Advertencias: Comienzan los capítulos donde posiblemente haya algún guiño a relaciones sexuales, de interpretación ambigua. Ir con cuidado y recuerden que todo debe ser con consentimiento en la vida real.
Instinto
Muy bien, tal vez había sido error suyo creer que luego de encontrarse como almas destinadas y aceptar parte de su futuro la actitud de Riddle Rosehearts hacia él cambiaría completamente.
Si, tal vez se había dado la libertad de imaginar a un pequeño pelirrojo totalmente inofensivo, dócil y que le dijera "querido" cada que lo viera... Así que caer en cuenta que no sería así dolió tanto como terminar por estrellarse con la escoba en un árbol cercano.
Pero no podía quejarse, él sabía de primera mano que Riddle era muy lindo, en el fondo era sensible y algo débil pero aun así mantenía esa pantalla de ser el estricto y tirano enano gruñón de siempre.
—Hoy no podremos comer juntos —murmuró el pelirrojo mientras pasaba las hojas de su agenda en búsqueda de un día libre — y mañana tampoco, tengo reunión con los líderes de dormitorio antes del almuerzo, sin embargo, es confiarle a Al-Asim que llegue a la hora indicada —un largo y cansado suspiro salió de él, antes de continuar — y bien sabemos que no llegará a tiempo...
—Deberías faltar a esa tonta cita —Floyd permaneció todo el tiempo detrás de él, funcionando como silla para que su pequeño pececito no se ensuciara el pantalón con el pasto y mejor tenerlo sentado en el espacio que sus piernas cruzadas creaba, con los brazos rodeándolo como ya era una costumbre para sujetarlo, estrujando suavemente sobre de él y con la frente pegada a uno de sus hombros, simplemente por parecerle cómodo — salta tu junta y luego le preguntaré a Azul de que trató, él va a decirme — "o tal vez no", pensó segundos después de cerrar la boca, aunque si decía eso era posible que Riddle no tomara en consideración su solución.
—No, soy quien lleva la organización de las juntas, sé cuáles son los temas a tratar y si alguien más toma la responsabilidad terminarán por no seguir las pautas y finalizarán sin resolver nada de lo necesario —la explicación era tan seria que el peliazul sentía terminar durmiéndose en cualquier instante —La última vez que no asistí, Azul terminó aprobando la venta clandestina de bebidas poco sanas a los chicos de cualquier otro dormitorio en horas no permitidas, violando Las leyes de la Reina de Corazones que dicen explícitamente...
— El té de hierbas es el único permitido en las noches y ahmm algo sobre el jugo de limón después de las 8— Floyd de apuro a interrumpir el largo y pesado discurso que su pareja empezaba a soltar, levantando el rostro para cambiar de posición, recargando ahora su rostro en el mismo hombro, haciendo un puchero, algo molesto por las excusas que escuchaba —pero no estoy hablando de eso, si, Azul es un pesado con sus negocios pero la gente de tu dormitorio debería saber qué hacer y que no, no me importa si beben agua con cloro en la cena o no, yo quiero estar con Pececito...
La voz molesta de Floyd comenzaba a ser bastante notoria, las manos del mismo peliazul dejaron de estar entrelazadas calmadamente entre ellas, ahora sostenían la ropa del más bajo hasta arrugarla, haciendo que el pelirrojo se sintiera un tanto incómodo.
—Lo entiendo —mencionó, aún con el mismo tono de voz con el que había explicado todo, dejando a la agenda sobre el piso y llevando las manos hacia las ajenas, levantando con cuidado los dedos del joven para darle a entender que debía dejar de arrugar su uniforme — pero hay cosas de las que te tienes que acostumbrar, ¿Acaso harás el mismo berrinche cuando vaya a trabajar?
El joven de Heartslabyul estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no terminar siendo el que gritara y maldijera a todo ser vivo en la escena, no tenía mucha paciencia y ahora usaba toda para contener al alfa que le había tocado como pareja. Contando hasta tres cada que sentía la necesidad de alzar más la voz, numeración que si continuaba llegaría hasta el 100 en menos de tres minutos.
Floyd no dijo nada más, tomó el aire suficiente para llenar sus pulmones y lo dejó salir en forma de un bufido. Cerró por unos segundos de nuevo los ojos mientras se calmaba y se centraba, tampoco quería escuchar el horrible volumen al que Riddle podía llegar cuando gritaba enojado, era irritante a pesar de que su rostro fuese un poema, el sonido que salía de su boca era lo único por lo cual no continuaba molestándolo. Tal vez si se alejaba de él un metro o al menos medio metro podía escucharle gritar sin problema alguno.
Su frente regresó al mismo lugar como en un principio, mientras balbuceaba cualquier sonido sin sentido, sólo quería dejar pasar todo. Si, se había molestado por no ser la prioridad del chico de cabello rojo y corbata de moño, sin embargo, él ya le tenía mejores planes que trabajar para cuando terminarán la escuela y en absolutamente ninguno había una tonta agenda limitando el tiempo para estar juntos...
Fue justo en ese momento cuando su mente se fue muy lejos de todo, imaginar un instante en el que él era el completo centro de atención de Riddle se le antojaba bastante y deseaba hacerlo. La fantasía personal era mantener a su Kingyo-chan totalmente apartado del mundo, dispuesto a estar únicamente con él, sin nadie que pudiera interrumpirlos y justo en ese instante, quería ver al diminuto líder de Heartslabyul en la misma situación que su mente, inspirada por el extraño calor que subía desde su vientre y alimentado por el aroma que despedía ese chico.
Su nariz fue rápidamente a parar en el ángulo entre el cuello y el hombro de Riddle, olfateando con insistencia el aroma tan suave y delicioso del mismo, sus manos pasaron lentamente por los costados del más bajo, acariciando con ternura mientras buscaban la manera de colarse debajo de la ropa de este. La diestra perteneciente al pelirrojo dio un golpe sobre una de las manos de Floyd, que iba debajo de su camisa.
—Compórtate —murmuró el chico mientras regresaba su atención a la agenda, pasando de nuevo las hojas, buscando el lugar indicado para anotar lo que fuese que estaba viendo en la pantalla de su teléfono —estamos en la escuela, en el patio, no puedes hacer estas cosas.
—No sé de qué estás hablando, Kingyo-chan —la voz de líder de dormitorio que Riddle empleaba casi siempre empezaba a dejar de tener algún tipo de efecto sobre su pareja —tal vez te estas imaginando cosas, Pececito malo—una risita baja decoró las palabras del alfa, mientras sus manos arrancaban los objetos de las manos ajenas, tirándolos a un lado.
—No me estoy imaginando nada, es obvio lo que estas hacien...—sus palabras fueron paradas al momento de sentir como de nuevo el tacto de Floyd se colaba debajo de sus prendas, logrando que un suave gemido por la sorpresa saliera —¡F-Floyd! Estamos en la esc...
Floyd le tomó por la cintura, levantando lo cual gatito y así ponerlo sobre el pasto. Antes de que Riddle pudiese reaccionar Floyd se levantó, separando las piernas del pelirrojo, para colocarse en medio de ellas, con ambos brazos a los costados del rostro del más bajo, evitando su escape de alguna manera.
—Nadie nos va a ver, Kingyo-chan —sonrió de medio lado, levantando una de las piernas del omega, acariciando la lentamente —Y si te mantienes calladito, nadie se dará cuenta...
Poco a poco las prendas del delgado pelirrojo fueron perdiendo lugar en el cuerpo de su dueño y el sonido de sus jadeos se combinaron con en el ambiente tranquilo de ese patio extrañamente solitario.
slǝǝ & sǝsoɹ
Dos semanas con aquel collar de castigo marca Rosehearts en el cuello, un omega malhumorado por los siguientes días y una restricción de amor hasta que el coraje se le pasara. Sin embargo, el rostro del pelirrojo mientras se derretida de amor en el patio de la escuela, no lo cambiaba por nada.
Muchas gracias por leer hasta aquí.
