Cuello

La tersa y blanca piel de Riddle siempre fue un fuerte atractivo que el líder más bajo de todos los dormitorios tenía.

Era tan blanca como la espuma del agua cuando la marea tocaba la costa y tan suave como el movimiento de las olas en el fondo del océano, o por lo menor era la manera en que Leech lo creía y podía explicar.

Odiaba la camisa de la escuela que siempre llevaba tan bien abrochada, la cual tocaba su cuello todos los días y la tonta corbata que aseguraba mejor la prenda.

Floyd se acercó detrás de él aprovechando que Riddle estaba concentrado en cualquier otra cosa. Sus manos fueron hasta su cuello, tocando lentamente el espacio aún libre en aquella delicada y preciosa parte del pelirrojo, sus dedos comenzaron a moverse aún más lentamente hacia el frente, jalando la parte más corta de la corbata para desatar el nudo y liberar los últimos botones de la prenda.

El líder de Heartslabyul dejó de prestar atención a la tarea que tenía enfrente de si, volteando apenas unos centímetros para observar correctamente el brazo de quien ya sabía que estaba detrás, no hizo nada y continuó sin mayor problema en sus asuntos.

Por su parte Floyd comenzó a pasar de nuevos sus dedos sobre los pequeños botones transparentes de la prenda, sacando cada uno de su lugar, logrando abrir 4 de ellos, soltando gran parte de la tela y dejar visibles cada uno de los centímetros de su piel.

El más alto bajó con lentitud hacia uno de los lados la tela, descubriendo su hombro, el cuello y su espalda, acercándose para colocar sus labios sobre la espalda de su omega, moviendo los mismos de un lado al otro en aquella área de blanquecino terciopelo hasta llegar a su cuello, comenzando a tomar entre sus dientes la piel de este, mordisqueando lentamente varias veces, lamiendo a la misma velocidad cada una de las marcas que iba dejando, mientras le sujetaba por los brazos para evitar que huyera de él.

Riddle soltó un largo suspiro con cada una de los besos, mordidas y otras caricias que le regalaba, cerrando sus ojos en un intento de mantenerse tranquilo.

—Kingyo-chan —susurró por lo bajo, mientras continuaba besando sobre el ángulo del hombro y donde se encontraba la base de su cuello, acariciando hacia arriba con la punta de su nariz — no dejaré que nadie vea esta parte de ti, eres solo mío y debería marcarte ahora, aquí mismo~ —sus manos que aún le sostenían iban bajando cada vez más, para soltarlo de poco en poco —eres solo mío~ —y en vez de bajar para tomarlo de la cintura o reposar sobre la silla, estas tomaron un rumbo diferente, subiendo hacia los hombros de su pareja, lentamente.

Riddle bloqueó con uno de sus brazos el recorrido del otro tipo para tomarlo de la muñeca, jalándolo con fuerza hacia el otro lado para hacerlo sentar sobre su baúl a los pies de la cama, muy cerca donde él se encontraba y antes de que Floyd pudiese reaccionar, se sentó sobre las piernas de este.

Sus manos fueron a parar a la camisa abierta del peliazul, comenzando a abotonar cada uno de los botones abandonados del uniforme ajeno, cerrando hasta el último que cortaba un poco más abajo de la manzana de adán del más alto y quitando su propia corbata para pasarla debajo del cuello de la camisa, amarrando perfecta y prolijamente un buen nudo de corbata. Asegurándose que estuviese perfectamente hecha para tomar la parte más alta enredando la en su mano y acercándolo hasta él.

—Me niego a que alguien más pueda verte a ti — ese tono de voz era un intento, de nuevo, de voz profunda parecida a la de algún alfa enfermo de laringitis —eres solo mío, de nadie más~

Y al final, le dio un pequeño beso sobre los labios, antes de bajarse de su regazo, sonriendo para volver a terminar con sus deberes, dejando al alfa de cabello azul sorprendido alejado de él.


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