Celo Alfa
El tacón de los zapatos de alguien, quien muy apurado recorría el pasillo del cuarto piso se podía escuchar por todos los salones de ahí mismo, haciéndose más notorios conforme avanzaba, hasta pararse justo enfrente de uno de los salones. Esa misma persona abrió la puerta sin siquiera tocar caminando dos últimos pasos para hacerse presente.
—Buenos días profesor —Azul Ashengrotto llamó, se notaba ligeramente alterado, aunque sus movimientos y manera de hablar fuesen tan pomposas como siempre, pero el rebotar su pie contra el piso varias veces lo delata a — ¿permitiría que Rosehearts salga de clase?
Sin embargo, la confirmación del profesor en turno no fue necesaria, Azul volvió a caminar rápidamente, tomó la mano del pelirrojo y lo sacó de ahí, sin esperar instante para recoger sus pertenencias y salir de buena manera, haciendo que las piernas cortas del más bajo se apresuraran a seguir el ritmo del otro líder de dormitorio por todo el castillo.
—¿qué demonios? —Riddle logró soltarse del agarre ajeno cuando llegaron a la entrada de los dormitorios, mientras acomodaba su ropa y abotonaba correctamente las mangas de su uniforme — ¿por qué estas tan agitado? Parece algo extraño en ti...
Ashengrotto acomodo sus gafas como único indicio de estar "desacomodado" mientras miraba el espejo perteneciente a Octavinelle, negando con la cabeza.
—Ya te enteraras, Riddle —con una sonrisa de medio lado, luego de tomar bastante aire al recordar que debía respirar, volvió a tomar la mano del pelirrojo e ingresó sin mucha información al dormitorio que administraba.
Lo siguió jalando hacia la sala común del lugar y de ahí hasta la entrada principal del Mostro Louge, donde pararon, con Azul poniendo ambas manos en los brazos de Riddle, agacharse un poquito y mirarle a los ojos con algo indescriptible pero que parecía un nerviosismo totalmente extraño para venir de quien venía. Solo logrando que el pelirrojo se pusiera igual de tenso que el peliblanco.
—Los gemelos entraron en celo —lo dejó salir, moviéndolo de enfrente hacia atrás —¡Los gemelos entraron en celo!
Riddle puso sus manos en los brazos del más alto para intentar frenarlo o en todo caso moverlo como lo hacía él.
—¿y? ¡Ambos han estado juntos desde que nacieron, es obvio que estas cosas pasan! —había logrado parar el movimiento que estaba mareándolo, pero Azul continuaba mostrando ese rostro de preocupación y ahora le sumaba consternación.
— ¿qué clase de persona entiende las cosas así? —el peliblanco por primera vez le soltó sin pretender volver a tomarlo, poniendo una mano detrás de su nuca, sobando para calmarse.
—La clase de persona que viene de un beta y una omega, así que en general, sólo sé de betas y omegas, lo más básico y nada acerca de alfas, pero sigues sin contestar ninguna de mis preguntas —Riddle tomo aire, volviendo a acomodar su uniforme por segunda vez en esa intervención.
—Los celos de los gemelos nunca se habían mostrado el mismo día, normalmente Jade entraba 15 días antes que Floyd, así que no había gran problema con cuidarlos —Ashengrotto volvió a tomar aire, empezando a caminar de un lado al otro mientras explicaba lo que sucedía — Floyd cuidaba a Jade y viceversa, así era también estando en casa y mucho más sencillo pues su madre era quien los ayudaba, pero...
Los ojos violetas del líder de Octavinelle se posaron en el rostro del otro chico, notando aún la confusión que se marcaba en su rostro, suspiro pesadamente y volvió a tomarlo de la muñeca para jalar lo hacía la puerta de entrada del Mostro Louge, abriendo con fuerza y haciéndole entrar, pero no pasar más allá del rellano.
Para la sorpresa de Riddle y el disgusto del administrador de aquel sitio el par de gemelos bien conocidos estaban peleando a golpes por todo el lugar, podía notarse una ráfaga de cabellos azules que poco podían diferenciarse en ese instante, siendo azotados contra las copas y vasos del lugar, lanzados por los aires y cayendo en las mesas que eventualmente se partían a la mitad, gruñidos de dolor y de ira se escuchaban únicamente en el ambiente pero ninguno parecía dejar que la cordura llegase a su cabeza. Uno de ellos tomó a su hermano, por completo reflejo y lo estrelló de cuenta nueva contra la cristalería del lugar, teniendo como reacción que el recién atacado le tomase del brazo con el que había sido presa, doblandolo hacía el otro lado para someter a cualquiera de los dos quien estaba maldiciendo en su voz de alfa, para después atacar con un puñetazo al rostro del otro tipo, antes de volverse a golpear de manera tan directa que sonaba aterrador.
Riddle estaba consternado, asustado y el aroma del sitio era simplemente horrible, notaba la fragancia de su novio sí, pero esta se veía envuelta en un pesado olor entre el ajo y algo muerto pudriéndose, lo que hizo llevar sus manos hacia su nariz para soportarlo.
—Apesta a Floyd y a perro muerto... —soltó el pelirrojo mientras se acercaba a Azul para esconderse detrás de él — ¿Y cómo demonios piensas separarlos?
—En realidad huele a platillo de hongos y pescado servido en una asquerosa tabla mojada y mohosa —el de lentes había dejado salir su propia versión, arrugado la nariz de solo imaginarlo, haciendo que sus gafas se levantarán graciosamente. Escuchar la pregunta del más bajo le hizo sonreír y sin decir absolutamente nada más lo tomó lo de los hombros, lanzando lo hasta el lugar del pleito— ¡espero tu sepas como!
El líder de Heartslabyul dio unos cuantos pasos después de ser aventado, sintiéndose tropezar muy cerca de la escena y sintió como todo su cuerpo se erizaba casi dolorosamente al sentirse en peligro.
—¡Kingyo-chan! —Floyd, quien en ese momento estaba por golpear a Jade en la cabeza con una botella, recuperó por unos segundos la consciencia, dejando caer la botella lejos y levantándose velozmente pasando por encima de su querido hermano gemelo. Jade gruñó ante eso y verlo entretenido con Riddle le dio la idea de ir y atacarlo de nuevo, más fue controlado casi al instante de sentir a Azul cerca de él — Hueles... —la nariz del segundo gemelo se dedicó a olfatear al joven más bajo de los cuatro, pasando su nariz por su cabeza, sus hombros y tronco en general solo poniéndolo mucho más nervioso — Ejeje~ Kingyo-chan apesta a alguien que no soy yo... Eso me molesta —la voz, normalmente animosa de su alfa fue lentamente bajando de tono a aquel que sonaba tan oscuro como la mirada desorbitados con la que le miraba en ese momento.
Azul, quien abrazaba a Jade contra su pecho para tranquilizarlo le hizo varias señas al diminuto omega para decirle que saliera y se llevara al más alto consigo.
—No, es solo que aquí huele a mucha gente —sonrió con temor, mientras tomaba su mano y se apuraba a llevarlo con él fuera del dormitorio. Entrelazando sus manos para darle mayor confianza a su pareja.
Cuando consiguió salir del espejo de ese dormitorio con el tipo detrás pudo notar como este se desvanecía lentamente, recargando se sobre de él, respirando pesadamente como si un toro molesto estuviera en vez de él y pasaba sus brazos para sujetarlo con mucha más fuerza de la que recordaba, como si pretendiera tomarlo y hacerle bajar al fondo del océano, agradeciendo que hubiesen salido del dormitorio con un gran cuerpo de agua rodeándolos.
slǝǝ & sǝsoɹ
Con mucho esfuerzo pudo meter a Floyd Leech al dormitorio Heartslabyul y llevarlo escaleras arriba hacia su habitación, donde claramente todo olía a él y, de alguna manera durante su corto entendimiento de la situación, lo iba a tranquilizar.
Había sido una de las tareas más difíciles de toda su vida, si bien Riddle era una persona bastante fuerte incluso para su casta y su estatura, el tener que cargar a un tipo que parecía haber duplicado su peso que se balanceaba de un lado a otro como si estuviera bajo la influencia del alcohol y que gruñía y bufaba con bastante frecuencia, le había sentido como llevar 4 caballos en la espalda.
Sé apuró a abrir su habitación y a meterlo en ella, llevándolo hasta la cama y ayudarle a recostarse, le quitó los zapatos y se sentó a su lado, por fin podía ver mejor el panorama que la pelea con su hermano había dejado en él.
Notó como poseía ahora varias heridas sangrando, aunque se veían poco profundas y nada peligrosas, miró también como él golpe en la cara que había recibido le rompió el labio y varios moretones se avecinaban. Colocó también una de sus manos sobre la frente de este notando la alta temperatura que ahora parecía hacerle gruñir de incomodidad. Soltó un suspiro y se levantó para ir hacia su escritorio, sacar el botiquín de emergencia y así dedicarse a limpiar cada una de las heridas del más alto, apenas regresará.
Floyd no estaba muy feliz con lo que sucedía, gruñía y maldecir cada que los dedos de su pareja le tocaban para limpiarlo, apretaba con fuerza los dientes hasta hacerlos rechinar cuando algo dentro de él lo atacaba y se veía en la necesidad de aventar cualquier cosa que estuviera cerca de él, dejando desperdigado el botiquín y varias almohadas por toda la alfombra de la habitación.
—¿Quieres quedarte quieto? —Riddle también gruñó, había decidido subirse al estómago del más alto para poder terminar con la herida de una de sus cejas, antes de que este empezará a portarse errático y terminase aún más lastimado.
—Pec... Pececito —Leech mantenía los ojos cerrados, como si la poca luz que entraba al cuarto le lastimarse, arrugado el ceño cada que algo dentro de él lo hacía gruñir de cuenta nueva, sus manos fueron a parar hacia la cadera del menor, empujando lo ligeramente hacia abajo, hasta que quedase sobre su reciente erección, dejando al redondo y suave trasero del pelirrojo sobre aquella zona —Quédate... Ahí
Los colores se le subieron al rostro al omega luego de sentir como lo movía y hasta qué punto estaba siendo llevado, donde funcionaba y el tipo de parte estaba sintiendo debajo de él. Tomó algo de aire mientras pensaba mejor lo que estaba sucediendo.
Era la primera vez que veía a alguien entrar en celo, de notar lo errático que se había comportado y ser testigo de los cambios de humor hasta ese instante y podía ver lo difícil que era, pues escuchaba uno que otro chillido, parecido al de un perro apaleado, dando el mismo sentimiento y repelús justo después de verse gruñendo con bastante ira.
Miró a todos lados como si pretendiera encontrar la respuesta que el mismo peliazul le había dado, antes de resignarse y actuar como sabía que debía hacerlo, se estiró sobre de él para apagar la luz de la mesita de noche y dejando también que su aroma llegase de cuenta nueva cerca de él.
Su relación si bien era sexualmente activa, el ver por primera vez a la persona que había aprendido a querer en esos meses de esa manera le hacía sentir un poco mal, como si su moral le gritase en la cara que calmar a su persona destinada con sexo era una pésima idea...
— Floyd —su voz de omega se dejó escuchar, mientras se recostada encima de él, mirando su rostro y jugando con un dedo sobre la mejilla más cercana — estoy aquí, para ti, solo para ti
Los ojos del gemelo de Octavinelle se abrieron al instante después de oír su llamado, sin pensarlo mucho y aprovechando que aún tenía las manos sobre su cadera lo lanzó con poco cuidado al otro lado de la cama, para colocarse entre las piernas de este, abriendo con fuerza el uniforme del muchacho de la parte de arriba permitiendo a su delgado y pequeño pecho salir a su deleite.
Sus manos no estuvieron quietas en ningún momento, pasaron rápidamente a bajar con fuerza los pantalones e interiores del más bajo, quien por instinto intentó cerrar las piernas en un intento de censura y eso solo hizo sonreír al más alto, quitó los zapatos del más bajo lanzándolos fuera de ahí, escuchando como cada uno chocaba en un mueble diferente y así permitió que la ropa inferior del pelirrojo fuese equilibrada en una de las piernas del más bajito.
Riddle solo podía mantener la mirada fija en todas las acciones que hacía, darse cuenta de que tan ansioso podría caer el alfa y que esa sería su manera de actuar. Floyd no tardó demasiado en quitar también su ropa, podía incluso decir que lo había hecho en tiempo récord, dejando rápidamente libre aquella molesta erección.
El pelirrojo tragó pesado, ¿cuántas veces habían tenido un momento íntimo y jamás había visto cómo era el miembro de su pareja? Se sentía abrumado, algo inepto, pero sobre todo sorprendido, sus manos fueron hacia esa parte, tomándola con cuidado y comenzando a masturbarlo, haciendo que el rostro de Floyd sólo pudiese mostrar un indescriptible placer.
El más alto se posó sobre de él, tomando las manos delicadas del omega y retirándolas, haciendo que las pusiera a los lados de su cabeza y se relajara.
—No tienes que hacer nada por mí, Pececito —con el tono ronco se acercó a su oído y le susurro, mientras una de sus propias manos se deleitaba en reconocer cada una de las partes en el suave torso de su amado —sólo, disfruta conmigo.
La sonrisa suave y cariñosa que le regalaba dejó completamente desarmado a Rosehearts, quien únicamente asintió, acomodándose mejor en el mullido colchón, cerrando sus ojos y permitiendo que su adorable alfa tomase su cuerpo, quedando completamente a su merced.
slǝǝ & sǝsoɹ
—¿Qué hicieron qué? —Azul apretó los labios en un intento de censurar su burla después de escuchar lo que había dicho Floyd, al día siguiente cuando se reencontraron todos en el desayuno de la cafetería.
—¡Kingyo-chan me permitió usar su cuerpo para sobrellevar el celo! —estaba claro que Floyd se sentía sumamente feliz y orgulloso por su "logro", haciendo que el tembloroso y visiblemente afectado por el cansancio Riddle Rosehearts se quejar al ser halado de un lado al otro en su explicación— no me dejó anudarlo, pero no importa, ¡Kingyo-chan es el mejor!
Jade apretó igual la boca en un intento de no burlarse de su compañero de clases, volteando a otro lado mientras exhalaba el aire destinado a reírse en un soplido, en cambio Azul dejó salir su risa completamente, logrando que el pelirrojo se pusiera tan rojo de la vergüenza como su cabello.
—¡¿Pues que se suponía que debía hacer?! —luego de gritar, terminó por toser, doblándose un poquito, sentía como todos sus órganos se estiraba cada que hablaba, reía y respiraba, así que gritar había sido un esfuerzo sobrehumano, buscando después seguridad en un abrazo con su pareja.
—Llevarlo a la enfermería —el dúo enfrente de ellos lo dijo al unísono, obviando la respuesta. El rostro del líder más chiquito y ahora adolorido de todos mostró una cara de estar completamente sorprendido y segundos después el mismo chico se dio un golpe en la frente.
—Pensé que como concejal de todas las cosas y comités de la escuela tendrías presente que a los chicos en celos muy fuertes se deben llevar a la enfermería, pero nunca creí que sería contraproducente —el chico de cabellos ondulados se cruzó de brazos, mientras se reía un poquito — ahora veo que si~
—¡Cierto! ¡Azul y yo llevábamos a Jade a la enfermería y ellos hacían lo mismo conmigo! —el peliazul de mechón oscuro al lado derecho confirmó la versión, asintiendo con la cabeza.
—¡¿Y por qué no me lo dijiste?! —Riddle comenzó a removerse para salir del abrazo mientras se quejaba y maldecía un par de veces, moviéndose por el banco de la mesa para alejarse del trío de tipos marinos, emberrinchándose lejos de ellos.
—No me gustan las enfermerías, huelen a hospital —Floyd se encogió de hombros, mientras se volvía a acercar del muchacho, abrazándolo de cuenta nueva, recargando su cabeza en el hombro del joven y sonriendo divertido —y el método de mi Pececito dorado sabe mejor que los supresores~
No iba a mentir, sus mejillas se colorearon de rosa más de lo deseado, pero escuchar eso, le había hecho bastante feliz.
