-¡e-es imposible…estas vivo!- Toothy contemplaba con los ojos bien abiertos, al ser frente a él y su grupo de rescate. Su piel bronceada por el imponente sol, con notables cicatrices en su cuello, brazos y rostro. El cabello largo hasta los hombros, pero lo que más era apreciable, pese al a oscuridad de su flequillo, eran esos endemoniados y venenosos ojos amarillos, cuales brillaban como una bestia a punto de cazar en la oscuridad.
-¡claro que estoy vivo, maldito pecoso!- Flippy agitó su cuchilla, limpiando la sangre de su reciente víctima – ahora… -
-¡¿por qué…demonios apareces ahora?!- Petunia tenía la gran necesidad de darle una bofetada al peli verde - ¡no sabes todo lo que se pasó por tu culpa! ¡No sabes todo lo que sufrieron mis amigos por TU CULPA!- enfatizó las dos últimas palabras con mucha rabia y desesperación en su voz - ¡NO TIENES IDEA DE LO MUCHO QUE SUFRIÓ FLAKY, MALDITO SEAS!-
-¿Flaky…?- hizo mención de ese nombre como si tuviera muy poco valor - ¡ah, Flaky!, ya la recuerdo- dijo, como sí aquello fuera una mera cosa sin importancia, como el clima. Petunia no entendía ese extraño comportamiento – disculpen si me olvido algunos nombres, es solo que…ehm, bueno, ya saben – plasmó una sonrisa de lo más sínica, rebelando unos dientes cuales parecían colmillos listos para desgarrar el alma de su presa – después de todo, no es como si fuera necesario acordarme los nombres de todos ¿o sí? –
-¡¿QUÉ HAS DICHO?! – no concebía las palabras liberadas por el ente verde, no cabía en su cabeza aquella referencia a las personas que, una vez, fueron parte de su vida
-¡de ti si me acuerdo, Petuni-chan~! – su tono de voz fue casi igual de hipócrita que el de Lummpy, cuando ella y su maestro realizaban sus mortales y suicidas practicas – aún se me viene a la mente esa vez en que por poco me apodero de tu…ya sabes qué – soltó con total descaro aquel momento que padeció la joven peli azul, contra ese demonio deseoso de lujuria
- ¡ERES UN INFELIZ! – harta del comportamiento de Flippy, Petunia dio un salto en su dirección, lista para enterrarle las garras en el pecho, más en eso Toothy la detuvo con un grito
-¡espera Petunia, no lo lastimes!- la mencionada dejó a pocos centímetros sus delgadas y filosas garras del pecho del joven veterano. Este en cambio no borró su perfecta y victoriosa sonrisa - ¡creo que…que él…él perdió la/!-
- no perdí mi memoria, si eso estabas a punto de decir – corrigió el peli verde – hay cosas que en verdad no son necesarias tomarlas en la mente, como tu nombre…pecoso- señaló al peli morado
-Toothy, mi nombre es Toothy- se presentó como quién temiendo de la reacción de alguien nuevo
-ya dije, no es necesario que las cosas sin valor las retenga acá – señaló su cabeza, a la altura de su sien – en mi cerebro –
-¡oye, no me dirás que te olvidaste de nosotros!- esta vez Lifty participó de la discusión
-¿hum? – Flippy observo a ambos gemelos con cierta intriga - ¿ustedes…quién mierda son ustedes? –
-¡ahora si lo mato! – Lifty iba a soltar unas cuantas balas en la dirección del soldado, cuando su hermano lo detiene con un golpe en la cabeza
- idiota, nosotros no estuvimos con él en ese tiempo –
-¡oh, cierto! –
Mientras los de GENEOHT y el nuevo miembro de la rebelión hablaban acaloradamente, Ant aprovecho la distracción y comenzó a retirarse lentamente, arrastrándose poco a poco…
-¿A dónde crees que vas? – preguntó Flippy, con la mirada aún en el grupo – la basura debe quedarse en un solo lugar, no esparcirse y causar más molestias – Flippy gira lentamente su rostro, quedando de rabillo al rostro de Ant – hay asuntos que debo arreglar contigo, zorrita –
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-lo escuche, claramente dijeron Flaky…entonces…eres tú – su voz, sus rasgos, su mirar sombría pero fascinante cubiertos por la capucha; no podía ser nadie más que él. Era su enemigo, era Splendont.
Los tres personajes quedaron pálidos e inmóviles, pensando en mil cosas que ocurrirían contra tan potente y diabólico enemigo, más no esperaron lo siguiente…
-¡oh Dios mío eres tú, la chica que estaba buscando!- Red cayó de rodillas al suelo, llevando sus manos a su rostro, tratando de limpiar las lágrimas que emergían de sus ojos con mucha insistencia-¡no puedo creerlo, eres tú! ¡Eres tú!- su voz esperanzada y su comportamiento distaban de ser quien era realmente.
Flaky y Splendid se mantenían al margen de él, pero muy atentos ante cualquier movimiento que pudiera realizar, más Handy observaba detalladamente todo lo que hacía el peli rojo. El tono de su voz, sus facciones, los movimientos de su cuerpo, todo era esencial para saber si lo que ocurría ahí era verdad o mentira…
-no puede ser… ¿acaso él…?- Handy dejo en el suelo a la pequeña, acomodándola en medio de una piedra plana donde podía reposar.
Caminó directo a Dont, con mucha calma pero seguro de sus pasos. Did lo observó atentamente, preparándose por si debía atacar al fantasma de carne y hueso frente a ellos…
-maldición, no dejo de llorar – decía Splendont mientras se frotaba el rostro con desesperación – odio llorar, pero estoy tan feliz…tan feliz-
-¿cómo te llamas?- soltó Handy con mucha sutileza. Red dejo las lágrimas y observó al peli naranja- dime, ¿cuál es tu nombre?-
-yo…no lo sé – respondió con tanta aflicción, que fue verdaderamente difícil de creer aquello. Pero Did era quien no aceptaba con toda firmeza, pues era imposible que él no reconozca a los seres que aborrece con toda su vida y es más, olvide hasta su propio nombre
-¡dime q es una broma…dímelo!- Did mantenía sus puños sujetando el barro del suelo, haciendo que salieran por entre las separaciones de sus dedos. Su voz quebrada por la ira y sus ojos dilatados por la abrumadora necesidad de matarlo ahí mismo, hacía que Red comenzara a sudar – ¡ES UNA JODIDA MENTIRA/!-
-¡Did cálmate, él dice la verdad!- Handy se colocó delante de Dont, evitando así que el peli rojo sufra ataques de pánico por el miedo proveniente de los ojos de Did- él dice la verdad…perdió la memoria – sentenció mirando los ojos de Red
-es cierto- contribuyó Flaky – lo sé, él perdió la memoria -
-¡¿qué quieres decir Flaky?! – Did no concebía la idea de tener a su mayor enemigo frente a él con pérdida de memoria –¡puede ser una trampa, estoy seguro!-
-¡en serio, no sé quién diablos soy! – Splendont se sujetó la cabeza con mucha fuerza, le dolía no poder saber su identidad
-¡entonces te hare recordar a golpes! – Splendid se levantó de su lugar y fue directo al peli rojo, pero Handy logro detenerlo justo a tiempo – ¡suéltame, déjame tonto!-
-¡será mejor que te calmes, ahora no es momento para hacer algo estúpido! – como pudo, Handy logro derribar a su compañero al suelo, haciendo que se golpeara la espalda – lo siento amigo, pero tenemos cosas mucho más importantes que hacer-
-¡mierda, tú te jodes, yo quiero acabar con él!-
-¡Splendid basta por favor! – Flaky cojeó hasta donde estaban sus amigos, tratando de ayudar en la situación. Red tan solo observaba sin comprender nada del asunto – te lo pido, ya es suficiente-
-¡Flaky, me pides que no elimine al hombre que mató a Flippy! – esa mención hizo que la pequeña se quedara inmóvil por unos segundos, pero en eso sujeto con su mano sana el cuello de la chamarra del peli celeste, agachándose a una altura permitida de su rostro con el de su compañero
-¡no es justo castigar a alguien que no recuerda su pasado! – grito a todo pulmón en el rostro de Did –¡estaríamos sentenciando a una persona inocente solo por sus actos pasados!-
-¡¿acaso te estas escuchando Flaky?! – Did no entendía nada de lo que decía la pequeña
-¡sé de lo que estoy hablando! ¡A Flippy lo juzgaron de igual manera! – Did y Handy se quedaron en silencio, pensando en lo que ella estaba diciendo – él…hizo muchas cosas malas en el pasado, nada lo puede borrar. Pero con el tiempo y nuestra ayuda, el dejo de ser lo que era, para ser nuestro amigo…pero aun así, pese a su cambio, ustedes lo juzgaban mal solo por haber tenido sangre en sus manos –
-Flaky, escúchate por favor, no es lo mismo/-
-de hecho, es como dice Flaky – intervino Handy – él fue un soldado entrenado para matar, pero al incluirse en su grupo, su pasado debía quedar atrás…más ustedes, incluyéndome, lo tachábamos de asesino – Did quedó pensativo unos minutos, tratando de asimilar todo lo que acababa de ocurrir
-no…bueno, si…yo…tienes razón, Flaky – dejó que su peso lo ganara y se recostó de nuevo en el suelo – soy un maldito –
-pe-perdón si interrumpo – Red se acercó un poco al grupo, temeroso de las reacciones que recibiría – ustedes saben quién soy, por ello les pido por favor ayúdenme…por favor-
-no…no podemos dejarlo acá, solo – la mención de Flaky hizo que tanto Handy como Did casi dieran un vuelco
-¡no estarás pensando en llevarlo a la base ¿verdad?! – ante la interrogativa del peli naranja, Flaky se quedó observándole un momento, para luego mirar en aquellos ojos rojos llenos de sinceridad, miedo, esperanza
-así es – confirmó segura ella – debemos llevarlo con nosotros, así sabremos qué fue lo que pasó en realidad-
-Flaky, tus deseos de buena gente no te llevaran siempre a la felicidad. En lo que dijo Did tiene razón, él fue quien hizo eso a Flippy – pese a las menciones de pasado, Flaky no soltó la mirada de Red, sintiendo que en sus ojos solo podía reflejarse la palabra "salvación"
-debemos ayudarlo, después de todo nos encargamos de salvar vidas, ¿no es así? – Handy miró a Flaky, luego a Splendont y dio por confirmado su participación con un sonoro suspiro
-entiendo, pero ten por seguro que al Mayor no le gustara nada de esto – sin más preámbulos, se acercó a Red y le tendió la mano para que se levantase – debemos irnos de aquí, lo más pronto posible-
-podemos volver a mi refugio para que descansen – al mencionar aquel lugar, la mano herida de Flaky, la cual ya estaba regenerándose, tembló casi perceptible
-no, debemos irnos de aquí ya – dijo ella, con un ligero temblor en sus palabras – debemos salir antes que nos encuentren-
-esperen – Did se levantó rápidamente del suelo – ¿qué haremos con Petunia y los demás?, aparte de los dos miserables que ayudaron a Flaky-
-¡Shifty, Lifty!-
-no podemos hacer nada nosotros dos. Flaky esta herida y con el desmemoriado no podremos pelear, además no te olvides que Cuddles y Zack están del otro lado. Puede que se haga un milagro y esos dos se junten con el grupo de Petunia-
-espero que tengas razón –
-no, nosotros debemos ir y ayudarles. Debemos de regresar juntos – Flaky ya estaba sintiendo su cuerpo en mejor estado y su mano ya había dejado de sangrar – son nuestros compañeros, no podemos dejarlos en el campo de batalla-
-Flaky, no dudes que también me preocupan ellos, en especial Petunia, pero ¿qué pasaría si nos encontramos con IMPERIUM? – Handy sujetó por los hombros a la pequeña – ellos son demasiados para nosotros, son más de 40 o por ahí. Conociendo a Cuddles y Petunia, estoy seguro que se las arreglaran a la perfección-
-no…tú también tienes miedo ¿verdad? – lo dicho por Flaky dejo sorprendido a Handy, más este sabia de lo que hablaba
-mis manos tiemblan mucho, ¿no es cierto?- ella afirmo levemente – demonios, ni yo mismo puedo controlarme cuando trato de verme cool-
-oye Handy, yo creo que mejor los buscamos, además si somos más, seremos capaces de salir con vida de aquí – sugirió Did
Handy dudaba, cosa que era raro en él ya que siempre actuaba con mucha seguridad. Tenía que pensar claras las cosas; si se dirigían a la base en las condiciones en las que estaban, serian emboscados rápidamente por IMPERIUM y asesinados en un santiamén, o secuestrados y utilizados por la organización como rehenes.
Pero si se reunían con los demás, tendría que verse cara a cara con Petunia, cosa que no sería buena idea aún, pero él necesitaba hablar lo más antes posible, además debía asegurarse que no le pasara nada a ella y su bebé…
-cielos, creo que debemos dirigirnos a donde están los demás, pero hay que hacerlo rápido – Did asintió, Flaky también, Red tan solo deseaba salir de ahí y sentirse cómodo en donde sea, menos entre la salvaje naturaleza.
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-¡dime que es una maldita mentira!- el Mayor y sus compañeros, exceptuando a Lummpy, habían recibido nuevas noticias del estado de sus camaradas – ¡¿cómo que el GPS de sus vehículos no aparece en el sistema?!-
-hemos hecho todo lo posible, jefe, pero las coordenadas de sus posiciones se borraron en un instante, luego de que comenzaran a reunirse según el plan – Rat buscaba entre todos los sistemas de rastreo que tenían, tratando de ubicar aunque sea una mínima señal – es imposible, no lo ubico ni con el sistema común de rastreo, tal vez sus vehículos sufrieron un accidente-
-¡¿todos a la vez?! – el Mayor estaba histérico de los nervios, su ojo daba tics y su pierna no dejaba de temblar- ¡maldita sea, sabía que no debí dejarlos salir!-
-no es tu culpa, de seguro sucedió algo con los vehículos, eso es todo/ - iba diciendo Bud, cuando en eso
-¡señor, hemos localizado una señal muy débil! – los 2 generales se acercaron a la pantalla, donde el asistente de comunicaciones plasmaba las coordenadas
-¡¿cuál es el código del vehículo?! – antes de que uno de los asistentes respondiera a la orden del Mayor, Bud comenzó a temblar notoriamente, cosa que no pasó desapercibido por sus dos compañeros – ¿qué sucede Bud?/-
-¡APAGUEN EL SISTEMA, CIERREN TODA COMUNICACIÓN EXTERNA DE LA BASE! – su grito fue oído por todos los presentes en el centro de comunicaciones –¡ES IMPERIUM!-
No aguardaron ni un segundo más. Rat y los asistentes comenzaron con el bloqueo rápidamente, apagando el sistema y neutralizando las señales de comunicación externa. El Mayor sacó de su bolsillo una llave plateada, llevándola para insertarla en una cerradura, cubierta de una tapa de cristal y enmarcada con el típico cinto de seguridad…
-Dios por favor, qué no les pase nada a esos mocosos – sin más que pedir, el jefe rompió el cristal he inserto la llave y lo giró, apagando así el sistema operativo de GENEOHT. Un sonido agudo se escuchó, luego fue bajando a grave y finalmente, silencio total – tenemos que rezar por ellos, ahora están solos-
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Entre las malezas, arbustos y demás follaje espeso, Cuddles y el rastreador caminaban con mucho cuidado, evitando dar aviso al enemigo con cualquier tipo de sonido. Sabían que habían sido descubiertos, pero no por quienes, por ello debían ser precavidos si querían salir ilesos del bosque…
-no hay manera, la base apagó el sistema – comunico Zack – me temo, señor, que no podremos alertar a nadie de nuestras ubicaciones-
-entiendo – confirmo Cuddles – pero es raro, ¿por qué apagarían sus señales?-
-tal vez el código mandado en la noche fue un quiebre para dar a conocer nuestras posiciones, o la de GENEOHT-
-no lo sé, debe ser algo más grande que eso. Por una llamada abierta que duro casi 10 segundos, no pudo haber sido rastreada con tanta facilidad – las situaciones no daban merito a un apagón de esa magnitud, era imposible que por una transmisión así fuera alanzada por IMPERIUM, quienes estaban a 5 días de su posición actual – debemos darnos prisa y encontrar a los demás, algo no me gusta para nada – Cuddles siguió caminando presuroso, sin dejar de pensar en los irresponsables que eran sus amigos – cuando los encuentre, conocerán mi verdadera furia, los hare tiritas, verán que con algo así no se juega, tú que dices Zack? – no recibió respuesta alguna – ¿Zack? –
- Agh... – al escuchar un leve gemido, Cuddles se giró sobre su posición, dándose con la horrible sorpresa que no deseaba tener. El cuerpo del rastreador estaba cortado, desde el hombro izquierdo hasta la cadera derecha, sus restos yacía en el abundante césped. Cuddles podía sentir como la sangre le subía hasta la cabeza y bajaba rápidamente a todo su cuerpo, junto a la adrenalina y sus deseos de asesinar - ¡ANT! –
-hasta que al fin te encuentro – soltó lo que quedaba del rastreador – conejito –
- ¡maldito miserable! – los ojos de Cuddles se iluminaban de su característico tono amarillo metálico - ¡VOY A MATARTE AHORA MISMO! –
-¡cierra la boca! – frente al rubio, aparecieron unos 16 hombres con sus respectivas armas, listos para soltar todas sus municiones en Cuddles – esta vez no saldrás victorioso – una sonrisa de triunfo se agrandó en el pálido y casi grisáceo rostro del gemelo asesino – ¡prepárate para morir con total agonía y lentitud, aborto de la humanidad!-
Un chasquido de sus dedos y las balas salieron estrepitosamente de sus armas, cayendo de lleno al cuerpo de Cuddles, otras incluso, en su cabeza. Cuando el fusilamiento acabó, el humo que despedían los cañones fue evaporándose poco a poco, pero era de ese mismo ritmo en que la sangre que brotaba de Cuddles, era detenida por el cierre de su tejido en las heridas…
-es común que la peste se demore en caer, pero nada es eterno – Ant observaba como el cuerpo de Cuddles dejaba de temblar de dolor, para luego elevarse firme ante su enemigo. Cuddles estaba bañado completamente de su sangre, dándole un aspecto más peligroso – tu mirada no intimida a nadie – pese a eso, los ojos amarillos pasaron a ser un color miel más intenso - ¿qué es ésta vibración que transmite en el aire? –
-tengo muy claro en mente que ahora, no es el momento de saldar cuentas del pasado – dijo con mucha calma, pero pasó a colocarse en posición de ataque- aunque las circunstancias se volvieron a tu favor –
-no puedes ganar, dalo por entendido de una vez- una fuerte aura de energía emergía del cuerpo de Cuddles. Era extraño para los soldados, pese a solo sentir una corriente de aire caliente, pero no para Ant. Él ya sabía lo que ocurría – ¿ha despertado su verdadero instinto? –
En un segundo estaba ahí, frente a todos, al momento desapareció frente de sus vistas, perdiéndose entre la naturaleza amiga que le brindaba camuflaje perfecto. Los soldados no esperaron orden alguna, solo dispararon a todas las direcciones que pudieran, pero no daban más de 10 disparos antes de caer muertos, con miembros cercenados o decapitados, incluso partidos de la misma forma que su compañero caído.
Con la acción presente tenia despavorido y fuera de control al enemigo, por ende contaba con la oportunidad única de atacar a su verdadero contrincante…
-habrás alcanzado buenos resultados –dijo el gemelo, cosa que Cuddles logro escuchar – pero no podrás engañarme con simples patrañas – el joven rubio percibió algo extraño en las manos de Ant, por ende desvió su ataque hacia un tronco grueso y alto.
El árbol fue destrozado por el ataque de Cuddles, pero el otro árbol en dirección a Ant, quedo pulverizado en millones de astillas. Cuddles quedo sorprendido por el enorme poder de su contrincante…
-¡¿q-que diablos fue eso?! – pregunto, anonadado de tan gigantesca presión alrededor del gemelo
-llámalo "poder superior" – las manos de Ant estaban calientes – esta vez no tendré equivocación alguna contigo, te eliminare ahora mismo –
Cuddles observo detalladamente las manos de Ant; emitían vapor, lo que su ataque tendría que ver con fuego o alguna sustancia inflamable, pero no había rastro de ninguno de los dos, además las astillas del árbol no tenían ningún rastro de carbón…
-¿qué diablos es lo que pasó? –sus pensamientos lo distrajeron del ataque del gemelo, una de sus garras rasgó el chaleco militar junto a un poco de carne de su pecho –veo que tú también has cambiado mucho, pero con tan poco valor y poder no lograras matarme –
-cuida tu espalda, amarillo, que si no… - nuevamente otro ataque por parte de Ant, logro alcanzar el pecho de Cuddles, acertándole un golpe especial, uno que le quitó el aliento y lo dejo tirado en medio de dos arboles medianos partidos por su peso, fuerza y presión recibidas – hay maneras más dolorosas de acabar con alguien como tú, si bien me entiendes – el gemelo pisó fuertemente en la cabeza de Cuddles, impidiendo que este se levante – puedo retenerte en IMPERIUM, mientras te torturan todos los días, las 24 horas completas. También puedo pedir rescate por ti, cosa que no duraran en entregarme algo que necesito para hacerte sufrir-
-¡ellos no harán eso, saben que prefiero dar mi vida a cambio de que IMPERIUM caiga! – la respuesta no le agrado para nada al gemelo. Este presiono con toda su fuerza el cráneo de Cuddles, haciendo que de alaridos desesperantes – ¡USTEDES PAGARAN TODO LO QUE HICIERON HASTA AHORA, ABSOLUTAMENTE TODO! –
-el pasado no nos interesa. El presente esta ahora, y el futuro lo tengo planeado – Ant libero la cabeza de su contrincante, agachándose hasta quedar cerca de su oído – mi futuro…es verte sufrir, mientras torturo con gozo y placer el cuerpo de tu querida noviecita – los ojos de Cuddles se abrieron como platos ante la mención – pienso cortarle la piel, abrirla y separarla lentamente – su voz era seductora y ronca, como si aquello fuera un cortejo al ser más enfermizo del planeta – cortar sus pequeños senos y devorarlos, clavar mis garras en su suave culo y rasgarlo, rebanar su carne en finas y delicadas tiras, separar sus huesos con mis dientes –se detuvo al contemplar el sudor que emanaba del rostro de Cuddles, provocando en él una enfermiza sonrisa – y por ultimo…aplastar su insignificante cabeza con estas mismas manos –
-va…vas a…tú…- Ant miró intrigado a Cuddles ante su extraña forma de hablar, más en eso los recuerdos que su primer encuentro le llego a la mente – yo…yo –
-sí, vamos, quiero verte perder el control una vez más – el gemelo fue alejándose lentamente del rubio, sabiendo de antemano lo que estaba a punto de ocurrir – ¡vamos, maldición, pierde el control y con eso, piérdete en tu ser! –
-¡CUDDLES DETENTE! – antes de que una guerra infernal se desatara, la voz de uno de sus camaradas detuvo su locura.
El rubio dejo de temblar, su rostro dejo de contraerse por la rabia y sus ojos tomaron su natural color.
Ant se giró para atacar a quien osaba desbaratar su táctica, pero al percatarse de las personas que lo encontraron, quedo sorprendido por uno de ellos. No solo era aquel ser en quien jamás pensó volver a ver, ya que su cuerpo estaba ahí, frente a él, con vida; era la personificación de la repugnancia en sí, el odio y la abominación que sentía por aquel miserable humano…
-¡demonios, la hemos cagado toda! – Did miraba con cierto temor al grisáceo personaje, dudando de si atacar o esperar un milagro
-Did, contamos contigo y Cuddles, por favor – Handy estaba muy alejado de su compañero, junto a Flaky y Splendont. Este último era observado con tal odio por parte de Ant, que sentía como la sangre se posaba en su rostro de la vergüenza
-así que…estas con vida, maldita rata inmunda – Ant aguardaba alguna respuesta, pero nadie comprendió hasta que el gemelo señaló a Red – ¡cómo es la muerte, ni esa diosa te desea en su reinado de dolor y sufrimiento! –
-¡aléjate de mi amigo! – dijo Did por Cuddles, listo a punto de atacar a Ant – si quieres pelear, entonces atácame con todo lo que tengas –
-¡DID, NO SEAS ESTÚPIDO!- Cuddles seguía tirado en el suelo, borracho del dolor que le producía la jaqueca a causa del golpe del gemelo – ¡maldita sea! – su visión se hacía cada vez más borrosa – debo hacer algo antes que nos maten a todos acá –
-espero que hayas rezado mucho, ojala el cielo acepte a una peste como tú – Ant apuntó a Splendid con sus dos manos, Did se cubrió lo más que pudo con sus antebrazos, poniendo fuerza en sus piernas para el impacto que vendría a continuación – ¡prepárate! –
-¡NO LO HAGAS DID, TIENE ALGO EN LAS MANOS! – con solo haber dicho aquellas palabras, el ataque de Ant vino de una forma que nadie lograría verlo, no con ojos humanos. Did pudo observar detalladamente, como si fuese una película en cámara lenta, las palmas de su enemigo con mucho cuidado
-¡tiene que ser una broma! – dijo, al percatarse de aquello que podría haberlo matado de no ser porque alguien, no supo en ese momento, lo salvó empujándolo hacia un lado - ¡FLAKY! – aquello que haya sido disparado, logro destrozar el tobillo de la peli roja, dejando su carne amollada y abierta. Más en eso, fue grande la sorpresa de Did al ver que el ataque que recibió Flaky, no fue sino la punta de lo que se disparó, dado a que el árbol a su lado estaba totalmente evaporado - ¡FLAKY RESISTE! –
-tch- chistó el gemelo – no se atrevan a intervenir – levantó nuevamente sus manos, en dirección a Did y Flaky
-¡SALGAN DE AHÍ! – Handy miraba con miedo cómo las vidas de sus amigos serian arrebatadas
-¡CORRAN! – Cuddles no pudo hacer mucho en su actual estado
Estaban perdidos.
-jheeee… - algo pequeño y brillante, reflejado por el sol, caía rápidamente desde el cielo, llegando a clavarse en medio de la mano izquierda de Ant. Luego de eso, miles de balas traspasaron el cuerpo del gemelo, reventándolo como una bomba de sangre, carne, tripas y demás.
Did cubrió a su amiga para que las balas no la lastimaran, Handy protegió con su cuerpo a Red, quien no dejaba de temblar por todo lo ocurrido, Cuddles se cubrió el rostro por la excesiva sangre que se salpicaba a todas partes. Cuando el sonido ensordecedor de las balas cesaron, el polvo que se levantó por las perforaciones en la tierra se disipó y la sangre dejó de distribuirse, Cuddles descubrió sus ojos, para tratar de ordenar los sucesos que pasaron sin siquiera comprender cómo.
Ahí, parado frente a él, la oscura silueta de la resurrección misma, descubría su identidad ante los ojos incrédulos de sus ex compañeros. Cuddles le temblaba la mandíbula, Handy no apartaba sus sorprendidos ojos miel de él, Did giro lentamente su cabeza y le fue imposible respirar por unos segundos. Pero quien pasó por la parte más dramática fue, sin duda alguna, Flaky…
-¡Flippy! – un susurro escapo de entre los labios de la pequeña, como una verdad que debió ser dicha desde mucho antes, una negación que destruye todo lo que la encerraba en su mundo y le hacía ver con claridad, que aquel ser del que nunca pudo abandonar de sus recuerdos, estaba con vida – ¡estas…estas vivo! –
-vaya vaya vaya… ¿qué tenemos acá? – Flippy fue acerándose hasta Cuddles, se agachó y lo tomo de la mandíbula cual aún le temblaba - cierra esa boca, mariquita, pueden entrarte moscas- y de un ligero golpecito, cerro los labios del rubio – aún tenemos trabajo que hacer, así que levanten sus traseros y muévanse –
-¡e-es imp-posible! – Cuddles no podía creerlo aún, pero al ver como el cuerpo del gemelo se movía, optó por acatar las órdenes del resucitado y levantarse para seguirlo
-por cierto, engendro – se detuvo a observar cómo Ant se retorcía para liberarse de la muerte – te dejo este regalito, disfrútalo – con precisión, le alcanzo una pequeña bolsa de tela, empapada de rojo – vámonos –
-necesito ayuda, creo que no se puede mover – intervino Handy, refiriéndose al asustadizo desmemoriado de Red
-que el rarito de allá te ayude – dijo Flippy señalando a Did
-y-yo tengo que ayudar a Flaky – la nerviosa voz del peli celeste fue escuchada por el demonio verde, antes de seguir avanzando hacia su destino. Él se detuvo un segundo, luego se giró sobre sus talones y desde esa distancia, la vio a ella – tiene el tobillo mal, debo cargarla –
- ¿qué estas esperando? – la voz de Flippy sonó muy amenazante y a la vez, arrogante, como si aquella excusa fuera tan innecesaria incluso de decirla. Flaky lo miraba tratando de comprender que era lo que ocurría – levántense, no tenemos tiempo, a menos que quieran enfrentarse a esa bestia – señalo el cuerpo casi recuperado del grisáceo hermano – vámonos –
-algo no está bien con él- susurró Handy, quien trataba de todos los medios cargar a Red, quien a su vez, estaba tan tieso como una piedra por el miedo de aquella escena
*****slash*****
La base de los revolucionarios, al norte del enorme bosque más peligroso que pudiese existir. Fue ahí donde los tres grupos llegaron a parar, junto a unos cuantos miembros de la misma base anfitriona…
-estén cómodos…si es que pueden – la mención sarcástica de Flippy hacia dudar mucho sobre la seguridad del lugar. No sabían lo que podría pasarles, pese a tener al joven veterano. Todos caminaron hacia una enorme tienda, donde al levantar el ala de la entrada, se dieron con la sorpresa de sus vidas
-¡chicos! – saludó enérgico Toothy, quien sentado al lado de Petunia, ayudaba en curar los raspones del menor de los hermanos - ¡qué alegría volver a verlos! – se acercó casi corriendo primero a su mejor amigo, su confidente de travesuras y el oído que siempre lo escuchaba y le aconsejaba para sus posibles citas – Cuddles amigo, que emoción, pudimos reunirnos todos – no se tomó la molestia de preguntarse si su amigo estaría lastimado, solo lo abrazo fuertemente por los hombros
-¡espera Toothy, me duele el cuerpo!- se quejó el rubio
-¡oh, lo siento! ¡la emoción, ya sabes! – se podía jurar que los ojos morados del joven pecoso se ponían cristalinos – lo siento, estuve pensando en ustedes y en las cosas que podrían pasarle… ¡pero gracias a Flippy, estamos todos reunidos! –
-él…- menciono Cuddles, observándolo descamparse todas las armas que tenía consigo – él no es Flippy –
Los demás jóvenes entraron detrás de Cuddles, cada uno con sus asuntos en la mente…
-¡Handy, Did, Flaky!- Toothy los menciono en el orden en que ingresaban, pero al ver al siguiente miembro, quedo pálido como el mármol - ¡¿ÉL?! –
-¡esperen! – Intervino Handy – ¡no es lo que creen, deben escucharnos antes por favor! –
El crujir de unos nudillos llamó la atención de todos, más al ver de quien se trataba, los nervios se pusieron a flor de piel en cada uno de los presentes, exceptuando claro a Flippy y Handy…
-¡dime que esto es una broma de mal gusto, antes que acabe yo misma con esta farsa de una buena vez! – Petunia se acercaba lentamente al peli naranja, provocando un miedo muy latente en todos los espectadores, incluyendo a Red. Más Handy en cambio, sostenía la mirada firme ante su amada, quien por mero capricho de darle la contra, él se acercó a la bestia azul, pese a tener en cuenta el terror que plasmaban los ojos de sus amigos y pedían en silencio que no le respondiese, incluso, que no la tocara
-no es ninguna broma, Petunia – respondió con mucha serenidad y seguridad – han ocurrido muchas cosas en estas últimas horas, que no tengo el inicio o al menos, una parte de eso para narrarla – ambos personajes ya estaban en medio del escenario, mirándose con aquellos sentimientos que aún guardaban en su interior de hace poco
-espero que tengas una buena excusa para no matar a ese mal nacido – hizo seña con sus azules ojos a los de Splendont, este dio un respingón por el temor que le producía esas palabras
-te lo aseguro, no hay nada más que lo que tengo que decirte, pero por lo que veo… - se giró un poco, contemplando el panorama de sus compañeros – este no será el mejor lugar, por ahora debemos pensar en cómo irnos de acá –
-de eso nada – interrumpió Flippy – ya se reconciliaron, cosa que no me interesa, ahora debemos alistarnos para ir a la base GENEOHT si mal no recuerdo – todos se quedaron atentos ante sus palabras – hay asuntos que debo discutir con el viejo ese –
-¡¿hablas en serio?! – preguntó Cuddles, de cierta forma emocionado por volver, solo sin dejarlo notar
-muy en serio, pero tengo cosas que hacer antes – caminó hacia la entrada de la tienda – alguien vendrá y les proporcionará medicamentos, comida y agua, aprovechen que en una hora salimos – sin más se retiró, dejando a todos pasmados por aquella conducta nueva en él
-Flippy…- todos tenían en cuenta que el peli verde no era el mismo, pero Flaky sentía que aquello no era más que una fachada extraña, inventada por él. El motivo, obviamente no lo sabia
*****slash*****
Los vehículos estaban estacionados formando un perímetro, agrupando a todos los miembros de IMPERIUM para resguardarlos de un ataque sorpresa a los pocos sobrevivientes. De casi medio centenar de hombres, solo quedaban unos 23, incluyendo a sus dos líderes.
En una de las carpas principales, Ant acariciaba la mejilla de su hermana con mucha delicadeza, como si esta fuera a romperse con tan solo un rose de sus dedos. Sentía la ira y el odio subirle hasta la cabeza, explotando en una catarata de emociones negativas bajar por sus venas hasta la punta de sus pies.
Habían hecho lo que nunca debieron hacer, ahora pagaran con creses sus deliberados actos con sus vidas…
-herma-mano – dijo a duras penas Ant. Este al escucharla hablar, se acercó más a ella, rosando un poco sus narices – n-no sien…to mi…cuerpo –
-no tienes que sentirlo, no será necesario – menciono su gemelo – pronto dejaras de sentir dolor, o una tranquilidad muy extraña. Como gustes decir –
-m-me voy a… ¿a morir, verdad? –
-claro que no, estúpida – él tomó entre sus manos, la cabeza de su hermana y lo elevó, a la altura de su rostro – no pude encontrar tu cuerpo, lo siento. Esos malnacidos ya saben cómo mutilar a uno de nosotros – una sonrisa fría pero sincera se plasmó en el rostro de ella
-tanto aborrecimiento que tenemos en nuestros corazones por el mundo que nos vio nacer, ahora ese corazón ya no existe, por ende, no tengo en que colocar este odio – su hermano contemplo esos ojos puros de dolor, odio, miedo.
Este, sin siquiera pensarlo dos veces, introdujo su mano al pecho, extrayendo de un solo jale su propio corazón. Lo acercó a la boca de su hermana, pintándole sus labios y un poco sus hoyuelos…
-este corazón, cual contiene nuestra misma sangre, nuestras mismas células, nuestras mismas vidas, es tuyo y mío. Tu cuerpo es un mero recipiente vacío, cual fue llenándose poco a poco, durante todo este tiempo que sufrimos como las almas en el infierno. Tú eres yo, yo soy tú, ambos tenemos "eso" que nos conecta y, a pesar de no estar dentro del otro, todo lo que tengo, incluso esta bomba de tiempo en mi mano…es tu nuevo corazón –
Como si fuese un estilo de música de cuna, los ojos de su gemela comenzaron a cerrarse lentamente, mientras una traicionera lágrima brotaba hasta caer en la mano de Ant. Como una punzada a sus ojos, él froto su ensangrentada mano sobre su rostro, limpiando las lágrimas que no dejaban de caer hasta su regazo
-juro…lo juro…- su voz quebrada y su aliento ahogándose en su garganta, impedían pronunciar bien su maldición. Un grito de dolor y sufrimiento escapó de su pecho, atormentando su propia vida con ese alarido al sol, iluminándole por entre la rendija de aquella tienda - ¡PAGARAN GENEOHT! ¡PAGARAN! – lanzó su corazón con mucha fuerza, destrozando uno que otras cosas de cristales -¡tomare sus vidas, las usare para tapar este agujero en mi ser! – haciendo presión en su pecho - ¡tomare toda su felicidad y las destruiré, dejándolo en sus pies! – su respiración estaba agitada, sus venas bombeaban con tal rapidez la sangre, cual rebalsaba por la herida de su extraído corazón – pero antes… - su voz en susurro, unos ojos completamente abiertos, expresando una locura muy preocupante. En sus labios se dibujaron unas muecas psicópatas difícil de entender para alguien común, simple – antes de todo…comenzare contigo…conejito~-
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Pasó con delicadeza los dedos sobre el relieve de su llave, cual tenía el nombre de su mejor amigo, junto a unos detalles de piratas. Lummpy no tenía conocimiento alguno sobre ese tema, y más cómo reaccionar frente a Russell. Todo le daba vueltas, las ideas y respuestas que tenía para todo, esta vez, no le servían para nada…
-Russell… - murmuró débilmente
-dime Lummpy – este dio un grito agudo y una caída cómica – oye, es una falta de respeto asustarse de alguien como si nada –
-apareciste de repente, no es "como si nada" – estaba por levantarse del suelo, cuando Russell le ayuda extendiéndole su mano. El joven docente iba a tomar su ayuda, cuando en ese momento, la conversación de él con el Mayor se hizo presente en su mente - ¿qué sucede Lummpy? –
-¡n-no es nada! – su nerviosismo fue algo que Russell notó con claridad, y es que es demasiado raro que Lummpy tartamudee, a menos que sea por algo que haya hecho y trate de ocultar su travesura
-muy bien, dímelo, no le diré a nadie lo que hayas hecho – soltó de forma apaciguada, esperando que lo que vaya a contarle su amigo de la infancia, tenga por lo menos alguna solución.
Lummpy estaba tentado en decirle que sabía de su enfermedad, aunque no pensaba que fuera una. Según lo que pensaba, era extraño entablar conversación con una persona gay, pero con Russell era distinto, no tenía temor o duda justo en ese momento…
-en este momento…no siento nada – pensó con dificultad, pero al momento de querer tomar su mano para levantarse, sintió que sus mejillas ardían sin comprenderlo – no es nada malo, si eso es lo que piensas –
-aja, y crees que me tragare eso – una duda se le vino a la mente, justo después de haber escuchado ese comentario de su amigo
-¿acaso los gays…también tragaran "eso"? – se cuestionó con mucha duda, imaginando a su amigo haciendo esa acción. Más en eso, no se percató que su rostro se ponía rojo, y es que al imaginar a Russell, agachado frente a él, desnudos ambos, tuvo como cierto cosquilleo en su centro, algo le incomodaba pero no era malo. Le gusto, de cierta forma, verlo en esa posición a su amigo
-¡Lummpy, estas ardiendo en fiebre! – Russell se tomó el atrevimiento de tocar la frente de su amigo y medir su temperatura, dado que Lummpy estaba demasiado rojo para ser normal. El mencionado salió de su ensoñación y se percató de la mano del pirata. Ahora no solo era su rostro cual hervía, sino también la sangre por todo su cuerpo, y lo que es peor, algo ahí abajo le hacía sentir de cierta forma, incomodo
-¿por qué siento mi ropa apretada? – se apartó disimuladamente del toque de Russell – tengo algo que hacer, nos vemos después-
-Lummpy espera – pero no hizo caso, debía alejarse de él o sentirá que empeoraría sin saber por qué - ¿qué tienes, Lummpy? –
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En lo que restaba de tiempo, los chicos comían lo que les ofrecieron los integrantes de la rebelión. Esta demás decir que Shifty y Lifty devoraban como podían, sin dejar una migaja en el plato. La carne de venado y algunos guisos en las cacerolas volaban de un lado a otro, acertando en las bocas de los gemelos. Toothy y Cuddles ayudaban en alimentar a los soldados que no podían moverse, dado a las heridas peligrosas que sufrieron por la balacera y que ahora estaban vendados. Handy comía solo lo que su cuerpo necesitaba para recuperar las fuerzas, pero sin dejar de observar de reojo a la mujer que se alimentaba con un aire muy maternal. Su mano frotaba con delicadeza su vientre, acariciándolo cada vez que daba una mordida a la comida. Si antes tenía un pequeño margen de duda, ahora estaba completamente seguro, y por qué no decir, feliz. Pero deseando no apartar la vista de tan hermosa imagen, sus ojos paseaban de su musa hacia el joven que, con mucha paciencia y nerviosismo a la vez, comía de su plato un poco de papas y carne.
Handy no era el único que lo observaba. Flaky estaba centrada su vista en Red. No comprendía cual fue el motivo por el que su antiguo amigo, haya perdido la memoria de esa magnitud. Era un problema que debía resolver, ya que ella se comprometió a resguardarlo, pero a sabiendas que no sería recibido como los recibirían a ellos.
Cansada de pensar y darle vueltas al asunto, dejo su plato casi intacto en la silla de al lado, levantándose y dirigiéndose hacia la entrada…
-¿A dónde vas, Flaky? – preguntó el joven obrero, a lo que las vistas de sus amigos, incluida la de Red, se posaron en ella
-necesito ir al baño, vuelvo en seguida – respondió con una sonrisa simple pero convencible.
Al salir de la tienda, un fuerte olor a cigarro inundo sus fosas nasales. Fue un golpe directo a su sentido, dado a que ella evitaba a como der lugar los espacios de tabaco por las náuseas que le daba, pero las cosas no quedaron ahí.
Él estaba parado, recostado en su hombro derecho sobre un árbol casi pelado por el frio, fumando como todo un experto. Flippy posó sus verdes orbes sobre las escarlatas cristales de Flaky, más ella no pudo mantener su vista alzada, ya que cierto soldado no le facilitaba las cosas por la forma en que iba vestido. Las botas militares lo hacían ver alto, pero el pantalón jean negro ajustado, sucios y rasgados, lo realzaban más y le daban una apariencia más varonil. Si aquella camisa polar militar no hubiera estado amarrada a su cadera, no hubiera lucido tan sexy en esa pose holgada. Su dorso, cubierto por un bividi casi blanco, enmarcaba las perfectas curvas de su abdomen, duros y extremadamente tentadoras a tocarlas. La humedad en su cabello, brillantes y finas hebras pegadas a su frente, un ligerísimo inicio de barba y aquellas notorias pero para nada desagradables cicatrices, encima de sus fornidos brazos bien esculpidos a base de ejercicios, hacían que el aire en los pulmones de Flaky se trabara, intentado respirar y apagar el calor de sus mejillas.
Flaky se dio cuenta que observaba más allá de lo debido, pero aquella imagen la guardaría en lo más profundo y oscuro de su mente.
Flippy elevó su mano y sacó el cigarro de su boca, exhalando el humo dañino de su interior, luego dio un primer paso, alertando a la pequeña quien por auto reflejo, retrocedió un poco, juntando sus manos a la altura de su pecho…
-no tienes por qué temerme, muchacha – dijo, soltando un cálido aliento mezclado con el sabor del cigarro y un toque de menta. Flaky lo notó, pero más fue el susto al saber por qué sentía ese aroma. Sin siquiera haberse percatado, dejó que él avanzara hasta quedar a muy corta distancia, invadiendo su espacio personal – mencionas mi nombre con tanto anhelo, tu rostro dice conocerme. No entiendo por qué me temes entonces – una lluvia de imágenes se vinieron de vuelo a la mente de Flaky; la matanza en el bosque, en el parque en la noche, aquel golpe en su casa, el rescate junto a sus amigos y el rio de sangre que dejo con Red. Era claro que Flippy es una persona muy peligrosa, pero eso no importaba ahora – estuve esperándote mucho tiempo – tiró el cigarro al suelo y lo apago pisándolo, sin quitarle la vista a Flaky – ven conmigo muchacha, hay algo que debo mostrarte – tomó su muñeca y la llevo sin prisa pero tampoco lento, directo a una enorme tienda en medio de dos carpas de almacenamiento
-¿A dónde vamos, Flippy? – sus nervios la delataban, su cuerpo comenzaba a temblar. No por miedo, sino por el misterio que se acumulaba en su mente, dándose ideas de lo que podría pasar
-nada malo, no te preocupes, solo tienes que saber algo antes que nos vayamos – tiró un poco de ella, haciéndola andar a su lado. Cuando llegaron a la entrada de aquella tienda, Flippy suspiro sonoramente y luego, se giró quedando frente a ella, o al menos mirándola a sus ojos, dado a su diferencia de tamaños – lo que estas a punto de ver, no será nada fácil, tampoco lo que te diré ahí dentro –
Flaky se preparó para lo que venía, pese a no tener idea alguna de lo que podría presentare. Flippy retiro la ala de la tienda he hizo un ademan a la pequeña para que entre. La luz en la tienda era tenue, pero perfecta para dejar ver lo que había en el lugar.
Más cuando estaba por preguntar qué era lo que debía ver, una silueta oculta bajo una capa se hizo presente frente a la peli roja…
-no temas, pequeña, no soy nadie a quien debes temerle - Flaky se paralizo, su cuerpo no reaccionó, sus manos se helaron de la sorpresa, pero su estado fue el doble al ver como la cara de aquella persona, quien resultó ser el líder de la rebelión, se descubría el rostro – Flaky…-
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-se está demorando mucho – dijo Petunia, quien ya llevaba el conteo en 10 minutos
-¿Qué las mujeres no son de demorarse en el baño? – preguntó Lifty, mientras se rascaba las encías con su meñique
-¿Qué clase de vulgar pregunta es esa?, es por eso que no consigues una novia, querido hermano – Shifty estaba sentado con total elegancia, las piernas cruzadas y su codo reposando en la mesa, sujetando su mentón
-de seguro el baño está muy lejos, tal vez se perdió o busca indicaciones – intervino Handy, sin darle la mirada a Petunia, ya que tenía más responsabilidad con Red. Este miraba el suelo, como si fuera lo más interesante del momento
-no me agrada esto – Petunia tomo su chaqueta y se la coloco mientras salía de la tienda. Handy estaba a punto de pedirle que se quede, pero sabiendo que no lo escucharía, pido a sus amigos que la acompañasen, para estar seguros – se los pido, chicos –
-no te preocupes – Cuddles salió junto a Toothy y Did – cuida a los chicos, en especial a ya sabes quién –las 6 últimas palabras las dijo en un susurro que solo ellos podían escuchar
-entendido – aceptó, viendo salir a sus compañeros y luego, poniéndose de pie para ayudar en lo que necesitaban sus compañeros.
Afuera hacia un poco de viento, pero eso no le importó a Petunia, quien solo deseaba saber dónde habían llevado a su amiga. La conocía perfectamente bien, podría ser torpe y a veces, una pequeña niña de inicial, pero no era de perderse así como así. Era una rastreadora, sabia de localizaciones. Era estúpido pensar en aquello…
-ella estuvo por acá, puedo sentir su energía – un punto que agregar. Al no contar con las habilidades de búsqueda y rastreo que posee Flaky, la localización de su compañera puede detectarse con la energía que brota de su cuerpo, liberando ligeras cargas que alborotan los sentidos de cualquier bestia. En este caso, las microscópicas cargas llegaban a los sentidos de las dos únicas personas capaces de sentirlas; los guerrilleros. Fue una técnica que realizaron para este tipo de situaciones
-¿por qué liberaría su energía si estamos, por decir, a salvo en este lugar? – la mención de Toothy es dada por el siguiente motivo. Cuando Flaky siente peligro, o si estuviese desubicada por problemas externos, ella liberaría las pequeñas descargas para ayudar a sus amigos en encontrarla – no tiene sentido, a menos que…-
Petunia supo cuál sería la respuesta a su comentario, por ende se guió de sus sensores de guerrillera y captó las ligeras señales de su amiga
-¡por acá!- alerto a los demás. Todos corrieron detrás de ella preparados por si las circunstancias lo requiriesen.
Cuando llegaron a la zona donde más energía se emanaba, era una tienda un poco lúgubre, pero estaba iluminada. Petunia no aguardo más y como sea, cortó las alas de la tienda, entrando con sus garras listas para atacar al opresor de su amiga…
-¡deja a Flaky! – su voz fue escuchada por los dos sujetos más la mencionada. Sus amigos no se demoraron y entraron, listos para lo que se enfrentarían
-¡esperen chicos, aguarden! – pero la voz ahogada, el rostro pálido y los ojos húmedos no indicaban nada bueno. Petunia trato de identificar el foco de lo que le ocurrió a Flaky, pero al ser aquel hombre el único frente a su amiga, corrió hacia él con toda la velocidad que le permitieron sus piernas, estrellándolo en unas cajas y aprisionándolo - ¡Petunia espera! –
-¡¿Qué le hacen a mi amiga?! -
-¡no es lo que crees, señorita!- se defendió el líder
-¡basta por favor, deténganse! – dijo la pequeña, dado a que Toothy apuntaba al hombre con un arma, mientras Cuddles y los gemelos prevenían que Flippy ayudara al sujeto, aunque por la expresión de este, pareciese no importarle - ¡se los pido, deténganse! ¡No cometan una tontería, por favor! –
Petunia y los demás no entendía el comportamiento de la menor del grupo, pero era más Petunia que nadie, quien la conoció por durante los 2 años que vivieron en la base juntas…
-¡Flaky, estas llorando, algo te hizo este sujeto! – Petunia acercó más sus garras, asustando al senil hombre
-¡no, no es lo que ustedes piensan que es! – todos giraron a verla, Petunia también - ¡él no puede dañarme, no puede…por que…!- sus palabras se trababan con las lágrimas de felicidad que emergían de sus brillantes y ahora, vivos ojos – porque él es mi padre –
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Yyyyy reaparezco de nuevo *se oculta ocultadamente* no me odien :'3
Estuve trabajando en como haría esta parte, claro está que para mi gusto, quedo perfecta :v
Información, lamentemos juntos la muerte de una de las villanas de esta historia u.u la recordaremos como era: una p*che p*ta ofrecida a su p*to hermano
Ahora las sorpresas rebeladas: el madafakar de Flippy y el ahora, sensible y asustadizo Red, aparecen señoras *controlen sus hormonas :v *
El padre de Flaky aparece, pero ¿no que había muerto por la recolección de experimentos? Pues, en el sgte cap o el que le sigue, les contare "HTF: Flaky" :v
Y para que vayan preparándose, les daré una sorpresa en uno de los próximos capítulos 7u7 *pone cara de zabrozura rikolina*
Ya por ahí me mandan pm, reviews pidiéndome que ponga más candente esta historia *como si fuera una novela erótica e.e* *si lo es :v* *¡tú casha D:!*
las sorpresas que se vendrán : qué dirá el mayor al encontrarse con su protegido, quien fingió su muerte durante dos años? Qué pasara con Lummpy y su relación de hermanos con Russell? *esperen mis queridas fuyoshis :3* quién es esa tal Khio? Por qué Tigger tiene a esa mujer en su imperio? Qué pasara ahora con Ant? *sinceramente, me da pena u.u
Todo esto y mucho más, en el sgte episodio de su novela…espera, khe?
Nos vemos pronto
See you late bye bye
