Aroma

El aroma que desprendía Floyd Leech era una de las cosas más difíciles de procesar para el pequeño pelirrojo. Llevaba tres días desde que se vio obligado a mantener la nariz en contra del pecho ajeno luego de ser salvado del tétrico final al cual había sido arrastrado por culpa del mismo peliazul, siendo esos mismos tres días los que a su mente la idea de ese olor no pretendía abandonar.

Por mucho tiempo, Riddle creyó que el hedor de la humedad en la madera vieja era lo más parecido a la fragancia de uno de los gemelos Leech cuando este rondaba a su alrededor, más se dio cuenta que nada de eso era real.

Tal vez si tenía algunos toques de madera y lo parecido al aroma que desprendía el agua salada en su estado natural, pero había algo más... ¿Tal vez alguna bebida alcohólica como el ron? O el whisky, podía suponer... Pero, estaba claro, la madera joven, sana y de perfume penetrante era un gran hecho.

Tamborileo su bolígrafo común sobre uno de los cuadernos de notas, mirando al frente en clase mientras pretendía prestar atención, más su mente se encontraba en otro sitio.

— Veo que intentas recordar algo, Riddle —la voz amable de Jade se escuchó a un lado, mientras este veía la lista de aromas semejantes entre ellos, mientras sonreía tranquilamente de medio lado — ¿Estás creando algún personaje para los juegos de Idia? No creo que necesites tanta información para ello

Riddle regresó rápidamente al mundo normal, apurando a cerrar su libreta, aunque fuese ya muy tarde para esconderlo.

—No es nada importante —tosió para quitar la tensión en sus palabras luego de dar esa "satisfactoria" respuesta —Solo intentaba encontrar aromas similares para... —miró rápidamente a todos lados, hasta notar a su profesor en el frente de la clase — el profesor...

Una de las cejas del gemelo mayor de los Leech se enarcó y sus labios dejaron ver su puntiaguda sonrisa en una especie de burla bien llevada.

—Ya veo, tal vez has estado oliendo a alguien más porque está claro que el profesor Trein no huele a nada de eso —musitó, con algo de burla bastante bien disimulada — Alguien más como... — sin pensarlo demasiado se acercó más a su oreja, murmurando por lo bajo — Mi hermano.

Un escalofrío se apoderó de Rosehearts, quien intentó reclamar cualquier cosa en el preciso instante cuando la campana de fin de clases se dejó escuchar por toda la escuela.

—Mi hermano huele a madera podrida para mí, pero estoy seguro que tu estas más cerca a descifrar su verdadero olor —Jade continuó hablando mientras cerraba sus libros y acomodaba todas las pertenencias para salir de ahí —pero ningún profesor tiene ese aroma tan de barco pirata como tú lo estás pintando.

Y sin esperar más, Jade salió del salón de clases tan rápido, perdiéndose en un abrir y cerrar de ojos.

slǝǝ & sǝsoɹ

Su compañero de clases no había sido de ayuda, pensó por un instante que preguntarle al hermano gemelo del caótico alfa al que tenía rondando desde hacía algunos días por la cabeza sería la clave para poner fin a todas sus incógnitas, más no fue así, para nada. A decir verdad, le había dejado muchas más preguntas, por ejemplo ¿Acaso todos creían que Floyd olía a madera húmeda?

Y si ¿en verdad olía a eso? Era posible que la adrenalina en el momento indicado le hubiera hecho creer que Leech tenía un aroma complicado y diferente a lo que en verdad le tocaba, pero no podía dejarlo pasar, hasta poder comprobarlo por sí mismo.

El andar del pequeño líder de Heartslabyul se hizo mucho más mecánico, en la cabeza de este solo podían encontrarse las dos preguntas más importantes hasta ese momento, la primera si él había sido víctima de la adrenalina y el miedo y la segunda... ¿Cuál era ese maldito tercer olor que notó?

— Madera, brisa del mar... Madera, brisa del mar... —repetía en voz baja, caminando cada vez más rápido y elevaba la velocidad de sus palabras hasta el punto de hacerlas parecer únicamente un balbuceo sin sentido. Recorrió a ese paso gran parte del pasillo y dos tramos de la gran escalera del final del pasillo, regresando lo caminado ahora por el pasillo nuevo al cual llegó, sin parar ni un segundo, ni desacelerar ni pretender ser consciente de lo que estaba haciendo.

Con esa velocidad llegó al salón de práctica de baloncesto, aun repitiendo en voz baja y mucho muy rápida el balbuceo del par de aromas que aun mantenía en su cerebro, quedándose a la mitad de la cancha de Basketball, mirando a todos los chicos ahí parados, con el juego de entrenamiento en pausa al verle entrar como si nada.

Su pequeña y redonda nariz comenzó a olfatear el aire del lugar, notando demasiadas cosas en el mismo, como el tonto desodorante olor a chocolate de Ace o el tono a curry picante por parte de Jamil quienes le veían demasiado sorprendidos por su manera de actuar tan errática. Pero ninguno de ellos era a quien en verdad estaba buscando.

—Madera y Brisa del mar —habló tan seguro como si estuviera mencionando el clima de ese día o hubiera dicho algo con palabras sencillas y, sobre todo, con sentido — ¡Madera y brisa del mar! ¡Madera y brisa del mar!

Ninguno de los presentes entendía que demonios quería, Ace se acercó con cautela hasta el líder de su dormitorio, en un intento de tomar su brazo y sacarlo de la mitad de la cancha, en un intento de evitar que alguien fuera a golpearle con el balón y así sacarlo del sitio, pero en el momento justo en que sus dedos rozaron el uniforme del líder de dormitorio, alguien lo empujó hacia atrás, haciendo que el pelirrojo zanahoria cayera de sentón por el impulso, varios metros atrás.

—Pastel de fresas y té de rosas — la voz relajada de Floyd se dejó escuchar poco después de sentir como un par de brazos lo rodeaban con tranquilidad y el mentón de esa misma persona descansaba en su cabeza, de nuevo su nariz se veía obligada a permanecer prisionera en el pecho de su captor, encontrando de cuenta nueva, ese par de aromas los cuales no le dejaban de dar vueltas en la cabeza y el tercero tan misterioso al cual no podía ponerle nombre.

Cerró los ojos, sin esperar nada después de ello.

slǝǝ & sǝsoɹ

—Los pececitos no deberían salir de las peceras —una botella de jugo terminó descansando unos segundos sobre su frente, antes de tomarla con las manos, agradecer y seguir el trayecto de Floyd hasta verlo sentarse a su lado, con otro jugo en sus propias manos, comenzando a tomar de él —es peligroso que intenten meterse al mar picado, más cuando un montón de peces aburridos y tontos están jugando basket.

—No necesito que me regañes como si fuera un niño, mucho menos usando ese tipo de lenguaje sin sentido —contraatacó, aun tomando de su bebida, mirando por el rabillo del ojo al más alto — Sé bien cuando es tonto hacer algo, me dedico a corregir a los demás cuando hacen algo así y...

—Y ahora lo hiciste tú, en un ataque raro ¿no? —con ese tono tan desinteresado de hablar que siempre tenía, Leech continuó la plática, se sentó con las piernas a los lados de la banca para encarar al pelirrojo, mirándolo detenidamente — Toda la escuela apesta a ti, debes ser más cuidadoso, alguien querrá una mordida de tu pastel y será un gran problema...

Al escuchar eso, volteó para encararlo, parpadeando rápidamente, separando los labios en un intento de decir todo lo que imaginaba.

— ¿Como que todos? —preguntó luego de sentir sus ideas acomodarse, cruzando una de sus piernas para voltear correctamente. Mirándole con la misma curiosidad que un niño pequeño conociendo todo a su alrededor.

Floyd juntó el ceño sorprendido luego de notar su pregunta y esa forma tan sincera con la que la formulaba.

— ¿Ah? ¿Acaso el Pececito dorado no sabe cómo funcionan estas cosas?

—Si lo supiera no te estaría preguntando —se apuró a interrumpir, justo antes de escuchar la típica broma de mal gusto a la cual seguía sin acostumbrarse luego de un intento de interacción común.

—Bueno... Los omegas tienen un olor raro pero distintivo de ellos —el chico de la mirada bicolor comenzó a explicar, algo incómodo por el tema — hay chicos que apestan a salmón podrido y otros a petróleo derramado —mirando a cualquier lugar que no fuera el rostro de Riddle, mientras continuaba con su explicación —y hay algunos que huelen tan bien como tú...

Tomó unos segundos en silencio para acomodar sus ideas y retomar la explicación.

—Los chicos que huelen mejor que otros suelen tener muchos nematodos alrededor y si se mueven de más desprenden mucho aroma y es peor, los nematodos no se irían —Rosehearts podía notar como el tema dejaba de ser incómodo y se volvía más bien molesto para el chico se cabellera azul— El aroma del chico debe ser solo para su alfa destinado o beta destinado pero ningún alfa puede saberlo bien hasta que ambas partes reconozcan su olor...

Floyd volvió a dejar un largo espacio de silencio, raspando la garganta de vez en cuando para dejar ver que incómodo aún estaba con la idea mencionada.

— Y... ¿Tu aroma puede que alguien más lo reconozca? — en ese punto, la mirada grisácea del líder de Heartslabyul se había pegado únicamente en la taparrosca del jugo al igual sus dedos los cuales jugaban con la misma.

—ehr... Solo la persona destinada —los hombros de Floyd fueron hacia arriba en ese típico mohín de quitar importancia a sus acciones o palabras — pero es muy frustrante que la persona a quien tú quieras no reconozca tu olor y te evite...

— Así que ¿ya tienes destinado? —la voz del pelirrojo fue bajando por cada palabra de la pregunta hasta volverla un nuevo susurro, levantando la mirada para estar seguro de la respuesta que iba a recibir.

—No en realidad, para todos huelo a madera bajo el agua por años, así que, tal vez no esté aquí —un mohín de disgusto se marcó en sus labios, pasando sus brazos detrás, recargándose sobre ellos de una manera más libre, dejando que su espalda descansará de estar encorvada hacia delante como siempre parecía ir — Incluso mi hermano y Azul dicen que huelo a eso, mis padres aseguran que en realidad huelo a...

—Madera y brisa del mar —la voz de ambos se interceptó en ese momento, la brillante y grande mirada gris de Riddle se pegó insistentemente al par de ojos de tonos diferentes del más alto, quien ahora abría los mismos en total sorpresa.

—Como olería un barco recién construido en un primer viaje por el mar —Riddle agregó, sin dejar su insistente mirada cautiva en el rostro del más alto, moviéndose varios centímetros hacia él, extendiendo sus manos hacia el joven, apretando sobre las rodillas del mismo— Madera, brisa del mar y... — sin esperar que el otro saliera de su shock, el líder de 1.60 mts. fue a acurrucarse sobre Floyd, pegando su rostro al pecho del chico, cerrando los ojos una vez más — olor a sol

En su shock lo único que pudo hacer fue regresar las manos hacia el frente, volviendo a rodearlo con ternura, encorvándose una vez más para pegar ahora su nariz a la cabeza del más bajo, estrujándolo levemente.

—Pastel de fresas, té de rosas —repitió, dando un par de caladas al aroma de su pequeño omega recién encontrado, sonriendo de medio lado luego de cerrar también los ojos — y olor a sol.


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