Antes que nada, quiero ofrecerles mil disculpas por el demorarme en continuar con este fic. Sé que muchos lo pidieron pero tendré que subir los capítulos en temporadas largas o más largas (problemas por aquí, problemas por allá, una roca te saludara :v )
así que les pido completa consideración, que la situación no se pone muy bien que digamos (horas extras :'v)
Sin más, continuemos con su novela…lo que cashamos los prince/
Kaseo: cállate y sigue escribiendo e.e
Oneechan: ojala y un demonio te mate e.e
Kaseo: soy un devilhunter e.e*
Oneechan: toche è/é
-no podemos asegurarlo, pero un grupo de rastreo fue a asegurarse de los movimientos del enemigo y nos confirmaron que están retirándose de nuestras líneas defensivas - dada la información por parte de Rat, muchos de los altos mandos se sintieron aliviados, incluso, sonoros suspiros fueron escuchados dramáticamente
-cuando vi la señal de IMPERIUM, me sentí envejecer por unos segundos – dijo exhausto Bud
-¿aún más? – soltó burlón el Mayor
-agradezco tu momento cómico, después pagaré tu función –
-no te preocupes, es por caridad – dijo el jefe, acomodándose de forma seria en su asiento - ahora debemos de intentar reactivar las comunicaciones de circuito cerrado con los capitanes, pese a que no sabrán que tratamos de comunicarnos con ellos –
-creo que llevaron a unos cuantos rastreadores con ellos, capaz logren obtener nuestra señales –
-eso espero Rat, pero por el momento, aguardaremos unos 25 minutos para reactivar el sistema operativo de la base – todos aceptaron el mando del Mayor
-¡¿alguien puede explicarme el motivo del cierre del sistema?!- pero uno de los miembros del consejo se presentó abruptamente al cuarto de controles, dejándose ver muy histérico por lo ocurrido - ¡teníamos una telecomunicación muy importante con nuestros camaradas al noroeste! – otros personajes que incluían al selecto gabinete, se presentaron con el mismo temperamento que el primero
-señores del consejo, les agradecería enormemente que no irrumpan cuando estamos trabajando – habló el Mayor
-¡nosotros pedimos lo mismo! – el presidente del consejo de la base se acercó de forma temeraria al jefe, más este se inmutaba de su presencia, cosa que no era lo mismo para los espectadores de la base de comunicaciones – dígame usted, Mayor, ¡qué demonios intentaron hacer al cortar las líneas de comunicación, cuando el enemigo está rondando muy cerca! –
-¿entonces lo sabían, verdad? – dijo un muy sorprendido y enojado Bud - ¡sabían que el enemigo se apareció hace pocos minutos y ustedes no dieron aviso! –
-porque sabían que nosotros actuaríamos, ¿no es cierto? – preguntó el Mayor – sabían que realizaríamos un movimiento para bloquear nuestras señales. Que desgracia –
-¡¿qué quiere decir con eso?! –
-que me parece nada aceptable creer que por ser parte del consejo, no puedan manejar una situación como la de esta magnitud, aparte de tirarle la culpa a otros por la inoportuna aparición de nuestros enemigos –
-¡nosotros tenemos asuntos más importantes que tratar! – el senil presidente se dio media vuelta y se dispuso a salir de la habitación junto a los demás miembros – esta base no se moverá sin nuestras maniobras, dependen tanto de nosotros como de las personas que trabajan acá. Tenga consideración ha eso – termino sus palabras con un gruñido muy ofensivo
-¡ese idiota! – Bud estaba que echaba humo de sus orejas - ¿Cómo puede ser que se crean la gran cosa? ¡Malditos sean! –
-señor, sé que no debería entrometerme en ciertos asuntos, pero ¿por qué contamos con un consejo?, nosotros disponemos de estrategas calificados y otras personas con papeles muy importantes en esto – preguntó muy curioso Rat, a lo que el Mayor no le respondió al momento, incluso Bud se detuvo de sus débiles ataques a puño cerrado hacia una pared
-son temas que manejaron mucho antes los antiguos líderes, no podemos deshacernos así por así de ellos. Además, como bien dicen, disponemos de sus estrategias y del personal de esta organización –
-tengo entendido que usted es el responsable de toda esta organización, entonces ¿por qué seguir ordenes de un consejo para nada colaborador? – Rat se sentía muy ofendido ante esa idea
- como dije, es un tema que se desarrolló con los antiguos líderes de esta organización, antes que el control se perdiera y los altos mandos fueran fáciles de corromper y… - se detuvo en su explicación, con un semblante muy serio. Rat aguardaba que terminara la frase, más Bud agradeció en silencio que su amigo callara lo siguiente - solo debemos hacer caso de sus sugerencias y de uno que otro mandato –
-¿así de simple, nada más Señor? –
-nada más – respondió el Mayor con una tranquila sonrisa – pero bueno, olvidemos ese tema y concentrémonos en reiniciar el sistema de telecomunicaciones, así dejaran de molestarnos un poco más –
-señor… - Rat notaba cierto malestar al hablar de aquel asunto, por ende prefirió continuar con lo encargado
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En el departamento de investigación de IMPERIUM, cierto peli morado trabajaba en unos detalles del proyecto, cuando su mentor aparece y se coloca a su lado…
-sigues igual de testarudo que siempre, Mole. Las células no podrían haber sobrevivido a los experimentos si no fuera por tu desempeño y tus locas ideas – le felicitaba el científico
-debemos terminar toda esta fase lo más rápido posible, dado a que muchas muestras comienzan a morir y no aseguro que los experimentos se libren de ello –
-es por ello que te encargo la elaboración de un recipiente perfecto para ese maravilloso poder, hijo – ante la mención de aquella pequeña palabra, Mole observo por el rabillo de su ojo, como el rostro de aquel hombre se deformaba en una perturbadora sonrisa – lo sé, no volveré a hablarte así jajajaja – dijo mientras se retiraba del laboratorio de Mole. Este por su parte, contenía su ira sobre un lapicero, cual se quebró en miles de fragmentos por la energía que plasmaban los ojos del asesino nocturno
-rabia, solo puedo sentir eso ante ti, desgraciado – canalizó todo el odio que pudo sobre su puño y luego, lo libero al relajar su mano – puedo trabajar con esto, pero…- decía mientras observaba como tres pequeñas cosas amorfas nadaba dentro de un tubo de ensayo, pero una de ellas comenzó a atacar a las demás y ellos entre sí – las células independientes no se pueden tolerar, desean controlar el espacio en el que habitan…será un problema si las implanto junto a un controlador mental -
Caminó a su mesa y tomó un portafolio forrado de morado, con el nombre de IMPERIUM en rojo y un sello de confidencial en la tapa. Rebusco entre las hojas casi amarillentas, una nota muy importante con la cual trabajaba en el experimento. Tomó un block y apuntó ciertos números y formulas escritas en aquel trozo de papel medio transparente por el tiempo…
-las células pueden funcionarse, el recipiente puede canalizar las funciones de un máximo, 4 tipos. Justo los elementos que existen actualmente – con unas pinzas especiales, tomó las 3 muestras dentro del tubo y las colocó en un disco de cristal, luego plantó otro disco y lo aseguró – pero estas entidades son muy difíciles de tratar, más cuando se quieren destruir unos a otros – observo como una de las muestras, intentaba de todas las formas posibles, alcanzar a las demás, aunque estas también deseaban encontrarse y destruirse – debo encontrar un conector, algo que las mantenga separadas pero unidas a la vez… -
-tú tienes la solución, solo temes que no funcione –
-sabes que deseo total silencio cuando trabajo, odio cuando me interrumpen... –
Una silueta se presentó dentro del laboratorio. Era alta, delgada, de elegante caminar, pero lo más asombroso era el color de su cabello y ojos, los mismos que el de Mole
-usa tu poder, puedes lograr cosas inimaginables, solo no temas intentarlo –
Mole observo la figura detrás de él, molesto, enojado. Se acercó al estante y sacó un pequeño manojo de llaves y luego, se dirigió a su escritorio. Abrió el segundo cajón a su derecha y sacó un pequeño frasco de píldoras
-sigues reteniendo tu poder, no dejes que eso te consuma más –
-si deseas seguir en mi mente, mantente distante de mis pensamientos y déjame trabajar en paz –
-ellos te controlan, tus propios pensamientos te hacen delirar. Ellos quieren que tomes el poder pero para ellos, darles lo que desean y luego, deshacerse de ti…como lo hicieron con/ –
-¡cierra la boca! ¡No quiero saber nada! ¡Sé muy bien lo que paso y eso me basta! ¡Desaparece de una vez! – su rostro se perló de sudor, su agitación se aceleró y sus ojos reflejaban ira, odio, pero algo más importante, algo que él no había vuelto a tener desde hace muchos años atrás – ¡no dejaré que nadie me controle, no lo permitiré! ¡Déjame en paz, maldita sea! –
Silencio, completamente en calma, solo el sonido del fuego acelerando unos químicos en la cocina del laboratorio despejaban lentamente a Mole, haciéndole reflexionar el lugar en el que se encuentra
-perder la compostura por un fantasma… ¡jah! – se acomodó los lentes de sol que resbalaban por el puente de su nariz – aquí, el único que controlará este juego de vida o muerte, seré yo –
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Cerca al abundante follaje que se extiende por todo el prado de la selva, el campamento del grupo de ANT ya estaba listo para volver a la base secundaria de la zona, pero todos los sobrevivientes no movían ni un solo musculo. El miedo de ser asesinados de la peor forma y también, dado a que no recibieron orden alguna, los tenía paralizados, aguardando alguna indicación por parte de su líder.
Uno de los capitanes bajo el mando, se acercaba junto a unos soldados, deseando saber el motivo del por qué su lider no daba la orden de regresar.
Muchos vieron llegar a Ant con un semblante moribundo, seco, casi sin rastro alguno de su tétrica luz maligna, sosteniendo entre sus ensangrentadas manos la cabeza de su, muy bien conocida, amada hermana menor. No menciono nada al llegar a la ubicación, tan solo se adentró a la tienda y se encerró hasta ahora, luego se escucharon unos gritos y de ahí, silencio total…
-sera mejor que nos comuniquemos con nuestra central, debemos decirle los acontecimientos a la cabeza y recibir una orden inmediata - dice el capitán
-p-pero señor, ¿cree que es buena idea? – dice muy preocupado y temeroso uno de los soldados – recuerde que muchos han muerto por sus manos a causa de desobediencia, tendríamos que hacerle reaccionar a nuestro jefe para poder marcharnos de una vez –
-bueno, sí, tienes razón, entonces ¿qué esperas y se lo preguntas? – el soldado quedó petrificado ante la sugerencia de su capitán – ¡si tanto quieres hacer reaccionar a nuestro jefe, será mejor que te muevas y mientras tanto, reces mil padres nuestros para que tenga por lo menos, una pisca de piedad por ti! –
Sin poder zafarse de la orden dada por su alto mando, el soldado trago seco y dio los primeros pasos hacia la cueva del demonio. Más cuando se giró para pedirle a su capitán que le acompañase a esa misión imposible, el hombre había desaparecido rápidamente, dejándolo a su desgraciada suerte…
-¡s-señor…! – el soldado uso el cañón de su arma para arrimar el ala de la tienda - ¡señor, pi-pido pe-pe-permiso pa-para entrar! –
-¿acaso eres tartamudo? – la voz gélida y sin vida de Ant se escuchó como un eco al vacío, pero se podía oír muy claro y cercano a la vez
-¡n-no, señor! – sin darse cuenta, el soldado había pisado dentro de la tienda, al momento de colocarse firme – ¡lamento haber ingresado sin su autorización, señor! – su rostro estaba empapado de sudor, sus piernas temblaban y sus dientes chocaban sonoramente
-es normal que me temas, todos me temen, doy muerte y la gente teme a la muerte. ¿Tú temes a la muerte? – el soldado quedo pálido al ver la silueta de Ant caminar tranquilamente, pero con un aire muy peligrosos recorrer su cuerpo, como si asechara a su presa – que estúpido – soltó una sonora risa – todos le temen a la muerte…incluso los inmortales le tememos a esa diosa tan venerada pero odiada –
-… - podía sentir que su cuerpo se ponía rígido, que su pulso aceleraba a tal punto de querer explotar por la carga de adrenalina que corría por su sangre, sus ojos ya asimilaban la oscuridad de la tienda pero temerosos de reconocer al monstruo que caminaba hacia él
- esa Diosa tan poderosa, tan maquiavélica, sin compadecerse del latir de los desgraciados que se atraviesan en su camino…fue vencida por el mismo poder que lleva en sus manos – Ant se acercó lentamente al pobre hombre, haciendo que este dejara de respirar por segundos – sus manos colgaron de sus hombros, sus piernas no la sostuvieron más, el aire le fue prohibido y su esencia…se desvaneció como la arena en el mar… - él tenía colgando una bolsa en su mano, cuya base estaba empapada de un líquido oscuro, más al darse cuenta, aquella bolsa tenia curvas impresas en su textura, formando un rostro pequeño – ella fue amada, adorada, odiada, pero sobre todo, era proclamada por la vida misma. Aquí – elevó la bolsa a la altura del rostro del soldado – esta lo que quedó de ella, lo único preciado que tengo…queda acá – súbitamente, Ant le entrega de forma brusca el saco al hombre, este lo toma entre sus temblorosas manos rápidamente, mientras hace un esfuerzo por no soltarlo y vomitar de nervios y repulsión – la muerte no puede dejar de existir, la muerte depende tanto de la vida como ella a mi diosa –
-¿q-que desea que haga, señor? – toda la sangre se le había bajado a los pies, ya no controlaba su miedo y tampoco, su conciencia. Ant lo observo unos largos segundos, mirando alterno los ojos del soldado
- traeremos de nuevo a la muerte – sus ojos tan abiertos y expresivos, resaltaron ante la locura junto a una sonrisa que mostraba unos perfectos colmillos blancos – acabare con la vida…y traeré de vuelta a la muerte –
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En la base científica de IMPERIUM…
-hay conectores que pueden funcionar, pero la genética siempre se interpone en nuestros avances – en una enorme oficina, se realizaba una junta con todos los científicos involucrados en el desarrollo del nuevo experimento de 4° generación
-podemos utilizar el cuerpo de un hombre sano de 25 a 27 años de edad, probemos cómo se comportan los tres especímenes dentro de su organismo y definamos los resultados en unas 5 horas – comento uno de los científicos más respetados del departamento de genética, el doctor Combult– tenemos que encontrar al indicado, luego será todo un proceso de rutina. Ya tenemos el procedimiento aprendido por todos los implicados –
- será cuestión de tiempo, nada más – dijo Rushir, mientras sorbía un poco de vodka – pero como menciona Carlos – el primero doctor en hablar – la genética es lo que se interpone en la evolución de los especímenes. Los conectores de la primera generación están descartados desde el comienzo, no son tan fuertes como para controlar a estas cosas ya evolucionadas para su resistencia. Los conectores de la segunda generación es demasiado complicado, dado a que fue por procreación natural, ni la incubación artificial puede hacerle frente a la madre naturaleza. Tuvimos suerte con la tercera generación, pero sus puntos de unión son tan inestables que tenemos que estar sacrificándolos a esos impuros. En otras palabras, para la elaboración de la cuarta generación de experimentos, debemos tener los conectores específicos y sin un alto porcentaje de error –
-más específicos, ¿qué elemento será el conector de esta generación? – Tigger escuchaba atento las conversaciones de los prodigios
-un método de mantener juntos a los 3 tipos de genes que tenemos, pero sin la necesidad de querer destruirse – respondió Mole, quien permanecía en silencio mientras los científicos hablaban – hay posibilidades de que los genes puedan enfrentarse dentro del portador, provocando severas luchas internas por ganar el espacio. Un ejemplo parecido podría darse como la anomalía mental que sufría…el experimento de combate: Flippy – ante la mención de dicho nombre, muchos de los ahí presentes sintieron cierta seriedad en el ambiente. La idea de tener a un peligroso espécimen como lo fue aquel soldado, podía dar una probabilidad muy alta de obtener mucho más poder y con eso, apoderarse de lo que queda en el mundo
-él podría ser tomado como un ejemplo más, pero hay alguien quien podríamos decir, sería el resultado final de una lucha interna ente el gen invasor y el portador…-
Todos observaron con cierta intriga a Rushir. Tigger puso su ojo en el científico de cierta forma, como diciendo que callase lo que iba a decir, si quería conservar su vida…
-¿otro experimento? – preguntó el doctor Combult algo sorprendido y enojado – no teníamos conocimiento de que existiese otro experimento – miró a Tigger, pidiéndole explicaciones del caso
-fue hace tiempo, cuando la revolución tomaba forma y los miembros del ejército ya se implementaban para el enfrentamiento contra el gobierno – su respuesta no fue tan precisa, pero no quería hablar más del tema, además observaba a Rushir con una ira latente – fue exterminado en sus inicios. Ese experimento pasó a ser parte de la práctica inicial, antes del desarrollo de primera generación –
-ya veo… - Combult contemplaba a ambos personajes con cierta duda – y ¿quién era ese experimento?, que yo recuerde solo existieron 3 sujetos de pruebas que tomaron al virus como enfermedad – Mole se puso tenso, Rushir lo noto y Tigger, se acomodó en su carísimo asiento de cuero negro
-me temo que hay más personas en esta oficina de lo normal – dijo Tigger, a lo que el científico captó la indirecta
-ya, será en otra ocasión entonces – dieron por terminada la conversación de aquel tema, más no para Tigger. Él le dejaría en claro a Rushir que jugar con los tigres, trae consecuencias fatales.
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Su larga melena celeste no pasaba desapercibido, muchos lo miraban y trataban de entender qué diablos hacia ahí arriba, trepado en una de las antenas cerca a las centrales de comunicación del sector.
Lummpy estaba sentado en una pequeña plataforma circulas, que sostenía el disco y la antena muy bien camuflada desde el exterior.
Sus pensamientos rondaban en torno a su mejor amigo. Él había estado meditando mucho tiempo las palabras de su jefe, pero también ciertos aspectos que había notado en Russell. Al comienzo lo tomo muy de sorpresa, pero con el pasar de las horas, supo cuál sería la decisión que tomaría para con su amigo.
Él estaba seguro que sería lo mejor, lo correcto. Él podía ser a veces muy infantil, para nada maduro y que una que otra, muy relajado. Pero al darse situaciones donde se debe tomar una responsabilidad acertada, Lummpy pasaba de ser el típico retrasado mental de las caricaturas, al protagonista que salva el día y se vuelve el héroe de todos. Como leía en sus mangas repetidas veces
No muy lejos de donde estaba, o mejor dicho, bajo el trasero del ex docente, la gente se aglomeraba alrededor de la barra gruesa de metal, mientras se preguntaban qué era lo que haría aquella persona. Muchos lo conocían, sabían que él era uno de los más ágiles y sorprendentes capitanes que tiene la base, pero también sabían por parte de la tripulación y el aspirante a pirata, que ese sujeto estaba mal de la cabeza y que siempre ponía en peligro su vida o la de sus compañeros. Una idea que se cruzó por la mente de muchos ahí presentes, era que tenía planeado tirarse desde la altura de 200 metros, aunque era una idea muy remota, pero para sus amigos nada era excepción…
-¡Lummpy! – grito uno de los marineros – ¡baja en este instante, no cometas una tontería! –
-¡Lumpyyy~! – todos sus compañeros rezaban para que no saltara desde ese alto, aunque claro sabían que no morirá pero no toleraban ver a su camarada sangrar en cada entrenamiento y batalla, siendo el más afectado el líder de esos piratas Russell
-¡oye idiota! – dijo el mencionado, apareciendo de entre la multitud - ¡ni te atrevas a saltar, o te atravesaré el garfio en el cerebro varias veces! –
Lummpy escucho su voz desde esa distancia y bajo su mirada hacia las personas ahí presentes. No le fue difícil reconocer a su amigo dado al tono de cabello poco usual que tiene.
Con un equilibro perfecto, el peli celeste se levantó de su lugar y se posó ágilmente sobre una cuerda de alambres tensada, uniendo la antena con otra. Todos abajo presenciaron los movimientos de Lummpy y temían que dé un paso en falso, pero él se deslizó por entre la escalera externa y como si fuera un gato, se dejó caer desde una altura casi posible. Varios dieron un pequeño grito, otros se paralizaron y los marineros se quedaron en silencio. Solo Russell fue el único que miraba con desaprobación los movimientos del lunático.
Cuando este llegó a una caja de cableado, aterrizó con las palmas de su mano y luego, dio un giro al aire y cayó con agilidad y elegancia…
-¡¿se puede saber qué diablos hacías allá arriba?! - Russell estaba que hervida de la cólera, pero más era su preocupación al escuchar que un idiota se había trepado a una de las enormes antenas, además para recalcar, dijeron que era uno de los capitanes y que su cabello era celeste. Russell se acercó a Lummpy y lo agarró de la solapa de su camisa, acercándolo sin notarlo - ¡eres un idiota Lummpy, un día de estos harás que nos dé un paro cardiaco a todos! ¡la próxima vez que hagas algo así, te lanzaré por la borda! –
-Russell… - su nombre salió como el soplo del viento dentro de un feroz océano, muy melancólico pero fuertemente decidido. El joven pirata se puso tenso ante el llamado de su nombre, nunca lo había escuchado decirle así
-¿q-que pasa Lummpy, que ocurre? –
-lo sé – dijo, son una expresión inexplicable para él – sé lo que te ocurre, ya sé que es lo que te pasa – sus amigos abrieron sus ojos, incluso uno de los marineros que es asiático dejó ver los orbes blancos de su rostro – ya sé la verdad, Russell -
Russell tardo segundos en darse cuenta de lo que estaba diciendo, para luego soltarlo lentamente mientras sus manos y su mandíbula temblaba notoriamente. Su único ojo lo miraba fijamente, mientras su frente se perlaba de sudor del nerviosismo. Lummpy no dejaba de observarlo con aquella mirada que podía decirse, "temo que esto sea así"…
-¿q-qué sabes…Lummpy? – no solo los marineros, también la gente aguardaba ante una explicación. Lummpy no decía nada, y por su posición y su expresión, estaban seguros que no era necesario decir más - ¡¿sabes…sabes lo que soy?! – él siguió mirándolo - ¡¿sabes lo que tengo…lo que siento?! – Lummpy cerró sus ojos como confirmándolo, mientras Russell hacia su mayor esfuerzo por retener el agua salada dentro de sus ojos - ¡Entonces es así! Entonces de esta forma me dices…que me aleje! – su voz temblaba junto a sus labios, presos de querer romperse y llorar - ¡dime como lo supiste! – dijo en un susurro latente, lleno de miedo pero con necesidad por saberlo - ¿cómo lo supiste? –
-…- Lummpy seguía con sus ojos cerrados
-Lummpy… - una lagrima traicionera resbalo por su mejilla, cayendo sin impedimento alguno hasta su mentón - ¡dímelo maldición! –
-…- nada. Russell hizo puño sus manos y de un rápido movimiento, los estrelló juntos en el rostro del peli celeste
-¡pensé que comprenderías! ¡Pensé que a pesar de todo seguiríamos siendo amigos! ¡No puedo creer que tomes esto tan mal y que por ello me trates como un monstruo! – la gente no tenía conocimiento alguno de lo sucedido, Russell agradecía el silencio de Lummpy solo por eso – pensé… - no resistió más y su voz salió quebrada, mientras las lágrimas emergían sin cesar – pensé que entenderías…que pese a eso, seguiríamos siendo amigos… -
Lummpy tenía el rostro girado por el golpe, pero sus ojos aún permanecían cerrados
-mírame – ordeno con un susurro cargado de furia - ¡mírame a la cara, Lummpy! –
Este giró su cabeza lentamente, elevando sus parpados y dejando ver en el reflejo de esos celestes ojos, el rostro lúgubre de su ahora ex mejor amigo. Russell entendió perfectamente ese último acto de Lummpy
-perdóname por esto, Russell… - su voz salió lastimera, pero firme ante su decisión
-¡cállate! – Russell golpeo el pecho del peli celeste – ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! – la gente se alejaba un poco de aquella escena, más no los marineros que seguían sin saber que decir o hacer - ¡cállate…!- Lummpy no se apartó, ni aunque el otro haya detenido su ataque y se quedara con los puños en su pecho - ¡maldito!- dijo a duras penas, mientras su garganta se hacía un nudo por las lágrimas.
Entre el murmullo de la gente, el tartamudeo de alguno de los marineros y el viento que soplaba en medio de aquella plaza, Lummpy reaccionó ante unas palabras que salieron de los labios de Russell, pero este no espero humillación alguna y corrió, con la cabeza gacha y las lágrimas brotando a montones. Lummpy se quedó ahí, tieso como estatua y sin saber qué hacer. Solo se quedó viendo la dirección en donde se fue el joven pirata mientras aquellas 5 palabras pronunciadas penetraron en la mente del ex docente.
Desde otra distancia más alejada, el trigueño había observado todo lo ocurrido por parte de ambos personajes, desde que fue llamado por uno de los soldados preocupado por el capitán, hasta cuando Russell corrió sin siquiera importarle que la gente lo viese llorar…
-creo que se lo comunicare al Jefe, después de todo, tiene que ver con nuestro capitán –
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La alarma había sonado en todo el laboratorio central, alertando peligro inminente para todos alrededor. El código de la alarma era "Black", cuyo funcionamiento era solo y únicamente activado cuando había amenaza de muerte dentro de la base IMPERIUM.
El escuadrón se dirigió rápidamente a laboratorio, esperando las indicaciones por los altos mandos. Nadie sabía lo que ocurría, ya que normalmente, se debería de tratar de un ataque enemigo dentro de las instalaciones, más no había ningún indicio de ello…
-¡señor, tenemos todo el perímetro registrado, no encontramos alteraciones externas ni nada que nos índice un ultraje al laboratorio! – confirmó uno de los hombres especializado en rastreo enemigo
-tenemos que comunicarnos con los científicos de la planta que aún permanecen ahí dentro – el sargento se acercó a una pantalla de identificación y pulso unos códigos para realizar una llamada a toda la base interna– aquí el sargento 0934, del escuadrón Delta Garra. Indíquenos lo ocurrido dentro de la base –
-shhhhhhhhhh – solo escucharon estática
-tenemos que entra, verifiquen que tenemos dentro mediante las cámaras –
-¡señor, las cámaras detectaron movimiento hace unos segundos! – Comunicó un soldado que vigilaba las pantallas – tenemos el rastro de unos 6 científicos, al doctor Rushir y al doctor Mole también –
- con que ellos están ahí – la voz del alto mando hizo que todos se giraran y saludaran firme – descansen soldados – todos se relajaron ante el mandato - ¿qué tenemos aquí, sargento? –
-aún no tenemos conocimiento exacto de lo que ocurre, pero sabemos que hay 8 personas dentro y que necesitan ser rescatados rápidamente –
-adelante, quiero que rescaten a todos los científicos, mayor prioridad al doctor Rushir y Mole –
-¡entendido, señor! – todo lo demás fue prácticamente rápido. El escuadrón de rescate se apresuró a deshabilitar el sistema y abrir manualmente la puerta, luego los hombres fueron rápidamente hacia el lugar donde tuvieron el último avistamiento de los científicos.
La base del laboratorio central contaba con 3 niveles subterráneos y el primer nivel. El ejército se apresuró en llegar al segundo nivel, dado que fue ahí donde se percataron que había reciente movimiento. El ascensor funcionaba este o no operativo el sistema de la base, por ello su llegada fue muy rápida.
Ya habiendo llegado, fueron muy precavidos al momento en que las puertas comenzaban a abrirse, más fue su sorpresa al encontrarse con tremendo escenario…
-¡aquí el sargento 0934, permiso para dar informe! –
-hable sargento – respondió Tigger
-¡esto…esto es una locura! ¡Hay mucha sangre pintando las paredes y las tuberías del techo! ¡Básicamente hay sangre por todos lados! –
-¿encontraron a alguien?-
-¡no señor, por el momento nos acercamos a la zona de pruebas de la segunda planta! – ante lo dicho, el rostro de Tigger se tensó. Esa zona era donde había sido invitado para apreciar a la criatura recientemente creada por sus dos científicos primarios
-tengo una ligera sospecha de lo que pudo haber pasado… -
Mientras tanto, en el segundo nivel del laboratorio…
-esto es espeluznante… - lo miembros del escuadrón caminaban con mucho cuidado por los pasillos, dado a que todo estaba recubierto con masas pegajosas y restos de órganos destrozados, colgando como decorativos de una fiesta aterradoramente diabólica - ¿qué clase de criatura pudo haber hecho esto? –
-¡señor, mire allá!- uno de los soldados apuntó hacia el frente, donde se podían ver sobras debajo de una puerta a medio cerrar – esa entrada da hacia la sala de operaciones generales –
- tengo entendido que solo los científicos pueden ingresar ahí – el líder dio señas para que los hombres comiencen a caminar – cúbranme, abriré la entrada -
Mientras tanto, afuera del laboratorio…
-Tigger Boss – Combult se acercaba junto a otros científicos del cuerpo selecto - ¿qué ocurrió? –
-al parecer… - miró la pantalla donde se mostraba la cámara del sargento – tenemos un ligero problema con un exigente proyecto –
-¿qué significa eso/? –
-¡señor, observe por favor! – uno de los operadores llamó al líder, trayendo consigo la curiosidad de los nuevos presentes.
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-¡¿qué…significa esto?! – todos los presenten observaban aquel impresionante espectáculo dado por nada más ni nada menos que el asesino de la noche y el causante del regadero en toda la planta inferior.
Todo el lugar estaba bañado en sangre, los restos de varias personas quedaban regadas en las maquinarias, tuberías, plataformas y demás lugares. Algunos miembros y órganos colgaban desde el alto techo que iluminaba el centro del escenario. Pero lo demás quedaba en segundo plano.
En medio de todo el charco de sangre que se acumulaba a sus pies, bajo la tenue luz blanca que brillaba como mostrando lo más inimaginable…
-¡lo sabía…! – Rushir contemplaba anonadado al joven científico de cabellos morados, con su rostro manchado de sangre al igual que sus ropas - ¡tú eras la clave! – su sonría no podía ensancharse más de lo que ya estaba - ¡tú eres lo que hacía falta! –
Como si la luz iluminara a un ser perfecto, mientras aquella bestia lo proclamaba como su Dios, su salvador, su todo. Aquel experimento creado por el mismo quien se plantaba en su delante, yacía de rodillas postrado a los pies del peli morado, mientras este extendía la mano y la posaba lentamente en su cabeza. Sus ojos lo miraban carente de alguna pisca de compasión, pero el brillo en sus ojos rebelaba lo contrario, como si al tocarle, pudiera liberarlo de algo que lo tenía en sufrimiento
-¡ERES TÚ, SOLO TÚ PUEDES SER NUESTRO CONECTOR, MOLE! – las carcajadas de Rushir no se hicieron esperar, mientras su delirante euforia perturbaba a los hombres que contemplaban tan extraño suceso…
