ambas manos, su boca no tardo en alcanzar la sima de su seno, estaba tan caliente que pronto sintió su entrepierna humedecerse, la enloquecía la sensualidad que le hacia sentir Ranma cuando la tomaba de tan despacio, deleitándose con cada detalle, saboreando cada suspiro, él conocía perfectamente su cuerpo y la manera de hacerla gozar. Estaba lista para recibirlo, sin intención de desanimarlo intento apartarlo de ella, adueñarse de su hinchada erección y guiarlo dentro de ella, sin embargo, él se lo impidió.
Esta noche no, esta noche es solo tuya, quiero que estés consciente de que estoy aquí para servirte, para hacerte feliz, quiero que la goces, que sientas que conmigo nada te faltara
Ranma yo…
No hace falta que hables, déjame hacer mi trabajo
El volvió a acercarla, le urgía dejarle en claro que la conocía como nadie, que sus cuerpos se pertenecían, siguió bajando, abriéndose camino entre las telas hasta alcanzar el embriagador aroma de su de la entrada a su cuerpo, tan adictivo como siempre, sujeto con fuerza sus caderas, la quería bien sujeta, la haría pensar únicamente en él, sacaría cualquier otro nombre de su memoria, si ya había recordado quien era, volvería a olvidarlo todo.
Subió su mano hasta tocar su rostro, introduciendo sus dedos en la tierna y suave boca de ella, la hizo lamerlos con absoluta decadencia, mientras él se entregaba a la labor de generar expectativas con arrebatadores besos sobre su monte de venus, una vez que estuvieron lo suficientemente húmedos los separo de su rostro, colocándolos en su entrepierna, ayudándose con ellos a separar los pétalos rosados que cubrían el centro de su ser, con su lengua paseo entre ellos, devorando con gran jubilo su interior, jugaba, lamia, mordía, succionaba, hacia de todo, entre suspiros y grandes gemidos de placer, sintió cuando las piernas de su chica comenzaron a temblar, cuando la miel que emanaba su cuerpo comenzaba a escurrir entre sus piernas, la escucho gritar al alcanzar su primer orgasmo en la noche, pero él aun no había terminado con ella, siguió alimentándose de ella, consumiéndola con más lujuria en cada lengüetazo, sus manos ya eran parte fundamental de su labor, manoseaba sus nalgas sin pudor alguno, jugaba con ellas, las apretaba hasta enrojecerlas, subía y bajaba los músculos sin un ritmo fijo, tan solo por el placer de poder tenerlos en sus manos, se atrevió a alzar la mirada, encontrándose con una imagen casi celestial, ahí estaba ella sonrosada, sudando, con la boca abierta sin dejar de gemir, sus manos tan hiperactivas como las suyas, solo que en su caso jugaba con sus propios senos, si ya antes se sabia duro, aquel momento lo incremento de gran forma el tamaño, su erección palpitaba casi con dolor contenido bajo sus pantalones.
Te deseo tanto, Akane, mi Akane, dime que es lo que quieres- dijo después de ser el proveedor de un segundo orgasmo pocos segundos después del primero
Todo, lo quiero todo Ranma tómame- dijo Akane casi suplicando, sin poder contener por un segundo más su deseo de ser poseída por el hombre que tanto amaba.
Ranma en un par de segundo logro deshacerse de la parte inferior de su ropa, inclinando a Akane frente a él, primero jugo con ella, a pesar del dolor que él mismo sentía y que solo se libraría de él penetrándola, no, él intentaba contenerse, primero paseaba la punta de su erección por sus labios, tal como había hecho con su lengua, la sentía temblar, después penetraba apenas lo suficiente como para dejarla deseando más, mucho más, para que su propio cuerpo no lo traicionara, él sujetaba su fuerte erección con la mano, y con la otra sujetaba por la cadera a Akane, jugo con ella por pocos minutos, ella no podía más, inconsciente de lo que hacía, comenzó a balancear sus caderas hacia atrás, para que Ranma terminara con aquella tortura y de una buena vez la atravesará por completo, pero siempre llegaba a un tope, cegándola entre el placer y la frustración, conocía el tamaño de su pareja, podía jurar que no entraba ni la mitad de él en ella, estaba volviéndola loca, tanta era su desesperación que giro su cintura volteando lo más que podía a verlo.
Por favor Ranma por favor, te lo suplico – rogaba Akane
¿la quieres?
Sí, la quiero, la quiero ya, por favor no más, no me tortures más
Ranma coloco ambas manos en su cadera y sin más preámbulos la penetro por completo, sintiendo toda la estreches dentro de ella, era liberador, tormentosamente satisfactorio, estaba tan duro que era difícil diferenciar entre el dolor y el placer que sentía por estar siendo embestida por él, no podía dejar de gritar, ya no era ella misma, era una mujer ajena, una mujer que haría lo que fuera con tal de que nunca le retiren el derecho de ser satisfecha por él.
Sus piernas comenzaron a temblar nuevas oleadas de satisfacción pura de apoderaban de su cabeza, se había vuelto a correr gritando su nombre, estaba tan maleable que no se dio cuenta de en que momento Ranma la coloco de espaldas sobre el tatami y la seguía penetrando con fuerza, él no había salido de ella, ni siquiera perdió el ritmo, echo sobre sus hombros sus piernas y seguía en su labor, hacerla gozar todo lo humanamente posible y si se podía más, pues más.
Él estaba insaciable, ya estaban en una nueva posición ella sobre él y con su ayuda mecía sus caderas, él llevaba el ritmo.
Se acomodo lo suficiente como para poder tomarlo de la cabeza y ayudarlo a alzarse hasta quedar sentado sin salir de su interior, seguían unidos, sus alientos se encontraban, y ellos se dejaban llevar, su pecho rebotaba en el de él, él la sujetaba con fuerza por la cintura y ella se abrazaba a su cuello, de vez en vez devoraban sus bocas, entonces lo sintió, llegaba con fuerza, era una enorme oleada de placer, ya tenía aturdido su oído, solo podía concentrarse en su interior y en lo que su vista el ofrecía, que era una Ranma sudando por todos lados, con el cabello completamente húmedo, todo su piel enrojecida, sus músculos hinchados, palpitando por el torrencial flujo de sangre en todo el cuerpo, mordía su labio, él también estaba a punto, se acerco a su boca y la tomo con furia, ella era su dueña, eso era algo que únicamente harían entre ellos, ese era el pacto entre ellos, no necesito decirlo en voz alta, él correspondió a su pedido besándola de vuelta, tres, dos, uno y ambos terminaron, estaban tan extasiados que incluso les estaba costando trabajo recuperar su respiración, la cabeza les daba vueltas, estaba tan mojado debajo de ellos, que Ranma tan solo la giro junto con él por el tatami, obligándola a quedar sobre su pecho.
No podían creerlo, no solo había sido el mejor sexo de sus vidas, querían seguir tenido más, casi como temiendo que no fuera real. Se besaron por un rato más ya con calma, ambos necesitaban respirar.
Necesito agua, tengo la boca seca
Igual yo, iré a buscar algo que nos ayude con eso, mientras vístete
Ranma tomo sus pantalones y se marchó, Akane no tenía nada de ganas por vestirse, prefería quedarse así, desnuda, no tenía nada que ocultarle a Ranma, rodo por el tatami pensando en si vestirse o no, pero antes de que lograra tomar una decisión el volvió, llevaba dos pedazos de bambú llenos de agua, sonrió al verla rodando de un lado a otro, se sentó a un lado de ella, nalgueándola en el proceso.
Mínimo ponte la yukata te dará frio
Ella obedeció. Tomo el agua que él le acercaba, nuevamente necesitaba hablar, quería dejarle en claro que lo amaba y debía aprovechar esta oportunidad, el silencio reinaba por todo el lugar, Ranma veía hacia la ventana, embelesado por la luna.
Mi nombre como ya te dije es Akane Tendo, fui la prometida del rey que derrotaste hoy…
Ranma hizo el intento de subir un dedo a sus labios y no dejarla continuar con su relato, pero ella se apartó, de verdad quería sacarlo todo, para que él supiera quien era ella y si era digna de su confianza, solo él podría tomar esta decisión, nadie podría obligarlo, aunque ella estaba segura de que si él la rechazaba ya nada tendría sentido en su vida, ladeo su cabeza y lo vio directo a los ojos.
Déjame continuar, quiero explicarte
No importa Akane, de verdad que no importa tu pasado, a mi no me preocupa, solo quiero saber si quieres un futuro a mi lado o si esto fue una despedida
Yo quiero todo a tu lado..
Entonces nada más importa, seremos solo tú y solo yo, no importa lo que los demás digan..
Quiero que confíes en mí, que sepas de mi pasado para nunca nadie te haga dudar de nada, el primer día que llegaron yo estaba junto con unas compañeras activando las trampas
¿todas las trampas fueron ideas tuyas?
En su mayoría, algunas eran solo experimentos que olvide desactivar, pero vaya que servían
Que lista eres- Ranma la observaba con satisfacción, orgulloso de ella
Como prometida del rey fui entrenada desde que aprendí a caminar para defender mi reino y a su majestad, se de artes marciales y armas más de lo que te demostré, ahora recuerdo que soy realmente bueno en eso
Bien
No, antes el abuelo de mi prometido decía que él como hombre no podía desposar a una mujer más fuerte que él
Que idiota, yo adoro tu fortaleza y más allá de eso lo inteligente que eres- dijo Ranma con absoluta sinceridad, acomodo el cabello rebelde de Akane detrás de su oreja.
Pues por ser inteligente era la favorita de Shinnosuke- Ranma sintió un trago amargo en la garganta, escucharla decir el nombre de su antiguo prometido le hacia desear escucharla gritar el suyo, se contuvo, arreglaría eso después, primero la escucharía- crecimos juntos, al ser el único nieto y único heredero del reino debía dejar bastante descendencia, por lo que tenía bastantes prometidas
Y pensar que yo solo tengo ojos para ti, eres más que suficiente para mí, eres única- Akane sonrió, era terriblemente halagador escucharlo hablar
Pues no sé si era la más lista o la más bella, pero nunca me sentí satisfecha de competir con otras mujeres por el afecto de él, yo solo hacia mi trabajo y lo hacia bien. aquel día varios de tus hombres nos alcanzaron antes de que terminara de poner las trampas y para evitar que cruzaran, me arroje al lago para intentar derribar el puente, pero sin poder preverlo todo se me vino abajo intente salir, todo esfuerzo fue en vano me arrastro la corriente y ya, solo recuerdo que fuiste lo primero que vi, no había nada más en mi cabeza que tú, con el paso de los días intente recordar, nada venía a mí, solo tú, me llene de angustia cuando vi a Shinnosuke entrar por la ventana, en ese instante todo llego a mi memoria de golpe, pensé que te había traicionado atrayendo a Shinno a tu palacio, pero también me sentía culpable de haber traicionado mi hogar, me había quedado sin hogar no era feliz ahí, aunque me sentía lo suficientemente culpable con ambos lados como para intentar hacer algo, preferí solo dejar que los demás decidieran por mi, pero nunca saliste de mi mente o de mi corazón, Ranma en algún momento cuando son sabia quien era tú me hiciste sentir completa siendo como fui, ahora que recupere la memoria me di cuenta de lo liberador que es hacer lo que dicta mi corazón y no lo que se supone que debo hacer para complacer a los demás, por fin pude ser y actuar a mi manera y me gusta y todo eso te lo debo a ti, me ayudaste a saber quien soy yo, yo me enamore de ti y estoy más segura ahora que antes, te amo.
Yo no necesito de tus explicaciones, no pasa nada, no me debes nada, confió en ti, te lo dije antes y te lo digo ahora, prometo amarte, en cada latido de mi vida, en cada respiro de amor, en cada poro de tu piel, jamás traicionarte, aunque la vida en ellos se me vaya, mi amor es una promesa para ti, seré únicamente tuyo, hasta mi último aliento, ¿me explico?
Pero
Pero nada Akane confió en ti, siempre lo hice, fue duro escuchar a otros dudar de ti, pero no necesito más, se que eres sincera, yo quiero ofrecerte al mundo a tus pies, ¿quieres estar conmigo? Jamás te obligaría a estarlo, pero por favor acepta, la vida entera, la quiero contigo.
Akane acepto, obvio que acepto, por más cariño que sentía por Shinnosuke jamás podría compararlo con el amor que sentía por Ranma, él la hacia sentir completa. Estuvieron escondidos en aquel lugar por unos pocos días más, recolectaban alimentos de por ahí, el agua del estanque estaba limpia, la casa de la que se adueñaron no estaba tan mal, estuvieron hablando por mucho más tiempo, jurándose amor de mil formas, inventando nuevas palabras para decirse lo mucho que se amaban. Regresaron a casa, Ranma debía estar presente para saber a qué convenios había llegado Ryoga, Akane sabia de la desconfianza de los amigos de Ranma, tenia nervios de no ser aceptada, ¿qué tal que la rechazaban todos y si lograban que Ranma cambiara de opinión? ¡no! Eso jamás si existía algo de lo que no dudaba era del amor que sentían uno por el otro, debía encontrar la forma de agradarle a los demás, seguro lo lograría.
En cuanto llegaron Ranma pido que le alistaran el baño y una buena mesa, repleta de alimentos mando a llamar a sus secretario, a sus generales a todo aquel que tuviera un papel importante dentro de su reino, dispuso de una doncella para que ayudara a Akane " te prometo que comprare mejores telas, todas las que tú quieras para tus kimonos, desde ahora todo lo que quieras te lo daré" después de decirle eso, desapareció en su baño, dejándola al cuidado de la doncella, eso no había pasado antes, él le enjabonaba la espalda y ella a él, no quería cambios, quiso entrar a su baño y pedir una explicación pero no se atrevía, tal vez era la costumbre de su reino que una vez que están juntos cada quien vive en su lado del palacio, así era en su antiguo hogar, el rey dormía en una habitación distinta de la reina, pero ellos aun no estaban casados, ni siquiera los de su reino sabían que habían decidido permanecer juntos, ella no quería vivir una vida aparte y solo compartir el mismo techo, tenía que aclarárselo, mientras se debatía entre entrar o no, Ranma salió del baño, envuelto en una yukata.
Creí que estarías bañándote también, bueno no importa, usa mi baño, doncella trae sus cosas y ayúdala a estar lo más pronto posible- le dio un beso en los labios- no te tardes ya vamos retrasados
Akane no entendió cuál era su prisa, pero no quería decepcionarlo, hablaría con él después, al salir de su baño la doncella le ayudo a vestirse y arreglarse, jamás había visto telas tan finas y coloridas, era como un cuento de hadas y ella era la protagonista, la princesa, estaba alegre, sonriente, quiso ir al gran comedor lo más aprisa que pudo, en el camino vio a Ranma y a Ryoga hablando en secreto, sabia que era de mala educación espiarlos, pero no había dudas que hablaban de ella, su intuición se lo decía, tal vez si escuchaba un poco de la conversación podría saber que era lo que no le agradaba a Ryoga de ella y trabajaría en eso.
Así que piensas casarte con ella- era más una afirmación que una duda
Lo más pronto posible
Vaya sabia que la amabas, pero estas seguro de que es confiable
Apostaría tu vida y la mía en ello
Apuesta solo con la tuya
Para que veas que tanto confió en ella, de verdad la amo, quiero que lo entiendas
Lo sé, siempre lo supe y lo confirmé cuando fuiste por ella, tú no ibas por un reino, tú ibas por ella
Lo siento
está bien, es primera vez que dejas todo por una mujer, espero que sea la última, la próxima vez ..
no habrá próxima, es solo ella
bueno, como sea, por suerte me tienes a mí y me hice cargo de todo, así que para la próxima
que no habrá otra
lo sé, aquel "rey" prefirió sacrificarla a ella, dejo que te la llevaras, no quiso saber el destino que le deparaba, solo la dejo ir, con tal de salvar su reino y a su gente, en cambio tú hubieras incendiado cada rincón si la veías en peligro, el hecho de que ella nos recibiera me hace estar seguro de que fue el motivo por el cual no llegaste tirando puertas- Ryoga soltó una carcajada, no como una burla, pero si para marcar lo irónico de la situación, como una vida representa cosas distintas para todos.
Con eso le bastaba a Akane no quería seguir espiando, le bastaba con saber que su mejor amigo estaba feliz con su decisión, los demás detalles se los preguntaría después a Ranma, entro en el gran salón, un hombre se encargo de anunciarla como la señorita Akane Tendo, su doncella la tomo de la mano y la guio frente a una mesa delante de todos. Ranma entro en ese instante alcanzándola, colocándose a lado de ella.
¿Qué esta pasando? ¿Por qué están todos reunidos aquí?
No podía esperar más
¿para qué?- Ranma volteo a verla, sonriendo de oreja a oreja, nadie nunca lo había visto sonreír así
Para casarme contigo
No hubo más palabras, la respuesta era obvia, se lanzo a sus labios entrelazando sus brazos en su cuello, lo beso con tanto amor y ternura que todos los presentes podían sentir su cariño en el aire.
Alguien carraspeo, dijo unas cuantas palabras, ellos dijeron otras bellas promesas de amor "siempre tuyo, siempre mía, siempre nuestro" y con eso sellaron su historia.
De ahora en adelante ella será su reina, ella gobernara a mi lado, deberán obedecerla y servirla como una reina merece, su palabra es ley y su voz debe ser escuchada, les presento a su única reina Akane Saotome.
Todos vitorearon, era un gran día, las dudas y desavenencias estaban disueltas, nunca más volvió a ver a Shinnosuke y cuando lo recordaba le deseaba lo mejor, no era un mal hombre, pero no ella para ella, su reino pronto se unió al de Ranma haciendo de su reinado una era de prosperidad y abundancia.
Con el pasar del tiempo se sintió más que bienvenida y amada por su nuevo reino, Ranma la dejaba ir y hacer lo que prefiriera, lo que mejor le parecía, sin ponerle peros ni contras, confiaba en ella, la apoyaba, la alentaba y sobre todo la respetaba.
Vivieron por muchos años completamente enamorados, sin tiempo para mirar a alguien más, se pertenecían uno al otro, con el pasar de los años la familia creció y siguió creciendo, hijos, nietos, bisnietos, cumplieron su palabra de acompañarse hasta su ultimo aliento. Fin
